{"id":20434,"date":"2019-03-31T22:00:00","date_gmt":"2019-03-31T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-03-31T22:00:00","modified_gmt":"2019-03-31T22:00:00","slug":"20434-laura-una-profesora-doblegada-por-sus-alumnos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20434-laura-una-profesora-doblegada-por-sus-alumnos\/","title":{"rendered":"Laura, una profesora doblegada por sus alumnos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20434\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nota del autor: Soy muy repetitivo, lo reconozco. Aunque tambi&eacute;n reconozco que no pienso dejar de serlo. Hay escenas que me erotizan mucho. Por ejemplo, una mujer acorralada, a merced de varios hombres. Una mujer d&eacute;bil que por miedo termina cediendo a las necesidades ajenas. Otro de mis mayores morbos es una que comparto con muchos otros hombres: tener relaciones con alguna profesora de la escuela. Si unimos estas dos fantas&iacute;as, da como resultado este relato retorcido donde dos alumnos someten sexualmente a su profesora, quien, por supuesto, es extremadamente sexy. No es un argumento original. De hecho, me dieron ganas de escribirlo cuando le&iacute;, hace unos d&iacute;as, una historia similar en otra web. De todas formas, yo mismo ya escrib&iacute; tres o cuatro cuentos con esta tem&aacute;tica. Es decir que en este relato no van a encontrar nada nuevo, ya que no lo hice pensando en el lector, sino que lo hice exclusivamente para disfrutarlo yo. En mi defensa puedo decir, que, si bien el relato es redundante, s&iacute; es mucho m&aacute;s completo que la mayor&iacute;a de los que publiqu&eacute;. En este cuento se refleja las distintas necesidades de los personajes: la necesidad de dominar de Mauro, la necesidad de experimentar de Carlos, y la necesidad de ser sometida de Laura, la profesora. Todo esto lo narro de la manera m&aacute;s prolija que me es posible hacerlo, centr&aacute;ndome no s&oacute;lo en el acto sexual, sino en los motivos que impulsan a los protagonistas a actuar de determinada manera, describiendo sus personalidades, y tambi&eacute;n parte de su pasado.<\/p>\n<p>Es sumamente dif&iacute;cil ser veros&iacute;mil en este tipo de relatos. El lector se preguntar&aacute; &iquest;Por qu&eacute; una adulta se deja acorralar por dos pibes de dieciocho a&ntilde;os? Aqu&iacute; es donde los autores debemos ser sumamente cuidadosos. En mi caso, si bien no lo especifico en esta primera parte del relato, justifico el sometimiento de la profesora, no solo con el poder extorsivo que tienen los muchachos, sino con ciertas caracter&iacute;sticas psicol&oacute;gicas de la mujer, cosas que le sucedieron en el pasado, y la hacen ceder f&aacute;cilmente ante este tipo de situaciones. Algo muy similar a lo que le sucede a Ana, la protagonista de otros relatos m&iacute;os.<\/p>\n<p>A los que les siga resultando incre&iacute;ble este tipo de historias, no tienen mas que googlear en internet y se encontrar&aacute;n con muchas historias similares, que sucedieron en la vida real.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s que decir, espero no haberlos aburrido con esta introducci&oacute;n. Aqu&iacute; comienza este relato que le dedico a todos aquellos que so&ntilde;aron con convertir a sus profesoras en sus esclavas sexuales.<\/p>\n<p>*****************<\/p>\n<p>Carlos estaba desnudo, con su verga fl&aacute;cida, h&uacute;meda y pegajosa por el semen que hab&iacute;a largado hace poco, a un costado. Estaba recostado boca arriba y todav&iacute;a no pod&iacute;a creer lo que acababa de ocurrir. La profesora Laura se hab&iacute;a ido al ba&ntilde;o, y se escuchaba el agua de la ducha que ca&iacute;a contra la ba&ntilde;era, y seguramente contra su peque&ntilde;o y voluptuoso cuerpo.<\/p>\n<p>&ndash;No puedo creer lo que acabamos de hacer. &ndash;Dijo, sin dirigirse a nadie en particular, pero como Mauro era el &uacute;nico que estaba en la misma habitaci&oacute;n, se hizo cargo del comentario.<\/p>\n<p>&ndash;Creelo Carlitos, nos cogimos a la profe de matem&aacute;ticas. &ndash;Dijo. Tambi&eacute;n estaba desnudo, con su enorme culo apoyado en el borde de la cama.<\/p>\n<p>Era todo demasiado surreal como para considerarlo verdadero. Para empezar, Mauro ni siquiera era su amigo, de hecho siempre lo detest&oacute;. Era de esos pibes a los que les gustaba abusar de los m&aacute;s d&eacute;biles, y Carlos siempre fue d&eacute;bil. Adem&aacute;s usaba su cuerpo gordo y ancho para intimidar a todo el mundo. Sin embargo ah&iacute; estaban, en la misma habitaci&oacute;n, y acababan de hacer un tr&iacute;o con la profesora m&aacute;s sexy del colegio.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Es tu primera vez, no? &ndash;Pregunt&oacute; Mauro, y extra&ntilde;amente no son&oacute; burl&oacute;n, sino que pareci&oacute; la pregunta de un camarada a otro.&ndash; &iexcl;Qu&eacute; suerte ten&eacute;s che! &iexcl;Debutar con una hembra de treinta a&ntilde;os! &ndash;Agreg&oacute; luego, sin esperar a que Carlos responda.