{"id":20184,"date":"2019-02-28T23:00:00","date_gmt":"2019-02-28T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-02-28T23:00:00","modified_gmt":"2019-02-28T23:00:00","slug":"20184-la-lasciva-vida-de-una-maestra-de-escuela-1-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20184-la-lasciva-vida-de-una-maestra-de-escuela-1-parte\/","title":{"rendered":"La lasciva vida de una maestra de escuela (Parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20184\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El verano del 1998 marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en mi vida madura. Fue eso que llama un verdadero punto de inflexi&oacute;n. Pero antes de empezar, d&eacute;jenme presentarme. Soy una mujer de 66 a&ntilde;os a julio de 2018 nativa de Barcelona. S&iacute; me cas&eacute; nada m&aacute;s terminar la carrera y al a&ntilde;o siguiente aprob&eacute; las oposiciones, desde entonces soy Maestra de profesi&oacute;n. Estuve casada 36 a&ntilde;os y tengo dos hijos de ese matrimonio, bueno en verdad uno es m&aacute;s de mi marido que el otro&hellip; por entonces Emiliano ten&iacute;an 24 a&ntilde;os y Alberto 18.<\/p>\n<p>Soy una mujer muy directa, discreta y educada, dedicando gran parte de mi vida a la familia. Me llamo Ana Pilar Pujol Bruguera. En verano tengo dos meses de vacaciones y el fin de curso acostumbra a coincidir con un punto en el estoy harta de la ciudad. Barcelona me encanta, pero me agota y llega un momento en el que necesito desconectar. As&iacute; que paso pr&aacute;cticamente todas las vacaciones en el chalet que tenemos en la playa, cerca de Tarragona. El verano del 1998 no fue una excepci&oacute;n. Mi marido apenas tuvo un par de semanas de vacaciones y solo ven&iacute;a los fines de semana. Mi hijo mayor estaba en Londres busc&aacute;ndose la vida. Por lo que se podr&iacute;a decir que pas&eacute; gran parte del verano con mi hijo peque&ntilde;o en el chalet.<\/p>\n<p>Cada d&iacute;a segu&iacute;a la misma rutina. De buena ma&ntilde;ana, con los primeros rayos de sol, me levantaba, me pon&iacute;a ropa de deporte y sal&iacute;a a correr o andar, dependiendo de las ganas. Aunque&hellip; no s&eacute; a qui&eacute;n pretendo enga&ntilde;ar, casi siempre me conformaba con andar una hora. Despu&eacute;s iba a la playa, antes de que se llenase de gente, me daba un ba&ntilde;o y volv&iacute;a a casa. Sal&iacute;a a comprar lo necesario para cocinar y preparaba la comida que despu&eacute;s compart&iacute;a con mi hijo. Pr&aacute;cticamente ese era el &uacute;nico momento del d&iacute;a que le ve&iacute;a. Despu&eacute;s tocaba una buena siesta. Por la tarde bajaba a la peque&ntilde;a piscina que ten&iacute;amos en el jard&iacute;n. All&iacute; tomaba el sol y me bronceaba. Y al atardecer sal&iacute;a con algunas amigas a tomar algo, al cine o a cenar, dependiendo del d&iacute;a.<\/p>\n<p>Con mi hijo peque&ntilde;o apenas compart&iacute;amos momentos. Se pasaba las ma&ntilde;anas enteras durmiendo. Com&iacute;amos juntos y despu&eacute;s siempre iba a la playa con los amigos o se los tra&iacute;a a casa para pasar horas y horas jugando a la videoconsola. Y por las noches sal&iacute;an casi siempre.<\/p>\n<p>El verano parec&iacute;a avanzar en la m&aacute;s absoluta normalidad hasta que un d&iacute;a, por la tarde, estando en la piscina tomando el sol, escuch&eacute; un ruido detr&aacute;s de los arbustos que rodeaban toda la zona de la piscina. Me gir&eacute; y me pareci&oacute; ver una cabeza que se escond&iacute;a. Mi hijo y sus amigos estaban jugando a la videoconsola y al menos un par de ellos fumaban. Ten&iacute;an completamente prohibido fumar dentro, as&iacute; que cada cierto tiempo alguno sal&iacute;a a fumar fuera.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; de la tumbona y fui detr&aacute;s de los arbustos. No hab&iacute;a nadie pero encontr&eacute; una colilla en el suelo, todav&iacute;a humeando. Estaba claro que alg&uacute;n amigo suyo hab&iacute;a dado un paseo hasta la parte de atr&aacute;s de la casa y me hab&iacute;a visto tomando el sol. La verdad es que no le di m&aacute;s importancia y, aunque me cabre&oacute; ver el cigarrillo en medio del c&eacute;sped, prefer&iacute; evitarles la bronca. No me gustaba que me vieran como una gru&ntilde;ona.<\/p>\n<p>Lo que ten&iacute;a que quedar en una an&eacute;cdota, volvi&oacute; a pasar justo la tarde siguiente. Y la otra, y la otra. De repente, no s&eacute; si medio paranoica, me sent&iacute;a observada mientras tomaba el sol o me daba un ba&ntilde;ito. Y lejos de molestarme, me pon&iacute;a nerviosa. Podr&iacute;a decir que me gustaba esa sensaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Estaba claro que alg&uacute;n amigo fumador de mi hijo me estaba espiando a diario, el problema era que no sab&iacute;a qui&eacute;n era de todos ellos. Mi mente me hizo creer que quien me espiaba era Manu, un chico dos a&ntilde;os mayor que mi hijo. Era un jovencito que ni estudiaba ni trabajaba, aunque tampoco lo necesitaba. Era hijo de una familia muy adinerada. Iba de playboy perdonavidas y resultaba un tanto insoportable y pedante, pero por otro lado era f&iacute;sicamente irresistible. Alto, musculado, manos enormes, sonrisa perfecta&hellip; No sab&iacute;a que me pasaba. Echando una mirada atr&aacute;s, creo que mi deseo sexual se hab&iacute;a aletargado hac&iacute;a a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de los dos hijos, con el trabajo, la hipoteca, la familia y la maldita rutina diaria, la vida sexual entre mi marido y yo casi hab&iacute;a desaparecido. Apenas lo hac&iacute;amos, de una forma mec&aacute;nica, una vez cada dos o tres semanas. Puedo decir que no me sent&iacute;a para nada deseada. Aunque eso no quita que me sintiera muy querida por toda mi familia. Creo que simplemente el sexo y el deseo hab&iacute;an desaparecido por completo de mi vida. Y de repente, ah&iacute; estaba, imagin&aacute;ndome que un chico, amigo de mi hijo, me estaba observando mientras tomaba el sol. Lo curioso es que durante esos momentos en la piscina me sent&iacute;a incluso excitada, pero despu&eacute;s, en casa, me sent&iacute;a fatal por haberme incitado, por haberme imaginado cosas as&iacute;. Yo, una mujer de mi edad con 46 a&ntilde;os, y lo peor de todo, escondiendo esos pensamientos a mi marido.<\/p>\n<p>Por mucho que tratase de evitarlo, cada tarde suced&iacute;a lo mismo. Alg&uacute;n movimiento en un arbusto, alguna colilla en el suelo y yo excitada tomando el sol. Hasta que lleg&oacute; el &uacute;ltimo d&iacute;a de julio. Al d&iacute;a siguiente, por la ma&ntilde;ana, mi hijo y yo ten&iacute;amos que regresar a Barcelona, porque mi marido empezaba vacaciones y nos &iacute;bamos una semana a Par&iacute;s, los dos solos. Y claro est&aacute;, bajo ning&uacute;n concepto iba a dejar a mi hijo tanto tiempo a solas en una casa como esa. Lleg&oacute; la hora de la piscina y como cada d&iacute;a ah&iacute; estaba yo, tost&aacute;ndome bajo el sol, cuando escuch&eacute; un ruido entre los arbustos. &ldquo;Ya est&aacute; ah&iacute; mi admirador&rdquo;, pens&eacute;.