{"id":20551,"date":"2019-04-17T22:00:00","date_gmt":"2019-04-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-04-17T22:00:00","modified_gmt":"2019-04-17T22:00:00","slug":"20551-fabiana-y-el-conserje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20551-fabiana-y-el-conserje\/","title":{"rendered":"Fabiana y el conserje"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20551\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esa tarde de viernes lo &uacute;ltimo que quer&iacute;a hacer Fabiana era soportar la aburrida clase de Filosof&iacute;a. Al sonar el timbre, simul&oacute; dirigirse al sal&oacute;n de clases, pero sigui&oacute; su camino por el pasillo hasta el final del mismo, donde una escalera llevaba hasta el primer piso y bajo la misma hab&iacute;a un espacio que nadie frecuentaba, sobre todo en hora de clase.<\/p>\n<p>Cuando se asegur&oacute; que ya nadie circulaba por all&iacute;, se sent&oacute; en el primer escal&oacute;n de la escalera y se puso sus auriculares conectados a su celular, con la idea de escuchar m&uacute;sica y esperar que pasara la hora en que sus compa&ntilde;eras en el sal&oacute;n soportaran las andanzas de S&oacute;crates y Plat&oacute;n relatadas por el aburrido profe de Filosof&iacute;a.<\/p>\n<p>Ella era buena estudiante, pero se hab&iacute;a encontrado a veces con ganas de dormir en esas clases y pensaba que los griegos se dedicaban en esa &eacute;poca a hablar de cosas que cre&iacute;an importantes porque en ese momento no hab&iacute;a celulares ni internet. Pens&oacute; que si S&oacute;crates hubiera tenido un celular nunca hubiera sido tan conocido, solo un griego m&aacute;s hablando por celular con otro griego o con alguien en otro pa&iacute;s. Le pareci&oacute; divertido su pensamiento y se puso ahora de lleno a usar su celular, sentada en la escalera y feliz de haberse hecho la rabona, aunque t&eacute;cnicamente no era una rabona propiamente dicha porque ella se encontraba dentro del colegio. Solo una fuga, una escapada a esa aburrida clase.<\/p>\n<p>En el piso superior, el conserje sal&iacute;a de su oficina y se dispon&iacute;a a ir a la planta baja cuando al llegar a la escalera vio, sentada al pie de la misma, a una alumna usando su celular muy entretenida y seguramente por tener puestos auriculares no se percat&oacute; de su presencia. El conserje, un hombre mayor de 60 a&ntilde;os que esperaba su pronta jubilaci&oacute;n, reconoci&oacute; a la chica. Su figura le resulto conocida, una rubia alta de buen f&iacute;sico, de las del &uacute;ltimo a&ntilde;o, en las que el reparaba siempre por lo audaz que llevaban su uniforme escolar, faldas que siempre mostraban hermosas piernas y suculentos traseros. La visi&oacute;n de colegialas con esbeltos cuerpos y caras bonitas representaban una de las pocas recompensas al trabajo que ten&iacute;a el viejo conserje.<\/p>\n<p>Bajo la escalera casi sin hacer ruido, aunque la chica parec&iacute;a estar totalmente concentrada en su celular y no lo oy&oacute; hasta que llego al pie de la escalera y miro a la chica con seriedad y reproche. Fabiana se sobresalt&oacute;, se levant&oacute; y trato de sacarse r&aacute;pidamente los auriculares y esconder su celular, aunque le pareci&oacute; in&uacute;til porque el hombre ya lo hab&iacute;a visto. No pod&iacute;a articular palabra, no sab&iacute;a que decir y solo atino a quedarse parada frente al conserje bajando la mirada.<\/p>\n<p>El hombre le dijo, mostrando autoridad &quot;Se&ntilde;orita, en horario de clase usando su celular, sabe que no est&aacute; permitido, me va a acompa&ntilde;ar a la Direcci&oacute;n&quot;.<\/p>\n<p>A Fabiana le dio un vuelco el est&oacute;mago, no esperaba esa situaci&oacute;n, sab&iacute;a que pod&iacute;an sancionarla y se enterar&iacute;an en su casa y la reacci&oacute;n de sus padres no iba a ser muy tolerante. Se le vino de golpe el mundo abajo, solo atino a tartamudear &quot;Me sen&#8230; sent&iacute; mal y&#8230; no pu&#8230; pude ir a la cla&#8230; clase&quot;.