{"id":19356,"date":"2018-11-30T23:00:00","date_gmt":"2018-11-30T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-11-30T23:00:00","modified_gmt":"2018-11-30T23:00:00","slug":"19356-complaciendolo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19356-complaciendolo\/","title":{"rendered":"Complaci\u00e9ndolo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19356\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A ra&iacute;z de la jubilaci&oacute;n de mi marido, nuestro matrimonio entr&oacute; en una etapa de crisis. &Eacute;l no estaba preparado para ello, pues le desencaden&oacute; problemas de salud f&iacute;sica: hipertensi&oacute;n y diabetes y de salud emocional: depresi&oacute;n, autoestima baja, etc. Yo lo apoy&eacute; en todo lo que estuvo de mi parte, pero no fue suficiente, asistimos a terapias, las cosas parec&iacute;an mejorar pero regresaban a donde hab&iacute;an iniciado. Yo continuaba con mi trabajo, soy consultora financiera, estudi&eacute; Actuar&iacute;a y despu&eacute;s un diplomado de finanzas en el IPADE. Es un trabajo que me ha dado muchos satisfacciones y beneficios econ&oacute;micos.<\/p>\n<p>Esta nueva etapa de nuestra vida provoc&oacute; que nos distanci&aacute;ramos un poco, sobre todo en el terreno sexual y por tanto afectivo; las relaciones &iacute;ntimas dejaron de ser frecuentes, esto le afect&oacute; m&aacute;s a &eacute;l, a m&iacute; no tanto, pues me absorb&iacute;a el trabajo y otras actividades que realizaba. Dejamos de tener intimidad por m&aacute;s de un a&ntilde;o, a m&iacute; no me import&oacute;, comprend&iacute;a su situaci&oacute;n y sab&iacute;a que terminaba una etapa. Varias veces lo intentaba pero no respond&iacute;a, yo trataba de motivarlo, a mi manera, pero tampoco funcionaba. Se esforzaba pero era in&uacute;til, adem&aacute;s mi apetito sexual tampoco era el mismo, sent&iacute;a como mi libido ven&iacute;a a la baja, en conjunto con la menopausia. Sin duda, esto profundiz&oacute; la crisis.<\/p>\n<p>De repente, sin embargo, empez&oacute; a plantearme y proponerme cosas, por ejemplo, que me vistiera de otra forma cuando me iba a trabajar, o que fuera al gym en leggins. Yo siempre he sido una mujer recatada y conservadora en mi forma de vestir, ni faldas cortas ni vestidos ajustados. Adem&aacute;s, como soy un poco voluptuosa (alta, caderas anchas, trasero grande y piernas gruesas) no me gusta llamar la atenci&oacute;n. &Eacute;l insist&iacute;a mucho en esto, no sab&iacute;a el porqu&eacute;, pues siempre estuvo de acuerdo en mi forma de vestir, tampoco le agradaba que llamara la atenci&oacute;n. En una ocasi&oacute;n ten&iacute;a una cita con un ejecutivo muy importante en su empresa y me dijo que me hab&iacute;a comprado una ropa que quer&iacute;a que me pusiera: un vestido aunque largo pero ajustado, lo complac&iacute;, moment&aacute;neamente, pues ya en el coche me cambi&eacute;, y me vest&iacute; como siempre lo hago. Y as&iacute; lo hice en varias ocasiones, lo complac&iacute;a moment&aacute;neamente, para terminar cambi&aacute;ndome de ropa, pero sent&iacute;a que eso le empezaba a gustar, saber que yo estaba cambiando y acced&iacute;a a sus propuestas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s me preguntaba si no ten&iacute;a pretendientes, yo le dec&iacute;a que no, para luego decirme que no le molestar&iacute;a si los tuviera, considerando que estaba muy bien conservada a pesar de mi edad y que deb&iacute;a aprovechar. No dejaba de insistir, hasta que le dije un d&iacute;a que s&iacute;, que si ten&iacute;a pretendientes, pero que ninguno me interesaba, y que adem&aacute;s a qu&eacute; ven&iacute;a todo eso. Luego fue m&aacute;s all&aacute; y me dijo que si quer&iacute;a salir con alguien que lo hiciera, que para &eacute;l no exist&iacute;a inconveniente. Me parec&iacute;a una perversi&oacute;n todo lo que me dec&iacute;a y propon&iacute;a, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de un matrimonio feliz con 3 hijos, pero trataba de entenderlo por la situaci&oacute;n que estaba atravesando.