{"id":19310,"date":"2018-11-25T23:00:00","date_gmt":"2018-11-25T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-11-25T23:00:00","modified_gmt":"2018-11-25T23:00:00","slug":"19310-noche-de-pasion-en-lisboa-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19310-noche-de-pasion-en-lisboa-v\/","title":{"rendered":"Noche de pasi\u00f3n en Lisboa (V): Odiseo y las sirenas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19310\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despierto. Me doy cuenta que estoy abrazado a la espalda de Am&aacute;lia, tal y como solemos dormir juntos. Huelo su perfume en su pelo y noto mis manos agarradas a sus pechos.&nbsp;Un momento, un pecho no est&aacute; en la posici&oacute;n que deber&iacute;a, tengo mi mano con la palma hacia el frente y noto el pez&oacute;n en ella. Entonces recuerdo donde estoy y vagamente lo que ha ocurrido. Veo en la esfera de mi reloj que son las 04:30, y recuerdo. Tengo mis normas, jodidas normas que me obligan a salir ahora de esta cama y proteger una reputaci&oacute;n.<\/p>\n<p>No pretendas amable lector que haga un relato de lo ocurrido desde que cerr&eacute; la puerta. Para los j&oacute;venes de hoy en d&iacute;a, un tr&iacute;o con dos mujeres posiblemente sea algo m&aacute;s o menos normal. Pero a mi edad, y en mis tiempos, eso era algo as&iacute; como si el Cielo te diese un anticipo del Para&iacute;so. Sencillamente, no ocurr&iacute;a. Por lo tanto solo recuerdo que al cerrar la puerta todo fue un marem&aacute;gnum de cuerpos y movimientos. No sabr&iacute;a decir quien hizo qu&eacute;, ni a quien se lo hizo. Lo &uacute;ltimo que puedo hilar con una cierta claridad, ocurre a partir de que nos dispusimos a dormir. Am&aacute;lia hizo valer sobre su hermana sus derechos. Ana Mar&iacute;a pretend&iacute;a que yo durmiese entre las dos, pero mi amiga dijo que de eso nada, que el tr&iacute;o se hab&iacute;a terminado, as&iacute; que coloc&aacute;ndose ella en el medio, me dio la espalda, pasando mi brazo bajo su cuello y llevando mis manos a sus pechos. Pero casi fue peor el remedio que la enfermedad. Su hermana se dispuso a dormir coloc&aacute;ndose de lado pero enfrentada a ella. Yo ya hab&iacute;a roto mis normas y por m&iacute;, se pod&iacute;a acabar el mundo, as&iacute; que con la mano m&aacute;s c&oacute;moda, la extend&iacute; y agarr&eacute; uno de los pechos de su hermana, ten&iacute;a ambos a tiro. Am&aacute;lia, cogi&eacute;ndome la mano, la volvi&oacute; a llevar a su pecho y dio un golpe de cadera hacia atr&aacute;s, golpe&aacute;ndome en el vientre con sus nalgas. Repet&iacute; la acci&oacute;n y ella volvi&oacute; a repetir la suya, dej&aacute;ndome claro que yo era solamente suyo. Pero por lo que veo, durante la noche, he conseguido dormir agarrado a un pecho de cada hermana.<\/p>\n<p>Me estoy dispersando, centr&eacute;monos. Tengo normas, hay que proteger una reputaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me levanto de la cama y me pongo la ropa que llevaba ayer en la cena. Tengo que ir al cuarto de Ana Mar&iacute;a y traer la ropa que ella llevaba puesta. Al llegar al pasillo noto que huelo a una mezcla de perfume de mujer, sudor y no quiero saber qu&eacute; m&aacute;s cosas. He de ducharme antes de continuar con la puesta en escena.<\/p>\n<p>Entro en el dormitorio de Ana Mar&iacute;a y constato que la cama est&aacute; sin deshacer. En este momento podr&iacute;a tomarla en brazos y traerla, acost&aacute;ndola en su lecho. Pero me puede el miedo a como responda si la despierto ahora.