{"id":19417,"date":"2018-12-07T23:00:00","date_gmt":"2018-12-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-12-07T23:00:00","modified_gmt":"2018-12-07T23:00:00","slug":"19417-el-pasajero-oscuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19417-el-pasajero-oscuro\/","title":{"rendered":"El pasajero oscuro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19417\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Todos tenemos nuestros vicios, nuestros secretos, nuestro &lsquo;Dark passenger&rsquo;, como dir&iacute;a Dexter. Van evolucionando con el tiempo, perfeccion&aacute;ndose o haci&eacute;ndose m&aacute;s extra&ntilde;os. El m&iacute;o, como el de muchas otras personas, tiene que ver con el sexo.<\/p>\n<p>A m&iacute; en particular, y desde hace unos a&ntilde;os, me obsesionan los v&iacute;deos en los que uno aborda a una chica ofreci&eacute;ndola dinero por desnudarse, y posteriormente acabar teniendo sexo. Me excita el poder mental del dinero, c&oacute;mo una persona inicialmente reticente a siquiera ense&ntilde;ar el sujetador, acaba sucumbiendo a un fajo de billetes.<\/p>\n<p>Obviamente, todos los videos que he visto, est&aacute;n preparados. Pero la idea me cautiv&oacute;. Hasta el punto de querer probarlo yo mismo.<\/p>\n<p>No llego a los 30 a&ntilde;os. De d&iacute;a soy un chico con un futuro prometedor. Fui buen estudiante, hablo idiomas, particip&eacute; en un programa para j&oacute;venes talentos de un conocido banco, que me hizo vivir mis primeros 2 a&ntilde;os profesionales en Nueva York y Londres. Posteriormente volv&iacute; a Madrid, y cambi&eacute; de empresa al cabo de 2 a&ntilde;os, a una de estas que pagan un past&oacute;n. Tengo carisma, se me dan bien las chicas, tengo buena apariencia. El yerno que cualquier padre y madre querr&iacute;an para su hija.<\/p>\n<p>De noche, mi verdadero yo sale a relucir. Me propuse intentar lo que vi en los videos. Inicialmente pens&eacute; en probar en un bar o club en Madrid, elegir a una chica, empezar a hablar con ella, y acabar ofreciendo dinero. Pero mi mentalidad paranoica, me disuadi&oacute; de ello. Madrid al final es muy peque&ntilde;a. Puedes hablar con una desconocida, que resulte ser la prima del amigo de tu jefe. Adem&aacute;s, en las grandes ciudades por lo general no se est&aacute; tan necesitado, y menos la gente que sale de fiesta a clubs. Ya me imaginaba a la chica poni&eacute;ndose a gritar, llam&aacute;ndome acosador y pidiendo a los de alrededor que me mataran.<\/p>\n<p>No, ten&iacute;a que ser en otro sitio, donde fuese un aut&eacute;ntico desconocido, y donde hubiese otra realidad econ&oacute;mica.<\/p>\n<p>Los s&aacute;bados por la ma&ntilde;ana, empec&eacute; a coger el coche y a visitar pueblos de la regi&oacute;n. A veces alquilaba una habitaci&oacute;n en un hotel y pasaba la noche all&iacute;. Paseaba por el pueblo. Estaba simplemente realizando una labor previa de investigaci&oacute;n, eligiendo a mi v&iacute;ctima.<\/p>\n<p>Encontr&eacute; posibles candidatas, pero siempre hab&iacute;a un pero. Buscaba a alguien guapa, que no tuviese pinta de ser demasiado suelta y por tanto una presa f&aacute;cil, pero que tampoco tuviese pinta de ser imposible y por tanto peligrosa de delatarme, que no fuese demasiado mayor y conservase todav&iacute;a cierta inocencia, y que fuese f&aacute;cil de abordar, es decir, que trabajase por ejemplo en alg&uacute;n local atendiendo normalmente sola, o que pasase por una zona poco frecuentada para que no hubiese gente alrededor.