{"id":19673,"date":"2019-01-08T23:00:00","date_gmt":"2019-01-08T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-01-08T23:00:00","modified_gmt":"2019-01-08T23:00:00","slug":"19613-mi-amiga-feli-me-llevo-hasta-el-3mi-vida-con-abel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19613-mi-amiga-feli-me-llevo-hasta-el-3mi-vida-con-abel\/","title":{"rendered":"Mi amiga Feli me llev\u00f3 hasta \u00e9l (3):\u00a0Mi vida con Abel"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19673\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Acab&eacute; mis estudios de viol&iacute;n. Uno de mis profesores me ofreci&oacute; trabajo de concertista. &Eacute;ramos siete -un septimio, tambi&eacute;n llamado septeto, con viol&iacute;n, viola, violoncelo, clarinete, trompa, fagot y contrabajo, el chico del contrabajo tambi&eacute;n ten&iacute;a un conjunto donde &eacute;l era percusionista y se hab&iacute;a arreglado una bater&iacute;a m&uacute;ltiple. Todas las semanas ten&iacute;amos dos sesiones de ensayos, luego ten&iacute;a que trabajar por mi parte en casa.<\/p>\n<p>Ese fue mi gran problema con mis padres y hermanos, pues les molestaba que &laquo;todo el d&iacute;a estuviera d&aacute;ndole el dichoso viol&iacute;n&raquo;, dec&iacute;an ellos. Una o dos veces al mes ten&iacute;amos conciertos y se iban incrementando, de modo que a veces llegaban a tres conciertos, viernes, s&aacute;bado y domingo. Todo esto aumentaba mi estudio particular y ya estaba cansado de salir al campo para ensayar.<\/p>\n<p>Propuse a mis padres, arreglar insonorizada mi habitaci&oacute;n y se negaron del todo, sin darme mayores razones que una: &laquo;yo no era el &uacute;nico hijo; los dem&aacute;s tambi&eacute;n tienen derechos&raquo;. No entend&iacute; nada porque me lo iba a pagar yo. Lleg&oacute; el momento en que se me hizo irresistible vivir con ellos, a la vez que necesitaba m&aacute;s tiempo para mis ensayos. Feli descubri&oacute;, buscando donde ten&iacute;a yo conciertos, que hab&iacute;a anunciado la necesidad de alquilar una vivienda y las condiciones. Entonces me dijo que insonorizara la habitaci&oacute;n de su casa que yo quisiera y que ensayara ah&iacute;.<\/p>\n<p>Acompa&ntilde;ado de ella vimos lo que era mejor, respetando su habitaci&oacute;n aunque me la hab&iacute;a ofrecido. Y ella eligi&oacute; dos habitaciones, lo dijo as&iacute;:<\/p>\n<p>&mdash; Esa para el viol&iacute;n y esta para el violinista. Insonoriza esa y cuando te canses y necesites descanso pasas a esta para dormir.<\/p>\n<p>Me puse feliz, poco a poco iba llevando ropa m&iacute;a a casa de Feli. Recordar&aacute;n que era vecina de la vivienda de mis padres. Sin darme cuenta, lavaba all&iacute; mi ropa en una vieja lavadora que pronto cambi&eacute; por una nueva y mejor, gracias a que iba teniendo algunos ingresos por los conciertos. Lo mismo pas&oacute; con la cocina. Ocurri&oacute; que un d&iacute;a que me iba a dormir a casa me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No te gusta la habitaci&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, &iquest;por qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Por qu&eacute; te vas?<\/p>\n<p>&mdash; Por no incomodarte, Feli, que ya te molesto bastante.<\/p>\n<p>&mdash; No me pongo en contra de nadie, pero tu vida no est&aacute; ah&iacute; al lado&hellip;, esta es tu habitaci&oacute;n, ese tu estudio, tienes un ba&ntilde;o aqu&iacute;&hellip;, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s necesitas?<\/p>\n<p>No cab&iacute;a decir palabras. Entonces hice un cartel peque&ntilde;o para la puerta que dec&iacute;a: &laquo;PUEDES PASAR&raquo;. Primero lo hice en papel, luego lo mand&eacute; que me lo hicieran en acr&iacute;lico blanco, para que no me preguntara m&aacute;s si pod&iacute;a entrar. En la parte trasera del acr&iacute;lico dec&iacute;a: &laquo;SILENCIO, POR FAVOR&raquo;. As&iacute; Feli pod&iacute;a escuchar cada d&iacute;a mis conciertos en directo y de presente. Cuando yo estudiaba, era silencio, cuando ensayaba pod&iacute;a pasar.