{"id":19557,"date":"2018-12-27T23:00:00","date_gmt":"2018-12-27T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-12-27T23:00:00","modified_gmt":"2018-12-27T23:00:00","slug":"19557-fin-de-semana-en-caracas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19557-fin-de-semana-en-caracas\/","title":{"rendered":"Fin de semana en Caracas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19557\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Enrique lleg&oacute; al aeropuerto de Maiquet&iacute;a Sim&oacute;n Bol&iacute;var cuando ya deca&iacute;a la tarde del viernes. Un taxi lo llev&oacute; al hotel Tamanaco a unos 4 kil&oacute;metros de Caracas.<\/p>\n<p>Abriendo la bolsa de mano, record&oacute; lo que le hab&iacute;a preguntado a Ariadna, despu&eacute;s de haberse cruzado un mont&oacute;n de correos y de confesarse cosas &iacute;ntimas:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te masturbas? Si te tocas. &iquest;C&oacute;mo lo haces?<\/p>\n<p>Esperaba que le respondiese a la primera pregunta, pero no a la segunda. Estaba equivocado, Ariadna le mandara un correo, diciendo:<\/p>\n<p>&mdash;Pues te cuento como me masturb&eacute; anoche. Estaba en mi cama. Abr&iacute; el correo que me escribiste. Y antes de empezar a leerlo me quit&eacute; el short y las bragas. Abr&iacute; mis piernas y mientras lo hac&iacute;a me tocaba las tetas. Lam&iacute;a los pezones y los mord&iacute;a fuerte, me gusta as&iacute;. Empec&eacute; a rozar los labios de mi co&ntilde;ito, (ahorita tiene m&aacute;s vellito del que usualmente llevo, suelo llevarlo muy bien depilado) mis labios son gruesos y mi cl&iacute;toris grande, gordito. Not&eacute; como me mojaba, me mojo mucho y bastante r&aacute;pido, s&oacute;lo con leer algo que me guste o que me besen me mojo y puedo empapar las bragas.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a rozar mi cl&iacute;toris y al momento quer&iacute;a tocarlo brusco, como si me follaran r&aacute;pido. Cuando me excito mucho meto dos deditos dentro, al rato segu&iacute; estimulando mi cl&iacute;toris, prob&eacute; mis flujos. De lo r&aacute;pido que lo hac&iacute;a acab&eacute; en minutos.<\/p>\n<p>La polla de Enrique se hab&iacute;a puesto dura. Record&oacute; la cara de Ariadna y en la suya se dibuj&oacute; una sonrisa tan amplia como la que la chica ten&iacute;a en una de las fotos que le hab&iacute;a mandado.<\/p>\n<p>Sus fotos, el deseo de conocerla en persona y aquel corre&oacute; er&oacute;tico lo hab&iacute;an llevado a Venezuela.<\/p>\n<p>Ariadna, en foto, era guapa, pero por alg&uacute;n extra&ntilde;o motivo, ve&iacute;a en si misma m&aacute;s imperfecciones que belleza, Ve&iacute;a la imperfecci&oacute;n en la cicatriz de un golpe que llevara, y no ve&iacute;a la belleza en sus senos casi perfectos (le hab&iacute;a mandado una foto) Ve&iacute;a imperfecci&oacute;n en su cabello corto y no ve&iacute;a lo bien formado que ten&iacute;a el talle o sus preciosas piernas, ve&iacute;a imperfecci&oacute;n en su piel, que seg&uacute;n ella no ten&iacute;a el tacto de la porcelana, o en su vientre que no era plano y no valoraba en lo que val&iacute;an sus sensuales labios o sus lindos ojos.<\/p>\n<p>Pasaron las horas y Ariadna, fuera por el motivo que fuera, porque Enrique la intimidaba, porque pensara que no le iba a gustar o porque Enrique ten&iacute;a 63 a&ntilde;os y ella era una veintea&ntilde;era, y en el fondo, s&oacute;lo quer&iacute;a coquetear, el caso fue que Ariadna no acudi&oacute; a la cita.<\/p>\n<p>Lejos quedaba aquel:<\/p>\n<p>&quot;Hola que tal?<\/p>\n<p>Hace poco le&iacute; uno de tus relatos er&oacute;ticos y la verdad es que me excit&oacute; mucho.<\/p>\n<p>&iquest;Se puede saber m&aacute;s de ti?