{"id":20334,"date":"2019-03-18T23:00:00","date_gmt":"2019-03-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-03-18T23:00:00","modified_gmt":"2019-03-18T23:00:00","slug":"20325-la-muerta-de-la-curva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20325-la-muerta-de-la-curva\/","title":{"rendered":"La muerta de la curva"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20334\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era una noche estrellada de verano de 2013. Eduardo iba conduciendo su Mercedes Benz Clase E Coup&eacute; por una carretera secundaria de Galicia. A los lados de la carretera proyectaban sombras los eucaliptos y los pinos. En una curva sus luces largas iluminaron a una muchacha vestida con una minifalda, un top y unas botas de ca&ntilde;a alta, la ropa y las botas eran de color blanco. La chica estaba haciendo autostop en medio de la nada. A Eduardo le vino a la cabeza la leyenda de la muerta de la curva.<\/p>\n<p>Eduardo, era un joyero, cuarent&oacute;n, moreno, bajo de estatura, regordete, feote, casado y con tres hijos, dos ni&ntilde;as y un ni&ntilde;o.<\/p>\n<p>Decidi&oacute; ayudar a aquella desvalida, que probablemente hab&iacute;a sido abandonada a su suerte por alg&uacute;n desgraciado. Par&oacute; el auto un poco m&aacute;s adelante. La chica lleg&oacute; a su lado, Eduardo, abri&oacute; la ventanilla. La chica, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Puede llevarme?<\/p>\n<p>-Sube.<\/p>\n<p>La muchacha ten&iacute;a el cabello rubio y largo. Andar&iacute;a en los 20 a&ntilde;os, ten&iacute;a los ojos negros y un cuerpazo. Despu&eacute;s de Sentarse en el asiento y poner su bolso blanco sobre el salpicadero, le dijo:<\/p>\n<p>-Gracias.<\/p>\n<p>-De nada. &iquest;Qu&eacute; te pas&oacute; para acabar aqu&iacute;?<\/p>\n<p>La muchacha, sonriendo, le dijo esa frase que se usa tanto en las pel&iacute;culas de acci&oacute;n:<\/p>\n<p>-Si te lo digo que tendr&iacute;a que matar.<\/p>\n<p>Eduardo, se sobresalt&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;No ser&aacute;s la muerta de la curva?!<\/p>\n<p>-Soy. Una vez al a&ntilde;o tengo permiso para dar un paseo.<\/p>\n<p>Eduardo estaba cagadito.<\/p>\n<p>-Bromeas.<\/p>\n<p>-Claro que bromeo.<\/p>\n<p>-Si fueras la muerta, la leyenda dice que ahora vas a desaparecer.<\/p>\n<p>La muchacha le ech&oacute; mano a la cremallera, le sac&oacute; la polla y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Me pagar&iacute;as 50 euros por el servicio?<\/p>\n<p>-Cuenta con ellos.<\/p>\n<p>Eduardo par&oacute; el coche, apag&oacute; las luces de carretera, encendi&oacute; la luz del techo, y reclin&oacute; el asiento de la rubia. La muchacha qued&oacute; con las bragas al aire. Sus piernas eran largas y moldeadas. Le quit&oacute; las bragas blancas y le levant&oacute; el top. Unas tetas medianas, redondas y duras quedaron al descubierto. Se quit&oacute; la camisa. Busc&oacute; los labios de la muchacha, que lo recibi&oacute; echando los brazos a su cuello. Al besarla, Eduardo, se puso perro, perro, perro. Pas&oacute; de aquellas deliciosas tetas y meti&oacute; su cabeza entre las piernas. La muchacha estaba h&uacute;meda. Le comi&oacute; el co&ntilde;o, que ten&iacute;a un sabor entre salado y agrio&#8230; Sabor a lim&oacute;n con unas arenitas de sal.<\/p>\n<p>La muchacha, con aquella lengua experta follando su vagina, lamiendo sus labios y lamiendo y chupado su cl&iacute;toris, no tard&oacute; en correrse.<\/p>\n<p>-Me voy a correr y a&uacute;n no s&eacute; tu nombre.<\/p>\n<p>-Me llamo Eduardo, pero todos me conocen por el Joyero.<\/p>\n<p>-&iexcl;Me voy a correr en tu boca, Eduardo!<\/p>\n<p>-&iexcl;C&oacute;rrete, bonita c&oacute;rrete!<\/p>\n<p>La rubia, haciendo un arco con su cuerpo, exclam&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Me cooorro!!<\/p>\n<p>La muchacha, moviendo la pelvis de abajo a arriba y de arriba a abajo, sacudi&eacute;ndose y gimiendo, le llen&oacute; la boca de jugos al Joyero.<\/p>\n<p>Al acabar, fue Eduardo el que se ech&oacute; en el sill&oacute;n y la muchacha la que subi&oacute; encima de &eacute;l.<\/p>\n<p>Cuando la joven cogi&oacute; la polla y la meti&oacute;, en el co&ntilde;o, Eduardo, no se lo cre&iacute;a, la polla entraba tan apretada como si fuera la primera vez que la follaban, y eso que estaba m&aacute;s que lubricada, tan lubricada estaba que el interior de los muslos los ten&iacute;a mojados. Le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Eras virgen?<\/p>\n<p>Foll&aacute;ndolo, le contest&oacute;:<\/p>\n<p>-No, lo que pasa es que tu polla es la m&aacute;s gorda que entr&oacute; en mi co&ntilde;o.<\/p>\n<p>A Eduardo se le hinch&oacute; el pecho. La puta vanidad masculina. Dijo:<\/p>\n<p>-No es delgada, no.<\/p>\n<p>La muchacha le dio las tetas a mamar y lo foll&oacute; a su aire&#8230; Hasta que vio que se iba a correr. En ese momento, le ech&oacute; una mano al cuello y apret&oacute;, y con otra mano le tap&oacute; la nariz. Eduardo, corri&eacute;ndose dentro de ella, con el placer que sinti&oacute; y al faltarle el aire, se desmay&oacute;&#8230; La rubia lo sigui&oacute; follando hasta que se corri&oacute; ella.<\/p>\n<p>Cuando Eduardo volvi&oacute; en s&iacute;, la muchacha ya no estaba, dijo:<\/p>\n<p>-Quieres ver que era la muerta de la curva. &iexcl;Foll&eacute; con una muerta!<\/p>\n<p>Una semana m&aacute;s tarde, le lleg&oacute; un paquete a la joyer&iacute;a, en el paquete hab&iacute;a un CD. En la trastienda lo vision&oacute; y se vio en el coche follando a la rubia.<\/p>\n<p>El paquete tra&iacute;a una nota, que dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&ldquo;Manda 100.000 euros a una direcci&oacute;n que te dar&eacute; por tel&eacute;fono si no quieres que tu mujer reciba una copia de lo que acabas de ver&rdquo;.<\/p>\n<p>La muerta estaba muy viva. Y el bolso con c&aacute;mara oculta que pusiera sobre el salpicadero era su modo de ganarse la vida.<\/p>\n<p>Kiko.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Era una noche estrellada de verano de 2013. Eduardo iba conduciendo su Mercedes Benz Clase E Coup&eacute; por una carretera secundaria de Galicia. A los lados de la carretera proyectaban sombras los eucaliptos y los pinos. 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