{"id":20049,"date":"2019-02-17T23:00:00","date_gmt":"2019-02-17T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-02-17T23:00:00","modified_gmt":"2019-02-17T23:00:00","slug":"20049-sexo-en-el-hotel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20049-sexo-en-el-hotel\/","title":{"rendered":"Sexo en el hotel"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20049\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Facundino esperaba sentado en un c&oacute;modo sill&oacute;n de la habitaci&oacute;n del hotel donde se hab&iacute;a hospedado. Hab&iacute;a llegado a la capital la noche anterior, enviado por su Empresa. Hab&iacute;a tenido un d&iacute;a de trabajo agotador, aunque bastante productivo, y estaba animado por el entusiasmo que ten&iacute;a gracias al programado encuentro que tendr&iacute;a por la noche.<\/p>\n<p>Conoc&iacute;a a Valerio por casualidad, a trav&eacute;s de un &quot;chat&quot; de Internet. Despu&eacute;s de conversar unos pocos minutos, sintieron buena afinidad entre ellos, por lo que pasaron a un intensivo intercambio de e-mails. Esto fue el primer paso para, en muy poco tiempo, considerarse viejos amigos, pues ya cada uno sab&iacute;a sobre la vida y la sexualidad del otro mucho m&aacute;s de lo que ser&iacute;a posible confesar a los parientes y amigos m&aacute;s &iacute;ntimos.<\/p>\n<p>Facundino ya ten&iacute;a formada la imagen de Valerio, porque hab&iacute;a recibido, en uno de los e-mails, una foto en la que Valerio se mostraba al borde de una piscina natural, vistiendo apenas una tanga blanca, bastante diminuta. Facundino se acordaba muy bien de c&oacute;mo su sexo reaccionaba instant&aacute;neamente cada vez que se pon&iacute;a aquella foto de Valerio delante de sus ojos.<\/p>\n<p>Valerio es un tipo moreno bronceado, alto y fuerte, de unos 25 a&ntilde;os, un tanto voluminoso para su edad. Tiene el cuerpo liso y los muslos gruesos. Su pecho tambi&eacute;n es liso y fuerte y en &eacute;l se destacan un par de turgentes pezones muy remarcados, la espalda ancha, todo bien al gusto de Facundino. El rostro, sin ser el de un gal&aacute;n, es hermoso, austero de formas y varonil; en &eacute;l brillan con luz propia sus ojos casta&ntilde;os, un poco tristes; sus cabellos son negros y abundantes y tiene una peque&ntilde;a peca negra al lado izquierdo superior de la boca. En conjunto, el hombre es bastante atractivo, tanto as&iacute; que Facundino, aquella noche, se masturb&oacute; ante la simple idea de tenerlo en sus brazos. Tambi&eacute;n lo excitaba mucho la apariencia masculina de Valerio, pues detestaba relacionarse con hombres afeminados. Y la idea de poseer un var&oacute;n aut&eacute;ntico exacerbaba su sexualidad.<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo, tambi&eacute;n pas&oacute; a conocerlo m&aacute;s &iacute;ntimamente. Valerio es extremadamente sencillo y le contaba todo sin pretensiones. Trabaja como guardia de seguridad en una gran empresa y, en sus horas libres tambi&eacute;n labora como salvavidas, vigilante en un club local, ya que nada muy bien.<\/p>\n<p>Aunque siempre estuvo muy bien relacionado con hombres y mujeres, no pod&iacute;a considerarlos amigos de hecho, hasta el punto de revelar sus problemas y angustias, jam&aacute;s un asunto personal con ellos. Solo eran para &eacute;l buenos conocidos. Adem&aacute;s, Valerio es una persona muy t&iacute;mida, con fuerte orientaci&oacute;n machista, lo que le imped&iacute;a exteriorizar &mdash;y quiz&aacute; ni &eacute;l mismo fuera capaz de reconocerlo&mdash; la gran carencia que pose&iacute;a de cari&ntilde;o y afecto y la gran capacidad de entrega irrestricta a quien fuese que un d&iacute;a le inspirara confianza.<\/p>\n<p>En cuanto a las mujeres, con las que sol&iacute;a conversar y algo m&aacute;s, se trataba a lo m&aacute;ximo de un mero polvo para el placer de ellas, &eacute;l quedaba bastante vac&iacute;o de aquellas relaciones superficiales. No ten&iacute;a experiencia homosexual, aunque, inconscientemente, luchaba por ignorar la atracci&oacute;n que sent&iacute;a por personas del mismo sexo, especialmente los hombres maduros y experimentados.<\/p>\n<p>Respecto a Facundino, Valerio no lo conoc&iacute;a, lo cual lo perturbaba bastante, por no saber c&oacute;mo ser&iacute;a la reacci&oacute;n del caballero al verlo por primera vez. Es verdad que Facundino le hab&iacute;a proporcionado una descripci&oacute;n bastante detallada de su persona, pero Valerio sab&iacute;a que tales descripciones, por mejores que fuesen, jam&aacute;s correspond&iacute;an a la realidad, incluso por la tendencia natural que las personas tienen de evidenciar sus puntos positivos. Valerio s&oacute;lo sab&iacute;a que Facundino era un ingeniero, de 48 a&ntilde;os, casado, con dos hijos ya adolescentes, radicado en una ciudad del sur del pa&iacute;s, y que amaba profundamente a su familia. En cuanto al deporte un cero, no se atrevi&oacute; nunca a ser un deportista, solo hac&iacute;a algunos ejercicios por la simple necesidad de mantener su forma f&iacute;sica. No se atrevi&oacute; a mandar su fotograf&iacute;a por Internet o por cualquier otro medio. No es que dudara del sigilo o de la integridad de Valerio, pero no lo hizo.