&quot;<\/p>\n<p>Aquel &quot;&#8230; me gustar&iacute;a tomar un caf&eacute; contigo&quot;. Aquel &quot;&#8230; me gusta mucho el sexo, empec&eacute; a experimentarlo muy joven. De adolescente ve&iacute;a mucho porno y me masturbaba, aunque perd&iacute; la virginidad hace s&oacute;lo un par de a&ntilde;os&quot;. Aquel &quot;&#8230; te morder&iacute;a los labios, me gusta mucho hacerlo&quot;. Aquel &quot;&#8230; me gustar&iacute;a que me dejaras hacerte lo que yo quiera y que hicieses con mi culo, mis tetas y mi co&ntilde;o lo que quisieras&quot;. Aquel &quot;&#8230; nunca han acabado dentro de m&iacute;, nunca he sentido la leche de nadie dentro, me da mucha curiosidad saber que se siente&quot;. Aquel &quot;&#8230; mi jugo vaginal sabe dulce&quot;. Aquel &quot;&#8230; me gusta besar al chico despu&eacute;s de haberme comido el co&ntilde;o&quot;. Aquel &quot;&#8230; me gusta mamar polla y tragar la leche de la corrida&quot;. Aquel &quot;&#8230; me han enculado, pero a&uacute;n no me he corrido as&iacute;&quot;. Aquel &quot;&#8230; en un polvo me he corrido tres veces&quot;. Aquel&#8230; &quot;comer&iacute;a un co&ntilde;o y dejar&iacute;a que me lo comieran, me gusta experimentar&quot;. Aquel &quot;&#8230; me masturbo a menudo, soy muy caliente, especialmente despu&eacute;s de tener el periodo&quot;. Aquel &quot;&#8230; anoche volv&iacute; a leer lo que me escribiste, me puse muy cachonda, me toqu&eacute; y tuve un orgasmo delicioso&quot;. Aquel &iquest;si estuvieras en mi cama que me har&iacute;as?&quot;, y la respuesta de Enrique.<\/p>\n<p>&mdash;Si te tuviera en mi cama, al ser la primera vez, te har&iacute;a el amor con dulzura. Te comer&iacute;a la boca, te besar&iacute;a el ment&oacute;n, el cuello&#8230; despu&eacute;s mi lengua har&iacute;a c&iacute;rculos sobre los pezones, te chupar&iacute;a las areolas y te magrear&iacute;a las tetas. Cuando tus pezones rayasen diamantes te los morder&iacute;a con la fuerza justa&#8230; Largo rato estar&iacute;a turnando tu boca y mi boca con las tetas&#8230; Bajar&iacute;a lamiendo y besando tu vientre, te besar&iacute;a y lamer&iacute;a el ombligo, y como te tengo tantas ganas, meter&iacute;a mi cabeza entre tus piernas, lamer&iacute;a con la lengua plana desde tu ano hasta tu cl&iacute;toris y saborear&iacute;a tu humedad. No, la primera vez no te follar&iacute;a el culo y el co&ntilde;ito con la punta de mi lengua. Levantar&iacute;a tus nalgas con mis manos y lamer&iacute;a el cl&iacute;toris de abajo arriba, de arriba abajo, hacia los lados, alrededor y te lo chupar&iacute;a, todo muy despacito. Volver&iacute;a a recorrer tu cuerpo con mis labios. Volver&iacute;a a comer tu boca para que saboreases tus jugos mientras mi polla rozaba a la entrada de tu co&ntilde;o. Te meter&iacute;a la puntita y despu&eacute;s la sacar&iacute;a para volver a recorrerte con mis labios en sentido descendente hasta llegar al co&ntilde;ito de nuevo. Mi lengua volver&iacute;a a jugar con tu cl&iacute;toris. T&uacute;, gimiendo, sentir&iacute;as como tus jugos descend&iacute;an y mojaban tu ano. Cuando tu respiraci&oacute;n y tus gemidos me anunciasen que te ibas a correr, te meter&iacute;a la punta de la lengua en la vagina y con el resto de la lengua apretar&iacute;a el cl&iacute;toris, t&uacute; mover&iacute;as la pelvis buscando el orgasmo, y tir&aacute;ndome de los pelos, te correr&iacute;as en mi boca.<\/p>\n<p>Enrique baj&oacute; a la cafeter&iacute;a del hotel. Un par de horas m&aacute;s tarde, sin haber cenado, y despu&eacute;s de varios whiskys comenz&oacute; a sentir la soledad del corredor de fondo. El barman, un joven venezolano muy atento, le pregunt&oacute; si quer&iacute;a compa&ntilde;&iacute;a femenina para esa noche, pero para Enrique, o era Ariadna o no era ninguna.