{"id":20533,"date":"2019-04-13T22:00:00","date_gmt":"2019-04-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-04-13T22:00:00","modified_gmt":"2019-04-13T22:00:00","slug":"20533-apagon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20533-apagon\/","title":{"rendered":"Apag\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20533\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Est&aacute;s en tu despacho, repasando la &uacute;ltima tarea. Miras por la ventana maldiciendo la larga temporada de tormentas, nieve y lluvias. Deseando que salgan los primeros rayos del sol de la primavera para poder disfrutar de actividades al aire libre. Te despides de tus compa&ntilde;eros y, de camino a casa, entras en el s&uacute;per para comprar unas cosillas para la cena. Un compa&ntilde;ero ha estado hablando un delicioso escalope cordon bleu y te ha dado envidia. De paso compras unos nachos y queso para fondue junto con alguna otra golosina.<\/p>\n<p>Te calas hasta los huesos llevando la compra hasta casa y entras con premura. Me llamas, pero a&uacute;n no he llegado y te preocupas un poco. Miras el celular, pero no tienes avisos, por lo que me escribes un escueto &quot;?&quot; que tanto me gusta y te pones a recoger un poco la casa y preparar la cena. Piensas en una bonita velada, ba&ntilde;ito, cena y proseguir con nuestra serie favorita. Pasa media hora y sigo sin llegar, y tu preocupaci&oacute;n aumenta, puesto que est&aacute; empezando a llover fuerte de nuevo, y se acerca una tormenta.<\/p>\n<p>D&iacute;a largo, de esos pesados e interminables. &Uacute;ltimamente la universidad ha estado m&aacute;s demandante de actividades, m&aacute;s cosas que hacer y el bendito clima&#8230; No es que sea del todo desagradable es que desteto tanto diluvio. Se hace tarde, me he quedado un rato con los chicos estudiando en la biblioteca, antes de darnos cuenta el tiempo ha pasado volando. Nos dirigimos a por un caf&eacute; y cada quien se va por su camino, cojo el m&oacute;vil, el cual se me olvid&oacute; cargar en la ma&ntilde;ana y para completar deje el cargador con tanto apuro, intento encenderlo. Nada, suelto una maldici&oacute;n por lo bajo, ya se ve es tarde, de camino le pregunto la hora a una se&ntilde;ora, &ldquo;es sumamente tarde&rdquo; murmuro.<\/p>\n<p>Decido apurar el paso, pero las primeras gotas de lluvia no se hacen esperar, me abrocho bien la chaqueta para resguardarme bien del fr&iacute;o, lo he confirmado mi cuerpo latino no le va demasiado este clima europeo que adem&aacute;s de momento promete dejarme del todo mojada. La ruta a casa en s&iacute; no es larga pero el ambiente hace que todo fluya m&aacute;s lento y pesado. Cuando por fin llego a casa es una gran tormenta la que se est&aacute; desarrollando afuera, casi me choco contigo que vas con las llaves del coche en mi b&uacute;squeda<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Mi ni&ntilde;a! &iquest;De d&oacute;nde sales? &iexcl;Estas caladita! &iexcl;&iexcl;Anda, vete a la duchita que te vas a resfriar!!&quot; Me quitas la mochila y voy directo al ba&ntilde;o, tienes raz&oacute;n mi cuerpo est&aacute; completamente mojado y sobretodo me ha descendido la temperatura bastante r&aacute;pido. Me doy una ducha restablecedora. Cuando ya me he duchado y secado el cabello declino mi vestimenta por una de tu jersey color verde botella para calentarme m&aacute;s el cuerpo y voy a la cocina donde est&aacute;s preparando algo que huele delicioso &quot;&iexcl;Mmm que pinta tiene bihotza! &iexcl;Y qu&eacute; d&iacute;a!&quot; &quot;Si, un d&iacute;a aciago, jiji.&quot;.<\/p>\n<p>Me das un suave besito mientras sigues manipulando ingredientes. Me siento en la mesa y cambio el canal de la Tv. Haciendo caso omiso, partes el filete por la mitad, y comienzas a preparar el relleno, cuando un luminoso rel&aacute;mpago llama nuestra atenci&oacute;n. &quot;&iquest;Ha sido un coche, laztana?&quot; La respuesta en forma de estruendoso trueno no se hace esperar, asust&aacute;ndonos a los dos.<\/p>\n<p>Suelto un gritito con cada estruendo y voy corriendo a tus brazos, los estruendos siguen y me asusto mucho m&aacute;s. Cuando abro mis ojos, el sonido ha cesado, pero todo est&aacute; en completa oscuridad &quot;se ha cortado la electricidad&quot; digo hundiendo mi cabeza en tu pecho.