<\/p>\n<p>Pero ese d&iacute;a, ese d&iacute;a fue distinto. Fue como si el morbo se apoderara de m&iacute; y me dejara sin control. Sin reflexionar, en la tumbona donde estaba, un impulso hizo que me quitara la parte de arriba de mi bikini. Nunca en mi vida hab&iacute;a hecho topless, ni estando sola, y de repente me encontraba dando un masaje a mis pechos con crema solar. El bronceado de mi cuerpo en contraste con mis pechos blancos parec&iacute;a dibujar un bikini perfecto en mi piel. A medida que he madurado me he ido sintiendo m&aacute;s orgullosa de mis pechos. No son grandes, ni tampoco peque&ntilde;os. Mi marido siempre ha dicho que son del tama&ntilde;o perfecto.<\/p>\n<p>Creo que eso me ha permitido conservarlos con relativa firmeza a pesar de mi edad y de haber dado el pecho a dos ni&ntilde;os. Pues all&iacute; estaban, con un blanco nuclear, con mis aureolas color caf&eacute; de seis o siete cent&iacute;metros de di&aacute;metro con unos pezones enormes, son como la falange de mi dedo me&ntilde;ique&hellip; un buen pez&oacute;n del que mamaron mis dos hijos. Recuerdo que de jovencita mis pezones me hab&iacute;an acomplejado mucho porque siempre se marcaban. Pero ahora, ahora me imaginaba a Manu detr&aacute;s de los arbustos, observ&aacute;ndome y dese&aacute;ndome. Y mis pezones parec&iacute;an estallar. Estuve unos minutos en la tumbona, despu&eacute;s me di un ba&ntilde;o y volv&iacute; a tumbarme. No s&eacute; c&oacute;mo pero me dorm&iacute;, fue algo rar&iacute;simo. No tengo claro cu&aacute;nto tiempo pas&eacute; dormida, pero como m&iacute;nimo fue una media hora. De repente me despert&eacute; al o&iacute;r la puerta de casa cerr&aacute;ndose. Mi hijo y sus amigos se iban.<\/p>\n<p>Qued&aacute;ndome dormida a esa hora de la tarde pod&iacute;a haberme dado una buena insolaci&oacute;n. Volv&iacute; a ponerme la parte de arriba del bikini, recog&iacute; la tumbona y la llev&eacute; al peque&ntilde;o cobertizo que tenemos en el jard&iacute;n. Adem&aacute;s de ser el sitio donde mi marido guarda todas las herramientas del jard&iacute;n, disponemos de un ba&ntilde;o y una ducha. Resulta muy &uacute;til para evitar tener que subir al chalet cuando est&aacute;s en la piscina. Despu&eacute;s de tomar el sol siempre me daba una ducha y sub&iacute;a a casa ya vestida. As&iacute; iba a hacerlo cuando, de repente, por la ventana del cobertizo vi un cabeza asom&aacute;ndose y espi&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Me dio un susto de muerte y grit&eacute;. Quien fuese que me estuviese espiando se asust&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s al ver mi reacci&oacute;n y lo siguiente que escuch&eacute; fue un gran estruendo. Se hab&iacute;a pegado una buena hostia, seguro. Sal&iacute; corriendo y di la vuelta al cobertizo y all&iacute; en el suelo encontr&eacute; a Jorge, el amigo gordito y t&iacute;mido de mi hijo que hasta hace 8 a&ntilde;os era alumno m&iacute;o en primaria. Se hab&iacute;a subido a un cubo y al asustarse se hab&iacute;a ca&iacute;do. Estaba tirado en el suelo con un corte enorme en la pierna.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;Pero por Dios, &iquest;te has hecho da&ntilde;o?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;No, no, yo&hellip; yo es que&hellip; no, no, estoy bien&rdquo;, dijo intentando levantarse. Le dol&iacute;a tanto que no pudo.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;D&eacute;jame ayudarte&rdquo;, y le di una mano y con la otra le agarr&eacute; el brazo y le ayud&eacute; a levantarse. Casi no pod&iacute;a ni andar. &ldquo;Ven, entra un segundo en el cobertizo que hay un botiqu&iacute;n y te curar&eacute; la herida&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;No, no hace falta, estoy bien&rdquo;, dijo cu&aacute;ndo al apoyar la pierna herida casi vuelve a caer.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Vamos, entra, ven&rdquo;.<\/p>\n<p>Le acompa&ntilde;&eacute; dentro y se sent&oacute; como pudo en la tumbona. Fui a buscar el botiqu&iacute;n, me arrodill&eacute; a su lado y empec&eacute; a limpiarle la herida.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;A ver Jorge, &iquest;me dir&aacute;s que estabas haciendo o tengo que enfadarme?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Yo nada se&ntilde;ora, de verdad&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Como me llames se&ntilde;ora te voy a cortar la otra pierna!&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Ay s&iacute;, lo siento, se&ntilde;ora&hellip; digo, ufff, mmmm, perdona&rdquo;. Respondi&oacute; tembloroso, nervioso y sudando.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Pero no os hab&iacute;ais ido?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Bueno, s&iacute;, pero yo&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;&iquest;T&uacute; qu&eacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Yo&hellip; es que&hellip; buf&hellip; es que bueno&hellip; estaba espi&aacute;ndola, lo siento mucho, de verdad, no quer&iacute;a, yo, lo siento mucho, no se lo diga a su hijo, ni a mi madre&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Mira, tengo claro que se lo dir&eacute; como me sigas tratando de usted&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Ay si, perdona, yo es que&hellip; Bueno, no me mates, de verdad, pero &iacute;bamos a la playa y entonces he hecho como si mi madre me mandara un mensaje y les he dicho que ten&iacute;a que irme, que mi madre me hab&iacute;a dicho de volver a casa r&aacute;pido. Y lo que he hecho, cuando han girado la esquina, es volver a entrar y bueno&hellip; &iexcl;AY!&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Uy perdona, &iquest;te duele?<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;No, no&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Y estabas espi&aacute;ndome?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;S&iacute;&rdquo;, asinti&oacute; completamente ruborizado.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;Me hab&iacute;as espiado otras veces?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;S&iacute;, llevo todo el verano espiando detr&aacute;s de los arbustos&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;As&iacute; que eras t&uacute;?&rdquo; Una parte de m&iacute; se sinti&oacute; excitad&iacute;sima al saber que era cierto, que un jovencito me estaba espiando. Pero por otra, mi fantas&iacute;a de que fuera Manu se esfum&oacute;, menudo chasco, mi yogur&iacute;n se esfum&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;S&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Voy a vendarte un poco la pierna y si ma&ntilde;ana te duele vas al m&eacute;dico, &iquest;vale?&rdquo; Y cada vez que terminaba una frase y sub&iacute;a mi cabeza para mirarle, le pillaba echando un vistazo a mi bikini, a mis pechos.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;S&iacute;, s&iacute;, lo har&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Y por qu&eacute; me esp&iacute;as?