{"id":19939,"date":"2019-02-04T23:00:00","date_gmt":"2019-02-04T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-02-04T23:00:00","modified_gmt":"2019-02-04T23:00:00","slug":"19939-el-vecino-de-estreno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19939-el-vecino-de-estreno\/","title":{"rendered":"El vecino de estreno"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19939\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nuestras vagancias sexuales de los &uacute;ltimos meses hab&iacute;an sido muy planeadas. Necesit&aacute;bamos acci&oacute;n y la que contamos hoy vino a refrescar ese aspecto de nuestra vida sexual.<\/p>\n<p>Una noche llegu&eacute; del trabajo y Ana me cont&oacute; que Edgar, el hijo de una amiga suya de los grupos de trabajo le hab&iacute;a escrito. Ella nunca le dio su n&uacute;mero pero &eacute;l lo sac&oacute; a escondidas del tel&eacute;fono de su mam&aacute;. Ella conoc&iacute;a Edgar s&oacute;lo como encuentro social incidental cuando llegaban a coincidir. Apenas despu&eacute;s de un &quot;hola&quot; se hab&iacute;a identificado y ya que confirm&oacute; que Ana lo hab&iacute;a identificado le marc&oacute; para decirle de viva voz que estaba muy impresionado por ella desde el primer momento que la vio. Ana no recordaba en qu&eacute; momento ocurri&oacute; eso pero le hizo ver a Edgar que ten&iacute;a pareja. Sin embargo el chico sigui&oacute; tratando de convencerla por mensajes de que lo dejara verlo en persona al menos una vez. El universitario le dijo claramente que era virgen y que estaba buscando tener una experiencia que le dejara mucha ense&ntilde;anza.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te gusta?&quot; le pregunt&eacute;, pensando que tal vez me lo estaba presentando como candidato a un tr&iacute;o o alguna otra vagancia.<\/p>\n<p>&quot;Es muy muy guapo pero aunque ya tiene 18 a&ntilde;os en realidad parece de menos y aparte ni sabe coger&quot; me respondi&oacute; justificando el descarte inmediato.<\/p>\n<p>Coincidimos en el tema y de hecho, Ana ya le hab&iacute;a pedido que no escribiera aunque sin cerrarle la puerta agresivamente para no provocarlo. Decidimos que el mejor camino era la negativa cort&eacute;s para que se fuera aburriendo.<\/p>\n<p>Pasaron las semanas y cada vez escrib&iacute;a menos. Finalmente se lleg&oacute; el tiempo de las fiestas de fin de a&ntilde;o. El couch del gym de Ana organiz&oacute; una fiesta con la mira de que aun a&ntilde;adiendo a los que &eacute;ramos parejas de los clientes el n&uacute;mero de hombres y mujeres fuera exactamente el mismo.<\/p>\n<p>&quot;Eso y unos litros de alcohol a libre demanda y aquello debe ponerse divertido&quot; dec&iacute;a el couch.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a la fiesta aquello parec&iacute;a fiesta de secundaria fresa. Nos decepcionamos pero decidimos esperar ah&iacute; un rato tomando algo para luego irnos a alguno de nuestros antros habituales.<\/p>\n<p>La gente estaba tomando bastante y de pronto el ambiente comenz&oacute; a avivarse. Decidimos esperar un poco m&aacute;s con la esperanza de que hubiera algo de acci&oacute;n como hab&iacute;a pensado el couch.<\/p>\n<p>Cuando llev&aacute;bamos unas 4 o 5 copas, empezaron a entrarle mensajes, varios, al celular de Ana que por estar hablando con una compa&ntilde;era no pareci&oacute; escuchar. Cuando le dije que ten&iacute;a mensaje se limit&oacute; a pasarme el celular para que yo viera si no era alguna urgencia. Cuando abr&iacute; los mensajes, result&oacute; ser Edgar:<\/p>\n<p>&quot;Hola&quot;<\/p>\n<p>&quot;C&oacute;mo est&aacute;s?