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a me pidi&oacute; que le hiciera un cartel similar para la puerta de su habitaci&oacute;n, pero en su lugar hice un conducto el&eacute;ctrico desde su dormitorio al m&iacute;o y sonaba el timbre y conectaba con el estudio donde se encend&iacute;a una luz roja, pues hab&iacute;a veces que ten&iacute;a n&aacute;useas y podr&iacute;a auxiliarle y si sonaba el timbre o se encend&iacute;a la luz iba a ayudarle sin llamar a la puerta, caso contrario la dejaba en sus asuntos.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a vaciado mis cosas de la habitaci&oacute;n de la vivienda de mis padres y la hab&iacute;a dejado sin decir nada. Un d&iacute;a mi madre y yo nos encontramos para bajar de casa en el ascensor. Una vez dentro y estando los dos solos dijo mi madre:<\/p>\n<p>&mdash; Si ya te has llevado todo y te has ido, podr&iacute;as darme la llave, ya que vives con una mujer en su casa.<\/p>\n<p>No le respond&iacute; a sus impertinentes palabras, me call&eacute; y sal&iacute;amos; justo en el momento que entraba mi padre por el portal, yo me retras&eacute; respecto a mi madre y cuando mi padre lleg&oacute; a mi altura, mi madre sali&oacute; a la calle, aunque nos miraba a trav&eacute;s del cristal de la puerta; entonces le dije a mi padre:<\/p>\n<p>&mdash; Muchas gracias por haberme dado la existencia, haberme criado y haberme querido, pap&aacute;; pero tu mujer me ha pedido la llave de casa y, como t&uacute; me la diste, aqu&iacute; la tienes, &mdash;extend&iacute; la mano para darle la llave que saqu&eacute; del llavero &mdash; toma tambi&eacute;n la del portal, ya me har&eacute; otra.<\/p>\n<p>Me devolvi&oacute; las dos llaves, pero solo acept&eacute; la del portal que volv&iacute; a unir a la llave de la puerta de Feli. Mi padre estaba l&iacute;vido, no sab&iacute;a qu&eacute; decirme. Lo abrac&eacute;, lo bes&eacute; e intent&eacute; tranquilizarlo. Lo sub&iacute; a la casa de Feli, se saludaron y le mostr&eacute; mi habitaci&oacute;n y el estudio: Esto es lo que no me quisisteis dar, pap&aacute;, pero Feli me lo ha propiciado, ahora ella ha pasado de ser amiga a convertirse en mi hermana mayor, ella es mi familia. Mi padre se puso a llorar, le pas&eacute; las manos por su cuello lo bes&eacute; y lo acompa&ntilde;&eacute; hasta su puerta dici&eacute;ndole:<\/p>\n<p>&mdash; Pap&aacute;, t&uacute; has de vivir con tu mujer.<\/p>\n<p>Ya nunca m&aacute;s he pisado la casa de mis padres. En los d&iacute;as previos a la Navidad siguiente mi padre y mi madre se asomaron a la puerta al escuchar ruido desde el ascensor a casa, estaban subi&eacute;ndome una cama nueva, grande, no lo vieron, solo los paquetes de la ropa de cama. Yo estaba sujetando la puerta abierta del ascensor al transportista que iba a montar la cama, salieron y me invitaron a pasar la noche y el d&iacute;a de Navidad con ellos, solo les dije:<\/p>\n<p>&mdash; Lo siento, pero esos d&iacute;as me los paso con mi familia.<\/p>\n<p>Les sonre&iacute; y me met&iacute; en casa. Cerr&eacute; la puerta y me fui a ayudar al empleado de los almacenes donde compr&eacute;. Cuando acab&oacute;, firm&eacute; los papeles y le acompa&ntilde;&eacute; al ascensor.<\/p>\n<p>Desde que me mud&eacute; a vivir en la casa de Feli, la llev&eacute; todos los domingos a misa, aunque yo no entend&iacute;a mucho, me gustaba ir a acompa&ntilde;arla, adem&aacute;s me encantaba escuchar los cantos pausados y solemnes que all&iacute; se hacen, sin ensayo, por un coro de pueblo no concordado y diseminado por los bancos, nada de profesionales, eso me apasion&oacute;. Lo comparaba con los karaokes desentonados y gritones y me inclinaba por los de la iglesia, moderados, al un&iacute;sono e interpretados mientras hac&iacute;an otras cosas, cuando se daban la paz, cuando iban a comulgar o despu&eacute;s de leer. Para m&iacute; era tan desconocido que nunca hab&iacute;a imaginado eso; siempre pens&eacute; que para cantar era necesario que hubiera un coro o grupo con director o se cantaba mal e individualmente.