{"id":19878,"date":"2019-01-24T23:00:00","date_gmt":"2019-01-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-01-24T23:00:00","modified_gmt":"2019-01-24T23:00:00","slug":"19878-aquella-cola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19878-aquella-cola\/","title":{"rendered":"Aquella cola"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19878\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ocurri&oacute; hace ya tiempo. Con Silvana &eacute;ramos novios nuevos. Yo ten&iacute;a 21 o 22 a&ntilde;os y ella 19. Al poco tiempo empezamos a tener sexo de novios, de fines de semana, en alg&uacute;n motel donde tuve la grata y dulce tarea de desvirgarla. Unos meses despu&eacute;s, surgi&oacute; la idea de hacer un viaje a la Capital. Ella ten&iacute;a all&aacute; algunos t&iacute;os y la excusa era visitarlos. Nos fuimos y casi al anochecer estuvimos en la casa de una t&iacute;a. Cenamos y al rato lleg&oacute; la hora de dormir. La t&iacute;a era due&ntilde;a de un hotel, donde ten&iacute;a alguna habitaci&oacute;n libre, por lo que decidi&oacute; instalarnos ah&iacute;. Su marido, entre bromas le coment&oacute; que dir&iacute;a su hermano (mi entonces suegro) que no le cuidaba a la &lsquo;nena&rsquo;<\/p>\n<p>-Bah, ya son grandes, que se arreglen! Y re&iacute;mos todos!<\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n fue que la habitaci&oacute;n ten&iacute;a cama matrimonial, o sea que todo estaba para nosotros. Salvo por un detalle. Una falta m&iacute;a de previsi&oacute;n y se trat&oacute; de que viaj&eacute; sin llevar preservativos y a esa hora ya era complicado salir a comprar. As&iacute; que, para no cometer imprudencias, nos conformamos con sexo oral. M&aacute;s m&iacute;o hacia ella que de ella hacia m&iacute;. No le agradaba demasiado y no era cuesti&oacute;n de forzarla. Al d&iacute;a siguiente desayunamos, paseamos un poco y la por la tarde nos dirigimos a casa de otro t&iacute;o. Pasar&iacute;amos all&iacute; la noche, estar&iacute;amos al d&iacute;a siguiente unas horas y ya emprender&iacute;amos el regreso. Lo pasamos muy bien, de charlas. Este t&iacute;o de Silvana y su esposa ten&iacute;an una ni&ntilde;a peque&ntilde;a muy graciosa. Ya algo tarde nos aprestamos a descansar. Aqu&iacute; ya no hab&iacute;a hotel, por lo que los t&iacute;os se llevaron a la ni&ntilde;a a dormir con ellos y nos dejaron su habitaci&oacute;n que ten&iacute;a dos camas individuales. Nos acostamos cada uno en cada cual y quedamos quietecitos&hellip;<\/p>\n<p>Desde la otra habitaci&oacute;n llegaban los rumores de las charlas de los padres con la ni&ntilde;a y el audio de la tele. No pasaron m&aacute;s que unos minutos hasta que me cambi&eacute; de cama y nos acomodamos aunque fuera angosta. Comenzamos a besarnos y a pasarnos manos por todas partes hasta que aquello tom&oacute; una temperatura incre&iacute;ble. Segu&iacute;a sin condones, o sea que no pod&iacute;a ni quer&iacute;a penetrarla para no caer en problemas de alg&uacute;n embarazo indeseado. Nos matamos a besos y con las manos nos buscamos y acariciamos en silencio aunque con desesperaci&oacute;n. Yo quer&iacute;a penetrarla pero me conten&iacute;a. Tocaba su sexo y era un mar de flujos. No menos era lo que emanaba de mi verga. Ella permanec&iacute;a boca arriba y yo me extasiaba con sus tetas, chupando su sexo empapado.<\/p>\n<p>De pronto Silvana se dio vuelta y qued&oacute; boca abajo, levantando la cola y con las piernas algo separadas. Era lo que pod&iacute;a percibir en la oscuridad apenas rota por el resplandor de una ventana. Busqu&eacute; m&aacute;s y el aroma me guio de nuevo hasta su vagina para seguir chupando labios y cl&iacute;toris inflamados. De repente se tens&oacute;. La adivin&eacute; aferrada a la almohada, hundiendo su cara por lo que el gemido fue apenas perceptible. Tir&oacute; m&aacute;s el culo hacia arriba y mi nariz roz&oacute; con su ano. Estaba tan empapado como la concha, producto de haber estado boca arriba, emanando l&iacute;quidos que deslizaron por entre sus nalgas. Mi lengua fue incluso a agregar m&aacute;s humedad, lamiendo e insinuando la penetraci&oacute;n. Entonces la idea se hizo clara en mi mente, en mi calentura y en mis deseos. Quer&iacute;a, deb&iacute;a penetrar ese ojete o explotar&iacute;an mis huevos, all&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Me incorpor&eacute; un poco para colocarme encima, con la verga ya deslizada por la raja de sus nalgas, su ano tentador. Como adivinando la intenci&oacute;n, Silvana levant&oacute; un poco m&aacute;s la cola ofreci&eacute;ndose. Era virgen anal, pero seguramente la calentura le hizo perder cualquier temor, en tanto yo ya estaba lanzado. Tom&eacute; firme mi verga para apoyarla en la entrada prometida. Una delicada fuerza de mi parte y maravillosamente la puerta se abri&oacute; para que la cabeza de mi poronga se alojara en el interior. Instintivamente apret&oacute; las nalgas exhalando un suspiro. Le di un par de palmaditas para hacer que se aflojara. Volv&iacute; a empujar para que mi verga ganara espacio. Retroced&iacute; y volv&iacute; a empujar, cada vez introduciendo m&aacute;s y m&aacute;s cent&iacute;metros de miembro en su intestino. La danza comenz&oacute; a cobrar ritmo. Era la gloria. Una vez que ella se habitu&oacute; a la invasi&oacute;n, hice que se apoyara de plano en la cama. As&iacute; sus nalgas y su culo se cerraron, por lo que la presi&oacute;n sobre mi pene fue mayor. La segu&iacute; cogiendo y cogiendo despacio. Quer&iacute;a que durara esa delicia por lo que aguant&eacute; lo que pude. Hasta que sent&iacute; el torrente subir desde mis huevos para derramarse en su interior. Levant&oacute; el culo buscando m&aacute;s penetraci&oacute;n. All&iacute; se alivi&oacute; la presi&oacute;n en mi tronco y acab&eacute; de soltar los jugos que me quedaban.<\/p>\n<p>Fue una noche so&ntilde;ada y memorable. Nos besamos un rato m&aacute;s, para despu&eacute;s dormirnos pl&aacute;cidamente. Cada quien en la cama asignada, para levantarnos con cara de aqu&iacute; no ha pasado nada y desayunar con los t&iacute;os&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Ocurri&oacute; hace ya tiempo. Con Silvana &eacute;ramos novios nuevos. Yo ten&iacute;a 21 o 22 a&ntilde;os y ella 19. Al poco tiempo empezamos a tener sexo de novios, de fines de semana, en alg&uacute;n motel donde tuve la grata y dulce tarea de desvirgarla. Unos meses despu&eacute;s, surgi&oacute; la idea de hacer un viaje a la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12630,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":{"0":"post-19878","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-anal"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19878","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12630"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19878"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19878\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19878"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19878"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19878"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}