{"id":20211,"date":"2019-03-03T23:00:00","date_gmt":"2019-03-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-03-03T23:00:00","modified_gmt":"2019-03-03T23:00:00","slug":"20211-la-lasciva-vida-de-una-maestra-de-escuela-2-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20211-la-lasciva-vida-de-una-maestra-de-escuela-2-parte\/","title":{"rendered":"La lasciva vida de una maestra de escuela (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20211\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>30 a&ntilde;os despu&eacute;s de la infidelidad con el alba&ntilde;il.<\/p>\n<p>Ana baj&oacute; del autom&oacute;vil de su esposo que la dej&oacute; en la entrada del elegante hotel donde ser&iacute;a la convenci&oacute;n. Al subir la rampa al acceso principal, escuch&oacute; que alguien le dirigi&oacute; el cl&aacute;sico piropo silbado. Ella gir&oacute; y vio a un hombre mayor que trabajaba en las plantas de ornato de la entrada. No hab&iacute;a nadie cerca excepto taxistas en sus veh&iacute;culos y a distancia, un botones, pero el silbido era muy cercano.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Adi&oacute;s guapa!&rdquo;, escuch&oacute; que el viejo le dec&iacute;a.<\/p>\n<p>A pesar de su supuesta indiferencia, su feminidad la hizo sentirse halagada. Se gir&oacute; de nuevo y vio que &eacute;l la miraba fijamente. Su cara se le hizo conocida y camin&oacute; hacia &eacute;l. A sus 58 a&ntilde;os, Ana hab&iacute;a conocido a much&iacute;simas personas de todas las clases sociales y pens&oacute; que lo menos que pod&iacute;a hacer es ver de quien se trataba. A medida se acercaba, Ana empez&oacute; a sentir una leve descarga de adrenalina&hellip;<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;Ram&oacute;n?&rdquo;, pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;El mismo que viste y calza, hermosa&rdquo;, contest&oacute; &eacute;l emocionado. &ldquo;Te han sentado bien los a&ntilde;os, mi reina&rdquo;, la halag&oacute; el vetusto alba&ntilde;il.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; la &uacute;ltima vez que supo de Ram&oacute;n fue en alguna de las espor&aacute;dicas veces que se vieron despu&eacute;s de sostener un t&oacute;rrido y largo romance de casi cuatro meses hac&iacute;a poco m&aacute;s de 30, cuando ella estaba poco tiempo casada con Eduardo. Como una corriente el&eacute;ctrica, los recuerdos se vinieron a su mente.<\/p>\n<p>-&ldquo;Te sientan bien esos, que ser&aacute;n, &iquest;10 o 15 kilitos que traes encima?&rdquo; le dijo Ram&oacute;n. &rdquo;Tus nalgas se ven m&aacute;s sabrosas, m&aacute;s rellenas&rdquo;, prosigui&oacute;. Ella simplemente le sonri&oacute;.<\/p>\n<p>Entre Ana y Ram&oacute;n existi&oacute; siempre un v&iacute;nculo de franqueza cuando ella fue su puta casada. A ambos les encantaba dominarse y ten&iacute;an relaciones de alto riesgo que disfrutaban enormemente, unas relaciones que Eduardo nunca supo que as&iacute; fueran, o por lo menos eso pensaban. Rosa, la esposa de Ram&oacute;n, era para Ana un misterio&hellip; si supo o no de tal relaci&oacute;n poco importaba a estas alturas.<\/p>\n<p>Ana vio su reloj y le dijo&hellip; &ndash;&ldquo;Tengo que entrar a la reuni&oacute;n. Durar&aacute; como hora y media o dos. &iquest;Estar&aacute;s por aqu&iacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Claro!, contest&oacute; Ram&oacute;n emocionado. &ldquo;Salgo a las 11. Trabajo media jornada aqu&iacute;&rdquo;, agreg&oacute;.<\/p>\n<p>En la convenci&oacute;n, Ana no hizo sino recordar sus ardientes a&ntilde;os con Ram&oacute;n. La relaci&oacute;n se enfri&oacute; algo cuando temi&oacute; haber quedado pre&ntilde;ada de &eacute;l, pero se siguieron viendo espor&aacute;dicamente. Ana se preguntaba c&oacute;mo estar&iacute;a el poll&oacute;n que gastaba de joven. Era enorme, ella recordaba que f&aacute;cilmente podr&iacute;a llegar a los 20 cm y no consegu&iacute;a cerrarla con sus dedos en la base, dura, venosa&hellip; obscura. Empez&oacute; a salivar con el solo recuerdo y sinti&oacute; su vulva humedecerse. Record&oacute; cada detalle, y la convenci&oacute;n le pas&oacute; en blanco y se le hizo eterna. Habr&iacute;an pasado algunos a&ntilde;os desde que lo vio por &uacute;ltima vez. Se llamaban rara vez por tel&eacute;fono, ella le ped&iacute;a trabajos&hellip;, Ram&oacute;n se la follaba cuando pod&iacute;a, trabajando como alba&ntilde;il en casa de Ana y Eduardo. Frecuentemente era solo dinero lo que &eacute;l quer&iacute;a, y ella con gusto se conced&iacute;a&hellip; quedaban de verse, pero rara vez se lograba dicha reuni&oacute;n. Cuando finalmente pudo salir del sal&oacute;n, Ana baj&oacute; apresuradamente y no lo encontr&oacute;.<\/p>\n<p>Algo decepcionada se dirigi&oacute; al &aacute;rea de la piscina en la parte posterior del edificio, y a lo lejos lo divis&oacute; y alz&oacute; su mano. Ram&oacute;n estaba guardando sus herramientas y ya se hab&iacute;a cambiado. Le hizo se&ntilde;as para que se acercara.<\/p>\n<p>-&ldquo;Siempre podr&aacute;s decir que me conoces, que me est&aacute;s pidiendo un trabajo o algo as&iacute;&rdquo;, le susurr&oacute; Ram&oacute;n. &ldquo;As&iacute;, tus amistades que nos vean no creo que sospechen, adem&aacute;s t&uacute; est&aacute;s hermosa y yo me conservo aun en forma&rdquo;, agreg&oacute;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Eduardo saldr&aacute; el s&aacute;bado a pescar con sus amigos. Ahora solo tengo a Alberto soltero en casa que seguramente saldr&aacute;, no tengo nietos que cuidar&rdquo;, le dijo ella.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;Ya eres abuela?&rdquo;, pregunt&oacute; Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Si&rdquo;, contest&oacute; Ana. &ldquo;Tengo dos nietos y una nieta&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Pues eres la abuela m&aacute;s sabrosa que jam&aacute;s he visto&rdquo;, le dijo Ram&oacute;n. Ana sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;Sigues viviendo en el mismo sitio?&rdquo; Pregunt&oacute; Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>-&ldquo;No&rdquo;, contest&oacute; ella. &ldquo;Esta es mi nueva direcci&oacute;n&rdquo;, al tiempo que le dio un papel con su n&uacute;mero de m&oacute;vil.<\/p>\n<p>Por prudencia y cuidado, Ana no lo bes&oacute; en la despedida. Ram&oacute;n le asegur&oacute; que estar&iacute;a el s&aacute;bado a las 10 en su casa para &ldquo;visitarla&rdquo;&hellip; Ambos coincidieron que hab&iacute;a mucho de qu&eacute; hablar, y lo invit&oacute; incluso a comer con ella. Anduvo unos pasos, Ana se detuvo&hellip; t&iacute;midamente se volvi&oacute; y le pregunt&oacute; a Ram&oacute;n, -&ldquo;&iexcl;&iquest;Todav&iacute;a se te pone dura?!&rdquo;.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n se rio. &ndash;&ldquo;Digamos que rara vez me falla, pero casi siempre hace un buen papel todav&iacute;a&rdquo;, le asegur&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os tienes Ram&oacute;n?&rdquo; Pregunt&oacute; ella.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;Voy para los 65&rdquo;, le contest&oacute; orgullosamente. &ldquo;Le cuesta arrancar pero cuando se empalma se pone fuerte y de un recio muy sabroso como ya conoces&hellip;&rdquo;, dijo haciendo un gesto con su brazo y cerrando el pu&ntilde;o en signo de fortaleza.