{"id":19559,"date":"2018-12-27T23:00:00","date_gmt":"2018-12-27T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-12-27T23:00:00","modified_gmt":"2018-12-27T23:00:00","slug":"19559-mi-tio-millonario-y-mi-esposa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19559-mi-tio-millonario-y-mi-esposa\/","title":{"rendered":"Mi t\u00edo millonario y mi esposa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19559\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">0<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Un t&iacute;o que tiene campos en Buenos Aires nos env&iacute;a una invitaci&oacute;n a mi esposa y a m&iacute; para festejar sus 50 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Iba a hacerlo en una quinta de zona norte, una fiesta con todos los lujos.<\/p>\n<p>Nosotros somos dos trabajadores rasos, mi esposa es secretaria administrativa de una casa que vende sanitarios. Yo un vendedor com&uacute;n, que anda con un Volkswagen Golf todo roto tratando de ganar clientes para una empresa de consumo masivo.<\/p>\n<p>Ambos somos felices, alquilamos un dos ambientes en una zona media de Capital Federal, cada tanto salimos a comer una pizza afuera. Y estamos ahorrando para irnos a Brasil en un par de a&ntilde;os de vacaciones.<\/p>\n<p>Al llegar la invitaci&oacute;n, mi esposa refunfu&ntilde;a porque dice que no tiene ropa para ir a un evento as&iacute;, que en ese lugar todos nos mirar&iacute;an mal, que no podemos ir con la misma ropa de todos los eventos.<\/p>\n<p>As&iacute; que despu&eacute;s de llorisquear un poco, me convence de reventar la tarjeta para ir de compras de ropa para la ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella me vestir&iacute;a as&iacute; que me elige la camisa nueva, unos zapatos y pantalones. Un saco moderno. Y hasta un pa&ntilde;uelo de ojal.<\/p>\n<p>Ya con eso la tarjeta estaba al rojo vivo, pero a&uacute;n faltaba la ropa de ella.<\/p>\n<p>Ella con sus tiernos 22 a&ntilde;os estaba como una ni&ntilde;a en una jugueter&iacute;a, me mostro indecisa entre varios vestidos, algunos al cuerpo, otros muy cortos, otros escotados. Todos realzaban su joven figura.<\/p>\n<p>Ella era delgadita, una cola parada de quincea&ntilde;era, unas tetas peque&ntilde;as, una cintura que causa envidia en chicas m&aacute;s chicas y en las mayores.<\/p>\n<p>Luego de elegir el vestido, sigue con los zapatos, tacos por supuesto.<\/p>\n<p>Cuando creo que terminamos me indica que faltaba lo m&aacute;s importante.<\/p>\n<p>La ropa interior.<\/p>\n<p>Elige un conjunto de tanga y corpi&ntilde;o, aunque me aclara que solo usara la tanga, pero que aprovechaba el momento para tenerlo todo.<\/p>\n<p>Me gui&ntilde;aba el ojo mientras me mostraba lo diminuto de varios modelos.<\/p>\n<p>Luego de estar todo un d&iacute;a pr&aacute;cticamente comprando llega el momento de pagar. Literalmente se nos fue un sueldo completo en la ropa, todo en cuotas a pagar hasta no s&eacute; cu&aacute;nto.<\/p>\n<p>Mientras volv&iacute;amos a casa con las bolsas, habl&aacute;bamos de nuestros proyectos, de que tal vez con estos gastos, el viaje a Brasil seria en 3 a&ntilde;os y no en 2. Y que deb&iacute;amos ajustarnos mucho en los pr&oacute;ximos meses.<\/p>\n<p>Llega el gran d&iacute;a, ella vuelve a reventar la tarjeta con maquillaje, perfume, aritos y peluquer&iacute;a. Como lo s&eacute;? Porque el banco me llama para confirmar las compras.<\/p>\n<p>Cuando llega me mira con culpa, yo trato de estar calmado, pero se me escapa un &quot;hace lo que quieras, no vamos m&aacute;s a Brasil&quot;, Esto detona en llanto y gritos.<\/p>\n<p>Todos los trapitos sucios salen al sol, las cosas que no hice, las que no compre, los sacrificios y hasta esa vez que me descubri&oacute; mir&aacute;ndole el culo a su hermana.<\/p>\n<p>Luego de estar varias horas sin hablarnos, comienza la parte de la reconciliaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Decimos muchas frases hechas, de que ya vamos a salir adelante, de que vamos a cambiar nuestra forma de reaccionar y tambi&eacute;n en consultar los gastos etc. Cosas que no se cumplen pero sirven para poner pa&ntilde;os fr&iacute;os luego de una pelea.