{"id":20324,"date":"2019-03-17T23:00:00","date_gmt":"2019-03-17T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-03-17T23:00:00","modified_gmt":"2019-03-17T23:00:00","slug":"20324-la-viuda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20324-la-viuda\/","title":{"rendered":"La viuda de mi t\u00edo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20324\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La llamaban la Viuda porque lo era. Era la viuda del cacique del pueblo. Un indiano que fuera el due&ntilde;o de tantas tierras y tantos animales que cuando muri&oacute;, a los ochenta a&ntilde;os, ya ni sab&iacute;a lo que ten&iacute;a.<\/p>\n<p>La Viuda ten&iacute;a 39 a&ntilde;os cuando muri&oacute; el indiano. (Llevara 20 a&ntilde;os casada con el) Era hija de la Paca, una mujer casada con Suso, un vago borracho que nunca diera un palo al agua, y que despu&eacute;s de casarse su &uacute;nica hija con el indiano y hacerlo este encargado de sus tierras, se cre&iacute;a Felipe II dirigiendo las obras del Escorial&#8230; Y qu&eacute; decir de la Paca, que se hab&iacute;a roto la espalda trabajando al jornal para mantener al vago borracho y a su hija, pues decir que quien nunca tuvo un cerdito, al tener uno anda todo d&iacute;a dici&eacute;ndole: Quino, quinito.<\/p>\n<p>Con estas mimbres, Carla, la Viuda, que era morena, de ojos negros, muy grandes, alta, con un cuerpazo, buenas tetas, cintura estrecha, buen culo y a&uacute;n bella, al morir el viejo se cre&iacute;a la reina de Saba.<\/p>\n<p>Sindo ten&iacute;a dieciocho a&ntilde;os y estaba terminando el bachiller superior. Era el &uacute;nico que estudiaba en el pueblo y le pagara sus estudios su t&iacute;o, el indiano, Carla, que apenas aprendiera a leer y escribir, ya hab&iacute;a tenido una aventura con &eacute;l.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, ya ca&iacute;da la tarde, uno de los criados de la viuda le dijo a Sindo que su ama quer&iacute;a hablar con &eacute;l. Fue al pazo. Lo recibi&oacute; en el sal&oacute;n, que estaba amueblado a todo lujo. La Viuda estaba sentada en un sill&oacute;n que parec&iacute;a un trono y apoyaba las manos en los brazos. Se hab&iacute;a quitado el luto. Llevaba puesto un vestido rojo y unos zapatos del mismo color, de los l&oacute;bulos de sus orejas colgaban dos pendientes de oro en forma de aro. Llevaba un reloj de oro en una mu&ntilde;eca y una pulsera del mismo material en la otra. En sus dedos llevaba dos anillos, uno ten&iacute;a una piedra verde y el otro una que brillaba mucho, luego supo que eran una esmeralda y un diamante. No llevaba el anillo de casada. Estar, estaba seductora, enjoyada, con su largo cabello suelto y sus labios y sus u&ntilde;as pintadas de rojo, pero no era normal aquella vestimenta para recibirlo. La Viuda, sin levantarse, le se&ntilde;al&oacute; un sill&oacute;n, y le dijo:<\/p>\n<p>-Si&eacute;ntate, Sindo.<\/p>\n<p>Se sent&oacute;. Ten&iacute;a una mesita delante.<\/p>\n<p>-Abre el sobre que hay sobre la mesita.<\/p>\n<p>Abri&oacute; el sobre y vio que ten&iacute;a varios billetes de mil pesetas. La viuda, le dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres ganarte esas quince mil pesetas para acabar tus estudios?<\/p>\n<p>La iba a sorprender.<\/p>\n<p>-Depende.<\/p>\n<p>Se puso altiva.