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; en un futuro, si todo sal&iacute;a bien y segu&iacute;a con mi maldita obsesi&oacute;n, con experiencia ganada, podr&iacute;a arriesgarme algo m&aacute;s. Pero esta iba a ser la primera vez, y ten&iacute;a que jugar seguro.<\/p>\n<p>La tarea se me plante&oacute; dif&iacute;cil, y cada s&aacute;bado conduc&iacute;a m&aacute;s lejos buscando a la presa ideal. Tras un par de meses de b&uacute;squeda, llegu&eacute; a un pueblo de tama&ntilde;o relativamente mediano, en la provincial de Ciudad Real. Llegu&eacute; a mediod&iacute;a y me puse a pasear por la calle. Era el mes de julio, por lo que el calor se sent&iacute;a bien. Paseaba tranquilamente por una calle m&aacute;s o menos central, y pas&eacute; por una panader&iacute;a. El ventanal era grande y amplio, se ve&iacute;a todo el local. Detr&aacute;s del mostrador, atendiendo a una se&ntilde;ora, estaba una chica, de unos 20 a&ntilde;os. Era guapa, de la belleza que me gustaba. Pelo casta&ntilde;o recogido en una coleta, nariz de tama&ntilde;o medio, bonita, cara algo ovalada, labios carnosos sin llegar a ser gruesos. Ten&iacute;a una cara de chica viva, despierta, pero sin ser la cara que se ve en muchos pueblos, de haber vivido demasiadas &ldquo;experiencias&rdquo; para esa corta edad. El mostrador estaba colocado de tal forma, que pod&iacute;a verla de cuerpo entero desde fuera. Llevaba unos vaqueros azul claro, y ten&iacute;a un buen culo, no era grande, ni peque&ntilde;o. Uno de esos que te quedas mirando por la calle. Llevaba una camiseta tambi&eacute;n de color azul claro con el logo de la panader&iacute;a. Desde mi posici&oacute;n pod&iacute;a apreciar que ten&iacute;a buenas tetas, que defin&iacute;an la forma de la camiseta.<\/p>\n<p>La hab&iacute;a encontrado, ten&iacute;a a mi v&iacute;ctima. La localizaci&oacute;n tambi&eacute;n era buena. La panader&iacute;a estaba en la esquina alejada, de una peque&ntilde;a calle que desembocaba en la calle principal del pueblo, por lo que no era el lugar m&aacute;s transitado. Adem&aacute;s era julio, en medio de Espa&ntilde;a y el mejor momento ser&iacute;a ir a mediod&iacute;a, ya que los clientes ir&iacute;an probablemente por la ma&ntilde;ana, para evitar salir a la calle a las horas de m&aacute;s calor.<\/p>\n<p>Con esta premisa, el viernes siguiente sal&iacute; del trabajo, y me fui a este pueblo, donde hab&iacute;a alquilado una habitaci&oacute;n en un hotel. Llevaba conmigo 4.000 &euro; en el bolsillo, que hab&iacute;a ido sacando del cajero poco a poco durante estos meses. No pensaba gastarme este dinero ni de lejos, pero no quer&iacute;a quedarme corto.<\/p>\n<p>La ma&ntilde;ana siguiente pase&eacute; por el pueblo. Estaba nervioso por lo que iba a hacer. Decid&iacute; tomarme en un bar un par de chupitos, que me tranquilizaran. A eso de las 13:30 del mediod&iacute;a, me dirig&iacute; a la panader&iacute;a. Hab&iacute;a ya pasado por la ma&ntilde;ana para comprobar que la chica estaba trabajando ese d&iacute;a, y sola.<\/p>\n<p>La calle estaba vac&iacute;a, el sol pegaba que daba gusto. Yo iba vestido en vaqueros y camiseta. Entr&eacute; en la panader&iacute;a. La chica estaba apoyada en el mostrador mirando su m&oacute;vil. Me mir&oacute;, y sonri&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Buenas tardes, qu&eacute; desea? &mdash;pregunt&oacute;<\/p>\n<p>&mdash;Me das dos baguettes por favor? &mdash;respond&iacute; sonri&eacute;ndola de vuelta<\/p>\n<p>&mdash;Claro, ahora mismo &mdash;dijo<\/p>\n<p>Se dio la vuelta para ir a coger el pan. Llevaba unos vaqueros de color azul oscuro. Le quedaban perfectos, ten&iacute;a un culazo. Cogi&oacute; el pan, lo envolvi&oacute; y lo puso en el mostrador. Llevaba una camiseta blanca esta vez, con el logo de la panader&iacute;a. El cuello de la camiseta era abierto, aunque no llegaba a poderse ver el canalillo por poco. Me fij&eacute; en sus ojos, expresivos, de color marr&oacute;n. Hab&iacute;a pensado que la mejor opci&oacute;n ser&iacute;a entablar una peque&ntilde;a conversaci&oacute;n, y durante ella, dejar ver algunos billetes, unos 200&euro;, como sin querer, para que se sorprendiese con el dinero que llevaba.