{"id":19521,"date":"2018-12-21T23:00:00","date_gmt":"2018-12-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-12-21T23:00:00","modified_gmt":"2018-12-21T23:00:00","slug":"19521-cmo-salv-el-negocio-de-mi-esposo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19521-cmo-salv-el-negocio-de-mi-esposo\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo salv\u00e9 el negocio de mi esposo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19521\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Te contar&eacute; mi tremenda historia que sucedi&oacute; hace a&ntilde;o y medio aproximadamente. Me llamo Ana, tengo 41 a&ntilde;os y llevo 12 a&ntilde;os casada con mi esposo Dami&aacute;n, quien es empresario. Somos un matrimonio feliz con dos hijos, con una vida que ha transcurrido por los carriles normales de cualquier familia de clase media alta.<\/p>\n<p>La cosa empez&oacute; a cambiar cuando un par de negocios desafortunados, hicieron caer estrepitosamente nuestro nivel econ&oacute;mico. A partir de entonces lo que para nosotros hab&iacute;a sido una vida placentera, se convirti&oacute; poco a poco en un callej&oacute;n sin salida y tuvimos que olvidarnos de vacaciones, hoteles de lujo, restaurantes de primera, etc. Las discusiones y el mal humor dentro del hogar, comenzaron a ser la moneda corriente por aquellos d&iacute;as, nuestra vida sexual que siempre hab&iacute;amos mantenido encendida, tambi&eacute;n vio afectada hasta casi llegar al desinter&eacute;s.<\/p>\n<p>Creo conveniente aclarar que ambos nos mantenemos en excelentes condiciones f&iacute;sicas, nuestras amistades siempre nos han dicho que Dami&aacute;n ha tenido la fortuna de tener una mujer tan guapa como yo. Sin falsa modestia me siento atractiva y orgullosa de mi cuerpo, todav&iacute;a consigo atraer la mirada de los hombres que se dan la vuelta para mirarme cuando voy por la calle, tengo las armas necesarias que cualquier mujer atractiva debe tener.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de tres a&ntilde;os sin poder levantar cabeza, mi marido tuvo la posibilidad de realizar un negocio de importaci&oacute;n que hab&iacute;a estado gestionando infructuosamente, de la noche a la ma&ntilde;ana renaci&oacute; el inter&eacute;s de la empresa que necesitaba el producto que nosotros est&aacute;bamos comercializando, si todo sal&iacute;a bien nos dar&iacute;an una importante suma de dinero en forma inmediata, ayudando a las finanzas del negocio por varios a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Tras algunas idas y vueltas, Dami&aacute;n consigui&oacute; agendar por fin una reuni&oacute;n para cerrar las bases del acuerdo, la cita era en la ciudad de San Francisco a la semana siguiente, y me pidi&oacute; de forma insistente que lo acompa&ntilde;ara para cerrar el trato, por fin &iacute;bamos a conseguir el fin de nuestras penurias econ&oacute;micas.<\/p>\n<p>El inversionista a quien mi esposo hab&iacute;a contactado era de origen italiano, y radicaba en Estados Unidos desde hac&iacute;a 15 a&ntilde;os, su edad pasaba de los 45 a&ntilde;os. &Eacute;l solamente hab&iacute;a estado en M&eacute;xico un par de ocasiones cuando visit&oacute; la Riviera Maya junto a su familia, aunque siempre hab&iacute;a tenido inter&eacute;s de buscar alguna posibilidad de negocios en nuestro pa&iacute;s, situaci&oacute;n que finalmente lo conect&oacute; con mi esposo. Este hombre sin saberlo ten&iacute;a nuestro futuro en sus manos. El mismo d&iacute;a que mi esposo acord&oacute; la cita, comenzamos a prepararnos para el viaje, y compramos los boletos en vuelo directo desde la Ciudad de M&eacute;xico, para llegar un d&iacute;a antes a nuestra cita, y evitar as&iacute; cualquier contratiempo que pudiera ocurrir ajeno a nosotros.