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Sal&iacute; al cine con un amigo y en la sala hab&iacute;a una mujer que me record&oacute; a ti&quot;<\/p>\n<p>Lejos de darme celos me caus&oacute; mucha risa y eso s&iacute; llam&oacute; la atenci&oacute;n de Ana quien tambi&eacute;n se rio bastante por el recurso tan trillado.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;guele la corriente!&quot; le dije, &quot;ser&aacute; m&aacute;s divertido que la fiesta&quot; que por cierto ya no daba se&ntilde;ales de progresar a algo m&aacute;s picante.<\/p>\n<p>La conversaci&oacute;n de Edgar era tangencial. Hab&iacute;a ido al cine, se iba a quedar con un amigo que estaba s&oacute;lo por el fin de semana, pero que hab&iacute;a fiesta en el barrio, que no sab&iacute;a si ir s&oacute;lo&quot;<\/p>\n<p>Muy torpemente se notaba que trataba de plantear la posibilidad de que ella se escapara o sugiriera algo pero sin decirlo claro.<\/p>\n<p>&quot;Dile que si pasamos por &eacute;l&quot; suger&iacute;, &quot;a ver qu&eacute; reacci&oacute;n tiene&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Seguro?&quot; me dijo Ana, &quot;&iquest;Qu&eacute; reacci&oacute;n crees que va a tener? Pues va a decir que s&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Pues vemos en ese caso&quot; le respond&iacute;.<\/p>\n<p>Sin embargo, Ana no es de propuestas a medias. Cuando le escribi&oacute; se fue al grano:<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Quieres que vaya y te ponga un faje?<\/p>\n<p>Lo confieso, inmediatamente tuve principio de erecci&oacute;n y Ana lo sab&iacute;a.<\/p>\n<p>La respuesta no tard&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>Seis emoticonos de asombro, sin m&aacute;s texto.<\/p>\n<p>Y a seguir otro mensaje: &quot; Pero andas con tu novio, &iquest;d&oacute;nde lo vas a dejar?&quot;<\/p>\n<p>Evidentemente se mor&iacute;a por Ana.<\/p>\n<p>&quot;C&oacute;mo que d&oacute;nde lo vamos a dejar? Pues a &eacute;l lo dejamos a cargo del volante y a m&iacute; me dejas a cargo de t&iacute;&quot; No omito mencionar que esa maniobra de Ana atr&aacute;s en el auto con nuestro invitado es uno de nuestras movidas favoritas.<\/p>\n<p>Pasaron unos segundos antes de volver a contestar con un buen n&uacute;mero de emoticonos de asombro.<\/p>\n<p>Le dije a Ana: &quot;V&aacute;monos, ese que dices t&uacute; que es un ni&ntilde;o tiene m&aacute;s idea de lo que quiere hacer esta noche, que estos dizque maduros que no pueden encender la chispa de una fiesta ni estando borrachos&quot;<\/p>\n<p>No le dije 2 veces. Se levant&oacute; y nos fuimos.<\/p>\n<p>La verdad ambos sab&iacute;amos que las circunstancias estaban dadas. Nunca hubi&eacute;ramos entrado en negocios con Edgar en los terrenos de su mam&aacute; que era compa&ntilde;era de Ana. Haberse quedado a dormir con su amigo era la oportunidad perfecta de mantener discreto todo.<\/p>\n<p>Nos mand&oacute; su ubicaci&oacute;n por Whatsapp. Cuando llegamos Edgar y su amigo ven&iacute;an de regreso de comprarse unas cervezas. Al pararnos junto a ellos el amigo se sigui&oacute; de largo como sin saber c&oacute;mo comportarse.<\/p>\n<p>Edgar se par&oacute; y qued&oacute; al lado del carro de pie, expectante y evidentemente nervioso. Su cara era muy delatora. Ana abri&oacute; la puerta y se baj&oacute;. Edgar se hab&iacute;a parado de tal modo que al salir Ana del carro qued&oacute; exactamente frente a &eacute;l apenas a unos cent&iacute;metros. Pas&oacute; sus brazos por los hombros de Edgar y acerc&oacute; su cara para besarlo. El puso sus manos en su cintura pero juro que temblaban, tal vez tanto de nervios como de deseo y excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Duraron tal vez unos segundos en ese beso y entonces Ana se separ&oacute;. Cerr&oacute; su puerta del carro con una mano y con la otra tom&oacute; la mano de Edgar para hacerlo subir al asiento trasero. Apenas subieron yo arranqu&eacute; pero aun as&iacute;, para ese momento Edgar ya estaba encima de Ana y ella gimiendo de excitaci&oacute;n. Que Ana estuviera excitado tan r&aacute;pido no era sorprendente, seguramente hab&iacute;a comenzado a mojarse desde los primeros mensajes. 