<\/p>\n<p>&quot;Lasai, laztana, de seguro salto el trafo&quot; Te sueltas con cari&ntilde;o y te diriges hacia el interruptor alumbr&aacute;ndote con la luz del m&oacute;vil. Cuando llegas el interruptor ha ca&iacute;do, como imaginabas. Cuando lo accionas, la luz no regresa. Sin decir nada, te acercas a la ventana, y toda la calle est&aacute; a oscuras. Sin duda es un apag&oacute;n general. &ldquo;Ups&rdquo;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Ups?&#8230; &iquest;Ups qu&eacute;? &iexcl;Nos hemos quedado a oscuras! Mientras afuera se cae el cielo&quot; Me muevo dando grandes zancadas para notar lo que ya sabes, apag&oacute;n general en nuestras inmediaciones. Debido a mi historial con la lluvia y mi aun irracional miedo a la oscuridad me pongo bastante nerviosa. Me tomas entre tus brazos mientras activas la linterna del m&oacute;vil proporcion&aacute;ndonos algo de luz &quot;queda poca bater&iacute;a&quot; digo sin mucho &aacute;nimo mientras escondo mi cabeza en tu pecho, un nuevo estruendo nos sorprende y yo termino m&aacute;s aferrada todav&iacute;a, el olor de la comida va adue&ntilde;&aacute;ndose de todo el lugar pero no puedo pensar en otra cosa que no sea que estamos sin electricidad y la fuerte lluvia.<\/p>\n<p>&quot;No te preocupes. Terminare la cena en la cocina de gas. Si tienes miedo, no te separes de mi&quot; No puedes evitar sonre&iacute;r ampliamente amparado por la oscuridad. Te recuerdo enormemente a una ni&ntilde;ita peque&ntilde;a. Caminamos casi a oscuras por el pasillo, y te aprieto fuertemente la mano cada vez que suena un trueno. Tienes la grandiosa tentaci&oacute;n de darme un susto, pero te contienes. No es el momento. En el sal&oacute;n, en tu caja, sacas dos linternas y me das una. &quot;Esp&eacute;rame en la sala, si quieres&quot;. Un apret&oacute;n de mi mano te indica que no ser&aacute; as&iacute;. El sonido de la tormenta no cesa, y tampoco la lluvia. Buscas r&aacute;pidamente por la casa unas velas y las pones en la cocina para poder terminar de hacer la cena. Eso y una animada charla sobre futbol parecen relajar mis nervios.<\/p>\n<p>Ya un poco m&aacute;s tranquila el ambiente es m&aacute;s sobrecogedor, me entretienes con la pl&aacute;tica sobre las &uacute;ltimas novedades del Athletic, y vas logrando que me tranquilice, tomo a Rufus (mi drag&oacute;n de peluche que muy amablemente hice me compraras) que hab&iacute;a dejado en el sof&aacute; y me abrazo a &eacute;l mientras t&uacute; te encargas de ir terminando la cena, que por cierto huele de maravilla y ha logrado que mi tripita ruja con fuerza. Reconoces que es una velada fant&aacute;stica. &ldquo;Creo que la naturaleza deber&iacute;a regalarnos m&aacute;s veces, m&aacute;s d&iacute;as como este sin electricidad, ni tecnolog&iacute;a&rdquo;. Preparamos la mesa bajo la temblorosa luz de las velas y nos ponemos a cenar. Es incre&iacute;ble la cantidad de conversaciones que salen cuando no est&aacute; la caja tonta encendida. Tras la cena, limpiamos todo con agua fr&iacute;a mientras la luz hace un d&eacute;bil intento por regresar, parpadeando unos segundos, pero desaparece de nuevo. Te acercas al trafo de nuevo a bajar la potencia de los enchufes para que no se estropeen con los picos. Cuando regresas, me ves, sentada en el sof&aacute;, acurrucada, abrazada a mi dragoncito, con la perfecta apariencia de una nenita peque&ntilde;a.<\/p>\n<p>Te acercas a m&iacute; en medio de la oscuridad, acompa&ntilde;ados por la tenue luz de las velas. Te sientas a mi lado y arrastras mi menudo cuerpo hasta que quedo sobre tus piernas, me acurruco a ti, abraz&aacute;ndote con fuerza, ya con mejor &aacute;nimo, mi respiraci&oacute;n m&aacute;s tranquila. No puedo negar el romanticismo de la situaci&oacute;n, el ambiente, el constante golpeteo de las gotas contra la ventana, se escucha perfectamente el quejido del viento. En esos instantes me altero un poco pero siento la protecci&oacute;n de tu abrazo y dulces palabras dichas en mi o&iacute;do, agradezco que siempre est&eacute;s para m&iacute;. Llevamos un buen rato en el sal&oacute;n, pero ni cesa la lluvia, ni la tormenta. Te levantas y llevas un par de velas hasta la habitaci&oacute;n y me miras con gesto inquisitivo. &quot;creo que lo mejor ser&aacute; que nos metamos en la camita, laztana. Vas tu solita al ba&ntilde;o&#8230; o &iquest;quieres que te acompa&ntilde;e?