{"id":20458,"date":"2019-04-02T22:00:00","date_gmt":"2019-04-02T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-04-02T22:00:00","modified_gmt":"2019-04-02T22:00:00","slug":"20458-memorias-inolvidables-introduccin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20458-memorias-inolvidables-introduccin\/","title":{"rendered":"Memorias inolvidables: Introducci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20458\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Pegaso y Fer&eacute;nikos.<\/p>\n<p>En la actualidad mi vida transcurre en el campo, lejos de las personas; de unas, porque me quieren mal y, aunque no les quiero de ninguna manera ni mal ni bien, me mantengo lejos de ellos para ignorarles; de otras, porque me quieren bien, pero tan bien me quieren que solo desean que haga lo que a ellos les parece que debo hacer para ser un hombre de bien y la verdad es que me hartan, porque yo no quiere ser un hombre de bien, quiero ser yo mismo, y no un dise&ntilde;o de los dem&aacute;s. Cuando viv&iacute;a con las personas que me quer&iacute;an bien, yo pod&iacute;a dormir hasta la hora que quisiera, llegar a casa a la hora que quisiera, hiciera lo que hiciera les parec&iacute;a todo bien. &iquest;Saben mis lectores qu&eacute; pasa con este sistema de vida? Que al final te cansas. No te cansas porque te lo permiten todo, sino porque te lo controlan todo para permit&iacute;rtelo. Lo que m&aacute;s me fastidiaba eran expresiones como estas: &laquo;Nuestro chico es as&iacute;, es enfermizo, &iquest;qu&eacute; le vamos a hacer?&raquo;, lo mismo dec&iacute;an detr&aacute;s de m&iacute; los propios hermanos, t&iacute;os y primos. Lo peor que le puede ocurrir a una persona en este mundo es nacer rico y que los otros no deseen que te falte nada. &iexcl;Qu&eacute; hast&iacute;o!<\/p>\n<p>Quiz&aacute; alguien que acaba de leer lo que antecede se pregunte o quisiera preguntarme, &iquest;qu&eacute; haces ahora que vives en el campo, lejos de los que te quieren bien y de los que te quieren mal? La respuesta es muy simple, la resuelvo como en los manuales antiguos: Lo que hago ahora que estoy lejos de los que me quieren bien y de los que me quieren mal no es otra cosa que vivir. Vivo en medio de la naturaleza, ella y yo nos hemos desposado, vivo para ella como ella vive para m&iacute;. Ahora ocurre que ya nadie me consiente nada, sino que la naturaleza me lo propicia todo y me lo exige todo. La naturaleza me da pan, carne, pescado, alimentos variados, leche, miel y calor. Hasta amor me da la naturaleza, aunque esto es algo aparte, por lo que explicar&eacute; m&aacute;s adelante, pero me da o me propicia el amor y su ejercicio. Tampoco vayan a pensar lo que quiz&aacute; algunos est&aacute;n pensando, no mantengo relaci&oacute;n sexual con animales de ning&uacute;n tipo. Ellos me quieren, lo s&eacute;, yo tambi&eacute;n los quiero. Nos queremos como lo que somos. Yo me monto en uno de mis caballos y &eacute;l se pone contento y lo manifiesta. Comparto este querer entre todos los caballos, y como esto, hago todo con todo. He descubierto la dieta variada y equilibrada, generalmente variada y cruda; no soy muy amigo del fuego. Llega un momento en que he de matar los animales que cuido; si no lo hiciere, morir&iacute;an igual. Ellos se alimentan de mi trabajo y yo me alimento de ellos. Lo mismo quisiera que, al final de mi vida, me comieran las aves rapaces o alguno de los lobos que viven en mi entorno y los restos los gusanos y otros insectos m&aacute;s peque&ntilde;os.