2 cuadras adelante nos toc&oacute; alto en un sem&aacute;foro y al voltear pude ver que Edgar ya estaba rodeado por las piernas de Ana que me miraba sonriendo mientras sosten&iacute;a la cabeza de Edgar que estaba besando su cuello.<\/p>\n<p>Ana no hab&iacute;a dicho nada sobre ir a un motel y yo no pregunt&eacute;. Afortunadamente encontr&eacute; en verde casi todos los sem&aacute;foros.<\/p>\n<p>Llegamos al motel y hab&iacute;a 2 coches adelante en la fila para pagar. Los gemidos de Ana eran constantes e intensos. Al momento de detenerme por completo sent&iacute; la mano de Ana en el brazo. Gir&eacute; mi cabeza. Ana me miraba con los ojos entrecerrados y la boca entreabierta por sus gemidos. Edgar hab&iacute;a logrado sacar un pecho de Ana por encima de su escote y lo chupaba con fuerza pero al momento de voltear yo, sin darse cuenta de que yo miraba, dej&oacute; de chuparlo para deslizar su lengua con fuerza por el pez&oacute;n. Aquello arranc&oacute; un gemido m&aacute;s intenso de Ana. Yo ten&iacute;a que hacer algo porque la mirada excitante de Ana no me dejaba alternativa. Sin dejar de mirarnos comenc&eacute; a sacarme el pene para empezar a masturbarme dejando que todo mi movimiento fuera claro para Ana mientras Edgar segu&iacute;a alternado chupadas y leng&uuml;etazos en el pecho de Ana. Ella al ver lo que yo iba a hacer estir&oacute; su cuello como tratando de verme jalonear mi verga pero esa acci&oacute;n hizo reaccionar a Edgar que aprovech&oacute; para jalar a&uacute;n m&aacute;s el escote de Ana haciendo brotar el otro pecho y repitiendo ah&iacute; el tratamiento. Estuvimos ah&iacute; as&iacute; hasta que nos toc&oacute; pagar. &Uacute;nico momento que los gemidos pararon. Mientras yo pagaba y esperaba el cambio, los jadeos fueron reemplazados por un cuchicheo casi imperceptible. Mir&eacute; por el retrovisor y en la penumbra vi que Ana dec&iacute;a algo al o&iacute;do a Edgar quien estaba quieto y miraba un poco sorprendido alrededor, como asombrado al darse cuenta de que entr&aacute;bamos a un motel. Seguramente el mero faje ya era un sue&ntilde;o para &eacute;l y las implicaciones de entrar a ese lugar eran casi apabullantes. La mano de Ana que antes me hab&iacute;a estado tocando parec&iacute;a tocar su pene por encima del pantal&oacute;n, o&#8230; &iquest;Ya le hab&iacute;a metido la mano para empu&ntilde;arlo? No s&eacute;. Es muy probable porque al cerrar el cristal pude escuchar claramente el cuchicheo de Ana:<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Quieres usar este? &iquest;Quieres que te lo saque para que lo uses conmigo?&quot; Hubo una peque&ntilde;a pausa mientras Ana esperaba una respuesta que no llegaba.<\/p>\n<p>&quot;Quiero que nos quitemos la ropa&quot; le dijo &quot;y me beses toda antes de meterme &eacute;ste y que me cojas. &iquest;Quieres?&quot;<\/p>\n<p>Yo me segu&iacute;a tocando mientras escuchaba.<\/p>\n<p>Entramos cuarto y dej&eacute; las luces prendidas.