{"id":19954,"date":"2019-02-06T23:00:00","date_gmt":"2019-02-06T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-02-06T23:00:00","modified_gmt":"2019-02-06T23:00:00","slug":"19954-ya-soy-el-puto-del-equipo-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19954-ya-soy-el-puto-del-equipo-iv\/","title":{"rendered":"Ya soy el puto del equipo (IV)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19954\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La primera noche con Abelardo<\/p>\n<p>Para mi taita, Abelardo era solo un amigo. Mi taita es tan buena que nunca piensa torcidamente de nadie. Ahora que ya es mayor y a veces le pesan los a&ntilde;os, sigue trabajando. Ella se cobra su pensi&oacute;n, y no tiene hijos, ni hermanos, ni m&aacute;s bienes que a m&iacute;, est&aacute; en mi casa sin sueldo porque es la suya, pero con total disposici&oacute;n de dinero para hacer las compras que desea. Hace poco me dijo:<\/p>\n<p>&mdash; Dorito, cuando tengas amigos o a alguna persona que te haga buena compa&ntilde;&iacute;a, &iquest;donde ir&eacute; yo?<\/p>\n<p>Me puse a llorar de ver una persona que de pronto vio su futuro incierto y, tras pensarlo un rato mientras ella me miraba llena de incertidumbre, le respond&iacute;:<\/p>\n<p>&mdash; Taita, esta es tu casa, aqu&iacute; mandas t&uacute;, cuando yo tenga a alguien, si alguna vez tengo a alguien, t&uacute; eres mi taita siempre y espero que me cuides siempre y cuando t&uacute; no me puedas cuidar, yo te cuidar&eacute; a ti.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a me pregunt&oacute; Abelardo qu&eacute; era para m&iacute; mi taita, yo le respond&iacute;:<\/p>\n<p>&mdash; Todo y a la vez m&aacute;s que todo. Es m&aacute;s que mi madre, porque ha sacrificado su vida sentimental por m&iacute;, por cuidarme, nos tenemos los dos, para ella soy m&aacute;s que un hijo. La quiero como mi madre y como mi madre la considero.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Por qu&eacute; la llamas taita?, me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; En el quechua de Cuzco significa &laquo;padre&raquo;, pero es algo m&aacute;s, es el padre que cuida y tiene sus sin&oacute;nimos como &laquo;tata&raquo;, &laquo;yaya&raquo;; yo la llamaba as&iacute; no s&eacute; por qu&eacute;, cuando pod&iacute;a pensar me dijeron esto que te acabo de explicar, me gust&oacute; haber dado nombre de var&oacute;n a mi taita porque para m&iacute; es padre y madre a la vez.<\/p>\n<p>**********<\/p>\n<p>Dec&iacute;a que para mi taita Abelardo era un amigo y me sol&iacute;a preguntar por el &laquo;otro amigo&raquo;, se refer&iacute;a a Marcos, por Abelardo me preguntaba por su nombre. Por eso descubr&iacute; que le ten&iacute;a cierta preferencia, aunque ella nunca hac&iacute;a distinciones.<\/p>\n<p>Cuando le dije que Abelardo dormir&iacute;a conmigo, taita no se inmut&oacute;, hab&iacute;a dormido ella muchas veces conmigo hasta que me hice mayor y dej&eacute; los miedos. Pero ella sab&iacute;a que un d&iacute;a ten&iacute;a que venir alguien a mi vida, lo que yo no sol&iacute;a pensar ni por accidente.<\/p>\n<p>&iquest;Hab&iacute;a pensado mi taita en que ser&iacute;a una mujer? No lo s&eacute;, pero lo dudo, ella siempre conoci&oacute; mis preferencias, sab&iacute;a que me gustaban las pel&iacute;culas con chicos guapos, sab&iacute;a c&oacute;mo estaba mi dormitorio y estudio decorado con actores y sin actrices. Mi taita sab&iacute;a mis inclinaciones, aunque nunca lo hab&iacute;amos hablado, pero nada hab&iacute;a escondido entre nosotros. Mi taita me lav&oacute; y me visti&oacute; hasta mis 16 a&ntilde;os y compraba mis juguetes, jam&aacute;s violentos ni pelotas de f&uacute;tbol, sino trenes, mu&ntilde;ecas, luego ven&iacute;an los juegos de consola que abandon&eacute; pronto y ten&iacute;a inclinaci&oacute;n a leer y a la soledad. Lo que m&aacute;s le hac&iacute;a sufrir a mi taita era mi soledad.