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n iniciamos una costumbre entre Feli y yo. Ella me acompa&ntilde;aba a los conciertos, yo la llevaba en mi coche que ten&iacute;a apertura vertical de la puerta trasera para que entrara Feli f&aacute;cilmente con su silla, gracias a un dispositivo que la elevaba. Siempre ven&iacute;an con nosotros dos m&uacute;sicos y los dem&aacute;s iban en el coche de otro de los m&uacute;sicos. Feli entraba con nosotros y busc&aacute;bamos un lugar para ella. Esto fue as&iacute; hasta que conseguimos entre todos una furgoneta donde pagamos 8, pues se hab&iacute;an acostumbrado a Feli. Tambi&eacute;n a la furgoneta mand&eacute; ponerle un dispositivo elevador y sustituir el asiento por las pinzas para la silla de ruedas.<\/p>\n<p>El d&iacute;a que me buscaron para una danza por haber enfermado uno de los bailarines, me la llev&eacute; al camerino para no dejarla sola. Ese d&iacute;a se acabaron los tapujos, porque nos vimos all&iacute; los dos cara a cara y tuve que vestirme las mallas. Me vio en silencio todo el tiempo, luego vino una muchacha, era la maquilladora. Luego la acompa&ntilde;&eacute; a bambalinas, a un lugar donde no molestara a los actores y pudiera ver bien. Cuando hube acabado, me la llev&eacute; al camerino, me duch&eacute;, me vest&iacute; y me pidi&oacute; ir al ba&ntilde;o, la acompa&ntilde;&eacute; y le ayud&eacute; a sentarse. Esper&eacute; afuera hasta que me llam&oacute;. La sostuve para sacarla en brazos, la sent&eacute; a la silla y salimos al coche.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a &iacute;bamos solos y le dije que nunca se pusiera en peligro al levantarse o ir al ba&ntilde;o que yo la acompa&ntilde;ar&iacute;a. Se convirti&oacute; del todo y para todo en mi hermana. Cuando la mujer, Antonia, que ven&iacute;a a vestirla, no lo pod&iacute;a hacer, la vest&iacute;a yo, cuando sal&iacute;amos de viaje, le ayudaba a ducharse y luego la vest&iacute;a yo. Mand&eacute; hacer una plataforma para que accediera a la cocina y pudiera cocinar cuando lo deseara. Nuestra vida se convirti&oacute; en una arm&oacute;nica fraternidad de dos hermanos que se necesitaban. Todo fue gracias a unas chocolatinas y bombones que me daba siendo ella m&aacute;s joven y yo un ni&ntilde;o.<\/p>\n<p>En cuanto Abel supo que me hab&iacute;a pasado a vivir a casa de ella porque le contamos en una de nuestras visitas, se alegr&oacute; porque hab&iacute;amos mejorado nuestra vida. Tambi&eacute;n nos dijo que le hab&iacute;an dado un nuevo destino a una poblaci&oacute;n m&aacute;s cercana a la ciudad con lo que tambi&eacute;n nos alegramos porque podr&iacute;amos ir quiz&aacute; con m&aacute;s frecuencia. Entonces nos dijo que tambi&eacute;n &eacute;l tendr&iacute;a que ir a la ciudad con m&aacute;s frecuencia para asuntos varios. Entonces insinu&oacute; si podr&iacute;a venir a vernos a casa. Mir&eacute; a Feli y nos entendimos. Feli le dijo:<\/p>\n<p>&mdash; Abel, tienes la puerta de casa abierta y no tienes nada que esconder; Izan me lo ha contado todo, toma las llaves, &mdash;se las dio&mdash; no necesitas avisar, si estamos ya somos tres, si no estamos a causa de los conciertos te acomodas, es tu casa.<\/p>\n<p>Desde entonces nuestra casa fue su casa; raz&oacute;n por la cual cambi&eacute; una cama que necesitaba reparaci&oacute;n por una nueva donde cupi&eacute;ramos los dos.