<\/p>\n<p>Ocurre que, por estar casado y por la posici&oacute;n social que ocupa, pens&oacute; que deb&iacute;a ser extremadamente cauteloso. Adem&aacute;s, el hecho de ser bisexual era desconocido de todos, tanto por su familia como por todos los c&iacute;rculos de su relaci&oacute;n social y personal. Desde joven, guard&oacute; este secreto consigo mismo, siendo s&oacute;lo del conocimiento de muy pocos amigotes con quienes no hab&iacute;a m&aacute;s remedio. Esas relaciones, cuando ocurr&iacute;an, siempre fueron durante sus viajes y, a&uacute;n as&iacute;, con la m&aacute;s extremada seguridad, para protegerse de la maledicencia de la sociedad.<\/p>\n<p>Consult&oacute; su reloj. Eran las 9 de la noche. Valerio deb&iacute;a estar llegando en cualquier momento, pues esta es la hora determinada. Para no levantar sospechas, ya hab&iacute;a advertido, apenas entrar en el hotel, que un amigo lo buscar&iacute;a y que, una vez identificado, pod&iacute;an mandarlo subir. Tambi&eacute;n se hab&iacute;a cuidado de elegir una habitaci&oacute;n confortable, con una enorme cama doble. Sin duda, ser&iacute;a mucho mejor. Se levant&oacute;, fue hasta el frigobar y, mientras se serv&iacute;a una copa de whisky, se puso a imaginar la atracci&oacute;n que Valerio le podr&iacute;a causar. Hab&iacute;a una gran diferencia de edad e, incluso sabiendo del gusto del chico por hombres m&aacute;s maduros y experimentados, concluy&oacute; que la causa de esa atracci&oacute;n no era otra que su experiencia de vida, lo que le hab&iacute;a proporcionado durante el intercambio de correspondencia, que se traduc&iacute;a en una buena capacidad para comprender los problemas del chico, de su sexualidad y de su manera de ser.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, Facundino es una persona bastante culta, de esto era tan consciente como de su capacidad para expresar f&aacute;cilmente, mediante palabras, sus sentimientos y su gran capacidad de dar y recibir afecto. Afecto del que Valerio carec&iacute;a notoriamente, y que se lo hab&iacute;a expresado, sin lugar a dudas, por la alegr&iacute;a que demostr&oacute; al saber que &eacute;l, Facundino, estar&iacute;a en la Capital la siguiente semana de conversar por chat &mdash;que ya estaban en eso&mdash;, para aprovechar la oportunidad de encontrarse por fin. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un suave golpe en la puerta.<\/p>\n<p>&iexcl;Era el momento tan esperado! Se levant&oacute;, abri&oacute; la puerta y&#8230; all&iacute; estaba &eacute;l. No hab&iacute;a duda. Aunque vest&iacute;a un traje muy com&uacute;n, era el mismo joven grande y fuerte de la foto. La &uacute;nica diferencia estaba en la sonrisa que ahora estampaba en su rostro moreno y masculino. Durante mucho tiempo, se miraron fijamente a los ojos, hasta darse cuenta de la absurda situaci&oacute;n. Entonces, como har&iacute;an unos viejos amigos que no se ve&iacute;an desde ya muchos a&ntilde;os, se estrecharon las manos vigorosamente.<\/p>\n<p>Cerrada la puerta, y lejos de miradas curiosas, nuevamente se miraron, esta vez con mayor profundidad, como si quisieran comprobar las descripciones que ten&iacute;an el uno del otro. Y vino el inevitable abrazo, en el que sus cuerpos se fusionaron, unidos por el vigor de dos hombres en la plenitud de su fuerza f&iacute;sica. No era un simple abrazo de bienvenida, sino algo m&aacute;s fuerte, algo que ansiaban desde mucho tiempo: la necesidad de acariciarse, de sentir la fuerza del cuerpo, tanto del uno como del otro. Y lo sintieron&hellip;<\/p>\n<p>Fue totalmente inevitable que instant&aacute;neamente la dureza de sus sexos, ya deseosos y presionando bajo la tela por la fuerza del abrazo, se pusiera de manifiesto. No se preocuparon por eso, sino m&aacute;s al contrario, dejaron que la naturaleza ejerciera su propio instinto natural, y sus labios se buscaron en un profundo y c&aacute;lido beso, mientras sus manos se tanteaban, buscando conocer los detalles de aquellos cuerpos ansiosos. Fueron varios minutos de encuentro, labios con labios, lengua con lengua, hasta que, sin poder esperar m&aacute;s, se fueron deshaciendo de su ropa casi sin darse cuenta, quedando ambos en solo su ropa interior de abajo. La ansiedad que los dominaba era extrema. Ya llegar&iacute;a el tiempo de la conversaci&oacute;n, ahora tocaba hablar a los cuerpos. Se sentaron al borde de la cama y nuevamente sus labios se unieron, pero esta vez las manos de Facundino comenzaron lentamente a acariciar el t&oacute;rax moreno de Valerio, deteni&eacute;ndose en aquellos pezones del pecho que tanto le hab&iacute;an impresionado por foto.<\/p>\n<p>En ese momento, Facundino, obligando al cuerpo de Valerio a inclinarse hacia atr&aacute;s, le ech&oacute; de espaldas sobre la cama, mientras sus labios bajaban lentamente de la boca hacia aquellos pezones ya r&iacute;gidos, que parec&iacute;an hechos para ser aspirados. Facundino sinti&oacute; el cuerpo del muchacho estremecerse, como si le traspasara una corriente el&eacute;ctrica, que demostraba justo lo que &eacute;l tambi&eacute;n esperaba para este momento y, a la vez, el placer que Valerio sent&iacute;a por tener a aquel hombre de mediana edad, de cabello gris&aacute;ceo, aspirando y acariciando su cuerpo.