<\/p>\n<p>Ahora bien, dos son mis grandes compa&ntilde;&iacute;as, mi chico y mi caballo, sin ellos dos yo ser&iacute;a bien distinto. Mi caballo me acompa&ntilde;a a todas partes, unas veces voy montado sobre &eacute;l, otras me pongo a su lado y conversamos lo nuestro. Como ocurre que lo nuestro es lo que vemos, la direcci&oacute;n que emprendemos, all&aacute; donde llegamos o simplemente porque le pongo mis manos sobre la crin y lo voy acariciando o cuando acaricio su lomo o cuando lo lleno de besos, siempre me manifiesta su agradecimiento. Siempre lo monto a pelo, no necesita cabalgadura de ninguna clase, lo mismo que para montarlo no necesito ponerme ning&uacute;n traje especial. Ya he observado que a mi caballo le gusta que lo monte desnudo. Siente la suave caricia de mis nalgas y de mis genitales y no le disgusta. Cuando no salgo a ninguna parte siempre tengo que sacar los caballos a pasear un rato, a trotar y a abrevar, son mis amigos. No los monto a todos, solo sobre tres de ellos que tienen nombres hist&oacute;ricos: Buc&eacute;falo, es mi caballo de montar exclusivamente, est&aacute; preparado&hellip;, para un trote suave, para una carrera segura y r&aacute;pida y para un paso suave, lento, art&iacute;stico para pasearme y regodearme. El nombre que le he puesto es Buc&eacute;falo, por ser el nombre del famoso caballo de Alejandro Magno que lo acompa&ntilde;&oacute; en todas sus conquistas; Buc&eacute;falo me acompa&ntilde;&oacute; en la conquista m&aacute;s famosa que hice y que no duden que la voy a contar. Babieca es un caballo de carga, es mula de carga, la t&iacute;pica mula que ten&iacute;an los antiguos horneros para cargar la le&ntilde;a del bosque que necesitaban para su horno. Gracias a Babieca constru&iacute; la casa de madera en donde vivo, me acompa&ntilde;&oacute; a talar los &aacute;rboles adecuados, me ayud&oacute; a transportar la le&ntilde;a necesaria para construirla y hoy sigue ayud&aacute;ndome en mis transportes. Entre Babieca y Rocinante arrastran una carreta. Babieca es el caballo del Cid Campeador. As&iacute; vi yo a Babieca cuando la compr&eacute;. Tiene una excelente memoria, no necesita que le indique, adivina siempre donde quiero ir, a&uacute;n no s&eacute; como lo acierta. Rocinante es el nombre del caballo que don Miguel le puso al roc&iacute;n de don Quijote. Lo descubr&iacute; sin necesitarlo, pero lo vi tan escaso de carnes y con tanta pena en la cara que lo compr&eacute;. Me cobraron muy poco por &eacute;l porque ya se hab&iacute;an cansado del pobre animalito. Rocinante es de poca alzada, bueno, bueno, era de poca alzada, ahora tiene temple, garbo, maestr&iacute;a y aprende mucho de sus hermanos de compa&ntilde;&iacute;a, imit&aacute;ndolos y no se acompleja cuando no puede porque sabe que su comida y mi caricia las tiene de igual manera. Hay tres caballos m&aacute;s en la cuadra, pero no suelo utilizarlos, aunque los acaricio y se alegran brincando y me saludan con sus relinchos y si paso por su lado y no les digo nada dan unos fuertes bufidos para manifestarme su irritaci&oacute;n, con lo que no tengo otra alternativa que conversar con ellos. Uno de ellos lo estoy preparando para mi chico.<\/p>\n<p>La otra gran compa&ntilde;&iacute;a es mi chico, calienta mi cama en invierno, me da calor con su cuerpo y me complace con la suavidad y su piel delicada. Mi chico se llama de nombre de pila Miguel, pero tiene nombre de caballo, &eacute;l es Pegaso para m&iacute;, porque no solamente vuelan sus ilusiones sino que me hace volar a m&iacute;. Pegaso fue el caballo blanco, alado y hermoso de la mitolog&iacute;a griega. Cuando Buc&eacute;falo, sin mi permiso y con mi enfado, me llev&oacute; por donde yo no quer&iacute;a ir, sab&iacute;a lo que estaba haciendo y se par&oacute; en un lugar solitario donde se pod&iacute;a escuchar el silencio y el quieto vuelo de las &aacute;guilas, dej&aacute;ndose llevar y planeando por el cielo siguiendo la suave y