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias &mdash;dije&mdash; una pregunta, t&uacute; eres de aqu&iacute; no? sabr&iacute;as alg&uacute;n lugar donde poder ir a tomar algo esta tarde? Estoy de viaje, el coche se me ha estropeado y est&aacute; en el taller, me tengo que quedar unas horas en el pueblo. Aunque me parece que est&aacute; algo muerto todo, no?<\/p>\n<p>&mdash;Claro, es julio, a esta hora no hay nadie en la calle. Pero por la tarde hay un sitio donde suele ir gente mayor a tomar algo &mdash;empez&oacute;<\/p>\n<p>&mdash;Mayor?? &mdash;la interrump&iacute; con una sonrisa haci&eacute;ndome el ofendido &mdash;pero cuantos a&ntilde;os crees que tengo, si tengo 28. No soy mucho mayor que t&uacute;, que tienes unos 20?<\/p>\n<p>&mdash;21 reci&eacute;n cumplidos &mdash;dijo sonriendo de forma avergonzada y bajando la mirada ligeramente&mdash; No quer&iacute;a decir mayor como viejo, sino mayor que yo<\/p>\n<p>Me indic&oacute; la direcci&oacute;n donde estaba el bar.<\/p>\n<p>&mdash;Pero lo recomiendas? Has estado t&uacute; alguna vez ah&iacute;? &mdash;pregunt&eacute;<\/p>\n<p>&mdash;A ver, esto no es la capital, aqu&iacute; no vas a encontrar lo que t&uacute; acostumbras. Pero es lo mejor del pueblo &mdash;dijo<\/p>\n<p>&mdash;Entonces has ido alguna vez y lo recomiendas &mdash;segu&iacute;<\/p>\n<p>&mdash;Me ha llevado un par de veces &ldquo;el Migue&rdquo; &mdash;dijo<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;El Migue&rdquo;, que debe de ser tu padre, para haberte llevado a ese sitio de viejos<\/p>\n<p>Se rio, y mir&aacute;ndome me dijo<\/p>\n<p>&mdash;Que no quer&iacute;a llamarte viejo! &ldquo;El Migue&rdquo; es mi novio, su hermano trabaja en ese bar<\/p>\n<p>&mdash;Veo que le quieres mucho para haberle seguido a ese sitio &mdash;coment&eacute; p&iacute;caramente<\/p>\n<p>Se puso algo colorada, y dijo:<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; nos queremos, nos vamos a hacer el mismo tatuaje con nuestros nombres<\/p>\n<p>Anda, pens&eacute;, el tipo de cagadas del que la mayor&iacute;a se acaba arrepintiendo a&ntilde;os despu&eacute;s<\/p>\n<p>&mdash;Hablando de nombres, perdona que me he puesto a hablar contigo y no te he dicho el m&iacute;o &mdash;me present&eacute;, y la estrech&eacute; la mano<\/p>\n<p>&mdash;Yo me llamo Cristina &mdash;dijo sonriendo, d&aacute;ndome la mano<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, te debo el pan, a todo esto &mdash;dije<\/p>\n<p>En ese momento saqu&eacute; la cartera, y dej&eacute; ver unos cuantos billetes de 50&euro;. Cristina se qued&oacute; mirando el dinero con los ojos como platos<\/p>\n<p>&mdash;Vienes a comprar la panader&iacute;a? &mdash;pregunt&oacute; todav&iacute;a con la cara de sorpresa<\/p>\n<p>Solo a la panadera, pens&eacute;<\/p>\n<p>&mdash;No! &mdash;Dije sonriendo &mdash;Perdona, no era mi intenci&oacute;n ense&ntilde;ar todo este dinero. La verdad, me dedico a la televisi&oacute;n, soy encargado de la decoraci&oacute;n, y vestuario en algunas series. Normalmente viajo por el pa&iacute;s, buscando inspiraci&oacute;n, y si encuentro algo lo compro en el momento. Por eso suelo llevar mucho dinero en efectivo. Este dinero es de la empresa.