<\/p>\n<p>Veo su ropa en el suelo y la recojo. Los tejanos, la blusa de cuadros y un sost&eacute;n m&aacute;s un tanga a juego. Observo la ropa interior de color azul cielo, transparente, con unas flores bordadas, lo que le da un aspecto como de pieza de cristal decorado. Parece que el buen gusto en ropa interior, tambi&eacute;n es patrimonio de la familia. Me dirijo a la puerta y cuando estoy llegando&hellip; &iexcl;los zapatos! Vuelvo atr&aacute;s y tomando los zapatos del suelo, me dirijo de vuelta a mi dormitorio. Hago un mont&oacute;n con la ropa de Am&aacute;lia en el suelo, respetando m&aacute;s o menos el orden al desnudarse y lo mismo hago con la ropa de Ana Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>Entro en nuestro ba&ntilde;o, cierro la puerta y me doy una ducha. Vuelvo a vestirme y, haciendo el m&iacute;nimo ruido posible, bajo al sal&oacute;n. Mientras voy yendo, me doy cuenta de que no le he comprado nada a Am&aacute;lia por su cumplea&ntilde;os. No conozco bien la zona, as&iacute; que se me ocurre que ma&ntilde;ana le pedir&eacute; a Am&aacute;lia que me deje a Paulinha por la tarde, con cualquier disculpa, y que la ni&ntilde;a me sirva de Cicerone.<\/p>\n<p>Al entrar en el sal&oacute;n, me dirijo a un sof&aacute; Chesterfield, con capacidad para cuatro personas, en el que quiero que me encuentre el servicio por la ma&ntilde;ana. Creo que me he desvelado y me va a costar dormirme. Jodidas normas.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s poner la cabeza en uno de los cojines, mi cuerpo se desconecta autom&aacute;ticamente y caigo dormido como un bendito.<\/p>\n<p>Dom Alfredo&hellip; Dom Alfredo&hellip; Alguien me agita empuj&aacute;ndome un hombro. Entreabro los ojos y veo mi reloj. Las 7:30. Alzo la vista y veo a Marta, la cocinera que me mira con cara de preocupaci&oacute;n. Frot&aacute;ndome la cara con ambas manos, me siento en el sof&aacute;, dejando las piernas abiertas y los codos apoyados en las rodillas.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d&iacute;as Marta. &iquest;Podr&iacute;a por favor prepararme un caf&eacute; bien cargado?<\/p>\n<p>&#8211; Claro que s&iacute;, pero perd&oacute;neme la pregunta&hellip; &iquest;qu&eacute; ha pasado para que tenga que dormir en el sof&aacute;, y no con la se&ntilde;ora?<\/p>\n<p>&#8211; Las se&ntilde;oras est&aacute;n durmiendo en mi cuarto. Ayer con las celebraciones del aniversario de Dona Am&aacute;lia, tuvieron un accidente y decidieron dormir juntas &ndash; Le explico mientras le hago un gesto se&ntilde;alando la botella de whisky y le gui&ntilde;o un ojo, c&oacute;mplice. (Seg&uacute;n mis normas y en mi escala de valores, es menos grave &ldquo;borracha accidental&rdquo; que &ldquo;ad&uacute;ltera buscona&rdquo;). As&iacute; que las ayud&eacute; a llegar a la habitaci&oacute;n y me he venido a dormir aqu&iacute; al sof&aacute;. Procuren hacer poco ruido y d&eacute;jenlas que duerman hasta tarde hoy.<\/p>\n<p>Primer objetivo conseguido. Ahora tengo que lograr hablar con ellas antes de que lo haga el servicio.<\/p>\n<p>Acompa&ntilde;o a Marta a la cocina y me siento a la mesa de trabajo, al tiempo que Marta prepara la cafetera. Mientras se va haciendo el caf&eacute;, la cocinera me pone delante un platillo y un pocillo de caf&eacute;, peque&ntilde;o. Entonces le digo que ese no. He visto una colecci&oacute;n de tazas con asa, de esas que se compran de recuerdo, sobre la encimera, as&iacute; que me levanto y tomando una, la pongo frente a m&iacute;, sobre la mesa. Veo de donde es y como no pod&iacute;a ser de otra manera, leo &ldquo;Recuerdo de F&aacute;tima&rdquo;. Cuando el caf&eacute; est&aacute; preparado, tomo la cafetera y lleno la taza de un caf&eacute; espeso y negro como mis pecados.<\/p>\n<p>Estoy tomando el caf&eacute;, sintiendo como la cafe&iacute;na recorre mis arterias, cuando oigo entrar a Paulinha, que viene cantando una canci&oacute;n de esas que cantan los j&oacute;venes, que ni tiene m&uacute;sica, ni tiene fundamento. Escucho como Marta la detiene en el sal&oacute;n y como le dice en voz baja, aunque no lo suficiente:<\/p>\n<p>&#8211; Hoje seu Vov&ocirc; dormiu no sof&aacute; (Hoy tu abuelito durmi&oacute; en el sof&aacute;).<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;E assim? (&iquest;y eso?).<\/p>\n<p>&#8211; As senhoras exageraram celebrando e dormirom juntas (las se&ntilde;oras se excedieron celebrando y durmieron juntas).<\/p>\n<p>&#8211; Coitadinho (Pobrecito).