&quot;<\/p>\n<p>Me acomodo en el sof&aacute; mientras te veo ir y venir, me acurruco en un peque&ntilde;o moh&iacute;n que he hecho, la noche al parecer lo pasaremos en oscuridad. &quot;&iquest;Puedes&#8230; acompa&ntilde;arme?&quot; Digo en un tono bastante bajo casi escondiendo mi cara, no la estoy pasando bien y de nuevo busco tu abrigo, me abrazas con fuerza y me das un dulce beso en la frente, y tom&aacute;ndome de la mano me conduces al ba&ntilde;o, la oscuridad de la casa no es para nada reconfortante.<\/p>\n<p>No puedes evitar una carcajada. Mi aspecto es de nenita total. Voy muy pegadita a m&iacute;, para que no me asuste. En el ba&ntilde;o, como un caballero, alumbras con la linterna para que pueda asearme, mientras disfrutas con el espect&aacute;culo. No puedes evitar una leve erecci&oacute;n al ver mi cuerpecito en sombras, semi desnudo, movi&eacute;ndose lenta y t&iacute;midamente. Noto tu mirada en las sombras, puedo sentir tu intensidad. Antes de que te des cuenta ya estoy lista, hacemos relevo ahora yo sostengo la linterna y aprovechas de asearte tambi&eacute;n. Dentro de poco ambos estamos listos, he cambiado de vestimenta por otro de tus jersey de color azul cubre lo indicado adem&aacute;s de que calienta mi cuerpo. &quot;Laztana&#8230; &iquest;jersey para ir a la camita? &iquest;No ser&aacute; mejor el pijamita? jajaja&quot; Pongo pucheritos a los que a duras penas puedes resistirte.<\/p>\n<p>Te acercas a mi lado a abrazarme muy fuerte, no puedes resistirte a esos pucheros que tanto te encantan. Rodeo tu cuello con mis brazos y busco tus labios, tus manos se posan en mi cadera causando una suave presi&oacute;n. &quot;Te amo arbolito&quot; digo en un tono bajito que se ve casi opacado por el sonido de la lluvia. Acierto, no puedes resistirte a mis pucheritos. Me tomas en tus brazos, y me llevas en volandas hasta la habitaci&oacute;n, muy abrazadita a ti. Esta todo en penumbras y caminas solo porque conoces la casa de memoria. Me dejas suavemente sobre la cama, con la tenue luz del celular encendida y vas hasta la sala a por las velas. Tomas un par de ellas y apagas el resto. Las dejas encima de la mesita com&uacute;n y buscas en el armario otras dos velas, arom&aacute;ticas y una tercera, la de los masajes, para poder encenderlas. Asustada como estoy, no me fijo demasiado en tus movimientos. Mi apariencia podr&iacute;a pasar perfectamente por el de una nena asustada en una noche de tormenta. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; te pasa hija? &iquest;Te asustan los truenos?&rdquo;<\/p>\n<p>Me acurruco en la cama cubriendo mi cuerpo con la s&aacute;bana, abrazo fuerte mi peluche y respondo asintiendo con la cabeza. Apagas la luz del m&oacute;vil y lo apagas ahorrando la bater&iacute;a que le queda. Con la luz de las velas bailando todo ha cogido un aire acogedor. Te recuestas en el respaldo de la cama y me atraes para quedar en medio de tus piernas. Mi espalda se apoya en tu pecho, mientras tus brazos rodean m&iacute; cuerpo, unos suaves besos en m&iacute; cuello logran que la tensi&oacute;n de mi cuerpo se vaya relajando. &quot;Te amo&#8230;&quot; susurro mientras me aprieto a ti. &quot;Y yo a ti princesita.&quot; Me das un suave besito en la cabeza, y en el cuello. Mi embriagadora fragancia embota tus sentidos. Sientes el temblor de mi cuerpo a causa de los truenos e intentas relajarte, pero me asustan de verdad. &quot;&iquest;Sabes que no pueden entrar en casa, verdad? Hay un pararrayos a 100 m que nos protege&quot; Mis dulces palabras asintiendo te dicen que no estoy muy convencida. Besas de nuevo mi cuello, y tus manos se deslizan suavemente por mis hombros, buscando mis firmes senos.