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;C&oacute;mo qu&eacute; depende?!<\/p>\n<p>-Si, depende. Est&aacute;s vestida para una fiesta. &iquest;Soy yo el plato principal?<\/p>\n<p>-A m&iacute; no me vengas con adivinanzas. Si haces todo lo que te diga te llevar&aacute;s ese dinero.<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s hablando de sexo?<\/p>\n<p>-Si.<\/p>\n<p>-Entonces me voy.<\/p>\n<p>-&iquest;Te parece poco dinero?<\/p>\n<p>-Me parece que te pasaste tres pueblos. Yo nunca me vender&iacute;a.<\/p>\n<p>La cara de sobrada de la Viuda, cambi&oacute;. Ahora era de desilusi&oacute;n.<\/p>\n<p>-Pens&eacute; que te gustar&iacute;a&#8230;<\/p>\n<p>La interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Pensaste que con ese vestido, con esas joyas y con el dinero me ibas a seducir?<\/p>\n<p>-Si no lo pensara no te mandar&iacute;a llamar.<\/p>\n<p>-Te equivocaste, t&iacute;a.<\/p>\n<p>La hab&iacute;a cabreado.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Qui&eacute;n co&ntilde;o te crees que eres?<\/p>\n<p>-Alguien que no se vende.<\/p>\n<p>La viuda no se daba por vencida.<\/p>\n<p>-&iquest;No te gusto?<\/p>\n<p>-Me gustas m&aacute;s oliendo a sudor.<\/p>\n<p>La Viuda, sonri&oacute;. Sindo volvi&oacute; a ver a la Carla que lo hab&iacute;a follado porque a su t&iacute;o no se le levantaba.<\/p>\n<p>-Olv&iacute;date de la proposici&oacute;n.<\/p>\n<p>-Olvidada.<\/p>\n<p>-Solo a nosotros se nos pudo ocurrir hacerlo al sol. &iquest;Verdad?<\/p>\n<p>Sindo, le devolvi&oacute; la sonrisa.<\/p>\n<p>-S&iacute;, fue&#8230; Sudoroso.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres tomar algo?<\/p>\n<p>-&iquest;Que tienes?<\/p>\n<p>-Co&ntilde;ac, an&iacute;s, whisky, ponche&#8230;<\/p>\n<p>-Ponche.<\/p>\n<p>La Viuda volvi&oacute; del mueble bar con dos copas, le dio una y se sent&oacute; en su sill&oacute;n. Le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Entones no quieres hacerlo?<\/p>\n<p>-&iquest;No hab&iacute;as dicho que me olvidara del tema?<\/p>\n<p>La Viuda era una enredadora.<\/p>\n<p>-Te lo pregunto por &uacute;ltima vez porque tengo muchas ganas de follar contigo.<\/p>\n<p>-Si tanto insistes&#8230; Va a ser que acabaremos haci&eacute;ndolo.<\/p>\n<p>La Viuda, se anim&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>-&iquest;Har&aacute;s todo lo que te diga?<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; tendr&iacute;a qu&eacute; hacer?<\/p>\n<p>-Eso lo ir&aacute;s descubriendo cuando te lo diga.<\/p>\n<p>Sindo pens&oacute; que ten&iacute;a la sart&eacute;n cogida por el mango.<\/p>\n<p>-Vale, pero c&oacute;mo presiento que la cosa va de guarrer&iacute;as, debes doblar el dinero.<\/p>\n<p>-&iquest;Pero t&uacute; no eras el que nunca se vender&iacute;a, cabronazo?<\/p>\n<p>-Para mi nunca significa hasta dentro de cinco minutos.<\/p>\n<p>La sart&eacute;n por el mango la ten&iacute;a cogida la Viuda.<\/p>\n<p>-En ese caso, si te acojona hacer alguna de las cosas, no cobras.<\/p>\n<p>Sindo, se hizo el valiente.<\/p>\n<p>-&iexcl;Anda ya! No hay nada en este mundo que me acojone.<\/p>\n<p>-Y si te corres, no cobras. Mi dinero, mis reglas.<\/p>\n<p>-&iquest;Algo m&aacute;s que deba saber, Carla?<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>Vamos al grano.