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a la habitaci&oacute;n, una habitaci&oacute;n que ten&iacute;a una cama de madera roja a la que cubr&iacute;a una colcha con los colores blanco y vino tinto, dos mesitas de noche, un par de sillas, un aparador, un peque&ntilde;o armario, tres cuadros en la pared, uno encima de la cabecera de la cama, otros dos a los lados y un gran ventanal con tres cortinas<\/p>\n<p>Enrique se meti&oacute; en la cama, cerr&oacute; los ojos y volvi&oacute; a ver a Ariadna en aquella foto que le mandara con la camisa abierta mostrando un sujetador negro que cubr&iacute;a sus bellas tetas y el pantal&oacute;n vaquero tambi&eacute;n abierto y mostrando sus bragas de color marr&oacute;n claro, foto con la que se hab&iacute;a masturbado en el sal&oacute;n de su casa imaginando que le quitaba el sujetador, le com&iacute;a las tetas, se arrodillaba ante ella, le quitaba las bragas y le com&iacute;a el co&ntilde;o hasta que Ariadna se corr&iacute;a en su boca. Hab&iacute;a ido a Venezuela a hacer ese sue&ntilde;o realidad y se volv&iacute;a a encontrar con la polla en la mano y m&aacute;s s&oacute;lo que la una. Record&oacute; lo que le hab&iacute;a dicho en uno de sus mensajes: &quot;&iquest;Te gustar&iacute;a que me masturbara por ti? &iquest;Te excitar&iacute;a?&quot;<\/p>\n<p>La imagin&oacute; desnuda, sentada en una de las sillas de la habitaci&oacute;n. Mir&aacute;ndose a los ojos, se tocaban, &eacute;l en la cama, ella en la silla. Le dio a la polla con ganas, y cuando vio que se iba a correr, Imagin&oacute; que Ariadna, a punto de llegar al orgasmo, se levantaba de la silla, se met&iacute;a en la cama, sub&iacute;a encima de &eacute;l, se met&iacute;a la polla en el co&ntilde;o, se estiraba sobre &eacute;l lo besaba y lo follaba&#8230; Imagin&oacute; que Ariadna se corr&iacute;a ba&ntilde;ando su polla y le llenaba el co&ntilde;o de leche. De la polla de Enrique comenz&oacute; a salir leche en cantidad. Abri&oacute; los ojos y quiso besar a Ariadna, pero Ariadna&#8230; Ariadna no estaba.<\/p>\n<p>A las 10 de la ma&ntilde;ana del d&iacute;a siguiente, a Enrique le llamaron un taxi y fue al centro de Caracas. Aprovechar&iacute;a para hacer turismo, pas&oacute; por la plaza Bol&iacute;var, por delante de la Bas&iacute;lica de Santa Teresa, de la catedral metropolitana de Santa Ana. Camin&oacute; por el Paseo de los Ilustres, vio la casa amarilla&#8230;<\/p>\n<p>Cerca del hotel se decant&oacute; por el Restaurante Buddha Bar. Pidi&oacute; un vino, y al rato, oy&oacute; una voz a su espalda, que le dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&mdash;Pens&eacute; que lo de venir lo dec&iacute;as en broma.<\/p>\n<p>All&iacute; estaba Ariadna, ahora a su lado. En persona a&uacute;n le pareci&oacute; m&aacute;s bonita, pero no se lo iba a decir, sab&iacute;a que se pod&iacute;a molestar. Enrique, sonriendo, se levant&oacute;, y le dio dos besos en las mejillas.<\/p>\n<p>&mdash;Ya ves que no es as&iacute;.<\/p>\n<p>Se fueron a una mesa, Enrique, retir&oacute; la silla, cuando Ariadna se sent&oacute; la acerc&oacute; a la mesa, luego fue y se sent&oacute; &eacute;l en su lado. Mientras tomaban un tente en pie, y ella hablaba, Enrique se perdi&oacute; en la profundidad de las miradas de sus bellos ojos, entre sus sonrisas. Era encantadora, dulce y sensual. No parec&iacute;a ni de lejos la chica atrevida de los correos, hasta al mover sus manos para describir algo, se ve&iacute;a que era una mujer &uacute;nica. Enrique estuvo tentado a decirle que le hab&iacute;a mentido cuando ella le dijera que al verla cambiar&iacute;a de opini&oacute;n y la ver&iacute;a normalita, pero no pudo, ese tema no se pod&iacute;a tocar. En algo pod&iacute;a ten&iacute;a raz&oacute;n Ariadna. Pod&iacute;a tener raz&oacute;n cuando le dijo que puede que no acabasen follando. Y es que Enrique no deb&iacute;a acostarse con ella. No le deb&iacute;a hacer da&ntilde;o a algo tan dulce. &Eacute;l era un hombre casado buscando salir de la rutina y ella era una princesa, que no sab&iacute;a bien donde se met&iacute;a.