<\/p>\n<p>El d&iacute;a que arribamos al aeropuerto de San Francisco, estaba atestado de gente procedente de China, parec&iacute;a que hubi&eacute;ramos llegado a alg&uacute;n pa&iacute;s del lejano oriente. Pasamos el control de migraci&oacute;n y la aduana sin problemas, al salir alquilamos un auto austero. Nos dirigirnos hacia el sector de Palo Alto y San Jos&eacute;, ubicado al sur de San Francisco. El panorama de este lugar me dej&oacute; sorprendida, ve&iacute;a las calles impecables con jardines y edificios de primera. Nos hospedamos en el Hotel The Fairmont, ubicado a tan solo 15 minutos de nuestra cita. Una vez instalados, preferimos descansar el resto de la tarde, pues no hab&iacute;amos podido hacerlo en varios meses por las responsabilidades que tenemos en casa y el trabajo.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente la cosa se torn&oacute; tensa, mi marido y yo no ten&iacute;amos humor para ir a conocer la ciudad, parec&iacute;amos estudiantes en los momentos previos de un examen final, est&aacute;bamos nerviosos ensayando las cosas que &iacute;bamos a decir, o los temas que utilizar&iacute;amos para amenizar la cena. Nos vestimos con lo mejor que ten&iacute;amos para aquella ocasi&oacute;n, Dami&aacute;n con un traje oscuro y camisa al tono sin corbata; yo con un vestido negro de espalda baja, sobrio y elegante, que llegaba un poco arriba de la rodilla, acompa&ntilde;ado de una estola roja, la cual me fue de mucha utilidad, pues en aquella temporada comenzaba a haber un leve fr&iacute;o por las noches.<\/p>\n<p>Por fin lleg&oacute; el momento de dirigimos a nuestra cita guiados con el Waze que siempre carga en el celular Dami&aacute;n, sin dificultades llegamos a un elegante edificio llamado Monticello Apartments, en uno de los sitios m&aacute;s lujosos de la zona. Subimos al apartamento donde nuestros anfitriones nos esperaban muy puntuales, y ambos me produjeron una agradable impresi&oacute;n. Diana se ve&iacute;a m&aacute;s joven que su esposo, llevaba un vestido blanco de una sola pieza sin mangas, coronado por un elegante collar, supuse que tendr&iacute;a unos treinta y cinco a&ntilde;os de edad, rubia natural de ojos azules, con un cutis que har&iacute;a envidiar a cualquier actriz de cine. Carlo era un hombre blanco de cabello casta&ntilde;o, un poco m&aacute;s alto que mi esposo, elegante y atractivo, bien cuidado en su aspecto y modales. Ambos hablaban muy bien espa&ntilde;ol con acento latino, ya que hab&iacute;an vivido 10 a&ntilde;os en Miami. En su pl&aacute;tica se notaba lo distinguidos, amables y cultos que eran, adem&aacute;s de ser muy sociables. No tardamos mucho en entablar una amena conversaci&oacute;n durante la cena que nos ofrecieron.