{"id":20302,"date":"2019-03-13T23:00:00","date_gmt":"2019-03-13T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-03-13T23:00:00","modified_gmt":"2019-03-13T23:00:00","slug":"20302-la-profesora-de-autoescuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20302-la-profesora-de-autoescuela\/","title":{"rendered":"La profesora de autoescuela"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20302\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era una tarde de s&aacute;bado de tiendas con Adela, cuando al salir de una de ellas nos sorprendi&oacute; un chaparr&oacute;n que nos oblig&oacute; a guarecernos en una cafeter&iacute;a, estaba pr&aacute;cticamente llena pues como nosotras otros hab&iacute;an hecho lo mismo, en una mesa estaba Marta, nos vio y se levant&oacute; para saludarnos, nos invit&oacute; en compartir mesa, estaba sola, la &uacute;ltima vez que la vi hac&iacute;a m&aacute;s de seis meses.<\/p>\n<p>Quien era Marta, hab&iacute;a sido mi profesora de pr&aacute;cticas para el carnet de conducir. De estatura media alta, usaba gafas, atractiva de cara, boca sensual, generosos pechos, caderas y trasero bien marcados, cuerpo tonificado casi a diario en el gimnasio, seg&uacute;n ella misma me coment&oacute;. Era conocedora de sus encantos, pues adem&aacute;s de su buena apariencia f&iacute;sica, se mov&iacute;a con aire de confianza, ten&iacute;a salero, re&iacute;a a menudo, su piel blanca contrastaba con su media melena casta&ntilde;a, pr&aacute;cticamente no usaba pinturas ni maquillaje, siempre ol&iacute;a bien, perfumes frescos, suaves y femeninos.<\/p>\n<p>Vest&iacute;a con ropas m&aacute;s bien ajustadas, sobre todo los pantalones. Desde luego era una delicia para cualquier hombre o mujer. C&aacute;lida en su trato, f&aacute;cil conversar con ella, aunque yo ya ten&iacute;a bastante en contener los nervios cuando hac&iacute;amos las practicas, de todas maneras me enter&eacute; por ella misma que ten&iacute;a 50 a&ntilde;os, divorciada, viv&iacute;a sola, pues sus dos hijas ya casadas, la peque&ntilde;a hac&iacute;a poco. Y aunque repar&eacute; en ella, no me hac&iacute;a falta, mis ojos estaban en lo que ya ten&iacute;a en casa.<\/p>\n<p>Termin&oacute; de llover, salimos con la propuesta de Adela y aceptada por ella, pues dijo no tener compromisos, de ir con el coche para que diera opini&oacute;n sobre mi conducci&oacute;n. Al salir detr&aacute;s de ella me fij&eacute;, quiz&aacute;s era la primera vez que la ve&iacute;a con falda, ligeramente ajustada hasta medio muslo, piernas torneadas cubiertas con medias negras, calzaba botines, con camisa blanca desabrochada justo en el punto de insinuar el canal de sus pechos, por encima una cazadora de piel.<\/p>\n<p>Durante el trayecto nos coment&oacute; que se hab&iacute;a trasladado a otra ciudad, aceptando la oferta de un familiar para llevar una agencia de viajes, y aquel fin de semana quer&iacute;a recoger cosas y poner a la venta su vivienda. Se coloc&oacute; de copiloto, varias veces pos&oacute; la mano sobre mi pierna, para dar la aprobaci&oacute;n de alguna maniobra, la miraba de reojo, mov&iacute;a las piernas ejecutando los movimientos de conducir, seguramente deformaci&oacute;n profesional, la falda se le sub&iacute;a ense&ntilde;&aacute;ndome pr&aacute;cticamente la totalidad de sus muslos. Ya de vuelta, noche cerrada, propuse invitarla a cenar, ya que estaba sola, por el retrovisor vi las miradas y gestos de aprobaci&oacute;n en la cara por parte de Adela, y ella no se hizo de rogar.