{"id":20415,"date":"2019-03-27T23:00:00","date_gmt":"2019-03-27T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-03-27T23:00:00","modified_gmt":"2019-03-27T23:00:00","slug":"20415-delirios-en-el-club-del-desenfreno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20415-delirios-en-el-club-del-desenfreno\/","title":{"rendered":"Delirios en el club del desenfreno"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20415\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Eran ya las doce de la noche y el olor a alcohol y sudor se hac&iacute;a cada vez m&aacute;s penetrante. Un ambiente bastante obscuro solo permit&iacute;a ver sombras bailando en el sal&oacute;n central. Parejas acarici&aacute;ndose y bes&aacute;ndose pod&iacute;an verse en la proximidad. A lo lejos, solo siluetas de personas sin ning&uacute;n rasgo definido. El sonido de la m&uacute;sica y unos cuantos tragos ya hac&iacute;an estragos en la cabeza de Carolina.<\/p>\n<p>Dos muebles de semicuero negro, con una mesa en el centro era todo el espacio que pod&iacute;a ver con relativa claridad. No hab&iacute;a nadie en el mueble de enfrente y a su lado, solo su esposo Roberto. Por eso, se levant&oacute; y se dirigi&oacute; al lado opuesto del mueble, se escurri&oacute; un poco y entre sentada y acostada, aprovechando que ten&iacute;a falda, se quit&oacute; sus pantis y abri&oacute; algo sus piernas con direcci&oacute;n a su esposo.<\/p>\n<p>Un minuto despu&eacute;s, ya ten&iacute;a la cabeza de &eacute;l entre ellas, permitiendo que este le chupara toda la entrepierna. La lengua pasaba una y otra vez por el cl&iacute;toris, por los labios menores y mayores, por la parte interna de sus muslos, y luego comenzaba el ciclo de nuevo. Sent&iacute;a por momentos como la lengua de su esposo entraba en su agujerito de cuando en cuando.<\/p>\n<p>Ya no sab&iacute;a si gemir, gritar o decir una que otra mala palabra. Cuando los labios de Roberto se colocaban en forma de beso franc&eacute;s y la lengua penetraba en las diferentes partes, se perd&iacute;a totalmente en la excitaci&oacute;n. Con cada roce de la lengua, en su hoyito y su cl&iacute;toris, acompa&ntilde;ado por los movimientos de los labios de su esposo, le sal&iacute;a un gemido, un peque&ntilde;o grito y algunas veces hasta alg&uacute;n balbuceo de alguna palabra inentendible.<\/p>\n<p>Roberto levant&oacute; la cabeza por un momento para tomar un trago y pasarle el vaso a su esposa y luego volvi&oacute; a sus labores de cunnilingus. Carolina entonces tens&oacute; un poco su cuerpo, y agarrando la cabeza de su esposo para pegar m&aacute;s la boca con su cuca, suspiraba. Un trago m&aacute;s de alcohol y todo se volvi&oacute; m&aacute;s surrealista para ella. No sab&iacute;a si era verdad o era un sue&ntilde;o lo que estaba viviendo, incluso no parec&iacute;a importarle ya d&oacute;nde estaba.<\/p>\n<p>Roberto not&oacute; que su esposa se mojaba cada vez m&aacute;s, sobre todo cuando simulaba una penetraci&oacute;n con la lengua. Le meti&oacute; la lengua hasta donde pod&iacute;a, como si fuera un peque&ntilde;o pene y sigui&oacute; con una chupada concentrada en el cl&iacute;toris, circulando al derredor y de arriba a abajo. Ella cerr&oacute; sus ojos y su cabeza le daba vueltas, mientras sent&iacute;a que se acercaba el orgasmo.<\/p>\n<p>Lo hubiera conseguido si no fuera porque &eacute;l se incorpor&oacute; para beber otro trago. Ella abri&oacute; sus ojos mientras &eacute;l trataba de llenar el vaso y solo ve&iacute;a sombras de cuerpos que se mov&iacute;an con el ritmo de la m&uacute;sica. Aprovech&oacute; el momento para tomar otro sorbo del vaso que sosten&iacute;a en su mano derecha y volvi&oacute; a tomar posici&oacute;n, cuando sinti&oacute; que su esposo volv&iacute;a a meter la cabeza en su entrepierna.