silenciosa corriente del aire. Por m&aacute;s que le insist&iacute; que diera la vuelta y nos fu&eacute;ramos a donde yo pensaba que deb&iacute;amos ir, se comport&oacute; como un burro terco. No le pegu&eacute; porque no soy de pegar a nadie y menos a mis preciosos animales, pero no era por ganas sino por naturaleza. Cansado de insistir, me sent&eacute; arrimado al tronco de uno de los &aacute;rboles inclinados y me mostr&eacute; enfadado con Buc&eacute;falo. Pero &eacute;l, terco sobre terco, solo relinch&oacute; un par de veces y me llenaba de desesperaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Habr&iacute;a transcurrido una hora aproximadamente, cuando apareci&oacute; un hombre, una cabeza sobre un tronco, caminando sobre dos pies, un arco a la espalda y un ave grande atravesada por una saeta y colgando de la mano del hombre. Estaba desnudo, solo ten&iacute;a envuelta su frente y su casquete por un trozo de arpillera, viniendo a aquel lugar donde Buc&eacute;falo me hab&iacute;a llevado. Con estar desnudo y supuestamente ven&iacute;a del sol, era un hombre blanco, piel muy blanca, como si no le hubiera dado nunca el sol. Me pareci&oacute; un hombre enfermo. Se par&oacute; en seco al divisar mi caballo que relinch&oacute; y mir&eacute;. Se hab&iacute;a dado cuenta que hab&iacute;a otro hombre desnudo. Me puse de pie, me quit&eacute; la zamarra que llevaba al hombro cruzando con la correa pecho y espalda, para que viera que mis manos estaban libres. Intent&eacute; sonre&iacute;r y debi&oacute; salirme la sonrisa. Buc&eacute;falo se me puso detr&aacute;s y me iba empujando para que me acercara a aquel hombre. Aunque me resist&iacute;a, el caballo pudo m&aacute;s que yo. El hombre entendi&oacute;, dej&oacute; su arco y carcaj en el suelo y se aproxim&oacute; con el ave a&uacute;n en la mano. Yo miraba fijamente al ave y a los ojos del hombre alternativamente. Tambi&eacute;n entendi&oacute; que deb&iacute;a dejar el ave en el suelo.<\/p>\n<p>Se aproxim&oacute; y quedamos juntos, uno frente al otro, nos ol&iacute;amos. Por primera vez en mucho tiempo ol&iacute;a algo humano y le di la mano, me la tom&oacute; con las dos manos y yo junt&eacute; la otra, luego nos dimos un abrazo y nos sentamos imitando a Buc&eacute;falo que se hab&iacute;a echado al suelo. Aprovech&eacute; la masa ventricular de Buc&eacute;falo para recostarme y apoyar mi cabeza sobre la espalda que est&aacute; por encima de las manos antes de llegar a la cruz, en el lugar de la paleta aproximadamente; y el hombre apoy&oacute; su espalda sobre la la babilla, descansando su cabeza entre el muslo y el flanco. En esta posici&oacute;n todav&iacute;a est&aacute;bamos mudos los dos, no desconfiados, sino sin encontrar raz&oacute;n de por qu&eacute; est&aacute;bamos all&iacute; los dos; pero Buc&eacute;falo no estaba callado, mov&iacute;a su boca y hac&iacute;a unos ruidos como si nos hablara o nos estuviera invitando a hablar y se puso a hacer los sonidos que jam&aacute;s le hab&iacute;a escuchado, parec&iacute;a un asno porque imitaba los sonidos de los asnos gara&ntilde;ones. Escuchar a los caballos es gran cosa porque ayuda a vivir y a hacer lo que la naturaleza nos exige.