<\/p>\n<p>El hombre le dijo &quot;Eso expl&iacute;queselo al Director, venga conmigo&quot; y se dispuso a seguir por el pasillo. Fabiana se qued&oacute; paralizada, dijo casi sollozando &quot;Por favor, no lo voy a hacer m&aacute;s, por favor&quot;.<\/p>\n<p>El conserje se detuvo, impresionado por la fragilidad de esa rubia y la miro de arriba abajo. Sus ojos brillaron al ver las piernas bronceadas de la chica, su pollera era corta por la mitad de sus deliciosos muslos al subir su mirada descubri&oacute; unos pechos muy desarrollados para la edad que podr&iacute;a tener la espigada colegiala, de 18 a&ntilde;os y por &uacute;ltimo la miro en la cara, una carita angelical, mejillas enrojecidas por la situaci&oacute;n, unos ojos azules que suplicaban clemencia y su larga cabellera rubia lo dejaron embobado unos segundos, al cabo de los cuales percibi&oacute; que su miembro se empezaba a endurecer.<\/p>\n<p>&quot;Lo que Ud. hizo es muy serio, no alcanza que diga que no lo va a hacer m&aacute;s&quot; dijo mientras sus ojos ahora no pod&iacute;an despegarse de los pechos de la joven.<\/p>\n<p>Fabiana percibi&oacute; la caliente mirada del viejo conserje, pens&oacute; que quiz&aacute;s tuviese una oportunidad, aunque le parec&iacute;a repulsivo y su mirada la recorr&iacute;a como desnud&aacute;ndola, su chance era tratar de convencerlo de alg&uacute;n modo. &quot;No me lleve a la Direcci&oacute;n, por favor, sea bueno&quot; esta &uacute;ltima parte de la frase Fabiana la dijo con voz ani&ntilde;ada, mirando el suelo y exagerando su desesperaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El conserje se dio cuenta lo caliente que se estaba poniendo y le dijo &quot;Esta bien, vamos a mi despacho y ah&iacute; vemos que resolvemos&quot; Se dirigi&oacute; ahora desandando el camino hacia la escalera y espero que la chica se acercara- Fabiana supo que el viejo iba a abusar de ella, lo adivino al instante pero su alternativa era soportar unos manoseos (la ingenuidad de Fabiana la llevo a pensar que el caliente viejo solo quer&iacute;a manosearla) o ir a la Direcci&oacute;n con todas las consecuencias que traer&iacute;a. Se resolvi&oacute; de inmediato y se dirigi&oacute; a la escalera comenzando a subir por delante del viejo, que subi&oacute; tras ella sin perderse detalle de las impresionantes piernas y el vaiv&eacute;n de sus nalgas. En este momento el conserje sent&iacute;a que su miembro estaba bien duro y su roce con el pantal&oacute;n le molestaba.<\/p>\n<p>Llegaron al despacho y el hombre cerro con llave la puerta. Fabiana percibi&oacute; este detalle y confirmo su presunci&oacute;n, el viejo iba a manosearla, pero si con eso evitaba el mal trago de ir a la Direcci&oacute;n, iba a tolerarlo.<\/p>\n<p>Fabiana no era ingenua ni inocente, ya a su edad hab&iacute;a tenido relaciones sexuales y encontraba que m&aacute;s que con j&oacute;venes de su edad, que eran los que m&aacute;s la acosaban, ella prefer&iacute;a los hombres maduros. Se interesaba m&aacute;s en los padres de sus amigas o se&ntilde;ores mayores que en j&oacute;venes superficiales y poco expedientes. Sin embargo, este se&ntilde;or maduro del conserje no la atra&iacute;a para nada, su aspecto m&aacute;s bien le generaba rechazo. Andaba siempre como acechando a las chicas m&aacute;s grandes del &uacute;ltimo a&ntilde;o como ella, sus ojos acuosos no perd&iacute;an detalle de las cortas polleras y los escotes de las colegialas y hab&iacute;a comprobado c&oacute;mo le miraba el culo y las piernas cuando sub&iacute;an la escalera.<\/p>\n<p>En el despacho del conserje solo hab&iacute;a un gran escritorio, unas sillas y un aparador recostado contra una pared. El viejo conserje tomo por un brazo a Fabiana y la llevo contra una pared. Le dijo con voz grave &quot;Se dio cuenta que lo que hizo es serio?