<\/p>\n<p>El nuevo sorbo, parec&iacute;a cargado de lujuria, pues cerr&oacute; nuevamente sus ojos y tom&oacute; la cabeza de Roberto con sus manos para pegarse m&aacute;s la boca a la vagina. Ech&oacute; su cabeza un tanto hacia atr&aacute;s, para preparar el orgasmo, pero el fr&iacute;o de la boca de su esposo por el trago con hielo, la hizo regresar a su posici&oacute;n original.<\/p>\n<p>Su cabeza comenz&oacute; a dar nuevamente vueltas, volvi&oacute; a echar su cabeza hacia atr&aacute;s y finalmente, al Roberto agarrarle el cl&iacute;toris con los labios y darle peque&ntilde;os toques de lengua, Carolina lleg&oacute; al orgasmo. La lubricaci&oacute;n de la vagina era extremadamente abundante. Sus manos agarraban la cabeza como para no dejarlo respirar. Un momento de combinaci&oacute;n entre alcohol y excitaci&oacute;n, que le hizo perder la noci&oacute;n de la realidad. Solo la &uacute;ltima fase del cl&iacute;max le hizo soltar la cabeza de Roberto para lograr equilibrio y no caerse de aquel mueble.<\/p>\n<p>No se hab&iacute;a recuperado totalmente de aquel primer orgasmo cuando sinti&oacute; que el pene rozaba sus labios, en un intento por meterlo en aquella boca pintada totalmente de rojo. Todo fue muy confuso, pues mientras abr&iacute;a su boca para recibir y saborear el miembro, segu&iacute;a sintiendo la lengua en la entrepierna y los &uacute;ltimos espasmos del orgasmo.<\/p>\n<p>En medio de una divagaci&oacute;n, no sab&iacute;a ya con claridad lo que suced&iacute;a. Sac&oacute; aquel miembro de su boca para tomar un nuevo sorbo, dejando el vaso en el piso, no sin antes tomar un hielo peque&ntilde;o y dejarlo en su boca. El frio de aquella roca de agua fue un impacto placentero y novedoso para aquel hombre que volv&iacute;a a insertar su miembro en aquella boca peque&ntilde;a pero hambrienta.<\/p>\n<p>Con aquel hielo en la boca comenz&oacute; a juguetear y chupar cada parte del pene. Lo met&iacute;a, lo sacaba, lo lam&iacute;a, lo saboreaba. Lo bombeaba un rato con la boca y otro con sus manos. Sent&iacute;a sensaciones intensas, como si lo que su mano izquierda y su lengua hac&iacute;an en ese falo, su cuca lo sintiera por igual. Al punto que en un acto reflejo bajo su mano derecha para agarrar aquella cabeza que poco rato antes la hab&iacute;a chupado. Sorpresivamente su mano encontr&oacute; un tumulto de pelo que evidenciaba que la segu&iacute;an chupando. Fue muy extra&ntilde;o, pues no sab&iacute;a si aquello era real o propio del &uacute;ltimo trago.<\/p>\n<p>De golpe abri&oacute; sus ojos, pero no pudo reconocer del todo a su esposo en aquel cuerpo que le ofrec&iacute;a el miembro para chupar. No pod&iacute;a asegurar si era o no, pues la obscuridad, la posici&oacute;n en la que se encontraba y la cabeza de este echada hacia atr&aacute;s por la excitaci&oacute;n no lo permit&iacute;an. No sab&iacute;a tampoco quien la estaba chupando. De pronto pensaba en dos o tres hombres posibles, incluyendo a su esposo, pero no hubiera podido asegurar que era alguno de ellos.<\/p>\n<p>Hubiera entrado en p&aacute;nico, si no fuera porque las sensaciones que estaba recibiendo eran muy intensas y estaba por alcanzar el segundo orgasmo. Ese miembro en la boca la excitaba much&iacute;simo y al mismo tiempo aquella lengua en su cuca, recorriendo cada parte de su hoyito y su cl&iacute;toris eran sensaciones impresionantes. Su lengua quer&iacute;a m&aacute;s, quer&iacute;a saborear aquel pene cent&iacute;metro a cent&iacute;metro, sin importar de quien fuera. Con los espasmo del orgasmo solt&oacute; el miembro de su boca y comenz&oacute; a sentir como el placer le recorr&iacute;a todo su cuerpo.<\/p>\n<p>En medio de las contorsiones pudo ver vagamente que dos personas m&aacute;s estaban detr&aacute;s del mueble donde se encontraban y dos m&aacute;s en el otro mueble. Parec&iacute;a que el movimiento estaba captando p&uacute;blico. Era excitante el que personas extra&ntilde;as se excitaran con su cuerpo, sus movimientos, su culo, sus gemidos y su lujuria. Era inevitable no sentir las miradas en cada parte de su piel.