<\/p>\n<p>La Viuda estaba sobre una gran cama de roble con s&aacute;banas rojas, a la que antes tapara una colcha dorada, vestida solo con sus joyas. Sindo, tambi&eacute;n estaba en pelotas. Era un joven moreno, de pelo largo, con buenos pectorales, buenos b&iacute;ceps&#8230; Era un joven apuesto.<\/p>\n<p>La Viuda se hab&iacute;a vuelto una cerda de mucho cuidado desde la &uacute;ltima vez que follaran. Se ve que el viejo antes de morir, c&oacute;mo no se le levantaba, meaba por ella, o eso pens&oacute;, cuando le dijo:<\/p>\n<p>-M&eacute;ame por las tetas, por el vientre, por el co&ntilde;o, m&eacute;ame toda.<\/p>\n<p>-Preferir&iacute;a untarte de chocolate.<\/p>\n<p>-Luego, ya se lo mand&eacute; hacer a Sebasti&aacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Y por qu&eacute; no ahora?<\/p>\n<p>-&iexcl;Mea por m&iacute;, carallo!<\/p>\n<p>Le orin&oacute; por las tetas. La Viuda puso las manos y se lav&oacute; la cara con la orina.<\/p>\n<p>Los pezones se le pusieron tiesos y las areolas le encogieron. Le me&oacute; por la barriga y por el co&ntilde;o, un co&ntilde;o rodeado de una enorme mata de pelo negro.<\/p>\n<p>Al acabar de orinar por ella, la Viuda, le dijo:<\/p>\n<p>-Mu&eacute;rdeme las tetas y los pezones&#8230; Lame y limpia tu orina de ellas.<\/p>\n<p>Al morder una de sus grandes tetas y lamerla, sinti&oacute; el sabor salado de su orina. Tampoco estaba tan mal. Nunca hab&iacute;a comido unas tetas saladas. Le mordi&oacute; las tetas y le lami&oacute; y mordi&oacute; los pezones. Lo hizo durante un cuarto de hora, o algo m&aacute;s. La Viuda, mientras Sindo le trabajaba las tetas, se masturbaba el co&ntilde;o&#8230; Acariciaba el cl&iacute;toris con dos dedos, los met&iacute;a dentro de la vagina, los sacaba mojados y volv&iacute;a a acariciar el clit&#8230; En una de estas sac&oacute; los dedos mojados de flujo y se los llev&oacute; a la boca a su sobrino, Sindo, se los chup&oacute;. La viuda, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;A qu&eacute; te supo mi jugo?<\/p>\n<p>-A vicio.<\/p>\n<p>-&iquest;Probaste muchos?<\/p>\n<p>-&iquest;Me est&aacute;s examinando, Carla? Si lo est&aacute;s haciendo preferir&iacute;a que no lo hicieras<\/p>\n<p>-Lo que prefieras me la suda. -se dio la vuelta- C&oacute;meme el culo.<\/p>\n<p>Comi&eacute;ndole el culo, Le dijo:<\/p>\n<p>-No basta con lamer y morder. Az&oacute;tame.<\/p>\n<p>Sindo le ten&iacute;a ganas por la prepotencia que hab&iacute;a cogido. Le cayeron las del pulpo.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Plas pla, plas plas, plas plas plas plas, plas&#8230;&iexcl;&iexcl;<\/p>\n<p>Cando la Viuda ya ten&iacute;a el culo rojo como un tomate maduro, y a Sindo le dol&iacute;an las manos, se dio la vuelta, y le dijo:<\/p>\n<p>-Folla con tu polla mis sobacos.<\/p>\n<p>Sindo le meti&oacute; la polla debajo del sobaco. La Viuda apret&oacute; con el brazo, y al follarle el sobaco, la mujer, comenz&oacute; a re&iacute;r. Le hac&iacute;a cosquillas.<\/p>\n<p>Le cogi&oacute; la polla y le hizo una peque&ntilde;a mamada, peque&ntilde;a porque al rato estir&oacute; los brazos hacia la cabecera de la cama, y le dijo:<\/p>\n<p>-L&aacute;meme los sobacos.<\/p>\n<p>Sindo solo le pudo lamer uno ya que aparecieron de nuevo las cosquillas. La Viuda, encogi&oacute; los brazos y rompi&oacute; a re&iacute;r.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s se meti&oacute; un coj&iacute;n debajo de sus nalgas, y le dijo:<\/p>\n<p>-Vuelve a comer mi culo.