<\/p>\n<p>Edgar es alto, casi tanto como yo y al ver como se qued&oacute; a media habitaci&oacute;n expectante, nervioso, su estatura lo hac&iacute;a verse en realidad m&aacute;s tenso y vulnerable. Eso seguramente prend&iacute;a m&aacute;s a Ana al hacerla sentirse con todo el control. Cuando cerr&eacute; la puerta del cuarto Ana s&oacute;lo puso su tel&eacute;fono sobre la c&oacute;moda y se dirigi&oacute; de inmediato a Edgar para abrazarlo y besarlo mientras al mismo tiempo se sacaba los zapatos. Ah&iacute; mismo de pie se sac&oacute; la blusa y se quit&oacute; el sost&eacute;n mientras &eacute;l se quitaba la playera. Apenas tuvo a su alcance el torso desnudo de Edgar empez&oacute; a acariciarlo mientras lo jalaba hacia la cama para dejarse caer ah&iacute;.<\/p>\n<p>Mientras yo observaba aquella escena no hab&iacute;a perdido el tiempo y me hab&iacute;a quedado s&oacute;lo en calzoncillos lo que hizo a Edgar sentir la confianza de hacer lo mismo para luego recostarse a la derecha de Ana quien lo jal&oacute; hacia su boca.<\/p>\n<p>Mientras ellos se besaban y &eacute;l masajeaba los pechos de Ana yo me dispuse a soltar el cierre de sus jeans y al tenerlos sueltos los jal&eacute; hacia abajo junto con su pantaleta. Al sentir mis manos jalando ambas prendas Ana movi&oacute; sus caderas a modo de ayuda. Al sentir sus piernas libres Ana las separ&oacute; ligeramente y pude ver su entrepierna evidentemente reci&eacute;n depilada. Inmediatamente me met&iacute; ah&iacute; para disfrutar su sabor que me encanta. Cuando me tuvo ah&iacute;, Ana me jal&oacute; con una mano para hacerme presionar con fuerza su cl&iacute;toris. Cuando est&aacute; reci&eacute;n depilada disfruto enormemente la suavidad de la piel de sus labios. Me encanta pasarle mi lengua despacio sobre uno y otro labio para luego meterla en el estrecho surco que se forma entre el labio mayor y menor de cada lado. Estuve ah&iacute; un momento repitiendo mis leng&uuml;etazos pero ella empez&oacute; a contonearse para subir hacia la cabecera. La segu&iacute; por unos cent&iacute;metros mientras met&iacute;a mi lengua en su vagina pero decid&iacute; moverme a un lado para ponerme a su izquierda. Edgar segu&iacute;a bes&aacute;ndola en la boca cuando ella tom&oacute; su mano derecha y la llev&oacute; hac&iacute;a abajo. Entonces Edgar dej&oacute; de besarla para empezar a masajearle el cl&iacute;toris con la mano que Ana hab&iacute;a guiado hasta ah&iacute;. Edgar ve&iacute;a con asombro la manera claramente ruidosa de Ana de disfrutar aquello. Mientras eso pasaba yo admiraba la escena desde el lado izquierdo de Ana y complementaba las caricias recorriendo todo su cuerpo con mi mano izquierda. Apenas le rozaba su piel con las yemas de mis dedos. Los deslizaba desde sus mejillas, bajaba por su cuello hacia su hombro, hac&iacute;a un par de movimientos circulares sobre su pez&oacute;n para luego seguir hacia sus caderas y de ah&iacute; a sus piernas. Ana, que hab&iacute;a subido ambos brazos para rodear su cabeza y apoyarse en la cabecera correspond&iacute;a a nuestras caricias con deliciosos gemidos. Edgar la ve&iacute;a asombrado seguramente porque a su edad nunca hab&iacute;a visto a una mujer gozando as&iacute; del sexo y mucho menos tan bella y voluptuosa como Ana. A cada movimiento de la mano de Edgar entre las piernas de Ana ella correspond&iacute;a con un gemido, un estremecimiento y sus manos empuj&aacute;ndose fuertemente contra la pared detr&aacute;s de su cabeza.<\/p>\n<p>Ana me miraba a m&iacute;, con ansiedad y respirando cada vez m&aacute;s fuerte. Decid&iacute; hacer una travesurilla para ella. Met&iacute; mi mano para reemplazar la de Edgar y proced&iacute; a explicarle lo que estaba haciendo con mis dedos:<\/p>\n<p>&quot;tienes que usar tus dedos &iacute;ndice y medio, los metes a modo que los puedas doblar hacia arriba para hacer un movimiento como rascando pero obvio sin usar las u&ntilde;as y tratando de apretar despacito contra el hueso y repites rico de arriba a abajo&quot;. Lo dej&eacute; que viera como Ana se empezaba a contonear y a moverse gimiendo m&aacute;s r&aacute;pido y m&aacute;s fuerte bajo el efecto de mis dedos en su vagina. Habi&eacute;ndolo demostrado gr&aacute;fica y claramente le dije: &quot;Hazlo ahora t&uacute;&quot; Edgar introdujo sus dedos y comenz&oacute; a darle, seguramente con la fuerza de un inexperto pero con ello haciendo que finalmente Ana se viniera escandalosamente. Edgar y yo nos quedamos mir&aacute;ndola mientras se convulsionaba de placer.