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Yo bueno, yo es que&hellip; bufff&hellip; es que eres una mujer muy atractiva. Yo es qu&eacute;&hellip; bueno no solo yo&hellip;todos lo creemos&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Yo? &iquest;Atractiva?&rdquo; La verdad es que hac&iacute;a a&ntilde;os que no me ve&iacute;a a m&iacute; misma como una mujer capaz de excitar a un hombre y menos a jovencitos. Quiz&aacute;s sea cierto que todav&iacute;a conservaba un buen cuerpo. Mi culo era m&aacute;s grande que cuando ten&iacute;a 20 a&ntilde;os. Ten&iacute;a un poco de barriguita y un poco de celulitis, pero supongo que s&iacute;, qu&eacute; demonios, estaba de buen ver.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Pues s&iacute;, joder si incluso Manu que se las folla a todas dice que est&aacute;s buena que te cagas&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Oye, &iexcl;ese vocabulario!&rdquo; Aunque dentro de m&iacute; me encant&oacute; que dijera eso. Manu tambi&eacute;n cre&iacute;a que estaba buena. &iexcl;Qu&eacute; calor!<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Perdona, lo siento. Llevo todo el verano espi&aacute;ndote cuando te ba&ntilde;as&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Pues que sepas que eres un poco ruidoso&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Vaya, lo siento. Soy muy torpe&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Solo t&uacute; me has espiado?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;S&iacute;. No se lo diga a nadie, por favor. Dec&iacute;a que sal&iacute;a a fumar y me pon&iacute;a espiar. Los otros no lo saben&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Pero hijo, &iquest;Es que no tienes novia?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Yo? Que va&rdquo;, dijo mirando al suelo. &ldquo;&iexcl;Nunca he tenido! Todas me consideran un escombro&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Ah, &iquest;eres virgen?&rdquo; A veces soltaba las frases sin pensar. Ser tan directa me hab&iacute;a tra&iacute;do m&aacute;s de un problema.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Yo bueno, yo&hellip; s&iacute;&rdquo;, ruboriz&aacute;ndose al m&aacute;ximo.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Perdona, no ten&iacute;a por qu&eacute; pregunt&aacute;rtelo, eso es algo &iacute;ntimo y personal, disc&uacute;lpame&rdquo;. Y de repente vi c&oacute;mo se revolv&iacute;a en la tumbona y se pon&iacute;a nervioso. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; te pasa?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;No nada, nada, tengo que irme&rdquo;. Y en ese preciso momento se hizo evidente que algo le hab&iacute;a crecido debajo del ba&ntilde;ador.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Uy, ja, ja&hellip; &iquest;tienes una erecci&oacute;n? Hijo te has empalmado &iexcl;Bendita juventud!&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Bueno yo&rdquo;, tartamudeaba. &ldquo;Yo&hellip; s&iacute;, bueno, tengo que irme. No s&eacute; lo diga a nadie&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;A ver&rdquo;&hellip; le dije cuando terminaba el vendaje. Ya veo que no quitas ojo de mi bikini. Supongo que antes me has visto los pechos mientras tomaba el sol&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Yo&hellip;&rdquo;mirando al suelo otra vez.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Mira, no le dir&eacute; nada a nadie de tu afici&oacute;n a espiarme&hellip;, ni tu tampoco dir&aacute;s nada a nadie. Esto ser&aacute; nuestro secreto para siempre &iquest;vale? &rdquo;Y asinti&oacute; con cara de alivio.&ldquo;. Pero no quiero que te vayas as&iacute; con mal cuerpo&hellip; estoy segura que te vas todos los d&iacute;as con ese dolorcito de huevos tan rico y tan molesto por no poder aliviarte &iexcl;&iquest;Verdad?!&rdquo;&Eacute;l me miraba asombrado y expectante. &ldquo;&iexcl;Mira, hagamos algo! Rel&aacute;jate aqu&iacute; en la tumbona, t&oacute;mate tu tiempo. Yo voy a darme una ducha ahora mismo y t&uacute; observas. No voy a mirarte, haz lo que quieras mientras me ducho&rdquo;. Me estaba escuchando a m&iacute; misma&hellip; &iquest;estaba loca? &iquest;Qu&eacute; demonios estaba haciendo? No me reconoc&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Pero&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;No hables m&aacute;s m&aacute;s y act&uacute;a a tu libre albedr&iacute;o&hellip; haz lo que te apetezca sin miedo&rdquo;, me levant&eacute;, recog&iacute; el botiqu&iacute;n y lo guard&eacute;.<\/p>\n<p>Me puse delante de la ducha y despacio me quit&eacute; la parte de arriba del bikini. Estaba d&aacute;ndole la espalda. Despu&eacute;s me quit&eacute; las braguitas. Supon&iacute;a que estaba teniendo una buena vista de mi culo. No s&eacute; qu&eacute; me estaba pasando. Una mujer como yo&hellip; Pero ah&iacute; estaba siendo empujada por un morbo incontrolable delante de un jovencito de 18 a&ntilde;os, que por otro lado no me resultaba nada interesante. Qu&eacute; raro era todo. Me puse debajo de la ducha y empec&eacute; a dejar caer el agua. Estuve un par de minutos moj&aacute;ndome y despu&eacute;s me puse a enjabonar todo mi cuerpo, muy despacio, de frente, para que &eacute;l pudiera verme entera y desnuda. Empec&eacute; por mi cuello y me detuve en mis tetas, unas buenas ubres por cierto. Me di un masaje con mucha espuma durante un minuto largo. Ten&iacute;a que controlar la risa, porque verme as&iacute;, como si fuera una stripper, me resultaba divertido. Mis pezones, eso s&iacute;, parec&iacute;an dos clavos enormes. Mi marido siempre dice que cuando estoy excitada mis pezones podr&iacute;an cortar diamantes. Enjabon&eacute; mi vientre y despu&eacute;s mi co&ntilde;ito rasurado con una pelitos muy cortos de m&aacute;quina el&eacute;ctrica. Me di la vuelta y acarici&eacute; mi culo un buen rato, hasta que me volv&iacute; a poner de frente para acariciarme lentamente las piernas. Volv&iacute; a dejar caer el agua y dej&eacute; mi cuerpo limpio. Sal&iacute; despacio de la ducha y agarr&eacute; la toalla que hab&iacute;a colgado a un lado. En ese momento le ech&eacute; un vistazo. Estaba en la tumbona, sudando a mares, con los ojos fuera de sus &oacute;rbitas y con una mano dentro del ba&ntilde;ador masturb&aacute;ndose fren&eacute;ticamente.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Pero por favor, te he dicho que te relajaras y lo disfrutar&aacute;s. No seas est&uacute;pido, si te apetece hacerte una paja hazla bien sin miedo&hellip; no creo que me asuste ver una m&aacute;s&hellip;&rdquo;, le grit&eacute; acerc&aacute;ndome a &eacute;l.<\/p>\n<p>Me agach&eacute; poni&eacute;ndome en cuclillas, sus ojos se sal&iacute;an de las &oacute;rbitas, le agarr&eacute; el ba&ntilde;ador por el el&aacute;stico y se lo baj&eacute; tirando de &eacute;l hasta quit&aacute;rselo. Un cipote enorme apareci&oacute; delante de m&iacute;. Era un chico gordito y lampi&ntilde;o&hellip; no s&eacute; porque, pero me hab&iacute;a imaginado que tendr&iacute;a una picha de 12 o 13 cm lo m&aacute;ximo&hellip;, estaba equivocada, jam&aacute;s hab&iacute;a visto nada tan grande.