<\/p>\n<p>Todas las semanas ven&iacute;a Abel a la ciudad. Se hab&iacute;a programado los lunes libre, ven&iacute;a los domingos en la noche, le esper&aacute;bamos para cenar, est&aacute;bamos un rato en la televisi&oacute;n y yo acompa&ntilde;aba a Feli a su cuarto, le ayudaba a desvestirse, le pon&iacute;a su pijama y le ayudaba a acomodarse en la cama, como hac&iacute;a a diario, luego Abel y yo nos &iacute;bamos a nuestra habitaci&oacute;n. Lunes en la ma&ntilde;ana hac&iacute;a sus gestiones, si las hab&iacute;a, y martes despu&eacute;s del desayuno se iba al pueblo para seguir con su habitual trabajo. De modo que los lunes le hac&iacute;a otro los oficios y el otro compa&ntilde;ero tomaba vacaci&oacute;n otro d&iacute;a de la semana.<\/p>\n<p>Dos noches en compa&ntilde;&iacute;a de Abel era como un refrigerio en tiempos de dificultad. Yo ve&iacute;a y veo desnuda a Feli cuando le ayudo para ba&ntilde;arse o acostarse. No siento otra cosa que piedad y cari&ntilde;o por una hermana, como un m&eacute;dico con el enfermo, como una madre con su hijo peque&ntilde;o, como un enfermero con su paciente. Sab&iacute;a y le constaba a Feli que no hab&iacute;a ninguna pretensi&oacute;n. Pudo haberla, pero no es nunca mi caso. Jam&aacute;s consentimos que Abel hiciera mi tarea con Feli. Ni siquiera &eacute;l se ofreci&oacute;, pues sab&iacute;a por donde iban los tiros. Para que Abel siguiera en su camino y no se desviara hacia ning&uacute;n lado que pudiera llamar la atenci&oacute;n o ser escandaloso, lo sab&iacute;amos los tres. Yo sab&iacute;a satisfacer a Abel suficientemente hasta agotarlo. Dos noches con &eacute;l y ya pod&iacute;amos aguantar &eacute;l y yo el resto de la semana sin molestar a nadie m&aacute;s.<\/p>\n<p>Ahora bien, tener sexo con Abel era fatigador, porque costaba de saciar. La noche del domingo nos daba el alba revolc&aacute;ndonos en nuestra cama, era insaciable. No es que yo me excuse, que tambi&eacute;n soy insaciable, pero cuando Abel se encontraba a solas conmigo era como el agua en el barro, pod&iacute;a provocar un tsunami amoroso devastador. Hab&iacute;a veces que a la ma&ntilde;ana dol&iacute;an nuestras pollas y en nuestros comentarios dec&iacute;amos que hab&iacute;a que poner remedio, pero remedio sobre remedio significaba follar, follar y follar.<\/p>\n<p>Alguna vez, cuando se iba Abel, me comentaba Feli que lo hab&iacute;amos pasado bien, porque los gritos se escuchaban desde su habitaci&oacute;n. Se me ocurri&oacute; pensar que igual se escuchar&iacute;an desde la vivienda de al lado que era la de mis padres. Resonaban en mis o&iacute;dos las voces de mi madre protestando al pensar que el depravado de su hijo se estar&iacute;a follando a la paral&iacute;tica. Cuando le contaba estas cosas a Feli se re&iacute;a llena de felicidad y me dec&iacute;a: &laquo;Es que si fuera conmigo, no ser&iacute;a as&iacute;, ser&iacute;a peor&raquo;. Feli lleg&oacute; a descubrir que hab&iacute;a un triple amor. Mi fraternidad con ella que la desbordaba cuid&aacute;ndola, la de ella conmigo de agradecimiento y el &aacute;nimo que me daba para que fuese un exitoso concertista y el amor que nos ten&iacute;amos Abel y yo. Feli y Abel siempre tuvieron una amistad distante, de cari&ntilde;o familiar, pero sin demasiado entusiasmo. Feli le ve&iacute;a como quien era y Abel la ve&iacute;a como su ex novia. Entre ellos se hab&iacute;a cortado el plus de la vida, quedaba el respeto mutuo y la amistad, pero yo me hab&iacute;a convertido en el puente entre los dos.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, a las cuatro de la ma&ntilde;ana, me llam&oacute; Feli y pens&eacute; lo peor, porque llamaba insistentemente. Al despertar y sentir tal vehemencia en el timbre, acud&iacute; tal como estaba, desnudo, a auxiliarla, y me dijo que llamaban a la puerta. Fui, abr&iacute; la puerta y me encontr&eacute; a dos hombres vestidos con uniforme policial. Me disculp&eacute; por c&oacute;mo iba y los hice pasar, me met&iacute; a mi habitaci&oacute;n y me vest&iacute; r&aacute;pido para atenderles. Lo que me contaron fue aterrador.