<\/p>\n<p>En una terapia que tomaba, la doctora me dec&iacute;a que la virilidad es muy importante para un hombre y enfrentar su p&eacute;rdida es motivo de crisis. Yo lo segu&iacute;a complaciendo, pero sin que hubiera algo real, simplemente era algo que a &eacute;l le gustaba y le provocaba placer o supongo, excitaci&oacute;n. Un d&iacute;a lleg&oacute; a tal grado que me dijo que si quer&iacute;a estar con otro hombre que lo hiciera pero con la condici&oacute;n de que le contara todo. Yo estaba fuera de casa casi todo el d&iacute;a, y cuando llegaba en la noche estaba en la computadora, siempre en la computadora.<\/p>\n<p>Transcurr&iacute;a el tiempo y no dejaba de preguntarme, hasta que le dije que s&iacute;, que hab&iacute;a un hombre que me hab&iacute;a invitado a salir y que yo me hab&iacute;a negado. Se le iluminaron los ojos y me dijo que aceptara. Yo le segu&iacute;a haci&eacute;ndole el juego, y ese fue mi error, pues no pasaba por mi mente llevar a cabo sus propuestas<\/p>\n<p>Finalmente le invent&eacute; que hab&iacute;a aceptado la invitaci&oacute;n de ese hombre y que iba a salir a comer con &eacute;l. Me compr&oacute; ropa para la susodicha cita y me la puse, era &eacute;poca de calor: una falda corta de color negro, una blusa ajustada de color blanco y un blazer negro, a la altura del largo de la falda y unos tacones altos. No me gust&oacute; como me ve&iacute;a, llamaba mucho la atenci&oacute;n por mis piernas, gruesas y blancas, pero mi marido estaba feliz al verme vestida as&iacute;. Por supuesto que me cambi&eacute;, ya estando en mi auto, y me fui a otro lado.<\/p>\n<p>Esperaba con ansia mi regreso, me cambi&eacute; nuevamente y llegu&eacute; a mi casa vestida como me hab&iacute;a visto. Le cont&eacute; como me hab&iacute;a ido, que la hab&iacute;a pasado bien y que aquel hombre era muy amable y educado. Seguimos con ese juego, claro, &eacute;l sin saberlo, hasta que despu&eacute;s de disque varias citas a comer o a cenar, me pregunt&oacute; si este hombre ya me hab&iacute;a propuesto tener intimidad. Le respond&iacute; que s&iacute;, pero que yo no quer&iacute;a. Me pregunt&oacute; que por qu&eacute;, le dije que era algo incorrecto, que iba en desacuerdo a mi forma de ser, a mis creencias, a mi juramento de serle fiel. &Eacute;l se qued&oacute; callado, pero insisti&oacute; pregunt&aacute;ndome: &ldquo;&iquest;Acaso no tienes necesidades como mujer? Sabes bien que ya no puedo satisfacerte como antes&rdquo;, le dije que no se preocupara, que las mujeres somos diferentes a los hombres y que no pasaba por mi mente buscar satisfacci&oacute;n con otro hombre.<\/p>\n<p>Con toda esta din&aacute;mica vi un cambio en &eacute;l, ya no lo ve&iacute;a malhumorado o ensimismado, parec&iacute;a que estaba superando su depresi&oacute;n y le estaba encontrando sentido a su vida con todo esto. Yo no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, si detener todo esto que estaba inventando o continuar complaci&eacute;ndolo, pues a final de cuentas ese era el fin: complacerlo. Lo consult&eacute; con mi terapista y me dijo que mi marido encontraba placer en todo eso y que ten&iacute;a sus riesgos. Me pregunt&oacute; que c&oacute;mo iba mi sexualidad con &eacute;l y le dije que eran muy poco frecuentes nuestras relaciones y poco satisfactorias.