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Pues Eduardo tiene 60 y no se le empalma muy bien que digamos desde hace mucho&rdquo;, confes&oacute; ella.<\/p>\n<p>-&ldquo;Pobre de ti&rdquo;, contest&oacute; el. &ldquo;Dile que ya perdida la suya, te compre una verga de goma&rdquo;, le dijo ri&eacute;ndose.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Acaso crees que no la tengo&hellip;! Te veo pasado ma&ntilde;ana. &iquest;Sabr&aacute;s llegar?&rdquo; pregunt&oacute; Ana.<\/p>\n<p>-&ldquo;Ver&eacute; la manera. T&uacute; cuenta conmigo y con tu orgasmo&rdquo;, le asegur&oacute; Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>Se dirigi&oacute; a la entrada y lleg&oacute; Eduardo por ella. Ram&oacute;n los vio alejarse, tom&oacute; sus cosas y se dirigi&oacute; a la parada del bus al otro lado del boulevard.<\/p>\n<p>Casi a las 10 en punto de la ma&ntilde;ana, Ram&oacute;n lleg&oacute; al nuevo domicilio de Ana y Eduardo. Ana sab&iacute;a bien que por ning&uacute;n motivo Ram&oacute;n rechazar&iacute;a la invitaci&oacute;n a su casa para tener una larga conversaci&oacute;n y despu&eacute;s quedarse a comer, y quiz&aacute; tal vez, algo m&aacute;s. No hac&iacute;a mucho calor, el clima era soleado y agradable. Ana se visti&oacute; con unos leggings deportivos grises muy ajustados, que dejaban entrever su a&uacute;n atractiva figura y hacer que sus kilos de m&aacute;s le dieran una apariencia de un pasado agraciado. Era verdad que se hallaba un poco rellenita, pero esos kilos le daba la forma a su silueta, por la que todo hombre pierde sus cabales&hellip;, su cara un poco m&aacute;s rellena, sin perder su belleza o m&aacute;s bien realzarla, sus nalgas m&aacute;s rellenas y torneadas por los a&ntilde;os, y sus tetas algo m&aacute;s ca&iacute;das pero muy apetitosas y m&aacute;s gordas despu&eacute;s de amantar a dos hijos. En esta ocasi&oacute;n no se puso ropa interior. A su edad, Ana no hab&iacute;a sido objeto de cirug&iacute;as como la mayor&iacute;a de sus amigas. Conserv&oacute; su belleza lo m&aacute;s intacta posible a lo largo de m&aacute;s de 30 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n, vestido lo mejor que pudo dentro de su humilde condici&oacute;n, entr&oacute; a la casa y esta vez, Ana lo bes&oacute; brevemente en la mejilla. Se abrazaron y no tardaron mucho en besarse apasionadamente comi&eacute;ndose la boca, ansiosos de revivir aquellos a&ntilde;os llenos de calentura y atrevimiento. Ram&oacute;n, con casi 65 a&ntilde;os, se ve&iacute;a mucho m&aacute;s maltratado para su edad. El extenso y arduo trabajo al sol. Su otrora rizado cabello estaba completamente blanco&hellip; siempre fue hombre de mucho vello. Su desali&ntilde;ada barba fue recortada y le quit&oacute; algunos a&ntilde;os de encima&hellip; era un maromo fuerte y erguido, siempre lo hab&iacute;a sido&hellip;, sus m&uacute;sculos estaban firmes y se notaba que a&uacute;n ten&iacute;a condici&oacute;n varonil, potente y muy macho. Ana le ofreci&oacute; algo para desayunar. Ram&oacute;n acept&oacute; gustoso.<\/p>\n<p>-&ldquo;Cu&eacute;ntame Ram&oacute;n&rdquo;, dijo Ana. &rdquo;Cu&eacute;ntame de tu familia&hellip; &iquest;C&oacute;mo est&aacute; Rosa, los hijos&hellip; 4 son verdad?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Todos bien&rdquo;, empez&oacute; Ram&oacute;n. &ldquo;Rosa muy descuidada&hellip; ya estamos solos, la peque&ntilde;a se cas&oacute; hace como cinco a&ntilde;os y nos quedamos solos&rdquo;, continu&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;Y mi Zapo?&rdquo; (As&iacute; apodaban al hijo mayor de Ram&oacute;n), pregunt&oacute; Ana.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Ah ese in&uacute;til&hellip;! Contest&oacute; Ram&oacute;n. &ldquo;Me ha salido m&aacute;s vago que las mantas&rdquo;, prosigui&oacute;. &ldquo;Ya debe de andar sobre los 46. Lleva dos o tres mujeres y ha pre&ntilde;ado a varias. Cuando nos visita, ya no quiero ni preguntar&rdquo;, dijo Ram&oacute;n mientras Ana le serv&iacute;a su desayuno.<\/p>\n<p>Ana se sent&oacute; enseguida de &eacute;l, a su derecha.-&ldquo;Sali&oacute; caliente como su padre, pues&rdquo;, dijo Ana, mientras Ram&oacute;n com&iacute;a. Ana empez&oacute; a acariciar en antebrazo de Ram&oacute;n con sus dedos&hellip; -&ldquo;Nunca te dije nada&hellip;&rdquo;, empez&oacute; Ana. &rdquo;Pero me hubiera gustado que me follara el Zapo&hellip; se parece tanto a ti&rdquo;.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n casi se ahog&oacute; con el caf&eacute;. Ella se rio. Esperaba esa reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Me acuerdo cuando lo tra&iacute;as de ayudante&rdquo;, continu&oacute; Ana. &ldquo;Tendr&iacute;a, qu&eacute;, Me acuerdo que ve&iacute;a sus pantalones y se notaba que hab&iacute;a heredado tu citote. Si t&uacute; ten&iacute;as treinta y tantos y parec&iacute;as de 20&hellip; me imagino que el Zapo, pudiera darme unas 10 veces al d&iacute;a&rdquo;, agreg&oacute; Ana mientras ambos se carcajeaban.<\/p>\n<p>-&ldquo;A ver&rdquo;, Ram&oacute;n, y se puso a sacar cuentas. &ldquo;Estamos en el 2018. Aquello fue por all&aacute; por&hellip; el 87-88. El Zapo si no me falla la memoria naci&oacute; en el 72. Hace&hellip; &iquest;Cu&aacute;nto? Me cas&eacute; con 19 o 20&rdquo;. Trat&oacute; de recordar.<\/p>\n<p>Ana cont&oacute; con sus dedos&hellip;<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;No, estoy mal. El Zapo naci&oacute; como en el 72, justo antes de la crisis del petr&oacute;leo&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Es que son tantos zagales y la cabeza que ya no es lo que era&hellip;&rdquo;, dijo.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;Te imaginas Ram&oacute;n? &iexcl;Tu hijo foll&aacute;ndome! Meti&eacute;ndola donde la tuvo su padre y tantas veces se corri&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Recuerdo&rdquo;, empez&oacute; Ram&oacute;n. &ldquo;Aquella vez en mi casa cuando te ten&iacute;a ensartada por el co&ntilde;o, y no te quitabas&hellip; te dije que estaba a punto de explotar, y haci&eacute;ndote la desentendida de mi inminente eyaculaci&oacute;n, me dijiste que quer&iacute;as tener un hijo m&iacute;o, &iexcl;Que te pre&ntilde;ase! Quer&iacute;as que te hiciera una buena barriga con un hijo que tuviera un poll&oacute;n como su padre para que en el futuro no te faltara un buen cipote para follarte&rdquo;.<\/p>\n<p>Ana sonri&oacute;. &ndash;&ldquo;Claro, estaba peligrosamente caliente y no me importaba decir tonter&iacute;as&rdquo;. Se qued&oacute; mirando a los ojos del vetusto hombre casi del croma&ntilde;&oacute;n.-&ldquo;Es que de verdad Ram&oacute;n, eras incre&iacute;ble&rdquo;, prosigui&oacute; ella. &ldquo;Muy afortunada ha sido mi esposa de tener esta maza a su entera disposici&oacute;n&hellip; &iexcl;&iquest;Cu&aacute;ntas folladas le das a la semana?!&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Ya no tantas como antes&hellip; con dos o tres lleno el cupo. Tampoco tiene el co&ntilde;o tan apetecible como hace unos a&ntilde;os, ya le pesan las tetas y el culo un poco&hellip;&rdquo;, se rieron de la ocurrencia, la pobre mujer ya rondaba los 62 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>-&ldquo;Nunca se me va a olvidar aquella vez que lo hicimos como cinco veces en un d&iacute;a&hellip; me llenaste todos los agujeros de lefa. &iexcl;Sal&iacute; perdida de leche! Ol&iacute;a a semen dos d&iacute;as despu&eacute;s, menos mal que Eduardo no andaba por casa esos d&iacute;as. Y ni que decir de c&oacute;mo me dejaste el co&ntilde;o&hellip; &iexcl;Para el arrastre!