<\/p>\n<p>Siento un escalofr&iacute;o recorriendo mi cuerpo cuando tus manos se posan sobre mi pecho, est&aacute;n solo separadas de ellos por la tela de tu Jersey. Empiezas a darme un suave masaje sobre ellos haci&eacute;ndome estremecer, me remuevo acomod&aacute;ndome y peg&aacute;ndome mucho m&aacute;s a ti, tus movimientos logran distraerme de mis temores y cuando un nuevo trueno retumba con fuerza me atraes m&aacute;s d&aacute;ndome un dulce beso, aprovechando el momento para que tus manos se cuelen debajo de la tela y as&iacute; tocar mis senitos sin barrera alguna. El beso se torna un poco m&aacute;s intenso mientras el sonido de afuera no cesa, pareciera que se est&aacute; cayendo el cielo. La tormenta no cesa, y tus manos tampoco, movi&eacute;ndose despacito bajo la tela, rodeando mis pezones, presion&aacute;ndolos, acarici&aacute;ndolos y sintiendo como se endurecen cada vez m&aacute;s. Besas mi cuello, muerdes mis orejitas. Tus manos siguen bajando por mi tripita, presionando suavemente y jugando, coquetas, con mi perfecto ombligo.<\/p>\n<p>Me remuevo inquieta pues el roce de tus manos con mi tripita causa un amago de cosquillas, pero pronto tus manos retoman ese camino m&aacute;s&#8230; er&oacute;tico, lo suave de tus caricias solo me hace estremecer, desearlas m&aacute;s. Mi cuerpo busca al tuyo inquieto, empiezan a dominarme los bajos instintos, ese fuego que ya se va extendiendo por mis entra&ntilde;as. Y tus labios&#8230; esos labios atacan mi cuello, un punto d&eacute;bil que sabes explotar de la manera correcta, la forma en como hemos aprendido a leer nuestras reacciones da paso a las mejores sensaciones y cuando tus labios vuelven a rozarse con los una gran descarga el&eacute;ctrica recorre mi cuerpo y me hace temblar levemente. Sientes mi temblor, y el angelito malo te incita a excitarme m&aacute;s aun, a aprovecharte de la situaci&oacute;n. El bueno, te grita que me abraces y me des mimitos, que no te dejes llevar por el morbo y abuses de una nenita asustada. Tus manos, acarician mi pancita, y juegan con mi ombligo. Se entretienen rodeando ese precioso lunar, que, sin verlo, conoces su ubicaci&oacute;n perfecta, sabiendo que es la puerta de entrada al pa&iacute;s de las maravillas.<\/p>\n<p>Tus manos se posan sobre mi vientre, bajando un poco y no te detienes bajando sutilmente el el&aacute;stico de la braguita para sentir mi lunar, se perfectamente cuanto te enloquece, mis nervios se mezclan con deseo, necesito tus mimitos pero tus caricias me est&aacute;n llevando a querer m&aacute;s. Me volteo para que nuestros rostros se queden frente a frente y mis labios buscan t&iacute;midos los tuyos hasta perdernos en un dulce beso, cargado de emociones &quot;hazme el amor, no seas un brutote salvaje&quot; digo entre s&uacute;plica y burla. &quot;ja,ja,ja&quot; No puedes evitar dejar escapar la carcajada ante mis palabras, y cuesta controlarse a&uacute;n m&aacute;s, ante la mirada que te lanzo. Mordiendo tus labios, ahogando la risa, susurras una respuesta pegando tus labios en mi orejita. Aprieto mis piernas en torno a tu cintura y me abrazas con fuerza. Mi rajita esta apretada contra tu calz&oacute;n, que retiene a tu cada vez m&aacute;s erecta verga.<\/p>\n<p>Te miro fijamente, mordiendo mi labio inferior. Me vuelves a besar para que relaje mi mand&iacute;bula. Nuestra respiraci&oacute;n es entrecortada por el beso que hace r&aacute;pidamente subir la temperatura. Es un beso dulce pero intenso, me sujetas firmemente atray&eacute;ndome m&aacute;s a ti y puedo sentir como a cada instante tu verga se va endureciendo m&aacute;s y choca con mi rajita la cual se va humedeciendo a un paso acelerado. Una sonrisa se dibuja en mis labios entre beso y beso, adoro estos momentos. Consciente de tu promesa, te incorporas con mi cuerpo firmemente aferrado a ti. Me tumbas en la camita y te posicionas encima con suavidad. Un fuerte trueno hace temblar las ventanas y doy un respingo, asustada. Me besas con suavidad, acariciando mi carita y sumergi&eacute;ndote en mis ojos que reflejan la titilante luz de las velas. Besas de nuevo mi cuello justo en la uni&oacute;n con el hombro y contin&uacute;as con tus suaves besitos. Tus labios se deslizan por mi delicada garganta, succionando, besando con suavidad, buscando el contorno de mis pechos.