<\/p>\n<p>Conversaron casi una hora y&#8230; hay veces en que la tentaci&oacute;n es tan grande, que aun sabiendo que se puede hacer da&ntilde;o, se tira hacia delante pensando que puede que al final acabe siendo un bello recuerdo para los dos.<\/p>\n<p>Acabaron en la habitaci&oacute;n del hotel Tamanaco.<\/p>\n<p>Ariadna llevaba puesto un vestido negro que le daba por encima de las rodillas y calzaba unas sandalias de tac&oacute;n alto. No llevaba medias. Al acercarse Enrique a ella, baj&oacute; la cabeza, comenz&oacute; a temblar como una chiquilla, y le dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Sab&iacute;a que me ibas a intimidar.<\/p>\n<p>Enrique, con un dedo le levant&oacute; el ment&oacute;n, le dio un piquito, y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que tomemos algo y sigamos hablando?<\/p>\n<p>Ariadna volvi&oacute; a bajar la cabeza, y le respondi&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;No.<\/p>\n<p>Le dio otro piquito, y otro, y otro y otro&#8230; Los brazos de Ariadna acabaron rodeando el cuello de Enrique, y al hacerlo, Enrique, la bes&oacute; con ganas atrasadas. Ariadna le devolvi&oacute; beso por beso. Besaba de maravilla. Con aquellos labios tan frescos a Enrique no le hac&iacute;a falta Viagra. Ariadna era el afrodis&iacute;aco perfecto.<\/p>\n<p>Ariadna sent&iacute;a la polla empalmada de Enrique latir en su vientre y sus bragas se iban mojando cada vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>Enrique ten&iacute;a una necesidad imperiosa de quitarle el vestido, desnudarla y comerla viva, pero no quer&iacute;a que se sintiese intimidada. Se quit&oacute; primero la chaqueta del traje marr&oacute;n con franjas negras, la corbata y su camisa blanca. Las prendas acabar&iacute;an sobre una silla.<\/p>\n<p>Su torso qued&oacute; al descubierto. No era un torso atl&eacute;tico, pero no estaba mal. Ahora fue Ariadna quien le dio un piquito, Enrique, besando su cuello, le baj&oacute; la cremallera del vestido, que acabar&iacute;a encima de sus prendas, le quit&oacute; el sujetador blanco y vio sus tetas. Eran mucho m&aacute;s hermosas que en la foto que le hab&iacute;a mandado. Le cogi&oacute; la cara con las dos manos y la mir&oacute; a los ojos. Ariadna, sonri&oacute;, y cohibida, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>Enrique estaba viendo algo muy especial, pero no pod&iacute;a decirle que era preciosa, ni que ten&iacute;a raz&oacute;n cuando le dijo que su piel no era como la porcelana, pues su piel ten&iacute;a el tacto del terciopelo, se molestar&iacute;a y romper&iacute;a la magia del momento, ni pod&iacute;a decirle que la belleza est&aacute; en los ojos que miran. Le dio un beso con tanta dulzura, que sin dec&iacute;rselo, se lo quiso decir todo, luego acarici&oacute;, bes&oacute; y chup&oacute; aquellas maravillosas tetas, con areolas de color marr&oacute;n claro&#8230; bes&oacute;, lami&oacute;, chup&oacute; y mordi&oacute; sus grandes pezones. Sabore&oacute; las tetas casi sin creerse la suerte que estaba teniendo, por eso lo hizo largo rato. Luego se quit&oacute; los zapatos, los pantalones, los calcetines y los b&oacute;xers. Su verga, erecta qued&oacute; apuntando al co&ntilde;ito perfectamente rasurado de Ariadna y sus huevos llenos de leche impacientes por vaciarse. La volvi&oacute; a besar, Ariadna, t&iacute;midamente, le cogi&oacute; la verga. Moj&oacute; su mano con la aguadilla que sal&iacute;a del meato y la movi&oacute; de arriba abajo y de abajo arriba media docena de veces.