<\/p>\n<p>A los 16 a&ntilde;os me dijo que ya era mayor para que lo lavara y vistiera, no me opuse como no me opuse antes a que me lavara y vistiera. Me ense&ntilde;&oacute; a escoger mis perfumes, mis peines, mis cuchillas para afeitarme el bigote y una maquinilla para depilarme el pubis porque siempre le dec&iacute;a que me cortara los pelitos que empezaban a salir. Fue taita la que me ense&ntilde;&oacute; todo y no forz&oacute; mi orientaci&oacute;n sino que me dej&oacute; suelto para que la descubriera. Por eso no extra&ntilde;&oacute; para nada a Abelardo.<\/p>\n<p>Esa noche Abelardo cen&oacute; conmigo, nos acompa&ntilde;&oacute; como de costumbre mi taita tal como lo hace conmigo, aunque sus cenas son muy frugales para ella y abundantes para m&iacute;. Ella siempre dice que los j&oacute;venes necesitamos comer. Luego nos fuimos a la televisi&oacute;n y est&aacute;bamos muy intranquilos as&iacute; que no nos gust&oacute; nada y nos metimos en mi dormitorio. Le invit&eacute; a jugar en la consola, pero no le gustaba mucho, le mostr&eacute; algunos de mis mu&ntilde;ecos y mu&ntilde;ecas, se detuvo a mirar varias, pero tampoco ah&iacute; entraba, prend&iacute; el ordenador y entr&eacute; en p&aacute;ginas de contactos y pornogr&aacute;ficas, a las que soy habitual, y tampoco. As&iacute; que no quedaba otra. Me fui desnudando y &eacute;l hizo lo mismo, nos quedamos los dos desnudos y nos miramos a una distancia de un metro. Se me llen&oacute; la boca de saliva.<\/p>\n<p>Nos acercamos uno al otro y nos pusimos delante del espejo. Me gustaba Abelardo, pero &eacute;l dec&iacute;a que yo soy m&aacute;s guapo que &eacute;l y que ten&iacute;a mejor cuerpo. Por mi parte se lo negaba y le dec&iacute;a que a m&iacute; me gustaba su cuerpo. Cog&iacute; el m&oacute;vil y comenc&eacute; a hacerle fotos de todo su cuerpo entero y por partes, un dedo, el pie, la rodilla, la axila abierta con su pelambre, el cuello, la nariz, el pene, el escroto, el ano, todo, cada foto pudo ser un beso y me promet&iacute; que la siguiente pasada lo ser&iacute;a. Lleg&oacute; el momento, cuando dej&eacute; el m&oacute;vil.<\/p>\n<p>El segundo turno fue tocarnos, es lo que ten&iacute;a deseos Abelardo, solo que yo se lo iba adivinando. Abelardo quiso pasar sus manos y detenerse en cada &oacute;rgano de mi cuerpo y me lo hizo pasar muy bien, yo iba sobando aquel lugar que dejaba a mi alcance en sus movimientos, pero Abelardo escog&iacute;a y volv&iacute;a a tocar aquellos lugares que le impresionaban, los pezones de mis tetillas, el pene, el agujero del culo, mis axilas y los ojos. Los ojos me los besaba.<\/p>\n<p>Luego, cuando ya not&eacute; que quer&iacute;a hacer otras cosas, comenc&eacute; a besarle todo su cuerpo empezando por su cara &mdash;toda su cara, ojos, nariz, l&oacute;bulos de las orejas y labios&mdash;. Como no abr&iacute;a la boca, le di una suave dentellado a los labios y la abri&oacute;, met&iacute; mi lengua y le gust&oacute;. Nos entretuvimos intercambiando saliva, porque los sabores eran similares, aunque no el aliento. El aliento de Abelardo era suave como una brisa, y no tan caliente; el aliento de Abelardo era una mezcla de cardamomo y canela, o eso me parec&iacute;a y me sigue pareciendo.<\/p>\n<p>Luego tom&eacute; el turno de su tronco, y le bes&eacute; el cuelo, los hombros, el pecho, mord&iacute;a suavemente las tetillas arrancando desde su est&oacute;mago sus gemidos. Me entretuve en su ombligo, origen de su existencia; lam&iacute; el ombligo sin parar mientras mis manos jugaban con su trasero y mis dedos se acercaban a su agujero jugueteando all&iacute; a profundizar lentamente.