<\/p>\n<p>Sindo meti&oacute; su cabeza entre sus piernas. La cogi&oacute; por la cintura y lami&oacute; su perin&eacute; y su ano. Su co&ntilde;o, abierto y mojado, parec&iacute;a una flor&#8230; Con sus labios abierto, rojos e hinchados, la flor se abr&iacute;a y se cerraba con dos dedos de la Viuda acariciando el cl&iacute;toris. Gimiendo, dijo:<\/p>\n<p>-Me voy a correr. Mete tu lengua en mi co&ntilde;o y f&oacute;llame el culo.<\/p>\n<p>Le meti&oacute; medio dedo pulgar en el culo y la lengua en el co&ntilde;o. Antes de un minuto ya le vino.<\/p>\n<p>-&iexcl;Me coooorro!<\/p>\n<p>Al correrse, el dedo pulgar se fue metiendo en su ano, que al cerrarse lo apretaba y parec&iacute;a querer comerlo. Su co&ntilde;o apretaba y soltaba la lengua de Sindo. La Viuda gem&iacute;a y se retorc&iacute;a de placer.<\/p>\n<p>Cuando acab&oacute; de correrse lo bes&oacute; por vez primera. Fue un beso sin lengua, cari&ntilde;oso, pero era un beso que tra&iacute;a cola, ya que acto seguido subi&oacute; encima de &eacute;l, le cogi&oacute; la polla y meti&oacute; la cabeza dentro del co&ntilde;o. Foll&aacute;ndole solo la cabeza, se agarr&oacute; a los barrotes de la cama y le puso uno de los pezones en los labios. Sindo, abri&oacute; la boca.<\/p>\n<p>-Cierra la boca. Quiero pasar mis pezones por tus labios. Y no te muevas. Voy a follarte a mi aire.<\/p>\n<p>Sindo, sufr&iacute;a por no poder comerle las tetas y por no poder clav&aacute;rsela hasta el fondo. Sent&iacute;a la corona de su polla entrar y salir del co&ntilde;o y se fue poniendo malo. Pens&oacute; que lo que la Viuda buscaba era hacer que se corriese para no pagarle. No le iba a dar esa satisfacci&oacute;n. Se puso a pensar en la Muda, una pelirroja, pecosa, m&aacute;s fea que el culo de un mono. La viuda, pasados unos minutos, le puso el co&ntilde;o en la boca, se lo frot&oacute; contra los labios, y le dijo:<\/p>\n<p>-Saca la lengua.<\/p>\n<p>Sac&oacute; la lengua, y la Viuda, al frotar su co&ntilde;o con ella, comenz&oacute; a gemir, despu&eacute;s le puso el culo, y goz&oacute; de la lengua entrando y saliendo de &eacute;l. Sindo se volvi&oacute; a poner malo. Su polla ya estaba empapada y lat&iacute;a una cosa mala. Mala era la Viuda. Volvi&oacute; a meter la cabeza de la polla en el co&ntilde;o. Esta vez la meti&oacute; y la sac&oacute; media docena de veces. Al sentir c&oacute;mo le lat&iacute;a la polla a su sobrino, la muy zorra lo foll&oacute; meti&eacute;ndola hasta el fondo con violencia. La polla al llegar al fondo del encharcado co&ntilde;o, hac&iacute;a este ruido:<\/p>\n<p>-&iexcl;Clash, clash, clash, clash, clash, clash&#8230;!<\/p>\n<p>La Viuda quer&iacute;a que se corriera, y lo iba a conseguir, pero, de repente, se qued&oacute; quieta. Sindo sinti&oacute; como una peque&ntilde;a cascada de jugo calentito mojaba sus pelotas. Luego el co&ntilde;o apret&oacute; la polla y la Viuda se derrumb&oacute; sobre &eacute;l. Gimiendo y comi&eacute;ndole la boca, ech&oacute; una corrida que la dej&oacute; seca.<\/p>\n<p>Al recuperarse, le dijo:<\/p>\n<p>-Coge la bota de vino que hay debajo de la cama.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a planeado bien las cosas. Sindo, cogi&oacute; la bota.<\/p>\n<p>-D&uacute;chame con vino.