<\/p>\n<p>Esto de momento va bien, el personal ya tiene la informaci&oacute;n que yo quiero.<\/p>\n<p>Mi aspecto debe ser lamentable, no me he visto todav&iacute;a en un espejo. Me saco la camisa, y all&iacute; mismo en la pileta de la cocina, me lavo las manos y la cara. El agua fr&iacute;a de la pileta me refresca y me hace revivir. Mientras me estoy secando la cara con un pa&ntilde;o de cocina, siento entrar a alguien en la cocina. Es Paulinha, que me abraza por detr&aacute;s, apoyando su mejilla en mi espalda mientras me saluda:<\/p>\n<p>&#8211; Bom d&iacute;a Vov&ocirc; (Buenos d&iacute;as abuelito). &ndash; Esta ni&ntilde;a es un peligro, no tiene filtros.<\/p>\n<p>&#8211; Ol&aacute; netinha (Hola nietecita).<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Durmi&oacute; bien esta noche?<\/p>\n<p>&#8211; Ya lo sabes. Te o&iacute; hablar con Marta, no seas arp&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Necesita algo de m&iacute;? Tengo que empezar con las labores de la casa.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora no, gracias. Pero luego le pedir&eacute; a Dona Am&aacute;lia que te permita ir conmigo por la tarde. No le he comprado nada por su cumplea&ntilde;os y no conozco la zona. Espero que t&uacute; me hagas de gu&iacute;a. Pero no le digas a la se&ntilde;ora que sabes a qu&eacute; vamos juntos. Es una sorpresa.<\/p>\n<p>&#8211; Vale, yo hago como que no se nada.<\/p>\n<p>&#8211; Eso es.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de estar estorbando al personal en sus quehaceres por m&aacute;s de una hora, decido que ya es hora de que vaya a hablar con las hermanas. Tenemos que ponernos de acuerdo en lo ocurrido durante la noche.<\/p>\n<p>Subo a mi habitaci&oacute;n y entro con cuidado. El espect&aacute;culo, si no fuese lo que es, es para pel&iacute;cula de risa. Am&aacute;lia est&aacute; boca arriba con los brazos y las piernas en cruz, y el pelo tap&aacute;ndole la cara. Su hermana no est&aacute; mejor. Est&aacute; boca abajo, con una mano sobre el vientre de mi amiga, y una pierna doblada pasada por encima de Am&aacute;lia, con todo el culo en pompa, mostrando hasta lo que no tiene. Hasta me dar&iacute;a pena despertarlas, si no fuese porque he roto mis normas y alguien tiene que pagar por ello, y no voy a ser yo.<\/p>\n<p>Las despierto como puedo, y cuando m&aacute;s o menos logran comprender de qu&eacute; se est&aacute; hablando les digo:<\/p>\n<p>&#8211; Escuchadme: Ayer noche os pasasteis bebiendo, os empe&ntilde;asteis en dormir juntas y yo os ayud&eacute; a llegar a la habitaci&oacute;n, os metisteis juntas en la cama y a partir de ese momento, no sab&eacute;is nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Alfredo, cari&ntilde;o, no te entiendo &#8211; dice Am&aacute;lia dando un bufido para sacarse el pelo de la cara.<\/p>\n<p>&#8211; Jijijijii No es as&iacute; como recuerdo yo la noche &ndash; dice Ana Mar&iacute;a, moviendo el culo provocativamente.<\/p>\n<p>&#8211; Centraos de una vez y escuchadme &ndash; Digo con el tono m&aacute;s duro que consigo emplear.<\/p>\n<p>&#8211; Ana Mar&iacute;a, creo que Alfredo est&aacute; hablando muy en serio.<\/p>\n<p>&#8211; Eso es. Ahora se trata de que hag&aacute;is lo que yo os digo. Os hago un esquema: borrachas-habitaci&oacute;n-dormir las dos juntas y solas. Y no os salg&aacute;is del guion.<\/p>\n<p>&#8211; Pero cielo y entonces t&uacute; &iquest;D&oacute;nde has dormido? &ndash; Me dice Am&aacute;lia.<\/p>\n<p>&#8211; Eso es lo primero que deb&eacute;is preguntarme cuando baj&eacute;is. Pero aseguraos de pregunt&aacute;rmelo delante de las chicas. Ya hablaremos m&aacute;s tarde con tranquilidad y lo entender&eacute;is.<\/p>\n<p>&#8211; De acuerdo &ndash; dice Am&aacute;lia.<\/p>\n<p>Me voy de la habitaci&oacute;n, procurando que no me vean ni Paulinha ni Marta y salgo de la casona, a pasear por la finca un rato.