<\/p>\n<p>Ya en casa ellas se fueron al sal&oacute;n, yo me cambi&eacute; de ropa. Al pasar delante de ellas, Marta me mir&oacute; sorprendida analiz&aacute;ndome, pero sin decir nada. Como siempre en casa llevaba puesto el collar, camiseta ajustada y falda plisada de colegiala todo negro, sin ropa interior, con calcetines blancos hasta medio muslo y descalza. Les propuse tomar algo y seg&uacute;n su petici&oacute;n les serv&iacute; una copa de vino blanco y mientras hablaban les prepar&eacute; una cena informal. Dispuse la mesa, solo dos cubiertos.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando tenemos invitados ella solo est&aacute; para servir -le advirti&oacute; Adela sonriendo.<\/p>\n<p>La cena termin&oacute; y se sentaron en los sillones, les o&iacute;a desde la cocina hablar y re&iacute;r, el vino seguramente hac&iacute;a de las suyas. Sal&iacute; para preguntarles si quer&iacute;an algo m&aacute;s, estaban con un tema favorito de Adela, los hor&oacute;scopos.<\/p>\n<p>&mdash;Nora, sabes que Marta es Virgo.<\/p>\n<p>&mdash;Eres Virgo &mdash;dije, sonriendo con malicia.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, quiero decir, no. Bueno, del signo del zodiaco, s&iacute;, claro. Ufff&#8230;, no s&eacute; lo que me digo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues mira que pone en tu signo &mdash;Adela de una revista: &laquo;Los astros pronostican que iniciar&aacute;s una etapa de estabilidad que te permitan enfocar objetivos profesionales que te propiciar&aacute;n nuevos horizontes, tomaras decisiones que resultar&aacute;n complicadas, pero llegar&aacute;s al &eacute;xito. Aunque ser&aacute; un fin de semana ajetreado, desconectar de la rutina y con un estado de &aacute;nimo &oacute;ptimo te permitir&aacute; que lo disfrutes. Pon m&aacute;s pasi&oacute;n en tu vida y disfruta&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah! muy interesante. Nora s&iacute;rveme un poco de vino. Tendr&eacute; que animarme para sentirme m&aacute;s pasional&#8230;<\/p>\n<p>Rellen&eacute; de nuevo su copa. Las dos estaban repantigadas en sus butacas. Una frente a la otra, Adela abr&iacute;a sus piernas con procacidad, y se acariciaba los muslos sin dejar de mirarla. Marta, se desbroch&oacute; un bot&oacute;n de la camisa, dijo tener calor. Yo continuaba de pie entre las dos, escuchando su conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Desde luego Adela, tiene que ser un verdadero placer disponer de los servicios de Nora.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, realmente, es un placer disponer de sus servicios, en estos momentos forma parte de mi vida. Pero m&aacute;s all&aacute; del placer sexual, cada vez m&aacute;s variado, cada vez m&aacute;s completo, lo tengo muy claro que no soy su due&ntilde;a, ni de sus actos y menos de su cuerpo. Seguro que nunca le faltar&aacute;n mujeres u hombres para quien servir. &iquest;No s&eacute; qu&eacute; piensas t&uacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Quieres decir que ahora est&aacute; contigo, pero que es libre&#8230; &iquest;As&iacute;, de sencillo?<\/p>\n<p>&mdash;No lo dudes, de momento est&aacute; sumisa a m&iacute;, disfrutamos el d&iacute;a a d&iacute;a de las cosas que seguro te eximen de ciertos placeres por temor al qu&eacute; dir&aacute;n. Se tiene que disfrutar de la vida sin inhibiciones y dentro de las posibilidades sin privarnos de nada.<\/p>\n<p>&mdash;Si&#8230;, ya s&eacute; que hay cosas, que al igual no las entienda del todo, y quiz&aacute;s por el que dir&aacute;n no s&eacute; disfrutarlas.