&quot; &quot;Si, pero no lo voy a hacer m&aacute;s, sea bueno&quot; dijo la joven, con voz nuevamente ani&ntilde;ada. &quot;Si yo soy bueno, a cambio vos ten&eacute;s que ser buena&quot; dijo el viejo mientras su mano acariciaba el brazo de la chica. Fabiana dijo &quot;Que quiere que haga? &quot;No hagas nada, d&eacute;jame a mi hacer todo&quot; dijo el conserje, su voz ya cambiada por la lujuria de tener frente a &eacute;l esa impresionante nena dispuesta a dejar que le hiciera lo que quisiera.<\/p>\n<p>Fabiana se resign&oacute; y se apoy&oacute; contra la pared. El viejo abusador comenz&oacute; por aflojarle la corbata colegial haci&eacute;ndola a un lado y luego a desprender los botones de la blusa de la chica, hasta que desprendi&oacute; todos y asomaron los perfectos pechos de la colegiala, duros, parados, sin ayuda de sost&eacute;n, de un tama&ntilde;o que hizo aparecer un hilillo de baba por la comisura de la boca al viejo conserje. Pensaba como era posible que una chica delgada, de cuerpo arm&oacute;nico y curvil&iacute;neo como esa pendeja pod&iacute;a tener unas tetas tan grandes La boca del viejo se inundaba de saliva, sus manos se dirigieron imparables hacia esas masas de carne deliciosa, palpando su suavidad y sedosa consistencia. La cara del conserje se hab&iacute;a transfigurado en una mueca de lujuria, sus ojos abiertos como platos viendo como sus manos se apropiaban de esos maduros melones. Fabiana soportaba estoicamente sus manoseos, pero de a poco la calentura del viejo la iba contagiando. Cuando las rasposas manos apretaban sus tetas sin descanso empez&oacute; a experimentar ciertas sensaciones placenteras, aumentadas cuando los pulgares del viejo empezaron a apretarle sus pezones, al principio con brutalidad pero luego m&aacute;s despacio, haciendo que de a poco se endurecieran.<\/p>\n<p>El viejo pervertido notaba que su erecci&oacute;n era monumental, se apret&oacute; contra la chica aplast&aacute;ndola contra la pared sin dejar de manosear sus pechos y busco besar y lamer la cara de Fabiana, la chica alcanzo a girarse evitando que la besara en la boca pero la lengua del viejo la lamio en sus mejillas y luego en el cuello, aspirando el fresco aroma de la chica, enloqueci&eacute;ndolo cada vez m&aacute;s. Le meti&oacute; la lengua en la oreja y Fabiana experimento una corriente placentera inesperada mientras sus pechos eran continuamente sobados, sin descanso el viejo parec&iacute;a estar enloquecido con sus tetas y bajando su cara por el cuello alcanzo un pecho y lo lamio con satisfacci&oacute;n, emitiendo peque&ntilde;os sonidos guturales hasta que se meti&oacute; un pez&oacute;n en la boca y chupo fuertemente. La chica se quej&oacute; por este trato brutal y el viejo sigui&oacute; lamiendo y chupando hasta llegar al otro pez&oacute;n al que lamio y chupo golosamente.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado ya largos minutos de manoseo y lamidos en sus tetas y el viejo no parec&iacute;a querer abandonar tan delicioso contacto, Fabiana sent&iacute;a que toda esa excitaci&oacute;n la hab&iacute;a llevado a sentir una c&aacute;lida humedad entre sus piernas y que involuntariamente cuando el viejo lamia sus pechos se le escapaban peque&ntilde;os suspiros. Simult&aacute;neamente el hombre se frotaba contra las caderas y muslos de la chica, haci&eacute;ndole sentir toda la dureza de su miembro-<\/p>\n<p>El conserje decidi&oacute; que era momento de seguir disfrutando de esa colegiala y otras partes de su fabuloso cuerpo Puso sus manos en los bordes de la pollera y tiro hacia arriba hasta llevar la corta pollerita a la altura de la cintura. Luego poso sus dos manos sobre los costados de los muslos, sintiendo su sedosa suavidad y firmeza y los acaricio de arriba abajo y por los costados, cada vez m&aacute;s urgido por cogerse esa preciosura.