<\/p>\n<p>Cuando veo que las dos hermanas se sientan a la mesa de la terraza, me dirijo hacia ellas para continuar con el guion de la representaci&oacute;n. Al tiempo que yo me voy acercando, sale Paulinha de la cocina con el servicio del desayuno y llegamos al mismo tiempo. Paulinha me pregunta:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Va a desayunar con las se&ntilde;oras?<\/p>\n<p>&#8211; Si, por favor, tr&aacute;eme otro servicio.<\/p>\n<p>Paulinha se retira para cumplir con en el encargo y le doy un repaso visual a las hermanas. Santo Dios que espect&aacute;culo. Parece que les haya pasado por encima un cami&oacute;n y de remate, un terremoto. La cara de ambas es un poema. Aprovecho para decirles:<\/p>\n<p>&#8211; Ahora cuando venga Paulinha, me pregunt&aacute;is donde he dormido.<\/p>\n<p>&#8211; No hace falta, ya nos lo ha cascado. Dice que te ha encontrado Marta durmiendo en el sof&aacute; cuando lleg&oacute; a trabajar. Yo creo que hasta se ha enfadado &ndash; Dice Am&aacute;lia.<\/p>\n<p>&#8211; Ya sabes c&oacute;mo es Paulinha, no se lo tengas en cuenta &ndash; Dice Ana Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;A qu&eacute; viene todo esto, Alfredo? No entiendo nada &ndash; Dice Am&aacute;lia.<\/p>\n<p>&#8211; Piensa en que pasar&iacute;a si nos encuentran a los tres juntos en la misma cama &ndash; le digo.<\/p>\n<p>En la cara de Am&aacute;lia, de repente se refleja la comprensi&oacute;n de las implicaciones de lo que estoy diciendo. Ana Mar&iacute;a todav&iacute;a no ha ca&iacute;do en la cuenta. As&iacute; que para que no meta la pata, se lo explico:<\/p>\n<p>&#8211; Ana Mar&iacute;a, la relaci&oacute;n entre Am&aacute;lia y yo, es p&uacute;blica y notoria, pero t&uacute; eres una mujer casada y hermana de Am&aacute;lia. Tu reputaci&oacute;n quedar&iacute;a muy mal parada y le dar&iacute;as armas a tu marido de cara a un posible divorcio.<\/p>\n<p>&#8211; Tienes raz&oacute;n, no hab&iacute;a ca&iacute;do en eso. Pero cuando te levantaste, en lugar de irte a dormir a la sala, pod&iacute;as haberme llevado a mi habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Cr&eacute;eme, lo pens&eacute;. Pero sab&iacute;a que despertarte e irme contigo, sola, a una habitaci&oacute;n, no era buena idea. Esta ma&ntilde;ana al despertar, me lo has confirmado. Te falt&oacute; tiempo para menear el culo delante de m&iacute;. &ndash; Jodidas normas&hellip; &iexcl;que culo!<\/p>\n<p>Pas&oacute; la ma&ntilde;ana, las hermanas subieron a sus habitaciones y con la maestr&iacute;a propia de las mujeres volvieron a recomponer los estragos causados por los excesos nocturnos. Cuando bajaron para comer volv&iacute;an a ser las dos mujeres de bandera que todos conoc&iacute;amos.<\/p>\n<p>Tom&aacute;bamos caf&eacute; Am&aacute;lia y yo solos, ya que su hermana se hab&iacute;a retirado a hacer una siesta. Le dol&iacute;a la cabeza del resac&oacute;n que arrastraba. Lo cierto es que ayer el que menos hab&iacute;a bebido era yo. Un par de copas de vino blanco con la cena y la &uacute;nica copa de co&ntilde;ac que me serv&iacute; al principio de la velada. Lo de ellas hab&iacute;a sido distinto. Adem&aacute;s de asistir al palo con el vino de la cena, se hab&iacute;an beneficiado entre las dos la botella de whisky. Esta ma&ntilde;ana comprob&eacute; que apenas quedaba un chupito en el fondo. Aunque me temo que el reparto de la botella no fue equitativo y que Ana Mar&iacute;a se hab&iacute;a llevado la parte del le&oacute;n. Am&aacute;lia estaba mucho menos perjudicada hoy que su hermana. En este momento, aprovech&eacute; para pedirle que me dejase salir con Paulinha unas horas.<\/p>\n<p>&#8211; Am&aacute;lia me har&iacute;a falta salir unas horas con Paulinha para hacer unas gestiones. No conozco la zona y me vendr&iacute;a bien como gu&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y por qu&eacute; no voy yo contigo? Total no voy a hacer nada esta tarde.<\/p>\n<p>&#8211; Preferir&iacute;a ir con ella. Si no te molesta.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No te ha llegado con lo de anoche y quieres anotarte otra mujer de la casa en tu cuenta? &ndash; Me dice bajando la voz y en plan de broma.