<\/p>\n<p>Dejando los pezones muy r&iacute;gidos, los labios de Facundino continuaron recorriendo la piel lisa del cuerpo del muchacho, deteni&eacute;ndose por un momento en el ombligo, que tambi&eacute;n acarici&oacute; durante mucho tiempo, con la punta de la lengua, de modo que parec&iacute;a querer esconderse en el interior de ese hueco ciego.<\/p>\n<p>Mientras hac&iacute;a todo esto, Facundino alisaba, ora los pezones, ora aquellos muslos rollizos y morenos. Por dentro del slip el pene de Valerio se elevaba hacia lo alto y se debat&iacute;a, como queriendo romper el fino tejido. Con la boca, para no interrumpir las caricias que hac&iacute;a con las manos, Facundino baj&oacute; lentamente el slip de Valerio, haciendo saltar hacia fuera aquel miembro moreno, recto y r&iacute;gido, que tantas veces hab&iacute;a imaginado, al admirar la foto del muchacho.<\/p>\n<p>Lentamente se arrodill&oacute; en el suelo entre las piernas de Valerio, baj&oacute; la cabeza y sumergi&oacute; aquel miembro enteramente en su boca. Fue incre&iacute;ble c&oacute;mo pod&iacute;a sentir la pulsaci&oacute;n de aquel m&uacute;sculo caliente, que parec&iacute;a descargar dentro de s&iacute; toda la electricidad que emanaba del cuerpo ya sudado del joven. A cada aspirada, Valerio se estremec&iacute;a, y con las manos acariciaba los cabellos de Facundino presionando su cabeza hacia su pene.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Joder, joder, joder, pero qu&eacute; bueno que es ser mamado de esa manera! &mdash;exclamaba Valerio&mdash;, &iexcl;jam&aacute;s podr&iacute;a haberlo imaginado!<\/p>\n<p>Ve&iacute;a la cabeza de aquel hombre subiendo y bajando, mientras su miembro desaparec&iacute;a y volv&iacute;a a aparecer en el interior de aquella boca caliente y h&uacute;meda. Le parec&iacute;a que la boca de Facundino era una especie de terciopelo envolviendo su verga. En ese momento Valerio se sent&iacute;a como si fuera el due&ntilde;o del mundo, como si nada m&aacute;s importara, con todos los sentidos dirigidos a la satisfacci&oacute;n de su carne joven y carente.<\/p>\n<p>Por la otra parte, Facundino sacaba de la boca el pene del muchacho y recorr&iacute;a, con la lengua, aquel m&uacute;sculo duro y caliente, para despu&eacute;s volver a mamarlo con avidez. En algunos momentos paraba, miraba aquel instrumento de placer que tanto quer&iacute;a, lo admiraba, lo apretaba con cari&ntilde;o y volv&iacute;a a lamer, bajando hasta el escroto &mdash;bolsa que guardaba un tesoro en su secreto interior&mdash;; le parec&iacute;a igualmente delicioso lamer el escroto y distinguir los dos cojones movi&eacute;ndose libres en el interior de su escondite y agradeciendo el calor de la boca al succionarlos.<\/p>\n<p>En una de esas paradas Facundino no pudo dejar de notar aquella peque&ntilde;a mancha oscura que aparec&iacute;a en la cabeza entumecida del pene del muchacho, y que le confer&iacute;a un encanto a&uacute;n mayor y un mayor deseo de esconderla totalmente en su boca. Y durante varios minutos permanecieron as&iacute;, olvidados del mundo, hasta que Facundino sinti&oacute; que el muchacho alcanzaba su l&iacute;mite de resistencia y que pronto iba fatalmente eyacular.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No, a&uacute;n no es el momento!, &mdash;exclam&oacute; como si en ello se le fuera la vida.<\/p>\n<p>Facundino quer&iacute;a preservar todo ese vigor, toda esa savia para el momento oportuno. A pesar de saber que Valerio ten&iacute;a una acentuada formaci&oacute;n machista, Facundino resolvi&oacute; atreverse un poco m&aacute;s, pues sab&iacute;a que el joven tambi&eacute;n lo deseaba como hombre.<\/p>\n<p>Lentamente, a&uacute;n arrodillado, alz&oacute; las piernas del muchacho por encima de sus hombros para contemplar por primera vez aquel agujero rosado, perfecto, totalmente virgen. Entonces acerc&oacute; sus labios poco a poco, lamiendo los laterales con la punta de la lengua. Alzando los ojos, ve la expresi&oacute;n de placer que se estampa en el rostro de Valerio. Era la se&ntilde;al positiva que esperaba. Dejando de lado cualquier melindre o consideraci&oacute;n, pas&oacute; a aspirar aquel orificio, con todas sus fuerzas, mientras el muchacho se contorsionaba en &eacute;xtasis, demostrando todo el placer que eso le causaba. Pide a Valerio que se quede de lado y totalmente extendido sobre la cama, Facundino invierte la posici&oacute;n de su propio cuerpo. Entonces Valerio entiende de qu&eacute; va: Facundino tambi&eacute;n quer&iacute;a ser aspirado y &eacute;l, Valerio, no le iba a negar ese placer.<\/p>\n<p>Mientras Facundino volv&iacute;a a succionarle alternativamente, ya el pene, ya el culito, Valerio sostuvo la tranca de Facundino, que tanto deseaba, y meti&oacute; en su boca todos sus 17 cm. Nunca en su vida hab&iacute;a hecho eso y nunca imagin&oacute; hacerlo alg&uacute;n d&iacute;a, pero curiosamente ahora sent&iacute;a la necesidad imperiosa de tener en su boca aquel miembro moreno, duro y grueso. Sab&iacute;a que podr&iacute;a hacerlo con confianza y sigilo, y que se trataba de sexo puro, entre dos hombres verdaderos. Eso es lo que le excitaba sobremanera y lo alentaba a tomar iniciativas que jam&aacute;s hab&iacute;a imaginado ser capaz de hacer.