&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Seis Ana, fueron seis polvos&rdquo;, corrigi&oacute; Ram&oacute;n. &ldquo;Fueron 6 polvazos y en todos sacaste algo de lefa para ti, &iexcl;C&oacute;mo lo recuerdo!&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iexcl;Que b&aacute;rbaros &eacute;ramos!&rdquo;, record&oacute; Ana. &ldquo;&iexcl;Me dejaste toda desvencijada con el co&ntilde;o irritado y zamba! &iexcl;Eras una bestia parda follando&hellip; un aut&eacute;ntico semental! Ella lo miraba con ojos lascivos.-&ldquo;Aquellos largos viajes de Eduardo, cuando te quedabas a dormir y le avisabas a Rosa que era porque ten&iacute;as que velar de la construcci&oacute;n&hellip; nunca lo olvidar&eacute;&rdquo;, prosigui&oacute;.<\/p>\n<p>Entre la amena conversaci&oacute;n sobre sus familias, lo que hab&iacute;an hecho de sus vidas y sus candentes recuerdos, Ram&oacute;n termin&oacute; su desayuno.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;Te importa si fumo?&rdquo; Pregunt&oacute; Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Claro que no&rdquo;, contesto ella. &ldquo;Si Eduardo dice algo, le dir&eacute; que viniste a ver unos trabajos pendientes. Pero s&iacute; quisiera que vieras algo en el cuarto de arriba que no usamos&rdquo;, agreg&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Ahora lo vemos&rdquo;, dijo &eacute;l. &rdquo;Ando necesitado de lana&rdquo;.<\/p>\n<p>Pasaron a la sala. Transcurri&oacute; un grato momento lleno de recuerdos, sentimentales y calientes an&eacute;cdotas. Ana se sent&oacute; frente a Ram&oacute;n, aunque mor&iacute;a por estar enseguida en el mismo sill&oacute;n, aguardando el momento preciso para desenterrar la calentura que ambos, seguramente, llevaban dentro. Los a&ntilde;os arrancaron de Ram&oacute;n aquel arrojo que &eacute;l ten&iacute;a cuando la saludaba por las ma&ntilde;anas&hellip;no esperaba ni un minuto para lanzarse sobre ella y devorarla. Hoy se ve&iacute;a prudente y mesurado, m&aacute;s retra&iacute;do, se notaba m&aacute;s la falta de energ&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Qu&eacute; te parece si vemos el trabajo que quiero hacer?&rdquo; dijo Ana.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n se levant&oacute; sin dificultad y salieron al jard&iacute;n.<\/p>\n<p>-&ldquo;Es all&aacute; arriba&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; ella.<\/p>\n<p>Una escalera met&aacute;lica de espiral daba acceso al cuarto en un segundo piso. Ella camin&oacute; frente a &eacute;l. Cuando empez&oacute; a subir, Ana empez&oacute; a acentuar con provocativo ritmo el movimiento de sus nalgas, segura de que Ram&oacute;n no les quitaba la vista. A la mitad de las escaleras, Ana se llev&oacute; las manos a la cintura y de un r&aacute;pido movimiento, se baj&oacute; sus leggings, mostrando a Ram&oacute;n sus desnudas, blancas y deliciosas nalgas.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iquest;Lo has extra&ntilde;ado?&rdquo; Pregunt&oacute; ella sensualmente.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n qued&oacute; inm&oacute;vil, en silencio. Ana abri&oacute; sus nalgas inclin&aacute;ndose hacia enfrente, mostr&aacute;ndole sus &iacute;ntimos encantos. Ram&oacute;n sinti&oacute; aquella ardiente familiaridad al ver el espect&aacute;culo. Sin decir palabra alguna, Ram&oacute;n acerc&oacute; su cara, le bes&oacute;, mordisque&oacute; suavemente una de sus nalgas, y empez&oacute; a leng&uuml;etear su ano mientras rodeaba con su mano su cuerpo y acariciaba su vulva. Ram&oacute;n empez&oacute; a introducir vigorosamente su lengua en la raja de su co&ntilde;o, venciendo con facilidad su resistencia, saboreando y recordando su ligeramente amargo y salado sabor, mientras ella levant&oacute; su camiseta y empez&oacute; a acariciarse las tetas, retorci&eacute;ndose de placer. Ana se volte&oacute; y se sent&oacute; inc&oacute;modamente en el pelda&ntilde;o, abriendo los muslos lo m&aacute;s que pudo. Ram&oacute;n retrocedi&oacute; un poco, se arrodill&oacute; m&aacute;s abajo, y empez&oacute; a lamerle la vulva, ahora por delante mientras ella empujaba su cabeza y acariciaba su blanca cabellera.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Sabe mejor, huele igual, igual de caliente!&rdquo; Exclam&oacute; Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>Ana gem&iacute;a y jadeaba, claramente se escuchaban las leng&uuml;etadas de Ram&oacute;n en su h&uacute;meda intimidad. Finalmente, Ram&oacute;n se separ&oacute;. La tom&oacute; de la mano y bajaron la escalera, dirigi&eacute;ndose a la sala de nuevo. Ana se detuvo, se quit&oacute; los leggings ajustados y la camiseta, y camin&oacute; completamente desnuda al lado de Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iexcl;Mmmmh, me muero de ganas de ti!&rdquo;, exclam&oacute; Ana presa de intenso placer.<\/p>\n<p>-&ldquo;Yo tambi&eacute;n&rdquo;, contest&oacute; Ram&oacute;n. &rdquo;Te cargar&iacute;a, pero creo que ya no te puedo llevar en brazos&hellip; la edad no perdona&rdquo;, dijo &eacute;l al tiempo que la abrazaba por el est&oacute;mago, acariciando sus contundes masas mamarias.<\/p>\n<p>Ana se rio, &ndash;&ldquo;&iexcl;deja mis lonjas!&rdquo; le dec&iacute;a, pero Ram&oacute;n insistente le acariciaba sus excesos y la nalgueaba mientras caminaban, disfrutando las ondulaciones que se formaban al nalguearla.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Cu&aacute;nto has engordado?&rdquo; Finalmente pregunt&oacute; &eacute;l, siendo una pregunta que no tolerar&iacute;a de su esposo.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Mmmhh, &iquest;Ser&aacute;n, unos 8 o 10 kilos?&rdquo; Contest&oacute;. Si Eduardo le hubiera preguntado, seguramente lo bofetear&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Te sientan a la perfecci&oacute;n! Est&aacute;n donde deben estar en una mujer hermosa&rdquo;, le asegur&oacute; el. &ldquo;lo mejor es tu culo&rdquo;, agreg&oacute;.<\/p>\n<p>Se sentaron en el sof&aacute; y empezaron a acariciarse como en aquellos felices a&ntilde;os. Ram&oacute;n segu&iacute;a vestido mientras ella acariciaba su abultada entrepierna que se posaba ya en su muslo izquierdo, tratando de adivinar como encontrar&iacute;a aquel bello monstruo que la hab&iacute;a llevado a los l&iacute;mites del &eacute;xtasis, aqu&eacute;l enorme ejemplar masculino que la deleit&oacute; y hasta la asust&oacute;. Nunca usaban cond&oacute;n, follaron siempre a pelo, lo que le llev&oacute; a abastecerla de litros de esperma en su vagina, culo y boca. Posesionada de Ram&oacute;n, Ana empez&oacute; a desvestirlo. &Eacute;l se puso de pie frente a ella. Afloj&oacute; su cintur&oacute;n, baj&oacute; su cremallera sin perder tiempo, ansiosa como es, dej&oacute; caer sus pantalones, baj&oacute; sus calzoncillos, y vio por primera vez en muchos a&ntilde;os aquel a&uacute;n enorme miembro fl&aacute;cido, un badajo colgando donde antes le aguardaba una polla en total erecci&oacute;n. El pelo p&uacute;bico de Ram&oacute;n era ya entrecano.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa?&rdquo; Pregunt&oacute; ella. &ldquo;&iexcl;&iquest;Ya no se te para como a Eduardo?!