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Ahora as&iacute;, sin ba&ntilde;ador, rel&aacute;jate y t&oacute;cate bien. Te dejo que me observes un poquito m&aacute;s mientras me seco y me visto&hellip; Y c&oacute;rrete en la toalla que no quiero que te vayas con el ba&ntilde;ador hecho un asco lleno de leche. Lo mismo eyaculas un mogoll&oacute;n con las ganas que tienes y lo gordos que son esos huevazos que gastas&hellip;&rdquo;, le dije acerc&aacute;ndole una peque&ntilde;a toalla.<\/p>\n<p>Era un chico que no me resultaba para nada atractivo pero estaba extra&ntilde;amente excitada en un juego donde una es como pocas veces con los hombres, la dominadora. Me puse a un lado y sequ&eacute; despacio todo mi cuerpo con la toalla. Sus ojos me recorr&iacute;an entera. Cog&iacute; un poco de leche hidratante y me la puse en mis pechos quemados por el sol. Empec&eacute; a masajearlos sin dejar de observarle. Cre&iacute;a que se habr&iacute;a corrido muy r&aacute;pido, pero ah&iacute; estaba, con ese enorme pene masturb&aacute;ndose a un ritmo fren&eacute;tico.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Vaya chico, que ritmo y que aguante tienes&rdquo;, dije haci&eacute;ndome la sorprendida.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Yo es que&hellip; bueno&hellip;&rdquo;, tartamudeaba sin dejar de masturbarse. &ldquo;Es que bueno, yo&hellip; hoy ya me he masturbado dos veces pensando en ti&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Me qued&eacute; sin poder decir nada, se agarraba el cipote por la mitad, por debajo del glande y a&uacute;n le quedaba polla sin cubrir por abajo&hellip;, le calcul&eacute; unos 16 cm de verga unos cojones enormes y proporcionales a su rabo. Qu&eacute; excitante era sentirme tan deseada. Mis manos estaban temblorosas, creo que toda esa situaci&oacute;n empezaba a superarme, si no fuera por lo poco atractivo del chaval, por esa verga me hubiese tirado a trag&aacute;rmela sin compasi&oacute;n. Pero por suerte, en ese mismo momento, el chico solt&oacute; un suspiro, cerr&oacute; los ojos y llen&oacute; la toalla de semen. Se hizo el silencio. Estuvo casi un minuto con los ojos cerrados y yo embobada tratando de asimilarlo todo.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;Gracias&rdquo;. A lo que respond&iacute; con una risa incontrolable.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;Por favor, no digas nada de esto. Recuerda, esto no ha pasado. &iquest;Vale?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;S&iacute;, s&iacute;&hellip; no ha pasado nada&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Espera un segundo, me visto y te acompa&ntilde;o a casa&rdquo;. No respondi&oacute;, parec&iacute;a extasiado, como si estuviese drogado.<\/p>\n<p>Recog&iacute; la toalla y antes de dejarla en el cubo de la ropa sucia observ&eacute; la cantidad de lefa que Jorgito hab&iacute;a eyaculado, era unos grumos cuantiosos, los ol&iacute; impregnando mis papilas del aroma a macho, a testosterona que desprend&iacute;an esas manchas de esperma. Mir&eacute; desde la ventana como se colocaba el ba&ntilde;ador con cuidado acomodando su extensa y r&iacute;gida verga. &ldquo;&iexcl;Si mi esposo solo tuviese la mitad de energ&iacute;a y de polla que ese chico!&rdquo; Pens&eacute; para mis adentros. Me vest&iacute; r&aacute;pidamente. Me puse un sujetador blanco y unas braguitas a juego. Encima solo un vestido de lino blanco hasta las rodillas, muy veraniego y fresquito&hellip; tipo ibicenco. Me pein&eacute; y lista. Se sent&oacute; en el asiento del copiloto del coche como pudo. Fui a dejarle a casa y durante el trayecto, de unos 10 minutos, apenas abri&oacute; la boca. Segu&iacute;a sudado y sonrojado. Llegamos delante de su casa y par&eacute; el coche. Me dio un &ldquo;gracias&rdquo; t&iacute;mido, sin mirarme, y sali&oacute; como pudo del coche. Di media vuelta y me dirig&iacute; a casa.<\/p>\n<p>Segu&iacute;a tremendamente estimulada. Era como si no pudiera controlarme, como si mi cuerpo me pidiera sexo. Era como descubrir una nueva sensaci&oacute;n. Sent&iacute;a que no pod&iacute;a demorarlo m&aacute;s. A medio camino, vi la entrada de un centro comercial. Sin pensarlo ni meditarlo un segundo, entr&eacute; con el coche en el parking y aparqu&eacute; en la esquina m&aacute;s alejada y solitaria. Apagu&eacute; el coche, me quit&eacute; las braguitas y las guard&eacute; en el bolso. Reclin&eacute; el asiento y me tumb&eacute; relajada. Me sub&iacute; el vestido hasta la cintura y puse una mano encima de mi co&ntilde;o ardiente. &iexcl;Por Dios! Estaba empapada, deb&iacute; haberme metido ese badajo tan duro y calmar esta necesidad imperante &iexcl;&iquest;pero que hubiera pensado el chico de m&iacute;?! De Puta para arriba.<\/p>\n<p>Mir&eacute; alrededor dentro del coche y no ve&iacute;a nada que pudiera servirme. Abr&iacute; la guantera y encontr&eacute; un trapo sucio que mi marido usaba para limpiar el coche. Eso me servir&iacute;a. Lo puse encima del asiento y me sent&eacute; encima. Al menos as&iacute; no lo dejar&iacute;a todo perdido. Me tumb&eacute; y puse las piernas encima del salpicadero, cada una a un lado del volante. Me desabroch&eacute; dos botones de la parte de arriba del vestido y saqu&eacute; mis mamas por encima del sujetador como pude. Con una mano empec&eacute; a acarici&aacute;rmelos, centr&aacute;ndome poco a poco en mis pezones saltones, tirando de ellos, pellizc&aacute;ndomelos. Con la otra mano, otra vez en mi raja&hellip;empec&eacute; a acariciarme suavemente los labios vaginales. Ufff, estaba empapada. Mi co&ntilde;o goteaba literalmente. Estuve un buen rato acarici&aacute;ndome muy despacio, saboreando cada mil&iacute;metro de mis labios, frot&aacute;ndome sobre el capuch&oacute;n el enervado cl&iacute;toris. Cerr&eacute; los ojos y mi imaginaci&oacute;n me llev&oacute; de vuelta al cobertizo. Me imaginaba a Jorge otra vez desnudo, en la tumbona, con ese poll&oacute;n r&iacute;gido y tan grande como el de un semental&hellip;la imagen solo era de ese poll&oacute;n inhiesto.<\/p>\n<p>Yo, desnuda tambi&eacute;n, me dirig&iacute;a a &eacute;l y me sentaba encima del cipote&hellip; despacio me met&iacute;a esa tranca dentro de mi anhelante co&ntilde;ito. Intentaba rememorar la sensaci&oacute;n de tener algo tan grande dentro como el rabo de Ram&oacute;n, que tan feliz me hizo hace a&ntilde;os&hellip; concretamente 19. &Eacute;l me miraba con ojos de deseo y me dec&iacute;a lo mucho que le excitaba, que era una mujer muy atractiva. Yo cabalgaba encima de &eacute;l, cada vez m&aacute;s r&aacute;pido. &Eacute;l se pon&iacute;a mis pezones en su boca, me los lam&iacute;a enteros, los chupaba y succionaba queri&eacute;ndolos arrancar. Me chupaba los pezones tirando de ellos con peque&ntilde;os mordiscos. Dios m&iacute;o, no pod&iacute;a m&aacute;s. Volv&iacute; a la realidad. Poco a poco empec&eacute; a meter un dedo dentro de mi raja inundada y despu&eacute;s otro. Ten&iacute;a dos dedos penetr&aacute;ndome mientras pegaba la palma de la mano a mi cl&iacute;toris refreg&aacute;ndolo con fruici&oacute;n. Estaba completamente salida. De repente un orgasmo inund&oacute; mi cuerpo. Grit&eacute; de placer sin poder evitarlo. Incre&iacute;ble. Sent&iacute; como mis piernas se desvanec&iacute;an y mi mente se apagaba. &iquest;Cuantos a&ntilde;os hac&iacute;a que no me masturbaba? Probablemente desde antes de conocer a m&iacute; marido. &iquest;Cu&aacute;nto hac&iacute;a que no sent&iacute;a un orgasmo? Demasiado.