<\/p>\n<p>Enrique, como en sus fantas&iacute;as, se arrodill&oacute; ante ella. Le bes&oacute; y le lami&oacute; el ombligo. Le quit&oacute; las bragas blancas, que estaban empapadas, despu&eacute;s las sandalias, y acto seguido le pas&oacute; la lengua de abajo arriba por el co&ntilde;ito. Se le fue llenando la boca de jugo. Cogi&eacute;ndole las nalgas, le lami&oacute; los labios y le foll&oacute; la vagina con la lengua. Ariadna iba a durar muy poquito&#8230; Enrique sinti&oacute; que se iba a correr y par&oacute; de jugar con la lengua en su sexo. Quer&iacute;a follarla y sentir como el co&ntilde;ito de Ariadna ba&ntilde;aba su verga, pero Ariadna cogi&oacute; su cabeza con las dos manos y volvi&oacute; a llevar la boca de Enrique a su co&ntilde;ito. Enrique lo meti&oacute; entero en la boca. Su lengua cubri&oacute; labios y cl&iacute;toris. Con el dedo medio de su mano derecha acarici&oacute; la entrada del ano. Ariadna, echando la pelvis hacia delante, y moviendo el culo hacia los lados y alrededor, empez&oacute; a correrse. Sus piernas comenzaron a temblar. Su ano se abr&iacute;a y se cerraba, Enrique le meti&oacute; la punta del dedo dentro. A medida que su co&ntilde;ito se contra&iacute;a y soltaba jugo sobre la lengua de Enrique, el dedo fue entrando hasta perderse entero dentro del agujero de la gloria. Los gemidos de placer de Ariadna eran tan sensuales que la verga de Enrique lat&iacute;a sin control y no paraba de soltar aguadilla mientras &eacute;l saboreaba la deliciosa ambros&iacute;a que eran los jugos de la corrida.<\/p>\n<p>Al acabar de tener aquel delicioso orgasmo, Enrique, la cogi&oacute; de la mano y la llev&oacute; a la cama. Ariadna, ech&oacute; hac&iacute;a atr&aacute;s la colcha y una s&aacute;bana y se puso boca arriba sobre la otra colcha. Enrique se ech&oacute; a su lado. La bes&oacute;, le acarici&oacute; las tetas y se las volvi&oacute; a comer. Se acababa de correr y deb&iacute;a darle tiempo.<\/p>\n<p>Ariadna, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;S&oacute;lo te trajo a Caracas la gana de tener sexo conmigo?<\/p>\n<p>&mdash;Tambi&eacute;n quer&iacute;a saber si en persona perd&iacute;as tanto como dec&iacute;as. Y&#8230;<\/p>\n<p>Lo interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor no me lo digas.<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;mo quiera.<\/p>\n<p>Cambi&oacute; de opini&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me ves m&aacute;s fea que en las fotos?<\/p>\n<p>La mir&oacute; a los ojos, y le dijo:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Podr&iacute;an ver feo el cielo las aves mientras vuelan por &eacute;l?<\/p>\n<p>La bes&oacute; sin dejar de acariciar sus hermosas tetas, moj&oacute; dos dedos en el jugo de su co&ntilde;ito y acarici&oacute; su cl&iacute;toris con ellos. Ariadna le estaba dando sus mejores besos cuando le cogi&oacute; la verga a y se la masturb&oacute;. Enrique le meti&oacute; dos dedos en el co&ntilde;ito. Se masturbaron mutuamente. Poco despu&eacute;s, Enrique, acerc&oacute; la verga a la entrada del co&ntilde;ito y empuj&oacute;. La verga entr&oacute; apretada y produciendo gran placer a ambos. Enrique, sin dejar de besar a Ariadna y de ser besado por ella, la foll&oacute; lentamente, al principio, luego la clavaba con fuerza, una docena de veces y volv&iacute;a a follarla lentamente, m&aacute;s que nada porque si fuese m&aacute;s all&aacute; de doce o trece fuertes clavadas, como Ariadna estaba tan buena, se correr&iacute;a antes de tiempo. Ariadna, cada vez que la follaba lentamente se mov&iacute;a debajo de &eacute;l, levantando la pelvis para sentir la verga muy dentro de ella y luego moviendo el culo hacia los lados y alrededor&#8230; Unos quince minutos m&aacute;s tarde, entre gemido y gemido, le dijo Ariadna:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Me corro!