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo conoc&iacute; a un joven como de 40 a&ntilde;os que fui a asesorarlo por una herencia que hab&iacute;a recibido, me simpatiz&oacute; desde un inicio, estaba reci&eacute;n divorciado. Por cuestiones de trabajo nos vimos de manera frecuente y pasamos del trabajo a conversaciones de nuestra vida personal, me habl&oacute; de su divorci&oacute; y yo le habl&eacute; de mi situaci&oacute;n con mi marido, que estaba jubilado, que le hab&iacute;a afectado mucho esta situaci&oacute;n y que adem&aacute;s ten&iacute;a 10 a&ntilde;os m&aacute;s que yo. Debo confesar que lleg&oacute; a pasar por mi mente, ahora s&iacute;, estar con otro hombre, como &eacute;ste: atractivo y gentil conmigo, y adem&aacute;s m&aacute;s joven que yo, aunque dudaba se fijara en m&iacute; por mi edad.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute;a complaciendo a mi marido, pues le comentaba que ese hombre insist&iacute;a en tener intimidad conmigo. &ldquo;&iquest;Y cu&aacute;ndo le dir&aacute;s que s&iacute;?&rdquo; Me pregunt&oacute; mi marido. Y yo para haber si ya terminaba esto, le dije que ya le hab&iacute;a dicho que s&iacute;: el rostro de mi marido cambi&oacute; por completo. Me propuso que lo invitara a nuestra caba&ntilde;a de Valle de Bravo, que all&iacute; podr&iacute;a estar con &eacute;l, que le diera tiempo para arreglarla, pues ten&iacute;a tiempo que no &iacute;bamos y que le gustar&iacute;a estar presente para vernos. Me dej&oacute; at&oacute;nita, no sab&iacute;a qu&eacute; decirle, me estaba proponiendo algo inaudito, nunca imaginado, &iquest;a tal grado hab&iacute;a llegado la mente perversa de mi marido?<\/p>\n<p>Lo dio por hecho y el fin de semana fue a la caba&ntilde;a con la sirvienta para limpiarla y con un trabajador. Coloc&oacute; un cristal en una parte contigua a la recamara para poder observar sin que nadie se percatara. Regres&oacute; y me dijo que la caba&ntilde;a estaba preparada para mi encuentro con ese hombre.<\/p>\n<p>Yo no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, me sent&iacute;a mal por haber provocado toda esta situaci&oacute;n. Pas&oacute; por mi mente decirle que me hab&iacute;an cancelaba la cita, que este hombre se hab&iacute;a enfermado o hasta muerto. Mi marido estaba irreconocible, parec&iacute;a que le hab&iacute;an inyectado algo, se le ve&iacute;a contento, esperando ese d&iacute;a.<\/p>\n<p>Para esto, aquel joven que conoc&iacute; empez&oacute; a insinuarse, me invit&oacute; a cenar una noche y acept&eacute;, me sent&iacute; halagada. Me propuso sin m&aacute;s estar conmigo a solas, con muchos cumplidos, que era una mujer muy guapa, que me diera una oportunidad a estas altura de mi vida, etc., lo que siempre le dicen a una mujer, pero todo esto me lo plante&oacute; de tal forma que me convenci&oacute;, adem&aacute;s de que me hab&iacute;a agradado. Le dije que podr&iacute;a ser en una caba&ntilde;a en Valle de Bravo, en un ambiente rom&aacute;ntico. Al despedirnos le pregunt&eacute; si no hab&iacute;a problema que fuera mayor que &eacute;l, me respondi&oacute; que no, que le resultaba excitante una mujer madura, con tantos a&ntilde;os de matrimonio, que significaba un desaf&iacute;o para complacerla totalmente.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el d&iacute;a, el acuerdo fue que yo llegar&iacute;a con este hombre en la noche y mi marido ya estar&iacute;a en la caba&ntilde;a para observarnos sin que nos di&eacute;ramos cuenta. A diferencia de las otras veces, me compr&eacute; un vestido negro, pegado al cuerpo en la parte de arriba, y suelto en la parte de abajo, arriba de las rodillas, con zapatillas, me recog&iacute; el cabello. Cuando me vi en el espejo dud&eacute; en ir a esa cita as&iacute; vestida, nunca lo hab&iacute;a hecho pero finalmente lo hice. Cuando este joven me vio qued&oacute; estupefacto, pues siempre me hab&iacute;a visto vestida conservadoramente. Fuimos a comer a un restaurante y conversamos mucho, supo c&oacute;mo seducirme, pues me dijo que se esmerar&iacute;a en hacerme gozar y hacerme experimentar con cosas nuevas a pesar de mis 27 a&ntilde;os de matrimonio. Yo me puse coqueta y le dije que haber si lo lograba pues llevaba a&ntilde;os sin gozar sexualmente, que mi terapeuta me hab&iacute;a adelantado que padec&iacute;a a estas alturas de mi vida anorgasmia. Y que tambi&eacute;n dudaba que despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de matrimonio hubiera algo nuevo o diferente en mi vida sexual.