<\/p>\n<p>Pasaron unos minutos hasta que no volv&iacute; al mundo real. Mir&eacute; alrededor, segu&iacute;a sola y sin nadie cerca. Sub&iacute; el asiento y baj&eacute; del coche. Recog&iacute; el trapo. Estaba completamente mojado. Fui andando hasta un cubo de basura que hab&iacute;a a unos metros y lo tir&eacute;. Volv&iacute; al coche y&hellip; Dios m&iacute;o, ol&iacute;a a sexo, m&aacute;s bien a chumino. Arranqu&eacute; y regres&eacute; a casa con todas las ventanillas bajadas. Ten&iacute;amos que volver a Barcelona con ese coche y ol&iacute;a a noche de pasi&oacute;n. Fue llegar al garaje del chalet y todo cambi&oacute;&hellip; todas esas sensaciones de excitaci&oacute;n, morbo y lujuria, se convirtieron en verg&uuml;enza y culpabilidad. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a haber hecho algo as&iacute;? Si Jorge era un amigo de mi hijo. Si su madre era una buena amiga. Solo deseo que mi marido nunca sepa nada de todo esto. Al cabo de unos minutos estaba llorando a solas en la cocina. Pas&eacute; una noche muy mala en la que no pude dormir ni un segundo. Me sent&iacute;a sucia por mis malos deseos. Hab&iacute;a hecho una locura, sin embargo lo que yo ten&iacute;a era un deseo irrefrenable de que me dieran una buena follada con una verga de tama&ntilde;o supremo. Nunca cre&iacute; que podr&iacute;a llegar a ser una persona as&iacute;, infiel al menos de pensamiento. Lo que yo no sab&iacute;a en ese momento, es que ese suceso ser&iacute;a el detonante, la chispa que har&iacute;a cambiarlo todo dentro de m&iacute; definitivamente. Durante d&iacute;as rememor&eacute; mi aventura con Ram&oacute;n, el alba&ntilde;il que me pre&ntilde;&oacute; de mi segundo hijo, aquello fue por el &rsquo;80&hellip;<\/p>\n<p>Esto sucedi&oacute; por dos razones&hellip; mi marido ya no se manten&iacute;a en casa el tiempo suficiente, y nuestra vida sexual despu&eacute;s de tener a mi hijo mayor fue decayendo&hellip; era muy aburrida. Lo siguiente me ocurri&oacute; hacia el a&ntilde;o 1980, y es que a veces la indiferencia entre la relaci&oacute;n de las parejas trae duras experiencias. En mi caso, las relaciones con mi marido se fueron espaciando al grado de tener sexo con mi marido una vez cada a la semana, despu&eacute;s dos o tres al mes. Yo ten&iacute;a 28 a&ntilde;os y me consideraba bastante atractiva, todav&iacute;a hoy a mis 66 tengo que ofrecerles a los hombres, mis tetas se mantienen casi firmes, mis piernas son largas, delgadas y atractivas, mi culo firme y bonito con su carne y firmeza. Pero la rutina y la falta de imaginaci&oacute;n arroja a las parejas a buscar donde satisfacer sus necesidades y por entonces yo estaba en toda mi salsa.<\/p>\n<p>A mi marido lo acababan de promover en su trabajo, pero ese ascenso lo obligaba a estar fuera por temporadas largas. Esto termin&oacute; de matar muchas cosas que agonizaban. En esos d&iacute;as estaban remodelando la casa en el primer nivel, de hecho tuvimos que subir la mesa del comedor a la planta alta para evitar el polvo que eso conlleva. El trabajo lo estaba haciendo una compa&ntilde;&iacute;a la cual puso a tres alba&ntilde;iles a realizarla, uno de ellos era Ram&oacute;n, un hombre fortach&oacute;n de unos 35 a&ntilde;os, manos grandes y &aacute;speras por el tipo de trabajo que acostumbra, con bastante vello en el pecho, brazos y piernas, se miraba con esa mirada penetrante que te muestra el tipo de macho con quien tratas. Otro era su hijo al que llamaban Zapo y otro obrero m&aacute;s.<\/p>\n<p>No puedo definir lo que me suced&iacute;a cada vez que lo ve&iacute;a o entablaba alguna conversaci&oacute;n con &eacute;l&hellip; era el jefe dela cuadrilla y todos los d&iacute;as habl&aacute;bamos para tratar la obra. Me temblaba la voz, las piernas se me aguadaban y me cortaba. Ram&oacute;n ten&iacute;a una personalidad imponente, fuerte, posesiva y yo era susceptible a su energ&iacute;a. Debo decir que adem&aacute;s de eso yo lo ve&iacute;a viril y sexi, me llamaba poderosamente la atenci&oacute;n&hellip;, deb&iacute;a de ser la falta de orgasmos tal vez. Esto aunado con que mi marido no me hab&iacute;a tocado en casi un mes, me pon&iacute;a alocadas mis hormonas, las miradas entre Ram&oacute;n y yo se pon&iacute;an m&aacute;s lascivas y un d&iacute;a mientras se acercaba la hora de almorzar, tome valor y tom&eacute; una pedazo de papel y escrib&iacute; &ldquo;te invito a comer conmigo en la planta alta&rdquo;, se lo pas&eacute; dej&aacute;ndolo en la mano sin decir una palabra, solo nuestra mirada dijo todo.<\/p>\n<p>Al medio d&iacute;a lo o&iacute; subir las escaleras solo, yo estaba a&uacute;n poniendo algunos platos en la mesa, y presentado ante m&iacute; le iba a decir&hellip; &ndash;&ldquo;Gracias por aceptar mi invitaci&oacute;n&rdquo;, cuando sent&iacute; sus masculinas manos abrazarme la cintura y apretarme contra su paquete, yo me hab&iacute;a puesto un vestido de una pieza no tan corto&hellip; &ndash;&ldquo;&iexcl;&iquest;Qu&eacute; haces?!&rdquo;Pero sus manos se metieron por debajo de mi vestido y manosearon mis piernas y mis nalgas, su boca me besaba el cuello por detr&aacute;s lo cual me daba ciertas cosquillas er&oacute;ticas incre&iacute;bles, el conejo se me empezaba a mojar por dentro, &eacute;l ya ten&iacute;a el control sobre m&iacute;, lo tuvo desde el primer vistazo. Ram&oacute;n subi&oacute; decidido a almorzar&hellip; &iexcl;Pero mi cuerpo! Sus &aacute;speras manos se metieron dentro de mis bragas, ese tipo de prenda grande en algod&oacute;n poco sexis, sus dedos jugaron con los pliegues de mi co&ntilde;ito &iexcl;Uff eso me acaloraba!, las puntas de sus dedos separaban mis labios vaginales y segu&iacute;an toda la rayita hasta pasar sobre el botoncito de mi cl&iacute;toris. Eso me hizo exclamar sonidos de placer y me dej&eacute; caer hacia atr&aacute;s sobre su hombro varonil. Uno de sus dedos penetr&oacute; mi vagina anhelante, era grueso y bronco, el cual se mov&iacute;a hacia adentro y hacia fuera.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;&iexcl;Estas mojadita!! Dijo Ram&oacute;n y era cierto, yo eyaculaba grandes cantidades de jugos lubricantes en mi vagina.<\/p>\n<p>La otra mano de &eacute;l, me apretaba las tetas sobre el vestido, como ten&iacute;a un generoso escote, fue f&aacute;cil que metiera su mano dentro y masajear mis tetas a su gusto. Cuando ya me ten&iacute;a muy caliente, me gir&oacute; y me abraz&oacute; para buscar mis labios, fue un beso lleno de saliva, sus dos manos ahora sujetaban mis nalgas. Por un momento pens&eacute; en detenerlo, como era posible que me estuviera dejando meter mano con un alba&ntilde;il, pero mi calentura ya era indetenible mi cuerpo necesitaba una buena polla varonil que me hiciera sentirme mujer y hembra. Intent&eacute; decirle que me soltara.