<\/p>\n<p>Dejo mis temores a un lado, tu y yo en este momento es lo &uacute;nico en lo que quiero pensar. Siento el roce de tus labios como te deshaces del jersey para disfrutar de mis senitos, me dejo hacer. Suaves besos y lamiditas me hacen soltar un suave y ani&ntilde;ado gemidito, de esos que te enloquecen. Tu cuerpo est&aacute; entre mis piernas, me encanta esta posici&oacute;n, tu gran cuerpo sobre el m&iacute;o mucho m&aacute;s menudo. Es como si me protegieras de todo, cuando una de tus manos sujeta firmemente mi seno y llevas el pez&oacute;n a tu boca, lo lames con una lentitud que me enloquece, me sonrojo y ya lo &uacute;nico que deseo es continuar. Tu boca succiona mi pez&oacute;n que va adquiriendo dureza. Tus manos, avanzan por mi vientre como el felino que tantea a su presa. Miras mi cara que ya empieza cerrar los ojos, entreg&aacute;ndose a las sensaciones. Pasas de un pecho a otro, de un pez&oacute;n a otro disfrutando al m&aacute;ximo de mi excitaci&oacute;n creciente. Tus manos acarician mis piernas, mis caderas, mi contorno, mientras tus labios serpentean por mi vientre buscando mi ombligo. Tus manos se pasean ahorita por mis senos, mientras tu boca continua tanteando el terreno, buscando la invasi&oacute;n. Levantas la vista, buscando mis ojos que contin&uacute;an cerrados y un gran destello procedente de un rel&aacute;mpago ilumina mi cuerpo por completo. &quot;No puedes ser m&aacute;s perfecta laztana&quot; Cuando suena el trueno, apenas me inmuto. &quot;Ya estas lista para que te coma, caperucita&quot;<\/p>\n<p>Juego contigo, cierro mis piernas pero no del todo pues te encuentras de por medio, las separas con sutileza y firmeza a la vez. &quot;C&oacute;meme lobo feroz&quot; tus dedos acarician sobre la braguita, sientes lo empapada que estoy y me regalas una p&iacute;cara sonrisa. Tanteas con tus dedos apretando mi cl&iacute;toris, cierro mis ojos completamente entregada a ti, intentas meter tus dedos por sobre la braguita pero la tela como es de esperarse no lo permite, comienzo a desesperarme un poco y me remuevo inquieta, por fin retiras la braga y tu mirada lobuna me indica que seguir&aacute;s con ese juego, sigues acariciando mi cl&iacute;toris y tu dedo recorre mi h&uacute;meda almejita, dejas ir tu dedo dentro de m&iacute; estrecha abertura y lo mueves en c&iacute;rculos haci&eacute;ndome desear m&aacute;s &quot;Papi por favor c&oacute;meme, ya no resisto, tu nenita necesita sentir como le devoras el co&ntilde;ito&quot; suelto en ese tonito irresistible mientras hago un pucherito. Mis palabras, pronunciadas en apenas un susurro, son recibidas con alegr&iacute;a. Estoy lista. Prosigues con el juego del rat&oacute;n y el gato un poquito m&aacute;s, con la perversa intenci&oacute;n de sobre excitarme y provocar una reacci&oacute;n lasciva por mi parte. Quieres hacerme perder los papeles, quieres ver hasta d&oacute;nde puedo llegar. Quieres soltar la fierecilla que llevo dentro y que de rienda suelta a la lujuria.<\/p>\n<p>Me remuevo inc&oacute;moda, me haces perder la paciencia y, llego a mi l&iacute;mite &quot;eres malo&quot; digo mientras sujeto con firmeza tu cabeza y te hago bajar hasta mi encharcada almejita &quot;c&oacute;meme papi no me hagas sufrir m&aacute;s&quot; Es lo que esperabas. Tu lengua se sumerge en mi empapada cuevita, llena de flujos y repleta de sabores. Dejo escapar un sonoro gemido que agranda tus ganas de comerme. Tu lengua se mueve fren&eacute;tica en c&iacute;rculos, y siguiendo el delicioso recorrido desde mi ano hasta mi botoncito, una y otra vez, pero, lejos de secarme, mis flujos empapan cada vez m&aacute;s tu agradecida lengua. Levantas tu cabeza, pero mis manos se aferran con fuerza a tu cabellera y te presionan contra m&iacute;. &quot;mi nenita est&aacute; que arde&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&quot;Es tu culpa&quot; no te doy respiro, te presiono contra mi almejita, un poco m&aacute;s fuerte, mis gemiditos poco a poco opacan los tormentosos sonidos del diluvio. Pero ahora ya m&aacute;s relajada, con tu lengua d&aacute;ndome placer noto lo rom&aacute;ntico que se ha tornado todo, el sonido de la lluvia, el aroma de las velas reci&eacute;n noto que son las de vainilla que usamos para ambientar los masajes. La acci&oacute;n de tu lengua me saca de mis pensamientos, mis manos ejercen una suave presi&oacute;n pero cuando introduces tu dedo dentro de mi rajita pierdo los papeles y aumento la fuerza que aplico es mucho mayor, estoy a puntito. Consciente de la intensidad del momento, mueves tu lengua m&aacute;s r&aacute;pido, y con mayor presi&oacute;n. Recorres todo mi sexo y buscas mi culito con ganas de m&aacute;s. Tu lengua intenta colarse dentro, lo rodea, lo saborea y retorna a mi almejita que se ha llenado de nuevo de ricos flujos. Un dedito busca ocupar la zona que ha dejado la lengua y se adentra en mi rosado ano, con timidez. Tu boca se pega a mi almeja, succionando, leng&uuml;eteando y chupando, siempre atento a la inminente riada que se aproxima.