{"id":20237,"date":"2019-03-05T23:00:00","date_gmt":"2019-03-05T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-03-05T23:00:00","modified_gmt":"2019-03-05T23:00:00","slug":"20237-atrapados-en-el-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20237-atrapados-en-el-tiempo\/","title":{"rendered":"Atrapados en el tiempo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20237\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ten&iacute;a 18 a&ntilde;os cuando empec&eacute; a fijarme m&aacute;s en serio en mujeres mayores a m&iacute;. Hasta entonces, solo hab&iacute;a tenido ojos para la chica guapa de mi clase, o de mi curso, o de mi barrio, con relativo &eacute;xito. Siempre chicas en torno a mi edad.<\/p>\n<p>Todo cambi&oacute; con la llegada de los nuevos vecinos. Viv&iacute;amos en una comunidad, dos edificios con jard&iacute;n com&uacute;n y piscina. Los vecinos de al lado (una pareja de ancianos), vendieron su casa, y lleg&oacute; una pareja joven, de unos treinta y pocos, con un ni&ntilde;o de a&ntilde;o y medio.<\/p>\n<p>Era la t&iacute;pica familia conservadora, religiosa, y bien posicionada. Ambos con buen trabajo, y un futuro sin ninguna complicaci&oacute;n a la vista.<\/p>\n<p>Era finales de abril. Llegu&eacute; a casa del colegio y me encontr&eacute; a mi madre en la puerta hablando con la nueva vecina. Su nombre era Marina, y hab&iacute;a pasado a presentarse. Era de pelo casta&ntilde;o claro, recogido en una coleta, ojos de color azul, labios peque&ntilde;os, nariz normal y p&oacute;mulos ligeramente marcados. Ten&iacute;a buen cuerpo (m&aacute;s tarde descubr&iacute; que hac&iacute;a Pilates regularmente), de unos 1,65 cm de estatura, sin curvas excesivas en la cintura, pero con unas tetas de un volumen algo mayor a la media, sin llegar a ser excesivamente grandes. Vest&iacute;a de forma discreta, aunque con estilo. Cuando tienes un buen cuerpo, trabajado y entrenado, cualquier tipo de ropa puede resultar sexy.<\/p>\n<p>Eran muy amigables, y atentos. Sin duda parte de la &ldquo;jet set&rdquo;, bien educados desde ni&ntilde;os. Hicieron una fiesta de bienvenida en su casa, con algunos amigos, y nos invitaron a nosotros tambi&eacute;n. El ambiente era muy pijo, como decimos en Espa&ntilde;a. Yo, que poco pintaba ah&iacute;, por edad y estilo, al cabo de unos minutos me puse a pasear por el piso. Siempre me causaron extra&ntilde;eza los ancianos, antiguos propietarios. Ariscos, esquivos&hellip; hab&iacute;an dejado la casa por sorpresa, como con prisa, y se vendi&oacute; muy r&aacute;pido. Me invadi&oacute; la curiosidad y mir&eacute; en cada rinc&oacute;n. Era la primera vez que entraba en ese piso.<\/p>\n<p>En uno de los ba&ntilde;os, encontr&eacute; una rendija cubierta. Con algo de esfuerzo, consegu&iacute; retirar la cobertura. Encontr&eacute; una piedra, con un raro tono brillante. Me atra&iacute;a, la cog&iacute;, la met&iacute; en el bolsillo y me fui.<\/p>\n<p>Lo que inicialmente despert&oacute; mi curiosidad fue la bonita cara de Marina. Ese fue el punto inicial que hizo saltar una chispa dentro de m&iacute;, hasta entonces desconocida. Posteriormente empec&eacute; a fijarme en su cuerpo. Y tambi&eacute;n empec&eacute; a fijarme en otras mujeres mayores a m&iacute;.<\/p>\n<p>La piscina abri&oacute; a mitad de junio. Para m&iacute; fue la culminaci&oacute;n de mi corta etapa &ldquo;voyeur&rdquo; con Marina. Me hab&iacute;a pasado un mes espi&aacute;ndola, cuando me cruzaba con ella, o mir&aacute;ndola desde mi ventana mientras jugaba con su hijo en el jard&iacute;n. Hasta me entraron ganas de ir a misa los domingos, ya que ellos iban siempre en ese d&iacute;a, solo para verla. Me quedaba mir&aacute;ndola el culo, o intentando ver algo a trav&eacute;s de los huecos entre los botones de su camisa, las contadas veces que estaba cerca de ella. Intentaba ser lo m&aacute;s discreto que pod&iacute;a. El primer d&iacute;a de piscina fue una liberaci&oacute;n. Marina baj&oacute;, sonriente, con su hijo, con un ba&ntilde;ador de una pieza, discreto y tradicional, pero elegante. Ese cuerpazo har&iacute;a atractivo hasta un ch&aacute;ndal. Result&oacute; ser asidua a la piscina, para mi felicidad. Normalmente usaba ba&ntilde;adores de una pieza, aunque alguna vez se puso un bikini. Me encantaban sus tetas, y ese culo firmemente trabajado en Pilates. Algunas otras madres ten&iacute;an piernas menos cuidadas, o se ve&iacute;an algunas estr&iacute;as. Sin embargo las de Marina no. Parec&iacute;an bien tonificadas, sin estr&iacute;as visibles en ning&uacute;n sitio. Yo, como buen adolescente, me pajeaba como un mono, y el 95% de las veces lo hac&iacute;a pensando en ella.