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; al pubis, cuando Abelardo dej&oacute; de acariciar mi cara u meti&oacute; sus manos sobre mis cabellos revolvi&eacute;ndolos, bes&eacute; su polla que ya se hab&iacute;a puesto dura, bes&eacute; su escroto que se notaba recio como una bolsa llena y redondeada pegada a la base de su pene, y, sin dudar ya m&aacute;s, me met&iacute; su polla en la boca de manera salvaje. Ya estaba yo suficientemente caliente y ten&iacute;a que ir a por todas.<\/p>\n<p>A por todas es que quer&iacute;a la leche de Abelardo y la mam&eacute; magistralmente para orde&ntilde;arla sin tocarla con las manos que ten&iacute;a apoyadas en sus muslos acariciando las ingles y el trasero. De pronto, Abelardo se puso a gemir cada vez m&aacute;s fuerte y asi&oacute; con sus manos mi cabeza para que me tragara su polla. No pretend&iacute;a perforar mi garganta porque a duras penas llegaba, sino por la emoci&oacute;n que ya sent&iacute;a, lo que devino en una magistral y abundante eyaculaci&oacute;n. No pude tragar todo, se me escapaba. Era un volc&aacute;n de semen derram&aacute;ndose en mi boca.<\/p>\n<p>Sabore&eacute; el agradable manjar y procuraba con los dedos recoger o paralizar lo que sal&iacute;a por la comisura de mi boca. De pronto Abelardo me cogi&oacute; de mis axilas y me elev&oacute; para besarme y compartimos de su semen en un profundo beso con el cual fue recogiendo con su lengua los restos de mi barbilla, nariz y sobre las cejas. Era recoger para que no se desperdiciara lo que tanto placer nos produc&iacute;a.<\/p>\n<p>Gem&iacute; y comenc&eacute; a arquear mi cuerpo con el deseo interno de explotar mis test&iacute;culos. Abelardo se dio cuenta enseguida y cayendo de rodillas, puso justo a tiempo su boca albergando mi polla que llen&oacute; su boca. Algo tuvo que engullir para poder mantener su boca con mi preciado semen y al concluir mi eyaculaci&oacute;n y espasmos ca&iacute; de rodillas, me abrac&eacute; a Abelardo y participamos ambos del segundo plato, como de un aperitivo de lo que seguir&iacute;a a continuaci&oacute;n. Nos pusimos de pie agarrados por la cintura.<\/p>\n<p>Levant&eacute; la s&aacute;bana de la cama y la ech&eacute; a los pies de la misma para tumbarnos en nuestra brazo descansando. Conversamos de nuestras cosas, sin prisa y nos dimos a conocer los gustos e ilusiones que ten&iacute;amos en proyecci&oacute;n, no tan alejado lo de uno de los deseos del otro. &Eacute;ramos j&oacute;venes con parecidos deseos y lo que nos ilusionaba era nuestra complementariedad personal y compatibilidad.<\/p>\n<p>La noche era calurosa y no quer&iacute;amos conectar el aire acondicionado para no sentir otros afectos o condicionamientos de nuestra piel que aquellos que pod&iacute;amos proporcionarnos nosotros mismos. Hay algo que siempre resulta insaciable y lo he comprobado hasta nuestros d&iacute;as, se trata del tacto. Tocarnos, acariciarnos y decirnos que nos queremos sin palabras, solo estimulando con el tacto nuestro cuerpo, es insaciable. Cuando llega el momento de la explosi&oacute;n, el orgasmo, el final de toda operaci&oacute;n, vuelve a comenzar el mismo deseo y as&iacute; se pasan horas y horas haciendo el amor, comenzando una y otra vez hasta que solo el cansancio f&iacute;sico y el apret&oacute;n de un abrazo de ambos cuerpos totalmente juntos y con las piernas entrelazadas, puedan dar fin a un deseo satisfecho. As&iacute; y todo al despertar y encontrarse abrazados, se desperezan los cuerpos y vuelven de nuevo con su deseo abraz&aacute;ndose, toc&aacute;ndose, y satisfaci&eacute;ndose de placer. Eso es lo que nos pas&oacute;.