<\/p>\n<p>Mis manos controlan el ritmo, mis piernas se posan sobre tus hombros y te presiono cada vez con un poco m&aacute;s de intensidad. Jalo de tu cabello para atraerte m&aacute;s hacia m&iacute;. Cuando menos te lo esperas exploto en un intenso orgasmo. Tu lengua viciosa devora cada gotita de mis flujos. Cuando por fin te libero sueltas una gran bocanada de aire. Y yo suelto una risita flojita al verte todo empapado. Te subes col&aacute;ndote entre mis piernas, tu miembro queda rozando mi rajita est&aacute;s duro como piedra. &quot;me encantas&quot; cuando tus labios tocan los m&iacute;os un fuerte escalofr&iacute;o me recorre me fascina, sentirte tan cerquita tan m&iacute;o es lo mejor. &ldquo;Nada me gusta m&aacute;s que devorarte. Nada me gusta m&aacute;s que sentirte, nada me gusta m&aacute;s que hacerte el amor&rdquo; Tu verga roza contra mi botoncito suavemente, arrancando mis gemidos, provocando mis escalofr&iacute;os. Fuera, la tormenta sigue su curso, pero a penas la escuchamos. Mir&aacute;ndonos a los ojos, sinti&eacute;ndonos, deslizas tu verga lentamente dentro de m&iacute; y sientes la explosi&oacute;n de mi calor y la fuerza de mi &iacute;ntimo abrazo. Con suaves y lentos movimientos, con dulces besitos y suave caricias por mi cuerpo.<\/p>\n<p>Siento cada sensaci&oacute;n al m&aacute;ximo, es una posici&oacute;n tan &iacute;ntima las sensaciones se multiplican, el deseo crece. Es un movimiento potente, pero a la vez est&aacute; cargado de sentimientos, de &iacute;ntimas y juguetonas caricias. Tus labios buscan los m&iacute;os, acallan mis gemidos. Tu lengua recorre mi boca, se devoran mutuamente. Tus manos est&aacute;n posadas a los lados de mi cabeza para no dejar caer todo el peso de tu cuerpo sobre m&iacute;, mi cuerpo se pega al tuyo para sentirte mucho m&aacute;s, mis piernas rodean tu cintura y mis brazos tu cuello, cada embestida es delirantemente lenta. Adoro esos m&aacute;gicos momentos donde nuestras miradas se cruzan, te regalo una t&iacute;mida sonrisa y me das un dulce beso al tiempo que un fuerte trueno se escucha, pero todo se siente lejos, solo te siento a ti. Desv&iacute;o mi mirada hacia nuestros sexos, parecen fundidos, (&quot;la comuni&oacute;n perfecta de los seres&quot;) pienso por un segundo. La luz de las velas temblorosas baila dando ese toque especial. Sentimientos encontrados. Por una parte, la fogosa lujuria te empuja a acelerar el ritmo y buscar el m&aacute;ximo morbo y placer, por otra, la situaci&oacute;n, las velas, la tormenta de la calle, te llenan de ternura y amor. (&ldquo;Tengo a mi angelito, a mi ni&ntilde;a, mi princesa entre mis brazos, entre mis piernas, fundidos en un solo ser sin importar nadas m&aacute;s que nosotros&rdquo;). El calor que emanan nuestros cuerpos caldea la habitaci&oacute;n y peque&ntilde;as gotas de sudor empiezan a aparecer y a mezclarse unas con otras. Nuestras miradas se cruzan y nos fundimos en nuevo beso, largo, lento y apasionado.<\/p>\n<p>Mi cuerpo totalmente cubierto por el tuyo, m&iacute; rajita se encarga de succionar tu miembro sin mostrar la m&iacute;nima intenci&oacute;n de separarse. Mis suaves gemiditos se ven arropados por tu boca, me susurras palabras de amor que me hacen sonrojar y llenarme de felicidad. La posici&oacute;n es perfecta, pero te aprovechas de mi flexibilidad para llevar mis piernas a tus hombros lo cual hace inmediatamente m&aacute;s profunda la penetraci&oacute;n. Sigues con ese ritmo delirante para ambos, me entrego por completo a las sensaciones, a tu cuerpo sobre el m&iacute;o fundi&eacute;ndose. Domar tus instintos. Es tremendamente complicado poder hacerlo conmigo, cuando mi cuerpo, mis gemidos, mis acciones rezuman erotismo y lujuria por todos sus poros. Tu verga se desliza suavemente dentro de m&iacute;, penetr&aacute;ndome profundo, pero suavecito y lento. &quot;mi vida, no sabes cu&aacute;nto te deseo&quot; El ritmo es simplemente delirante, es perfecto para la ocasi&oacute;n. &quot;creo que tengo una idea&quot; suelto en un susurro como respuesta, acompa&ntilde;ado de una risita que se ve cortada por un sonoro gemido que me hace sonrojar, puedo notar el fuego en tu mirada y mi deseo cada vez es m&aacute;s grande.