<\/p>\n<p>&mdash;Tu vida es tuya y s&oacute;lo t&uacute; has de decidir lo que quieres hacer con ella. &iquest;Est&aacute;s bien, Marta?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; estoy bien. &iquest;Por qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Te estoy hablando y pareces un poco distra&iacute;da, &iquest;te gusta Nora? no dejas de mirarla.<\/p>\n<p>&mdash;Oh&#8230; Dios, por favor&#8230; &mdash;no son&oacute; muy convincente.<\/p>\n<p>&mdash;Pues claro, cielo, &iquest;vas a sernos sincera? &mdash;rio Adela maliciosamente.<\/p>\n<p>&mdash;No ahora estoy sola y no salgo con nadie, si es lo que quieres saber.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Yo no te he preguntado eso!<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute; &mdash;afirm&oacute; ella.&mdash; Pero quiero que lo sep&aacute;is.<\/p>\n<p>Ambas sonrieron, y entonces pregunt&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ndo ha sido la &uacute;ltima vez que has estado con un hombre?<\/p>\n<p>&mdash;Hace ya bastante.<\/p>\n<p>&mdash;Perdona la groser&iacute;a &iquest;follando?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&#8230;, bueno&#8230;., no fue del todo gratificante.<\/p>\n<p>Pero la curiosidad de Adela la hizo preguntar de nuevo:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Con alguna mujer?<\/p>\n<p>&mdash;Si&#8230;, en alguna ocasi&oacute;n&#8230;, y la verdad no me disgust&oacute;&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hace mucho, la &uacute;ltima vez?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No!&#8230; fue con la madre de una alumna &mdash;asinti&oacute; acalorada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De tu edad?<\/p>\n<p>&mdash;Bueno un poco m&aacute;s joven&#8230;, antes de plegar de la autoescuela, fue una cosa mutua. Ocurri&oacute; un par de veces, nadie dir&iacute;a, parec&iacute;a una mujer fr&aacute;gil, pero era fuego puro. En aquel momento fue como una necesidad para m&iacute;, me sent&iacute; deseada, result&oacute; interesante, excitante y variado sexualmente.<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo de la manera que lo dices que no era la primera vez, sino que tuviste m&aacute;s relaciones. Por lo tanto te puedes considerar bisexual.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno pues&#8230; quiz&aacute;s si, la verdad no s&eacute;&#8230;<\/p>\n<p>Estaba tan embebida en la conversaci&oacute;n que se sobresalt&oacute; cuando Adela choc&oacute; su copa contra la suya. Y con palabras &aacute;speras: &mdash;&iexcl;Estupendo! &iquest;As&iacute; que disfrutaste comi&eacute;ndole el co&ntilde;o?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&#8230; s&iacute;&#8230; me gust&oacute; mucho, fue emocionante y muy real.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te comer&iacute;as el de Nora? &mdash;le solt&oacute; mir&aacute;ndola a los ojos.<\/p>\n<p>&mdash;Ufff&#8230;, bien&#8230; bien&#8230;, pero&#8230; &mdash;Sonroj&aacute;ndose de nuevo, se gir&oacute; mir&aacute;ndome fijamente con una sonrisa en los labios.<\/p>\n<p>Hubo un impase de tiempo que permanecimos en silencio. Mientras a indicaciones de Adela me hab&iacute;a dejado caer en el borde de un sill&oacute;n, levantado la falda y despu&eacute;s de separar mis piernas pas&eacute; mis dedos entre ellas para acariciarme ligeramente mi co&ntilde;o rasurado.