<\/p>\n<p>Trat&oacute; de aprovechar el momento para fijar mejor al due&ntilde;o del pene que ella estaba chupando, pero este ya se estaba acomodando en el mueble. La tom&oacute; por las piernas y la hizo deslizarse totalmente hasta quedar acostada. Le abri&oacute; sus piernas, y estando arrodillado, la penetr&oacute; de un empuj&oacute;n. La comenz&oacute; a bombear y bombear. Le introduc&iacute;a el pene con muchas ganas, como si tuviera muchos d&iacute;as sin sexo. Aquel hombre se sent&iacute;a totalmente excitado por estar penetrando esa cuca. Su ritmo, sus gotas de sudor y los gemidos que emit&iacute;a, daban cuenta que estaba ansioso por cogerse a Carolina.<\/p>\n<p>Ella de pronto se pregunt&oacute; d&oacute;nde estaba quien la estaba chupando, pues hab&iacute;a sido muy experto en el arte. Pero antes de hacer conjeturas, ya sent&iacute;a otro cuerpo que se acercaba hasta donde estaba su boca. Sinti&oacute; como colocaba una rodilla a cada lado de su cabeza, preparando una penetraci&oacute;n oral intensa. Pero cuando abri&oacute; su boca para recibir aquel nuevo miembro, el nuevo sabor, el nuevo &ldquo;guevo&rdquo; en su boca; sinti&oacute; como una cuca totalmente mojada se pegaba a su boca. Y oy&oacute; entre la m&uacute;sica que dec&iacute;an &ldquo;co&ntilde;o&hellip; que rico&rdquo;.<\/p>\n<p>Como por reflejo comenz&oacute; a chupar, pero abri&oacute; sus ojos para ver si identificaba a la mujer que estaba chupando. Tampoco hubo total claridad, pero el perfume de ella le era vagamente familiar. La excitaci&oacute;n pudo m&aacute;s que cualquier otro pensamiento, por eso comenz&oacute; a chupar esa cuca como si fuera experta en dicha acci&oacute;n. Su lengua recorr&iacute;a el cl&iacute;toris y luego el hoyito, saboreando aquellos flujos vaginales y sintiendo como las caderas de aquella f&eacute;mina, le cog&iacute;an la cara y sobre todo la boca.<\/p>\n<p>Los embates de aquel pene dentro de su vagina, hicieron que volviera a concentrarse nuevamente en las sensaciones de su propia cuca. Unos momentos despu&eacute;s, volvi&oacute; a cambiar su centro de atenci&oacute;n, pues sent&iacute;a como por aquella cuca, adem&aacute;s de aquel rico flujo vaginal, chorreaba un poco de licor que aquella mujer hab&iacute;a regado por su monte de venus. Una jugada que hizo que bebiera un nuevo sorbo de alcohol, pero con un sabor mejorado.<\/p>\n<p>Todo tom&oacute; un matiz m&aacute;s surrealista, al punto que casi no se da cuenta que la mujer encima de su boca se volte&oacute; para acomodarse y quedar frente a quien la penetraba. Carolina mientras era penetrada cada vez con m&aacute;s fuerza, chupaba aquella cuca cada vez m&aacute;s chorreada y quienes estaban encima de ella, se besaban con m&aacute;ximo placer. Las caderas de la mujer segu&iacute;an cogi&eacute;ndose su lengua y el hombre parec&iacute;a que quer&iacute;a reventarla con sus embates. El miembro parec&iacute;a que llegaba a lugares cada vez m&aacute;s placenteros, entraba y sal&iacute;a con un ritmo intoxicante.<\/p>\n<p>Carolina con su mano derecha comenz&oacute; a masajear el cl&iacute;toris de aquella mujer, lo que hizo que esta acelerara su ritmo, pasando aquella vagina por su boca de manera muy excitante. Por &uacute;ltimo apret&oacute; sus nalgas mientras consegu&iacute;a el orgasmo. En medio de los espasmos de aquel cuerpo todav&iacute;a desconocido, aquella mujer se levant&oacute; un poco para sostenerse del respaldar del mueble.<\/p>\n<p>La m&uacute;sica segu&iacute;a muy acelerada, como de DJ europeo, al igual que las penetraciones que segu&iacute;a recibiendo. Y mientras ten&iacute;a su siguiente orgasmo, Carolina ve&iacute;a que quienes estaban en el otro mueble ya se besaban y met&iacute;an mano. Ya ella notaba que estaban desnudos.