<\/p>\n<p>Al comienzo sus suculentas mamadas fueron suaves, inexpertas e indecisas, pero poco a poco, comenz&oacute; a gustarle y a desear poseer esa verga, intentando imitar aquello que Facundino hab&iacute;a hecho con &eacute;l. Al poco tiempo, ya mamaba el sexo de Facundino como si fuera un hambriento ante un &uacute;nico pastel. Facundino se sorprendi&oacute; y se fue excitando cada vez m&aacute;s, ante la completa liberaci&oacute;n de su amigo y del placer que su boca le proporcionaba. Ya eran dos machos en pleno celo, complet&aacute;ndose y buscando extraer, en un 69 magn&iacute;fico, todo el placer que cada uno podr&iacute;a regalar al otro. Era una maravillosa escena altamente er&oacute;tica: dos hombres totalmente sueltos, liberados, en busca de la felicidad que la sociedad despiadada exig&iacute;a que fuera reprimida. Facundino, durante meses, hab&iacute;a so&ntilde;ado con entregarse completamente a ese hombre.<\/p>\n<p>Quer&iacute;a tenerlo totalmente dentro de su cuerpo, obteniendo de &eacute;l la mayor eyaculaci&oacute;n de su vida. Pero, experimentado como era, quer&iacute;a dejar para m&aacute;s tarde la concreci&oacute;n de ese sue&ntilde;o, pues sab&iacute;a que era necesario mantener encendido el apetito sexual del amigo, si quisiera tambi&eacute;n poseerlo. Fue por eso que resolvi&oacute;, primero, penetrarlo, para despu&eacute;s entregarse a &eacute;l. Pero necesitaba ser cuidadoso. Sab&iacute;a que Valerio era virgen y no estaba seguro si aceptar&iacute;a la penetraci&oacute;n. Tem&iacute;a lastimarlo y, con ello, estropear el clima que se hab&iacute;a establecido entre ambos. Una vez m&aacute;s, sacando de la boca el pene de Valerio, volvi&oacute; su atenci&oacute;n totalmente hacia el culo moreno y rubio de su amante, pasando a aspirarlo con mayor avidez que antes. Esta vez buscaba introducir su lengua en su interior. Y sent&iacute;a que en cada intento, m&aacute;s y m&aacute;s aquel esf&iacute;nter se dilataba, se aflojaba, permitiendo la consecuci&oacute;n de su objetivo. Tambi&eacute;n era compensador sentir cu&aacute;nto placer causaba a aquel joven atl&eacute;tico que yac&iacute;a acostado a su lado.<\/p>\n<p>Valerio concentraba su atenci&oacute;n en la verga de Facundino para sentir mejor la sensaci&oacute;n que aquella chupada anal le proporcionaba, y que hac&iacute;a vibrar todo su cuerpo. Alzando su rostro, Facundino empez&oacute; a introducir, de modo lento, pero seguro, su dedo &iacute;ndice en el interior del muchacho. Inmediatamente sinti&oacute; que el cuerpo de su amigo reaccionaba ante la invasi&oacute;n, y sinti&oacute; su dedo apresado por la fuerte contracci&oacute;n de aquel ano todav&iacute;a virgen. Eso dur&oacute; poco, porque pronto sinti&oacute; el cuerpo del muchacho &mdash;antes teso y ahora suelto haciendo movimientos circulares&mdash;, entonces &eacute;l cay&oacute; totalmente en el coraz&oacute;n de Valerio.<\/p>\n<p>Con mucho cuidado y cari&ntilde;o, Facundino repiti&oacute; la operaci&oacute;n con dos dedos, haciendo &eacute;l mismo los movimientos circulares, hasta pensar que Valerio ya estaba suficientemente dilatado y listo para recibirlo. Puso su cuerpo en la posici&oacute;n normal sobre la cama, coloc&aacute;ndose detr&aacute;s de Valerio, al que transmiti&oacute; inmediatamente el calor de su propio cuerpo. Valerio sinti&oacute; un fuerte deseo de tener el miembro de Facundino, pero a la vez tambi&eacute;n sent&iacute;a algo de miedo. Pero quer&iacute;a. Estaba notando la verga de Facundino acariciar sus nalgas y la puerta de su hoyito como si fuera un hierro candente. Y ya le ard&iacute;a su interior inexplorado solo de sentir la tranca en el exterior. Pero quer&iacute;a, esta es la verdad.<\/p>\n<p>&iexcl;Claro que quer&iacute;a! &iquest;Si no qu&eacute; co&ntilde;o hac&iacute;a all&iacute;? Deseaba aquel momento, aunque le fuera costoso admitirlo. Hasta ahora, siempre que pensaba en el sexo con un hombre, se ve&iacute;a asumiendo solamente el papel de activo, buscando barrer de la cabeza cualquier pensamiento sobre una actuaci&oacute;n pasiva, que consideraba indigna de un macho como &eacute;l. Pero ahora, en el contacto con aquel hombre maduro, que le inspiraba confianza y seguridad, nada m&aacute;s importaba, pues el bisexual que hab&iacute;a dentro de s&iacute;, y que hasta entonces hab&iacute;a ignorado, se liberaba totalmente. No se molest&oacute; por ello. Deseaba tener con Facundino su primera experiencia homosexual. Y quer&iacute;a que fuera as&iacute;, con una persona con quien tuviera verdadera afinidad, que lo dejara excitado y seguro de s&iacute;, tal cual estaba ahora.