<\/p>\n<p>&mdash;Lo quieres, te gustar&iacute;a disfrutarlo, seguro que ser&iacute;a grato para las dos &mdash;Ayudada por los dedos mi co&ntilde;o se abr&iacute;a, mostrando el m&aacute;s amplio rostro rojo que un co&ntilde;o puede mostrar.<\/p>\n<p>&mdash;Estooo&hellip; bien ahora&#8230;, no s&eacute;&#8230; &mdash;mientras me miraba fijamente las piernas.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila, seguro que lo quieres &mdash;le increp&oacute; Adela con tono malicioso. Ella no dijo nada y solo asinti&oacute; con un movimiento de cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;Ven, de rodillas &mdash;Le sugiri&oacute;, mejor dicho le orden&oacute;, le falt&oacute; tiempo para levantarse la falda casi hasta la cintura, para favorecer la posici&oacute;n, dejando a la vista, cubiertas por unas medias panti de color negro las piernas y unos torneados muslos. Le hizo gatear para colocarse entre las m&iacute;as. Al llegar frente a m&iacute; le quite las gafas y me abr&iacute; bien de piernas, deslizaba su lengua de abajo arriba, y a cada poco la introduc&iacute;a toda entera, me qued&eacute; maravillada ante su capacidad succionadora.<\/p>\n<p>Adela se coloc&oacute; detr&aacute;s y con su mano impacto un golpe seco en sus nalgas. Sin tener muy claro si le gust&oacute;, levant&oacute; un poco la cabeza y acto seguido volvi&oacute; a su labor. Las nalgadas que le somet&iacute;a Adela, parec&iacute;an un aliciente o deb&iacute;a de ser de lo mejor que hab&iacute;a probado en mucho tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;memelo todo, mete m&aacute;s la lengua puta &mdash;Le agarre del pelo y apret&eacute; su cabeza, su lengua estaba completamente dentro y se mov&iacute;a lamiendo todos los rincones del co&ntilde;o. Supongo que ella advirti&oacute; que yo no resistir&iacute;a mucho m&aacute;s, y fue entonces cuando cerr&oacute; los ojos. As&iacute; sigui&oacute; con un ritmo endiablado, haciendo malabarismo por las nalgadas que le propinaban, ya sin parones continu&oacute; hasta mi delirio. Cuando abri&oacute; los ojos nuestras miradas se cruzaron y en su cara se perfil&oacute; una sonrisa de complicidad, se relam&iacute;a los labios mojados por mis flujos.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, est&aacute; claro que no es la primera vez que has hecho eso. &iquest;Qu&eacute; tal?<\/p>\n<p>&mdash;La verdad es que nunca con algo tan tierno y sabroso.<\/p>\n<p>Me inclin&eacute; sobre ella, a&uacute;n de rodillas, nos besamos, primero con dulzura y delicadeza, luego con ferocidad, sus labios carnosos manten&iacute;an a&uacute;n el sabor de mi co&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gustar&iacute;a algo m&aacute;s? &mdash;Le ret&eacute; mir&aacute;ndola fijamente.<\/p>\n<p>&mdash;Ohhh, joder&#8230;, me est&aacute;is volviendo loca &mdash;dijo en voz apenas audible.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sigues interesada? &mdash;a&ntilde;adi&oacute; Adela, mientras se colocaba detr&aacute;s m&iacute;o.<\/p>\n<p>Yo estaba de pie, desliz&oacute; una mano bajo mi falda y meti&oacute; un dedo dentro de mi co&ntilde;o caliente y a&uacute;n h&uacute;medo. &quot;Mmmm&quot;, gem&iacute; mientras se deslizaba. La otra mano libre debajo de mi camiseta, acunando mi seno derecho, pellizc&aacute;ndome el pez&oacute;n. Ella tambi&eacute;n se hab&iacute;a levantado, frente a nosotras, expectante, sonrojada, se le notaba nerviosa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sin duda te gusta esto? &iquest;Te pone cachonda verdad? &iquest;A que s&iacute;?.