<\/p>\n<p>Apret&oacute; la bota y apunt&oacute; a sus tetas&#8230; Menos su co&ntilde;o y su culo, que ah&iacute; le arder&iacute;a con el alcohol del vino, le ech&oacute; en todas las partes. La Viuda, frot&aacute;ndose, se quit&oacute; el olor de la orina y le qued&oacute; el del vino blanco. Ni una gota qued&oacute; en la bota para probarlo. Al acabar de frotarse, le dijo:<\/p>\n<p>-Coge en el caj&oacute;n de arriba de la coqueta la caja roja, &aacute;brela, y d&aacute;mela.<\/p>\n<p>Sindo, abri&oacute; el caj&oacute;n y cogi&oacute; la caja. Ten&iacute;a manteca dentro. La Viuda, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Te imaginas para qu&eacute; es, Sindo?<\/p>\n<p>Lo sab&iacute;a de sobras.<\/p>\n<p>-Quieres que te folle el culo.<\/p>\n<p>-&Eacute;chate sobre la cama.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a que la Viuda no le quer&iacute;a pagar. Le cogi&oacute; la polla, se la unt&oacute; de manteca y le hizo una mamada sublime sin parar de mene&aacute;rsela y de mirarle a los ojos. Cuando Sindo ya no aguantaba, le apret&oacute; los huevos.<\/p>\n<p>-&iexcl;Coooo&ntilde;o! &iquest;Qu&eacute; haces, bruta?<\/p>\n<p>-Echarte una mano.<\/p>\n<p>-Ya lo veo, a los cojones.<\/p>\n<p>-Calla, que te ibas a correr, capullo.<\/p>\n<p>-Tambi&eacute;n es cierto. S&iacute;, iba a perder el dinero.<\/p>\n<p>-Lo vas a perder igual, pero quiero sentir tu leche dentro de mi culo.<\/p>\n<p>El que estuviera a punto de cagarla, sac&oacute; pecho.<\/p>\n<p>-Sue&ntilde;a.<\/p>\n<p>Le volvi&oacute; a untar la polla de manteca. Se puso a cuatro patas, y sonriendo, le dijo:<\/p>\n<p>-Hasta que me corra no puedes parar.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres que te azote?<\/p>\n<p>-Lo dejo a tu elecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Acerc&oacute; la polla a su ojete, un ojete sin estr&iacute;as, virgen, y le meti&oacute; el glande. Era muy extra&ntilde;o, entr&oacute; apretada, pero sin dificultad, y m&aacute;s extra&ntilde;o a&uacute;n fue que la Viuda no se quej&oacute;, al contrario, comenz&oacute; a gemir. Nalgue&aacute;ndola, se la fue metiendo hasta el fondo, despu&eacute;s, con las manos pringadas de manteca, le cogi&oacute; las tetas, se las magre&oacute; y le apret&oacute; los pezones para sentir como se quejaba&#8230; La Viuda, se acarici&oacute; el cl&iacute;toris y ni cinco minutos tardo en decir:<\/p>\n<p>-T&uacute; ganas, cabr&oacute;n, t&uacute; gaaa&#8230; &iexcl;&iexcl;&iexcl;Aaaaaaaaaay!!!<\/p>\n<p>Le temblaron las piernas, las tetas, el culo, le tembl&oacute; todo mientras se corr&iacute;a. Tuvo un orgasmo brutal.<\/p>\n<p>Si se le alarga unos segundos m&aacute;s le llena el culo de leche, a Sindo lo salv&oacute; la campana, de nuevo.<\/p>\n<p>Tras un largo silencio, la Viuda, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Le tienes miedo a los muertos?<\/p>\n<p>-No, miedo le hay que tener a algunos vivos.<\/p>\n<p>-Me alegro que no les tengas miedo. Si quieres cobrar el dinero tienes que follarme en el cementerio.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;De noche?!<\/p>\n<p>-S&iacute;, esta noche.<\/p>\n<p>Sindo no pod&iacute;a creer lo que estaba oyendo.<\/p>\n<p>-Est&aacute;s bromeando.<\/p>\n<p>-No, quiero que me folles dentro del mausoleo de mi difunto esposo.