<\/p>\n<p>&#8211; Supondr&iacute;a un cambio con respecto a lo que ha pasado durante la semana &iquest;no crees? Adem&aacute;s es simp&aacute;tica y me tiene aprecio &ndash; bromeo yo a mi vez.<\/p>\n<p>Entonces ella, sin duda a causa del embotamiento que arrastra todav&iacute;a, comienza a tomarse en serio la insinuaci&oacute;n<\/p>\n<p>&#8211; Alfredo, si es una ni&ntilde;a &ndash; Me dice, dudando todav&iacute;a y no queriendo creer que me la quiera beneficiar.<\/p>\n<p>Jodidas normas. Me las he saltado y alguien tiene que pagar por ello, y no voy a ser yo. As&iacute; que contin&uacute;o la farsa y me quedo mirando a Am&aacute;lia con cara seria, sin decir nada. Ella, vi&eacute;ndome, Achina los ojos, furiosa y entre dientes me espeta:<\/p>\n<p>&#8211; No te atrever&aacute;s. No ser&aacute;s capaz.<\/p>\n<p>Yo contin&uacute;o sin decir nada y pongo cara de &ldquo;no tengo que dar explicaciones&rdquo;. Ella se da cuenta y me dice:<\/p>\n<p>&#8211; Perdona, no soy quien para pedirte explicaciones de nada. Puedes servirte de Paulinha el tiempo que necesites &ndash; remarcando el &ldquo;servirte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; Por cierto, &iquest;podr&iacute;ais prestarme un coche para esta tarde? El m&iacute;o es inc&oacute;modo y tengo la espalda rota del sof&aacute;.<\/p>\n<p>Sin inmutarse, me pide que la siga al garaje. Entramos y veo dos autom&oacute;viles Mercedes Benz. Una berlina moderna de la que no soy capaz de identificar el modelo a simple vista y un 300 SL &ldquo;alas de gaviota&rdquo; del a&ntilde;o 1.954, color negro con la tapicer&iacute;a en blanco fileteada de negro. Amalia me dice:<\/p>\n<p>&#8211; Escoge. El 300 SL fue legado directo de mi abuelo, ese al que yo afeitaba como te afeit&eacute; a ti. Fue el &uacute;ltimo coche que condujo en su vida. El otro es el coche de mi hermana.<\/p>\n<p>El cuerpo me pide coger el 300 SL y salir a quemar kil&oacute;metros como un loco y no aparecer con &eacute;l de vuelta hasta el domingo. Es un sue&ntilde;o de autom&oacute;vil. Su valor en euros, en ese estado, es de siete cifras. Pero le contesto:<\/p>\n<p>&#8211; Para lo que yo lo necesito hoy, creo que el coche de tu hermana es m&aacute;s adecuado.<\/p>\n<p>Es cierto que si quieres vengarte matando a tu enemigo, es mejor que caves dos tumbas. Cuando Am&aacute;lia me da las llaves de la berlina, puedo ver sus ojos anegados. Se me parti&oacute; el coraz&oacute;n y estuve a punto de tirarlo todo por la borda, pero segu&iacute; adelante con la farsa.<\/p>\n<p>Paulinha me llev&oacute; a Nazar&eacute; despu&eacute;s de preguntarme que era lo que quer&iacute;a comprarle a la se&ntilde;ora. Le dije que quiz&aacute;s algo de ropa o complementos y me llev&oacute; a una boutique bastante bien surtida y muy elegante.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que me mostrasen una serie de prendas, escog&iacute; para Am&aacute;lia un chal de lana de alpaca en color beige, al que mi amiga sabr&iacute;a sacarle todo el partido, sobre todo en las noches de entretiempo. Mientras me lo envolv&iacute;an para regalo, le pregunt&eacute; a Paulinha si hab&iacute;a algo que le gustase en la tienda y me contest&oacute; que el tipo de ropa era &ldquo;de mujer mayor&rdquo; y que adem&aacute;s ella no ten&iacute;a ropa con qu&eacute; lucir algo de lo que hab&iacute;a all&iacute;. Entonces cog&iacute; un pa&ntilde;ol&oacute;n azul met&aacute;lico, de seda, que me hab&iacute;an mostrado anteriormente y le ense&ntilde;&eacute; que podr&iacute;a utilizarlo como pa&ntilde;uelo de cabeza, al cuello o puesto sobre los hombros. Solicit&eacute; que me lo cargasen tambi&eacute;n en cuenta y cuando lo metieron en la caja y lo iban a envolver para regalo, ped&iacute; que lo dejasen as&iacute;. Le dije que era para ella, un regalo de su abuelito espa&ntilde;ol, para que tuviese un recuerdo, y en agradecimiento por haberme ayudado a buscar el regalo para Am&aacute;lia. Cuando se lo di, y lo iba a coger, lo retir&eacute; de repente de su alcance y le dije:<\/p>\n<p>&#8211; Con una condici&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; D&iacute;game cual.