<\/p>\n<p>Al t&eacute;rmino de la sobremesa pasamos a la estancia de su apartamento, esta vez la pl&aacute;tica gir&oacute; en torno a los viajes ex&oacute;ticos que hab&iacute;an realizado por el Sureste asi&aacute;tico, nos contaban la impresi&oacute;n que les hab&iacute;a causado la cultura de aquellos pa&iacute;ses tan diferentes a Occidente. Carlo se sent&oacute; al lado de mi esposo, tom&oacute; un documento que estaba sobre la mesa de centro, y comenzaron a charlar sobre el negocio que pretend&iacute;an cerrar esa misma noche, nuestro anfitri&oacute;n parec&iacute;a tener el manejo de la situaci&oacute;n en cada momento, y aunque mi marido era tambi&eacute;n un hombre acostumbrado a las relaciones comerciales, quedaba relegado en un segundo plano frente a Carlo. Mientras ellos segu&iacute;an conversando, Diana me llev&oacute; a la cocina para mostrarme un bote que ten&iacute;a varios sobres de yerbas que hab&iacute;a adquirido en su &uacute;ltimo viaje por Asia, seleccion&oacute; uno de ellos y preparamos una infusi&oacute;n muy arom&aacute;tica.<\/p>\n<p>A nuestro regreso la estancia se perfum&oacute; con el aroma que desped&iacute;an las tazas, mi esposo y yo quedamos impresionados por aquella novedad, bebimos los extractos agridulces mezclados con un poco de alcohol. El ambiente se torn&oacute; m&aacute;s tranquilo, aquella bebida nos hab&iacute;a relajado.<\/p>\n<p>&mdash;No se asusten, puede que al principio les ocasione alg&uacute;n tipo de sopor, pero les aseguramos que no hay nada que los haga sentir mejor &mdash;Nos coment&oacute; Diana mientras volv&iacute;a a llenar las tazas. Ciertamente, me sent&iacute;a muy bien, quiz&aacute;s un poco extra&ntilde;a, como si estuviera en un ligero sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Nos alegra contar con su visita, no solemos invitar a personas que acabamos de conocer, con ustedes Diana y yo nos sentimos en total confianza, pues la gente anglosajona es un poco fr&iacute;a en su trato, muy distinta a ustedes &mdash;dijo Carlo con su cl&aacute;sica sonrisa. Aquellas palabras sonaron tan cordiales que nos sentimos m&aacute;s a gusto con ellos.<\/p>\n<p>&mdash;Ven, quiero que me acompa&ntilde;es al sal&oacute;n &mdash;Me dijo Diana tom&aacute;ndome de la mano para conducirme a un sal&oacute;n lleno de cuadros, imagin&eacute; que Carlo y mi esposo estaban por conversar alg&uacute;n asunto privado, as&iacute; que consider&eacute; muy prudente irme junto con Diana, no sin antes disculparnos por dejarlos solos. Diana fue mostr&aacute;ndome cada cuadro de su colecci&oacute;n de pinturas que ella misma hab&iacute;a ido adquiriendo en diferentes galer&iacute;as, sin duda ten&iacute;a un estilo de vida muy lujoso que le permit&iacute;a tener esa afici&oacute;n tan cara. Me explicaba el significado y las cualidades de cada pintura, aunque confieso que me resultaba dif&iacute;cil encontrarle sentido a lo que Diana amablemente me explicaba. Mientras me esforzaba en ello, sent&iacute;a su mirada fija sobre m&iacute;, me incomodaba mucho pues acababa de conocerla, incluso cre&iacute; que ten&iacute;a una mala impresi&oacute;n de mi persona. Finalmente volte&eacute; a verla tratando de intimidarla, pero ella sin apartar la mirada me dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Eres muy bonita Ana &mdash;al decir esto me acomod&oacute; un mech&oacute;n de cabello detr&aacute;s de mi o&iacute;do, acerc&oacute; su rostro y me plant&oacute; un beso por sorpresa, sin darme tiempo a reaccionar. Apenas pude creerlo, al evadirla me respondi&oacute; tranquilamente:<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, no te preocupes. Solo aprecio lo linda que eres.