<\/p>\n<p>&ndash;Pero&hellip; &ndash;Dijo Carlos, con la voz temblorosa, mientras o&iacute;a el agua todav&iacute;a correr, y un sonido que supuso ser&iacute;a el del jab&oacute;n, frot&aacute;ndose con vehemencia en alguna parte &iacute;ntima de la profesora.&ndash; Pero la obligamos. &ndash;Termin&oacute; de decir, con dificultad.<\/p>\n<p>&ndash;La obligamos &ndash;Repiti&oacute; Mauro, ir&oacute;nicamente, haciendo un gesto con la mano, como ahuyentando las palabras del otro.&ndash; Quedate tranquilo, ella se negaba, pero al final cedi&oacute; &iquest;o no?<\/p>\n<p>Carlos no encontraba respuesta a la implacable l&oacute;gica de aquel gordo que se acababa de convertir en su c&oacute;mplice.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a ocurrido todo? se preguntaba Carlos a s&iacute; mismo. Era diciembre y hab&iacute;a que cerrar las notas. A Carlos s&oacute;lo le faltaba aprobar matem&aacute;ticas para terminar el secundario. La profesora Laura, siempre tan dispuesta a colaborar con sus alumnos, le hab&iacute;a ofrecido, para levantar la nota y no tener que ir a febrero, hacer un trabajo pr&aacute;ctico de treinta ejercicios. Y para agilizar m&aacute;s las cosas le hab&iacute;a indicado que le lleve el trabajo directamente a su departamento.<\/p>\n<p>Pero cuando lleg&oacute;, se encontr&oacute; tambi&eacute;n con Mauro. A ella se la not&oacute; muy inc&oacute;moda desde el comienzo, y Carlos crey&oacute; que su presencia la relajaba, aunque sea un poco.<\/p>\n<p>La profesora lo invit&oacute; con un vaso de agua, y le pidi&oacute; que espere en el living, junto a Mauro, mientras ella correg&iacute;a en un peque&ntilde;o escritorio que ten&iacute;a en un rinc&oacute;n de esa misma habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Laura llevaba una pollera de jean que le llegaba unos cent&iacute;metros por arriba de la rodilla. Probablemente pens&oacute; que no era tan corta, pero sus dos alumnos la devoraron con la mirada mientras se dirig&iacute;a al escritorio, concentr&aacute;ndose en sus piernas torneadas, y sus gl&uacute;teos generosos.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y qu&eacute; te parece la profe? &ndash;Le hab&iacute;a preguntado Mauro, d&aacute;ndole un codazo.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;En qu&eacute; sentido? &ndash;repregunt&oacute; Carlos, haci&eacute;ndose el tonto.<\/p>\n<p>&ndash;En qu&eacute; sentido va a ser, salame.<\/p>\n<p>&ndash;Es linda. &ndash;confes&oacute; Carlos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Linda? &iexcl;Es una nave esa mina! &mdash;Dijo Mauro, levantando la voz. Parec&iacute;a no saber que Laura podr&iacute;a escucharlos. O quiz&aacute; no le importaba.&mdash; Mir&aacute; la boquita que tiene, mir&aacute; esa carita de nena atorranta, &iexcl;y c&oacute;mo se viste! Esa pollerita, esa remerita negra&hellip; Parece una puta.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, est&aacute; buena. &mdash;Acept&oacute; Carlos, escrutando a la profesora. Ciertamente ten&iacute;a una cara de belleza singular, que la hac&iacute;a parecer cinco a&ntilde;os menor. Sus p&oacute;mulos eran grandes, igual que sus ojos marrones. Su piel blanca, parec&iacute;a de porcelana. Y su nariz peque&ntilde;a, con las ventanas un poco m&aacute;s grandes de lo normal, le daban un aire ex&oacute;tico. Su ropa, por su parte, era casual. Una pollera no muy corta y una remera negra. Pero en ese cuerpito de la profesora, cualquier prenda parec&iacute;a ce&ntilde;irse con sensualidad a ella.<\/p>\n<p>&mdash;Viste el orto que tiene &mdash;Sigui&oacute; diciendo Mauro&mdash; no te hagas el boludo que te la pasabas mir&aacute;ndole el culo en clase, y esas tetitas, que lindas.<\/p>\n<p>La profesora escuch&oacute; el murmullo y sinti&oacute; las miradas libidinosas de los alumnos. El gordo la com&iacute;a con la mirada, y el otro, chiquito y t&iacute;mido, no pod&iacute;a evitar escrutarla subrepticiamente.<\/p>\n<p>Tard&oacute; quince minutos en corregir los trabajos pr&aacute;cticos. A Carlos le pareci&oacute; que lo hac&iacute;a sin prestar mucha atenci&oacute;n, iba escribiendo sobre la hoja de manera mec&aacute;nica. Finalmente se levant&oacute; de la silla y se acerc&oacute; a ellos, no sin notar que las miradas hambrientas de sus alumnos eran m&aacute;s que obvias, incluso cuando la ten&iacute;an en frente.<\/p>\n<p>A Carlos se le hizo agua la boca. El pelo rubio y lacio de la mujer, estaba perfectamente te&ntilde;ido, peinado hacia atr&aacute;s, atado, resaltando sus fascinantes facciones. Y su piel tersa le daba un aire de mu&ntilde;equita perfecta.<\/p>\n<p>&ndash;Muy bien, ambos est&aacute;n aprobados. Te felicito Carlos. &ndash;Dijo, con una sonrisa c&aacute;lida que sin embargo parec&iacute;a un poco forzada.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;A m&iacute; no me felicit&aacute;s? &ndash;Le recrimin&oacute; Mauro, tute&aacute;ndola con descaro.