<\/p>\n<p>Sorpresivamente, sin &eacute;l alcanzar el orgasmo, quien la penetraba sac&oacute; su pene de un golpe, pues la mujer que estaba encima suyo, lo comenz&oacute; a besar y lo hizo sentar en el mueble, se subi&oacute; encima de &eacute;l y se meti&oacute; el pene hasta el fondo. Ver aquel ritmo y la curiosidad de saber qui&eacute;nes eran, hizo que Carolina se acercase, apoy&aacute;ndose en cuatro patas, hasta la cara de estos. Como &eacute;l ten&iacute;a la cabeza entre las tetas de ella, pudo inicialmente ver que la mujer no era una extra&ntilde;a. Era Paula, una antigua vecina y amiga de hace unos cuantos a&ntilde;os. Y cuando trat&oacute; de buscar a Roberto en la cara de aquel hombre, se dio cuenta que era Carlos, un compa&ntilde;ero de clase con el que se hab&iacute;a dado unos besos durante su per&iacute;odo universitario, pero no hab&iacute;an llegado a mayores. Eso hizo que determinara que todo aquello era irreal, que era imposible que aquello estuviera sucediendo. Aquellas personas no pod&iacute;an ser reales.<\/p>\n<p>De pronto, Carolina sinti&oacute; unas manos que la abrazaban y la hac&iacute;an levantar, solo para quedar apoyada en las rodillas. Un miembro erecto en su espalda le indicaba que otro hombre realizaba la maniobra. Cuando volte&oacute; la cabeza para ver qui&eacute;n era, se encontr&oacute; con la cara de su esposo que de un empuj&oacute;n le meti&oacute; la lengua en la boca. Eso era m&aacute;s real, eso era lo que realmente estaba pasando. Aquella lengua recorr&iacute;a el mismo camino y con el mismo ritmo que el pene que hab&iacute;a chupado hace unos momentos.<\/p>\n<p>Se sinti&oacute; aliviada de tener un poco de realidad, en medio del desenfreno. Por eso decidi&oacute; relajarse y dejarse llevar por aquella tormenta de lujuria. Volvi&oacute; a la posici&oacute;n de perrito y con mucha suavidad, pero con firmeza, Roberto la penetr&oacute; por el culo. Su esposo entraba y sal&iacute;a de su ano, con mucha excitaci&oacute;n. Le agarraba las caderas y las nalgas en cada empuj&oacute;n. Solo lo sacaba para masturbarse un poco entre sus nalgas y nuevamente se lo volv&iacute;a a meter con muchas ganas.<\/p>\n<p>Mientras era sodomizada, Carolina nuevamente dirigi&oacute; la cabeza hacia su izquierda y se volvi&oacute; a encontrar con la escena donde Paula cabalgaba a Carlos. Mientras Paula aceleraba el ritmo, Carlos baj&oacute; un poco su cabeza, bes&oacute; a Carolina y le tom&oacute; una de sus tetas con una mano. La sensaci&oacute;n del beso profundo fue el toque final que hizo que Carlos soltara toda la leche mientras penetraba aquella cuca. Paula terminaba casi al mismo tiempo y despu&eacute;s de los espasmos, viendo que Carlos no soltaba la boca de Carolina, esta se levant&oacute; y comenz&oacute; a besar apasionadamente a Roberto. Evidentemente quer&iacute;a buscar m&aacute;s sensaciones.<\/p>\n<p>La lengua de Carlos en su boca y la penetraci&oacute;n de Roberto por el culo, hizo que Carolina tuviera su siguiente orgasmo. Uno que casi la hace desfallecer, y por eso hizo que se sentara de una vez en el mueble, dejando que todo lo dem&aacute;s fluyera por su cuenta.<\/p>\n<p>Mientras Carlos un tanto agotado y Carolina a su lado, buscando un poco de aire, Paula, despu&eacute;s de separar su lengua de la de Roberto, se acomodaba en cuatro patas en la alfombra al pie del mueble. Exactamente en el espacio que permit&iacute;a la mesa. Roberto se acomod&oacute; como pudo, se coloc&oacute; un cond&oacute;n y la penetr&oacute; tambi&eacute;n por el culo. Paula se mov&iacute;a bastante fuerte. Se ve&iacute;a que no le importaba si era penetrada por un hoyo o por el otro. Roberto estaba fascinado con aquel culo de piel canela, pero que en aquella obscuridad solo se ve&iacute;a redondo y con movimientos muy excitantes.