{"id":20121,"date":"2019-02-22T23:00:00","date_gmt":"2019-02-22T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-02-22T23:00:00","modified_gmt":"2019-02-22T23:00:00","slug":"20121-el-moro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20121-el-moro\/","title":{"rendered":"Era suficiente sentir su dura verga"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20121\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hola, me llamo Carmen, vivo en una ciudad del norte de Espa&ntilde;a, soltera y tengo 29 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Hace casi un a&ntilde;o al volver a casa despu&eacute;s del trabajo, siempre atravieso una plaza que tiene unas fuentes muy bonitas. Aquel d&iacute;a vi algo muy peculiar, tanto que me llam&oacute; poderosamente la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Era un hombre de unos 45 a&ntilde;os vestido con una larga t&uacute;nica blanca, solamente se apreciaban sus pies que calzaban unas chanclas de playa. Lo primero que pens&eacute; era que llevaba puesto un pijama largo y lo de las chanclas me choc&oacute; bastante ya que en mi ciudad no hay playa.<\/p>\n<p>Aquella t&uacute;nica larga le cubr&iacute;a desde el cuello hasta los tobillos. Aquel hombre era moreno, con una barba corta, no muy alto y de complexi&oacute;n fuerte.<\/p>\n<p>Evidentemente era moro pero su vestimenta era tan peculiar que de tanto mirarle se dio cuenta y tambi&eacute;n me mir&oacute; fijamente a los ojos. Ten&iacute;a una mirada profunda. Yo me puse nerviosa y cuando pas&eacute; a su lado, no s&eacute; porque pero not&eacute; una palpitaci&oacute;n como nunca la hab&iacute;a sentido.<\/p>\n<p>Segu&iacute; mi camino y cuando miraba hacia atr&aacute;s, el moro tambi&eacute;n me segu&iacute;a. Cuando estaba cerca de casa, me detuve delante de un escaparate. Por el reflejo del cristal vi que el moro tambi&eacute;n se detuvo. &Eacute;l se dio cuenta que le estaba mirando y con la mano me hizo el gesto de que siguiera caminando.<\/p>\n<p>No tuve duda de que me estaba siguiendo lo cual sinceramente me agrad&oacute; y al caminar mis piernas temblaban, aquel hombre produjo en m&iacute; una reacci&oacute;n que estremec&iacute;a todo mi cuerpo. Total, decid&iacute; ir a casa. En el portal al abrir la puerta le mir&eacute; y le hice el gesto con la cabeza de entrar. &Eacute;l entr&oacute; y subimos por las escaleras ya que vivo en un primero. Esperaba que me manoseara el culo pero no lo hizo. Al abrir la puerta de casa le hice un gesto con la mano para invitarle a pasar.<\/p>\n<p>Vivo en un apartamento, que tiene un peque&ntilde;o comedor unido a la cocina. A la entrada est&aacute; la habitaci&oacute;n y el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Cuando el moro entr&oacute;, cerr&eacute; la puerta y al echar una ligera mirada al apartamento, con un gesto de mano me indic&oacute; que entrase a la habitaci&oacute;n y entr&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;. Con otro gesto de la mano me indic&oacute; que me quitase la camiseta. Yo como una aut&oacute;mata le obedec&iacute;. Luego me hizo otro gesto para que me quitase el sujetador. &Eacute;l me observaba pero no gesticulaba palabra, s&oacute;lo mov&iacute;a la mano para comunicarse conmigo.<\/p>\n<p>Mis pezones estaban tan duros que hasta yo lo notaba. Luego me indic&oacute; que me quitase el pantal&oacute;n y las bragas.<\/p>\n<p>Qued&eacute; totalmente desnuda delante de aquel extra&ntilde;o hombre. Su mirada escudri&ntilde;&oacute; cada cent&iacute;metro de mi cuerpo. Con la mano me indic&oacute; que me diera la vuelta. Mi espalda y nalgas estaban a su merced. He de decir que tengo un cuerpo precioso, hago gimnasia y me mantengo estupenda.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos interminables segundos el moro dio una palmada, al escucharla me gir&eacute; y me hizo el adem&aacute;n de que me tumbase en la cama. Yo obedec&iacute; su orden sin rechistar. Me tumbe sobre la cama boca arriba, entonces me hizo una se&ntilde;a de que cerrase los ojos.<\/p>\n<p>Cuando los cerr&eacute;, me sent&iacute; totalmente a su merced. Aquello me produjo una excitaci&oacute;n tal, que solamente por sentirme observada mi vagina empez&oacute; a lubricar como un manantial y de mis fluidos emanaba un olor muy particular.