<\/p>\n<p>&mdash;Si&#8230; mucho.<\/p>\n<p>&mdash;Pues, &iquest;quieres seguir? &mdash;le tendi&oacute; una mano y ella se la tom&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Buena chica. Vamos a movernos a la habitaci&oacute;n, &iquest;de acuerdo?<\/p>\n<p>&mdash;Estoy un poco nerviosa, tengo que admitirlo. Si vamos&hellip;, como dese&eacute;is.<\/p>\n<p>Ya en la habitaci&oacute;n. Adela, sin rastro de emoci&oacute;n en su voz:<\/p>\n<p>&mdash;Primero vas a desnudarte t&uacute; misma, y nos vas a dar el placer de admirar tu cuerpo, &iquest;entiendes?<\/p>\n<p>Nos mir&oacute; con cara de sorpresa, y ante su nula reacci&oacute;n. Acercando mi boca a la de ella, la bes&eacute;. La bes&eacute; con tranquilidad, con mimo, con pasi&oacute;n, se dejaba hacer, se notaba que disfrutaba. Sin duda, su excitaci&oacute;n era cada vez m&aacute;s visible. Una vez finalizado el beso, enred&eacute; los dedos entre su melena y murmurando.<\/p>\n<p>&mdash;Has o&iacute;do lo que quiere, empieza a desnudarte.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&#8230; lo entiendo, de acuerdo, har&eacute; lo que me dice.<\/p>\n<p>Mientras Adela, sentada ahora en una butaca nos miraba a las dos. El rostro de Marta expresaba un gozo contenido, se mord&iacute;a labio, lentamente se desprendi&oacute; de la camisa y desabroch&oacute; el sujetador. Saltaron un par de exquisitas formas redondas, a&uacute;n bien puestas, con pezones de color marr&oacute;n oscuro que apuntaban r&iacute;gidos. Estaba delante de ella, ya desnuda pues me hab&iacute;a desprendido de mi ropa.<\/p>\n<p>&mdash;Son tuyas, puedes&#8230; &mdash;Marta se estaba entusiasmando.<\/p>\n<p>Se oy&oacute; la voz de Adela. &mdash;Adelante, Nora, ya ves, la har&aacute; sentir bien &mdash;Las amas&eacute; con ambas manos, bes&eacute; y succione los pezones.&mdash; Apuesto a que les gustar&iacute;a ser pellizcados. Hazlo &mdash;Pellizco.&mdash; Ay&#8230; Mmm&#8230; &mdash;Pellizco.&mdash; Ay&#8230; Mmm&#8230; &mdash;M&aacute;s fuerte.&mdash; Ayyy&#8230; Mmmm&#8230; &mdash;La rotundidad de mi presi&oacute;n hizo que cerrase los ojos, expresi&oacute;n de dolor en su cara, cuando dej&eacute; de presionar resopl&oacute;. Entonces rozando con mis labios su rostro, prosegu&iacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ahora quiero el resto? &iquest;Te importa?<\/p>\n<p>&mdash;No&#8230; no&#8230; no me importa, s&iacute; quer&eacute;is verlo.<\/p>\n<p>La temperatura sub&iacute;a por momentos, primero fue la falda siguieron los pantis y despu&eacute;s poco a poco las bragas. A pesar de la posici&oacute;n, casi sin doblar las piernas, en ning&uacute;n momento perd&iacute;a su porte, impresionaba la elasticidad de su cuerpo, cuanto descend&iacute;an sus manos, m&aacute;s en pompa pon&iacute;a el culo y sus generosos pechos se bamboleaban. Cuando qued&oacute; completamente desnuda, realiz&oacute; un giro sobre s&iacute; misma, mostrando su desnudez como si ense&ntilde;ara la mercanc&iacute;a a un posible comprador.<\/p>\n<p>&mdash;Te gusta estar desnuda, estar expuesta as&iacute; para nosotras. &iquest;No es as&iacute;? &mdash;le dijo Adela.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Con qu&eacute; prop&oacute;sito?<\/p>\n<p>&mdash;Para lo que quer&aacute;is.