<\/p>\n<p>Abrazados nos hab&iacute;amos producido tanto placer, toc&aacute;ndonos y sintiendo el calor de nuestros cuerpos mezclados con nuestros imparables besos y suaves mordiscos en nuestro cuello que nuestras pollas tambi&eacute;n desearon interactuar y se despacharon en un derrame casi simult&aacute;neo que se enterr&oacute; entre nuestras cuerpos y nos quedamos impregnados de nuestro semen y segu&iacute;amos abrazados hasta dormirnos.<\/p>\n<p>Despertamos al poco tiempo por nuestro movimiento y nuestro deseo ya ten&iacute;a planificada la realizaci&oacute;n de sexo con otras magnitudes ingeniadas por nuestro deseo de amarnos. Me di media vuelta y acud&iacute; a limpiar con unos escupitajos la polla de Abelardo y secarla con mis manos limpi&aacute;ndolas en la sabana bajera. Dispuesta esa polla, me dispuse a mamarla y prepararla para prestarle mi culo a Abelardo y que me forzara a sacar mi apetito. Pronto entendi&oacute; mi intenci&oacute;n, porque hay cosas que no seducen, solo se insin&uacute;an y si se ama se entienden. Abelardo tom&oacute; mi cintura con la fuerza de sus brazos y me coloc&oacute; sobre &eacute;l, de modo que mi culo qued&oacute; sobre su cuello, estando yo medio encorvado y animado chupando su polla.<\/p>\n<p>Abelardo en esa postura comi&oacute; mi culo con chupetones y lamidas, me lam&iacute;a apretando su lengua y yo me sent&iacute;a muy halagado y lleno de placer. As&iacute; estuvimos trabaj&aacute;ndonos hasta que entendimos que ya era el momento adecuado para ejecutar nuestro deseo y me incorpor&eacute; para sentarme sobre la polla de Abelardo cara a &eacute;l. Deseaba mirar su cara de placer. Me sonre&iacute;a cuando poco a poco iba descargando mi cuerpo sobre su polla. No tard&oacute; en entrar y me sent&eacute; sobre su pubis. Su cara era todo un espect&aacute;culo con los ojos medio cerrados y gimiendo; el placer de mi interior albergaba toda mi alma.<\/p>\n<p>Abelardo, sinti&eacute;ndome ca&iacute;do y abandonado por m&iacute; mismo comenz&oacute; con furia el movimiento de sus caderas y pies para que su culo se elevara y me obligara a actuar. Entonces tom&eacute; la iniciativa de entrar y salir ayudado por mis pies y manos en la direcci&oacute;n contraria de Abelardo de modo que cuando yo bajaba el sub&iacute;a, dos fuerzas contrarias llenas de placer para obtener un mismo fin. Ambos est&aacute;bamos al rato impregnados de sudor hasta que yo sent&iacute; los espasmos de mi cuerpo que proporcionaron el orgasmo y expuls&eacute; mi semen sobre el pecho y abdomen de Abelardo. Se impact&oacute; de sentir mi orgasmo y lleg&oacute; de inmediato el suyo, derramando toda su semilla para perderla en mi intestino. Ca&iacute; en un golpe de placer sobre su rostro para dar fin a nuestro orgasmo con un beso interminable.<\/p>\n<p>Al ponerse blanda su polla, sali&oacute; sola de mi interior y sent&iacute; como se derramaba su semen por mi ano e iba cayendo sobre su pubis y resbalando hasta la s&aacute;bana. Abrazados y con humedades por todas partes, nos volvimos a dormitar, sin caer todo el tiempo absolutamente en los brazos de Morfeo. Porque al rato escuch&eacute; un susurro en mi o&iacute;do:<\/p>\n<p>&mdash; Has estado bueno&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; Has estado mejor que nunca&hellip;, &mdash;contest&eacute; susurrando.<\/p>\n<p>&mdash; Prep&aacute;rate que deseo tu polla en mi culo, &mdash; susurr&oacute; nuevamente Abelardo.<\/p>\n<p>&mdash; Tantas veces cuantas quieras, &mdash;contest&eacute; del mismo modo encendiendo m&aacute;s sus deseos.