<\/p>\n<p>&#8211; Necesito que cuando lleguemos a la casa, te lo pongas sobre los hombros y que se lo ense&ntilde;es a las se&ntilde;oras, y mu&eacute;strate todo lo ilusionada que puedas por el regalo. Pero si las se&ntilde;oras te preguntan por qu&eacute; te lo he dado, da las explicaciones m&aacute;s vagas que se te ocurran.<\/p>\n<p>&#8211; Pero&hellip; as&iacute; se van a creer que me lo ha dado a cambio de algo inconfesable. Yo no quiero hacerle da&ntilde;o a Dona Am&aacute;lia.<\/p>\n<p>&#8211; Eso es lo que quiero. Conf&iacute;a en m&iacute;. Te garantizo que a partir de hoy, al menos Dona Am&aacute;lia te va a tener mucho m&aacute;s aprecio y consideraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, si usted lo dice&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Conf&iacute;a en m&iacute;. Y por favor, no digas nada del regalo que le hemos comprado a ella. Necesito que me guardes el secreto.<\/p>\n<p>Cuando volvimos a la casa, mientras yo dejaba el coche en el garaje, Paulinha cumpli&oacute; con su parte. Entr&oacute; en el sal&oacute;n corriendo, con el pa&ntilde;uelo sobre los hombros y luci&eacute;ndolo como una modelo, se lo ense&ntilde;&oacute; a las dos hermanas. Yo entr&eacute; y sub&iacute; directamente a mi habitaci&oacute;n y dej&eacute; el regalo de mi amiga sobre la almohada de la cama, del lado que ella acostumbra a dormir.<\/p>\n<p>Al entrar al sal&oacute;n Am&aacute;lia estaba sola. Su hermana hab&iacute;a salido. La mir&eacute; y ten&iacute;a los ojos rojos y cara de tristeza. Me sent&eacute; a su lado y me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No pod&iacute;as haberla respetado a ella? Si es una ni&ntilde;a, por Dios. Hiciste mucha m&aacute;s fuerza para respetar a mi hermana. Cre&iacute; que te conoc&iacute;a mejor.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Me acompa&ntilde;as a nuestro dormitorio?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Es que todav&iacute;a no has quedado satisfecho? &iquest;O es que quieres comparar? &ndash; Cada vez le costaba m&aacute;s aguantar las l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>&#8211; Ven conmigo al dormitorio, por favor, Am&aacute;lia.<\/p>\n<p>&#8211; Vamos, pero no te conozco.<\/p>\n<p>Al abrir la puerta, lo primero que vio fue el regalo sobre la almohada. Se gir&oacute; hacia m&iacute; y me inquiri&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; es eso?<\/p>\n<p>&#8211; Tu regalo de cumplea&ntilde;os, que ayer no te regal&eacute; nada. Paulinha estaba de acuerdo conmigo en ayudarme a escogerlo y le ped&iacute; que se comportase como lo hizo. Has de saber que ella no quer&iacute;a. Bajo ning&uacute;n concepto quiere hacerte da&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Por qu&eacute; me has hecho esto? &iquest;Por qu&eacute; me has hecho pasar este mal trago?<\/p>\n<p>&#8211; Porque tengo normas. Normas que hacen que cuando me las salto alguien tenga que pagar por ello. Y ayer noche hiciste que me las saltase.<\/p>\n<p>&#8211; Ayer noche no pusiste muchas pegas. No seas c&iacute;nico.<\/p>\n<p>&#8211; Ayer noche deber&iacute;as haberme arrancado los ojos cuando acced&iacute; a vuestra petici&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Perd&oacute;name Alfredo.<\/p>\n<p>En ese momento, ya no pudo m&aacute;s y enterrando la cara en mi pecho rompi&oacute; en llanto. Ella no me pod&iacute;a ver, pero yo tambi&eacute;n hice uso de mi propia tumba. Por mi cara rodaban las l&aacute;grimas en silencio. Jodidas normas.<\/p>\n<p>Separ&aacute;ndose de m&iacute;, entr&oacute; en el ba&ntilde;o y se retoc&oacute; el maquillaje. Volvi&oacute; a la habitaci&oacute;n y de un caj&oacute;n de la mesilla sac&oacute; un frasquito de colirio, y me pidi&oacute; que se lo pusiera en los ojos. Una vez recompuesta y todo en orden, procedi&oacute; a abrir mi regalo.