<\/p>\n<p>Unos meses despu&eacute;s, en septiembre, Marina cumpl&iacute;a a&ntilde;os. Lo celebraron invitando a sus familias, y organizando un peque&ntilde;o picnic en el jard&iacute;n. Yo espiaba desde la ventana. Ten&iacute;a la piedra que cog&iacute; de su casa encerrada en mi pu&ntilde;o. Llevaba todo el d&iacute;a llam&aacute;ndome, atray&eacute;ndome. Hab&iacute;a algo extra&ntilde;o en esa piedra. Mientras observaba a escondidas desde mi ventana, vi que Marina se alejaba del grupo en direcci&oacute;n al portal, con una bandeja vac&iacute;a. Estaba seguro de que iba a subirla a casa. Por alguna raz&oacute;n, sal&iacute; corriendo hacia la puerta. Era como si la piedra me dirigiese. Sal&iacute; de casa sin decir nada, y me dirig&iacute; a la puerta del ascensor. Esper&eacute;, y un minuto m&aacute;s tarde lleg&oacute; Marina, saliendo de &eacute;l. Se peg&oacute; un peque&ntilde;o susto al verme, pero enseguida reaccion&oacute; con una sonrisa. Qu&eacute; guapa era.<\/p>\n<p>-Hola! &ndash;dijo sonriendo&ndash; qu&eacute; tal? Estamos celebrando mi cumplea&ntilde;os. Si quieres tarta, baja, estoy a punto de ir a cogerla para llevarla.<\/p>\n<p>-No gracias &ndash;dije, algo absorto&ndash; Felicidades. Solo quer&iacute;a darte este regalo.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a qu&eacute; estaba haciendo. No era yo dirigiendo mi cuerpo. Extend&iacute; la mano, abriendo el pu&ntilde;o, y la ofrec&iacute; la piedra, que estaba m&aacute;s brillante que nunca. Marina reaccion&oacute; al principio con una mirada confusa, pero al ver la piedra, qued&oacute; tambi&eacute;n atrapada por su influencia. No pod&iacute;a retirar la mirada de ella. Extendi&oacute; la mano poco a poco, y finalmente la toc&oacute; con un dedo.<\/p>\n<p>De repente, todo se volvi&oacute; de color blanco, ya no hab&iacute;a nada m&aacute;s. Unos segundos despu&eacute;s, todo volvi&oacute; a la normalidad, pero ya no est&aacute;bamos en el edificio. Est&aacute;bamos en lo que parec&iacute;a un bosque, rodeado de &aacute;rboles, y hojas de color marr&oacute;n y anaranjado cubriendo el suelo, con rocas grandes por aqu&iacute; y all&aacute;. Nos pusimos los dos a mirar a todos lados, sorprendidos. Qu&eacute; hab&iacute;a pasado!!<\/p>\n<p>Marina se puso a preguntarme hist&eacute;ricamente qu&eacute; hab&iacute;a pasado, que d&oacute;nde est&aacute;bamos. C&oacute;mo si yo tuviese la menor idea. La piedra hab&iacute;a desaparecido.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; era esa piedra! Qu&eacute; has hecho! Donde me has llevado! &ndash;empez&oacute; a hiperventilar.<\/p>\n<p>-No he hecho nada! &ndash;es lo &uacute;nico que pude decir.<\/p>\n<p>Tras unos segundos, Marina ech&oacute; a correr. Yo la segu&iacute;. Gritaba esperando que alguien la escuchase, corriendo entre los &aacute;rboles. Entonces llegamos a un claro donde se acabaron los &aacute;rboles. Vi que Marina se deten&iacute;a, quedando parada, inm&oacute;vil. La alcanc&eacute; y me qued&eacute; parado, al lado de ella. Enfrente nuestra estaba un grupo de hombres de cara hosca, vestidos con pieles, de aspecto sucio, algunos con lanzas.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; clase de broma es esta &ndash;susurr&oacute; con un hilo de voz Marina.<\/p>\n<p>El grupo de hombres se acerc&oacute;. Probablemente hab&iacute;an escuchado el alboroto organizado por Marina. Ellos parec&iacute;an tambi&eacute;n sorprendidos. Quienes eran esos extra&ntilde;os, y qu&eacute; tipo de vestimenta llevaban. Se acercaron curiosamente, sobre todo a Marina. Los dos nos quedamos quietos, inm&oacute;viles, paralizados por el miedo. Yo llevaba puesta ropa de casa, pero Marina, que ven&iacute;a del jard&iacute;n, llevaba puestos unos vaqueros ajustados y botas altas, con un jersey de color amarillo muy vivo, y un pa&ntilde;uelo alrededor del cuello que dejaba medio ver el cuello de una camisa blanca. Los hombres se interesaron por su jersey, y empezaron a tirar del pa&ntilde;uelo, a lo que Marina reaccion&oacute; t&iacute;midamente apart&aacute;ndoles las manos. Uno de los hombres, que por su apariencia y vestimenta algo m&aacute;s ornamentada, parec&iacute;a el jefe, reaccion&oacute; agresivamente, y la dio un empuj&oacute;n. Yo despert&eacute;, y trat&eacute; de ponerme entre ella y los hombres. La actitud de los hombres cambi&oacute;, el jefe dio &oacute;rdenes a gritos, y el resto me redujeron, inmoviliz&aacute;ndome. Tambi&eacute;n apresaron a Marina, at&aacute;ndonos las manos a la espalda.<\/p>\n<p>Nos condujeron durante unos kil&oacute;metros por el campo, hasta que llegamos a lo que parec&iacute;a un peque&ntilde;o poblado. Marina no dec&iacute;a nada, pero se pas&oacute; todo el camino sollozando en voz baja, con la cabeza agachada. Todo esto era muy confuso, estaban pasando muchas cosas imposibles, en muy poco tiempo. Marina y yo est&aacute;bamos desorientados, perdidos. No pod&iacute;amos entender qu&eacute; estaba pasando, ni donde est&aacute;bamos. Ni nuestros cuerpos ni nuestras mentes reaccionaban.