{"id":19985,"date":"2019-02-10T23:00:00","date_gmt":"2019-02-10T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-02-10T23:00:00","modified_gmt":"2019-02-10T23:00:00","slug":"19985-mi-relacion-con-don-ignacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19985-mi-relacion-con-don-ignacio\/","title":{"rendered":"Mi relaci\u00f3n con don Ignacio"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19985\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi relaci&oacute;n con don Ignacio, el conserje del lugar donde estudiaba, dur&oacute; aproximadamente seis meses. De vez en vez, cuando andaba muy caliente y mis dedos no me quitaban las ganas le avisaba a don Ignacio que &lsquo;preparara el catre&rsquo;, esa era nuestra clave para decirle que necesitaba de su verga.<\/p>\n<p>Me escabull&iacute;a de mis amigas en la parte final del recreo y me ocultaba detr&aacute;s de los lockers en un rinc&oacute;n. Cuando sonaba la campana s&oacute;lo ten&iacute;a que esperar unos cinco minutos m&aacute;s para salir de mi escondite y escabullirme al cuarto donde don Ignacio me pose&iacute;a, ya para entonces yo ten&iacute;a llave de su cuarto. Ten&iacute;a que ser muy precavida y no dejarme ver por nadie entrando furtivamente en ese lugar porque si era descubierta ser&iacute;a muy dif&iacute;cil de explicar.<\/p>\n<p>Ya dentro me desnudaba y as&iacute; a esperarlo, a veces cinco minutos a veces hasta media hora. Hasta la fecha no logro entender el porqu&eacute; me excitaba tanto el rebajarme de esa manera y entregarme al vicio con un viejo sucio, corriente, feo y panz&oacute;n. Quiz&aacute;s era su manera vulgar de hablarme, de decirme &quot;su putita&quot;, &quot;su zorra&quot;, de ordenarme hincarme ante &eacute;l, chup&aacute;rsela y recibir su primera lechada de la ocasi&oacute;n en la cara.<\/p>\n<p>Me gustaba que me cogiera en el catre, al lado hab&iacute;a un espejo y me encantaba ver c&oacute;mo su feo cuerpo contrastaba con la belleza del m&iacute;o. Qui&eacute;n lo dir&iacute;a, una chica hermosa, de familia decente, meti&eacute;ndole la tranca posesamente a una &quot;se&ntilde;orita&quot;. Y s&iacute;, posesamente era como me follaba, sin piedad, hasta el fondo, deslizando su serpiente dentro y fuera, dentro y fuera.<\/p>\n<p>Reci&eacute;n entraba al cuarto se sacaba el rabo y sin mayor pre&aacute;mbulo me la met&iacute;a hasta el fondo, a veces me hac&iacute;a tenderme en su catre y no hacer nada, s&oacute;lo dejarme hacer, sentir su pija enhiesta pase&aacute;ndose por mis pies, espinillas, muslos, hombros, cuello, ojos, mejillas. A veces me daba vergazos en la cara mientras me dec&iacute;a lo putita que era, se sub&iacute;a en mi con en cuclillas y se jalaba su vergota frente a mis ojos, colocando el glande a dos cent&iacute;metros de mi cara.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de cogerme un par de veces a veces me mandaba de regreso a clases sin tanga ni sost&eacute;n y en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n toda me toc&oacute; ir escurriendo su venida por entre las piernas (don Ignacio se hab&iacute;a hecho la vasectom&iacute;a a&ntilde;os atr&aacute;s para &quot;poder follarme a putitas como t&uacute; sin pre&ntilde;arlas &#8211; dec&iacute;a). Hab&iacute;a veces que mi vagina segu&iacute;a palpitando estando yo ya sentada en mi pupitre de mi sal&oacute;n donde me follo la primera vez (contada en mi confesi&oacute;n anterior), en la misma aula y pupitre donde me follaba seguido una vez cerrada la instalaci&oacute;n pasadas las seis de la tarde. Fueron pocos los lugares donde no me cogi&oacute;.<\/p>\n<p>Me lo hizo en la oficina de la directora, en el patio central, en las duchas, en las gradas de la cancha de b&aacute;squet, en la cancha de b&aacute;squet, pero las m&aacute;s de las veces en mi aula, en mi mismo pupitre o sobre el escritorio del profesor (el aula era su lugar favorito, creo que por alg&uacute;n tipo de morbo de joderse a una estudiante en el lugar de su estudio). Un tiempo tuvimos un juego. Ya desnudos ambos me dec&iacute;a &#8211; Si te alcanzo, te cojo. Y sal&iacute;a yo corriendo simulando no querer ser alcanzada y cogida.<\/p>\n<p>Cuando por fin me atrapaba me lamia todo el cuerpo como si fuera una paleta y acto seguido me ped&iacute;a que le dijera &#8211; Ya c&oacute;jame don Ignacio, h&aacute;game mujer &#8211; y entonces me enterraba la tranca de una sola embestida y nos entreg&aacute;bamos al vicio durante horas. Quiz&aacute;s era la forma de rebelarme a mi condici&oacute;n de hija de familia educada y casta. Todo mundo siempre me ha hablado con respeto y muchos me tienen en alta estima. No saben que dentro de esa chica hermosa y respetable se esconde una puta siempre dispuesta a ser cogida y humillada.<\/p>\n<p>Don Ignacio me hablaba de zorra, de putita, de chica f&aacute;cil y me cogia con ferocidad. De &eacute;l aprend&iacute; a adorar la verga como ante un altar sagrado, de &eacute;l aprend&iacute; a meterme los huevos a la boca, a masturbar y mamar al mismo tiempo, de &eacute;l aprend&iacute; que mi cuerpo es tambi&eacute;n un altar. En ese tiempo tuve un novio al que le salieron unos cuernos tan grandes como la verga de don Ignacio. Nunca sent&iacute; el m&aacute;s m&iacute;nimo remordimiento. En alguna ocasi&oacute;n me confes&oacute; que yo no era la &uacute;nica a la que se cogia, supe que ten&iacute;a otra y supe que era su intenci&oacute;n un d&iacute;a cogernos a las dos juntas.<\/p>\n<p>El d&iacute;a que me lo propuso mientras me cogia como demonio me encant&oacute; la idea y me vine s&oacute;lo de imaginarlo. Fue el primero que supo que tambi&eacute;n me gustan las mujeres. La idea nunca se concret&oacute;. En fin, mi relaci&oacute;n con don Ignacio lleg&oacute; a su fin despu&eacute;s de que alguien lo descubri&oacute; cogi&eacute;ndose a esa &quot;otra&quot;, y esa otra result&oacute; ser ni nada m&aacute;s ni nada menos que la hija de la directora, una chica s&uacute;per mona. La noticia me sorprendi&oacute; mucho. Nunca imagin&eacute; que Leticia (as&iacute; se llamaba la chica) fuera una &quot;putita&quot; como yo. Como dice el refr&aacute;n, &quot;Caras vemos, corazones no sabemos&quot;. Don Ignacio fue despedido al momento y nunca supe m&aacute;s de &eacute;l.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a le confes&eacute; a mi mejor amiga (Elisa) mi asunto con don Ignacio. &quot;No puedo creer lo puta que eres amiga&quot; &#8211; me dijo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mi relaci&oacute;n con don Ignacio, el conserje del lugar donde estudiaba, dur&oacute; aproximadamente seis meses. De vez en vez, cuando andaba muy caliente y mis dedos no me quitaban las ganas le avisaba a don Ignacio que &lsquo;preparara el catre&rsquo;, esa era nuestra clave para decirle que necesitaba de su verga. 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