<\/p>\n<p>Ana se qued&oacute; ah&iacute; un momento reponi&eacute;ndose. Normalizando su respiraci&oacute;n. Los tres muy callados hasta que Edgar hizo la pregunta m&aacute;s simp&aacute;tica que puede hacerse en un momento as&iacute;:<\/p>\n<p>&quot;&iquest;C&oacute;mo fue que llegaron a &eacute;ste acuerdo?<\/p>\n<p>Ana dej&oacute; escapar una peque&ntilde;a sonrisa nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>&quot;Platicando con sinceridad y confianza para poder decir lo que se nos antojaba&quot; le expliqu&eacute;.<\/p>\n<p>Silencio.<\/p>\n<p>Tal vez duramos as&iacute; unos 2 o 3 minutos mientras Ana reposaba. Mientras, tanto Edgar como yo la acarici&aacute;bamos a dos manos.<\/p>\n<p>En eso est&aacute;bamos cuando Ana volte&oacute; a besarme en la boca. Pude ver que buscaba con cada mano el pene de los dos para empezar a masturbarnos a ambos. Aquello dur&oacute; apenas un minuto o dos. Se incorpor&oacute; y llev&oacute; a Edgar al sill&oacute;n Kama Sutra. El d&oacute;cilmente sigui&oacute; las indicaciones de Ana quedando recostado en el sill&oacute;n boca arriba sin dejar de mirar a Ana de arriba a abajo, supongo que tratando de decidir si desnuda estaba igual o mejor que como la hab&iacute;a estado imaginando tanto tiempo. Ana sin hacer caso, o m&aacute;s bien, aprovechando la indefensi&oacute;n de su pupilo, se inclin&oacute; para empezar a darle una de esas mamadas que te espantan. El extendi&oacute; su mano para acariciar las piernas y el trasero de Ana. Yo no esper&eacute; pasivo. Me acerqu&eacute; aprovechando su posici&oacute;n que no ten&iacute;a nada de casual y la penetr&eacute; desde atr&aacute;s. Ana no hizo nada que no fuera recibirme al penetrarla y movi&oacute; sus caderas para facilitar que le metiera mi verga, mientras ella no dejaba de chupar la de Edgar.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un delicioso rato, Ana se dio la vuelta y me dijo &quot;&iquest;Quieres darme un cond&oacute;n?&quot;<\/p>\n<p>Yo me fui al carro porque ah&iacute; los hab&iacute;a olvidado y cuando regres&eacute; Ana estaba nuevamente inclinada pero esta vez besaba en la boca a Edgar quien estaba aprovechando que ella se hab&iacute;a quedado de pie para meter sus dedos entre las piernas de Ana.<\/p>\n<p>Cuando ella escuch&oacute; que yo volv&iacute;a a cerrar la puerta del cuarto vino y me recibi&oacute; un cond&oacute;n. Al regresar se puso sobre Edgar con una pierna de cada lado. Supongo que estaba pensando en ponerle el cond&oacute;n para sentarse sobre &eacute;l pero al tenerla as&iacute; lo que Edgar hizo fue tomarla por el trasero y jalarla hacia &eacute;l hasta que pudo alcanzar con su boca la entrepierna de Ana, que casi inmediatamente solt&oacute; un grito de placer. Yo me dediqu&eacute; a masturbarme viendo el trasero de Ana sostenido por las manos de Edgar combinados en un movimiento que seguramente involucraba la lengua de Edgar entrando y saliendo de la vagina de Ana. Los gritos deben haberse o&iacute;do claramente hasta afuera mientras se tambaleaba cuando se le doblaban las rodillas por el placer. Ana empez&oacute; a venirse pero esta vez mientras lo hac&iacute;a, se regres&oacute; a ponerle a Edgar el