<\/p>\n<p>Ella cada tanto le sale una l&aacute;grima porque su cara quedo hecha un desastre con el llanto. Se interna en el ba&ntilde;o tratando de arreglarse.<\/p>\n<p>Llegaremos un poco tarde parece.<\/p>\n<p>Sale del ba&ntilde;o y entra al cuarto, se va a poner el vestido rojo que se compr&oacute;. Un vestido que muestra su delgada cintura, un escote en la espalda que llega escandalosamente a cent&iacute;metros del comienzo de la cola.<\/p>\n<p>El escote delantero es recatado, delicado, solo se ve un poco si uno se esfuerza desde el costado. Por debajo de la cintura el vestido tiene algo de vuelo, y la ca&iacute;da permite divisar la forma de sus nalgas, una por una, y hasta la uni&oacute;n de ellas.<\/p>\n<p>Es algo corto para mi gusto, pero es delicado. Unos diez cent&iacute;metros por debajo de la cola. Deber&aacute; tener cuidado cuando se agache o se siente para que los pendejos adolescentes no la registren en su memoria para pajearse despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Supongo que se puso la tanga roja, esa que costo tanto. Parece que s&iacute;, porque se nota el relieve de la tanga sobre el vestido, ella no parece convencerle, no le gusta que se note. Pero parece convencerse y se la deja.<\/p>\n<p>Yo estuve todo el d&iacute;a lavando el Volkswagen Golf, lo aspire y lo perfume. Cuando vamos en camino ella comienza a decir que deber&iacute;amos cambiar el auto por uno m&aacute;s nuevo. Yo ya no digo nada, si estamos endeudados hasta la cabeza por una fiesta y ella ya habla de cambiar el auto.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a la quinta, vemos a todos en la misma situaci&oacute;n, todos con ropa nueva, con sus autos impecables, zapatos lustrados. Al menos no fuimos los &uacute;nicos que se gastaron la vida para aparentar en una noche.<\/p>\n<p>Le entregamos el humilde regalo al t&iacute;o, un libro. Que m&aacute;s le pod&iacute;amos dar a este ser multimillonario?<\/p>\n<p>Ella no lo conoc&iacute;a, el no pudo venir a nuestro casamiento. As&iacute; que se la presento.<\/p>\n<p>Se pusieron a hablar de lo m&aacute;s bien, el t&iacute;o nunca perdi&oacute; la humildad, nos hablaba a todos por igual.<\/p>\n<p>Estaba siempre impecable, bien vestido, perfume de primera, el pelo perfecto, siempre tostado, el cuerpo mejor que el m&iacute;o, se ve que iba a gym.<\/p>\n<p>Mientras saludo al resto de la familia, ellos se quedan hablando. Ella le cuenta de sus proyectos, de que quiere terminar su carrera de contadora. De que le gustan los negocios, de que se siente presa en su trabajo sin futuro.<\/p>\n<p>Mientras somos atendidos por mozos que bandejean canap&eacute;s, caviar, champagne y vino blanco.<\/p>\n<p>La fiesta sigue su curso, hay m&uacute;sica fuerte, se arma el baile, y en un momento ella est&aacute; bailando con mi t&iacute;o.<\/p>\n<p>El lleva su madura mano peligrosamente a su espalda, veo como con cuidado la va guiando mientras baila, su mano sube y baja por su desnuda espalda.<\/p>\n<p>Ella cada tanto apoya su mano en su musculoso brazo y en su pecho mientras sonr&iacute;e de cosas que solo ellos saben que est&aacute;n diciendo.<\/p>\n<p>Ella al bailar con ese vestido con vuelo, logra que se vean sus muslos, en ciertos movimientos se levanta peligrosamente mostrando la redondez inferior de sus nalgas.<\/p>\n<p>Ella sigue sonriendo mostrando una boca roja intensa cuidadosamente maquillada.<\/p>\n<p>Luego de un tiempo descansan, van a unos sillones, &eacute;l le trae champagne, y ella acalorada trata de airearse levant&aacute;ndose el cabello. Parece que le da verg&uuml;enza por las peque&ntilde;itas gotas de sudor que se forman en su escote y que se deslizan por la gravedad en la redondez de sus pechos.<\/p>\n<p>Ella parece no haberse percatado de c&oacute;mo se sent&oacute;, m&aacute;s preocupada por el calor y el sudor, se sent&oacute; sin cuidado. El vestido est&aacute; muy subido, cuando mi t&iacute;o regresa con m&aacute;s champagne puede ver perfectamente la desnudez de sus piernas, hasta ese punto donde comienzan las nalgas, e interiormente donde se puede ver el color rojo de la tanga car&iacute;sima que combinaba con su vestido.