<\/p>\n<p>Al entrar en el poblado, compuesto de unas diez chozas, nos condujeron al centro, desat&aacute;ndonos las manos, en donde hab&iacute;a una roca de forma c&uacute;bica, que parec&iacute;a una especie de silla o trono. Pronto se congreg&oacute; alrededor una multitud de unas 40 personas, incluido mujeres y ni&ntilde;os. El jefe se adelant&oacute;, y empez&oacute; a hablarnos en un lenguaje incomprensible, haciendo gestos, se&ntilde;alando a Marina y despu&eacute;s a m&iacute;.<\/p>\n<p>-No s&eacute; qu&eacute; dice, qu&eacute; es esto! &ndash;dijo medio llorando Marina, como dirigi&eacute;ndose a m&iacute;.<\/p>\n<p>Marina ten&iacute;a unos 13 o 14 a&ntilde;os m&aacute;s que yo, pero por alguna raz&oacute;n, inconscientemente esperaba que yo solucionase todo esto que estaba pasando. Mir&eacute; al jefe, y le dije con voz firme que no entend&iacute;amos nada de lo que dec&iacute;a, ni de lo que estaba pasando. La gente, que por primera vez nos o&iacute;a hablar claramente en voz alta, qued&oacute; boquiabierta.<\/p>\n<p>A pesar de su primitiva mente, el jefe comprendi&oacute; que no entend&iacute;amos qu&eacute; nos quer&iacute;a decir. Tras unos segundos de silencio, se gir&oacute; hacia el resto, y empez&oacute; a se&ntilde;alar. Por primera vez les mir&eacute; con ojo m&aacute;s cr&iacute;tico. Me di cuenta de que se divid&iacute;an en peque&ntilde;os grupos, como familias, uno o dos ni&ntilde;os con un padre y una madre. Entonces se&ntilde;al&oacute; al otro lado, donde estaban solo mujeres y hombres desperdigados sin aparente relaci&oacute;n unos con otros. Ellas vest&iacute;an con menos ropa que las mujeres dellado de las familias, y en este lado todos parec&iacute;an m&aacute;s j&oacute;venes tambi&eacute;n. Entonces, el jefe dio &oacute;rdenes a un hombre del grupo del lado joven. Este reaccion&oacute; inmediatamente, empez&oacute; a observar a las otras mujeres de su lado, cogi&oacute; a una, la llev&oacute; a la roca, se sent&oacute;, luego ella se sent&oacute; sobre &eacute;l, y empez&oacute; a foll&aacute;rsela. Tardaron un rato hasta que &eacute;l se corri&oacute; dentro de ella. Posteriormente volvieron a su grupo. Yo ya empezaba a entender lo que estaba pasando. Y, por la cara de terror de Marina, creo que ella tambi&eacute;n empez&oacute; a hacerse una idea.<\/p>\n<p>El jefe nos volvi&oacute; a mirar, y volvi&oacute; a hacer las mismas se&ntilde;as que al principio, se&ntilde;alando a Marina, luego a m&iacute;, y luego a la roca. Marina se qued&oacute; mir&aacute;ndole con los ojos como platos, y un segundo despu&eacute;s le solt&oacute; un grito cargado de dolor, descargando finalmente toda la frustraci&oacute;n e incomprensi&oacute;n acumulada, neg&aacute;ndose a obedecer lo que el jefe ordenaba, mientras empez&oacute; a llorar otra vez.<\/p>\n<p>Todos se quedaron en silencio, mir&aacute;ndola de forma asustada. Entonces el jefe, se acerc&oacute; a ella, y cogi&eacute;ndola del brazo, la empez&oacute; a llevar a la roca. Se sent&oacute;.<\/p>\n<p>Ahora comprend&iacute;a lo que pasaba. El jefe no nos estaba ordenando tener sexo. Estaba preguntando si Marina y yo &eacute;ramos pareja. Al negarse Marina, le hab&iacute;a confirmado que no era as&iacute;, por lo que Marina estaba libre para &eacute;l.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; r&aacute;pidamente a Marina, y en un tono suave, le habl&eacute; al jefe, dici&eacute;ndole que esperase (aunque no me entendiese). Cog&iacute; a Marina del brazo, y ella gir&oacute; su cabeza para mirarme. Ten&iacute;a la mirada perdida, la cara con rastros de l&aacute;grimas, y sus bonitos ojos azules, h&uacute;medos, que junto al reflejo del sol, les daban un aire celestial. Era la vez que m&aacute;s impresi&oacute;n me caus&oacute; su cara. Esta mujer era preciosa. Quiz&aacute; era mi corta edad la que me hac&iacute;a tener sentimientos m&aacute;s exaltados, pero sent&iacute; una presi&oacute;n en el pecho. Estaba enamorado de esta mujer que casi me doblaba la edad?<\/p>\n<p>-Marina &ndash;empec&eacute; a hablarla, de forma algo insegura&ndash; creo que nos est&aacute; preguntando si t&uacute; y yo estamos juntos. Si le decimos que no, entonces &eacute;l quiere estar contigo.<\/p>\n<p>-C&aacute;llate! &ndash;dijo exaltadamente de repente&ndash; Todo esto es tu culpa, qu&eacute; co&ntilde;o has hecho, qu&eacute; era esa piedra! D&oacute;nde est&aacute; mi marido, donde est&aacute;n todos! &ndash;volvi&oacute; a gritar entre l&aacute;grimas, a la vez que me empuj&oacute; con fuerza, casi tir&aacute;ndome al suelo. Marina hasta ahora hab&iacute;a sido cordial y dulce conmigo. Me qued&eacute; callado.