<\/p>\n<p>Sindo, se cabre&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;No me toques los cojones, Carla! Lo dices para no pagar. No conseguiste hacer que me corriera y ahora me vienes con esto&#8230; Si t&uacute; te morir&iacute;as de miedo all&iacute; dentro.<\/p>\n<p>Vamos otra vez al grano.<\/p>\n<p>Sindo, nunca supo c&oacute;mo, pero la Viuda, que ahora vest&iacute;a de riguroso negro y no llevaba joyas, hab&iacute;a conseguido una llave del portal del cementerio. Abri&oacute;, entraron y cerr&oacute;.<\/p>\n<p>Era una calurosa noche del mes de julio y hab&iacute;a luna llena, pero a Sindo lo recorri&oacute; un fr&iacute;o glacial al caminar entre dos filas de panteones. La Viuda caminaba con paso firme. Sintieron ulular a un mochuelo, Sindo, al que, seg&uacute;n &eacute;l, nada en este mundo lo acojonaba, se acojon&oacute;. Luego ulularon una veintena de aquellas aves infernales. Sindo ya no sab&iacute;a donde meterse. La Viuda segu&iacute;a caminando con paso firme. Llegaron al mausoleo. Le meti&oacute; la llave a la cerradura, abri&oacute;, y entraron. All&iacute;, a pesar de las velas arom&aacute;ticas que pon&iacute;an a diario, ol&iacute;a mal. Ol&iacute;a a muerto. La viuda, mirando para el nombre que hab&iacute;a en la l&aacute;pida de m&aacute;rmol blanco, desnud&aacute;ndose, dijo:<\/p>\n<p>-Te dije que alg&uacute;n d&iacute;a follar&iacute;a dentro de tu tumba, desgraciado.<\/p>\n<p>Al estar desnuda, se agach&oacute;, le sac&oacute; a Sind&oacute; la polla, arrugadita, y se la mam&oacute; hasta que se la puso dura. Despu&eacute;s, le dijo:<\/p>\n<p>-Ens&eacute;&ntilde;ale al desgraciado c&oacute;mo se come un co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Sindo se agach&oacute; para comerle el co&ntilde;o. La rencorosa le segu&iacute;a dando ca&ntilde;a al muerto.<\/p>\n<p>-&iexcl;Manifi&eacute;state si tienes cojones!<\/p>\n<p>Una rata grande c&oacute;mo un conejo se meti&oacute; en el pante&oacute;n. A la Viuda se le pusieron de punta los pelos del co&ntilde;o. Me&oacute; por ella con el susto, y por ende, me&oacute; por Sindo y por la rata, que sali&oacute; a toda prisa del mausoleo. Al verlo meado, se puso c&oacute;mo una hiena en celo. Le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;F&oacute;llame, cabr&oacute;n, f&oacute;llame!<\/p>\n<p>Ya no le comi&oacute; el co&ntilde;o, la empotr&oacute; contra el m&aacute;rmol de la l&aacute;pida del difunto y se la clav&oacute; por detr&aacute;s, con fuertes arreones y hasta el fondo&#8230;<\/p>\n<p>La Viuda ten&iacute;a la cara pegada al m&aacute;rmol cuando se corri&oacute;. Le vino con tanta fuerza que lanz&oacute; un grito que m&aacute;s que de placer parec&iacute;a que la estaban matando. Quien se debi&oacute; estremecer a&uacute;n m&aacute;s fue alguien que deb&iacute;a andar agachando o robando algo en el cementerio, ya que cuando La Viuda lanzara el grito, Sindo, sinti&oacute; los pasos de alguien que hu&iacute;a c&oacute;mo alma que persigue el diablo.<\/p>\n<p>Las aves de mal ag&uuml;ero se quedaran mudas.<\/p>\n<p>Y voy al grano por &uacute;ltima vez.<\/p>\n<p>Al llegar al pazo la cena estaba puesta. Sindo, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Qui&eacute;n puso eso?<\/p>\n<p>-Si&eacute;ntate y come.<\/p>\n<p>-Comieron el fais&aacute;n con patatas y bebieron vino tinto.