<\/p>\n<p>Llegamos a la caba&ntilde;a y nos dirigimos a la recamara. Me empez&oacute; a besar y luego a desvestirme, dej&aacute;ndome completamente desnuda, luego me pidi&oacute; que me acostara boca arriba, que no me moviera, mientras &eacute;l se desnudaba y se pon&iacute;a una bata blanca. Me unt&oacute; aceite de almendras en todo mi cuerpo y me dio un masaje er&oacute;tico, me besaba toda, me acariciaba toda, mis partes &iacute;ntimas, mis muslos, mis senos&hellip; y siempre deslizando suavemente sus manos por todo mi cuerpo, con ese aceite que derramaba su olor en todo el ambiente. Despu&eacute;s me unt&oacute; un gel para lubricar y toc&oacute; cuidadosamente mis partes &iacute;ntimas con sus dedos; luego dejaba de hacerlo y regresaba nuevamente. Todo esto me estaba gustando y al mismo tiempo imaginaba la cara de mi marido observando.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s sac&oacute; un vibrador y empez&oacute; a masturbarme, fue algo inaudito, ya me hab&iacute;a hablado del punto G en el restaurante y yo le hab&iacute;a dicho que hab&iacute;a o&iacute;do hablar pero nada m&aacute;s. Lleg&oacute; a esa zona y mi placer se dispar&oacute;, no se deten&iacute;a, pues nunca me hab&iacute;an metido un vibrador ni mi marido hab&iacute;a descubierto mi punto G en tantos a&ntilde;os de casada: lo disfrut&eacute; much&iacute;simo y llegu&eacute; a un orgasmo &uacute;nico, espectacular, grit&eacute; y grit&eacute; de placer, no me pod&iacute;a contener. Me sent&iacute;a deseosa, como hace tiempo no lo sent&iacute;a, por lo que me acerqu&eacute; a &eacute;l, lo abrac&eacute; y lo bes&eacute;, despu&eacute;s le quit&eacute; la bata que tra&iacute;a puesta, mi excitaci&oacute;n no se deten&iacute;a y al ver ese cuerpo joven, musculoso, mis palpitaciones subieron r&aacute;pidamente: lo acarici&eacute; todo, sus hombros, sus espaldas, su pecho, su abdomen duro y plano, sin panza; toqu&eacute; sus nalgas, duras y redondas; luego dirig&iacute; mi mirada a su miembro y confirm&eacute; su grosor y tama&ntilde;o, pues cuando salimos de comer del restaurante y esper&aacute;bamos al valet parking me abraz&oacute; por atr&aacute;s y sent&iacute; esa cosa dura que se pegaba a mis nalgas. Not&eacute; c&oacute;mo comenz&oacute; a ponerse erecto, no pude m&aacute;s y tom&eacute; su miembro con mis dos manos, no dejaba de mirarlo, no hab&iacute;a visto un pene que no fuera el de mi marido, pero &eacute;ste era diferente: m&aacute;s grande, erecto y duro. Lo llev&eacute; a mi boca, lo sacaba de ella y luego le pasaba mis labios por su glande, luego mis manos lo volv&iacute;an a acariciar e intentaban masturbarlo, no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, lo disfrutaban mis ojos, mi boca y mis manos, hasta que me lo llev&eacute; nuevamente a la boca y no dejaba de succionarlo de prisa y a veces con calma, hasta que empec&eacute; a sentir c&oacute;mo ven&iacute;an en camino sus fluidos: sent&iacute; como un estallido en mi boca, una explosi&oacute;n, una enorme cantidad de semen se disparaba en mi boca, parec&iacute;a que no terminaba de salir. Mi boca se llen&oacute; de semen y lo que nunca hab&iacute;a hecho, lo hice: me tragu&eacute; el semen de ese joven atl&eacute;tico, me gust&oacute; su sabor y su consistencia, lo que nunca hab&iacute;a experimentado. S&iacute;, fue algo novedoso.