&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Tranquila preciosa&rdquo;, le dijo Ram&oacute;n. &ldquo;Es casi lo mismo, pero tarda un poquit&iacute;n m&aacute;s. Acu&eacute;rdate que es grande y requiere bombearle mucha sangre para endurecerla&rdquo;, agreg&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Ana se arrodill&oacute; entre los muslos de Ram&oacute;n y empez&oacute; a besar y lamer su verga y empez&oacute; a ganar tama&ntilde;o conforme ella se deleitaba. En menos de un minuto, Ana pudo devorarla desde el glande hacia abajo, como sol&iacute;a hacerlo, pero para su sorpresa, la verga de Ram&oacute;n no alcanz&oacute; su legendaria longitud pese a que le iba creciendo dentro de su boca, aunque si su recordado grosor. Las venas que le corr&iacute;an por el lado y que a ella le fascinaba lamer ya no eran tan pronunciadas&hellip;pero a&uacute;n las ten&iacute;a marcadas sin inflamar. Extra&ntilde;&oacute; mucho aquella viril dureza, aun as&iacute;, como siempre lo fue, era much&iacute;simo mejor que los 12 o 13 cm que le quedaban a Eduardo.<\/p>\n<p>Ana interrumpi&oacute; su mamada, mir&oacute; a Ram&oacute;n a los ojos, y le confes&oacute;&hellip;&ndash;&ldquo;&iquest;Sabes que Eduardo ya no me puede follar? Estamos como cinco a&ntilde;os que no me la mete&hellip; no puede, no se le pone dura. Yo creo que le ha menguado se le hizo m&aacute;s chica, ni por el culo la podr&iacute;a sentir y eso que siempre mi culo ha sido apretado. No te digo por enfrente, apenas la siento nada cuando me intenta follar el co&ntilde;o&rdquo;, agreg&oacute; frustrada.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iexcl;Pobre de ti!&rdquo;, exclam&oacute; Ram&oacute;n. &ndash;&ldquo;Siendo tan caliente, tan zorra. &iquest;C&oacute;mo te lo hace entonces&hellip;?&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;C&oacute;mo le hacemos?&rdquo;, pregunt&oacute; de nuevo ella. &rdquo;Pues&hellip;&rdquo;, t&iacute;midamente respondi&oacute;. &ldquo;Hace como tres a&ntilde;os compramos un dildo, tu sabes, una polla artificial, un consolador y me folla con &eacute;l&rdquo; confes&oacute;. Se rieron al recordar que la propuesta de Ram&oacute;n en el jard&iacute;n del hotel, dos d&iacute;as antes ya hab&iacute;a sido tomada en cuenta.<\/p>\n<p>-&ldquo;Es muy real, negra con su venas y su glande perfecto&rdquo;, se rio ella. &ldquo;Luego te la ense&ntilde;o. La compr&eacute; con esa forma y color porque me recordaba a tu cipote. Es algo parecida, pero haz cuenta que es la de un negro. Se la pone con un cintur&oacute;n. Tiene en los huevos un dep&oacute;sito para llenarla de algo que parezca semen, como leche condensada licuada o cualquier cosa parecida inocua y la puedes hacer &ldquo;eyacular&rdquo; con una bombita, como los aparatos con que te toman la presi&oacute;n. Le puedes quitar el cintur&oacute;n y jugar con ella&hellip; cost&oacute; un dineral, como 250 euros, pero eso ha salvado mi matrimonio de momento&rdquo;, concluy&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;C&oacute;mo las que usan las lesbianas?&rdquo; Pregunt&oacute; Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iexcl;Exacto!&rdquo;, replic&oacute; Ana.<\/p>\n<p>La verga de Ram&oacute;n empez&oacute; a perder su erecci&oacute;n mientras Ana le contaba sus desventuras. Ella vio entonces con tristeza que era cosa normal en los hombres que su polla empezara a servirles para orinar &uacute;nicamente a medida se acercan a los 60, salvo que tomaran una pastillita m&aacute;gica&hellip; era un castigo para las mujeres de su edad sentir el fuego por dentro y que sus esposos o amantes maduros no pudieran satisfacerlas. Se sinti&oacute; impotente y se sent&oacute; a su lado. El otrora poderoso miembro cay&oacute; derrotado, impresionante de tama&ntilde;o, pero sin rigidez a pesar que la hab&iacute;a mamado.<\/p>\n<p>Ana le sonri&oacute; y lo acarici&oacute;&hellip; -&rdquo;tienes dos opciones&rdquo;, le dijo a Ram&oacute;n. &ldquo;O llamas al &ldquo;Zapo&rdquo;, o vamos a comprar la pastilla m&aacute;gica&rdquo;. Ambos se carcajearon. &ndash;&ldquo;Vamos, te ense&ntilde;are a tu rival&rdquo;, dijo ella, sin darle mucha importancia a su frustraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subieron a la rec&aacute;mara principal, Ram&oacute;n se qued&oacute; fascinado con la decoraci&oacute;n, ella entr&oacute; a su vestidor, y regres&oacute; con una caja rectangular de madera. &ndash;&ldquo;Mira, mi regalo por mis 55 cumplea&ntilde;os&rdquo;, le dijo ella, y abri&oacute; la caja, poni&eacute;ndola sobre la cama.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n la tom&oacute; en sus manos. Era una enorme verga artificial emulando el miembro de un negro, detallado a la perfecci&oacute;n, con test&iacute;culos que apenas le cab&iacute;an en una mano a Ana, con asombrosa esponjosidad muy similar a una real. Ram&oacute;n lo oli&oacute; para ver si pod&iacute;a detectar el olor de los orificios de Ana. &ndash;&ldquo;Huele ligeramente a tu co&ntilde;o&rdquo;, le dijo ri&eacute;ndose. Se la puso enseguida al lado de su chorra l&aacute;nguida&hellip; era bastante m&aacute;s larga que la fl&aacute;cida polla de Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;Supuestamente es la r&eacute;plica de la verga de un negro semental muy famoso, mira&rdquo;, dijo Ana al tiempo que le extendi&oacute; un panfleto que ven&iacute;a en el interior de la caja.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;Lexington Steel&rdquo;, ley&oacute; Ram&oacute;n. &ndash;&ldquo;Ni idea quien ser&aacute;&rdquo;, agreg&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Es un actor porno, negro de 28 cm de polla&rdquo;, le dijo ella, mientras &eacute;l ve&iacute;a al enorme negro calvo en una foto.<\/p>\n<p>Ana lo empuj&oacute; y cay&oacute; de espaldas en la cama. Ella se tir&oacute; sobre &eacute;l y se empezaron a besar apasionadamente.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;F&oacute;llame con ella!&rdquo;, le susurr&oacute;.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n, sorprendido, se incorpor&oacute;. Ella le instal&oacute; en la cadera el sofisticado consolador, le pidi&oacute; que se acostara de nuevo, se mont&oacute; en el alba&ntilde;il, se lo insert&oacute; en la vagina, y comenz&oacute; a gemir y gritar de placer. Ram&oacute;n puso sus manos detr&aacute;s de su cabeza mientras ella se retorc&iacute;a penetrada de placer hasta que tuvo su primer orgasmo del d&iacute;a. Eso no hizo que Ram&oacute;n tuviera una erecci&oacute;n total, pero si alcanz&oacute; a sentir las nalgas de Ana. Se incorporaron, Ana se arrodill&oacute; sobre el borde de la cama, Ram&oacute;n se puso de pie detr&aacute;s de ella y se la cogi&oacute; de nuevo, alabando aquel contraste en su blanca piel, haciendo que el falo real se endureciera un poco. Duraron unos minutos, y lentamente se lo retir&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;Gracias Ram&oacute;n. Lo necesitaba con urgencia&hellip;se siente de puta madre, pero algo fr&iacute;a al principio&rdquo;, agreg&oacute;. &ldquo;Como extra&ntilde;o cuando me correteabas con la verga empalmada y r&iacute;gida&hellip; &iquest;te acuerdas?&rdquo; No te puedo exigir m&aacute;s&hellip;, me has dado tanto orgasmo en mi vida, con eso me conformo, dijo ella con nostalgia en sus palabras.