cond&oacute;n que no hab&iacute;a soltado y casi de inmediato se sent&oacute; sobre &eacute;l. Yo ve&iacute;a claramente el rico trasero de Ana subiendo y bajando de adelante para atr&aacute;s mientras segu&iacute;a vini&eacute;ndose ruidosamente. No dejaba de ser divertido pensar en las emociones de Edgar al tener en sus manos un trasero tan delicioso. Seguramente hab&iacute;a pensado que jam&aacute;s lo tendr&iacute;a en sus manos. No menos divertido era imaginar a Ana, que tal vez estar&iacute;a pensando lo mismo y que por eso estaba tan inusualmente caliente y excitada. Termin&oacute; su orgasmo y ah&iacute; se qued&oacute;. Sentada sobre Edgar. Penetrada por &eacute;l, que aparentemente a&uacute;n no se ven&iacute;a, se qued&oacute; ah&iacute;, movi&eacute;ndose despacito con m&aacute;s calma, empez&oacute; a cuchichearle otra vez a Edgar, que ahora la ten&iacute;a tomada de la cintura sin dejar de mirarla. Yo miraba desde la cama la escena masturb&aacute;ndome. A ratos Ana se mov&iacute;a con m&aacute;s fuerza y rapidez.<\/p>\n<p>&ldquo;Dime la verdad, tu ya hace mucho que coges porque no eres nada inexperto&quot; le dijo a Edgar que segu&iacute;a mir&aacute;ndola con asombro y admiraci&oacute;n. Seguramente la sedosa voz de Ana lo excitaba a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Con lo rico que me est&aacute;s cogiendo &iquest;Quieres que te crea que nunca hab&iacute;as tenido sexo? &ldquo;<\/p>\n<p>Escucharla decir aquello era muy excitante.<\/p>\n<p>Ana se inclin&oacute; para besarlo en la boca sin dejar que se le saliera la verga de &eacute;l. Empez&oacute; a excitarme mucho escuchar como se hablaban al o&iacute;do. Ella no dejaba de moverse con el pene de Edgar adentro y se ve&iacute;a incre&iacute;ble inclinada sobre &eacute;l, lo que hac&iacute;a resaltar su cintura delgada contra su trasero.<\/p>\n<p>De pronto se levantaron y empezaron a caminar. Ana me mir&oacute; aclarando: &quot;vamos a la ducha, vienes?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Adelante, los alcanzo&quot; le contest&eacute;.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; la regadera empezar a funcionar. Dej&eacute; pasar un momento y empec&eacute; a escuchar otra vez los quejidos y gemidos de ambos. Risillas intercaladas. Empez&oacute; a resultar excitante escuchar porque era claro que la acci&oacute;n segu&iacute;a m&aacute;s intensa bajo el chorro de la ducha caliente.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; gemidos un rato m&aacute;s y me empec&eacute; a imaginar las posibilidades cuando empec&eacute; a escuchar que Ana gem&iacute;a diferente, como pujando. Ah&iacute; me gan&oacute; la curiosidad. Me fui al ba&ntilde;o donde encontr&eacute; una escena genial.<\/p>\n<p>Ana estaba recargada de frente contra la pared, pegada completamente a la misma. Ambos de pie, mientras Edgar la penetraba desde atr&aacute;s. Le daba unos fuertes empujones que eran el motivo de los quejidos de Ana. Lo m&aacute;s delicioso de aquella vista era la forma en que Ana me miraba sonriendo mientras se meneaba al comp&aacute;s de las acometidas de Edgar. Empec&eacute; otra vez a masturbarme mientras ve&iacute;a todo su cuerpo, sus manos extendidas sobre la pared, su carita sonriente mir&aacute;ndome, su mejilla escurriendo agua sobre la cer&aacute;mica, su trasero sostenido por Edgar con sus manos movi&eacute;ndose r&aacute;pido y con bastante fuerza. Ana realmente disfrutaba las embestidas a juzgar por su expresi&oacute;n sonriente. De pronto extendi&oacute; su mano hacia m&iacute; abriendo y cerrando sus dedos para pedirme que me acercara. Apenas lo hice ella se movi&oacute; tambi&eacute;n hacia m&iacute; inclin&aacute;ndose hacia mi verga. Por un momento pareci&oacute; que Edgar la dejaba escapar pero una voz quejumbrosa ansiosa y pujante de Ana le dijo:<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;No te salgas! &iexcl;No te salgas!!