<\/p>\n<p>Supuse que quedar&iacute;a exhausto con esa eyaculaci&oacute;n, yo ya lo estaba, pero &eacute;l no, todav&iacute;a segu&iacute;a un poco firme su miembro. Nos acostamos y me dijo que le gustaba mi cuerpo, que podr&iacute;a pasar como una mujer con menos edad, le dije que a m&iacute; no me gustaba mucho, que era muy voluptuoso, y que se conservaba as&iacute; porque hac&iacute;a mucho ejercicio en el gym. Entonces me dijo que deseaba contemplar mis caderas y mi espalda y que si conoc&iacute;a la posici&oacute;n de la &ldquo;vaquerita invertida&rdquo;, le dije que no, me explic&oacute; c&oacute;mo era y me coloqu&eacute; en esa posici&oacute;n. Su pene todav&iacute;a no estaba tan erecto, pero poco a poco empez&oacute; a estarlo nuevamente y en ese momento volv&iacute; a recordar que mi marido nos ve&iacute;a. Sent&iacute;a c&oacute;mo crec&iacute;a su pene y como empezaba a envestirme suavemente, yo empec&eacute; a moverme sin saber c&oacute;mo, pues nunca hab&iacute;a tenido relaciones con mi marido en esa posici&oacute;n.<\/p>\n<p>Primero no le encontr&eacute; gusto a esta posici&oacute;n pero despu&eacute;s me empez&oacute; a gustar, sobre todo porque sent&iacute;a la penetraci&oacute;n diferente. Tambi&eacute;n me gust&oacute; que los movimientos los empezamos hacer en forma sincr&oacute;nica, aunque en ocasiones se sal&iacute;a su pene de mi vagina, pero yo lo agarraba con una mano y lo volv&iacute;a a llevar a su lugar. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo durar&iacute;amos en esa posici&oacute;n pero el placer era indescriptible, no quer&iacute;a terminar, esos movimientos me estaban volviendo loca, gozaba como entraba y sal&iacute;a ese pene erecto y grueso y sin la ansiedad de sentir que se viniera. (En los &uacute;ltimos a&ntilde;os mi marido se ven&iacute;a muy r&aacute;pido). Con este joven era algo diferente. Poco a poco me iba llevando al &eacute;xtasis, sent&iacute;a como iba llegando nuevamente al orgasmo, me excitaba como hab&iacute;a aguantado tanto tiempo sin eyacular y no paraba de envestirme. Yo no dejaba de mover mis caderas de arriba abajo, o en movimientos circulares y &eacute;l con su fuerza en el abdomen y siempre con ese miembro r&iacute;gido, entrando y saliendo. Pero tambi&eacute;n contribu&iacute;a el ambiente: el olor del aceite de almendras, la sensaci&oacute;n de sentir mi cuerpo con ese aceite, h&uacute;medo y que mi marido observaba como ese joven se cog&iacute;a a su mujer en una posici&oacute;n que &eacute;l nunca se imagin&oacute; en tantos a&ntilde;os de matrimonio.<\/p>\n<p>Llegamos al cielo juntos, explotando al mismo tiempo, sent&iacute; perder el conocimiento, recuerdo haber gritado de placer en el momento en que sent&iacute;a como se derramaba su semen en mi vagina. Me qued&eacute; as&iacute;, en esa posici&oacute;n, s&oacute;lo cambi&oacute; cuando recargu&eacute; mis codos en la cama y se elevaron mis caderas y supuse que mi trasero se ver&iacute;a m&aacute;s grande. &Eacute;l solo me dec&iacute;a &ldquo;no lo puedo creer, nunca imagin&eacute; cuando te conoc&iacute; que tuvieras ese culo tan espectacular, tan firme&rdquo;, yo le preguntaba &ldquo;te gusta&rdquo; y &eacute;l me respond&iacute;a: &ldquo;s&iacute;, me encanta&rdquo;.<\/p>\n<p>Desnuda, en esa posici&oacute;n, me preguntaba y me respond&iacute;a en silencio: Complac&iacute; a mi marido, s&iacute;; se complaci&oacute; &eacute;l, no lo s&eacute;, ya me dir&aacute;. Me gust&oacute;, s&iacute;, me gust&oacute;. Me siento culpable, s&iacute;, me siento culpable. Le fui infiel a mi marido, s&iacute;, le fui infiel. Pero complac&iacute; a mi marido, complac&iacute; a este joven y me complacieron a m&iacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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