<\/p>\n<p>&ndash;Te felicitar&iacute;a, pero s&eacute; que adem&aacute;s de matem&aacute;ticas, te llevaste tres materias m&aacute;s.<\/p>\n<p>&ndash;Ya los voy a convencer a los otros profes de que me aprueben. Puedo ser muy persuasivo. &ndash;Respondi&oacute; Mauro, y un brillo malicioso apareci&oacute; en sus ojos. La profesora pareci&oacute; incomodarse.<\/p>\n<p>&ndash;Muy bien, eso es todo ni&ntilde;os. &ndash;dijo ella, remarcando el &ldquo;ni&ntilde;os&rdquo;, como si con ello los ofendiera, o al menos a Mauro.<\/p>\n<p>&ndash;Traeme un cafecito primero. &ndash;Orden&oacute; Mauro, con descaro.&ndash; &iquest;Vos quer&eacute;s algo Carlitos?<\/p>\n<p>&ndash;No, gracias &ndash;Dijo Carlos, sintiendo que su incomodidad iba en aumento, pero su curiosidad tambi&eacute;n, m&aacute;s a&uacute;n cuando la profesora, despu&eacute;s de fruncir el ce&ntilde;o ante la orden de Mauro, se levant&oacute; y se dirigi&oacute; a la cocina para preparar el dichoso caf&eacute;, sin emitir palabra.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; dec&iacute;s, nos la cogemos? &ndash;Pregunt&oacute; Mauro, pero el otro, quien no se tom&oacute; la pregunta en serio, no contest&oacute; nada.&ndash; Creeme Carlitos, hoy puede ser tu d&iacute;a de suerte, cosas como estas pasan una vez en la vida, no la desaproveches.<\/p>\n<p>&ndash;Voy al ba&ntilde;o. &ndash;fue la &uacute;nica respuesta de Carlos.<\/p>\n<p>Cuando liber&oacute; su verga para orinar, se dio cuenta de que la cabeza estaba llena de presemen. Cosa rara, ya que su sexo no se hab&iacute;a endurecido, Carlos hab&iacute;a reprimido la erecci&oacute;n por temor a que la profesora lo notara. Se limpi&oacute; con papel higi&eacute;nico, luego se lav&oacute; las manos y la cara, ya que sent&iacute;a mucho calor (o calentura).<\/p>\n<p>Se observ&oacute; en el espejo mientras terminaba de secarse. Su cara era bella, pero ese era el problema, era tan lindo que parec&iacute;a una nena. Y sus rizos rubios y ojos celestes no ayudaban a parecer m&aacute;s masculino. Adem&aacute;s, si bien ya contaba con dieciocho a&ntilde;os, parec&iacute;a de quince. Algunas chicas se sent&iacute;an atra&iacute;das por &eacute;l, pero a Carlos le gustaban las mujeres de por lo menos su misma edad, y estas parec&iacute;an inaccesibles, siempre lo trataban con ternura maternal. C&oacute;mo se le iba a ocurrir que pod&iacute;a perder la virginidad con una hembra como Laura.<\/p>\n<p>Sali&oacute; del ba&ntilde;o, y se encontr&oacute; con que Mauro ya no estaba en el living. &iquest;Ya se habr&iacute;a ido? No pod&iacute;a ser, por algo le hab&iacute;a pedido un caf&eacute; a la profesora, seguramente quer&iacute;a prolongar el mayor tiempo posible su estad&iacute;a en el departamento.<\/p>\n<p>De repente Carlos escuch&oacute; murmullos provenientes de la cocina. No se entend&iacute;a qu&eacute; dec&iacute;an, pero era una voz femenina y una masculina, gruesa y autoritaria. La profesora y Mauro estaban hablando agitadamente en la cocina. &iquest;Qu&eacute; se estar&iacute;an diciendo? Carlos, con mucha curiosidad, se acerc&oacute;, sigiloso, hasta ponerse detr&aacute;s de la puerta que daba a la cocina.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Basta Mauro, no quiero! &ndash;escuch&oacute; claramente la voz de la profesora. Y tambi&eacute;n oy&oacute; el ruido de los pies que se arrastraban en el piso, frot&aacute;ndose con la cer&aacute;mica con insistencia.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; dec&iacute;s, nos la cogemos? Hab&iacute;a dicho Mauro. &iquest;Acaso estaba tan loco que de verdad pensaba hacerlo? &iquest;Tantas ganas le ten&iacute;a a la profe que incluso pensaba avanzar sobre ella estando Carlos en el mismo departamento?<\/p>\n<p>La puerta de la cocina estaba apenas abierta, dejando un resquicio diminuto. Carlos se acerc&oacute;, silencioso. Su coraz&oacute;n le lat&iacute;a fren&eacute;ticamente. &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a hacer en contra de Mauro? El otro se deshar&iacute;a de &eacute;l con un solo golpe, y abusar&iacute;a de la profesora a su antojo.<\/p>\n<p>Carlos vio el cuerpo grueso de Mauro, de espaldas. Sus brazos no se ve&iacute;an porque estaban rodeando a la profesora, quien Hac&iacute;a vanos esfuerzos por liberarse de &eacute;l, mientras Mauro le daba besos en el cuello. Y entonces la profesora dijo algo que la condenar&iacute;a a los ojos de Carlos. Algo que propiciar&iacute;a todo lo que suceder&iacute;a luego. Quiz&aacute; lo dijo con la simple intenci&oacute;n de sacarse a mauro de encima, pero en ese momento Carlos fue incapaz de interpretarlo de esa manera.<\/p>\n<p>&mdash;No, ahora no. &mdash;susurr&oacute; Laura, despacio, pero claro.<\/p>\n<p>Y entonces, desde la perspectiva de Carlos, la escena dio un vuelco significativo.<\/p>\n<p>Mauro no pareci&oacute; escuchar las palabras de Laura. Ahora s&oacute;lo la dominaba con un brazo, y con el otro le levantaba la pollera. En el forcejeo, cambiaron de posici&oacute;n, y ahora que estaban de costado, Carlos pudo ver las piernas de la profesora, que quedaban cada vez m&aacute;s al desnudo.