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a comenzado la penetraci&oacute;n. Valerio sinti&oacute; una fuerte presi&oacute;n en su ano, pero las palabras de cari&ntilde;o que Facundino, con su voz grave y tranquila pronunciaba en sus o&iacute;dos, le hac&iacute;a dejar de lado todos sus temores. Adem&aacute;s, coloc&aacute;ndose en una posici&oacute;n que le permit&iacute;a hacerlo, Facundino, con una mano, acariciaba el pez&oacute;n derecho del muchacho, cuya sensibilidad ya conoc&iacute;a, mientras con la otra iniciaba una lenta y cari&ntilde;osa masturbaci&oacute;n en el pene r&iacute;gido del joven, que pulsaba deliciosamente con su mano, mientras expel&iacute;a una peque&ntilde;a cantidad del lubricante natural, que a&uacute;n m&aacute;s lo excitaba. Con eso, lejos de querer alejarse de aquel cuerpo, Valerio, en realidad se acercaba cada vez m&aacute;s a &eacute;l, facilitando la consecuci&oacute;n de la posesi&oacute;n.<\/p>\n<p>Luego ya pudo sentir que buena parte del pene de Facundino estaba dentro de su recto. En ese momento se produjo un dolor, s&iacute;, pero la excitaci&oacute;n fue a&uacute;n mayor. El peque&ntilde;o dolor que sent&iacute;a fue poco a poco diluy&eacute;ndose, con los movimientos de mete y saca que su pareja empez&oacute; a hacer, haciendo que su verga, entrando y saliendo, profundizara m&aacute;s en su cuerpo con cada empuje.<\/p>\n<p>De pronto, con una presi&oacute;n un poco mas fuerte, Valerio sinti&oacute; que su amante hab&iacute;a completado la penetraci&oacute;n. Notaba claramente todo aquel volumen palpitando dentro de su cuerpo, e incluso los vellos del pubis de su amante acariciando con peque&ntilde;as cosquillas en su perineo y el voluminoso escroto de Facundino golpeando en su culo. Valerio se sinti&oacute; posesionado con amor, ahora su cuerpo pertenec&iacute;a a Facundino. Se sent&iacute;a feliz, era una sensaci&oacute;n &uacute;nica e indescriptible, era la sublimaci&oacute;n del deseo, aliado al orgullo de haber logrado albergar, dentro de sus entra&ntilde;as, todo aquel m&uacute;sculo que hab&iacute;a lamido con su lengua y mamado con toda su boca.<\/p>\n<p>A petici&oacute;n de Facundino, se volcaron de modo sincronizado a mantener la penetraci&oacute;n, de modo que el cuerpo de Facundino quedara totalmente sobre el de Valerio, el cual pas&oacute; a sentir sobre s&iacute; todo el peso del hombre que lo estaba poseyendo. Y los movimientos se reiniciaron, esta vez con m&aacute;s intensidad. La incomodidad que el muchacho sent&iacute;a desapareci&oacute; totalmente, dando lugar s&oacute;lo al placer. Las quejas de dolor que hasta ese momento hab&iacute;a hecho, dieron lugar a gemidos de puro goce y placer:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute; bueno es sentir en mi cuerpo todo el calor y toda la dureza de tu grande y gruesa verga, Facundino!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te est&aacute; gustando?, &mdash;pregunt&oacute; Facundino.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute; delicioso es sentir la presi&oacute;n de tu cuerpo sobre el m&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash; Me has salido un hijo de puta de los cojones, &mdash;solt&oacute; Facundino.<\/p>\n<p>&mdash; Y t&uacute; eras el cabr&oacute;n m&aacute;s putero que he visto, &iexcl;mierda!<\/p>\n<p>&mdash; Ni a la puta de mi mujer la puedo follar as&iacute;, &mdash;dec&iacute;a Facundino.<\/p>\n<p>&mdash; Pena por ella, porque eres una aut&eacute;ntica v&iacute;bora sexual, un verdadero cabr&oacute;n muy jodido y un productor de placer.<\/p>\n<p>Estas y otras palabras calientes y obscenas que se dec&iacute;a en sus o&iacute;dos, mientras Facundino lo penetraba con su espada deliciosa hac&iacute;a que se calentaran mucho m&aacute;s.<\/p>\n<p>El placer se intensificaba por momentos. Valerio percibi&oacute; que la respiraci&oacute;n de Facundino cambi&oacute; y sus movimientos se intensificaron a&uacute;n m&aacute;s. Luego sinti&oacute; el chorro de un l&iacute;quido caliente y espeso proyect&aacute;ndose hacia el fondo de su recto, hasta inundarle las entra&ntilde;as. Era el esperma de Facundino, que brotaba abundantemente en su interior, coronando aquella posesi&oacute;n, tan deseada por ambos. Y el placer que Valerio sinti&oacute; fue tanto, que &eacute;l mismo, sin siquiera tocar su pene, goz&oacute; abundantemente, inundando la s&aacute;bana de la cama con una enorme cantidad de esperma. &iexcl;Era el &eacute;xtasis completo!<\/p>\n<p>Durante un momento ambos se quedaron quietos, como si temieran que ese encantamiento terminara bruscamente. Quer&iacute;an aprovechar todo el tiempo posible aquella maravillosa sensaci&oacute;n que ambos hab&iacute;an sentido y que todav&iacute;a perduraba en ellos. Y as&iacute; permanecieron, hasta que el pene de Facundino, ya semi-fl&aacute;cido, sali&oacute; del caliente y h&uacute;medo culo que hab&iacute;a abierto. En ese momento, rodaron hacia el lado y quedaron ambos acostados, con la respiraci&oacute;n agitada, mir&aacute;ndose el uno al otro, alegres y felices, y se dieron un profundo beso.