{"id":19891,"date":"2019-01-27T23:00:00","date_gmt":"2019-01-27T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-01-27T23:00:00","modified_gmt":"2019-01-27T23:00:00","slug":"19891-juego-en-la-playa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19891-juego-en-la-playa\/","title":{"rendered":"Juego en la playa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19891\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Viv&iacute;a en una ciudad costera, con una playa preciosa pero muy abundante de gente, y ese fin de semana pintaba muy aburrido. Por lo que se me ocurri&oacute; jugar un poco con la travesura y el morbo de las personas. Baj&eacute; a la playa con la intenci&oacute;n de ligar con alguna mujer mayor que yo, solitaria, y con ganas de disfrutar de un buen fin de semana. Pero al llegar casi a la orilla del mar, vi un hueco hecho para mi, justo al lado de dos tumbonas, una sombrilla y dos mujeres de cincuenta y pocos a&ntilde;os cada una. Era mi momento y ten&iacute;a que aprovecharlo.<\/p>\n<p>Decid&iacute; colocar mi toalla al lado de ellas, y quitarme la camiseta a c&aacute;mara lenta para que pudieran ver mi cuerpo y empezaran a pensar en sus cosas. El juego se me ocurri&oacute; enseguida que las vi, y simplemente era llevar con una libreta y un bol&iacute;grafo a mano, intentar que pensaran que era sordo-mudo, para poder escuchar sus di&aacute;logos, sin que ellas supieran que les estaba escuchando. Las dos mujeres no llevaban bikini, sino que ten&iacute;an un ba&ntilde;ador donde a una se le notaba sus grandes senos y algo rellenita, y la otra se le ve&iacute;a mejor cuerpo y las tetas m&aacute;s peque&ntilde;as; pero ambas ten&iacute;an un morbo especial.<\/p>\n<p>Por lo que decid&iacute; empezar el juego acerc&aacute;ndome a ellas con la libreta y la siguiente nota: &quot;Buenos d&iacute;as, soy sordo-mudo, por lo que me dirijo a vosotras para pediros si pod&eacute;is vigilarme las cosas mientras me pego un chapuz&oacute;n en el mar&quot; La mujer rubia y flaca se acerc&oacute; a mi, me quit&oacute; el bol&iacute;grafo y escribi&oacute; en la libreta &quot;por supuesto, vete tranquilo cari&ntilde;o&quot; y las dos mujeres esbozaron una sonrisa en la cara. Empezaba bien el juego, y me dirig&iacute; al agua ri&eacute;ndome. Sab&iacute;a que me estaban mirando, y estaban disfrutando de tener algo que contar con un joven chico, pero no sab&iacute;an todav&iacute;a todo lo que les esperaba.<\/p>\n<p>Al volver del ba&ntilde;o, me tumb&eacute; en la toalla boca-abajo con la espalda al descubierto, y me coloqu&eacute; las gafas de sol para observarlas sin que lo supieran. Las dos mujeres me creaban un morbo muy grande, y mientras observaba a una de ellas que siempre estaba riendo, con su pelo largo moreno y sus grandes curvas&#8230; escuch&eacute; como la otra le dec&iacute;a: aprovecho que no me oye el chico para decirte que vaya culito tiene, y que le pegaba un buen repaso. Tuve que aguantar la risa, y hacerme el sordo, pero me encantaba la situaci&oacute;n. A los 10 minutos volv&iacute; a coger la libreta y a escribir &quot;&iquest;Alguna de las dos ser&iacute;a tan amable de ponerme crema en la espalda? Por cierto me llamo &Aacute;ngel&quot;<\/p>\n<p>Enseguida se levant&oacute; la mujer rubia y se puso crema en sus manos, se coloc&oacute; encima de m&iacute; y empez&oacute; un masaje muy sensual a la vez que me echaba crema en la espalda. Yo ya estaba a 100 pero ten&iacute;a que controlar mis instintos&#8230; A la vez que me echaba crema, y como pensaba que yo no o&iacute;a nada, le dec&iacute;a a la otra &quot;Que sepas que pienso hacer todo lo que me pida este chico, tengo que aprovechar mi tiempo perdido&quot; Otra vez ten&iacute;a que aguantarme y hacerles pensar que no escuchaba nada, pero por dentro me daba much&iacute;simo morbo la situaci&oacute;n. Al terminar de ponerme crema, cogi&oacute; la libreta y escribi&oacute; &quot;Espero que te haya gustado, y quiero otro masaje igual o mejor. Por cierto, me llamo Elena&quot; A lo que mi respuesta fue &quot;Me ha encantado, y cuando quieras hazme un gesto y recibir&aacute;s un grand&iacute;simo masaje. Muchas gracias&quot;<\/p>\n<p>Ya ten&iacute;a a una de ellas dentro del juego, pero la otra mujer no perd&iacute;a detalle de las notitas y le escuch&eacute; decir a su amiga que ella tambi&eacute;n quer&iacute;a un gran masaje. Mientras estaba tumbado y haci&eacute;ndome el dormido, escuchaba toda su conversaci&oacute;n, como Elena le comentaba a su amiga sin cortarse que no le importar&iacute;a adoptarme un fin de semana en su apartamento, que se notaba que hac&iacute;a deporte y que le encantaba mis ojos y otros aspectos de mi cuerpo. La otra tambi&eacute;n se solt&oacute; y le dijo que este fin de semana estaban solas las dos, y que todo era proponerme pasar el fin de semana con ellas. Al rato de estar tumbado, vi como Elena se acerc&oacute; a la libreta y escribi&oacute; &quot;Moreno es mi turno del masaje&quot; y se tumb&oacute; en su toalla con la crema protectora al lado. Yo me levant&eacute; y cog&iacute; la crema, me puse un poco en las manos, y me coloqu&eacute; con cuidado encima suya.<\/p>\n<p>No me lo pod&iacute;a creer pero ya estaba rozando mi polla en su culo, con ba&ntilde;ador de por medio, pero comenzando una erecci&oacute;n dif&iacute;cilmente de parar. Empec&eacute; a masajear la parte de arriba de la espalda, y poco a poco bajando sin ninguna prisa. La amiga miraba con ganas de ser ella la manoseada, mientras Elena le dec&iacute;a &quot;Marta este chico tiene unas manos de esc&aacute;ndalo, y encima no me oye como te digo que me lo follar&iacute;a aqu&iacute; mismo&quot; Marta se re&iacute;a mientras le dec&iacute;a que sent&iacute;a mucha envidia en estos momentos. Yo segu&iacute;a a lo m&iacute;o, haci&eacute;ndome el sordo y manoseando toda la espalda de arriba a abajo. Mi erecci&oacute;n ya estaba a tope, y escuchaba como Elena le dec&iacute;a a Marta &quot;Uff, no te lo vas a creer, pero f&iacute;jate como est&aacute; el chico&#8230; me est&aacute; clavando su polla en mi culo y no quiero que se quite nunca de encima&quot; &quot;Calla Elena que me estoy fijando y tiene un buen juguete ah&iacute; abajo&quot;.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Viv&iacute;a en una ciudad costera, con una playa preciosa pero muy abundante de gente, y ese fin de semana pintaba muy aburrido. Por lo que se me ocurri&oacute; jugar un poco con la travesura y el morbo de las personas. 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