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien &mdash;Adela me invit&oacute; y sutilmente fui deslizando las manos explorando su cuerpo, tetas suculentas y se&ntilde;oriales, su culo de buen tama&ntilde;o, maduro, pero con nalgas prietas que bastaron elevarlas un poco para mostrar el agujero marr&oacute;n que proteg&iacute;an, su vientre plano, pas&eacute; los dedos por el mont&iacute;culo de su pubis, aunque recortado en forma de tri&aacute;ngulo con vello abundante. Adela le pidi&oacute; que se le acercase. La cara de Adela quedaba a la altura de su vagina.<\/p>\n<p>&mdash;Te est&aacute;s emocionando. &Aacute;brete para m&iacute; &mdash;Lentamente abri&oacute; sus piernas.<\/p>\n<p>&mdash;Te puedo oler. Ya est&aacute;s mojada y apenas te hemos tocado.<\/p>\n<p>&mdash;Yo&#8230; S&iacute; s&iacute;&#8230; ya estoy mojada.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes un co&ntilde;o muy bonito, creo que lo veo necesitado.<\/p>\n<p>Desliz&oacute; un dedo y meti&oacute; un segundo dedo mientras le dec&iacute;a &mdash;estas caliente, &iquest;eh perra? &mdash;saco los dedos empapados en sus jugos y se los meti&oacute; en la boca, chup&aacute;ndolos con pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora vas a frotarte para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No&#8230;, por favor.<\/p>\n<p>D&aacute;ndole instrucciones, con palabras picantes, calientes, todo un testimonio de obediencia y humillaci&oacute;n, separ&oacute; las piernas, y con una mano se frot&oacute; masturb&aacute;ndose, tens&oacute; las piernas y cerr&oacute; los ojos, continu&oacute; frotando en c&iacute;rculos, presionando, concentr&aacute;ndose en su placer. &mdash;Diosss&hellip; Mmmm &mdash;gem&iacute;a mientras aceleraba sus acometidas. De pronto, sin dejar que llegara al orgasmo, tir&oacute; de su mano.<\/p>\n<p>&mdash;Ay&#8230; oooh&hellip; mierda.<\/p>\n<p>&mdash;Sin prisas querida Marta &mdash;Por detr&aacute;s le puse una mano en el est&oacute;mago para sujetarla, mientras con la otra le agarr&eacute; el pelo y ech&aacute;ndole la cabeza hacia atr&aacute;s. Cuchiche&eacute; en su o&iacute;do. &mdash;Ese &laquo;para lo que quer&aacute;is&raquo; me ha gustado o&iacute;rlo.<\/p>\n<p>Se sorprendi&oacute; cuando Adela con la palma de la mano, le golpe&oacute; un par de veces su co&ntilde;o, no lo suficiente como para causarle dolor, m&aacute;s quiz&aacute;s como recordatorio de su pronta sumisi&oacute;n y presagio de lo que pod&iacute;a ocurrir aquella noche. &mdash;&iexcl;Ahh&#8230;.Mmhm&#8230;! &mdash;Con las manos en su cintura le dio la vuelta y una mano hizo contacto golpeando de nuevo ahora las nalgas. Acerc&aacute;ndome, apret&eacute; mi cuerpo desnudo al de ella, su pubis se agit&oacute; cuando jugu&eacute; con un dedo entre su vello y lo dirig&iacute; a sus hinchados labios vaginales y gimi&oacute; de nuevo, arqueando la espalda, deslic&eacute; ese dedo dentro, hizo que su co&ntilde;o se apretara. Una s&uacute;plica m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Ohhh joder&#8230; joder, por favor.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta esto, Marta? &iquest;Por favor qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Oh&#8230; Dios, por favor, estaba cerca&#8230; por favor, &iquest;cu&aacute;ndo podr&eacute; correrme?<\/p>\n<p>&mdash;Nos gusta verte suplicar. A&uacute;n no te lo has ganado. Pero no te preocupes que lo har&aacute;s.<\/p>\n<p>Sin mediar m&aacute;s palabras, Adela se dio la vuelta y abri&oacute; la puerta de un armario. Sus ojos se agrandaron cuando vio que conten&iacute;a. Trag&oacute; con nerviosismo, yo conoc&iacute;a de sobras el contenido, le entreg&oacute; un collar parecido al m&iacute;o, se lo puso ella misma sin rechistar.