<\/p>\n<p>El jefe la agarr&oacute; del brazo, oblig&aacute;ndola a sentarse. Intent&oacute; quitarla el pantal&oacute;n, pero no sab&iacute;a c&oacute;mo. Marina entonces, con cara de susto, se levant&oacute; r&aacute;pidamente e instintivamente se agarr&oacute; a m&iacute;. Un grupo de hombres empez&oacute; a cercarnos, sacando unos r&uacute;sticos cuchillos. Marina me abraz&oacute; m&aacute;s fuerte, mir&aacute;bamos a todos lados, est&aacute;bamos los dos asustados. Entonces Marina se dio cuenta de que no ten&iacute;a otra salida. Era o uno de ellos, o yo. Gir&oacute; su cabeza, y me mir&oacute; a los ojos. Esta vez me miraba de otra forma. Dar&iacute;a todo por saber qu&eacute; estaba pensando. Yo era un chico con atractivo para mi edad, pero por supuesto ella nunca se hab&iacute;a fijado en m&iacute;. Esta era la primera vez que me ve&iacute;a de otra forma.<\/p>\n<p>-Si&eacute;ntate &ndash;dijo finalmente en voz baja, mirando al suelo y se&ntilde;alando ligeramente a la roca.<\/p>\n<p>La obedec&iacute;. Me acerqu&eacute; a la roca, ahora vac&iacute;a, y me sent&eacute;. Ella se acerc&oacute; lentamente, mi coraz&oacute;n latiendo como una locomotora. Me qued&eacute; mir&aacute;ndola. La hab&iacute;an quitado el pa&ntilde;uelo, y el jersey amarillo quedaba completamente a la vista. A pesar de no ser ce&ntilde;ido, sus tetas marcaban un buen volumen. Me mir&oacute;, y me dijo que me quitase el pantal&oacute;n. Ella empez&oacute; a quitarse lentamente las botas. Los hombres que se hab&iacute;an acercado, y el jefe, se retiraron y unieron al resto del poblado que nos rodeaba y miraba, en el momento en el que vieron que yo me sentaba en la roca. Parece que era una cultura que respetaba a las parejas.<\/p>\n<p>Me quit&eacute; las zapatillas y calcetines para quitarme el pantal&oacute;n, y me qued&eacute; con el b&oacute;xer puesto, con toda la verg&uuml;enza del mundo. Marina se quit&oacute; botas y medias, y poco a poco empez&oacute; a quitarse el pantal&oacute;n, sin mirarme en ning&uacute;n momento. Estaba de frente a m&iacute;, y seg&uacute;n se bajaba el pantal&oacute;n descubriendo sus bonitas piernas, vi que llevaba puesta lencer&iacute;a de color rojo muy elegante. Me sorprendi&oacute; que llevase ese tipo de prenda, no me cuadraba con lo tradicional que parec&iacute;a ser. Pens&eacute; que quiz&aacute; fuese un regalo para su marido en el d&iacute;a de su propio cumplea&ntilde;os.<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute; de quitarse el pantal&oacute;n, me mir&oacute; y se dio cuenta que segu&iacute;a con el b&oacute;xer puesto.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; haces, qu&iacute;tate eso ya, quieres que nos pase algo!? &ndash;dijo mir&aacute;ndome de forma enfadada.<\/p>\n<p>-No &ndash;dije apartando la mirada de sus ojos&ndash; pero&hellip; tengo un&hellip; problema &ndash;dije, de forma insegura, sin mirarla, con m&aacute;s verg&uuml;enza que nada.<\/p>\n<p>-Qu&eacute;! &ndash;dijo exaltada.<\/p>\n<p>Mi coraz&oacute;n se hab&iacute;a acelerado enormemente. Por un lado, me volv&iacute;a loco el ver desnuda a la que hab&iacute;a sido la fantas&iacute;a para mis pajas los &uacute;ltimos meses. Pero por otro&hellip; Me hab&iacute;a liado con unas cuantas chicas, e incluso una de ellas me hab&iacute;a hecho una paja, sin llegar a correrme. Pero no hab&iacute;a tenido sexo nunca. Hab&iacute;a mentido a mis amigos, dici&eacute;ndoles que s&iacute;. Me hab&iacute;a inventado una mentira, y el sexo se hab&iacute;a convertido en un problema mental para m&iacute;. Estaba bloqueado y aterrorizado.<\/p>\n<p>-Soy virgen &ndash;dije con much&iacute;sima verg&uuml;enza finalmente&ndash; No s&eacute; qu&eacute; hacer, ni por qu&eacute; no se est&aacute; levantando &ndash;dije se&ntilde;al&aacute;ndome la polla. Hab&iacute;a visto 1000 pel&iacute;culas porno, y siempre hab&iacute;a asumido que la polla se te levantaba en cuanto empezabas a ver a la mujer en pelotas. Es tambi&eacute;n lo que pasaba cuando me hac&iacute;a pajas&hellip; mi polla estaba a tope de solo pensar en Marina. Pero en este caso, no estaba ocurriendo.<\/p>\n<p>Marina me mir&oacute; el paquete, sorprendida. Supongo que no se esperaba esta complicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien &ndash;dijo ahora m&aacute;s calmada. Tras una pausa en la que parec&iacute;a estar pensando, dijo con la cabeza agachada sin mirarme&ndash; D&eacute;jame encargarme a m&iacute; de eso, t&uacute; haz lo que yo te diga.