<\/p>\n<p>Mauro se percat&oacute; de la presencia de Carlos y le gui&ntilde;&oacute; el ojo, y con un gesto con la cabeza lo invit&oacute; a unirse.<\/p>\n<p>Carlos dudaba, y su cabeza entr&oacute; en un estado similar a la embriaguez. La situaci&oacute;n lo superaba por completo, la realidad que ten&iacute;a frente a sus ojos estaba mucho m&aacute;s all&aacute; de lo que su imaginaci&oacute;n podr&iacute;a llegar. Sin embargo ahora notaba algo que al principio se le escap&oacute;. La mujer no gritaba. La profesora parec&iacute;a negarse a complacer a Mauro, pero no se animaba a hacer un esc&aacute;ndalo en su departamento. No estaba seguro de qu&eacute; significaba eso, pero no pod&iacute;a sac&aacute;rselo de la cabeza. Adem&aacute;s, estaban aquellas palabras: No, ahora no.<\/p>\n<p>Carlos sinti&oacute; dolor en la verga, y not&oacute; que su sexo estaba dur&iacute;simo, y su pantal&oacute;n lo apretaba despiadadamente. De repente se dio cuenta que hab&iacute;a entrado a la cocina. Los primeros pasos los hab&iacute;a dado como entre sue&ntilde;os, sin percatarse de que estaba develando su presencia.<\/p>\n<p>Mauro solt&oacute; a la profesora, y ella hizo silencio, mirando a Carlos con verg&uuml;enza y ansiedad. Parec&iacute;a que un juego acababa de terminar.<\/p>\n<p>Sin embargo, el cuerpo de Mauro, que parec&iacute;a un ropero, segu&iacute;a, imponente, frente a la profesora, quien estaba pegada a la mesada de la cocina, sin poder moverse libremente debido a que el enorme adolescente estaba a cent&iacute;metros de ella. Laura se encontraba como un animalito acorralado.<\/p>\n<p>La profesora vio acercarse a Carlos, y al notar que en su rostro hab&iacute;a una expresi&oacute;n que estaba a a&ntilde;os luz de la mirada inocente que ella conoc&iacute;a, se dio cuenta de que ya estaba perdida.<\/p>\n<p>Mauro rode&oacute; su cintura con las manos. Carlos se puso al lado de ella.<\/p>\n<p>No dijeron nada. Ya no hab&iacute;a nada que decir. No necesitaban persuadirla de nada. El s&oacute;lo hecho de que ambos decidieran poseerla, determinaba lo que estaba a punto de pasar. No quer&iacute;a que la lastimen, ni tampoco pod&iacute;a hacer un esc&aacute;ndalo. Eso le pod&iacute;a costar caro, y Mauro lo sab&iacute;a, por eso ahora, deslizaba una de sus manos hasta los senos de la profesora, y lo estrujaba con vehemencia. Por su parte, Carlos, el &uacute;nico que la pod&iacute;a haber librado de eso, se acerc&oacute; a ella, quedando pegado a su cuerpo, haci&eacute;ndole sentir la potente erecci&oacute;n en su cadera, mientras sus dedos inexpertos comenzaban a levantarle la pollera y a manosear la piel suave que estaba debajo de ella.<\/p>\n<p>Laura, estaba con las nalgas apoyadas en la dura mesada, mientras las manos recorr&iacute;an las partes m&aacute;s &iacute;ntimas de su cuerpo. Carlos hab&iacute;a enterrado una mano entre sus piernas y le magreaba la vulva por encima de la bombacha, como intentando percibir su forma. Mientras, Mauro le lami&oacute; el rostro como perro, a la vez que segu&iacute;a deleit&aacute;ndose con las tetas. Luego intent&oacute; comerle la boca, y cuando la profesora apart&oacute; la cara con desprecio, la agarr&oacute; fuerte del ment&oacute;n, y la oblig&oacute; a girar, y acto seguido le meti&oacute; la lengua en la boca.<\/p>\n<p>El enorme Mauro y el peque&ntilde;o Carlos no daban abasto con sus manos para abarcar la voluptuosidad del cuerpo peque&ntilde;o y compacto de la profesora. Cuando magreaban sus tetas, sent&iacute;an el impulso de apoderarse de sus nalgas, y cuando manoseaban su culo, las curvas de su cuerpo los dirig&iacute;an a su sexo. Tambi&eacute;n usaban sus labios para recorrer la piel de la profesora. Mauro se ensa&ntilde;&oacute; con su boca, comi&eacute;ndola a besos, oblig&aacute;ndola a recibir su saliva, y mordi&eacute;ndole el labio, mientras Carlos le chupaba el cuello, al tiempo que percib&iacute;a el delicioso aroma de su piel.<\/p>\n<p>La profesora hac&iacute;a silencio. No participaba en la escena, solo se limitaba a dejarse toquetear por esos nenes que hasta hace unos d&iacute;as se sentaban en un banco del aula, mientras ella impart&iacute;a clases. Sent&iacute;a con apat&iacute;a los dedos que devoraban las partes m&aacute;s &iacute;ntimas de su cuerpo. Su rostro solo reflejaba hast&iacute;o. Pero se dejaba, y para los dos chicos, eso era m&aacute;s que suficiente. Y para Mauro en particular, el desinter&eacute;s de la profesora era un aliciente. Le fascinaba dominarla, sabiendo que ella lo hac&iacute;a a desgana.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de saborear su cuerpo, tanto con sus labios, como con las yemas de los dedos, Mauro la inst&oacute; a que se agache. Laura se arrodill&oacute; sobre el piso duro.<\/p>\n<p>&mdash;Ven&iacute; Carlitos, vos primero. &mdash;Le dijo al rubito a quien sol&iacute;a fastidiar en clase.