<\/p>\n<p>Abrigados por el gran volumen del animal y sobre paja nos re&iacute;mos por primera vez por los rid&iacute;culos sonidos para un caballo y nos abrazamos, nos besamos y nos sentimos. Me contempl&oacute;, lo contempl&eacute;. Mir&eacute; su contextura morfol&oacute;gica. Me daba pena porque es y me pareci&oacute; hermoso, guapo, de un rubio casi oro brillando al sol reflejando el blanco, su piel limpia, sin manchas, aunque ten&iacute;a suciedad de la caza, se notaba que su piel no ten&iacute;a ning&uacute;n defecto, pero estaba excesivamente flaco. Un poco gris claro sus genitales, grandes, bien formados, con proporci&oacute;n la gran bolsa escrotal y el grosor y largura del pene, de unos 19 cm. de largo y unos 2 y medio de ancho. No ten&iacute;a pelos, parec&iacute;a reci&eacute;n depilado, pero no afeitado, porque, con ser rubios, se notaban los puntos por donde sal&iacute;an los pelos. Alarg&oacute; con mucha precauci&oacute;n la mano y alberg&oacute; mi pene, luego con la otra acarici&oacute; mi escroto y lo coloc&oacute; anidando sobre su mano. Entonces escuch&eacute; con voz gutural:<\/p>\n<p>&mdash; Veintid&oacute;s, son veintid&oacute;s.<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; a la cara, sonre&iacute; y le dije:<\/p>\n<p>&mdash; Por qu&eacute; eres tan guapo.<\/p>\n<p>No contest&oacute;, me dijo:<\/p>\n<p>&mdash; Tienes que poner a tu caballo a comer ah&iacute;, ese pasto no est&aacute; pisado.<\/p>\n<p>Nos pusimos de pie y llevamos a Buc&eacute;falo al pasto virgen donde vi diversidad de hierba natural y le iba a sentar bien. Iba a preguntarle donde hab&iacute;a agua y antes que se lo dijera me dijo:<\/p>\n<p>&mdash; Ahora vamos a preparar nuestra comida, y luego hemos de llevar a tu caballo a abrevar, no sea que le siente mal la comida y desfallezca.<\/p>\n<p>Recogi&oacute; su ave y entre los dos la desplumamos y limpiamos su interior. Encendi&oacute; fuego y la asamos. Cuando ya hab&iacute;amos comido, nos tumbamos sobre la paja y sentimos deseos uno del otro. Juntamos nuestros cuerpos y nos abrazamos un rato mientras &eacute;l inspeccionaba de nuevo mi pene y yo su ano. No nos pusimos de acuerdo, el instinto humano nos llev&oacute; a desearnos y mientras &eacute;l lam&iacute;a, chupaba, mamaba mi pene hasta hacer crecer la erecci&oacute;n, yo le acariciaba el agujero de su culo, con los dedos hasta introducirlos, mojaba con mi saliva y los volv&iacute;a a introducir. Nos miramos y nos sentimos deseados y preparados. Escupi&oacute; sobre mi pene, lo masaje&oacute; moj&aacute;ndolo todo y se tumb&oacute; de espaldas encogiendo sus piernas a su pecho. Lo cog&iacute; de sus costado y lo levant&eacute; dejando que se apoyara sobre sus hombros y del comienzo de su espalda en el suelo sobre la paja, se agarr&oacute; con sus manos de la tierra haciendo presi&oacute;n. Ten&iacute;a su agujero bastante dilatado y escup&iacute; cuatro veces sobre el agujero dejando que entrara todo poco poco y escup&iacute; una vez m&aacute;s acariciando las puertas de su culo con la punta de mi pene. Suspir&oacute; y comenc&eacute; a presionar suavemente. Gem&iacute;a sin gritar, como si ronroneara de placer. Por fin, sin prisa, mi pene lleg&oacute; a su interior y exclam&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Aaaaaah, &iexcl;qu&eacute; rico ha entrado!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Duele?, &mdash;pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Todo lo contrario, ha entrado suave y aaaah me est&aacute; tocando.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; un lento mete y saca y luego daba vueltas sobre su cuerpo muy lentamente para que mi pene rodara en su interior. Lo disfrutamos un largo rato, pero me lleg&oacute; el momento del orgasmo y arroj&eacute; en su interior todo mi semen. Saqu&eacute; mi polla para que descansar&aacute; de su postura inc&oacute;moda y tumbado &eacute;l en el suelo y yo mamando su polla lo hice correrse todo en mi boca. Me pidi&oacute; y le di un beso para depositar su propio semen en su boca.<\/p>\n<p>En ese momento nos quisimos, en ese momento sin m&aacute;s palabras est&aacute;bamos pensando cada uno en el otro.