<\/p>\n<p>-&ldquo;Con Eduardo es muy f&aacute;cil. Le hago a un lado su cosita despu&eacute;s de mam&aacute;rsela, se le medio empalma, y luego le pongo el aparato. Me da much&iacute;simo placer, me corro fant&aacute;stico, pero nunca como contigo, claro est&aacute;&rdquo;, dijo ella. &ldquo;Despu&eacute;s se la vuelvo a mamar y se corre en segundos&rdquo;, termin&oacute;.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Pobre cabr&oacute;n!&rdquo;, exclam&oacute; Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>Bajaron de nuevo a la sala. Ella le pregunt&oacute; de nuevo&hellip; &rdquo; &iquest;Viagra o Zapo?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;La Viagra la he usado&rdquo;, Ram&oacute;n confes&oacute;. &ldquo;Y es maravillosa, pero es cara. Aparte, &iquest;D&oacute;nde voy a encontrar al cabr&oacute;n del Zapo? &iquest;Y si lo encuentro que le dir&iacute;a? &iquest;Ven, vamos a que te folles a Ana porque no se me pone dura?&rdquo; Ambos se carcajearon. &ldquo;Vamos por la puta pastilla&rdquo;, urgi&oacute; Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>-&ldquo;Vamos a Benavides&rdquo;, dijo Ana mientras se vest&iacute;an. &ndash;&ldquo;Te dar&eacute; el dinero para que compres un par, pero te dejar&eacute; unas calles antes y te esperar&eacute; en la siguiente. Me conoce todo el mundo por aqu&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando regresaron de la farmacia, Ana tom&oacute; la caja y empez&oacute; a leerla.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iexcl;Echa para ac&aacute;!&rdquo; dijo Ram&oacute;n, al tiempo que se la arrebat&oacute; de las manos. &ndash;&ldquo;Es una chulada, no perdamos tiempo&rdquo;, agreg&oacute;. &ldquo;Solo dame unos 15 o 20 minutos. Mientras eso pasa, ve y tr&aacute;eme una cerveza&rdquo;, le orden&oacute; en aquel extra&ntilde;ado tono dominante. Cuando Ana se dirig&iacute;a a la cocina, Ram&oacute;n la detuvo, la bes&oacute; apasionadamente.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n acarici&oacute; su est&oacute;mago, la nalgue&oacute;, ella se rio y fue por la cerveza. Ram&oacute;n tom&oacute; la p&iacute;ldora y se la pas&oacute; con un trago de cerveza. Pasaron de nuevo a la sala. Ram&oacute;n se desnud&oacute;, y se sentaron abrazados, bes&aacute;ndose apasionadamente, mientras ella acariciaba su adormecido monstruo el jugueteaba con sus tetas y su babeante vulva. Si bien Ram&oacute;n ya no ten&iacute;a los m&uacute;sculos del est&oacute;mago marcados como a ella le fascinaban, se sent&iacute;a duro y fuerte, su trabajo se apreciaba en su firme anatom&iacute;a. Ana se arrodill&oacute; en medio de sus muslos de nuevo, y empez&oacute; a lamer la verga de Ram&oacute;n, de abajo hacia arriba jugueteando con su lengua el enorme glande, en espera de los ansiados resultados.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Todav&iacute;a te salen esa cantidades enormes de leche? Siempre me parecieron r&iacute;os de semen inagotables&hellip; &rdquo;Pregunt&oacute; ella en tono juguet&oacute;n, mientras segu&iacute;a lami&eacute;ndole golosamente la verga.<\/p>\n<p>-&ldquo;Eso no es problema preciosa&rdquo;, le asegur&oacute; Ram&oacute;n. &ldquo;Ah&iacute; s&iacute;, sigo con el mismo volumen&rdquo;, agreg&oacute;.<\/p>\n<p>Pasaron unos minutos m&aacute;s, y ante el asombro de Ana, la verga de Ram&oacute;n empez&oacute; a tomar sus familiares proporciones, como si el tiempo se hubiera detenido. En poco tiempo, las familiares venas aparecieron tal y como ella las recordaba acentuando la virilidad de Ram&oacute;n que tanto la enloquec&iacute;a, superando notablemente la verga artificial de Lex. Ana empez&oacute; a mamar con el mismo furor que tanto apasionaba a Ram&oacute;n, pero con el caracter&iacute;stico ritmo de una desesperante urgencia.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&iquest;Todav&iacute;a aguantas igual?&rdquo;, le pregunt&oacute; sutilmente ella mientras miraba a sus ojos.<\/p>\n<p>-&ldquo;A&uacute;n&rdquo;, contest&oacute; Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>Ana se puso de pie, volte&oacute; sus nalgas hacia &eacute;l, las abri&oacute; con sus manos, y suavemente se dej&oacute; caer para que la enorme verga del alba&ntilde;il, ya en todo su vigor, la penetrara en el primer orificio que encontrara&hellip; daba igual ya, ano o co&ntilde;o, lo urgente era tener ese pedazo de cipote en sus entra&ntilde;as. Ella sinti&oacute; el glande en el ano, y graciosamente dijo&hellip; &ldquo;Le tocaba&rdquo;, adem&aacute;s Ram&oacute;n la acababa de dar por el culo con el consolador. Ram&oacute;n la penetr&oacute; suavemente, pero ella se dej&oacute; caer hasta sentirla totalmente dentro, mientras &eacute;l llev&oacute; su mano a acariciar y jugar con sus dedos su h&uacute;meda vulva.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Ahhh, que cosa tan ricaaa!&rdquo;, gimi&oacute; Ana, mientras frotaba sus nalgas en el regazo de Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Ah cabr&oacute;n!&rdquo; Dijo Ram&oacute;n. &ldquo;&iexcl;Definitivamente es lo mismo desarrugar que romper!&rdquo; balbuce&oacute; en &eacute;xtasis. &ndash;&ldquo;&iexcl;Tu culo se siente nuevecito, hasta aprieta m&aacute;s que cuando eras joven!&rdquo;, exclam&oacute; con sorpresa.<\/p>\n<p>Ana sub&iacute;a y bajaba por s&iacute; sola, deleit&aacute;ndose con cada mil&iacute;metro de la tranca de Ram&oacute;n, jurar&iacute;a que sent&iacute;a sus venas en el esf&iacute;nter, mientras el contemplaba aquella belleza de espect&aacute;culo. Ana experiment&oacute; un tremendo orgasmo en muy poco tiempo, su segundo, reflejando la urgencia que ten&iacute;a de una buena culeada, mientras Ram&oacute;n acariciaba y cog&iacute;a con sus largos dedos su vagina. Despu&eacute;s de varios minutos de la apasionada sesi&oacute;n anal, Ana se incorpor&oacute;, se arrodill&oacute; entre los muslos de Ram&oacute;n, y empez&oacute; a deleitarse mam&aacute;ndole con locura de nuevo la verga al extra&ntilde;ado alba&ntilde;il.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; tal?&rdquo;, sugiri&oacute; Ram&oacute;n. &ldquo;Si te traes tu consolador y te lo meto por el culo mientras te follo el co&ntilde;o&rdquo;<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iquest;Seguro?&rdquo; Pregunto Ana.<\/p>\n<p>Se desacopl&oacute; lentamente y se dirigi&oacute; a su rec&aacute;mara de nuevo mientras Ram&oacute;n observaba su bella desnudez, y en un momento baj&oacute; con la cajita del consolador.<\/p>\n<p>-&ldquo;Nunca hemos jugado a esto&rdquo;, dijo ella.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;Hazte cuenta&rdquo;, interrumpi&oacute; &eacute;l. &ldquo;Que tienes al Zapo metido en el culo mientras el padre te arrima por el chocho&rdquo;, ambos carcajearon.<\/p>\n<p>Ana dud&oacute;. &ndash;&ldquo;&iquest;Me ir&aacute; a doler?&ldquo;<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iexcl;Mmmh, seguramente con ese agujero tan holgado que tienes ni la vas a sentir&rdquo;, brome&oacute; Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>Ambos volvieron a re&iacute;r, mientras ella se sentaba en sus muslos. Ram&oacute;n la levant&oacute; un poco y con su mano guio su tremenda erecci&oacute;n hacia la vagina de Ana. La penetr&oacute; con suavidad arranc&aacute;ndole sus ya familiares gemidos al tiempo que ella tomaba su ritmo, sintiendo sus entra&ntilde;as discernidas hasta el fondo por la enorme verga del alba&ntilde;il. Mientras Ana frotaba gozando el enlace de sus &oacute;rganos, Ram&oacute;n empez&oacute; a lubricar su reci&eacute;n penetrado ano con la misma lubricaci&oacute;n de su vulva. Sin poder ver, posicion&oacute; el consolador en su culo y lo empez&oacute; a insertar lentamente, no con mucha facilidad, porque el espacio estaba comprometido con su b&aacute;lano enclaustrado en el co&ntilde;o, pero prosigui&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iexcl;Ay&hellip;ay&iexcl;&rdquo;, exclam&oacute; Ana&hellip;&rdquo;se siente raro, pero riiiico&rdquo;, gimi&oacute;. &ndash; &ldquo;Te dir&eacute; que s&iacute; me gustar&iacute;a que fuera el Zapo&rdquo;, agreg&oacute; sonriendo.