&mdash; Toda tuya.<\/p>\n<p>Carlos era virgen, pero hab&iacute;a visto suficientes pel&iacute;culas pornogr&aacute;ficas, como para entender que cuando una mujer est&aacute; arrodillada frente a un hombre, s&oacute;lo hab&iacute;a una cosa que este pod&iacute;a hacer.<\/p>\n<p>Se baj&oacute; el pantal&oacute;n y el calzoncillo a la vez, dejando su trasero lampi&ntilde;o a la vista. La profesora miraba a un costado, pero sab&iacute;a que ten&iacute;a una pija ansiosa por ser succionada, frente a su rostro.<\/p>\n<p>Carlos apoy&oacute; la mano sobre su cabellera rubia, con una ternura que a la profesora le pareci&oacute; incomprensible. Entonces ella gir&oacute; y se encontr&oacute; con el delgado pene, completamente tieso.<\/p>\n<p>&mdash;No pens&eacute; que fueras as&iacute;. &mdash;Le recrimin&oacute;, mir&aacute;ndolo a los ojos.<\/p>\n<p>Carlos agarr&oacute; su propio tronco con una mano, y con la otra, que se apoyaba sobre la cabeza de la profesora, hizo presi&oacute;n para acercarla a su pija.<\/p>\n<p>&mdash;Yo tampoco pens&eacute; que fueses tan f&aacute;cil, sino, te hubiese cogido antes. &mdash;dijo.<\/p>\n<p>Su voz, todav&iacute;a inmadura, hizo que sus palabras sonaran a&uacute;n m&aacute;s retorcidas e implacables. Cuando un ni&ntilde;o estaba convencido de que era un hombre, no hab&iacute;a nada en el mundo que lo hiciera cambiar de opini&oacute;n.<\/p>\n<p>La profesora abri&oacute; la boca. Agarr&oacute; la pija de su alumno y le devor&oacute; el glande. Ya ten&iacute;a experiencia, y sab&iacute;a que si se concentraba en esa zona, mientras le masajeaba el tronco, pronto acabar&iacute;a.<\/p>\n<p>Al lamerle la verga, sinti&oacute; un potente sabor a semen y a transpiraci&oacute;n. El pendejo hab&iacute;a largado fluidos, y ni siquiera se hab&iacute;a molestado en lavarse antes de violarla. Aun as&iacute;, sigui&oacute; con su tarea. Carlos se sent&iacute;a en el para&iacute;so. Nunca crey&oacute; que una mamada pod&iacute;a ser tan sabrosa. Los masajes ling&uuml;&iacute;sticos de su profesora le generaban un placer extremadamente intenso en la cabeza de su verga, un placer casi doloroso. Sinti&oacute; la inminente eyaculaci&oacute;n, pero no hab&iacute;a nada que pudiese hacer para retrasarla. La profesora estaba aferrada a su verga y aunque &eacute;l intent&oacute; decirle que se la chupe con menos vehemencia para poder contener el orgasmo, Laura sigui&oacute; a su ritmo. Carlos estall&oacute;. Sinti&oacute; que su pija eyectaba semen con mayor potencia y abundancia que cuando se masturbaba, y todo iba a parar a la boca de la profesora.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, me toca. &mdash;Dijo mauro, apartando de un empuj&oacute;n a Carlos.<\/p>\n<p>Qued&oacute; a un costado, con su verga fl&aacute;cida, chorreando las &uacute;ltimas gotas de semen. Se levant&oacute; el pantal&oacute;n, arrastr&oacute; una silla, hasta ponerla muy cerca de la profesora, y se sent&oacute; en ella, para ver de cerca la escena que se desencadenaba justo en ese momento.<\/p>\n<p>S&oacute;lo le faltaba el pochoclo para parecer un adolescente ansioso por comenzar a ver la nueva pel&iacute;cula de Avengers. Pero lo que Carlos presenciaba era un espect&aacute;culo mucho m&aacute;s emocionante: Su profesora, aquella quien le imparti&oacute; clases de matem&aacute;ticas durante todo el a&ntilde;o, quien siempre se destac&oacute; por ser compinche de sus alumnos, y flexible a la hora de calificar, estaba arrodillada, todav&iacute;a vestida, con la pollera desordenada. Mauro la agarraba con cierta violencia de su cabello, que estaba atado en una cola de caballo. La profesora abri&oacute; la boca, para recibir el falo duro. Carlos se dio cuenta de que la profesora no hab&iacute;a tenido tiempo de tragar todo el semen que &eacute;l hab&iacute;a depositado en su boca, porque tres hilos de baba, mezclados con semen, un&iacute;an a sus labios, mientras el desmesurado Mauro hac&iacute;a un movimiento p&eacute;lvico para finalmente ensartarle la verga.<\/p>\n<p>La profesora intent&oacute; dominar la situaci&oacute;n, y repetir el ardid que hab&iacute;a utilizado con Carlos. Pero Mauro se dio cuenta de sus intenciones, y cuando la profesora se aferr&oacute; a su falo, e intent&oacute; arremeter contra el glande, Mauro clav&oacute; su lanza m&aacute;s profundamente, haciendo que se la trague casi por completo.<\/p>\n<p>Para Carlos, era una situaci&oacute;n grotesca y sensual a la vez. Ahora la baba blanca de la profe, sal&iacute;a de su boca, se deslizaba por su barbilla, e iba a caer al piso, mientras el miembro regordete de Mauro, le violaba la boca.<\/p>\n<p>Mauro ten&iacute;a la pelvis frondosa, y sus test&iacute;culos hinchados tambi&eacute;n estaban repletos de vello. Mientras la agarraba del pelo, le ensartaba una y otra vez la verga. No era una mamada, era algo que Carlos nunca hab&iacute;a visto, y ahora le daban ganas de hacerlo. Se la estaba cogiendo por la boca.