{"id":20543,"date":"2019-04-15T22:00:00","date_gmt":"2019-04-15T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-04-15T22:00:00","modified_gmt":"2019-04-15T22:00:00","slug":"20541-mi-encuentro-con-don-ignacio-y-una-vieja-amiga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20541-mi-encuentro-con-don-ignacio-y-una-vieja-amiga\/","title":{"rendered":"Mi encuentro con don Ignacio y una vieja amiga"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20543\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esta an&eacute;cdota sucedi&oacute; hace s&oacute;lo unas tres o cuatro semanas, y puede verse como la continuaci&oacute;n de &lsquo;Mi relaci&oacute;n con don Ignacio&rsquo;, el conserje del centro de ense&ntilde;anza donde estudiaba hasta hace un a&ntilde;o. Todo fue meramente casual, y lo que sucedi&oacute; pas&oacute; porque casualmente me encontr&eacute; con don Ignacio en la calle en un d&iacute;a de fiesta.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que ya no trabajaba all&iacute;, que hab&iacute;a huido o algo as&iacute;, pero al parecer hubo un acuerdo extra judicial y el recuper&oacute; su empleo y su cuartucho al interior del Instituto. La tarde es fr&iacute;a y lluviosa. Ya lo hab&iacute;a pensado detenidamente con anterioridad y sab&iacute;a que ocurrir&iacute;a, s&oacute;lo era cuesti&oacute;n de esperar el d&iacute;a en que me decidir&iacute;a finalmente por hacerlo. Le coloqu&eacute; el forro de invierno a mi gabardina beige, esa que me llega a la rodilla, me desnude por completo, me calce la gabar, tom&eacute; el paraguas y sal&iacute; de casa sin despedirme siquiera de mi madre.<\/p>\n<p>Camin&eacute; al principio sin rumbo fijo, sent&iacute;a la cabeza como embotada, si los pocos transe&uacute;ntes que se cruzaban en mi camino supieran que debajo de esa gabardina se encontraba mi cuerpo totalmente descubierto me tachar&iacute;an de puta. Quiz&aacute;s lo sea, seguramente lo soy, s&oacute;lo que no cobro ni lo hago por necesidad, lo hago por convicci&oacute;n y lujuria, necesito alimentar algo que vive en medio de mis piernas y que necesita de atrapar presas para comerlas vivas, hasta sacarles la &uacute;ltima gota de leche.<\/p>\n<p>Sigo caminando entre calles mojadas mientras mis botas militares encuentran el camino y mis piernas me gu&iacute;an hacia mi destino. Un bar se cruza en mi camino, como aut&oacute;mata entr&oacute; y me siento en la barra, pido dos tequilas dobles, el barman me pide identificarme, seguro me supone muy chiquita, analiza la foto y voltea a verme a la cara un par de veces, me la devuelve y me extiende los tequilas. Me sorbo el primero de un trago directo, al fondo del bar un grupo de chicos de alguna universidad no me quitan los ojos de encima.<\/p>\n<p>Me los imagino desnudos alrededor de mi posey&eacute;ndome entre los tres, me causa risa la simplicidad y crudeza del sexo, es taaan sencillo acabar enredada con uno, dos o tres chicos, s&oacute;lo es cuesti&oacute;n de desearlo y dejar a las piernas encontrar su destino. Mi concha empieza a palpitar y a humedecerse. Al fondo del bar una chimenea calienta el ambiente, tom&oacute; mi vaso y me dirijo a ella, quiero sentir el calor del fuego en mis piernas.<\/p>\n<p>Tomo asiento frente a ella y abro las piernas, quiero que mi concha disfrute ese tibio calor del fuego frente a m&iacute;. Cierro los ojos y me concentro en el calor, qu&eacute; agradable sensaci&oacute;n. Me empino mi segundo tequila y salgo del lugar decidida ahora s&iacute; a ir a donde tengo que ir. Ya deben estar esper&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Toco la campana y cinco minutos despu&eacute;s sale don Ignacio en albornoz, le adivino el miembro erecto, mientras atravesamos el patio central miro de reojo y efectivamente, entre paso y paso el glande hinchado de don Ignacio se sale del albornoz, la tranca que me vuelve loca est&aacute; all&iacute;, esper&aacute;ndome en posici&oacute;n de combate. Llegamos a su cuarto y en el catre all&iacute; estaba ella, m&aacute;s bella que nunca y totalmente desnuda.<\/p>\n<p>Don Ignacio se recargo detr&aacute;s de mi con su falo entre mis nalgas, me desabrocho la gabardina y la desliz&oacute; hacia fuera dej&aacute;ndola caer al piso.<\/p>\n<p>-Pero mira nada m&aacute;s lo que tenemos aqu&iacute;, la putita ni calzones se puso -dijo con esa voz masculina y lasciva que tanto me atrae.<\/p>\n<p>Leticia, que ve&iacute;a mi cuerpo desnudo con cara descompuesta de vicio se puso de pie y me abraz&oacute; fuertemente mientras su lengua llegaba hasta mi garganta en el mismo momento que la verga de don Ignacio se abr&iacute;a paso dentro de mi vagina sac&aacute;ndome el primer fuerte orgasmo de esa loca tarde de tormenta que vio a dos chicas j&oacute;venes hijas de familias bien entregarse al vicio con un viejo sucio y vulgar.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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