<\/p>\n<p>La hizo colocarse tumbada de espaldas sobre la cama, las rodillas hacia arriba, con las piernas flexionadas y separadas. Hablaba en voz baja, sin ninguna fuerza, pero de una manera que dejaba claro que esperaba su obediencia. Seguidamente me pas&oacute; una cuerda envolv&iacute; sus mu&ntilde;ecas para sujetarlas a los barrotes del cabezal. Le acarici&oacute; el vientre, pas&oacute; la mano por su pubis y tir&oacute; del pelo. Por los gestos adivine sus pensamientos, sal&iacute; de la habitaci&oacute;n y cuando volv&iacute; hab&iacute;a encendiendo velas para dejar la habitaci&oacute;n en penumbras, se hab&iacute;a sacado ropa y estaba solo con las medias. Me indic&oacute; subirme a la cama, de espaldas a su cara y en cuclillas sobre el vientre para de alguna manera inmovilizarla.<\/p>\n<p>&mdash;Que vais a hacerme &mdash;cuando oy&oacute; el zumbido de la maquinilla al ponerse en marcha, se agit&oacute;, quiz&aacute;s empezaba a darse cuenta de lo expuesta que estaba ahora a nosotras y su pulso se aceler&oacute; ante la sensaci&oacute;n de vulnerabilidad.<\/p>\n<p>&mdash;Te sugiero que no te muevas, de acuerdo &mdash;Primero le pas&oacute; las tijeras para vaciar, despu&eacute;s le enjabon&oacute; y complet&oacute; la tarea de manera eficiente. Pas&oacute; ambas manos por la piel, para asegurar que no se ha perdido un solo pelo. Toda la operaci&oacute;n se hizo en silencio. Desde mi posici&oacute;n me deleitaba viendo como quedaba rasurada, brillando y de un rojo subido, no s&eacute; si por la excitaci&oacute;n, sus labios vaginales abiertos como alas de una mariposa, entre el canal de sus nalgas se adivinaba el agujero anal cerrando y abriendo nerviosamente. Creo que mi sonrisa me delato, Adela imagin&oacute; mis pensamientos al decir: &mdash;todo tuyo &mdash;Mientras alzaba las piernas y se las separaba a&uacute;n m&aacute;s, pas&eacute; la cabeza entre ellas. Mi boca bes&oacute; su co&ntilde;o delicadamente, notaba como su sabor, con la lengua recorr&iacute; suavemente aquella zona reci&eacute;n depilada. El roce de mi lengua hizo que lanzase sus primeros suspiros. Con la punta de mi lengua recorr&iacute; lentamente los labios de su vagina, una leve presi&oacute;n hizo que se fuesen abriendo a mi paso, su interior estaba h&uacute;medo y c&aacute;lido con un sabor extremadamente dulce, repet&iacute; el recorrido varias veces.<\/p>\n<p>Cuando encontr&eacute; la entrada de su vagina, introduje mi lengua en ella, presionando para que penetrase en lo m&aacute;s profundo de su sexo. Sin prisas me fui acercando hasta llegar a su cl&iacute;toris. Lo lam&iacute; circularmente, al principio muy lentamente, humedeci&eacute;ndolo con sus propios flujos que m&iacute; lengua recog&iacute;a de su sexo. Cuando note su cl&iacute;toris duro, lo chupe primero a intervalos suaves y cortos hasta ir prolongando su duraci&oacute;n. Sin separar mi boca de su cl&iacute;toris, mis dedos acariciaron la entrada de su ano. En ese momento, sus gemidos fueron m&aacute;s continuados y acompa&ntilde;ados de palabras que me era imposible de comprender desde mi posici&oacute;n. Fue entonces cuando succione con fuerza su cl&iacute;toris y mi dedo se deslizo dentro de su ano, un grito sali&oacute; de su boca cuando mi dedo entrando y saliendo, marcaba un ritmo constante. Mi cara se clav&oacute; en su sexo empapado, mi lengua dibujaba c&iacute;rculos alrededor de su cl&iacute;toris, y un dedo en el interior de su ano. Esa combinaci&oacute;n hizo que su cuerpo se tensar&aacute; y el comienzo de una serie de espasmos que fueron el inicio de un orgasmo brutal que acabo con mi cara empapada de sus flujos.