<\/p>\n<p>Sin aceptar su disculpa, me regres&eacute; hacia la estancia d&aacute;ndole groseramente la espalda, ella quiso tomar mi mano para detenerme, pero se la quit&eacute; bruscamente. Al llegar nos encontramos a los dos se&ntilde;ores bebiendo en animada charla. Diana llam&oacute; a su marido y se fueron a otra zona, dej&aacute;ndonos solos. Sin demora Dami&aacute;n pregunt&oacute; qu&eacute; me suced&iacute;a, pues de inmediato se dio cuenta de lo exaltada que estaba:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Esta tipa me bes&oacute;! &mdash;exclam&eacute; sorprendida e indignada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Te he dicho que Diana me bes&oacute; en la boca!<\/p>\n<p>Dami&aacute;n comenz&oacute; a re&iacute;r un poco incr&eacute;dulo, como si le hubiera contado algo gracioso, aunque tambi&eacute;n lo not&eacute; preocupado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Nos vamos ya! &mdash;le dije mientras me levantaba r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; haces Ana? no podemos hacerles una groser&iacute;a a nuestros anfitriones, menos ahora que estamos por cerrar la negociaci&oacute;n. Creo que no has entendido bien &mdash;Me dijo.<\/p>\n<p>&mdash;El que no ha entendido bien eres t&uacute;, esto ya no me gusta y quiero irme. Hemos cumplido con la formalidad de visitarlos y ahora nos vamos &#8211;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Esp&eacute;rate mi amor! &iquest;No te das cuenta que est&aacute; en juego nuestro futuro?, si nos vamos ahora todo estar&aacute; perdido y nos iremos con las manos vac&iacute;as, adem&aacute;s nos esperan muchas deudas a nuestro regreso. Ana, compr&eacute;ndelo, debemos quedar bien con nuestros anfitriones esta noche, sea como sea &#8211;<\/p>\n<p>Aquellas palabras retumbaron en mi cabeza, comenc&eacute; a comprender su significado.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; &iquest;Qu&eacute; pretendes Dami&aacute;n&hellip; hasta d&oacute;nde debemos quedar bien con ellos?<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;, t&uacute; nada m&aacute;s ll&eacute;vales la corriente y no digas nada, solo recuerda que tienes mi consentimiento para cualquier cosa, sea lo que sea. Si todo sale bien esta noche, ten la absoluta certeza de que pronto solucionaremos todos nuestros problemas financieros.<\/p>\n<p>Al terminar de decir eso me dio un prolongado beso sin dejarme responder, qued&eacute; todav&iacute;a m&aacute;s confundida y pens&eacute; decirle que mejor &eacute;l se iba a quedar para cerrar el trato, porque yo me iba. En ese momento regresaron nuestros anfitriones.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;n que los interrumpamos, nos complace saber que son un feliz matrimonio que no ha perdido la chispa con el paso de los a&ntilde;os, &iquest;Verdad querida? &mdash;Dijo Carlo, quien ten&iacute;a abrazada a su esposa por la cintura.<\/p>\n<p>Diana nos invit&oacute; una copa y nos sentamos nuevamente, trat&eacute; de olvidar lo que me hab&iacute;a ocurrido con ella como si nada hubiera pasado. Minutos m&aacute;s tarde Carlo y mi esposo volvieron al tema del negocio, no tardaron mucho en disculparse con nosotras para irse al despacho, ya que finalmente iban a firmar ese contrato. En aquel momento sent&iacute; mariposas en el est&oacute;mago, la ex&oacute;tica infusi&oacute;n que hab&iacute;a bebido, combinada con la tensi&oacute;n del negocio y quedarme nuevamente a solas con Diana me pusieron muy nerviosa. No atinaba a imaginar c&oacute;mo reaccionar&iacute;a ella esta vez, aunque tambi&eacute;n esperaba que se olvidara de lo sucedido entre nosotras.