<\/p>\n<p>Al parecer alguien del pueblo se volvi&oacute; loco o no sab&iacute;an lo que hab&iacute;a pasado, que prendi&oacute; fuego en la iglesia, tras abatir una de las puertas de acceso. Abel se levant&oacute; de la cama, accedi&oacute; a la iglesia, lo vio y lo llam&oacute; para apagar el fuego, ni corto ni perezoso el sujeto le dispar&oacute; varios tiros con un arma y dos de las balas encajaron, una en un hombro y otra en el muslo atravesando el f&eacute;mur que al parecer qued&oacute; quebrado y lo dej&oacute; como medio muerto. El incendio fue extendi&eacute;ndose y despertaron muchos hombres que entraron en el templo y descubrieron a Abel tirado en el suelo en muy mal estado y apretando la zona de dolor del muslo. Llamaron a la ambulancia y lo han llevado al hospital polit&eacute;cnico de la ciudad. La polic&iacute;a hab&iacute;a podido hablar muy poco con &eacute;l en donde sacaron unas raras caracter&iacute;sticas del culpable y les indicaba que me avisaran urgentemente.<\/p>\n<p>Me vest&iacute; algo mejor, avis&eacute; a Feli que no se moviera que yo vendr&iacute;a, le cont&eacute; lo m&iacute;nimo y me fui con los polic&iacute;as a ver el estado de Abel. Le hab&iacute;an intervenido y ten&iacute;a su brazo en cabestrillo por rotura de clav&iacute;cula y la pierna enyesada. No se pod&iacute;a mover, pero me indic&oacute; la chaqueta del pijama que ten&iacute;a en el armario ensangrentada y que sacara lo que hab&iacute;a envuelto.<\/p>\n<p>Lo desenvolv&iacute; y hab&iacute;a una copa dorada y dentro de la copa que me mand&oacute; abrir muchas hostias. Me dijo:<\/p>\n<p>&mdash; Ahora mismo vas al obispado y entregas esto de mi parte al obispo, es el que manda, no expliques nada, avisa donde estoy.<\/p>\n<p>Eran ya las 9 de la ma&ntilde;ana, me hab&iacute;a esperado dos horas hasta que despertara y fue en lo primero que pens&oacute; y enseguida sent&iacute; que era algo importante. Me fui de inmediato en un taxi. Llegue al obispado. Nunca hab&iacute;a estado all&iacute;. Se asustaron de ver el envoltorio ensangrentado y dije que quer&iacute;a ver al que mandaba. Vinieron varios curas con su sotana y otros sin ella, a todos preguntaba quien mandaba all&iacute;. Por fin sali&oacute; un personaje que llevaba una cruz en el pecho y me dijo:<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; pasa?<\/p>\n<p>&mdash; Me manda Abel, don Abel Fern&aacute;ndez, para que le d&eacute; esto y le diga que est&aacute; en el hospital cl&iacute;nico.<\/p>\n<p>All&iacute; mismo, con cierto temor desenvolvi&oacute; el contenido, vio la copa y la abri&oacute; y se puso de rodillas. Todos se arrodillaron, a m&iacute; me dio una especie de mareo, me ca&iacute; y perd&iacute; el conocimiento. Al despertar estaba sentado junto a una mesa. El se&ntilde;or se me present&oacute; como el obispo y record&eacute; todo, era el que manda. No me pregunt&oacute; nada. Hab&iacute;a un m&eacute;dico a mi lado, me dieron az&uacute;car y el obispo me invit&oacute; a comer algo en una especie de apartamento o vivienda. Con tanta tensi&oacute;n y hambre no pod&iacute;a ni comer. El obispo, que al parecer ya sab&iacute;a m&aacute;s que yo de lo que hab&iacute;a pasado, me pregunt&oacute; c&oacute;mo es que yo hab&iacute;a tra&iacute;do la copa y no la polic&iacute;a. No supe contestarle mas que lo siguiente:<\/p>\n<p>&mdash; Sab&iacute;a Abel con certeza que yo la traer&iacute;a aqu&iacute; sin que faltara nada; la polic&iacute;a me despert&oacute;, fui al hospital y lo que quer&iacute;a era darme esa copa y que no lo tocara nadie ni yo tocara lo de dentro, &eacute;l sabe que todo lo que me pueda pedir en la vida lo cumplir&eacute; con exactitud. Eso hizo &eacute;l, fiarse como siempre de m&iacute;, y eso hice yo, cumplir sus deseos a rajatabla.