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iexcl;Y dale con el cabr&oacute;n del Zapo!&rdquo; Contest&oacute; Ram&oacute;n. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; lo tendr&eacute; que traer para que te d&eacute; por el culo tambi&eacute;n, preciosa?&rdquo; agreg&oacute;.<\/p>\n<p>Ana sonri&oacute; de nuevo. &ndash;&ldquo;&iexcl;Pueees!&rdquo;, dijo. &ldquo;Quiz&aacute;s no sea tan mala la idea&rdquo;, continu&oacute;. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; hermoso debe estar el Zapo&hellip; hade ser igual de bien dotado que su padre!&rdquo; dijo al r&iacute;tmico movimiento.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;Si la tiene muy grande&rdquo;, asegur&oacute; Ram&oacute;n. &ndash;&ldquo;A lo mejor alg&uacute;n d&iacute;a al calor de unas cervezas se lo planteo y nos hacemos un tr&iacute;o. &iexcl;No creas que lo veo mucho al zanguango!&rdquo;, le dijo.<\/p>\n<p>Ana empez&oacute; a acelerar su ritmo, mientras Ram&oacute;n aumentaba sus jadeos. Ella hab&iacute;a experimentado al menos dos orgasmos mientras que &eacute;l hac&iacute;a gala de su habilidad de aguantar. Ella se arque&oacute; hacia atr&aacute;s, Ram&oacute;n empez&oacute; a frotar sus tetas al tiempo que sent&iacute;a el sabroso cosquilleo anticipado de una tremenda eyaculaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;&iexcl;Me corro nena, me voy a correr yaaa!&rdquo; Grit&oacute; Ram&oacute;n, haci&eacute;ndole entender que hiciera lo propio&hellip; quitarse, arrodillarse frente a &eacute;l, poner su cara, abrir su boca y disfrutar de la espl&eacute;ndida descarga. La rutina fue la misma de aquel entonces. Ana se levant&oacute; r&aacute;pidamente con el consolador metido en el culo y este cay&oacute; al piso. Tom&oacute; la verga de Ram&oacute;n con su mano derecha, empez&oacute; a lamerla por debajo cuando sali&oacute; la primera pulsaci&oacute;n. R&aacute;pidamente, Ana arrop&oacute; con su boca la verga del alba&ntilde;il, -&ldquo;&iexcl;&iexcl;&iexcl;Aaaarrghhh!!!&rdquo;, grit&oacute; Ram&oacute;n, al tiempo que un abundante torrente de caliente semen la empez&oacute; a llenar en su boca. Era tanta la cantidad como Ram&oacute;n hab&iacute;a anticipado, que Ana no pod&iacute;a tragarlo como quer&iacute;a. Se ahogaba, le sal&iacute;a por la boca, tos&iacute;a e incluso &iexcl;&iexcl;le sali&oacute; por la nariz!! Extasiado, Ram&oacute;n ve&iacute;a aquella revoltura burbujear de lefa y saliva correr hacia abajo por sus muslos, mientras ella devoraba lo que le era posible, lamiendo sus test&iacute;culos y atrapando con su lengua el ya d&eacute;bil torrente. El orgasmo lleg&oacute; a su fin. Ana continu&oacute; lamiendo el rabo de Ram&oacute;n, pero not&oacute; que, curiosamente, su erecci&oacute;n no ced&iacute;a.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Cabr&oacute;n!&rdquo;, dijo Ana cuando pudo reponerse. &ldquo;&iexcl;&iquest;Cu&aacute;nto tiempo estabas sin eyacular&hellip;?! &iexcl;Seguro que me has vaciado todo lo que conten&iacute;an tus huevos! Y lo dura que a&uacute;n la tienes&hellip; &rdquo;Se miraban y Ana vio cierta preocupaci&oacute;n en la cara de Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;As&iacute; es la Viagra. Tendr&eacute; que andar con la picha empalmada un rato&rdquo;, le advirti&oacute; al notar su inquietud por el empalme.&ndash; &ldquo;Pero no te preocupes&rdquo;, le dijo. &ndash;&ldquo;Ser&aacute; inofensiva por un buen rato, o sea, no te emociones preciosa&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;Pero yo quiero que sea ofensiva y penetrante&rdquo;, contest&oacute; Ana, mientras limpiaba su cara y tetas. &ndash;&ldquo;&iquest;Te acuerdas aquella vez que tardaste como 15 minutos despu&eacute;s de que te la mam&eacute; y me tragu&eacute; toda tu lefa&hellip; para luego darme por el culo en la cocina?&rdquo; Expuso ella con cierto tono de nostalgia.<\/p>\n<p>-&ldquo;Inolvidable&rdquo;, respondi&oacute; Ram&oacute;n. &ldquo;Fue aquella vez de las seis veces&hellip; ese d&iacute;a me ten&iacute;as como loco, no ve&iacute;a la forma de follarte bien y acabar contigo&rdquo;, record&oacute; el.<\/p>\n<p>A mediod&iacute;a, Ana y Ram&oacute;n pidieron comida china. Tomaron una siesta juntos en la habitaci&oacute;n marital y sobre la cama de Eduardo le pusieron bien los cuernos teniendo un intenso sexo vespertino ah&iacute; mismo, comprobando los maravillosos efectos de la pildorita azul. Ram&oacute;n pudo con ella un par de veces m&aacute;s, ya sin el temor de pre&ntilde;ar su vientre&hellip;, eyacul&oacute; una vez en su vagina y una &uacute;ltima en el ano, cumpliendo as&iacute; el cl&aacute;sico tr&iacute;o de corridas en sus tres orificios. Se ducharon juntos. Bajo el agua, Ana trat&oacute; in&uacute;tilmente de hacerlo correrse en su boca, pero el cansado alba&ntilde;il ya no pudo m&aacute;s, lo a&ntilde;os no hab&iacute;an pasado en vano y las cuatro corridas no se alcanzaron. Ram&oacute;n hizo la valoraci&oacute;n del trabajo y se retir&oacute; ya tarde. El trabajo, si bien era f&aacute;cil y r&aacute;pido, dar&iacute;a pie a que pronto se volvieran a ver. Ana le adelant&oacute; una cantidad de 500 &euro;, que &eacute;l acept&oacute; gustosamente y le agradeci&oacute; con un beso m&aacute;s.<\/p>\n<p>&ndash; &ldquo;Es a cuenta del trabajo, no por haberme regalado este d&iacute;a de polvos m&aacute;gicos&hellip;&rdquo;, le dijo ella al tiempo que Ram&oacute;n finalmente se retir&oacute;. Su erecci&oacute;n por fin cedi&oacute;. Totalmente satisfecha, Ana fue a la sala, recogi&oacute; su dildo, y lo lav&oacute; para guardarlo a la espera de Eduardo. Cuando lleg&oacute;, ella lo esperaba en una bata de seda como si nada importante hubiera acontecido aqu&eacute;l inolvidable s&aacute;bado oto&ntilde;al.