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a llegado el momento de entrar en acci&oacute;n. No quer&iacute;a pasar todo el d&iacute;a hablando para que al final Cristina me mandase a la mierda. Cort&eacute; el tema y empec&eacute; a atacar.<\/p>\n<p>&mdash;Hablando de mi trabajo, la raz&oacute;n por la que he empezado a hablar contigo es porque he visto algo en esta panader&iacute;a que me gustar&iacute;a comprar para la serie en la que estoy trabajando &mdash;dije&mdash; Pero estoy retrasando la pregunta porque me da algo de verg&uuml;enza pedirlo&hellip; pero aqu&iacute; voy.<\/p>\n<p>Cristina puso cara de confundida, no sab&iacute;a a qu&eacute; me refer&iacute;a<\/p>\n<p>&mdash;Cristina, me encanta la camiseta que llevas puesta. Es ideal para la pr&oacute;xima serie, y me gustar&iacute;a compr&aacute;rtela, ahora. No puedo esperar a otro d&iacute;a a conseguir otra, no tengo tiempo &mdash;me la hab&iacute;a jugado a que no ten&iacute;an m&aacute;s camisetas en el local. No me hab&iacute;a parecido ver m&aacute;s, ni siquiera en la despensa que pod&iacute;a entrever desde aqu&iacute;<\/p>\n<p>&mdash;Pero no tengo otra cosa que ponerme, y m&aacute;s ropa de la panader&iacute;a est&aacute; en casa de mi t&iacute;a, que es la due&ntilde;a del negocio &mdash;dijo sorprendida tras unos segundos, despu&eacute;s de mirarse la camiseta<\/p>\n<p>&mdash;Por eso me estaba costando preguntar. Y por la molestia, estoy dispuesto a ofrecerte 200&euro;. No s&eacute; cu&aacute;nto ganas, perm&iacute;teme decirte sin ofenderte que creo que no mucho, pero este dinero deber&iacute;a ser suficiente para hacerte el tatuaje que quieras, y pagar el de tu novio. Puedes poner cualquier excusa a tu t&iacute;a por la camiseta.<\/p>\n<p>Cog&iacute; el dinero y lo puse en la mesa. A pesar de los chupitos, mi cuerpo temblaba ligeramente. Cristina estaba alucinando. Se qued&oacute; mirando el dinero. Tras unos segundos, y para mi alivio, dijo dubitativamente<\/p>\n<p>&mdash;Vale&hellip; me meto en la despensa que est&aacute; aqu&iacute; detr&aacute;s, y te tiro la camiseta desde ah&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No &mdash;dije&mdash; no quiero que caiga al suelo y se ensucie, la necesito tal y como est&aacute; ahora. Me la tienes que dar en mano<\/p>\n<p>Cristina se qued&oacute; callada. De repente me mir&oacute;, con la cara algo cambiada y dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s loco, t&uacute; lo que quieres es verme en pelotas.<\/p>\n<p>&mdash;300&euro; &mdash;la cort&eacute; inmediatamente, no quer&iacute;a que siguiese por ah&iacute;&mdash; no me interesa verte en pelotas, quiero tu camiseta<\/p>\n<p>La excusa era algo mala, y no creo que me creyese, pero el dinero estaba haciendo efecto.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien. D&eacute;jame cerrar primero la panader&iacute;a &mdash;dijo mientras cogi&oacute; el dinero y se dirigi&oacute; a la puerta, poniendo el cartel de &ldquo;Cerrado&rdquo; y cerrando con llave&mdash; no quiero que nadie entre y me encuentre contigo en la despensa sin camiseta. Pasa aqu&iacute; detr&aacute;s r&aacute;pido. Pero te doy la camiseta y te vas, entendido?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, sin problemas &mdash;contest&eacute;<\/p>\n<p>Mir&oacute; por el ventanal, comprob&oacute; que no hab&iacute;a nadie en la calle, dej&oacute; las llaves en el mostrador y nos metimos en la despensa. Era una habitaci&oacute;n, ten&iacute;a estanter&iacute;as y una mesa en el centro. Cristina cerr&oacute; la puerta de la despensa, me pidi&oacute; que me quedase a la entrada, y se qued&oacute; parada delante de la mesa, de espaldas a m&iacute;.