<\/p>\n<p>Se inclin&oacute; sobre la chica acarici&aacute;ndole las piernas y empez&oacute; a lamerle un muslo mientras la acariciaba. Sus lamidos subieron hasta la entrepierna de la chica, vio que la bombachita estaba a su alcance y empez&oacute; a lamer por encima de la tela notando que estaba h&uacute;meda, hundi&oacute; su lengua sobre la tela que cubr&iacute;a la conchita de la chica y se dio cuenta que a chica reaccionaba a sus lamidos gimiendo quedamente-<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a erguirse sobre la chica, puso su pollerita bien alta sobre la cintura y luego tomando su bombachita por los costados la bajo hasta sac&aacute;rsela por los tobillos.<\/p>\n<p>Fabiana estaba muy excitada, se dio cuenta que iba a pasar algo m&aacute;s que unos manoseos, el viejo iba a cogerla y ella no se iba a poder resistir, m&aacute;s bien lo estaba deseando. Vio con ojos desmesurados como el viejo se bajaba la cremallera del pantal&oacute;n y sacaba su miembro erguido, su glande brillante por la humedad del juego previo. Sin muchos miramientos el conserje tomo un muslo de Fabiana por detr&aacute;s y lo levanto del suelo extendiendo la pierna de la chica hacia un costado, con lo cual quedo apoyada sobre el suelo con una sola pierna y su sexo expuesto. El viejo tomo su pene con la otra mano, lo dirigi&oacute; hacia la conchita de la chica y la penetro con una fuerte embestida. Fabiana gimi&oacute; ante la brutalidad de la penetraci&oacute;n, no estaba todav&iacute;a h&uacute;meda del todo y sinti&oacute; dolor que de a poco mientras el viejo se mov&iacute;a, iba disminuyendo, el conserje empujaba y cada vez m&aacute;s penetraba a la colegiala hasta sentir todo su miembro dentro de la chica. Solo espero unos segundos hasta que empez&oacute; un mete y saca lento que fue intensificando hasta llegar a moverse m&aacute;s r&aacute;pido mientras la chica acompa&ntilde;aba sus empujes y gem&iacute;a ahora de placer al sentir su conchita llena, asombrada por la vitalidad y energ&iacute;a de su amante. El conserje aplastaba con su peso contra la pared a la chica, el placer que sent&iacute;a al cogerse esa conchita apretada y joven, una delicia cogerse una colegiala de 18 a&ntilde;os, disfrutaba al m&aacute;ximo del momento, no quer&iacute;a que acabara pero su excitaci&oacute;n ya era inaguantable y por m&aacute;s que quer&iacute;a prolongar su eyaculaci&oacute;n no pudo reprimir el momento en que en una embestida se vac&iacute;o dentro de la colegiala, mientras emit&iacute;a un largo suspiro de placer.<\/p>\n<p>Estuvo todav&iacute;a unos instantes apretando a la chica contra la pared, hasta que su pene perdi&oacute; rigidez, bajo la pierna de la chica y se separ&oacute; de ella, notando como corr&iacute;a por el muslo de la colegiala un hilillo de semen de la buena cantidad que hab&iacute;a depositado en su vagina.<\/p>\n<p>Tomo unas servilletas del escritorio y limpio las piernas de la chica, que permanec&iacute;a como sorprendida y sin reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Le acomodo la pollera (se guard&oacute; como recuerdo su bombachita), la ayudo a abotonarse su blusa y la acompa&ntilde;o a la puerta, la despidi&oacute; dici&eacute;ndole que por esta vez estaba perdonada. Fabiana bajaba la escalera para ir a su sal&oacute;n de clase como en un limbo, mientras pensaba que t&eacute;cnicamente no hab&iacute;a sido violada porque ella se lo hab&iacute;a permitido, pero igual sent&iacute;a que hab&iacute;a sido abusada. Sobre todo porque ella no hab&iacute;a tenido ning&uacute;n orgasmo. Tuvo que esperar a volver a su casa para en la intimidad de su dormitorio, mientras repasaba todo lo que le hab&iacute;a hecho ese viejo abusador, se masturbaba hasta llegar a un gigantesco orgasmo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>7 Esa tarde de viernes lo &uacute;ltimo que quer&iacute;a hacer Fabiana era soportar la aburrida clase de Filosof&iacute;a. 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