<\/p>\n<p>Cuando vio el chal, se lo prob&oacute; delante del espejo del armario de todas las formas posibles, sobre los hombros, dej&aacute;ndolo caer por la espalda, sobre la cabeza cruzando las puntas sobre un hombro, sobre el otro. No cre&iacute; que se pudiese utilizar una prenda de tantas formas diferentes, pero yo no soy mujer. Saliendo apresurada de la habitaci&oacute;n, me dijo sonriendo con alegr&iacute;a, por encima del hombro:<\/p>\n<p>&#8211; El chal es precioso, voy a ense&ntilde;&aacute;rselo a las chicas.<\/p>\n<p>Volv&iacute;a a ser la Am&aacute;lia alegre que yo conoc&iacute;a. Y yo volv&iacute; a aterrar las dos tumbas. Pero la muy ladina se hab&iacute;a olvidado de agradecerme el regalo con un beso, al menos. Baj&eacute; tras ella al sal&oacute;n.<\/p>\n<p>Al entrar veo que ahora es Am&aacute;lia la que luce su regalo pase&aacute;ndose y posando delante de las otras tres mujeres y Paulinha desde detr&aacute;s de ella me interroga con la mirada, consult&aacute;ndome si lo ha hecho bien. Yo le contesto con un asentimiento imperceptible de mi cabeza y le sonr&iacute;o agradecido. Veo que la ni&ntilde;a sonr&iacute;e tranquila y contenta por haber cumplido bien con su parte de la sorpresa.<\/p>\n<p>Am&aacute;lia mira hacia m&iacute; y se me acerca. Camina remedando a una modelo en la pasarela y cuando est&aacute; a mi altura acerca la boca a mi o&iacute;do y me pregunta:<\/p>\n<p>&#8211; Si fuisteis a comprar mi regalo &iquest;Para qu&eacute; diablos necesitabas el coche de mi hermana?<\/p>\n<p>&#8211; Am&aacute;lia, cari&ntilde;o. Recuerda que mi coche no tiene maletero.<\/p>\n<p>&#8211; El m&iacute;o s&iacute;, y no quisiste llevarlo.<\/p>\n<p>&#8211; El tuyo, al igual que su due&ntilde;a, era demasiada tentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando se retir&oacute; vi&eacute;ndome a los ojos, la abrac&eacute; con un brazo por la cintura, le puse una mano en la nuca, y acercando mis labios a los suyos, le estamp&eacute; un &ldquo;beso asesino&rdquo;. Por supuesto no funcion&oacute;, ni yo soy Am&aacute;lia, ni ella es Alfredo. Solt&oacute; una carcajada socarrona y me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Cari&ntilde;o, tienes mucho que aprender, todav&iacute;a. &ndash; Y se alej&oacute; sonriendo.<\/p>\n<p>Durante la cena hemos estado conversando las dos hermanas y yo. Mientras que noto a Am&aacute;lia un poco m&aacute;s melanc&oacute;lica y tierna conmigo, su hermana parece que se ha calmado bastante, y me trata como a un cu&ntilde;ado. Si no se tuerce nada, las cosas van encauz&aacute;ndose razonablemente bien. Ana Mar&iacute;a me comunica que su marido ha hablado con ella por tel&eacute;fono y que me tranquilice, ya que no va a haber demanda de ning&uacute;n tipo por la agresi&oacute;n. Tambi&eacute;n me informa de que la madre de H&eacute;ctor ha contactado con ella por tel&eacute;fono y le ha pedido que me agradezca las disculpas, en su nombre y el de su marido. En el fondo, la buena se&ntilde;ora sabe la prenda que tiene en casa, e &iacute;ntimamente, la compadezco.<\/p>\n<p>Terminamos de cenar y tomando caf&eacute; les pregunto a las chicas si les apetece tomar una copa y antes de que pueda contestar Ana Mar&iacute;a, Am&aacute;lia con cara de espanto, me contesta:<\/p>\n<p>&#8211; Vade retro, Satan&aacute;s.<\/p>\n<p>Mientras me r&iacute;o a carcajadas, me sirvo para m&iacute; dos dedos de co&ntilde;ac en un bal&oacute;n y me siento de nuevo junto a ellas, con la intenci&oacute;n de seguir conversando. Pero mi amiga comenta que con el ajetreo de estos d&iacute;as (sin hacer menci&oacute;n expl&iacute;cita a la noche anterior) se encuentra cansada y que se va a retirar ya.<\/p>\n<p>&#8211; Alfredo, cari&ntilde;o, espera veinte minutos antes de subir, por favor.- dice d&aacute;ndome un beso.<\/p>\n<p>&#8211; De acuerdo, en veinte minutos estoy contigo.