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Donde vives?, &mdash;pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Aqu&iacute;, y duermo bajo ese &aacute;rbol, &mdash;contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; haces aqu&iacute;?, &mdash;volv&iacute; a preguntar.<\/p>\n<p>&mdash; Huir de las mentiras del mundo, de la falsedad de los humanos y desear encontrarme con la libertad de la naturaleza, &iquest;y t&uacute;?, respondi&oacute; muy triste.<\/p>\n<p>&mdash; No vivo lejos de aqu&iacute;, ya llevo mucho tiempo viviendo en el campo, como t&uacute;, he huido de los que me quieren bien y de los que me quieren mal. Me he hecho una casa y tengo mis animales de compa&ntilde;&iacute;a, &iquest;quieres venir a ver?, &mdash;le invit&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, pero antes hemos de abrevar a tu caballo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; Buc&eacute;falo lo llamo.<\/p>\n<p>&mdash; Buc&eacute;falo; entonces yo puedo ser tu Pegaso. Aprovechamos que Buc&eacute;falo bebe y nos damos un ba&ntilde;o, si te parece, &mdash;me ofreci&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash; De acuerdo; ah, y yo podr&iacute;a ser tu Fer&eacute;nikos.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qui&eacute;n es Fer&eacute;nikos?, pregunt&oacute; Pegaso<\/p>\n<p>&mdash; El caballo ganador en los Juegos Ol&iacute;mpicos en la carrera con jinete. Fer&eacute;nikos era un caballo propiedad de Hier&oacute;n I, tirano de Siracusa. Fue cantado por dos poetas insignes: P&iacute;ndaro y Baquilides y su nombre significa &laquo;Portador de la victoria&raquo;. Era el a&ntilde;o 476 a.C. Fer&eacute;nikos era un caballo muy joven.<\/p>\n<p>&mdash; Vamos all&aacute;, Fer&eacute;nikos, a satisfacer de agua al caballo que nos ha juntado. Tambi&eacute;n me gustan los caballos, &mdash;dijo Pegaso.<\/p>\n<p>Mientras Buc&eacute;falo se llenaba del agua que necesitaba, nosotros dos nad&aacute;bamos sobre aquella agua que permaneci&oacute; limpia y cristalina mientras no removi&eacute;ramos el suelo de barro y de poca vegetaci&oacute;n. Una vez que ya nos hab&iacute;amos lavado solo con agua todos nuestros sudores y suciedades, nos metimos un poco m&aacute;s al fondo para nadar. Al rato Buc&eacute;falo estaba reclamando nuestra atenci&oacute;n con relinchos y salimos del agua. Entonces entendimos que la parte m&aacute;s profunda escond&iacute;a alg&uacute;n peligro que ignor&aacute;bamos pero que los animales perciben de inmediato. Acariciamos a Buc&eacute;falo y &eacute;l manifestaba su alegr&iacute;a por tenernos juntos a su lado.<\/p>\n<p>Emprendimos el camino hacia mi hato y ya casi en casa descubr&iacute; que las pisadas de Pegaso dejaban sangre sobre el suelo y lo mont&eacute; sobre Buc&eacute;falo. Llegamos a casa y le apliqu&eacute; una poci&oacute;n a sus pies hecha de diversas hierbas y le envolv&iacute; los pies con hierbas trenzadas.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Fer&eacute;nikos, hace tiempo que est&aacute;s por aqu&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash; Ya llevo m&aacute;s de tres a&ntilde;os, casi cuatro.<\/p>\n<p>&mdash; Lo pregunto porque a ti no se te han abierto los pies, &mdash;afirm&oacute; Pegaso.<\/p>\n<p>&mdash; El primer a&ntilde;o me pas&oacute; eso que tienes y prob&eacute; muchas plantas y hierbas hasta descubrir esto que te he puesto. Ma&ntilde;ana ya te habr&aacute; cicatrizado todo. Luego te ocurrir&aacute; un par de veces m&aacute;s, hasta que las plantas de tus pies se conviertan en tus zapatos.