<\/p>\n<p>Se dio la vuelta, y pude ver que la lencer&iacute;a roja era un tanga. Estaba casi seguro que era el regalo para su marido. No pod&iacute;a ser que llevase lencer&iacute;a tan sexy todos los d&iacute;as. El tanga se perd&iacute;a hacia la mitad de su culo entre sus gl&uacute;teos. Ten&iacute;a un culo firme, tonificado, hacer Pilates daba resultado.<\/p>\n<p>Dubitativamente, puso sus manos en los extremos del tanga, y empez&oacute; a bajarlo, poco a poco. No creo que su intenci&oacute;n fuese calentarme, la lentitud en sus movimientos ser&iacute;an m&aacute;s bien por verg&uuml;enza y pudor. Era una mujer tradicional, y se estaba desnudando enfrente de 40 personas, y a 1 metro de un chico 13 a&ntilde;os menor. Pero el resultado fue muy sexy, y sent&iacute; con alivio que mi polla, aunque fl&aacute;cida, dio un peque&ntilde;o salto. Me quit&eacute; entonces el b&oacute;xer. Una vez su tanga cay&oacute; a sus tobillos, se lo quit&oacute; levantando los pies uno tras el otro. Segu&iacute;a vestida de cintura para arriba, eso no parec&iacute;a que fuese a cambiar.<\/p>\n<p>Poco a poco, sin mirarme, camin&oacute; hacia atr&aacute;s. Cuando sus piernas contactaron con las m&iacute;as, las abri&oacute; ligeramente, para acercarse m&aacute;s. Su culo qued&oacute; a escasos cent&iacute;metros de m&iacute;. Mi coraz&oacute;n se iba a salir de mi pecho, y respiraba fuertemente. Mis manos temblaban. Se empez&oacute; a agachar, y sin mirarme, ech&oacute; su mano derecha hacia atr&aacute;s, para buscar mi polla. Antes de encontrarla, toc&oacute; mi bajo vientre con sus dedos. Parece que se llev&oacute; una sorpresa. Yo estaba depilado al 100%, tambi&eacute;n la polla. A pesar de no ser activo sexualmente, me gustaba depilarme, como ve&iacute;a que hac&iacute;an los actores porno.<\/p>\n<p>Para Marina, esto deb&iacute;a de ser algo nuevo. Gir&oacute; por primera vez la cabeza para mirar, y not&eacute; su cara de sorpresa cuando vio que estaba depilado. Tras unos segundos, volvi&oacute; su cabeza al frente, finalmente sujet&oacute; delicadamente mi fl&aacute;cida polla con la mano, que estaba temblorosa. Para ella esta situaci&oacute;n era una pesadilla. No pod&iacute;a pasar algo as&iacute;. Ten&iacute;a un marido, un hijo, esto que estaba haciendo era tab&uacute;. Aun as&iacute;, era lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer. La mejor de las malas opciones. Si no era yo, ser&iacute;a uno de esos b&aacute;rbaros. Not&eacute; que ella tambi&eacute;n respiraba agitadamente, y su cuerpo temblaba.<\/p>\n<p>En aquella inc&oacute;moda posici&oacute;n para ella, sin mirar, Marina empez&oacute; a pajearme, lentamente. Su mano agarraba mi polla, sub&iacute;a y bajaba. Esta sensaci&oacute;n era (casi) nueva para m&iacute;. A pesar de mi nerviosismo y miedo, la sensaci&oacute;n de una mano (su mano, en particular), paje&aacute;ndome lentamente, era maravillosa. Yo apoyaba mis manos en la roca, y Marina quedaba suspendida en el aire frente a m&iacute;, con la mano derecha paje&aacute;ndome, y la izquierda como &uacute;nico apoyo de su cuerpo, sobre la roca. Me fij&eacute; en esa mano. En el dedo anular llevaba un tradicional anillo de casada.<\/p>\n<p>Mi polla hab&iacute;a perdido cierta flacidez, pero segu&iacute;a sin estar lo suficientemente dura para poder met&eacute;rsela. Tras un minuto, gir&oacute; su cabeza mientras me segu&iacute;a pajeando, y pregunt&oacute; con cara de cansancio, que por qu&eacute; no se me levantaba. Otro minuto y Marina no aguant&oacute; m&aacute;s. Se levant&oacute; para descansar el brazo. Entre la gente, que segu&iacute;an observando, se empezaron a o&iacute;r voces. Si esto no funcionaba, alguno de esos se follar&iacute;a a Marina, y no s&eacute; qu&eacute; ocurrir&iacute;a conmigo. Parece que Marina pens&oacute; lo mismo, porque r&aacute;pidamente, se dio la vuelta. Qued&oacute; de frente a m&iacute;. Ya no me quedaba duda de que esa noche ten&iacute;a algo especial preparado para su marido. Estaba tambi&eacute;n depilada completamente. No creo que fuese lo habitual. Su co&ntilde;o era bonito, se ve&iacute;a algo rosado. Daban ganas de com&eacute;rselo.<\/p>\n<p>Se arrodill&oacute;, volvi&oacute; a coger mi polla, y esta vez mir&aacute;ndome a los ojos, con cara angustiada, dijo.<\/p>\n<p>-Como no se te levante, estamos perdidos. Qu&eacute; te pasa?<\/p>\n<p>-No lo s&eacute;, estoy muy nervioso. No me hab&iacute;a pasado nunca &ndash;dije. Como si lo hubiese hecho antes&hellip; creo que es una de las frases m&aacute;s comunes de la humanidad.<\/p>\n<p>-Pues tienes que relajarte &ndash;contest&oacute;, mientras empez&oacute; a pajearme otra vez.