<\/p>\n<p>Ana Mar&iacute;a aprovecha que su hermana se retira y me anuncia que ella tampoco est&aacute; en las mejores condiciones para seguir la velada, as&iacute; que se va a retirar tambi&eacute;n. Y d&aacute;ndome un beso en la mejilla, sube a la par de su hermana hacia las habitaciones.<\/p>\n<p>Me tomo la copa mientras voy haciendo balance mental de la semana y llego a la conclusi&oacute;n de que he conseguido que al menos una mujer de la casa no me haya tirado los tejos. Mejor, porque seg&uacute;n mis normas, Marta entra en la categor&iacute;a de jovencitas y est&aacute; de muy buen ver. Me r&iacute;o de mi propia tonter&iacute;a y terminando la copa, me dirijo a mi dormitorio.<\/p>\n<p>Abro la puerta con cuidado, suponiendo que Am&aacute;lia est&aacute; ya en la cama durmiendo y la veo reclinada en la butaca, con las piernas cruzadas, completamente desnuda, con zapatos de tac&oacute;n y el chal que le he regalado echado sobre los hombros. Al verme entrar me dice:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No creer&iacute;as que iba a dejar sin estrenar tu regalo, verdad?<\/p>\n<p>Y levant&aacute;ndose se dirige hacia m&iacute;, me desabrocha la camisa y nos envuelve a ambos en el chal, al tiempo que nos besamos. Me desnudo y nos echamos en la cama, uno junto al otro. El chal que era la disculpa, ya est&aacute; en el suelo junto al resto de nuestra ropa.<\/p>\n<p>Con la semanita que llevo solo me apetece estar con mi amiga abrazados y haci&eacute;ndonos caranto&ntilde;as. Ella lo intuye y no hace nada para ir m&aacute;s all&aacute;. Realmente he rebasado con creces mi raci&oacute;n de sexo, piensa amigo lector, que ya no tengo veinte a&ntilde;os. Am&aacute;lia me agarra una mano y la lleva a su sexo y me pide que la masturbe lentamente, mientras me arrima un pecho a la boca. As&iacute; lo hago y mientras le beso y chupo el pecho, ella toma mi miembro y me corresponde con una masturbaci&oacute;n lenta tambi&eacute;n. Estas maniobras al final dan como resultado que consigo una erecci&oacute;n. Cuando ella lo nota comienza a mover su pelvis con m&aacute;s rapidez y en poco tiempo mordi&eacute;ndose los labios, gime y tiene un orgasmo prolongado. Cuando ha terminado, viendo que yo estoy excitado todav&iacute;a, se sube estirada sobre m&iacute;, me abraza con una mano por la cintura, pone otra en mi nuca y me estampa un beso asesino.<\/p>\n<p>&#8211; Me corrrooo, pu&ntilde;etera.<\/p>\n<p>&#8211; Ya te dije que ten&iacute;as mucho que aprender todav&iacute;a, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Fiel a su costumbre, me dio la espalda, puso mi brazo bajo su cabeza y mis manos en sus pechos y con voz somnolienta, me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Por favor, no vuelvas a hacerme pasar por lo que me hiciste pasar hoy. Te quiero demasiado.<\/p>\n<p>&#8211; Descuida, cielo, no lo har&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Boa noite, meu bem (Buenas noches, mi bien)<\/p>\n<p>&#8211; Boa noite, meu amor (no necesita traducci&oacute;n).<\/p>\n<p>En esa misma postura despertamos por la ma&ntilde;ana. Y nadie llam&oacute; a la puerta esa noche.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;.<\/p>\n<p>Agradezco mucho sus comentarios, tanto a favor como en contra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Despierto. Me doy cuenta que estoy abrazado a la espalda de Am&aacute;lia, tal y como solemos dormir juntos. Huelo su perfume en su pelo y noto mis manos agarradas a sus pechos.&nbsp;Un momento, un pecho no est&aacute; en la posici&oacute;n que deber&iacute;a, tengo mi mano con la palma hacia el frente y noto el pez&oacute;n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12681,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-19310","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19310","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12681"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19310"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19310\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}