<\/p>\n<p>Baj&oacute; las manos a la cintura, cogi&oacute; con ambas manos los extremos de la camiseta, y tir&oacute; hacia arriba. Levant&oacute; los brazos, sac&aacute;ndose la camiseta por la cabeza, dejando libre su bonita espalda y un sujetador de color azul claro. Ech&oacute; el brazo hacia atr&aacute;s con la camiseta sujeta, y yo la cog&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora vete por favor &mdash;dijo<\/p>\n<p>&mdash;Hmmm vale, pero c&oacute;mo voy a salir? Has cerrado con llave &mdash;contest&eacute;. Lo hab&iacute;a pensado todo en el momento que dijo que cerrar&iacute;a con llave&mdash;Podr&iacute;a coger las llaves, pero no me conoces de nada&hellip; qui&eacute;n te dice que no me ir&eacute; con ellas. Podr&iacute;as tambi&eacute;n salir t&uacute; a abrirme, pero est&aacute;s en sujetador, esta camiseta la necesito y no la voy a soltar. Quiz&aacute; justo alguien pase en el momento que me abres. No ser&iacute;a lo mejor para ti, plantear&iacute;a muchas preguntas.<\/p>\n<p>Cristina se qued&oacute; en silencio, pero gir&oacute; la cabeza para intentar mirarme. Se estaba llevando el susto de su vida<\/p>\n<p>&mdash;Eres un cabr&oacute;n. Me has enga&ntilde;ado &mdash;dijo finalmente&mdash; Qu&eacute; quieres<\/p>\n<p>&mdash;Mira Cristina, tranquila, no te quiero hacer da&ntilde;o. Pero en esta situaci&oacute;n, yo veo solo estas opciones. Las que te acabo de plantear, que solo te pueden dar problemas, o la siguiente &mdash;dije&mdash; Acabas de ganar 300&euro; por solo quitarte la camiseta. Te ofrezco otros 100&euro; por darte la vuelta<\/p>\n<p>En silencio, Cristina calcul&oacute; todas las posibilidades en su cabeza, y vio que la mejor opci&oacute;n era la que la acababa de ofrecer. Sin decir nada, empez&oacute; a girarse lentamente. Qued&oacute; de frente a m&iacute;, con los brazos pegados al cuerpo, la cabeza algo ladeada mirando a un lado, como con verg&uuml;enza. El sujetador azul claro encerraba dos bonitas tetas, turgentes, j&oacute;venes. Me qued&eacute; mir&aacute;ndola, estaba embobado. Finalmente extend&iacute; dos billetes de 50&euro;, y ella los cogi&oacute;. Recobr&eacute; la compostura y el temple.<\/p>\n<p>&mdash;Acabas de ganar 400 &euro; f&aacute;cilmente. Qu&eacute; es, la mitad de lo que ganas en un mes?<\/p>\n<p>&mdash;Ojal&aacute; &mdash;dijo en voz baja mir&aacute;ndome por fin a los ojos&mdash; Gano 650&euro; al mes<\/p>\n<p>Se ve&iacute;a a Cristina con verg&uuml;enza, pero not&eacute; que el dinero era un estimulante grande para ella. Me convenc&iacute; de que pod&iacute;a tensar la cuerda m&aacute;s:<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo, no se puede hacer mucho con eso. Me gustar&iacute;a ofrecerte algo m&aacute;s. Otros 100 &euro; &mdash;la mir&eacute;&mdash; Esta vez me tienes que dar tu sujetador<\/p>\n<p>&mdash;Eso s&iacute; que no. Ni por todo el dinero del mundo te voy a ense&ntilde;ar las tetas &mdash;respondi&oacute; esta vez con contundencia mir&aacute;ndome agresivamente<\/p>\n<p>&mdash;Seguro que haces top less en la playa, no s&eacute; por qu&eacute; te indignas tanto. Adem&aacute;s, no quer&iacute;a decir 100&euro;, quer&iacute;a decir 200&euro;<\/p>\n<p>Cristina se qued&oacute; mir&aacute;ndome, como confundida. Un momento despu&eacute;s mir&oacute; hacia un lado, pensativa. Estaba a punto de dar el paso que yo deseaba. Tras unos segundos, dijo:<\/p>\n<p>&mdash;300&euro;<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; que empiezas a negociar eh! &mdash;Dije riendo&mdash; est&aacute; bien, toma<\/p>\n<p>Cogi&oacute; el dinero y se lo meti&oacute; en el bolsillo. No ten&iacute;a pinta de ser una chica f&aacute;cil, pero la posibilidad de ganar 700&euro; en un momento, para una chica de pueblo que gana tan poco, deb&iacute;a ser irrechazable. Todos tenemos un precio.