<\/p>\n<p>Estuvimos un rato en silencio pensando, al menos yo, en la alegr&iacute;a interna que ten&iacute;a de haber encontrado alguien que pudiese ser mi compa&ntilde;ero, que piensa de la sociedad actual como pienso yo y que se apartaba de ella para vivir sumergido en una experiencia que hace descubrir nuestras debilidades y la fortaleza de nuestra inteligencia para ayudarnos a sobreponernos ante las amenazas de tantas cosas de un mundo mecanizado y excesivamente tecnificado. Ahora bien, a veces los mismos animales nos ense&ntilde;an determinados trucos y se&ntilde;ales para que la naturaleza no nos sorprenda tanto.<\/p>\n<p>&mdash; Pegaso, &iquest;cu&aacute;nto tiempo llevas fuera de tu casa?<\/p>\n<p>&mdash; Exactamente hace un mes tom&eacute; la decisi&oacute;n de irme de casa a un lugar lejano y hacer mi vida, justo un mes, Fer&eacute;nikos, solo un mes; pero no me he cansado&hellip;, lo encuentro todo tan diferente, tan ameno. Hace poco fui a comer miel a un panal que destilaba como un grifo y me dije: &laquo;estas chicas han trabajado para m&iacute;, no lo voy a despreciar&raquo;. Com&iacute; miel sin parar, y ellas me picaban a rabiar, pero tom&eacute; sus picaduras como unos besos y hasta lo disfrut&eacute;, lo disfruto, prefiero la naturaleza con sus inocentes peligros antes que la sociedad con sus traiciones traperas&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; En eso llevas raz&oacute;n. Mira, Pegaso, yo soy gay, sal&iacute; del armario, antes era para todos, para mi familia, mis amigos, mis colegas un t&iacute;o macanudo; cuando les comuniqu&eacute; que era gay para que no les extra&ntilde;aran ciertas actitudes, se me volvieron de espaldas, todos, padres, hermanos, amigos, colegas, todos&hellip; Mis padres van al valle una vez al mes, si los veo me hablan solo de que vuelva, rehaga mi vida y vaya a un sic&oacute;logo para quitarme este mal&hellip; A veces voy a verlos a la distancia, pero no me dejo ver; saber que est&aacute;n ah&iacute; me pone triste&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Eres activo o pasivo, Fer&eacute;nikos? Supongo que activo, &iquest;cierto?<\/p>\n<p>&mdash; No, soy vers&aacute;til, pero tampoco me importa, depende de cada momentos &iquest;y t&uacute;, Pegaso?<\/p>\n<p>&mdash; Tambi&eacute;n me da lo mismo, pero soy m&aacute;s receptor, aun me queda mucho orgullo que engullir&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; Ja, ja, ja; no creo, descubro en tu semblante un gran porcentaje de humildad.<\/p>\n<p>Nos pusimos de pie para besarnos y abrazarnos, nos calentamos un poco con el roce y decidimos dejarlo para m&aacute;s tarde. Pegaso necesitaba descansar, porque sus pies ten&iacute;an que dolerle no poco. Nos acostamos los dos juntos porque no quer&iacute;a dejarlo solo, nos abrazamos y nos dormimos. Despert&eacute; a la media hora m&aacute;s o menos, Pagaso dorm&iacute;a y yo fui a dar de comer a las dos vacas, a Surabhi y a Goloka, mis vacas sagradas, que me alimentan de su leche y me van a producir m&aacute;s vacas, tambi&eacute;n di de comer a las gallinas, a los conejos y a los caracoles de la jaula. Atend&iacute; debidamente a mis caballos. Cuando regres&eacute; de estas faenas, Pegaso me estaba esperando sentado en el suelo. Me dijo que se hab&iacute;a levantado y casi no le dol&iacute;an los pies, y que le gustar&iacute;a ver los animalitos, le dije y convenc&iacute; que al d&iacute;a siguiente para que no se le infectaran los pies. Estuvo de acuerdo. Yo sab&iacute;a que al d&iacute;a siguiente ya se le habr&iacute;an cerrado casi por completo las heridas, ya que no ten&iacute;a los pies cortados sino despellejados.<\/p>\n<p>&mdash; Fer&eacute;nikos, &iquest;cu&aacute;ndo descubriste tu sexualidad?, &iquest;c&oacute;mo supiste de tu orientaci&oacute;n sexual?<\/p>\n<p>&mdash; Te lo contar&eacute; todo, pero t&uacute; tambi&eacute;n me has de contar tus peripecias, Pegaso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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