<\/p>\n<p>Esta vez el ritmo de la paja fue m&aacute;s r&aacute;pido. Tambi&eacute;n estaba en una posici&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda para ella. Aunque la polla se levant&oacute; algo m&aacute;s, ten&iacute;a todav&iacute;a algo de flacidez. No hab&iacute;a manera. La gente se estaba impacientando, y el jefe empez&oacute; a gritarnos. Esto no iba bien&hellip;<\/p>\n<p>Marina, viendo que la situaci&oacute;n era casi desesperada, tom&oacute; una decisi&oacute;n que hab&iacute;a evitado todo lo m&aacute;s que pudo. Torci&oacute; el gesto, susurrando un &ldquo;dios m&iacute;o&hellip;&rdquo;, una l&aacute;grima cay&oacute; por su mejilla. Acerc&oacute; su cara, y abriendo la boca, se meti&oacute; mi polla medio fl&aacute;cida dentro. Cerr&oacute; los labios, y los desliz&oacute; por todo lo largo hasta la base. Esta situaci&oacute;n s&iacute; que era nueva para m&iacute;. Qu&eacute; delicia, un calambre recorri&oacute; todo mi cuerpo. De repente se me olvid&oacute; donde est&aacute;bamos, ni cuanta gente estaba mirando, ni si estaba nervioso. Gracias a que su pelo estaba recogido en una coleta, pod&iacute;a ver claramente c&oacute;mo su boca recorr&iacute;a mi polla. Me di cuenta de que ten&iacute;a los ojos cerrados.<\/p>\n<p>Con su mano derecha sujetaba la base, mientras que la izquierda, la del anillo, reposaba sobre la roca. Iba a un ritmo medio, sus labios recorriendo el largo de mi polla hasta tocar los dedos que la sujetaban en la base, y volviendo hasta casi la punta. Su objetivo no era darme placer, sino levantarme la polla lo antes posible, por lo que empez&oacute; a acelerar el ritmo a&uacute;n m&aacute;s. De reojo, vi que la gente volvi&oacute; a callarse, sus caras de asombro. No deb&iacute;an saber qu&eacute; estaba pasando. Esto nos iba a dar algo de tiempo. La brutal mamada que Marina me estaba dando empez&oacute; a dar resultados. Mi polla empez&oacute; a levantarse m&aacute;s que antes. Para desgracia de Marina, ten&iacute;a un buen miembro.<\/p>\n<p>Ligeramente m&aacute;s largo de la media, pero sobre todo, m&aacute;s grueso. Not&eacute; c&oacute;mo se dio cuenta de esto, porque en cierto momento, seg&uacute;n mi polla iba creciendo dentro de su boca, abri&oacute; finalmente los ojos y me ech&oacute; una mirada, como mitad sorpresa, mitad reproche, que dur&oacute; un par de segundos. Esa imagen era imborrable. La tradicional y conservadora madre de familia Marina, con esos bonitos ojos azules, h&uacute;medos, mir&aacute;ndome, mientras mi voluminosa polla sal&iacute;a y entraba en su boca.<\/p>\n<p>Era el momento, ahora o nunca. Se sac&oacute; la polla de la boca, algunos hilos de saliva conectando mi miembro con sus labios. Tras unos segundos en los que parec&iacute;a que se hab&iacute;a quedado hipnotizada por mi polla, sujet&aacute;ndola y mir&aacute;ndola, a unos cent&iacute;metros de ella, recuperando la respiraci&oacute;n tras semejante mamada a tal voluminoso aparato, se levant&oacute;, se dio la vuelta otra vez, hizo el movimiento para sentarse sobre m&iacute;, cogiendo mi polla, esta vez s&iacute; bien erecta. Con cuidado, sigui&oacute; descendiendo, sujet&aacute;ndola firmemente.<\/p>\n<p>Sent&iacute; c&oacute;mo la punta toc&oacute; su cuerpo, momento en el que dejo de bajar. Tras un momento en los que me pareci&oacute; que Marina trataba de acoplar mi polla a su co&ntilde;o, finalmente solt&oacute; la mano para apoyarla tambi&eacute;n sobre la roca. Mi polla sin embargo no se movi&oacute;. Como me hab&iacute;a dicho Marina, me estaba dejando llevar. Ella era la que estaba dirigiendo. Poco a poco, empez&oacute; a descender otra vez, sent&iacute; que la piel se retiraba y mi polla quedaba envuelta, caliente. Era una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a, pero excitante. Sent&iacute; c&oacute;mo mi miembro se enterraba dentro de Marina, con poco esfuerzo. Era como si su co&ntilde;o estuviese lleno de lubricante, empapado. Supongo que ser&iacute;a lo normal.<\/p>\n<p>Esta sensaci&oacute;n era demasiado para m&iacute;. Marina segu&iacute;a descendiendo, mi polla segu&iacute;a enterr&aacute;ndose dentro de ella, su coleta cubr&iacute;a mi cara, el olor de su perfume, la cercan&iacute;a de su cuerpo, su espalda en mi pecho. Sus muslos tocaron los m&iacute;os, sent&iacute; su culo en mi bajo vientre. No pod&iacute;a m&aacute;s. Solt&eacute; un gemido de placer enorme. Como asustada, Marina se levant&oacute; ligeramente, y girando r&aacute;pidamente la cabeza para mirarme de reojo, dijo:<\/p>\n<p>-No te puedes correr dentro de m&iacute;, en cuanto sientas que te vas a correr, av&iacute;same.<\/p>\n<p>-Vale &ndash;dije como pude, en otro suspiro.