<\/p>\n<p>Roberto se cog&iacute;a aquel culo con mucha excitaci&oacute;n. Entraba y sal&iacute;a sin ning&uacute;n problema. Paula parec&iacute;a dilatarlo sin ning&uacute;n contratiempo y se ve&iacute;a que sent&iacute;a mucho placer, por la cantidad de gemidos que emit&iacute;a. No era muy necesario agarrarle las caderas, ella misma se met&iacute;a el miembro hasta el fondo con toda la fuerza y por momentos aceleraba el ritmo de manera considerable. Por ratos, Roberto solo se mov&iacute;a cuando Paula tomaba unos segundos para agarrar aire del ritmo un tanto salvaje que llevaba.<\/p>\n<p>La pareja solo se separaban de tanto en tanto, para que Paula se incorporara y lo besara nuevamente con mucha pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Mientras tanto, Carolina solo ve&iacute;a, en primer plano la escena de su esposo y en segundo, la de las personas que hab&iacute;a en el otro mueble. Ya en aquel otro lado, no eran dos personas como inicialmente hab&iacute;a, ya eran tres. Al otro lado del mueble, Carlos con un pene ya algo fl&aacute;cido, se quitaba el cond&oacute;n y lo dejaba en la mesa.<\/p>\n<p>Aprovechando que Roberto nuevamente penetraba a Paula, Carolina se levant&oacute; y comenz&oacute; a besar a su esposo. Esto hizo que se generara un poco de espacio en el mueble, y una de las personas del otro mueble se acerc&oacute; m&aacute;s a la escena. Al sentarse la persona, Carolina pudo ver que era Endriago, el esposo de Paula. Ya ten&iacute;a una erecci&oacute;n algo considerable, pues hab&iacute;a estado jugueteando con la pareja que estaba en el otro mueble.<\/p>\n<p>Todo ahora parec&iacute;a m&aacute;s real, parec&iacute;a ser posible. Esto hizo que todo fuera m&aacute;s excitante, pues aunque ya hab&iacute;an pasado bastantes cosas esa noche, le hac&iacute;a revivir varias de las fantas&iacute;as que todav&iacute;a ten&iacute;a en su cabeza. Al ver que Endriago se sent&oacute; en el mueble, Carolina se separ&oacute; de Roberto y comenz&oacute; a chuparle el miembro ya erecto. Primero en la cabeza y luego por todo el tallo del pene. Con su lengua saboreaba cada cent&iacute;metro de piel.<\/p>\n<p>Un miembro delgado pero largo, permit&iacute;a una maniobra de este tipo y no una mamada total, pues la boca de Carolina es un tanto peque&ntilde;a. Pero esto no imped&iacute;a que Carolina pasara la punta de su lengua por cada vena del miembro de Endriago, mientras este gem&iacute;a de placer. Carolina fascinada con aquel pene, chupaba hasta los test&iacute;culos como si fuera un chocolate o un helado. Las peque&ntilde;as gotas que sal&iacute;an por aquella punta, ella las recog&iacute;a y saboreaba con su lengua. De tanto en tanto, lo masturbaba con sus peque&ntilde;as manos, mientras se levantaba y besaba a Endriago.<\/p>\n<p>Al ver todo esto, la pareja del otro mueble se acerc&oacute;, y dos hombres que estaban detr&aacute;s, tambi&eacute;n. Termin&oacute; de configurarse el cuadro para un gran final. La pareja era un par de esposos de piel obscura, de unos cuarenta y tantos, como el resto del grupo, y que luego se supo que se llamaban Alejandro y Eliana. Los hombres eran uno de tez m&aacute;s obscura que la pareja y cuyo nombre es Mario, y un rubio bastante peque&ntilde;o y delgado, llamado Hans, ambos m&aacute;s j&oacute;venes que el resto del grupo, aunque no por mucho.<\/p>\n<p>El mueble era de filmaci&oacute;n. Nueve personas lo ocupaban. Tres dobles penetraciones se daban al mismo tiempo. Carolina era penetrada por Alejandro en la cuca y Hans en el culo. Paula por Mario en la cuca y Endriago en el culo. Y Eliana por Carlos en la cuca y Roberto en el culo.