<\/p>\n<p>La profesora le golpeaba la pierna al mastod&oacute;ntico Mauro, cuando sent&iacute;a la verga en la garganta. Mauro la retiraba, apenas, solo para met&eacute;rsela hasta el fondo unos segundos despu&eacute;s, haciendo que sus bolas peludas choquen con el exquisito rostro de Laura. Para colmo, la verga de Mauro soportaba la eyaculaci&oacute;n mucho m&aacute;s que la de Carlos, y pasaron largos minutos, en donde se form&oacute; un peque&ntilde;o charco en el piso por la saliva y las l&aacute;grimas de la profesora. Cuando Mauro acab&oacute;, ten&iacute;a la mayor parte de su sexo todav&iacute;a adentro de ella. La profesora se atragant&oacute; con el semen, y cundo pudo zafarse de la verga, tuvo un acceso de tos y larg&oacute; toda la leche recibida en el piso.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila hermosa, ahora te traigo un vaso de agua. &mdash;dijo Mauro, con ternura, abriendo la canilla y llenando un vaso de vidrio con agua.<\/p>\n<p>La profesora hizo un gesto de negaci&oacute;n, pero segu&iacute;a tosiendo, y su rostro estaba rojo, todav&iacute;a sal&iacute;an l&aacute;grimas de sus ojos, ya sea por la tos, o por la tremenda humillaci&oacute;n que estaba sufriendo. Mauro arrim&oacute; el vaso a sus labios y la inst&oacute; a beber, hasta que ella acept&oacute;, y por fin dej&oacute; de toser.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; me gusta, que seas una chica obediente. &mdash;dijo Mauro, a la profesora que todav&iacute;a estaba de rodillas. Le encantaba dominar a una mujer que en circunstancias normales ten&iacute;a poder sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>Laura se levant&oacute; con dificultad, y se limpi&oacute; las l&aacute;grimas y la baba de su rostro con un repasador.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno chicos, ya se tienen que ir. &mdash;dijo, tratando de mostrarse digna y segura.<\/p>\n<p>&mdash;Yo quiero m&aacute;s. &mdash;Dijo Carlos, levant&aacute;ndose de su silla, para acercarse a ella.<\/p>\n<p>&mdash;No, en serio, tu mam&aacute; te debe estar esperando, y se va a preocupar. Por favor andate, no quiero problemas.<\/p>\n<p>La alusi&oacute;n a su madre hiri&oacute; la hombr&iacute;a del chico. En realidad, ya hab&iacute;a avisado en casa que despu&eacute;s de ir a lo de su profesora, visitar&iacute;a a su amigo Ezequiel. Pero no le dir&iacute;a eso.<\/p>\n<p>&mdash;Puedo estar hasta la hora que quiera en la calle, y nadie me molesta. &mdash;minti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; se habla, Carlitos. &mdash;lo festej&oacute; Mauro, que todav&iacute;a estaba al lado de la profesora.<\/p>\n<p>&mdash;Vos tambi&eacute;n Mauro, &iexcl;basta! Ya te aprob&eacute; como quer&iacute;as, y ahora me hiciste hacer esto, por favor, andate.<\/p>\n<p>&mdash;Yo te quiero ver en pelotas. &mdash;Dijo Carlos, que ya estaba encima de ella, y le estruj&oacute; una teta con total impunidad.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; muy mal lo que me est&aacute;s haciendo, vos no sos as&iacute;. &mdash;Dijo la profesora, pero sus palabras fueron a parar a o&iacute;dos sordos.<\/p>\n<p>Ahora los dos adolescentes frotaban con entusiasmo sus muslos, mientras le levantaban la pollera, y se ve&iacute;a su bombacha blanca con pintitas rosas.<\/p>\n<p>&mdash;Mir&aacute; lo que usa la profe entre casa. &mdash;se regode&oacute; Mauro.<\/p>\n<p>&mdash;Es hermosa. &mdash;dijo Carlos, sin aclarar si hablaba de la encantadora ropa interior de la profe o de la nalga dura que frotaba con desesperaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Le quitaron la pollera, y la tiraron al piso.<\/p>\n<p>&mdash;Chicos, estoy esperando a alguien. &mdash;Dijo ella, mientras las manos invad&iacute;an su cuerpo sin miramientos. Los dedos torpes de Carlos le magreaban las nalgas, mientras el gordo Mauro frotaba sus tetas. No se los iba a sacar de encima si no hac&iacute;a algo al respecto, pero &iquest;qu&eacute; pod&iacute;a hacer? Mauro la ten&iacute;a en sus manos, ya que conoc&iacute;a un secreto suyo. Hab&iacute;a esquivado la situaci&oacute;n por varias semanas, y pensaba que, una vez que terminaran las clases, el adolescente se olvidar&iacute;a de ella. Pero ahora se daba cuenta de que ese razonamiento era demasiado optimista, ya que notaba que Mauro estaba obsesionado con ella. Y para colmo, no solo lo obsesionaba poseerla, sino que le gustaba dominarla y humillarla. Entonces la profesora tom&oacute; una decisi&oacute;n. &ndash;A ver pendejos, vamos al cuarto. Me hacen lo que quieran, pero en media hora se tienen que ir, si no me hacen caso, les juro que nunca m&aacute;s me van a coger.<\/p>\n<p>Para todos era un buen negocio. Para los alumnos lo &uacute;nico que importaba era que la profesora daba a entender que repetir&iacute;an el tr&iacute;o en otro momento. Para la profesora, la sugerencia de un futuro encamamiento implicaba poder sac&aacute;rselos de encima muy pronto. Ya ver&iacute;a luego c&oacute;mo evitar&iacute;a a esos dos degenerados.