<\/p>\n<p>Una semana despu&eacute;s aun continu&aacute;bamos en la reforma de la casa de Eduardo y Ana. En esto que me voy al ba&ntilde;o y no me preocup&eacute; de cerrar la puerta, mejor no me di cuenta que no la hab&iacute;a cerrado, estaba tal como vine al mundo cuando se abre la puerta y entra Ana r&aacute;pidamente, que parece que no se hab&iacute;a percatado de que yo estaba desnudo hasta que ya estaba adentro del ba&ntilde;o y muy cerca de m&iacute;. La impresi&oacute;n de ella como la m&iacute;a fue de sorpresa por su parte y agrado por la m&iacute;a&hellip; no ten&iacute;a pudor de que me viese desnudo. Mi verga no estaba tan fl&aacute;cida, ten&iacute;a una erecci&oacute;n bastante pronunciada sin necesidad de viagra, tal vez el efecto aun duraba&hellip;, ella no tuvo otra cosa que decir, primero disculparse por lo inoportuna que fue y lo que dijo despu&eacute;s hizo que mi verga tomara toda su erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Hay que ver Ram&oacute;n que herramienta te gastas! Como me gustar&iacute;a que me siguieras arreglando este desperfecto que tengo ya hace varios a&ntilde;os, que ya le est&aacute;n pasando como a las ca&ntilde;er&iacute;as&hellip; se va obstruir del poco uso&rdquo;. Yo no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, ni que decir, al ver que qued&eacute; inm&oacute;vil sabiendo que Eduardo andaba por casa. &ndash;&ldquo;Ram&oacute;n t&uacute; te has dado cuenta que soy una mujer que necesito como todos los seres humanos satisfacer mis deseos sexuales, ahora solo con verte despiertas ese deseo que por muchos a&ntilde;os he tenido reprimidos, sabes cuantos a&ntilde;os no estoy con un hombre que me haga sentir y gozar como mujer&hellip;, m&aacute;s de cinco desde que no se le pone dura a Eduardo&rdquo;. &ldquo;Te puedes dar cuenta, soy una mujer joven todav&iacute;a, t&uacute; sabes mi edad y estoy en la plenitud de mis fuerzas aunque s&eacute; que puedo hacer feliz a cualquier hombre, al decir cualquier hombre, no estoy diciendo que me voy a ir con cualquiera, aunque pretendientes no me han faltado y oportunidades tampoco, aun estando casada. T&uacute; que me conoces soy una mujer muy respetada y respetable y he guardado hasta este momento mi reputaci&oacute;n para que nadie me apunte con el dedo y no tenga nadie que decirme nada. Pero esto que nos est&aacute; pasado reviviendo nuestra juventud no puede ser por casualidad&hellip;, yo nunca pens&eacute; verte en estas condiciones de nuevo, y mira has despertado en m&iacute; ese deseo de estar con un hombre y disfrutar de los placeres sexuales como toda mujer. Olvid&eacute;monos qui&eacute;nes somos y complace a esta mujer que est&aacute; deseosa de placer y de sexo&rdquo;. Yo escuchaba y segu&iacute;a como petrificado.<\/p>\n<p>Mi polla segu&iacute;a erecta y esa conversaci&oacute;n m&aacute;s me la endurec&iacute;a, pero lo que hizo despu&eacute;s no me dejaron dudas de que estaba dispuesta a satisfacer sus deseos pese a correr el riesgo de ser pillados por su esposo, deja caer su bata y queda completamente desnuda y dice&hellip;<\/p>\n<p>-&ldquo;Mi cuerpo todav&iacute;a est&aacute; bien proporcionado aunque no lo cuido lo suficiente, aun sus partes est&aacute;n en su lugar, &iquest;Y no querr&aacute;s desperdiciar la erecci&oacute;n tan hermosa que tienes ahora mismo?&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Claro que est&aacute;s muy bien Ana, y s&eacute; que puede hacer feliz a cualquier hombre&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Pero yo quiero que seas t&uacute; que me haga feliz&rdquo;, me dice muy resuelta, me toma de la mano y as&iacute; como estaba, desnudo se dirigi&oacute; a su dormitorio conyugal.<\/p>\n<p>Yo aprovech&eacute; de llamar a Rosa y avisarle que iba a demorar en la obra, y que iba a estar bastante ocupado en el s&oacute;tano y que no me llamara. El dormitorio era hermoso, una tremenda cama y muchos muebles estilo Lu&iacute;s XV, muy bien decorado, todo conjugaba, por lo que pude darme cuenta parec&iacute;an todo nuevo o estaban muy bien conservados. En la cama resaltaba un cubrecama blanco con unos almohadones rosados, el ambiente dentro del dormitorio muy acogedor por la calefacci&oacute;n central que temperaba cada pieza de la casa.<\/p>\n<p>-&ldquo;Ram&oacute;n hazme sentir nuevamente una mujer, no me hagas quedar con estas tremendas ganas que tengo, de sentir esa verga dentro de m&iacute;, por favor compl&aacute;ceme y satisf&aacute;ceme&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Sabes que s&iacute; te voy complacer Ana y esperemos que tu marido no aparezca&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Por &eacute;l no te preocupes, hasta el medio d&iacute;a estar&aacute; ocupado&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Comienzo a acariciar su cuerpo, sus pechos bastante abultados, duros y no estaban tan ca&iacute;dos, los empec&eacute; a besar muy suavemente, tan delicadamente como lo merec&iacute;a ella. Comenc&eacute; a profanar ese cuerpo de diosa que por m&aacute;s de diez a&ntilde;os no hab&iacute;a sido tocado como era debido por mano de hombre, ella gem&iacute;a y dec&iacute;a que bien se sienten tus manos recorriendo mi cuerpo y tus labios toc&aacute;ndome y bes&aacute;ndome, segu&iacute;amos de pie a un costado de la cama, dirijo mi boca hac&iacute;a su boca y un beso apasionado estaba sellando nuestro encuentro pasional del momento, parec&iacute;an que nuestras lenguas se hab&iacute;an trenzado en una lucha encarnizada por disfrutar la una de la otra, mientras nuestras manos las m&iacute;as y las de ella recorr&iacute;an y hac&iacute;an su trabajo de exploraci&oacute;n. Ella en un momento toca mi verga muy suavemente, como pidiendo permiso para tocarlo me dice&hellip;<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os que no tocaba ni ten&iacute;a un cipote duro en mis manos y nunca uno tan grande como el tuyo, cuando te dije hace un rato que grande tienes tu herramienta, lo estaba diciendo de verdad &iexcl;&iquest;Eso lo sabes bien no Ram&oacute;n?! Eres todo un semental nacido para hacer disfrutar a las mujeres tan necesitadas como yo. Toda hembra necesita un canalla y hombre formal, &iexcl;&iquest;Adivina qui&eacute;n eres t&uacute;?! &rdquo;<\/p>\n<p>Yo tambi&eacute;n me anim&eacute; y comenc&eacute; acariciando su vagina rasurada con un aterciopelado pasto que la hac&iacute;a muy apetecible para ser tocada, me introduje en su abertura entre sus labios vaginales y pude comprobar que estaban expeliendo abundante l&iacute;quido, el solo hecho de rozar su vagina hicieron que se contorneara, gimiera y gritara descontroladamente, le met&iacute;a uno, dos y tres dedos en su co&ntilde;o trag&oacute;n. Ella con su mano hac&iacute;a una paja agradable en mi verga, despu&eacute;s de estar un rato, bes&aacute;ndonos, acarici&aacute;ndonos y toc&aacute;ndonos descontroladamente, la tomo en mis brazos, la aprieto hacia m&iacute;, como haci&eacute;ndola sentir segura y que ahora es de mi propiedad, la levanto y as&iacute; cargada la llevo como hombre que lleva a su novia al lecho nupcial por primera vez, la dejo caer muy suavemente sobre ese cubrecamas blanco, dej&aacute;ndola entre los dos almohadones rosados, yo me acost&eacute; a su lado y nuevamente la comenc&eacute; a besar en los labios, abundante saliva le dejaba beber de mi boca, para que degustara ese sabor de hombre, segu&iacute; mi exploraci&oacute;n bocal, chupaba sus tetas, que ahora en la posici&oacute;n en que Ana se encontraba, se expon&iacute;an como dos volcanes a punto de erupci&oacute;n, estaban impresionantes, creo que en los a&ntilde;os de estar con mujeres no hab&iacute;a aun tenido y degustado de dos ubres como esas, as&iacute; que chup&eacute;, succion&eacute;, chup&eacute; y mam&eacute; como queriendo sacarle leche y hasta quedar extasiado.