&iexcl;C&oacute;geme, s&iacute;guele!&quot;<\/p>\n<p>Empez&oacute; a darme una mamada incre&iacute;ble sin dejar de gemir porque Edgar, estimulado por la escena increment&oacute; la rapidez y la fuerza de sus movimientos. Apretaba el trasero de Ana con fuerza desde atr&aacute;s mientras me miraba con asombro.<\/p>\n<p>En alg&uacute;n momento Ana me tom&oacute; a m&iacute; por las caderas, dej&oacute; de chuparme la verga y empez&oacute; a moverse por su cuenta. Me clav&oacute; las u&ntilde;as mientras dejaba escapar un gemido prolongado y fuerte. Claramente ten&iacute;a un orgasmo intens&iacute;simo. Al momento de ocurrir eso Edgar comenz&oacute; tambi&eacute;n a venirse adentro de Ana y seguramente sentirlo provoc&oacute; que Ana me apretara con m&aacute;s fuerza. Casi perdi&oacute; el equilibrio por la fuerza de las embestidas de Edgar echando sus chorros desde atr&aacute;s pero la misma fuerza le hac&iacute;a sostener con energ&iacute;a el trasero de Ana y evit&oacute; la ca&iacute;da. Sentir los orgasmos de Ana me causa un enorme placer. La escena de la ducha termin&oacute; con Ana buscando colgarse de mis hombros con sus brazos y Edgar muy pegadito detr&aacute;s de ella acariciando su espalda lubricada por el agua caliente de la ducha.<\/p>\n<p>Estuvimos unos minutos as&iacute; apretando el cuerpo de Ana entre los nuestros acariciando la hasta que mojados nos fuimos a la cama los 3. Nuevamente nos colocamos ella en medio y Edgar y yo a su derecha e izquierda respectivamente. Por un momento nos quedamos ah&iacute; echados abraz&aacute;ndola entre los dos. Ella daba la espalda a Edgar y comenz&oacute; a besarme despacio en la boca. Ella sab&iacute;a que yo no hab&iacute;a eyaculado a&uacute;n. En sus besos h&uacute;medos dejaba escapar leves gemidos de que a&uacute;n segu&iacute;a muy caliente y creo que la escena era propicia. Edgar la acariciaba y le besaba la espalda. En eso est&aacute;bamos cuando me di cuenta de que le hab&iacute;a regresado la erecci&oacute;n a Edgar y buscaba desde su lado penetrar nuevamente a Ana. Aunque ella no dejaba de besarme y abrazarme movi&oacute; sus caderas para ayudarle. Empez&oacute; ah&iacute; mismo una danza donde se dejaba penetrar alternativamente por Edgar mientras me besaba a m&iacute;, para luego darse vuelta a besar a Edgar mientras yo la penetraba desde atr&aacute;s. La quinta o sexta vez, al momento de penetrarla yo, en vez de besar a Edgar se limit&oacute; a abrazarlo y apoyar su cabeza en &eacute;l. Inclin&oacute; su trasero un poco m&aacute;s incrementando sus movimientos y sus jadeos. Tom&oacute; la verga de Edgar con una mano para masturbarlo mientras en medio de sus jadeos me pidi&oacute; venirme adentro. Increment&eacute; mis movimientos en fuerza y velocidad mientras no dejaba de verla masturbando a Edgar. Sobra decir que el orgasmo que tuve fue paralizante. El punto de uni&oacute;n entre Ana y yo comenz&oacute; a sonar a agua salpicando. Tanta excitaci&oacute;n hab&iacute;a hecho que arrojara una enorme cantidad de semen y supe despu&eacute;s por Ana que ella tambi&eacute;n tuvo un orgasmo tan fuerte que eyacul&oacute;, lo cual s&oacute;lo le pasa despu&eacute;s de varios orgasmos previos.<\/p>\n<p>Se dio la vuelta para seguirme besando. Finalmente nos calmamos un poco y ella pareci&oacute; quedarse dormida. Unos momentos despu&eacute;s tambi&eacute;n Edgar y yo comenzamos a dormitar.