{"id":19404,"date":"2018-12-05T23:00:00","date_gmt":"2018-12-05T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-12-05T23:00:00","modified_gmt":"2018-12-05T23:00:00","slug":"19404-en-la-ferreteria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19404-en-la-ferreteria\/","title":{"rendered":"En la ferreter\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19404\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Supervisaba un proyecto en Chorrera, una ciudad cerca de la capital. Me tocaba ir donde un proveedor constantemente y ah&iacute; encontr&eacute; a Pablo. Todo en &eacute;l era grueso: sus cejas, dos matas de vello hirsuto y negro azabache sobre sus ojazos caf&eacute;s, labios gruesos y bien moldeados, dos brazotes musculosos, una ligera panza que comenzaba a notarse bajo sus pectorales, dedos gruesos, sucios de trabajo, piernotas, gruesas. Ten&iacute;a el cabello en doble tono y cada movimiento que hac&iacute;a con sus nalgas era pausado, como si supiera que las ten&iacute;a ricas y deseables.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unas 4 veces de verlo, lujuriarlo y conversar ligeramente con &eacute;l ya sab&iacute;a todo: su Facebook, su hija, donde viv&iacute;a, su edad&#8230; En la era del internet ya no tienes privacidad. Un d&iacute;a me pregunt&oacute; si tendr&iacute;a trabajo extra los domingos, el salario no le alcanzaba y el necesitaba hacer algo de dinero extra. Por supuesto le contest&eacute; y me puse de acuerdo para vernos el domingo temprano.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a fuimos a cargar unos materiales en mi camioneta. Todo el rato estuve tir&aacute;ndole fuertemente, pregunt&aacute;ndole cada cosa y tratando de acerc&aacute;rmele. En varios momentos le ve&iacute;a el bulto en su pantal&oacute;n y &eacute;l se daba cuenta que yo estaba embobado. A cada rato se acomodaba la pinga, se levantaba la camiseta y yo ve&iacute;a su ombligo velludo. Un tipo rudo, sin educaci&oacute;n pero con un atractivo sexual definitivamente poderoso. Estoy seguro que est&aacute; acostumbrado a dominar y eso me gustaba.<\/p>\n<p>Durante todo el rato que estuvimos cargando vainas yo ten&iacute;a un cooler lleno de cervezas y se las serv&iacute;a generosamente. Con la excusa de que estaba tomando medicamentos yo solo tomaba un sorbito de soda a cada rato. Tener cervezas fr&iacute;as gratis mientras le pagaban por un trabajito extra era un sue&ntilde;o hecho realidad. Casi al mediod&iacute;a estaba bien entonado y yo cada vez que pod&iacute;a le respiraba cerca, lo rozaba y me le quedaba viendo con ganas. El parec&iacute;a disfrutar de mi arrechera pero no se ve&iacute;a tan interesado, m&aacute;s bien divertido y estoy seguro que no era la primera vez que un hombre se le insinuaba.<\/p>\n<p>Cuando estuvimos listos para salir de la bodega ya lo ve&iacute;a con los ojos rojizos y aliento alcoh&oacute;lico y mucho m&aacute;s relajado. De repente siento como me presion&oacute; contra la camioneta y me pego su frente sudorosa en el cuello, empuj&aacute;ndome la verga dura a trav&eacute;s del pantal&oacute;n presionando mis nalgas. Me apretaba y comenz&oacute; a decirme toda clase de vulgaridades, como te gusta la verga cueco, vas a ser mi mujer? Yo estaba un poco nervioso porque se hab&iacute;a transformado, ya no era amable, ya no me estaba tratando como su jefe sino como su juguetito.<\/p>\n<p>Me baj&eacute; el pantal&oacute;n y Pablo enseguida moj&oacute; uno de sus dedos &aacute;speros y comenz&oacute; a hurgarme el ojo del culo. Se sent&iacute;a rasposo pero la arrechura era demasiada. No entraba. Me lo meti&oacute; en la boca y lo ensaliv&eacute; lo mejor que pude y ahora si entr&oacute;. Me levant&oacute; con el dedo y yo le agarr&eacute; la pinga. Una vaina curva, gruesa, dura. Con una mano me abr&iacute;a las nalgas y con la otra me abri&oacute; el culo con dos dedos. Me dol&iacute;a un poco pero me fue lubricando con m&aacute;s saliva y yo mismo me acomod&eacute; la cabeza de la pinga en el ojo del culo y le ped&iacute; que me dejara acostumbrar pero &eacute;l estaba como loco y me zamp&oacute; el huevo de todos modos. Yo sent&iacute;a el mete y saca y su sudor me ca&iacute;a en la nuca. Me agarr&oacute; por el cabello y me segu&iacute;a culeando de pie, con mis pantalones apenas en las rodillas. Yo tambi&eacute;n sudaba pero el nerviosismo no dejaba que me calmara, estaba arrebatado d&aacute;ndome pinga sin parar. Mi culo estaba tan abierto pero aun as&iacute; me segu&iacute;a ardiendo. Creo que me culeo como 10 minutos sin parar y cada vez que yo pod&iacute;a mojaba su vergota gruesa para que no me hiciera tanto da&ntilde;o. De repente comenz&oacute; a quejarse y se vino dentro de mi culo, bien adentro. Yo le agarr&eacute; los pelos de la verga para que no se moviera mientras sent&iacute;a como me bombeaba ese litro de leche adentro de mis entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>Solo se subi&oacute; el pantal&oacute;n, me dio dos nalgadas y se fue a tomar otra cerveza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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