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;&iexcl;No est&aacute; bien esto!!&rdquo; Le dije.<\/p>\n<p>Pero lejos de soltarme meti&oacute; sus manos por atr&aacute;s dentro de mis bragas, y sus dedos nuevamente jugaron con mi chumino encharcado, mientras sus labios descend&iacute;an hacia mis tetas, las chup&oacute; abundantemente, sus labios apretaron mis pezones y los jalaron como si fuera su alimento&hellip;, yo gem&iacute;, este hombre parec&iacute;a un pulpo sus manos estaban por todos lados. Cuando de pronto, Ram&oacute;n me levant&oacute; por los muslos, yo me prend&iacute; de su cuello y me carg&oacute; hacia la mesa del comedor&hellip;, all&iacute; me acost&oacute; y me quit&oacute;n las bragas gruesas que imped&iacute;an su objetivo, casi las rompe a pedazos para quit&aacute;rmelas. &iexcl;Eso fue muy excitante! Despu&eacute;s de eso, me abri&oacute; las piernas y yo todav&iacute;a intent&eacute; en vano tapar con mis manos mi co&ntilde;o h&uacute;medo a ojos ver, en un gesto instintivo. Hasta ese momento el &uacute;nico que hab&iacute;a visto mi intimidad era mi esposo, &eacute;l con lujo de fuerza me las quit&oacute; de all&iacute; y su boca empez&oacute; a lamer mi co&ntilde;o vorazmente. Su lengua era caliente y viscosa, sus dedos abrieron mis pliegues vaginales para permitirle llegar a lo m&aacute;s &iacute;ntimo de mi vulva. Mi reacci&oacute;n fue decir&hellip; &ndash;&ldquo;&iexcl;&iexcl;Oh ah&iacute; no!!Y con mis manos agarr&eacute; del pelo a Ram&oacute;n, pero era m&aacute;s por inercia que por querer retirarlo de mi co&ntilde;o, ya que me daba deliciosas sensaciones.<\/p>\n<p>As&iacute; tambi&eacute;n Ram&oacute;n abr&iacute;a mis piernas cuando, por la estimulaci&oacute;n yo las cerraba. Qu&eacute; clase de mamada me dio esa vez ese hombre, no recordaba cuando fue la &uacute;ltima vez que mi marido me hab&iacute;a comido la almeja de esa manera. No tard&eacute; en obsequiarle con una jugosa corrida que moj&oacute; toda mi vagina entre gemidos y quejidos que yo daba de gusto. A los pocos minutos sent&iacute; su dedo grueso penetrarme la vagina, y luego lo empez&oacute; a pajear dentro de m&iacute;, al mismo tiempo que lam&iacute;a el cl&iacute;toris&hellip; As&iacute; tambi&eacute;n sus labios y lengua estaban sobre mi cl&iacute;toris, por inercia nuevamente le ped&iacute; que se detuviera, pero l&oacute;gicamente no lo hizo. Ese hombre me hac&iacute;a estremecer toda sobre la mesa del comedor, un orgasmo nuevamente me hizo revolverme all&iacute; acostada. La boca y los labios de Ram&oacute;n eran una m&aacute;quina de chuparme el co&ntilde;o. &iexcl;Qui&eacute;n pod&iacute;a resistirse con tan abigarrada abstinencia de polvos!<\/p>\n<p>La cosa no terminaba all&iacute;, uno de los otros dedos de Ram&oacute;n me acarici&oacute; mi ojito del culo y lubricado con mi eyaculaci&oacute;n vaginal, lo fue introduciendo en mi culito lentamente, le volv&iacute; a pedir casi gimiendo que no lo hiciera, pero su dedo abri&oacute; mi esf&iacute;nter y se introdujo en mi recto. Ahora ten&iacute;a un dedo en mi co&ntilde;o y otro en mi culo, de la misma mano, mientras me follaba por ambos lados, sus labios apretaban mi cl&iacute;toris, no tard&eacute; mucho en venirme de nuevo, era incre&iacute;ble haber tenido tres orgasmos en poco tiempo a manos de la lengua de Ram&oacute;n. De pronto sent&iacute; que Ram&oacute;n sacaba sus dedos de mi interior y se preparaba para follarme. Baj&oacute; su mono, apareciendo el trabuco que estaba dispuesto a enterrarme en mi cuerpo&hellip; no llevaba ropa interior. Sent&iacute; su gordo glande jugar con mis labios vaginales, &eacute;l lo estaba frotando por el largo de mi raja y en ocasiones en mi ano, de pronto sent&iacute; como encontr&oacute; la bocana de mi co&ntilde;o y sin dilaci&oacute;n me penetr&oacute;. Notaba como se me abr&iacute;an las carnes, separaba mis paredes vaginales dilat&aacute;ndolas cuando comenz&oacute; a moverse en un rico de vaiv&eacute;n buscando profundidad a cada estocada, cada vez sent&iacute;a su verga m&aacute;s dentro de m&iacute;. Luego sus manos se posaron en mis tetas y me apret&oacute; los pezones que tengo como timbres de castillo, en tanto percib&iacute;a como ahondaba con su enorme cuerno de toro en mi intimidad. Sus bombeos eran cada vez m&aacute;s intensos y fuertes, por fin o&iacute; gemir y pujar con sus embestidas de la fuerza que me follaba. Yo me quejaba como loca y gem&iacute;a gozando todo lo que me daba. No hab&iacute;a visto bien que verga se gastaba, pero por las sensaciones era dos veces la de Eduardo, mi esposo y gorda como una botella de 33 cl.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n all&iacute; parado me puso las piernas en sus hombros y su ritmo aument&oacute; de velocidad, volv&iacute; a subir la cumbre del orgasmo, pero esta vez no me fui sola, o&iacute; que Ram&oacute;n estaba por explotar taladr&aacute;ndome como una locomotora. Acto seguido, me da la vuelta y me hace poner a cuatro patas. Se sit&uacute;a detr&aacute;s de m&iacute; apuntando directamente a mi co&ntilde;ito ajado por tan vasto trabuco. En menos de un segundo presiona y lo enfunda en mi chocho casi la mitad, unos diez o doce cent&iacute;metros. Tiene que tapar con una de sus manos mi boca para que mis gemidos no se oigan entre los de abajo. El muy capullo comienza un vaiv&eacute;n cadencioso dentro de m&iacute;, mientras con su mano me tapa la boca y con la otra manosea mis tetas, como queriendo estruj&aacute;rselas. El muy cabr&oacute;n no aparta su mirada de la m&iacute;a reflejada en el espejo de la coqueta. Con cada uno de sus r&iacute;tmicos movimientos se introduce m&aacute;s y m&aacute;s en el co&ntilde;ito de la esposa de Eduardo&hellip;, veo como la sonrisa de su cara aumenta por momentos. De pronto le oigo&hellip;<\/p>\n<p>-&ldquo;Si Eduardo no puede, me tienes que dejar a m&iacute;. Os puedo ayudar a ti y a Emiliano&hellip;.Yolo har&iacute;a por vosotros&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;&iquest;El qu&eacute;?&rdquo; Le pregunto entre gemidos, aprovechando que Ram&oacute;n libera mi boca un instante.<\/p>\n<p>-&ldquo;Pre&ntilde;arte de nuevo cari&ntilde;o. Lo har&iacute;a por vosotros. &iquest;No te gustar&iacute;a tener otro &quot;beb&eacute;&quot;, ahora que el primero ya est&aacute; grandecito&hellip;? A &eacute;l le vendr&iacute;a bien para jugar con &eacute;l&rdquo;<\/p>\n<p>Me dice el muy capullo bombeando ahora con todas sus ganas y metiendo por completo sus 20 cm en mi angosto y necesitado co&ntilde;o<\/p>\n<p>-&ldquo;Yo hago unos ni&ntilde;os preciosos y a Eduardo le dices que es suyo y ya est&aacute;. Te har&iacute;a la barriga aqu&iacute;, durante la obra, antes de que nos fu&eacute;ramos&hellip; A Emiliano seguro que le encantar&iacute;a tener un hermanito&rdquo;, dice volvi&eacute;ndose hac&iacute;a m&iacute;, buscando mi mirada y sonriendo nuevamente. &ldquo;Uffff, y no dejo de imaginar estas ubres repletitas de leche mi amor&rdquo;. No para de magrearme las tetas cada vez m&aacute;s sensibles&hellip; -&ldquo;Yo mismo vend&iacute;a a diario para orde&ntilde;&aacute;rtelas bien. Te iba a sacar la leche a mordiscos hasta dej&aacute;rtelas sin gota cari&ntilde;o. &iexcl;Aaahhh! Me va a reventar la polla de c&oacute;mo se me pone imagin&aacute;ndolo todo. &iquest;Me dejar&aacute;s, cari&ntilde;o? &iquest;No quieres tener otro ni&ntilde;o?