<\/p>\n<p>Ella se sent&oacute; a mi lado para disculparse, lamentaba haberme incomodado. Me cont&oacute; que hab&iacute;a tenido encuentros con otras mujeres en algunos de sus viajes, y le apenaba mucho su comportamiento conmigo. Volvi&oacute; a decirme lo bella que me ve&iacute;a, esperaba que esta vez no lo tomara a mal, que pod&iacute;a sentirme como en casa. Ambas permanecimos en silencio, me tranquilizaron sus palabras y me apenaba no saber qu&eacute; responder a su honestidad, ella rompi&oacute; el silencio susurrando a mi o&iacute;do:<\/p>\n<p>&mdash;Eres muy guapa y me gustas mucho, no te molestes conmigo&rdquo;. Yo me qued&eacute; fr&iacute;a casi en p&aacute;nico, aunque esta vez me contuve en rechazarla de nuevo, al recordar las palabras de mi esposo, sab&iacute;a que en ese preciso momento estaba firmando ese maldito contrato.<\/p>\n<p>Dej&eacute; que continuara, me intrigaba saber hasta d&oacute;nde ser&iacute;a capaz de llegar. Ella comenz&oacute; a jugar con mi cabello haciendo rizos con su dedo, acerc&oacute; su rostro y exhal&oacute; su aliento en mi o&iacute;do, chupando un poco el l&oacute;bulo de mi oreja. Permanec&iacute; inm&oacute;vil tratando de disimular indiferencia, ella aun as&iacute; prosigui&oacute; en su empe&ntilde;o, sus manos acariciaban delicadamente la piel de mis brazos, y esta no tard&oacute; en erizarse. Diana incesante recorr&iacute;a con sus caricias mi rostro, pasaba por el cuello bajando por mis brazos hasta mi vientre, a veces tocaba un poco mis muslos por encima del vestido, el aroma de su perfume era exquisito, sus seductores dotes femeninos despu&eacute;s de varios esfuerzos, hab&iacute;an conseguido que poco a poco comenzara a sentir c&oacute;mo se humedec&iacute;a mi sexo.<\/p>\n<p>Era la primera vez que una mujer me estimulaba de esa manera, no tengo duda alguna sobre mi preferencia heterosexual, pero en ese momento estaba a mil y sin contenerme m&aacute;s, tom&eacute; de su cabello hacia atr&aacute;s y le dediqu&eacute; un prolongado beso donde nuestras lenguas se encontraron en un intenso remolino. Por la excitaci&oacute;n del momento, me atrev&iacute; a meter una mano por debajo de su brassier, y sent&iacute; la endurecida piel de sus pezones. El rostro de Diana se hab&iacute;a sonrojado, creo que no esperaba que yo reaccionara de esa manera, sin embargo, aprovechando la oportunidad, comenz&oacute; a tocar suavemente mi entrepierna. Paulatinamente mis piernas se relajaron para dejar que su mano continuara y se deslizara cada vez m&aacute;s adentro en cada caricia, hasta toparse con mi ropa interior.<\/p>\n<p>Sus dedos me sobaban muy rico por encima del delgado encaje que todav&iacute;a los conten&iacute;a, y ella sin esperar m&aacute;s se baj&oacute; del sof&aacute; poni&eacute;ndose de rodillas, sin decirme nada comenz&oacute; a bajarme las bragas, yo sin m&aacute;s le ayud&eacute; en la maniobra levantando un poco la cadera.<\/p>\n<p>Una vez que logr&oacute; retirarlas, abri&oacute; de par en par mis piernas dejando al descubierto mi sexo, con la yema de sus dedos empez&oacute; a tocar sutilmente mis lubricados labios, incrementando gradualmente su ritmo haciendo c&iacute;rculos. El que una mujer me estimulara de esa forma fue una experiencia completamente nueva para m&iacute;, me asaltaban algunas dudas sobre si deb&iacute;a seguir con ello, pero el deleite que me daba dej&oacute; que continuara. Diana inesperadamente desliz&oacute; uno de sus dedos hacia el interior de mi vagina, me electriz&oacute; sentir la forma en que lo sacaba y lo met&iacute;a; mi esposo muchas veces me hab&iacute;a estimulado de esa forma, pero en esa ocasi&oacute;n fue m&aacute;s intenso, quiz&aacute;s por la sensaci&oacute;n de tab&uacute; que me produc&iacute;a esa experiencia. Justo cuando mi cuerpo comenzaba a contorsionarse de placer, Diana se detuvo s&uacute;bitamente.