<\/p>\n<p>Mis palabras te intrigan, y estas tentado de parar y preguntar, pero no correr&aacute;s riesgos. Haciendo acopio de tus fuerzas, consigues pronunciar la pregunta sin dejar de mirarme a los ojos. Me r&iacute;o por la pregunta mientras avanzas dentro de m&iacute; &quot;creo que tengo una idea de cu&aacute;nto me deseas&quot; digo mientras me sujetas firmemente de las caderas, me das un suave beso. Mis piernas sobre tus hombros hace todo m&aacute;s profundo, mis gemiditos no se hacen esperar. Con esa nueva posici&oacute;n, tan excitante y morbosa para ti, sientes como tu verga se funde dentro de m&iacute; alcanzando un placer indescriptible. Besas mis labios, muerdes mi cuello, amasas mis firmes pechos mientras, sin darte cuenta, las estocadas son cada vez m&aacute;s fuertes. Mis gemidos se incrementan en intensidad y mis ojitos ya permanecen cerrados. No crees que puedas resistirlo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Mis gemidos aumentan a cada instante, una oleada de calor me recorre, un potente orgasmo me golpea, te detienes un instante sintiendo como mi rajita sufre una serie de espasmos que no parecen tener fin, abro mis ojitos y veo tu mirada devor&aacute;ndome con deseo, cuando me recupero aumentas el ritmo de tus estocadas Ese nuevo orgasmo te ha pillado por sorpresa, una grata sorpresa. Te quedas bobito mir&aacute;ndome unos segundos, sintiendo en tu polla el enorme calor y las potentes contracciones de mi sexo. Miras la uni&oacute;n entre ambos, y jugosos chorros de flujos escurren por el tronco de tu verga que tambi&eacute;n est&aacute; a punto de explotar. Inicias de nuevo el ritmo, besando mi cuello, acariciando mi carita y aumentando de forma inconsciente la fuerza de tus embestidas.<\/p>\n<p>Mis ojitos cerrados, mis grititos se mezclan con gemidos ahogados. Tomas una de mis piernas y la colocas a la altura de tu cadera, la otra sigue sobre tu hombro. Inconscientemente aumentas el ritmo, siento las gotas de sudor de tu frente cayendo en mi abdomen. Abro mis ojos que se quedan conectados a los tuyos, tu mirada es intensa, tus ojos oscurecidos por el deseo solo buscan las cotas del placer. Una profunda estocada que me toma por sorpresa, tus labios apoder&aacute;ndose de los m&iacute;os. Una de tus manos traviesas jugando con mi senito. Sigues con esas estocadas profundas que taladran mi interior de manera repetida. Mis grititos en aumento no se hacen esperar con cada estocada, la lubricaci&oacute;n es perfecta gracias a mis flujos, tu dura polla se ve brillante cada que sale de m&iacute; interior. &quot;Quiero mi lechita&quot; ni siquiera s&eacute; c&oacute;mo logre pronunciar esas palabras, lo que si se es que no pienso cerrar los ojos, disfrutare de este espect&aacute;culo que somos nosotros.<\/p>\n<p>La sensaci&oacute;n de placer esta disparada, y jam&aacute;s re&ntilde;ida con el inmenso amor y ternura que sientes por m&iacute;. Nuestros ojos, conectados al igual que nuestros cuerpos. Nuestras bocas jadeantes y deseosas la una de la otra. Tus manos se deslizan por mi cuerpo, acariciando su contorno, marcado con la yema de tus dedos. Los flujos de mi rajita propician una penetraci&oacute;n r&aacute;pida y perfectamente lubricada que te catapulta hasta el orgasmo. De un &uacute;ltimo golpe de cadera, clavas tu polla profundamente dentro de m&iacute;, y descargas en mi interior una interminable cantidad de esperma caliente. Cuando cesan las pulsaciones, tu verga sigue erecta, firme y desafiante dentro de m&iacute;. Poco a poco, vas acoplando el peso de tu cuerpo sobre el m&iacute;o, sin romper la conexi&oacute;n de nuestra mirada. Tus labios buscan los m&iacute;os, que se conectan en un beso suave, inocente, similar al primer beso de dos colegiales en un parque p&uacute;blico.