<\/p>\n<p>Luego el obispo llen&oacute; de elogios a Abel, que all&iacute; donde iba lo quer&iacute;an, que era muy responsable, etc., etc. Para mi satisfacci&oacute;n era suficiente. No a&ntilde;ad&iacute; m&aacute;s ni dije m&aacute;s, es un mundo que desconozco.<\/p>\n<p>Vino una persona con una camisa limpia para que me cambiara, lo hice delante del obispo sin recato, la otra estaba ensangrentada y bajamos una escalera. Hab&iacute;a mucha gente, cuando llegamos todos callaron, pero ve&iacute;a en sus ojos cierta admiraci&oacute;n por m&iacute; que yo no entend&iacute;a. A la puerta hab&iacute;a un coche con un cura joven que me hizo subir y me llev&oacute; al hospital. Vi a Abel mejor, m&aacute;s repuesto, y me acord&eacute; de Feli. Me disculp&eacute; de Abel y me fui a casa.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a ido Antonia y estaba Feli sentada en su silla, preocupada, esperando que yo fuera. Me sent&eacute; a su lado y le cont&eacute; todo lo que sab&iacute;a y lo que hab&iacute;a hecho.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te dio la copa y la llevaste al obispo?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, &iquest;qu&eacute; pasa?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Sabes lo que hay dentro?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, hostias.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Sabes que son?<\/p>\n<p>&mdash; Eso que com&eacute;is cuando comulg&aacute;is que significa Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; No; para nosotros es Jesucristo, Dios mismo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Anda ya&hellip;!<\/p>\n<p>Ella insisti&oacute; en que lo creyera, pero es muy duro de creer que una cosa como un papel sea Dios. Aunque ella me dijo que no era papel sino pan &aacute;cimo porque est&aacute; hecho de harina sin az&uacute;car, ni levadura, solo harina y agua y que lo consagran y es Jesucristo. Con sus explicaciones entend&iacute; que el obispo y todos los de all&iacute; se arrodillaran, pero no comprend&iacute; c&oacute;mo eso puede ser. Pero s&iacute; capt&eacute; que era muy importante y que Abel arriesg&oacute; la vida para salvar esa copa y su contenido del incendio. Creci&oacute; mi amor por Abel, al reconocer su valent&iacute;a y su convicci&oacute;n y llamarme a m&iacute; para asegurarse de que aquello iba a llegar completo a su destino.<\/p>\n<p>Cuatro veces estuvo Abel en quir&oacute;fano en manos de los m&eacute;dicos para salvarle la pierna. Le pusieron un clavo para sujetarla debido a la rotura en varios trozos del hueso. Aseguraron que se recuperar&iacute;a. Fuimos al pueblo para recoger sus cosas y nos lo llevamos a casa despu&eacute;s de un mes que sali&oacute; del hospital. El otro cura que hab&iacute;a en el pueblo fue destinado a otro lugar y all&iacute; iban los domingos a decir una misa en una ermita desde otro pueblo vecino por un tiempo indefinido. Me explic&oacute; Abel que esa situaci&oacute;n durar&iacute;a varios a&ntilde;os. Not&eacute; c&oacute;mo lo sent&iacute;a cuando me lo explicaba.<\/p>\n<p>Lo tuvimos tres meses metido en casa y muy aburrido, vinieron a visitarlo sus hermanos y varios curas. Yo ya sab&iacute;a por Feli que sus padres hab&iacute;an muerto ya hac&iacute;a algunos a&ntilde;os. Ninguno de los hermanos habl&oacute; de llev&aacute;rselo, con lo que no me produjeron ninguna pena de separaci&oacute;n. Ten&iacute;a en mi casa mis dos amores, mi hermana y el m&aacute;s que mi novio, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s pod&iacute;a desear?<\/p>\n<p>Cuando el m&eacute;dico le quit&oacute; el &uacute;ltimo vendaje y le hizo caminar normal nos fuimos los tres de viaje a Agios Prokopios, en Naxos, con el fin de relajarnos, sobre todo por Abel, pues los tres hab&iacute;amos vivido un largo periodo de tensi&oacute;n. Desde Agios Prokopios visitamos Atenas y algunas islas griegas. Excepto los d&iacute;as de visita por las islas que hac&iacute;amos en barco, lo pas&aacute;bamos descansando y tomando el sol en la playa nudista al norte de la larga playa de Agios Prokopios, otras veces &iacute;bamos al frente del aeropuerto, la llaman Laguna Beach y esta es en gran parte una playa naturista. Est&aacute; al lado del lago Aliki de Naxos.