<\/p>\n<p>Abr&iacute; los ojos para ver qu&eacute; suced&iacute;a, y ella con su mirada juguetona me dijo dominante:<\/p>\n<p>&mdash;A&uacute;n tienes que esperar querida.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; para dirigirse al sitio donde se encontraban nuestros esposos, quienes en silencio nos miraban fascinados desde la puerta, al otro lado de la estancia. No supe qu&eacute; hacer en ese instante de lo avergonzada que me sent&iacute;, solo atin&eacute; en bajarme r&aacute;pidamente el vestido; Diana sin el menor sentido de pudor camin&oacute; felina hacia Carlo, lo jal&oacute; de su camisa y se regres&oacute; al sof&aacute; conmigo, mientras Dami&aacute;n fue a sentarse al sof&aacute; individual de enfrente, y con la cabeza me hizo un gesto de aprobaci&oacute;n. Diana sent&oacute; a mi lado izquierdo a Carlo, mientras ella y se coloc&oacute; en el otro lado del sof&aacute;. Su esposo le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No es realmente bella cari&ntilde;o?<\/p>\n<p>Y ella respondi&oacute; &mdash;Claro que es muy bella. Hazla tuya esta noche, quiero que la hagas gozar como lo haces conmigo mi amor.<\/p>\n<p>Sus palabras me dejaron sorprendida, tuve la sensaci&oacute;n de haber sido utilizada sin que siquiera hubieran pedido mi consentimiento. Entend&iacute; perfectamente que yo hab&iacute;a sido parte de la negociaci&oacute;n entre mi esposo y Carlo, pero tambi&eacute;n debo admitir que me gust&oacute; la idea de sentirme deseada por un matrimonio de desconocidos que eran muy atractivos, me invad&iacute;a el morbo de involucrarme en esa aventura en la que me hab&iacute;an metido, y decid&iacute; seguir en el juego. Diana hab&iacute;a preparado muy bien el terreno para su esposo, pues no me hab&iacute;a abandonado del todo la excitaci&oacute;n que me hab&iacute;an producido sus dotes femeninos.<\/p>\n<p>El socio de mi esposo comenz&oacute; a desabotonar su camisa de forma sensual para m&iacute;, baj&oacute; tambi&eacute;n su pantal&oacute;n qued&aacute;ndose solamente en ropa interior. Aunque no era atl&eacute;tico me pareci&oacute; un hombre muy atractivo. Se acerc&oacute; a m&iacute; y me acomod&oacute; de espaldas a &eacute;l, de forma delicada empez&oacute; a deshacer el peinado que yo llevaba puesto para aquella ocasi&oacute;n. Me encant&oacute; la forma en que introduc&iacute;a sus dedos entre mis cabellos para desanudarlos, me masajeaba tan rico que me estremec&iacute; todav&iacute;a m&aacute;s al sentir la piel de su abdomen que tocaba mi espalda, cuando comenz&oacute; a besarme por el cuello. Al mismo tiempo sent&iacute;a encima de m&iacute; la mirada de mi esposo, quien s&oacute;lo se limit&oacute; a ser un simple espectador.<\/p>\n<p>Carlo continu&oacute; su labor acariciando la piel de mis hombros y mis brazos, continuando as&iacute; lentamente hasta mis pechos, para apretujarlos suavemente, mientras su boca sutilmente estimulaba mi cuello el l&oacute;bulo de mi oreja. Con una involuntaria respuesta, la piel de mis brazos estaba completamente erizada cuando Carlo la acariciaba suavemente. Continu&oacute; su recorrido para tocar apasionadamente mis caderas, en ese momento me inclin&eacute; hacia adelante para ponerme en posici&oacute;n de cuatro. &Eacute;l siguiendo con sus sensuales movimientos levant&oacute; mi vestido, dej&aacute;ndome as&iacute; desnuda de la cintura para abajo. Mi respiraci&oacute;n se hab&iacute;a tornado m&aacute;s agitada cuando sus manos masajeaban mis nalgas, dejando entrever la entrada de mi sexo.