<\/p>\n<p>Al cabo de unos minutos recupero la respiraci&oacute;n, me sent&eacute; a su lado y mir&aacute;ndome a los ojos: &mdash;Me has dado el mejor sexo oral de mi vida. Dijo, con cara de vicio.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora date la vuelta y ponte a cuatro patas &mdash;le indico Adela<\/p>\n<p>Al tener atadas las mu&ntilde;ecas con cierto impedimento se fue colocando, los brazos estirados hacia delante y la cabeza entre ellos, su generoso culo le quedaba en pompa, los muslos separados, espectacular la visi&oacute;n expuesta entre ellos. Temblaba quiz&aacute;s por los nervios &oacute; porque a medida que ella se acercaba, le ense&ntilde;aba lo que llevaba en la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Esto es un flogger &mdash;le ense&ntilde;aba un l&aacute;tigo de cuero con muchas colas. Cara de asustada, yo sabiendo de ello.<\/p>\n<p>&mdash;No te asustes, rel&aacute;jate &mdash;justo en el momento que las colas del l&aacute;tigo se deslizaban por su espalda y golpeaban sus nalgas. Golpe&oacute; en&eacute;rgicamente pero sin dureza un par de veces m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;F&aacute;cil. No voy a hacerte da&ntilde;o&#8230; a&uacute;n &mdash;Arrastr&oacute; las tiras por sus muslos, esta vez un poco m&aacute;s fuerte le hizo exclamar&mdash; &iexcl;Oh , Dios! &mdash;medio jadeo, respiraci&oacute;n entrecortada.<\/p>\n<p>&mdash;Es una pregunta simple &iquest;quieres jugar a nuestros juegos?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&iacute;&iacute;&#8230; &mdash;Su voz se quebr&oacute; con la palabra, aguda y nerviosa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que los ponga en practica?<\/p>\n<p>&mdash;Oh, joder, s&iacute;.<\/p>\n<p>Las cintas del flogger continuaron la suave caricia de sus muslos mientras hablaba, ahora los pasaba deliberadamente sobre su co&ntilde;o, a trav&eacute;s de los hinchados labios y la humedad que se acumulaba de nuevo all&iacute;. Jadeaba y se mov&iacute;a, separando m&aacute;s sus piernas, era una invitaci&oacute;n al control, a su sumisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;La haremos suplicar por eso? &mdash;susurr&oacute; perversamente.<\/p>\n<p>&mdash;Yo quiero&#8230; no s&eacute;&#8230; lo quiero &mdash;En aquel momento aceptaba su rendici&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Es lo que pensaba, levanta ese culo &mdash;La sonrisa de Adela fue breve pero llena de satisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Le exigimos y ella obedeci&oacute;, sin inhibiciones y sin privarnos de nada, acept&oacute; totalmente la sumisi&oacute;n y el juego fue extremo. La noche se llen&oacute; de lujuria, de relaci&oacute;n pecaminosa y ella como novata dej&aacute;ndose hacer, hasta que nos quedamos tiradas, sudorosas, saciadas. Sin duda, el sexo es un gran juego y nosotras unas &aacute;vidas jugadoras. Aquel fin de semana se prolong&oacute; hasta media semana. De momento no admiti&oacute; en voz alta que le gustaba, pero entendi&oacute; que ten&iacute;a tendencias sumisas y su necesidad de equilibrarse en el filo del dolor y el placer. Acept&oacute; en expandir los horizontes de sumisi&oacute;n, en sus idas y venidas con la excusa de la venta del piso, los encuentros se repitieron.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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