<\/p>\n<p>Al venir con los flanes, que era el postre, supo qui&eacute;n hab&iacute;a puesto la mesa. Hab&iacute;a sido Sebasti&aacute;n, un criado portugu&eacute;s, alto, feo y fuerte, que ten&iacute;a una tralla que hac&iacute;a dos de la suya. &iquest;Qu&eacute; c&oacute;mo lo supo? Porque Sebasti&aacute;n sirvi&oacute; el postre desnudo. A Sindo se le pas&oacute; por la cabeza que no iba a cobrar. Aquella tralla hizo que se le encogiera el culo, y es que &eacute;l de darle sexo anal a una mujer, todo lo que fuera, pero jugar con un hombre, no era santo de su devoci&oacute;n, ni lo era, ni lo es, ni lo ser&aacute;.<\/p>\n<p>Tomaron el postre, y le pregunt&oacute; la Viuda:<\/p>\n<p>-&iquest;Alguna vez hiciste un tr&iacute;o, Sindo?<\/p>\n<p>-S&iacute;.<\/p>\n<p>Al rato estaban los tres desnudos en la habitaci&oacute;n de Carla. La Viuda, en cuclillas, en medio de los dos, les cog&iacute;a las pollas, las meneaba y las chupaba. Sindo nunca se hab&iacute;a sentido tan acomplejado. La diferencia de tama&ntilde;os y grosor era inmensa, pero a la Viuda no le importaba, es m&aacute;s, le gustaba que as&iacute; fuera, ya que la tralla iba a ser para su co&ntilde;o y la polla para su culo.<\/p>\n<p>Cuando el gigante la cogi&oacute; en alto en peso y le puso la verga en la entrada del co&ntilde;o, Sindo, pens&oacute; que la iba a reventar. &iexcl;Y una mierda! Le entr&oacute; toda y m&aacute;s que hubiera. &iexcl;C&oacute;mo gem&iacute;a la zorra con aquel pedazo de carne dentro de su co&ntilde;o!<\/p>\n<p>Con sus brazos rodeando el cuello del portugu&eacute;s y sus piernas alrededor de su cuerpo, lo com&iacute;a a besos&#8230; Sindo, mene&aacute;ndola, ve&iacute;a c&oacute;mo la verga entraba y sal&iacute;a llena de flujos&#8230; Tiempo despu&eacute;s, cuando ya los gemidos de la Viuda anunciaron el orgasmo, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;R&oacute;mpeme el culo, Sindo!<\/p>\n<p>Se la meti&oacute; en el culo y la foll&oacute; con fuerza&#8230; Al rato, los gemidos de la Viuda, cesaron. El portugu&eacute;s, con la cabeza de Carla en su hombro, y desvanecida, se asust&oacute;, y le dijo a Sindo:<\/p>\n<p>-Est&aacute; finando. (Se est&aacute; muriendo.)<\/p>\n<p>Sindo le quit&oacute; la polla del culo, el portugu&eacute;s se la quit&oacute; del co&ntilde;o, del que sali&oacute; una plasta de jugos. El portugu&eacute;s, la puso sobre la cama. La viuda, abri&oacute; los ojos, y le dijo:<\/p>\n<p>-Trae el chocolate, Sebas.<\/p>\n<p>La noche fue larga&#8230;Y Sindo, Sindo acab&oacute; cobrando.<\/p>\n<p>Kiko.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 La llamaban la Viuda porque lo era. Era la viuda del cacique del pueblo. Un indiano que fuera el due&ntilde;o de tantas tierras y tantos animales que cuando muri&oacute;, a los ochenta a&ntilde;os, ya ni sab&iacute;a lo que ten&iacute;a. La Viuda ten&iacute;a 39 a&ntilde;os cuando muri&oacute; el indiano. (Llevara 20 a&ntilde;os casada con el) [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9687,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-20324","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20324","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9687"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20324"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20324\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}