<\/p>\n<p>&Eacute;l sin perder m&aacute;s tiempo, baj&oacute; la &uacute;nica prenda que a&uacute;n ten&iacute;a puesta, y de inmediato su verga brinc&oacute; como un resorte por la tremenda erecci&oacute;n que ten&iacute;a, me sorprendi&oacute; su tama&ntilde;o pues la ten&iacute;a un poco m&aacute;s larga que mi esposo. Me enloqueci&oacute; sentir la temperatura de su miembro cuando empez&oacute; a restregarlo entre los pliegues mojados de mi co&ntilde;o, me inclin&eacute; un poco m&aacute;s y le orden&eacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Carlo, m&eacute;temela ya que no aguanto m&aacute;s!&#8230;<\/p>\n<p>La cabeza de su miembro comenz&oacute; abrirse paso dentro de m&iacute;, fue delicioso. Un intenso gemido se escap&oacute; de mi boca, cre&iacute; morir de placer, no s&eacute; como pero en un momento la ten&iacute;a metida hasta el fondo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Asiii&iacute;&hellip; toooda&hellip; qu&eacute; rico!<\/p>\n<p>Su pausado movimiento se fue incrementando hasta llegar a un ritmo fren&eacute;tico, mientras sujetaba fuertemente en mis nalgas, para penetrarme de forma m&aacute;s intensa. No hab&iacute;a estado con otro hombre desde que conoc&iacute; a Dami&aacute;n, pero la escena fue m&aacute;s todav&iacute;a m&aacute;s morbosa para m&iacute;, pues ni siquiera me hab&iacute;a imaginado hacerlo frente a otras personas. Sent&iacute;a las agudas miradas de Diana y mi esposo, aunque no pude atreverme a ver sus caras, solo me importaba en aquel momento seguir gozando de ese enorme palo que me clavaban.<\/p>\n<p>Cuando probamos otra posici&oacute;n, esta vez decid&iacute; hacerme due&ntilde;a de la situaci&oacute;n; me levant&eacute; del sof&aacute; y me puse frente a Carlo, quien se qued&oacute; sentado a la orilla, lentamente comenc&eacute; a quitarme el vestido y a desabrochar el brassier, solamente me dej&eacute; puesto el collar, Carlo qued&oacute; asombrado al contemplarme completamente desnuda, lo empuj&eacute; hacia atr&aacute;s para que se recostara, y me acomod&eacute; encima de &eacute;l para montarme, viendo hacia su rostro, tom&eacute; su miembro y lo coloqu&eacute; dentro de mi co&ntilde;o, fue delicioso sentir como su calor me llenaba nuevamente. Esta vez yo puse el ritmo de nuestro encuentro, movi&eacute;ndome sensualmente de arriba a abajo, a veces meneando mi cadera haciendo c&iacute;rculos; por fin volte&eacute; para ver a mi esposo y le dije:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta verme as&iacute; mi amor? &iquest;No est&aacute;s celoso de verme asii&iacute;, asiii&iacute;, gozando?&hellip; mmmm, no sabes que rico me est&aacute;n cogiendo<\/p>\n<p>&Eacute;l no quit&oacute; sus desorbitados ojos de la escena que ten&iacute;a enfrente, su erecci&oacute;n trat&oacute; de ocultarla cruzando una pierna, creo que la imagen de Diana lo hab&iacute;a excitado tambi&eacute;n, quien en ese momento ten&iacute;a levantado el vestido con las bragas echadas a un lado, masturb&aacute;ndose compulsivamente y gozando al vernos coger frente a ella. No pude m&aacute;s, cre&iacute; que iba a desmayarme de tanto deleite, el orgasmo que tuve fue impresionante pues no me cohib&iacute; en dejar salir unos fuertes gemidos de placer. Carlo no demor&oacute; mucho, su palpitante miembro