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Yo siempre quise, pero Eduardo no quiere m&aacute;s&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Pues dile que han fallado esas pastillas que tomas y ya est&aacute;&#8230; Una vez que te vea pre&ntilde;ada ver&aacute;s que ilusi&oacute;n le hace&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;No puedo hacer eso&hellip; Ahhhh, me encanta como lo haces&hellip; me haces disfrutar como nadie&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Lo s&eacute; cari&ntilde;o. Yo s&eacute; lo que t&uacute; necesitas. Te gusta as&iacute;, &iquest;eh? Bien profundo&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Me encanta&hellip; Me debo estar volviendo loca pero jam&aacute;s he sentido algo as&iacute;&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Ufff, lo que dar&iacute;a por que subiesen Eduardo o Emiliano y nos vieran as&iacute;. T&uacute; encantada de recibir polla y a m&iacute; d&aacute;ndote mi tranca con gusto, intentando pre&ntilde;ar a su mujer ya su mama&iacute;ta&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>Me estaba poniendo cardiaca, yo ya solo quer&iacute;a sentir su leche caliente en mi &uacute;tero, debo de estar loca pero s&iacute;, me encanta y voy a correrme de nuevo con todo ese poll&oacute;n alojado en lo m&aacute;s hondo de mi conejo &ndash;&ldquo;Aaahhhh&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Te has corrido cari&ntilde;o, yo tampoco puedo m&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; el alba&ntilde;il. &ldquo;Me corro, joder es el co&ntilde;o m&aacute;s cojonudo que he probado en mi vida&hellip; &iexcl;Vaya cantidad de leche te voy a echarrrr! A&uacute;n aguanto un poco&hellip; Te aseguro que este co&ntilde;o ya no es el del principio, pero a m&iacute; me gustan m&aacute;s as&iacute;, bien abiertos y tragones y siempre con ganas de m&aacute;s y m&aacute;s leche dentro. Chochos que disfrutan s&oacute;lo con grandes pollas y no con las de casa, a las que apenas sienten cuando las tienen dentro&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Dame tu lecha cabr&oacute;n&hellip; no pares hasta llenarme&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Para haber estado con tan pocos t&iacute;os follas de puta madre, Ana. Lo que est&aacute;s aprendiendo hoy y lo que le voy a ense&ntilde;ar a la maestra a&uacute;n hasta que me vaya&hellip; &iexcl;Qu&eacute; corrida viene nena! &iexcl;Qu&eacute; corrida! &iexcl;Ummmm!&rdquo;El toro bravo me clavaba hasta el fondo, sent&iacute; como se endurec&iacute;a el cipote dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Aahhh, cabrooon. S&aacute;calaaa, s&aacute;calaaa&hellip; Siento tu lecheee&hellip;&rdquo;, le digo mientras percibo como eyacula el semental, aquello parec&iacute;a una monta del toro a su indefensa vaquita.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Qu&eacute; corrida&hellip;! &iexcl;Qu&eacute; corrida&hellip; como en la vida! Te estoy echando dentro la leche de una semana&rdquo;, dice d&aacute;ndome un cachete en las nalgas y eyaculando como un animal en lo m&aacute;s profundo de mi co&ntilde;o&hellip;<\/p>\n<p>-&ldquo;Eres un cabr&oacute;n hijo de puta&hellip; &iexcl;Joder noto como me hierve tu lefa dentro!&rdquo;, le digo entre gemidos fuera de m&iacute;&hellip; &ldquo;&iexcl;Ll&eacute;namelo, ll&eacute;namelo entero hasta la matriz&hellip;!&rdquo; me oigo at&oacute;nita como una vulgar puta adolescente.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Aaaahhh&hellip;Toma, tomaaa! &iexcl;&iquest;Sientes su calor tibio y los bichitos correr&hellip;?! Te he metido millones de ramoncines para que no te falten&hellip; Hoy has ganado el premio gordo y te he hecho millonaria&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Me matas, me matas, cabr&oacute;n!&rdquo;<\/p>\n<p>Pero &eacute;l adem&aacute;s ten&iacute;a otra idea, me sac&oacute; su verga y se puso a un lado con el falo en su mano y buscando mi boca.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;&Aacute;brela!&rdquo; Me indic&oacute;, casi orden&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Yo acerqu&eacute; mi boca y la abr&iacute; casi autom&aacute;ticamente, estaba poniendo su glande en mis labios cuando sent&iacute; un &uacute;ltimo chorrito de esperma salir de su verga, &eacute;l me tom&oacute; de la cabeza para que no la retirara, as&iacute; final de corrida la hizo en mi boca&hellip; una parte de su engrudo qued&oacute; sometido a mi cerrado co&ntilde;o y la otra parte la tragu&eacute; directa a mi est&oacute;mago. Como si no hubiera sido nada, Ram&oacute;n se subi&oacute; su mono de trabajo, tom&oacute; los cubiertos y un trozo de carne de la mesa&hellip; nos pusimos a comer, &eacute;l con los cojones vac&iacute;os y yo llena de leche por el co&ntilde;o y la boca. El sabor del estofado ese d&iacute;a pareci&oacute; distinto. Tras el postre se fue hacia la planta baja, sin decirme nada. Yo me qued&eacute; all&iacute; acostada sobre la cama a pasar la siesta medio desnuda, con las piernas y la vagina abiertas, con el regusto a&uacute;n del semen en mi boca, pero sobre todo, satisfecha.<\/p>\n<p>Un sentimiento de culpabilidad y cargo de conciencia me abrumaron los d&iacute;as siguientes, a pesar de haber gozado como una ramera, no quer&iacute;a ni ver a Ram&oacute;n. Y as&iacute; fue, no entable ninguna conversaci&oacute;n con &eacute;l, ni le daba la vista. Mi marido lleg&oacute; ese fin de semana y lo provoqu&eacute; para que me follara, lo hizo, pero no era comparable a lo que me hizo sentir Ram&oacute;n. Eso me hizo caer de nuevo en los brazos del robusto alba&ntilde;il que supe era ya padre de cuatro hijos leg&iacute;timos de su esposa Rosa y alguno m&aacute;s de alguna despreocupada mujer casada como yo. Una semana y media m&aacute;s tarde, el ingeniero encargado de la remodelaci&oacute;n, quien llegaba solo a supervisar los trabajos, me confirm&oacute; que el trabajo se finalizaba al siguiente d&iacute;a. Fue cuando tom&eacute; la decisi&oacute;n de despedir a Ram&oacute;n, le escrib&iacute; nuevamente en otro papelito, el cual dec&iacute;a&hellip; &ldquo;Te invito a cenar ma&ntilde;ana por la noche&rdquo;, esta vez quer&iacute;a tenerlo solo conmigo sin nadie m&aacute;s en la casa.