<\/p>\n<p>Fueron a la habitaci&oacute;n. Mauro se puso a su espalda, y apoy&oacute; su sexo, el cual ya estaba duro, sobre las nalgas de la profesora, mientras sus manos acariciaban sus caderas. Carlos la abraz&oacute; y apoy&oacute; su pelvis con la de ella. Primero la despojaron de su remera negra. A su vez, los chicos quedaron con el torso desnudo.<\/p>\n<p>&mdash;No seas turra, dale un beso al pibe. &mdash;Orden&oacute; Mauro, d&aacute;ndole una nalgada.<\/p>\n<p>La profesora no hizo caso al principio, pero cuando el rubito acerc&oacute; sus labios rosas, ella los chup&oacute;, y comenz&oacute; a masajear la lengua de su alumno con la suya. Mientras tanto, Mauro le desabrochaba el corpi&ntilde;o.<\/p>\n<p>La profesora se dej&oacute; llevar. Al fin y al cabo, ellos har&iacute;an lo que quisiesen con su cuerpo. Lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer es hacerlos acabar lo m&aacute;s r&aacute;pido posible, y que una vez saciados, la dejen en paz.<\/p>\n<p>Apret&oacute; el tronco grueso que estaba apoyado en su nalga, haciendo que Mauro se estremezca de placer. Luego se ocup&oacute; de Carlos, yo no dando besos en los labios, sino lami&eacute;ndole el cuello, haciendo que el chico sienta un cosquilleo delicioso, para luego bajar, dejando un sendero de baba sobre la piel de su alumno, hasta llegar a su pez&oacute;n, el cual chup&oacute; y mordi&oacute;, haciendo que Carlos largue un grito de dolor y placer. Estaba segura de que ese nene ni siquiera sab&iacute;a que esa zona era una de las m&aacute;s er&oacute;genas. Sigui&oacute; chupando, mientras Carlos la abrazaba y Mauro se animaba a darle un grosero beso en el culo. Mientras tanto, masajeaba el falo del rubio, por encima del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>Su bombacha, la &uacute;ltima prenda que cubr&iacute;a su sinuoso cuerpo, comenzaba a ser bajada, lentamente, por varios dedos ansiosos. Sinti&oacute; un dedo &aacute;spero enterrarse en su culo. Dio un respingo, suspendiendo los maravillosos besos que le daba al rubio. Este &uacute;ltimo, a su vez, sinti&oacute; la apremiante necesidad de conocer con mayor profundidad el sexo femenino, as&iacute; que enterr&oacute; dos dedos en el sexo de la profesora. Si no fuera tan inexperimentado, se sorprender&iacute;a de encontrar esa cavidad tan h&uacute;meda.<\/p>\n<p>La profesora se separ&oacute; de los cuerpos que la ten&iacute;an apresada. Lo m&aacute;s dif&iacute;cil fue lograr que los dedos que la escarbaban dejen de hacerlo. Pero cuando los chicos vieron que se dirig&iacute;a a la cama, la dejaron de penetrar.<\/p>\n<p>Laura se recost&oacute; sobre la cama, boca arriba. A pesar de ser peque&ntilde;a, su cuerpo parec&iacute;a inmenso, desparramado sobre el colch&oacute;n. Sus tetas estaban inflamadas, y sus pezones, duros y puntiagudos. Detalle que no pas&oacute; desapercibido para Mauro. Sus curvas eran superlativas, su figura despampanante. Abri&oacute; las piernas. Ten&iacute;a una peque&ntilde;a mata de pelo en la pelvis.<\/p>\n<p>&mdash;And&aacute; Carlitos, es tu turno. &mdash;Dijo Mauro, d&aacute;ndole una palmada en el hombro.<\/p>\n<p>Carlitos se quit&oacute; las zapatillas y el pantal&oacute;n. Mir&oacute; a la mujer que ten&iacute;a desnuda frente a &eacute;l. Todav&iacute;a no pod&iacute;a asimilar del todo que se trataba de su profesora. Se qued&oacute; mir&aacute;ndola un rato, tanto por la desmesurada hermosura de aquel cuerpo, como por no saber por d&oacute;nde empezar a comer semejante manjar.<\/p>\n<p>&mdash;Vos hacele lo que quieras nom&aacute;s. &mdash;le dijo Mauro, como adivinando sus pensamientos.<\/p>\n<p>Carlos se subi&oacute; a la cama. Le dio un beso a su querida profesora. Un beso apasionado, como si fuera su novia.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias por aprobarme. &mdash;le susurr&oacute; en la cara.&mdash; Y gracias por entregarte como una puta. &ndash;Agreg&oacute;.<\/p>\n<p>Las palabras humillantes, ya no la her&iacute;an. Sab&iacute;a que para esos dos no era m&aacute;s que un juguete sexual. Pero ver el rostro ani&ntilde;ado, imp&uacute;ber, y de cejas depiladas, y los ojos celestes clavados en los suyos, le produjeron escalofr&iacute;os. Si le daba un poder tan grande a ese nene (el poder de poseer a su antojo el cuerpo maduro de una adulta, y para m&aacute;s morbo, el de su profesora) &iquest;C&oacute;mo har&iacute;a luego para despojarlo de ese poder? Sin embargo, ya era tarde para pensar en eso. Como dir&iacute;a su amiga Ester: si duermes con un cr&iacute;o, no te sorprendas si amaneces mojada.<\/p>\n<p>Sinti&oacute; la lengua torpe en su cuello y luego el chico baj&oacute; hasta sus muslos. Le dio un par de besos, pero enseguida se encamin&oacute; hacia el centro, a devorarle la concha.