<\/p>\n<p>Aprovecharon el momento para entablar la conversaci&oacute;n. Como era natural, hablaron desinhibidos sobre el momento que acababan de vivir y sobre el placer que cada uno hab&iacute;a proporcionado al otro. Luego, conversaron sobre varios asuntos que hab&iacute;an abordado apenas superficialmente en sus e-mails y llamadas telef&oacute;nicas durante los &uacute;ltimos meses. Y, m&aacute;s amigos que nunca, se levantaron y fueron a tomar un delicioso ba&ntilde;o, pues estaban sudados y cansados. En el ba&ntilde;o, el clima era alegre y relajado. Quienquiera que los observara no imaginar&iacute;a que esos dos hombres se hab&iacute;an conocido apenas aquella noche. Aunque la alegr&iacute;a era may&uacute;scula, mucho deseo quedaba todav&iacute;a en sus cuerpos, adem&aacute;s de la visi&oacute;n de sus cuerpos mojados y enjabonados no tard&oacute; en hacer su efecto de m&aacute;s deseo.<\/p>\n<p>De inmediato volv&iacute;an a ser dos machos que se deseaban, apret&aacute;ndose, abraz&aacute;ndose y bes&aacute;ndose, como si todo el alivio sexual que hab&iacute;an tenido hace poco jam&aacute;s hubiera ocurrido. Estaban m&aacute;s sueltos que al principio, totalmente liberados, como dos ni&ntilde;os. Las manos de cada uno recorr&iacute;an el cuerpo del otro, apretaban, acariciaban, frotaban, alisaban y volv&iacute;an a recorrer nuevamente los mismos caminos. Los sexos se juntan cruz&aacute;ndose como espadas en pugna, mientras sus labios se succionaban por debajo de la lluvia de agua que se deslizaba abundante sobre sus cuerpos.<\/p>\n<p>Separando sus miembros, Facundino fue bajando lentamente para recorrer con la lengua toda ls superficie corporal de Valerio, como si quisiera enjugarlo de esa forma. Su boca recorr&iacute;a el t&oacute;rax del muchacho, mamaba sus pezones y chupaba su ombligo, mientras pod&iacute;a o&iacute;r ya los primeros suspiros de Valerio generados por el placer que estaba causando. A continuaci&oacute;n, arrodill&aacute;ndose, lami&oacute; el pene de Valerio y lo meti&oacute; entero en su boca, aspir&aacute;ndolo con fruici&oacute;n y cari&ntilde;o. De vez en cuando, lo sacaba de la boca, lo admiraba, jugaba con el prepucio, haciendo que la cabeza de aquel miembro apareciera y volviese a desaparecer por debajo de la piel morena. Despu&eacute;s, volv&iacute;a a succionar con avidez, provocando en el joven fuertes y gozosos gemidos. A veces Facundino con su lengua lam&iacute;a el escroto del muchacho, sintiendo en su boca el volumen de los dos cojones, ya completamente entumecidos.<\/p>\n<p>El cuerpo entero de Valerio temblaba, mientras sus manos acariciaban los cabellos gris&aacute;ceos de Facundino, ya totalmente rendido en devoci&oacute;n hacia su amante. Valerio ya no pod&iacute;a controlar el enorme impulso que sent&iacute;a y, en el auge del placer, le vino a la mente un deseo incontrolable de realizar un sue&ntilde;o, una fantas&iacute;a que ven&iacute;a calentando su cabeza desde hac&iacute;a mucho tiempo: poseer a Facundino con vigor, con furia, haci&eacute;ndole sentir toda su energ&iacute;a de madurez. Quer&iacute;a penetrarlo con fuerza, sentir los gemidos de dolor del compa&ntilde;ero, y hasta sus l&aacute;grimas, si fuese posible.<\/p>\n<p>Pasando a las acciones, Facundino se levant&oacute; y se inclin&oacute; hacia adelante hasta quedar todo su trasero expuesto y a la consideraci&oacute;n de Valerio, el cual, apenas visto aquel agujero bien apretado, sinti&oacute; la evidente electricidad que lo impuls&oacute;, con su &aacute;vida boca, a lamer el culo suave de Facundino, buscando ansiosamente con su lengua el ano de Facundino, no sin antes recorrer con su lengua el cuerpo entero de su amante. A cada lamida en aquel anillo, su compa&ntilde;ero vibraba totalmente entregado al placer que el muchacho le proporcionaba.<\/p>\n<p>Sabiendo que el culo de Facundino ya estaba bien preparado y suficientemente humedecido por su lengua, introdujo toda la cabeza de su instrumento en el culo del amigo. Escuch&oacute; el fuerte gemido de Facundino al ser invadido. Sinti&oacute; deseos de dar marcha atr&aacute;s ente el fuerte dolor que sent&iacute;a, pero con las manos firmes, Valerio agarr&oacute; a su hombre, y afirmando sus muslos con las dos manos, evit&oacute; que la uni&oacute;n de los dos cuerpos se deshiciera. Atendiendo a los gritos y gemidos de Facundino, hizo una breve parada en su penetraci&oacute;n, para que su amigo se acostumbrara un poco al volumen de la verga que le invad&iacute;a.<\/p>\n<p>Sin pensarlo dos veces y sin previo aviso, de un solo empuje, meti&oacute; la segunda mitad de la verga en el interior de Facundino. Por el espejo que cubr&iacute;a gran parte de la pared del ba&ntilde;o, pod&iacute;a ver las l&aacute;grimas correr por los ojos de Facundino al tiempo que escuchaba sus fuertes gemidos. Pero eso es lo que le daba una satisfacci&oacute;n intensa. Satisfacci&oacute;n de ver a aquel joven sometido totalmente a sus deseos. Poco a poco, aquellos suspiros y gemidos de dolor fueron reemplazados por suspiros de placer y, en poco tiempo, por frases amorosas, que estimulaban al compa&ntilde;ero para penetrar con su miembro y con m&aacute;s fuerza en aquel hoyito apretado y caliente.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No te quedes parado como una puta, mete y mu&eacute;vete!, &mdash;le dec&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; Es que te duele, &mdash;le contestaba Valerio.