<\/p>\n<p>Ariadna apret&oacute; con su co&ntilde;ito la verga de Enrique, y el co&ntilde;ito abri&eacute;ndose y cerr&aacute;ndose se lo ba&ntilde;&oacute; de babitas.<\/p>\n<p>Enrique, viendo como Ariadna se retorc&iacute;a de placer, y como los dedos de sus manos agarraban la s&aacute;bana con fuerza, sinti&oacute; que le ven&iacute;a, record&oacute; las palabras de la muchacha. &quot;Nunca acabaron dentro de m&iacute;. Nunca sent&iacute; la leche de nadie dentro. Me da curiosidad saber que se siente&quot;. No iba a ser &eacute;l quien lo hiciera. Ariadna no tomaba anticonceptivos y ser&iacute;a arruinarle la vida. La sac&oacute; y se corri&oacute; en su vientre.<\/p>\n<p>Ariadna, al quitarse Enrique de encima, se limpi&oacute; el semen del vientre con unas toallitas, y sorprendi&oacute; a Enrique d&aacute;ndose la vuelta y quedando boca abajo en la cama. Sin decirlo, le estaba diciendo que quer&iacute;a que la enculase.<\/p>\n<p>Enrique ten&iacute;a que poner dura de nuevo su verga. Le bes&oacute; el cuello. Le mordi&oacute; los l&oacute;bulos de las orejas y la bes&oacute; en los labios. Con un dedo acarici&oacute; su columna vertebral de arriba abajo, luego se la fue besando y lamiendo hasta llegar al culo. Le abri&oacute; las nalgas, se las bes&oacute;, lami&oacute; y mordi&oacute;. Le lami&oacute; el perin&eacute; y el ojete. Meti&oacute; una mano debajo de ella para magrearle la teta derecha. Ariadna se puso a cuatro patas y Enrique, lamiendo su ojete le magre&oacute; las dos tetas. Despu&eacute;s le foll&oacute; el culo con la punta de la lengua. La nalgue&oacute;. Ariadna ya estaba otra vez cachonda y Enrique empalmado. Le meti&oacute; un dedo en el ano, despu&eacute;s dos y al ratito tres. Los movi&oacute; alrededor para hacer hueco para la verga. Al quitarlos, lami&oacute; varias veces desde el co&ntilde;ito hasta el culo. Los gemidos de Ariadna eran de pre orgasmo. Par&oacute; de lamer y le meti&oacute; la punta de la verga en el culo. Apretad&iacute;sima, fue entrando hasta llegar al fondo. Le volvi&oacute; a coger las tetas. Le apret&oacute; los pezones y le foll&oacute; el culo.<\/p>\n<p>En minutos, el ano de Ariadna apret&oacute; la verga de Enrique y luego, al tener Ariadna su primero orgasmo anal, se abri&oacute; y se cerr&oacute;.<\/p>\n<p>Enrique, viendo caer gotitas de jugo del co&ntilde;ito de Ariadna, le llen&oacute; el culo de leche.<\/p>\n<p>Al acabar, Ariadna, ya no se sent&iacute;a intimidada, se sent&iacute;a bien y le iba a demostrar a Enrique lo que era, una mujer ardiente e insaciable.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Enrique lleg&oacute; al aeropuerto de Maiquet&iacute;a Sim&oacute;n Bol&iacute;var cuando ya deca&iacute;a la tarde del viernes. Un taxi lo llev&oacute; al hotel Tamanaco a unos 4 kil&oacute;metros de Caracas. Abriendo la bolsa de mano, record&oacute; lo que le hab&iacute;a preguntado a Ariadna, despu&eacute;s de haberse cruzado un mont&oacute;n de correos y de confesarse cosas &iacute;ntimas: &mdash;&iquest;Te [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9687,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":{"0":"post-19557","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduros"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19557","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9687"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19557"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19557\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19557"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19557"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19557"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}