<\/p>\n<p>Con la mirada ligeramente puesta en el suelo, pas&oacute; sus manos a la espalda, y empez&oacute; a desabrochar el sujetador. Una vez suelto el enganche, se desliz&oacute; los tirantes de los hombros, pero no dej&oacute; caer el sujetador. Se qued&oacute; con un brazo sujet&aacute;ndolo sobre sus tetas, y me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Por qu&eacute; haces esto? Eres un chico guapo y atractivo, podr&iacute;as tener a quien quisieras sin pagar&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Lo entender&aacute;s dentro de unos cuantos a&ntilde;os &mdash;dije<\/p>\n<p>Cristina se qued&oacute; mir&aacute;ndome unos segundos, y finalmente baj&oacute; su brazo, dejando caer el sujetador al suelo. Qu&eacute; tetas. No necesitaban sujetador, se quedaban arriba sin necesidad de &eacute;l. Ten&iacute;a unos pezones rosados, aureolas peque&ntilde;as. Yo ya estaba desatado<\/p>\n<p>&mdash;Quiero besarte<\/p>\n<p>&mdash;No, eso es ya pasar la raya. Tengo novio y le quiero &mdash;dijo<\/p>\n<p>&mdash;Cu&aacute;nto vale un beso tuyo, 200&euro;, 300&euro;? Ponle un precio<\/p>\n<p>&mdash;No es dinero, no te voy a besar &mdash;dijo, aunque con poca convicci&oacute;n<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a ella con 300&euro; en la mano. Cristina se ech&oacute; ligeramente hacia atr&aacute;s, pero la par&oacute; la mesa. Me puse enfrente de ella, puse el dinero en su mano, cerr&aacute;ndola los dedos, y me acerqu&eacute; a su boca. Toqu&eacute; sus labios con los m&iacute;os, y empec&eacute; a besarla. Ella no reaccionaba. Puse mis manos en su cintura, y acerqu&eacute; mi cuerpo, presionando mi cuerpo contra sus tetas. Cristina intent&oacute; empujar con sus manos en mi vientre para separarme, pero con poca fuerza. Susurr&oacute; un ligero &ldquo;no&rdquo;, pero inmediatamente despu&eacute;s retir&oacute; sus manos para volver a pegarlas a su cuerpo. Segu&iacute; besando sus labios, y not&eacute; que empez&oacute; a moverlos ligeramente. Sus manos se movieron poco a poco acerc&aacute;ndose a mi cintura. Presion&eacute; entonces con mi pelvis hacia ella, empuj&aacute;ndola contra la mesa. Empec&eacute; a usar la lengua, aprovechando que su boca estaba m&aacute;s abierta. Mi lengua empez&oacute; a mezclarse con la suya. Pas&eacute; mis manos a su culo, apretando. Segu&iacute;a empujando mi pelvis contra ella. Estaba desatado. Quit&eacute; mis manos de su culo, e intent&eacute; desabrochar el bot&oacute;n de su pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No! Eso no! Para, no quiero seguir &mdash;dijo como despertando, y poniendo sus manos sobre las m&iacute;as para pararme<\/p>\n<p>Sin mediar palabra, saqu&eacute; un fajo de billetes de mi bolsillo, sin mirarlos ni contarlos, y los estamp&eacute; contra la mesa, mientras segu&iacute;a intentando besarla y desabrochar su pantal&oacute;n<\/p>\n<p>&mdash;500&euro; m&aacute;s &mdash;dije&mdash; por si necesitas ayuda, la suma asciende ahora a 1.500&euro;<\/p>\n<p>Cristina parec&iacute;a aturdida, era como si la cifra la hubiese mareado. Lentamente, dej&oacute; de intentar apartar mis manos, y pas&oacute; a apoyar sus manos encima de la mesa, mientras quedaba con la mirada perdida.