{"id":19883,"date":"2019-01-27T23:00:00","date_gmt":"2019-01-27T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-01-27T23:00:00","modified_gmt":"2019-01-27T23:00:00","slug":"19883-atado-en-la-escalera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19883-atado-en-la-escalera\/","title":{"rendered":"Atado en la escalera"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19883\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">0<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Se trataba de una escalera de hierro que comunicaba el piso bajo con el alto. Ellas hab&iacute;an pasado varias veces por all&iacute;. En un principio cre&iacute; que se burlaban de mi delgadez pero, en realidad no sab&iacute;a lo que ten&iacute;an planeado.<\/p>\n<p>La escalera estaba bien oculta por una pared, lo cual no permit&iacute;a verla desde la calle. Ellas tuvieron eso muy en cuenta. Una tarde pasaron por mi casa que estaba en la planta baja. Una de ellas, la m&aacute;s madurita, me pidi&oacute; ayuda porque se le hab&iacute;a zafado la correa de la sandalia. Cuando me intern&eacute; en el cuarto de desahogo para buscar las herramientas imprescindibles, escuch&eacute; la puerta cerrarse. Eso, en vez de atemorizarme, provoc&oacute; una erecci&oacute;n fabulosa. Encerrado con tres mujeres en mi propia casa, pens&eacute;. Con todo, ignoraba lo que ven&iacute;a a continuaci&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente, me desvistieron. Re&iacute;an y re&iacute;an. No supe si compararlas con tres brujas, engendros nacidos del odio y la venganza contra mi g&eacute;nero o simplemente con matronas libidinosas cuyo fin era divertirse. Empezaron a jugar con el miembro. Sent&iacute; tres, cuatro, cinco, diez manos calientes en mi sexo. Auscult&aacute;ndolo, amas&aacute;ndolo, apretando. No puedo negar que era delicioso. Trat&eacute; de no venirme porque era consciente de que tramaban algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>No me hab&iacute;a equivocado. Me llevaron hacia la escalera. En el tejado, un viejo perro miraba sin comprender nada, ya sin fuerzas para ladrar, a causa de la vejez. Apareci&oacute; una cuerda, surgida de uno de sus bolsos. Uno nunca sabe que puede salir del bolso de una mujer, incluso un arma de fuego. Esper&eacute; impasible a que me ataran las mu&ntilde;ecas tras la espalda y luego, con mucha fuerza a uno de los estrechos pelda&ntilde;os de hierro. Bocarriba, con los genitales a la vista, horriblemente mostrados, al desgaire. De pronto apareci&oacute; otra cuerda, esta vez de fibras pl&aacute;sticas muy resistentes. Lo supe de antemano porque hab&iacute;a trabajado alguna vez con ese material. Ahora s&iacute; era consciente de lo que har&iacute;an. Vas a ser castigado, macho, exclam&oacute; una de ellas. En realidad, las tres eran maduras. Acaso me llevaban como diez a&ntilde;os. Mi sexo se endureci&oacute; r&aacute;pidamente. Era una sensaci&oacute;n de calidez absoluta como si lo que tuviera entre las piernas fuera una hoguera. Una mano sobaba mis test&iacute;culos. Era el pre&aacute;mbulo de los azotes.<\/p>\n<p>Metieron un pa&ntilde;uelo en mi boca para ahogar los posibles gritos pero en realidad lo que solt&oacute; mi garganta fueron gemidos de placer demente. Locura total cuando vino el primer azote que golpe&oacute; justo en el glande que a medida que recib&iacute;a los azotes se iba inflamando. Ya se tronaba p&uacute;rpura y pasaron a castigarme los test&iacute;culos.<\/p>\n<p>Como se avecinaba lluvia, all&iacute; me dejaron para mayor sufrimiento. Mientras se alejaban, pod&iacute;a o&iacute;r sus risotadas de matronas s&aacute;dicas y me vino a la mente un cuento del Maestro: el Marqu&eacute;s de Sade.<\/p>\n<p>RAFA50<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>0 Se trataba de una escalera de hierro que comunicaba el piso bajo con el alto. Ellas hab&iacute;an pasado varias veces por all&iacute;. En un principio cre&iacute; que se burlaban de mi delgadez pero, en realidad no sab&iacute;a lo que ten&iacute;an planeado. La escalera estaba bien oculta por una pared, lo cual no permit&iacute;a verla [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":13008,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":{"0":"post-19883","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sadomaso"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19883","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13008"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19883"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19883\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19883"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19883"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19883"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}