<\/p>\n<p>Marina volvi&oacute; a retomar el movimiento, subiendo, sin llegar a sacarse la polla. Bajaba hasta que su culo tocaba mi cuerpo, y volv&iacute;a a subir. Mi polla entraba y sal&iacute;a de su co&ntilde;o sin ning&uacute;n problema. Cada vez sub&iacute;a y bajaba con m&aacute;s velocidad. Sent&iacute;a que su co&ntilde;o apretaba mi polla, gruesa como era, por lo que la sensibilidad era a&uacute;n mayor. Sigui&oacute; su movimiento en el que se met&iacute;a la polla hasta el fondo, para sac&aacute;rsela casi hasta la punta. Estuvimos un tiempo as&iacute;. Yo ya estaba en el cielo. La mujer que hab&iacute;a estado espiando, me estaba follando sin contemplaciones. Entonces me pareci&oacute; que Marina solt&oacute; un peque&ntilde;o gemido, que no volvi&oacute; a repetir.<\/p>\n<p>Sus brazos empezaban a cansarse, y me pidi&oacute; que la ayudar&aacute;, colocando mis manos bajo sus muslos. Puse una mano debajo de cada muslo. El contacto con su suave piel era incre&iacute;ble. Al principio intent&eacute; poner las manos sin tocar su culo, pero era m&aacute;s inc&oacute;modo. Al final ced&iacute;, y retras&eacute; las manos para ayudar m&aacute;s efectivamente. Casi la totalidad de mis manos estaban sujetando su culo. Ella no dijo nada, segu&iacute;a subiendo y bajando. Ahora s&iacute; que escuch&eacute; un jadeo m&aacute;s constante por su parte. Jadeaba con cada metida, su co&ntilde;o lubricando para ayudar a mi polla a deslizarse dentro y fuera, mis manos sujetando ya sin rubor su trabajado culo, que golpeaba mi bajo vientre cuando descend&iacute;a. No pod&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Me voy a correr! &ndash;dije<\/p>\n<p>Parece que no me hubiese o&iacute;do, porque sigui&oacute; bajando y subiendo apasionadamente, jadeando ahora sin disimulo, echando la cabeza hacia atr&aacute;s, enterr&aacute;ndose mi polla con fuerza todo lo dentro que pod&iacute;a, para subir otra vez. Tuve que repetir que me iba a correr, era como si con todo el movimiento no me pudiese o&iacute;r. A la tercera vez que lo dije, ya casi corri&eacute;ndome, se levant&oacute; r&aacute;pidamente y se dio la vuelta mir&aacute;ndome la polla con cara de susto. Estaba algo colorada, y note alguna gota de sudor en su frente.<\/p>\n<p>-Te has corrido!? &ndash;dijo alarmada<\/p>\n<p>-No, pero casi &ndash;contest&eacute;. Era una sensaci&oacute;n dulce y dolorosa a la vez. Hab&iacute;a parado justo en el momento en el que me iba a correr, por lo que el esperma no lleg&oacute; a salir.<\/p>\n<p>El jefe se acerc&oacute;, y mir&aacute;ndome, vio que no me hab&iacute;a corrido. Habl&oacute; en tono agresivo. Hizo gestos con la mano, como diciendo que ten&iacute;a que correrme. Marina le contest&oacute; que no pod&iacute;a ser, a lo que el jefe, visiblemente agresivo, la cogi&oacute; del brazo, la empuj&oacute; a la roca, me tir&oacute; de ella, se sent&oacute; &eacute;l, y se dispuso a foll&aacute;rsela.<\/p>\n<p>-No! &ndash;grit&eacute;, sacando fuerzas de no s&eacute; d&oacute;nde.<\/p>\n<p>Me levant&eacute;, cog&iacute; a Marina del brazo, y la apart&eacute; de &eacute;l. Inmediatamente unos hombres vinieron.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien! &ndash;grit&oacute; Marina con cara asustada, haci&eacute;ndoles un gesto con el brazo para pararles&ndash; Si&eacute;ntate otra vez en la roca &ndash;me dijo mir&aacute;ndome esta vez a los ojos.<\/p>\n<p>El jefe se quit&oacute;, y me sent&eacute; yo. Mi polla segu&iacute;a pr&aacute;cticamente erecta. Marina se acerc&oacute; otra vez, se volvi&oacute; a sentar de espaldas, sujetando mi polla otra vez con la mano. Solo tuvo que pajearla 5 segundos para que volviese a su m&aacute;xima erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Marina, qu&eacute; vas a hacer? &ndash;dije con voz temblorosa.<\/p>\n<p>Ya con mi polla a plena capacidad, Marina empez&oacute; a descender. Mientras lo hac&iacute;a, gir&oacute; la cabeza y me dijo:<\/p>\n<p>-Esc&uacute;pete en la polla lo m&aacute;s que puedas. Sigue lo que yo haga sin decir nada.<\/p>\n<p>Obedec&iacute; sus &oacute;rdenes. Vi que ella tambi&eacute;n se escupi&oacute; en la mano, la del anillo. Sigui&oacute; bajando, sujetando mi polla, hasta que mi polla toc&oacute; su cuerpo. Esta vez sin embargo, not&eacute; que estaba algo m&aacute;s atr&aacute;s. Tras unos segundos, o&iacute; susurrar entre un sollozo a Marina, un &ldquo;lo siento&rdquo;. No creo que estuviese hablando conmigo.<\/p>\n<p>La sensaci&oacute;n era diferente. Marina no solt&oacute; mi polla, la manten&iacute;a agarrada, mientras intentaba descender. No entraba esta vez tan f&aacute;cil, no entiendo por qu&eacute;. Mir&eacute; m&aacute;s detenidamente y me di cuenta.<\/p>\n<p>-Te la est&aacute;s metiendo por el culo! &ndash;dije sorprendido.<\/p>\n<p>-Silencio!! Te he dicho que no hables! No se pueden dar cuenta, tienen que pensar que me est&aacute;s follando por delante y que te corres dentro por ah&iacute;! &ndash;dijo violentamente entre los dientes&ndash; Voy a poner una mano entre mis piernas, para que no vean bien. Me tienes que ayudar desde ya con tus manos a moverme.