<\/p>\n<p>Desabroch&eacute; r&aacute;pidamente su pantal&oacute;n y lo baj&eacute; hasta los tobillos, quit&aacute;ndoselo finalmente. Ten&iacute;a que ser r&aacute;pido antes de que su aturdimiento cesase. Llevaba unas peque&ntilde;as bragas blancas ajustadas. Me quit&eacute; la camiseta, y el pantal&oacute;n, mientras ella me segu&iacute;a con la mirada<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; vas a hacer? &mdash;dijo finalmente<\/p>\n<p>Sin responder, puse mi mano sobre su co&ntilde;o, y mi otra mano sobre sus tetas, ella apoyada con las manos en la mesa inclinada hacia atr&aacute;s. Retir&eacute; con los dedos hacia un lado la tela, para introducirlos en su co&ntilde;o, poco a poco. Cristina dej&oacute; salir un suspiro, mir&aacute;ndome fijamente con los ojos abiertos. Con dos dedos llegu&eacute; lo m&aacute;s lejos que pude, y empec&eacute; a &ldquo;pajearla&rdquo;, acariciando el famoso &ldquo;bot&oacute;n&rdquo; ah&iacute; dentro. Mantuve un ritmo r&aacute;pido mientras acariciaba suavemente con la otra mano sus tetas. Cristina cerr&oacute; los ojos, y con la boca abierta, mordi&eacute;ndose de vez en cuando el labio inferior. Empez&oacute; a gemir. Aprovech&eacute; ahora para bajarla las bragas, quedando desnuda totalmente. Ten&iacute;a el co&ntilde;o depilado, con una tira de pelo en el centro. Mientras la segu&iacute;a pajeando, con mi otra mano me baj&eacute; el b&oacute;xer. Cristina segu&iacute;a gimiendo con los ojos cerrados, su co&ntilde;o ya humedecido. Aprovech&eacute;, con la polla tiesa como la ten&iacute;a ya, saqu&eacute; los dedos de su co&ntilde;o y puse mi polla a la entrada de su co&ntilde;o. Cristina abri&oacute; los ojos, y grit&oacute;<\/p>\n<p>&mdash;No! sin cond&oacute;n no por favor<\/p>\n<p>No estaba para tonter&iacute;as. Me agach&eacute;, saqu&eacute; de mi pantal&oacute;n otro fajo de billetes, y sin mediar palabra, lo puse en la mesa. Cristina se qued&oacute; mir&aacute;ndolo. No s&eacute; ni cu&aacute;nto dinero hab&iacute;a puesto ya.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a ponerme enfrente de ella, abr&iacute; sus piernas, la sujet&eacute; de las caderas y empec&eacute; a meter mi polla en su co&ntilde;o. Esta vez no dijo nada. Met&iacute; mi polla hasta el fondo, ayudado por lo mojada que estaba Cristina. Empec&eacute; a meterla y sacarla a buen ritmo. Cristina qued&oacute; medio tumbada sobre la mesa, sus ojos cerrados, gimiendo con cada arremetida. La agarraba de las caderas para hacer m&aacute;s fuerza. La mesa estaba llena de billetes de 50&euro;, algunos ya ca&iacute;dos en el suelo. La sujet&eacute; entonces con ambas manos del culo, y la levant&eacute; para tumbarla completamente en la mesa. Me tumb&eacute; encima y segu&iacute; foll&aacute;ndola sin parar. Cristina puso sus manos sobre mis hombros primero, y luego rode&oacute; con ellos mi cuello, mientras cerr&oacute; con sus piernas alrededor de m&iacute;. Me estaba encantando follarme a esta chica, el morbo era enorme. No la conoc&iacute;a de nada, este era el resultado del dinero. Era como en los videos. Mejor, esto era de verdad, sin preparaci&oacute;n ni trampas.