<\/p>\n<p>&mdash; A ti que te importa, cabr&oacute;n, si me duele, mu&eacute;vete y folla, &iexcl;joder!<\/p>\n<p>Estimulando con estas palabras el clima que se estableci&oacute; entre ambos, Valerio ya no se contuvo: en un brusco estremecimiento, sinti&oacute; que su cuerpo se puso a follar a pesar de sus reticencias, parec&iacute;a un loco que hac&iacute;a desaparecer su polla, enterr&aacute;ndola totalmente hasta los huevos en el interior del amigo. Y de pronto, sinti&oacute; que su esperma saltaba desde el agujero de su entumecido glande, yendo a alojarse en el fondo del recto de Facundino. Este, por su parte, era sacudido por fuertes temblores, al sentir el semen de su macho en su cuerpo. Y el placer que sent&iacute;a fue tanto, que tambi&eacute;n goz&oacute; abundantemente, con su esperma inundando el suelo del ba&ntilde;o &#8230; Era el cl&iacute;max que tanto buscaban, su orgasmo pleno. Jam&aacute;s pod&iacute;an imaginar que dos casi desconocidos pod&iacute;an proporcionarse tama&ntilde;o placer. Las piernas de ambos temblaban y sus rodillas flaqueaban. Hab&iacute;a que llenarse de vigor nuevamente, para no caer inertes sobre a la losa fr&iacute;a. As&iacute; que conectaron nuevamente la ducha y sintieron el agua tibia lavarles sus cuerpos, libr&aacute;ndolos del sudor y del cansancio que sent&iacute;an. Se secaron mutuamente sus cuerpos y saciados de placer se dirigieron a la habitaci&oacute;n para hacer su descanso.<\/p>\n<p>En la cama, relajados, volvieron a conversar, hablando sobre sus vidas, sus anhelos y sobre los placeres que se hab&iacute;an proporcionado rec&iacute;procamente. Pero el deseo de los amantes parec&iacute;a no tener final. El efecto de la conversaci&oacute;n sobre sexo, como no pod&iacute;a dejar de ser, fue nuevamente despertando sus instintos, estimulados por el contacto y la visi&oacute;n de sus cuerpos desnudos sobre la s&aacute;bana.<\/p>\n<p>Facundino, d&aacute;ndose cuenta de la erecci&oacute;n que ten&iacute;a Valerio, lo dese&oacute; de nuevo. Quer&iacute;a ardientemente entregarse sin reservas al muchacho y, abrazando el cuerpo de su joven amante, acerc&oacute; sus labios a su o&iacute;do, dici&eacute;ndole:<\/p>\n<p>&mdash; Quiero ser nuevamente tuyo, querido, hazme todo lo que quieras.<\/p>\n<p>Eso es lo que esperaba Valerio. Estas palabras estimularon al muchacho que sinti&oacute; c&oacute;mo una energ&iacute;a renovada y su deseo duplicaba. Su verga se puso a&uacute;n m&aacute;s dura, alimentada por el flujo de sangre que aument&oacute; de intensidad. Facundino le dej&oacute; tomar toda la iniciativa, para no frenar ni inhibir los deseos de Valerio. Atendiendo con docilidad la orden de Valerio, Facundino se extendi&oacute; boca abajo en la cama y esper&oacute;. Inmediatamente sinti&oacute; que sus nalgas eran separadas y que los labios de aquel hombre atl&eacute;tico comenzaban a buscarle el ano por segunda vez, lami&eacute;ndolo y aspir&aacute;ndolo con toda la energ&iacute;a que le era posible. El cuerpo de Facundino se tens&oacute; y un escalofr&iacute;o le recorri&oacute; la espina dorsal al sentir el calor y la energ&iacute;a de aquella lengua y la frotaci&oacute;n que la barba del muchacho le provocaba al rozarle las nalgas y los muslos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Esto es lo mejor! &iexcl;Es una sensaci&oacute;n indescriptible! &iexcl;Esto es lo que esperaba! &iexcl;Uffff! &iexcl;Waaa!, &mdash;exclamaba Facundino de placer.<\/p>\n<p>Afloj&oacute; el cuerpo y se entreg&oacute; nuevamente al placer de ser pose&iacute;do. Poco despu&eacute;s, sinti&oacute; la lengua del muchacho subi&eacute;ndole por la espalda, provoc&aacute;ndole escalofr&iacute;os con su aspereza, mientras, entre sus piernas, la tranca de Valerio, muy caliente y h&uacute;meda intentaba penetrar el esf&iacute;nter. La presi&oacute;n era fuerte, pero sab&iacute;a que la penetraci&oacute;n ahora iba a ser m&aacute;s f&aacute;cil, aunque su ano estaba todav&iacute;a dolorido por la penetraci&oacute;n a la que hab&iacute;a sido sometido en el ba&ntilde;o. Tambi&eacute;n sab&iacute;a que a la edad del joven, el vigor y la pasi&oacute;n no daban mucho margen a previas ni a grandes preparativos; as&iacute; que ya se esperaba que su ano volver&iacute;a a ser pr&aacute;cticamente invadido de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash; No importa que me revientes, hazme disfrutar, &mdash;grit&oacute; Facundino.<\/p>\n<p>&mdash; Puede doler, amor&hellip;, &mdash;dijo delicadamente Valerio.<\/p>\n<p>&mdash; Sin dolor no hay amor, sin padecer no hay placer, &iexcl;&iexcl;adelante, muchacho! !Eso es lo que quiero, &mdash;fue la respuesta &aacute;spera y en sordina que dijo Facundino con su cara contra la almohada.