<\/p>\n<p>Tras un segundo, reaccion&eacute;, y puse mis dos manos otra vez en su culo. Marina ten&iacute;a una mano por delante entre sus piernas, mientras con la otra sujetaba mi polla, haciendo fuerza para met&eacute;rsela dentro. Poco a poco, empez&oacute; a entrar. Solt&oacute; peque&ntilde;os gritos ahogados de dolor, respirando agitadamente. Yo ve&iacute;a claramente c&oacute;mo mi grueso miembro entraba, lentamente. Cuando ya estaba casi a la mitad dentro, solt&oacute; mi polla y apoy&oacute; su mano en la roca. La sensaci&oacute;n era diferente. Me apretaba m&aacute;s la polla, y no era tan f&aacute;cil de deslizar.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, estaba muy cerca ya de correrme. No lleg&oacute; a met&eacute;rsela entera. A poco m&aacute;s de medio camino, empez&oacute; a subir ligeramente, despacio. Antes de que se me saliese la polla de su culo, Marina volvi&oacute; a bajar, tambi&eacute;n muy despacio. Creo que esta vez los dos &eacute;ramos v&iacute;rgenes. Para ella esto era algo imposible. Algo que en circunstancias normales, no hubiese ni pensado hacer. En situaciones de estr&eacute;s cuando tu integridad f&iacute;sica corre peligro, hacemos cosas inimaginables. Marina decidi&oacute; en unos segundos que la diese por el culo, algo que nunca en su vida hubiese ni pensado hacer, ni siquiera con su marido.<\/p>\n<p>Pero no estaba siendo f&aacute;cil. Llev&aacute;bamos casi minuto y medio, y solo se la hab&iacute;a metido y sacado dos veces. Marina empez&oacute; a llorar, mientras se met&iacute;a la polla por tercera vez. Esta vez, ya fall&aacute;ndonos las fuerzas a los dos, se dej&oacute; llevar y baj&oacute; m&aacute;s, entrando mi polla completamente dentro, chocando su culo contra mi bajo vientre y huevos. Marina solt&oacute; un grito.<\/p>\n<p>-C&oacute;rrete ya desgraciado. Tienes una polla enorme, me est&aacute; matando! &ndash;dijo desconsoladamente.<\/p>\n<p>Yo estaba a punto de correrme. Saqu&eacute; fuerzas de donde no hab&iacute;a, la levant&eacute; agarrando con fuerza su culo. La dej&eacute; caer hasta que mi polla entr&oacute; a la mitad. La volv&iacute; a levantar, y cuando volvi&oacute; a bajar, sent&iacute; un calent&oacute;n en los huevos, mi polla reaccion&oacute; violentamente y sent&iacute; como expulsaba una catarata de esperma. Con la adrenalina por las nubes, fui yo el que empez&oacute; a mover fren&eacute;ticamente la pelvis, empujando y sacando mi polla con violencia en el culo de Marina. Solt&eacute; un grito de liberaci&oacute;n, y me corr&iacute; unas tres veces m&aacute;s. Marina grit&oacute;, son&oacute; mitad a dolor, pero me pareci&oacute; que el grito ten&iacute;a un componente de placer. Cay&oacute; al suelo, quedando bocarriba con su mano todav&iacute;a ocultando su co&ntilde;o. Mi polla con restos de corrida.<\/p>\n<p>El jefe y otros hombres se acercaron, miraron ligeramente, y empezaron a celebrar, marchando toda la tribu a seguir con sus labores, dej&aacute;ndonos solos a los dos. Parece que se hab&iacute;an cre&iacute;do el enga&ntilde;o.<\/p>\n<p>Yo qued&eacute; de pie, respirando acelerada y profundamente. Marina, tumbada a unos cent&iacute;metros de m&iacute;. Respiraba tambi&eacute;n de forma acelerada, y me miraba a los ojos, sin decirme nada. No consegu&iacute;a descifrar esa mirada. Era fija, penetrante, extra&ntilde;a. Pas&oacute; a mirarme la polla, que a&uacute;n voluminosa, empezaba a perder la erecci&oacute;n. La observ&oacute;, ya sin ning&uacute;n reparo ni disimulo. Me sent&iacute; intimidado. Otra vez me gustar&iacute;a saber qu&eacute; estaba pasando por la cabeza de esa mujer, que podr&iacute;a ser casi mi madre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Ten&iacute;a 18 a&ntilde;os cuando empec&eacute; a fijarme m&aacute;s en serio en mujeres mayores a m&iacute;. Hasta entonces, solo hab&iacute;a tenido ojos para la chica guapa de mi clase, o de mi curso, o de mi barrio, con relativo &eacute;xito. Siempre chicas en torno a mi edad. Todo cambi&oacute; con la llegada de los nuevos vecinos. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10365,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-20237","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fantasias-eroticas"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20237","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10365"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20237"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20237\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20237"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20237"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20237"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}