<\/p>\n<p>No supe cu&aacute;nto tiempo pas&oacute; pero despert&eacute; escuchando nuevamente gemidos. Ana me daba la espalda besando a Edgar que amasaba su trasero con pasi&oacute;n. Ana le acariciaba la verga y los test&iacute;culos. El espect&aacute;culo era agradable y me limit&eacute; a dejar hacer, disfrutando los ruidos deliciosos de Ana. Ella, sin soltar la verga de Edgar se fue poniendo encima de &eacute;l para empezar a cabalgarlo furiosamente mientras &eacute;l acariciaba todo su cuerpo y cubr&iacute;a los pechos de ella con sus manos. No tard&oacute; Ana en venirse reposando un poco para luego moverse un poco m&aacute;s completamente descansando su peso sobre el tronco de Edgar. Hubo una leve pausa. Yo estaba muerto y me volv&iacute; a quedar dormido. Despert&eacute; un momento despu&eacute;s, no s&eacute;, me despertaron los gritos de Ana que estaba boca arriba, en misionero, penetrada por Edgar que la estaba haciendo venirse otra vez. Qued&aacute;ndose adentro Edgar la dej&oacute; tomar aire un poco para luego tomarla por los pies y ponerlos sobre sus hombros. Ana me busc&oacute; con su mano izquierda haci&eacute;ndome que me acercara. Apenas lo hice comenz&oacute; a masturbarme. Edgar no dejaba de empujar y Ana me hizo acercarme a su rostro para pedirme:<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te vienes encima?&quot; con un tono pujante y suplicante. Me puse de rodillas a su izquierda y empezamos a alternar su mano y la m&iacute;a hasta que me hizo vaciarme escurriendo mi semen todo por encima de ella. Uno de los chorros fue a caer en su cara y aquello fue como el desencadenante. Empez&oacute; a venirse a gritos intensos mientras que a su vez Edgar comenz&oacute; a pujar seguramente por estarse vaciando adentro en la vagina de Ana que ya ni le hab&iacute;a pedido ponerse cond&oacute;n.<\/p>\n<p>Quedamos un rato descansando. Ana pas&oacute; al ba&ntilde;o cuando nos marcaron de la administraci&oacute;n si &iacute;bamos a renovar el cuarto y fue cuando ca&iacute;mos en la cuenta de que eran las 6 de la ma&ntilde;ana. Nos fuimos quedando de repetir en otra ocasi&oacute;n. Remembrando despu&eacute;s, Ana no pudo recordar cu&aacute;ntas veces se vino en total. Cuando cuchicheaban en el sill&oacute;n Kama Sutra &eacute;l le rog&oacute; ir a la ducha porque as&iacute; fue como la imagin&oacute; cog&eacute;rsela desde la primera vez que la vio. Me cont&oacute; que cuando yo me qued&eacute; dormido y ella tambi&eacute;n, fue Edgar quien la despert&oacute; casi penetr&aacute;ndola cuando todav&iacute;a estaba dormida. Todo un cogel&oacute;n con juguete nuevo. O &iquest;era Ana la cogelona con juguete nuevo? Me hizo saber que mientras yo dorm&iacute;a se la cogi&oacute; al menos 2 veces m&aacute;s aparte de las que yo me di cuenta, incluyendo una de perrito que lamento haberme perdido.<\/p>\n<p>Debo confesar, al d&iacute;a siguiente y toda la semana siguiente, el sexo entre Ana y yo fue tan bueno, que lo atribu&iacute; a la multitud de cogidas que le puso Edgar en una sola sesi&oacute;n. Basado en ello, estuve de acuerdo que lo llevara a la casa un par de veces m&aacute;s y adem&aacute;s que se lo cogiera ella sola en 2 ocasiones. Al final me la dejaba m&aacute;s caliente de lo habitual. Yo sal&iacute;a beneficiado y ella disfrutaba a sus anchas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Nuestras vagancias sexuales de los &uacute;ltimos meses hab&iacute;an sido muy planeadas. Necesit&aacute;bamos acci&oacute;n y la que contamos hoy vino a refrescar ese aspecto de nuestra vida sexual. Una noche llegu&eacute; del trabajo y Ana me cont&oacute; que Edgar, el hijo de una amiga suya de los grupos de trabajo le hab&iacute;a escrito. 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