<\/p>\n<p>As&iacute; es como volvimos a hacer el amor. Se me puso en cuatro y le com&iacute; su culo hasta tenerlo a punto y le ensart&eacute; despacio mi polla en su puerta hasta que me dio su permiso para entrar. Se distendi&oacute; y empuj&eacute;. No fue f&aacute;cil. Gem&iacute;a Abelardo de dolor y deseo a la vez y mi polla entr&oacute; en su aposento interior. Descans&eacute; un poco para que se acomodara Abelardo que mov&iacute;a su culo para sentir placer e inici&eacute; el movimiento entrando y saliendo. Fue m&aacute;s dif&iacute;cil y lento que antes, pero todo llega y por fin mis test&iacute;culos me dieron su fruto para que lo expulsara en el interior sintiendo tal placer que me ca&iacute; sobre la espalda de Abelardo. Solo deseaba comerme entero a mi amante y le daba besos en su espalda y cari&ntilde;osos mordiscos suaves en su cuello, al tiempo que, cruzando mis manos por sus caderas, as&iacute; con mis manos su polla para masturbarla y obligarla a derramar una excelente y voluminosa eyaculaci&oacute;n que se derram&oacute; sobre las s&aacute;banas. ca&iacute;mos los dos extenuados con nuestras cabezas a los pies de la cama y nuestros pies quedaron debajo de la almohada.<\/p>\n<p>Extenuados nos dormimos abrazados. La luz del d&iacute;a ba&ntilde;&oacute; a trav&eacute;s de la ventana nuestros cuerpos. Despertamos y nos encontramos que est&aacute;bamos ambos abrazados y nuestras cabezas sobre la almohada y nuestros pies a los pies de la cama. No fue un milagro ni un terremoto. Hab&iacute;amos estado toda la noche haciendo de las nuestras y descansando con ligero sue&ntilde;o, hasta que nos alumbr&oacute; la luz del d&iacute;a. Eran las 8 de la ma&ntilde;ana, un d&iacute;a jueves, que ten&iacute;amos clases por la tarde, raz&oacute;n por la que no hab&iacute;amos puesto ning&uacute;n despertador. Pero podr&iacute;a ser que tuvi&eacute;ramos el desayuno preparado.<\/p>\n<p>Nos duchamos para despejarnos. Lo hicimos juntos para ayudarnos a lavarnos. Ten&iacute;amos semen sec&oacute; por todo el cuerpo incluidos los cabellos de la cabeza. Nos excitamos de nuevo y todav&iacute;a bajo el chorro suave de la regadera nos masturbamos mutuamente para sentirnos m&aacute;s aliviados y salimos a secarnos. Lo perfum&eacute; con uno de mis perfumes preferidos de LOEWE y ligeramente vestidos con un short salimos a desayunar. Nos esperaba mi taita.<\/p>\n<p>&mdash; Buenos d&iacute;as, taita, &mdash; y la bes&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Buenos d&iacute;as, Dorito, &mdash; y me bes&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Buenos d&iacute;as, taita, &mdash; y Abelardo la bes&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Buenos d&iacute;as, mi hijito, &mdash; y mi taita, lo bes&oacute;.<\/p>\n<p>Nos pusimos a desayunar.<\/p>\n<p>&mdash; Taita, creo que hemos dejado la cama imposible y totalmente perdida, &mdash;dije con cara de avergonzado y la cabeza gacha, mir&aacute;ndola de reojo.<\/p>\n<p>Abelardo tambi&eacute;n agach&oacute; totalmente su cabeza.<\/p>\n<p>&mdash; No te preocupes, Dorito, mientras desayun&aacute;is voy a poner orden, no quiero que entre Luc&iacute;a y vea nada, es muy joven.<\/p>\n<p>Sali&oacute; y nos dej&oacute; desayunando lo que hab&iacute;a preparado. Ten&iacute;amos hambre.<\/p>\n<p>&mdash; Esta mujer es un cielo, &mdash;rompi&oacute; el silencio Abelardo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Es mi taita!, &mdash;respond&iacute; con naturalidad.<\/p>\n<p>Al rato lleg&oacute; mi taita y me dijo:<\/p>\n<p>&mdash; Ya he hablado con Luc&iacute;a y le he dicho que a partir de ahora yo le indicar&eacute; cuando entra en tu dormitorio. Un d&iacute;a de estos te voy a cambiar la cama, es muy peque&ntilde;a.<\/p>\n<p>&mdash; Gracias, taita, &iquest;qu&eacute; puedo hacer por ti?<\/p>\n<p>&mdash; Cuidar tu salud, no enfermarte y acabar tus estudios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>La primera noche con Abelardo Para mi taita, Abelardo era solo un amigo. Mi taita es tan buena que nunca piensa torcidamente de nadie. 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