<\/p>\n<p>Veo a mi t&iacute;o con sus ojos mirando ah&iacute; abajo disimuladamente. Luego se sienta y comparte el champagne, siguen ri&eacute;ndose.<\/p>\n<p>Creo que es suficiente.<\/p>\n<p>Me acerco hasta donde est&aacute;n ellos, me siento al lado de mi esposa y les pregunto que se est&aacute;n riendo que es tan gracioso.<\/p>\n<p>Mi t&iacute;o no se percata de la iron&iacute;a, y cuenta an&eacute;cdotas de sus viajes, de malos entendidos culturales, mi esposa de 22 a&ntilde;os r&iacute;e como una adolescente alborotada.<\/p>\n<p>En un momento me dice el t&iacute;o:<\/p>\n<p>&quot;me conto ella lo mal que la est&aacute;n pasando, me gustar&iacute;a ayudarlos, quisiera darle el trabajo que se merece tu esposa, que trabaje para m&iacute;, necesito una contadora para uno de mis negocios nuevos.&quot;<\/p>\n<p>Yo siempre espere que me diera un trabajo a m&iacute;, que soy su sobrino, toda la vida ilusionado con que el t&iacute;o rico me d&eacute; un trabajo que me salve, y no. Tuve que ir haci&eacute;ndome de abajo como todos, y termino ahora con un trabajo de vendedor de papas fritas en almacenes del conurbano.<\/p>\n<p>Pero ahora de una sola noche, de un vestido corto, un culo y una tanga car&iacute;sima resulta que mi esposa ten&iacute;a una propuesta laboral del t&iacute;o millonario.<\/p>\n<p>&quot;Ella dijo que si&quot; concluye mi t&iacute;o.<\/p>\n<p>A lo cual mi cara se transforma por un instante, lo disimulo con un chiste, pero por dentro tengo mucha bronca.<\/p>\n<p>&ldquo;Amor este lunes empiezo, y tu t&iacute;o dijo que voy a tener un auto a disposici&oacute;n, as&iacute; que no me ten&eacute;s que traer hasta ac&aacute;&quot;<\/p>\n<p>Termina la fiesta, ella habla con mi t&iacute;o coordinando detalles, ella ya est&aacute; decidida, va a dejar el trabajo de mierda que tiene. Se pasan los tel&eacute;fonos.<\/p>\n<p>El la despide con un beso muy cerca de sus labios, sus brazos est&aacute;n en su cintura. Y cuando ella se da vuelta el fija la mirada en su culo, en ese culo parado, observa bien cada una de sus nalgas en cada paso que da, pareciera que puede ver a trav&eacute;s del vestido, puede distinguir como esa tanga que vio m&aacute;s temprano se pierde en la raya de su joven culo.<\/p>\n<p>Ella llega hasta m&iacute;, me despido de lejos de mi t&iacute;o, la abrazo como mostrando que es de mi propiedad.<\/p>\n<p>Llegamos hasta el Volkswagen Golf, apenas hacemos un par de kil&oacute;metros y el auto se apaga.<\/p>\n<p>Ella refunfu&ntilde;a, yo me enojo, volvemos a discutir. Ella me pide que no ensucie la ropa con el auto, en cuero trato de arreglar lo que no s&eacute;, no arranca.<\/p>\n<p>Llamo a la gr&uacute;a, ella me dice que no va a volver en una gr&uacute;a con esa ropa.<\/p>\n<p>De repente la veo llamar a mi t&iacute;o, y le cuenta la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El viene al rescate, yo ten&iacute;a que quedarme con el auto hasta que venga la gr&uacute;a, &eacute;l dice que nos quedemos ambos en su quinta. Yo no puedo, tengo que esperar la gr&uacute;a, tengo que arreglar el auto.<\/p>\n<p>&Eacute;l dijo que no me preocupe por el costo de la gr&uacute;a, &eacute;l lo paga, yo me reh&uacute;so. Quiero mantener mi posici&oacute;n de macho alfa.<\/p>\n<p>Terminamos accediendo que ella vuelve a la quinta y yo la buscar&iacute;a cuando arranque el auto.<\/p>\n<p>La veo subirse en el Audi 0 km de mi t&iacute;o, el vestido nuevamente se le sube, se ven sus piernas perfectas casi hasta el l&iacute;mite de la tanga. Mi t&iacute;o sube a conducir, le pone el cintur&oacute;n de seguridad, y en ese movimiento roza sus piernas. Los veo irse de vuelta a la quinta.<\/p>\n<p>A m&iacute; me toca esperar la gr&uacute;a<\/p>\n<p>(Continuar&aacute;)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>0 Un t&iacute;o que tiene campos en Buenos Aires nos env&iacute;a una invitaci&oacute;n a mi esposa y a m&iacute; para festejar sus 50 a&ntilde;os. Iba a hacerlo en una quinta de zona norte, una fiesta con todos los lujos. Nosotros somos dos trabajadores rasos, mi esposa es secretaria administrativa de una casa que vende sanitarios. 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