<\/p>\n<p>Estaba en pleno &eacute;xtasis. Aquel misterioso hombre tard&oacute; un par de minutos y entonces sent&iacute; moverse la cama. Sent&iacute; como se situaba entre mis piernas. Yo las abr&iacute; para recibirle. Cuando estaba entre mis piernas, se fue acercando a mi empapado y oliente co&ntilde;o. Not&eacute; que debajo de esa t&uacute;nica llevaba como otro pantal&oacute;n ya que mis piernas en ning&uacute;n momento sintieron contacto con su carne, solo el tacto de una suave tela. Despu&eacute;s not&eacute; que pos&oacute; su t&uacute;nica sobre mi vientre acomodando la polla a la entrada de mi co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Entonces comenz&oacute; a meter la verga dentro, con suavidad pero sin parar. Mi cuerpo comenz&oacute; a estremecerse, aquella verga estaba dura como el acero, era gruesa pero no me hac&iacute;a da&ntilde;o y lo suficientemente larga como para sentirla entrar hasta situarse en el fondo de mis entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>Su t&uacute;nica cubr&iacute;a todo mi cuerpo, a pesar de su corpulencia, el peso de su cuerpo era placentero.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute;a con los ojos cerrados y todas las sensaciones se multiplicaban por mil. El extra&ntilde;o hombre ten&iacute;a toda la tranca dentro. Comenz&oacute; a hacer unos m&iacute;nimos movimientos de meter y sacar pero siempre manteniendo toda esa dura verga hasta el fondo.<\/p>\n<p>Acostumbrada a que los chicos siempre me follan con un mete y saca fren&eacute;tico, el moro, con esa suavidad consigui&oacute; lo impensable, tuve un orgasmo tal que mi co&ntilde;o palpit&oacute; como nunca antes.<\/p>\n<p>El moro, tampoco me bes&oacute;, simplemente sent&iacute; su respiraci&oacute;n al lado de la oreja. Era una respiraci&oacute;n profunda, de alguien con voz fuerte.<\/p>\n<p>En ning&uacute;n momento sent&iacute; sus manos, me era suficiente sentir su dura verga dentro con esos ligeros movimientos, acompa&ntilde;ados de unos suaves pero imponentes gemidos en mi oreja. Este sencillo contacto f&iacute;sico fue bastante para sentirme seducida, hechizada, sometida y tremendamente excitada.<\/p>\n<p>No supe cuantos minutos pasaron, estaba en &eacute;xtasis. Volv&iacute; en m&iacute; cuando sent&iacute; que aquella dura verga paro sus suaves movimientos, entonces mi hombre misterioso comenz&oacute; a gemir con m&aacute;s potencia y en ese momento sent&iacute; sus contracciones, sent&iacute; perfectamente los chorros de semen que expulsaba en mis entra&ntilde;as. M&aacute;s que contracciones, su dura verga lat&iacute;a dentro de m&iacute; a la par que su semen aporreaba mi &uacute;tero.<\/p>\n<p>Ni qu&eacute; decir que en ese mar de sensaciones volv&iacute; a tener un orgasmo, tan fuerte que mi cuerpo tambi&eacute;n lat&iacute;a acompa&ntilde;ando cada una de las pulsaciones de esa vigorosa verga.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de correrse y derramar toda su leche en mi interior, aun con la verga dura, la sac&oacute; suavemente, se puso de pie (yo pude abrir un poco los ojos) y, aunque &eacute;l estaba de lado vi que llevaba como un pantal&oacute;n atado con una cuerda debajo de aquella t&uacute;nica. Se limpi&oacute; la verga con mi camiseta, at&oacute; aquel pantal&oacute;n, la t&uacute;nica volvi&oacute; a cubrirle el cuerpo y sin mirarme siquiera, march&oacute; de casa.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; la puerta del portal cerrarse. Pasados unos largos segundos y sin pensarlo me vest&iacute; r&aacute;pidamente para seguirle. No supe por qu&eacute; lo hac&iacute;a pero era m&aacute;s fuerte que mi voluntad. Cuando sal&iacute; a la calle, no le vi, le busqu&eacute; por todos lados, por todas las calles pero aquel misterioso hombre hab&iacute;a desaparecido. Cuando estaba busc&aacute;ndole, not&eacute; que el semen sal&iacute;a de mi co&ntilde;o. Traspas&oacute; las bragas y comenz&oacute; a notarse en mis pantalones, tanto que parec&iacute;a que me estaba meando, lo cual no me import&oacute;, solamente quer&iacute;a saber d&oacute;nde se hab&iacute;a metido el moro.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a casa desconsolada, a pesar de que fue un fugaz momento, aquel hombre me dej&oacute; un sello de sumisi&oacute;n imborrable. Nunca m&aacute;s le volv&iacute; a ver. Solo conservo las bragas impregnadas de su semen como si fueran una reliquia.<\/p>\n<p>En el siguiente relato os contar&eacute; mi aventura con un turco que conoc&iacute; por internet y que me invit&oacute; a conocer su pa&iacute;s. Solo os puedo adelantar que durante los 6 d&iacute;as de estancia en Estambul lo &uacute;nico que conoc&iacute; fue su casa y el dormitorio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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