<\/p>\n<p>Al salir de casa vest&iacute;a a Feli con un ba&ntilde;ador y un gran pareo. La pon&iacute;a en la silla con un bolso colgando donde hab&iacute;a otros pareos y las cosas de Feli. La sub&iacute;amos entre los dos al coche alquilado, y dobl&aacute;bamos la silla. &Iacute;bamos en el coche al lugar m&aacute;s cercano de nuestras playas, para poner a Feli en su silla y luego llevarla al borde del mar que no era cosa f&aacute;cil, pero lo conseguimos siempre.<\/p>\n<p>All&iacute; nos desnud&aacute;bamos y al &ldquo;agua patos&rdquo;. Yo me fijaba en Abel y vi que nadaba bien, moviendo perfectamente las piernas. El primer d&iacute;a que vi esto decid&iacute; que ya est&aacute;bamos listos para hacer el amor sin tanta precauci&oacute;n como hasta entonces.<\/p>\n<p>Algunos d&iacute;as tom&aacute;bamos a Feli entre los dos y la met&iacute;amos un rato en el mar. Era una gozada cuidar de Feli, siempre agradecida y sonriendo como si no pasara nada. Pero lo que m&aacute;s le divert&iacute;a era vernos nadar, jugar, correr, incluso le gustaba &mdash;eso nos dijo&mdash; vernos besarnos sobre la arena o dentro en el agua. El d&iacute;a que lo dijo ya no lo hac&iacute;amos por casualidad sino queriendo que nos vea para hacerla feliz.<\/p>\n<p>Los domingos acud&iacute;amos a una iglesia de la ciudad y ese d&iacute;a no &iacute;bamos a la playa, para pasear y comer en la ciudad.<\/p>\n<p>Cuando regresamos, ya repuesto Abel del todo, le dieron un nombramiento en la ciudad. Pero ya no se sali&oacute; de nuestra compa&ntilde;&iacute;a. Compramos una vivienda m&aacute;s c&eacute;ntrica y pusimos en venta la vivienda de Feli. Fue cuando ya dej&eacute; de estar cerca de mis padres y ya no sufr&iacute; m&aacute;s impertinencias en el ascensor o entrada de la casa. Abel vivi&oacute; permanentemente con nosotros y solo lo dej&aacute;bamos aislado cuando yo ten&iacute;a conciertos, lo que cada vez era m&aacute;s frecuente.<\/p>\n<p>Cuando regresaba de mis conciertos, Abel no lo resist&iacute;a m&aacute;s y yo tampoco, ya que con frecuencia eran tres d&iacute;as sin vernos. Entonces hac&iacute;amos el amor. Abel recuper&oacute; toda su fogosidad y yo estaba m&aacute;s animado por lo bien que iban nuestras cosas.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n comenc&eacute; a dar clases de solfeo y viol&iacute;n en el Conservatorio. Los ingresos ya eran sustanciales y la vida comenz&oacute; a ser algo m&aacute;s holgada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Acab&eacute; mis estudios de viol&iacute;n. Uno de mis profesores me ofreci&oacute; trabajo de concertista. &Eacute;ramos siete -un septimio, tambi&eacute;n llamado septeto, con viol&iacute;n, viola, violoncelo, clarinete, trompa, fagot y contrabajo, el chico del contrabajo tambi&eacute;n ten&iacute;a un conjunto donde &eacute;l era percusionista y se hab&iacute;a arreglado una bater&iacute;a m&uacute;ltiple. Todas las semanas ten&iacute;amos dos sesiones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12322,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-19673","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-gays"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19673","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12322"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19673"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19673\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19673"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19673"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19673"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}