<\/p>\n<p>El bamboleo de mis caderas segu&iacute;a, y empezamos a besarnos lujuriosamente. Cristina me mord&iacute;a suavemente los labios, mientras hac&iacute;a fuerza con sus piernas y pon&iacute;a sus manos en mi cabeza, o me ara&ntilde;aba la espalda. Yo sent&iacute;a sus tetas moverse contra mi pecho con la acci&oacute;n. Cuando sent&iacute; que me iba calentando, me baj&eacute; de la mesa, me puse de pie y dije<\/p>\n<p>&mdash;Ven Cristina, acaba con la boca<\/p>\n<p>Cristina obedeci&oacute;, se puso de rodillas y empez&oacute; a chupar. Ten&iacute;a una mano en la base de mi polla, que de vez en cuando mov&iacute;a a lo largo de ella siguiendo el movimiento de su boca. La otra estaba fija sujet&aacute;ndome los huevos. Ten&iacute;a un bonito pelo casta&ntilde;o, recogido en una coleta, por lo que la cara quedaba despejada y pod&iacute;a ver perfectamente la mamada.<\/p>\n<p>Yo alternaba mis manos entre su cabeza, y sus tetas. Jugaba con sus pezones, o las cog&iacute;a totalmente con ambas manos. Cristina segu&iacute;a chupando sin prestar atenci&oacute;n a mis manos. Cuando estaba a punto de correrme, saqu&eacute; mi polla de su boca<\/p>\n<p>&mdash;Ahora, s&iacute;gueme pajeando, quiero correrme en tu cara<\/p>\n<p>Sigui&oacute; con su mano, paje&aacute;ndome a un par de cent&iacute;metros de su cara. Me miraba con sus ojos marrones. Estaba a punto de correrme. Solt&eacute; un gemido enorme de placer, y un chorro de semen sali&oacute; disparado contra su mejilla. Cristina reaccion&oacute; con sorpresa, apart&aacute;ndose ligeramente y abriendo la boca. El siguiente chorro le cay&oacute; justo dentro de la boca, y un poco en los labios. Los dos siguientes, ya menos potentes, cayeron sobre sus tetas.<\/p>\n<p>Cristina se qued&oacute; mir&aacute;ndome, con la cara, la boca y las tetas llenas de mi esperma. Qu&eacute; imagen. Me empec&eacute; a vestir r&aacute;pidamente, con ella todav&iacute;a ah&iacute; de rodillas, mir&aacute;ndome como en &eacute;xtasis, y aturdida por lo que acababa de pasar.<\/p>\n<p>&mdash;Puedo volver a verte? &mdash;pregunt&oacute; mientras observaba como me vest&iacute;a<\/p>\n<p>&mdash;Claro &mdash;la contest&eacute;&mdash; ahora te doy mi n&uacute;mero de tel&eacute;fono. Pero espera un momento, te traigo un trapo para que te limpies<\/p>\n<p>Sal&iacute; de la despensa vestido, vi las llaves en el mostrador, las cog&iacute; y me fui a la puerta. La abr&iacute; y dej&eacute; las llaves en la cerradura. Me fui lo m&aacute;s r&aacute;pido que pude, sin mirar atr&aacute;s. Llegu&eacute; a donde estaba mi coche aparcado, me met&iacute;, y puse rumbo a Madrid.<\/p>\n<p>Qu&eacute; experiencia, ni en mis mejores sue&ntilde;os. Hice cuentas durante el camino, me hab&iacute;a gastado unos 2.000&euro;. Ten&iacute;a ganas de m&aacute;s. Ya lo estaba planeando. Solo ten&iacute;a que controlar el gasto en la pr&oacute;xima.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Todos tenemos nuestros vicios, nuestros secretos, nuestro &lsquo;Dark passenger&rsquo;, como dir&iacute;a Dexter. Van evolucionando con el tiempo, perfeccion&aacute;ndose o haci&eacute;ndose m&aacute;s extra&ntilde;os. El m&iacute;o, como el de muchas otras personas, tiene que ver con el sexo. A m&iacute; en particular, y desde hace unos a&ntilde;os, me obsesionan los v&iacute;deos en los que uno aborda a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10365,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-19417","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19417","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10365"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19417"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19417\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19417"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19417"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19417"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}