<\/p>\n<p>Luego segu&iacute; hacia su est&oacute;mago, ombligo, pelvis, que besaba, acariciaba, mord&iacute;a y leng&uuml;eteaba como le&oacute;n con su presa, mientras estaba en eso pensaba en cuantas veces le habr&iacute;a comido su esposo el co&ntilde;o sigo m&aacute;s abajo pues creo que nadie aun le ha besado, lamido y chupado como es debido. Ella con sus manos acariciaba mis espaldas, mi cabeza como haciendo un masaje capilar, estaba en eso pensando cuando siento que empieza hacer presi&oacute;n con sus manos sobre mi cabeza, para seguir m&aacute;s abajo, no tuvo que dec&iacute;rmelo solo con ese gesto comprend&iacute; que deb&iacute;a seguir mi exploraci&oacute;n hacia esa vulva de labios carnosos hasta m&aacute;s no poder. As&iacute; lo hice, ella abri&oacute; sus piernas dejando al descubierto esos labios vaginales listos para ser devorados por esa boca que hasta el momento estaba realizando un excelente trabajo, tom&eacute; sus piernas se las encog&iacute;, abr&iacute; sus labios vaginales de amplios pliegues y comenc&eacute; un ritual de succi&oacute;n, leng&uuml;etear e introducir mi lengua en esa cavidad nunca antes explorada de esa manera por hombre alguno y que expel&iacute;a abundantes jugos, manjar delicioso a mi paladar.<\/p>\n<p>Ella no daba m&aacute;s de la calentura que ten&iacute;a y la excitaci&oacute;n y me dec&iacute;a&hellip; -&ldquo;&iexcl;As&iacute; Ramonc&iacute;n, as&iacute; mi amor, hazme gozar y vuelve loca a esta mujer que ha estado impedida de regocijarse por tantos a&ntilde;os!&rdquo;.<\/p>\n<p>Se retorc&iacute;a como una serpiente sobre su presa, en ese momento comienzo a percibir y a escuchar por sus labios&hellip; -&ldquo;Mi amor, mi vida me estoy corriendo, me estoy corriendo en tu boca. Que deliciosa sensaci&oacute;n que estoy sintiendo&rdquo;, yo comenzaba a ser testigo presencial, mi boca mejor dicho de esos abundantes jugos que brotaban mientras mi lengua y boca segu&iacute;an movi&eacute;ndose, succionando y bebiendo esos jugos de ese co&ntilde;ito. -&ldquo;Me est&aacute;s haciendo la mujer m&aacute;s feliz de la tierra, nunca me hab&iacute;an chupado el co&ntilde;o como t&uacute; lo haces&hellip; que delicioso lo he sentido. &iexcl;Y es primera vez que me corro sin penetraci&oacute;n desde que t&uacute; lo hiciste por primera vez&hellip;, de las pocas veces que recuerdo que he acabado corri&eacute;ndome!&rdquo;.<\/p>\n<p>Abundantes jugos desparram&oacute; por su conejo, que algunos cayeron en la cubrecama. &ndash;&ldquo;Ahora nena te voy a meter esta verga que est&aacute; ansiosa de poseerte&rdquo;, se la muestro, estaba como un palo de dura y grande&hellip; &ldquo;&iexcl;Vas a sentir una nabo de verdad!&rdquo;.<\/p>\n<p>Ella ten&iacute;a una expresi&oacute;n de lujuria y deseos que con solo esa expresi&oacute;n sab&iacute;a que estaba deseando esa verga entrando hasta lo m&aacute;s profundo de sus entra&ntilde;as, yo no necesitaba que ella me dijera que se lo metiera despacio pues sab&iacute;a los muchos a&ntilde;os que llevaba sin ser penetrada, sin tener sexo de verdad y m&aacute;xime con mi tranca. As&iacute; que la acomod&eacute; bien, tom&eacute; nuevamente sus piernas, se las levant&eacute;, se las abr&iacute; dej&aacute;ndola despatarrada, y as&iacute; abierta como estaba le di unos golpecitos en su cl&iacute;toris con la cabeza mi dura polla, como dici&eacute;ndole con ese acto, ahora Ana te voy a castigar de placer.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Vamos Ram&oacute;n dale m&aacute;s, m&aacute;s fuerte, cast&iacute;game con ese garrote! Dale a ese co&ntilde;o que se est&aacute; portando tan mal&rdquo;.<\/p>\n<p>Luego de ese castigo placentero, pienso yo, dej&eacute; la punta de mi verga justo a la entrada de su vagina, la acomod&eacute; lo mejor posible para que la penetraci&oacute;n sea de placer y no un martirio para ella. Comenc&eacute; a hacer presi&oacute;n suavemente e introducirle ese pedazo de carne, Ana gem&iacute;a, gritaba, se retorc&iacute;a, no s&eacute; si de placer o dolor, creo que las dos cosas se conjugaban en ese momento, piensen m&aacute;s de diez a&ntilde;os sin ser penetrada, su co&ntilde;ito debe estar casi virgen&hellip; Mi verga estaba entrando muy apretada, percib&iacute;a el dolor que Ana sent&iacute;a, as&iacute; que paraba un momento y segu&iacute;a muy despacio con la penetraci&oacute;n, era como si la estuviera desvirgando de nuevo, sent&iacute;a como la punta de mi poll&oacute;n iba explorando esas cavidades muy bien lubricadas e iba tomando posici&oacute;n de ellas, fue realmente un ritual esta penetraci&oacute;n, no quer&iacute;a de Ana sufriera es por eso que demor&eacute; bastante rato, hasta ver que la ten&iacute;a totalmente penetrada, al estar toda mi verga dentro de ella, comienzo muy despacio a moverme, despu&eacute;s de un momento Ana empieza tambi&eacute;n a moverse, eso me hac&iacute;a entender que comenzaba disfrutar la penetraci&oacute;n, los movimientos se fueron intensificando y los quejidos, los gritos de satisfacci&oacute;n tambi&eacute;n, era una locura lo que estaba sucediendo en ese dormitorio&hellip; demasiado pronto me vinieron las ganas de acabar, pero lo controlaba, pues bajaba la intensidad de los movimientos.<\/p>\n<p>Aprovech&eacute; de decirle&hellip; -&ldquo;Goza querida, goza por los a&ntilde;os que no lo hiciste y muchas cosas m&aacute;s&rdquo;, a lo cual ella tambi&eacute;n me respond&iacute;a&ndash;&ldquo;Soy muy feliz mi amor y quiero seguir gozando por mucho tiempo si t&uacute; quieres, claro que s&iacute;, estoy para complacerte tambi&eacute;n en lo sexual y en lo econ&oacute;mico&rdquo;.<\/p>\n<p>Por varios minutos estuvimos en un mete y saca fenomenal que ahora ya no pod&iacute;a contener mi eyaculaci&oacute;n, as&iacute; que le dije que estaba por acabar, acabo dentro o fuera, ella me dice sin ni siquiera pesta&ntilde;ear&hellip; -&ldquo;Dentro, bien dentro Ram&oacute;n, siembra tu semilla en m&iacute; por favor mi amor, quiero sentir tu leche recorrer mis entra&ntilde;as y empaparme de ella&hellip; no creo que me vuelvas a pre&ntilde;ar&rdquo;.<\/p>\n<p>No hice mucho caso a lo me dec&iacute;a, mis est&eacute;ntores comenzaban a desequilibrar mi cabeza y con una fuerte sacudida comienzo a verter mi semen en su co&ntilde;o profundo que se abr&iacute;a con m&aacute;s ganas para recibirlos, estaba en eso cuando ella empieza a gritar&hellip;<\/p>\n<p>-&ldquo;Me corro de nuevo, me corro mi amor, no s&eacute; cu&aacute;ntas veces he deseado que esto ocurra otra vez mientras te est&aacute;s corriendo dentro de m&iacute;&hellip; he perdido la cuenta&rdquo;.<\/p>\n<p>Tras haberle dado toda mi leche me recost&eacute; encima de Ana la acarici&eacute; de nuevo, la bes&eacute; muchas veces en la boca teni&eacute;ndola empalada le dije&#8230; -&ldquo;Espero que hayas gozado y disfrutado querida m&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>El tiempo hab&iacute;a transcurrido vertiginosamente y hab&iacute;a sido testigo mudo de esa hora de placer incontrolable de dos cuerpos sedientos de amor. Si bien lo hubiese deseado no volv&iacute;a tener m&aacute;s encargos de Ana y Eduardo y tampoco m&aacute;s encuentros con ella, no porque yo no quisiera sino porque ella nunca m&aacute;s me solicit&oacute;. Imagino que una hembra como Ana necesitaba a un macho joven y no a un sexagenario que necesitaba la pastilla azul para cumplir dos de tres veces.<\/p>\n<p>CONTIN&Uacute;A&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 30 a&ntilde;os despu&eacute;s de la infidelidad con el alba&ntilde;il. Ana baj&oacute; del autom&oacute;vil de su esposo que la dej&oacute; en la entrada del elegante hotel donde ser&iacute;a la convenci&oacute;n. Al subir la rampa al acceso principal, escuch&oacute; que alguien le dirigi&oacute; el cl&aacute;sico piropo silbado. 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