<\/p>\n<p>Ahora si me puse lo m&aacute;s sexi que encontr&eacute; en mi vestidor, un vestido s&uacute;per corto, con amplio escote, sin sujetadores, zapatos de tac&oacute;n y una tanguita que ten&iacute;a un par de a&ntilde;os de no usar. Ram&oacute;n lleg&oacute; puntual tambi&eacute;n, ya no ten&iacute;a puesto su mono de trabajo, sino un pantal&oacute;n oscuro y una camisa sport. Como la vez anterior, previo a la cena, me empez&oacute; a comer a besos la boca, el cuello y mis tetas. Al poco tiempo ya estaba de nuevo en sus manos. Me pidi&oacute; que me pusiera en cuatro patas sobre el sof&aacute; levantando mi culo respingonamente, &eacute;l se coloc&oacute; detr&aacute;s y comenz&oacute; a decirme que ten&iacute;a una culito precioso, luego me subi&oacute; el vestido y bes&oacute; las nalgas una a una mientras sus dedos hurgaban mi conejo, que ya estaba mojado y hambriento. Luego su lengua inspeccion&oacute; mi ano, haciendo a un lado mi tanga&hellip; de nuevo su lengua me pon&iacute;a loca de placer. Le ped&iacute; entre quejidos que me la metiera. No me hizo esperar y poni&eacute;ndose de pie atr&aacute;s de m&iacute;, sac&oacute; su gorda verga y me la embuti&oacute; en mi vagina casi de un tir&oacute;n&hellip; luego empez&oacute; a bombe&aacute;rmela con ricos golpes secos. Llegu&eacute; a un orgasmo a los pocos minutos despu&eacute;s de penetrarme.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Quiero chup&aacute;rtela!&rdquo; Le dije.<\/p>\n<p>Me desprend&iacute; de su falo y me sent&eacute; mientras &eacute;l parado frente a mi esperaba mis labios en su verga. La tom&eacute; con ambas manos y la lam&iacute; arriba y abajo, pude sentir mis propios jugos vaginales que ten&iacute;a su verga impregnada. No me import&oacute;, se lo mam&eacute; como si fuera un rico manjar. Ram&oacute;n me tuvo que detener, porque si no &eacute;l se hubiera corrido en mi boca, pero &eacute;l ten&iacute;a otras ideas&hellip; &iexcl;Deseaba PRE&Ntilde;ARME! Ahora &eacute;l se sent&oacute; primero en el sof&aacute; y me dijo que de espaldas me sentara sobre su verga, as&iacute; lo hice, su verga entr&oacute; hasta lo m&aacute;s profundo de mi conejo sin obst&aacute;culos topando con mi pared vaginal su orondo glande. Ram&oacute;n me abraz&oacute; con sus fuertes brazos y yo me gir&eacute; para besarlo a la vez que mov&iacute;a mi cadera con buenos sentones de mi trasero sobre su rica verga aplast&aacute;ndole los fastuosas pelotas, que deb&iacute;an estar repletas de leche por lo duras que las notaba. Por un momento sent&iacute; que su falo me llegaba a lugares nunca explorados dentro de mi vagina, al mismo est&oacute;mago. Al rato me desprend&iacute; y yo tom&eacute; la decisi&oacute;n de sentarme sobre su verga de nuevo, pero ahora sentada de frente a &eacute;l. Volvimos a darnos besos de lengua devor&aacute;ndonos&hellip; le met&iacute;a la sin hueso por los dientes, paladar y luego se le mamaba la lengua lujuriosamente sin dejar de empalarme con tan vasto m&aacute;stil mientras yo lo cabalgaba oyendo el chapoteo de mi culo contra sus muslos y pelvis, a la par que mi cl&iacute;toris despojado de su capuch&oacute;n por la posici&oacute;n tan abierta de mi co&ntilde;o se frotaba con sus vello d&aacute;ndome un placer extra. &Eacute;l mamaba mis tetas y succionaba mis pezones, manoseaba mis nalgas y mi ano.<\/p>\n<p>En lo mejor est&aacute;bamos en esa posici&oacute;n, yo gritaba de excitaci&oacute;n y me hab&iacute;a vuelto a correr como no pod&iacute;a ser menos, cuando me dijo al o&iacute;do&hellip; -&ldquo;&iexcl;&iexcl;Quiero darte placer viendo tu culito!!&rdquo;<\/p>\n<p>Con la fuerza de su cuerpo me volvi&oacute; a dejar a cuatro patas sobre el sof&aacute;, me lami&oacute; el ano y pas&oacute; su lengua por toda la raja inundada y altamente lubricarla. Luego se puso de pie atr&aacute;s de m&iacute;, yo trat&eacute; de relajarme para ayudar un poco, luego sent&iacute; su verga empujando desde mi culo embutiendo todo el badajo hasta los mismos huevos de un solo envi&oacute;n en mi &uacute;tero&hellip; Luego se fue deslizando lentamente dentro de mis paredes haci&eacute;ndonos sentir cada terminaci&oacute;n nerviosa. Ram&oacute;n paraba ocasionalmente para que yo y &eacute;l pudi&eacute;ramos tomar aire y un descanso de deleite, al cabo de dos o tres minutos, yo ten&iacute;a su dura verga en mi co&ntilde;ito clavada d&aacute;ndome el mayor de los placeres. Normalmente no hab&iacute;a sentido tanto placer de ser clavada por el co&ntilde;o, pero con Ram&oacute;n era diferente, me la bombeo durante varios minutos y por primera vez sent&iacute; tener un orgasmo causado por la penetraci&oacute;n vaginal. Ram&oacute;n emiti&oacute; un quejido fuerte y luego sent&iacute; algo caliente en mis entra&ntilde;as&hellip; era su esperma hirviendo que me regalaba en mi c&eacute;rvix ator&aacute;ndolo de lefa espesa y f&eacute;rtil.<\/p>\n<p>A medida que se deslecha gem&iacute;amos a la vez, &eacute;l largando chorretones espesos de esperma a toda presi&oacute;n y yo recibi&eacute;ndolos candentes en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de mi &uacute;tero, por entonces ovulando&hellip; tal vez por eso notaba sus eyaculaciones m&aacute;s intensas, m&aacute;s febriles. No dur&oacute; dentro de m&iacute; mucho tiempo tras la inseminaci&oacute;n, cual semental se despoj&oacute; e m&iacute; y descansamos un rato&hellip; al poco lo invit&eacute; a la mesa a cenar, nos vestimos y cenamos.<\/p>\n<p>Tras la cena nos despedimos como viejos amigos y me dej&oacute; el n&uacute;mero de su tel&eacute;fono m&oacute;vil. Pasadas unas semanas nos volvimos a encontrar, y as&iacute; durante un par de semanas que Eduardo estuvo en largo viaje de negocios&hellip; invitaba a Ram&oacute;n a cenar o a comer indistintamente para terminar follando. Y tanto fue el c&aacute;ntaro a la fuente que finalmente el bravuc&oacute;n de Ram&oacute;n me pre&ntilde;&oacute; de mi segundo hijo, no me import&oacute; porque mi vida sexual con mi marido segu&iacute;a siendo aburrida, pero con la aventura del alba&ntilde;il ve&iacute;a todo de otro color&hellip; era mi pizza, lo llamaba y en 20 minutos lo ten&iacute;a dispuesto y caliente para com&eacute;rmelo. No obstante con la enorme panza que me hizo, nuestra aventura se enfri&oacute; y no supe de &eacute;l hasta unos a&ntilde;os despu&eacute;s que tuvimos que realizar varias reparaciones y ampliaciones en los siguientes a&ntilde;os. Sin embargo en los &uacute;ltimos doce a&ntilde;os no nos volvimos a ver, hasta que me lo encontr&eacute; 30 a&ntilde;os despu&eacute;s de mi primera infidelidad con &eacute;l, haciendo unos arreglos en la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n y Cultura&hellip;<\/p>\n<p>CONTIN&Uacute;A&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 El verano del 1998 marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en mi vida madura. Fue eso que llama un verdadero punto de inflexi&oacute;n. Pero antes de empezar, d&eacute;jenme presentarme. Soy una mujer de 66 a&ntilde;os a julio de 2018 nativa de Barcelona. S&iacute; me cas&eacute; nada m&aacute;s terminar la carrera y al a&ntilde;o siguiente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":13199,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-20184","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13199"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20184"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20184\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}