por fin explot&oacute; derramando un ardiente semen dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>Qued&eacute; exhausta flotando en aquel ambiente ahora confuso. El beso de mi esposo en mis labios me devolvi&oacute; a la realidad, levant&oacute; mi vestido del piso y me acompa&ntilde;&oacute; al ba&ntilde;o que nos prestaron para que pudiera ducharme. Sin alargar la despedida, nuestros anfitriones me dijeron que era una mujer fant&aacute;stica, y agradecieron mucho el que hubi&eacute;ramos aceptado vivir aquel encuentro tan intenso.<\/p>\n<p>Esa noche mi esposo pudo firmar el contrato que consolid&oacute; a nuestro negocio, que en menos de una semana nos devolvi&oacute; la estabilidad econ&oacute;mica que tanto dese&aacute;bamos. Dami&aacute;n ocasionalmente tiene comunicaci&oacute;n con Carlo, en tanto yo no volv&iacute; a saber nada de ellos. Mi esposo nunca me platic&oacute; nada de c&oacute;mo fue el acuerdo en el que me involucraron, pero he llegado a la conclusi&oacute;n de que las cosas ya estaban decididas, incluso antes de abordar el avi&oacute;n de ida. Aunque han pasado varios meses, entre mi esposo y yo no hemos vuelto a tocar ese tema, si bien he intentado hablar de ello en un par de ocasiones, &eacute;l siempre sale con evasivas.<\/p>\n<p>La semana pasada que fue mi cumplea&ntilde;os recib&iacute; una carta, cu&aacute;l no fue mi sorpresa al saber que era de Diana y Carlo, me encant&oacute; saber que no lo hab&iacute;an olvidado. La tarjeta dec&iacute;a: &ldquo;Desde aqu&iacute; te recordamos con afecto y cari&ntilde;o, deseamos que en este cumplea&ntilde;os tu vida este colmada de abundancia. Gracias por habernos regalado una noche tan espl&eacute;ndida e inolvidable&rdquo;. Dentro del sobre encontr&eacute; tambi&eacute;n una tarjeta de memoria, con mucha curiosidad encend&iacute; la computadora para ver su contenido y no cre&iacute; lo que ve&iacute;an mis ojos. Era un video que hab&iacute;an captado dos c&aacute;maras de vigilancia en su apartamento, durante la noche que tuvimos nuestro encuentro. Detuve la reproducci&oacute;n del video hasta el cuadro donde Diana me conduc&iacute;a a su galer&iacute;a. Decid&iacute; continuar con mis actividades y terminar de una vez con todos los pendientes que a&uacute;n ten&iacute;a en casa.<\/p>\n<p>Al anochecer me di una ducha y me encerr&eacute; en la rec&aacute;mara para ver el resto del video, el cual duraba m&aacute;s de una hora en total. Fue impresionante revivir aquella aventura, apenas pod&iacute;a creer que yo era la protagonista de aquellas escenas. Sent&iacute; como se aceleraba mi pulso al contemplar aquellas im&aacute;genes, ten&iacute;a la boca seca y el aliento entrecortado. Al ver en el video como me cog&iacute;a Carlo por detr&aacute;s mientras yo gem&iacute;a, volv&iacute; a sentirme h&uacute;meda, y sin poder contenerme m&aacute;s comenc&eacute; a masturbarme como hace mucho tiempo no lo hac&iacute;a. Espero que Dami&aacute;n llegue pronto a casa, esta noche tengo una sorpresa muy especial para &eacute;l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Te contar&eacute; mi tremenda historia que sucedi&oacute; hace a&ntilde;o y medio aproximadamente. Me llamo Ana, tengo 41 a&ntilde;os y llevo 12 a&ntilde;os casada con mi esposo Dami&aacute;n, quien es empresario. Somos un matrimonio feliz con dos hijos, con una vida que ha transcurrido por los carriles normales de cualquier familia de clase media alta. 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