<\/p>\n<p>Carolina se introdujo el pene de Alejandro en su cuca y besaba por primera vez a un hombre de piel obscura. La lengua de &eacute;l parec&iacute;a cogerle la boca, mientras con las manos &eacute;l le agarraba fuertemente las nalgas. Alejandro solo dejaba de besarla cuando le chupaba las tetas. En un momento en que le agarr&oacute; las nalgas intensamente, Hans aprovech&oacute; con su peque&ntilde;o tama&ntilde;o meterle su miembro en el culo. Dos hombres de diferentes tama&ntilde;os y color de piel, en una doble penetraci&oacute;n, hac&iacute;an que Carolina tuviera su &uacute;ltimo orgasmo de la noche. Alejandro terminaba en su cuca y Hans alcanzaba perfectamente a darle fuerte por el culo hasta soltar el semen.<\/p>\n<p>Paula despu&eacute;s de quitarle el cond&oacute;n a Roberto, lo chupo un rato, recogiendo con su lengua cualquier l&iacute;quido que saliera de aquella punta. Se met&iacute;a y sacaba aquel miembro con mucha suavidad pero con muchas ganas.<\/p>\n<p>Luego tom&oacute; a Mario y lo sent&oacute; en el mueble. Le chupo el pene hasta que tuvo una tremenda erecci&oacute;n. Se acomod&oacute; encima de &eacute;l y comenz&oacute; a cabalgarlo. No hab&iacute;an pasado sino algunos instantes, cuando sinti&oacute; como su esposo buscaba penetrarla por el culo. Tom&oacute; sus manos y separ&oacute; las nalgas. Endriago introdujo su miembro por aquel trasero que ya estaba bastante dilatado por el movimiento de la noche. Despu&eacute;s de su &uacute;ltimo orgasmo se arrodill&oacute; para recibir el semen de su esposo y de Mario en las tetas y la cara.<\/p>\n<p>Carlos ya se hab&iacute;a recuperado nuevamente, viendo aquel cuerpo exuberante de piel obscura de Eliana. Y mientras ella se besaba con Roberto, este aprovech&oacute; para penetrarla por la cuca desde atr&aacute;s. Luego de bombearla un rato, esta se levant&oacute; y comenz&oacute; a cabalgarlo y le pidi&oacute; a Roberto que le cogiera el culo. Aquellos miembros no parec&iacute;an ser suficientes para el movimiento y exigencia de aquella mujer. Recibi&oacute; cogidas fren&eacute;ticas por el culo y la cuca hasta que cerr&oacute; su &uacute;ltimo cap&iacute;tulo org&aacute;smico de aquella noche, recibiendo la segunda leche de Carlos en su cuca y el fuerte embate de Roberto por el culo, mientras soltaba todo su semen.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un rato, de aquella escena tan loca y tan movida, con piel, penetraci&oacute;n y mucha excitaci&oacute;n, Carolina y Roberto, como por arte de magia, se quedaron solos en su respectivo ambiente. Ella no sab&iacute;a todav&iacute;a si todo aquello hab&iacute;a sido real, o producto del alcohol en su cabeza y las ganas de sexo. Al d&iacute;a siguiente comprobar&iacute;a una cosa u otra. Por los momentos, seguir oyendo m&uacute;sica en compa&ntilde;&iacute;a de su esposo y feliz de haber tenido todos esos orgasmos, era suficiente.<\/p>\n<p>Sirena y Trit&oacute;n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Eran ya las doce de la noche y el olor a alcohol y sudor se hac&iacute;a cada vez m&aacute;s penetrante. Un ambiente bastante obscuro solo permit&iacute;a ver sombras bailando en el sal&oacute;n central. Parejas acarici&aacute;ndose y bes&aacute;ndose pod&iacute;an verse en la proximidad. A lo lejos, solo siluetas de personas sin ning&uacute;n rasgo definido. El [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7454,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":{"0":"post-20415","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-intercambios"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20415","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7454"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20415"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20415\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20415"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20415"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20415"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}