<\/p>\n<p>Quer&iacute;a que se repitiera el imperioso dolor de ser penetrado por aquel hombre tan macho, que jod&iacute;a con muchas mujeres, pero que en aquel momento era s&oacute;lo suyo, y no se hab&iacute;a equivocado con la elecci&oacute;n. El dolor era lacerante. Evit&oacute; gritar, limit&aacute;ndose a gemir con su boca mordiendo la cubierta de la almohada. Pero sab&iacute;a que sus gemidos serv&iacute;an para animar a&uacute;n m&aacute;s al muchacho, con toda aquella sed de sexo de que estaba pose&iacute;do. Y apretando los labios para no gritar, sinti&oacute; que Valerio estaba nuevamente todo dentro de &eacute;l, alcanzando lo m&aacute;s profundo de su ser, y que aquella verga morena y gruesa estaba clavada en sus entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>Relaj&oacute; el cuerpo, al mismo tiempo que sent&iacute;a los inicios de los movimientos fuertes del cuerpo de Valerio, jodi&eacute;ndolo sin piedad. Tambi&eacute;n sent&iacute;a la fuerte respiraci&oacute;n del compa&ntilde;ero, que se aceleraba cada vez m&aacute;s. Inesperadamente, sinti&oacute; una especie de vac&iacute;o fr&iacute;o en su interior. Es que Valerio, bruscamente, sal&iacute;a de dentro de &eacute;l, forzando su cuerpo para que se volteara de frente. Le hizo caso y Valerio, levant&aacute;ndole r&aacute;pidamente las piernas por sobre sus hombros fuertes, de una sola carga lo penetr&oacute; fuerte. Le gust&oacute; la iniciativa del chico. A &eacute;l le encant&oacute; ser pose&iacute;do de esa forma, pues al mismo tiempo, acariciaba el cuerpo del amigo y miraba el fondo de sus ojos casta&ntilde;os, observ&aacute;ndole la energ&iacute;a y el placer estampados en su rostro. Pocos segundos despu&eacute;s, Facundino se sinti&oacute; inundado por un r&iacute;o de esperma en su interior. La sensaci&oacute;n era incre&iacute;ble. Su interior parec&iacute;a que iba a arder, al recibir, por segunda vez, tal cantidad de leche espesa y caliente, propia de un muchacho a esa edad. Y a&uacute;n as&iacute; Valerio continuaba bombe&aacute;ndole, como si deseara vaciar todos los l&iacute;quidos de su cuerpo en el interior de su amigo. Y continu&oacute; hasta que, cansado, dio una &uacute;ltima estocada y se desmoron&oacute; por encima del cuerpo de Facundino. De nuevo quedaron est&aacute;ticos, con aquel letargo que sienten dos seres satisfechos. En el fondo de su recto, Facundino pod&iacute;a a&uacute;n sentir el l&aacute;tigo de aquel miembro que lo hab&iacute;a penetrado, y que lentamente iba volviendo a la normalidad. Se sinti&oacute; verdaderamente gratificado. Si pudiera, permanecer&iacute;a as&iacute; durante muchas horas, saciado y sintiendo el placer de tener dentro de s&iacute; el hombre deseado, estar&iacute;a plenamente satisfecho.<\/p>\n<p>Muy pocas veces hab&iacute;a follado como ahora, solo hab&iacute;a conseguido algunos encuentros con personas por las que sent&iacute;a afinidad y le inspiraban confianza, todos muy cortos, meros polvos. Valerio lo hab&iacute;a cautivado, por su honestidad, simplicidad y belleza interior, atributos que para &eacute;l, que se enorgullec&iacute;a de su capacidad de conocer bien a las personas por el simple intercambio de correspondencia, eran por dem&aacute;s importantes.<\/p>\n<p>Valerio, por su parte, tambi&eacute;n estaba satisfecho. Sab&iacute;a que sexualmente hab&iacute;a ido m&aacute;s all&aacute; de lo que jam&aacute;s imagin&oacute; que ser&iacute;a posible. Sab&iacute;a que esa noche hab&iacute;a sido feliz como nunca hasta ese momento, al lado de aquel hombre que se hab&iacute;a convertido en su amigo y amante, y que, aunque algo mayor que &eacute;l, hab&iacute;a demostrado entenderlo e inspirarle toda la confianza que necesitaba para entregarse sin reservas. En su interior deseaba que la relaci&oacute;n entre ambos no se limitase s&oacute;lo a aquel encuentro. Ambos estaban cansados, pero satisfechos. Se levantaron y nuevamente se fueron al ba&ntilde;o, que esta vez fue m&aacute;s r&aacute;pido y tranquilo. Y mientras se vest&iacute;an, intercambiaban impresiones y planeaban un nuevo encuentro para la noche siguiente, ya que la permanencia de Facundino en la Capital ser&iacute;a corta, y ambos cre&iacute;an que deber&iacute;a ser aprovechada al m&aacute;ximo.<\/p>\n<p>Por cierto, las noches siguientes ser&iacute;an a&uacute;n mejores. Este era su prop&oacute;sito. A la medianoche, Valerio dejaba el hotel, pasando por la porter&iacute;a. El mismo conserje que lo recibi&oacute; a su llegada, aunque sin perder la compostura propia de los profesionales de la hosteler&iacute;a de alto nivel, no pudo dejar de notar que el chico, por la humedad de los cabellos, acababa de salir del ba&ntilde;o. Y pens&oacute; que ese joven conservaba en el rostro una mirada seria e impasible: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n no se meter&iacute;a en la cama con un hombre tan hermoso como ese?&raquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Facundino esperaba sentado en un c&oacute;modo sill&oacute;n de la habitaci&oacute;n del hotel donde se hab&iacute;a hospedado. Hab&iacute;a llegado a la capital la noche anterior, enviado por su Empresa. Hab&iacute;a tenido un d&iacute;a de trabajo agotador, aunque bastante productivo, y estaba animado por el entusiasmo que ten&iacute;a gracias al programado encuentro que tendr&iacute;a por la noche. 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