<\/p>\n<p>Mis labios dibujan una sonrisa en ese beso, mis piernas rodean tu cadera y lo menos que deseo es romper este momento m&aacute;gico. Puedo sentir en mi interior la gran carga de leche que has depositado en m&iacute;, es de las sensaciones que m&aacute;s me encantan, me hace sentirme mucho m&aacute;s tuya. Tus manos acarician mi rostro, nos perdemos en suaves besos, cargados de ternura, en este momento no existe nada m&aacute;s, solo t&uacute; y yo. Mi dedo acaricia tu entrecejo bajando por tu nariz, hasta tus labios, le das un suave besito. &quot;Te amo&quot; es lo &uacute;nico que puedo decir en este momento, mientras siento todav&iacute;a la uni&oacute;n de nuestros seres. Tras varios minutos abrazaditos, calentitos y con la reparaci&oacute;n m&aacute;s suave y las pulsaciones m&aacute;s lentas, ahogas una carcajada para preguntarme: &quot;&iquest;hacemos una guarrada o dormimos un poquito?&quot; Mis ojos brillantes ante tu pregunta, una sonrisa dibujada de lado &quot;&iquest;t&uacute; que crees?&quot; suelto una leve risita mientras coloco mis manos en tus hombros y hago un poco de presi&oacute;n haci&eacute;ndote bajar, por fin nuestros sexos se separan sin muchas ganas y mi p&iacute;cara mirada es la luz verde para continuar.<\/p>\n<p>Sorprendido, te dejas hacer. Te dejas guiar por mis manos hasta que tu cara est&aacute; a la altura de mi co&ntilde;ito, que desprende un delicioso olor a sexo. &quot;Wow, s&iacute; que te he rellenado bien. &iexcl;Est&aacute;s llenita de leche! No s&eacute; si podre con&#8230;&quot; Mis manos sobre tu cabeza presionan tu cara contra mi deliciosa cueva, impidi&eacute;ndote pronunciar palabra. De mis labios, esbozando una sonrisa se escapa un t&iacute;mido &quot;Come&quot; Tu boca se abre y se acopla a mi sexo. Tu legua recoge los restos mezclados de leche y jugos que resbalan por mi zona perianal y siguen su camino hasta adentrarse en la cueva. Te separas unos mil&iacute;metros para apreciar tu obra y ves unos hilitos de semen que unen lengua y co&ntilde;ito antes de llev&aacute;rtelos a la boca, saborearlo y tragar.<\/p>\n<p>Te relames, goloso, antes de volver a atacar mi sexo sin piedad. Lamiendo, absorbiendo, chupando, comiendo y limpiando cada rastro de leche y flujo. Hac&iacute;a mucho tiempo que no me llenabas tanto. Hac&iacute;a mucho tiempo, que no disfrutabas tanto devorando mi sexo.<\/p>\n<p>El placer es inigualable, el deseo es m&aacute;ximo. Mis manos sujetan tu cabellera empuj&aacute;ndote m&aacute;s, puedo sentir como tu lengua recoge tu leche de mi interior, mis gemidos aumentan a cada paso. Te aprieto m&aacute;s a m&iacute;, mucho m&aacute;s, tu leche va desapareciendo de mi pero esta todo empapado por mis flujos, que envuelven tambi&eacute;n tus fluidos dejados en m&iacute;. &quot;N-No puedo&#8230; re&#8230;&quot; mis palabras se ven cortadas por un sonoro gemido y por un nuevo orgasmo. Ese nuevo orgasmo es un aut&eacute;ntico regalo. Ya hab&iacute;as terminado de relamer tu lechita cuando una riada de ricos flujos inunda de nuevo mi cueva. Goloso, lames y relames cada pliegue, tratando de succionar cada gotita de mi valioso n&eacute;ctar. Minutos m&aacute;s tarde, relajo la presi&oacute;n de tu cabeza, y levantas tu cara empapada para mirar mi inocente carita. Te acercas a m&iacute;, para besarme con dulzura. Mis ojitos, se van cerrando, presa de agotamiento. Fuera, apenas se escuchan los truenos. Parece que la tormenta ha pasado por fin.<\/p>\n<p>Te acomodas detr&aacute;s de m&iacute;, perfectamente acoplados y me atraes hacia ti. &iquest;La hora? Sin duda estamos entrada la madrugada. Las suaves caricias, dulces besitos no se hacen esperar, el sue&ntilde;o tampoco. Mi cuerpo est&aacute; completamente relajado y el sue&ntilde;o me golpea, me acomodo para pegarme m&aacute;s a ti. La lluvia ya no se escucha, el ambiente est&aacute; sumamente fresco. Tomas la manta y la tiras sobre nosotros y poco a poco me quedo dormida entre tus brazos, la mejor sensaci&oacute;n es esa, sentirme protegida por ti. Sientes como me duermo en tus brazos. T&uacute; resistes un poco m&aacute;s solo para poder disfrutar de ese momento, pero con mi sosegada respiraci&oacute;n, el movimiento hipn&oacute;tico de mi pecho, el sue&ntilde;o va entrando poco a poco en tu conciencia y te domina por completo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Est&aacute;s en tu despacho, repasando la &uacute;ltima tarea. Miras por la ventana maldiciendo la larga temporada de tormentas, nieve y lluvias. Deseando que salgan los primeros rayos del sol de la primavera para poder disfrutar de actividades al aire libre. 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