<\/p>\n<p>El chico no ten&iacute;a idea de lo que hac&iacute;a. No sab&iacute;a que el punto m&aacute;s estimulante era el cl&iacute;toris. Se concentraba en los labios vaginales, y enterraba su lengua como si pretendiese cogerla con ella. Laura no disfrutaba en lo m&aacute;s m&iacute;nimo de la situaci&oacute;n, pero Carlos parec&iacute;a embriagado con el sabor y olor a concha que emanaba esa hembra.<\/p>\n<p>La profesora hab&iacute;a cerrado los ojos, esperando que el rubito lindo acabe lo antes posible, pero los abri&oacute; cuando sinti&oacute; que le chupaban salvajemente una teta, mientras la otra era estrujada por una mano pesada.<\/p>\n<p>Mauro se deleitaba con las gomas de la profesora, y cuando esta abri&oacute; los ojos, le mordi&oacute; el pez&oacute;n, haciendo que su cuerpo se estremezca.<\/p>\n<p>&ndash;Cogela Carlitos. &ndash;le dijo a su compa&ntilde;ero, que estaba todav&iacute;a engolosinado con la vagina de Laura.<\/p>\n<p>Carlos interrumpi&oacute; su expedici&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica. Tom&oacute; a la profesora de la parte trasera de los muslos, e hizo que flexione sus piernas, sostuvo su delgada verga con una mano, y apunt&oacute; al enorme agujero que ten&iacute;a delante.<\/p>\n<p>Laura advirti&oacute; que el chico estaba a punto de penetrarla sin usar preservativo, pero como quer&iacute;a que los pendejos acaben r&aacute;pido, lo dej&oacute; pasar.<\/p>\n<p>&mdash;No me vayas a acabar adentro. &mdash;dijo, cuando la insignificante pija entr&oacute; en ella.<\/p>\n<p>Carlos la embisti&oacute; con vehemencia, desahogando toda la lujuria que hab&iacute;a acumulado durante un a&ntilde;o. Mauro le devoraba las tetas a la profesora, haciendo que esta no la pase tan mal mientras era violada por el rubito. Extra&ntilde;amente, esper&oacute; en vano que Mauro le hiciese comer la verga de nuevo. No era lo que m&aacute;s le gustaba hacer, pero sinti&oacute; una punzada de decepci&oacute;n, a medida que pasaba el tiempo y no sent&iacute;a esa carne gruesa en su boca. No obstante la constante chupada de tetas la hicieron excitarse m&aacute;s de la cuenta, y Carlos sali&oacute; ganando, ya que la profesora, por fin largaba abundante fluido vaginal.<\/p>\n<p>Carlos retir&oacute; la verga justo a tiempo, y su pija escupi&oacute; semen sobre el abdomen de la profesora.<\/p>\n<p>Mauro dej&oacute; de mamarla por un rato y se puso en posici&oacute;n. Limpi&oacute; el semen que hab&iacute;a dejado Carlos con las s&aacute;banas. Se mont&oacute; en su profesora, y sin m&aacute;s pre&aacute;mbulos, la agarr&oacute; de las tetas y le enterr&oacute; su verga gorda.<\/p>\n<p>Carlos hab&iacute;a quedado sentado en el borde de la cama, viendo c&oacute;mo cog&iacute;a un hombre experimentado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cierto que te gusta, puta? Sos una puta, una profesora muy puta. &mdash;le gritaba Mauro.<\/p>\n<p>La profesora no parec&iacute;a indignada por las palabras denigrantes del gordo. Carlos vio c&oacute;mo la docente gem&iacute;a antes las arremetidas de su compa&ntilde;ero. Adem&aacute;s, este le estrujaba las tetas sin misericordia mientras se enterraba en ella. Las masajeaba como si fuese una masa de harina.<\/p>\n<p>A Carlos se le ocurri&oacute; una idea perversa. No ten&iacute;a idea de c&oacute;mo Mauro hab&iacute;a logrado doblegar a la profesora, pero ide&oacute; una manera de lograr que la pr&oacute;xima vez, la profesora se entregue a &eacute;l, sin necesidad de estar acompa&ntilde;ado del otro.<\/p>\n<p>Se baj&oacute; de la cama, agarr&oacute; su pantal&oacute;n, y de &eacute;l sac&oacute; el celular. Los otros dos estaban muy distra&iacute;dos copulando. Incluso la profesora ya no parec&iacute;a en absoluto ser coaccionada, ya que gem&iacute;a, y acariciaba la voluminosa espalda de Mauro, mientras este la pose&iacute;a.<\/p>\n<p>Carlos les sac&oacute; varias fotos. En todas, la cara de la profesora aparece n&iacute;tida. Aunque quiz&aacute; no era del todo reconocible debido a su gesto de excitaci&oacute;n. Aun as&iacute; estaba seguro de que le servir&iacute;a para doblegarla m&aacute;s adelante.<\/p>\n<p>Mauro estuvo quince minutos ininterrumpidos de puro mete y saca. Luego acerc&oacute; la pija al rostro de la profesora, y la ba&ntilde;&oacute; de leche. Carlos nunca hab&iacute;a visto una imagen m&aacute;s bella que esa.<\/p>\n<p>La profesora qued&oacute; exhausta, respirando agitadamente sobre la cama. Despu&eacute;s se levant&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Voy a ducharme. Ya se quitaron las ganas. Por favor agarren sus cosas y v&aacute;yanse. &ndash;Dijo. Dirigi&eacute;ndose al ba&ntilde;o, meneando su hermoso culo desnudo a cada paso que daba.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Nota del autor: Soy muy repetitivo, lo reconozco. Aunque tambi&eacute;n reconozco que no pienso dejar de serlo. Hay escenas que me erotizan mucho. Por ejemplo, una mujer acorralada, a merced de varios hombres. Una mujer d&eacute;bil que por miedo termina cediendo a las necesidades ajenas. 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