{"id":20560,"date":"2019-04-17T22:00:00","date_gmt":"2019-04-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-04-17T22:00:00","modified_gmt":"2019-04-17T22:00:00","slug":"20560-de-vuelta-a-la-web-lo-he-hecho-en-una-calle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20560-de-vuelta-a-la-web-lo-he-hecho-en-una-calle\/","title":{"rendered":"De vuelta a la web \u00a1Lo he hecho en una calle!"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20560\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de casi tres a&ntilde;os ausente me ha picado el bicho de la curiosidad y he vuelto a la web. Eso por no decir que estaba con un chico que s&iacute; que sab&iacute;a mantenerme entretenida, y terminar esa relaci&oacute;n me llev&oacute; a consolarme con uno que otro semental.<\/p>\n<p>Sin tantos pre&aacute;mbulos, les cuento lo que han venido a leer: una de mis mejores experiencias sexuales.<\/p>\n<p>Si leyeron mis relatos de a&ntilde;os pasados, notar&aacute;n que cada nuevo amante para m&iacute; superaba al anterior. Alfonso, mi &uacute;ltima pareja estable, no pod&iacute;a ser la excepci&oacute;n. Puedo jurarles que no hay muchos chicos con un pene tan incre&iacute;blemente grande, grueso y juguet&oacute;n como el de &eacute;l. Es que no ser&iacute;a dif&iacute;cil para ninguna chica perderse en ese delicioso pito y morir de deseos por sentirlo adentro. Y para m&iacute;, tener ese elixir a mi entera disposici&oacute;n s&iacute; que era excitante, incluso enfermizo. En cada encuentro no quer&iacute;a otra cosa que hacer el amor en mil posiciones, comerle el pito y que me tocara el co&ntilde;o como s&oacute;lo &eacute;l sab&iacute;a hacerlo.<\/p>\n<p>Pues una noche camin&aacute;bamos por las calles cercanas a mi casa, como cualquier pareja de enamorados que sale a charlar un rato. De repente, y como ocurr&iacute;a frecuentemente, las ganas de que me embistiera con su gran pene empezaron a adue&ntilde;arse de m&iacute;, y poco a poco dejaba de escuchar sus palabras y me perd&iacute;a en mis m&aacute;s morbosos pensamientos.<\/p>\n<p>Lo bes&eacute; con pasi&oacute;n, y &eacute;l sin imaginar lo que pasaba por mi mente, sonri&oacute; exclamando lo mucho que le gustaba cuando lo besaba sin previo aviso. Nos quedamos en una esquina abrazados, bes&aacute;ndonos, cual par de adolescentes enamorados.<\/p>\n<p>&iquest;Te imaginas hacerlo en alg&uacute;n jard&iacute;n cerca de aqu&iacute;? -Le dije. A lo que &eacute;l qued&oacute; perplejo, y dej&oacute; salir luego una sonrisa de complicidad. No gesticul&oacute; palabra alguna, me tom&oacute; de la mano y empezamos a caminar, en busca de una calle poco transitada, con un jard&iacute;n que se prestara para nuestra haza&ntilde;a.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de caminar un par de minutos, encontramos la calle perfecta. Poca luz. Una jardinera alta, en la que pod&iacute;amos sentarnos. La casa parec&iacute;a deshabitada. Todo era ideal. Yo, que siempre mor&iacute;a de ganas por hacer el amor en cualquier rinc&oacute;n, me acostumbr&eacute; a llevar siempre faldas, vestidos, cualquier cosa que facilitara un polvo r&aacute;pido. Esta vez llevaba un vestido holgado, corto, y por supuesto, un hilo que dejaba muy poco a la imaginaci&oacute;n. Sin m&aacute;s, me sent&eacute; en sus piernas y empezamos a besarnos. Poco a poco abr&iacute;a mis piernas y &eacute;l met&iacute;a una mano debajo de mi vestido, tocando mi vagina, que para entonces ya estaba bastante mojada. Yo me mov&iacute;a lentamente sobre su pene, notando ya que estaba m&aacute;s duro que un palo. &Eacute;l me masturbaba con sus dedos, frotaba mi cl&iacute;toris de un lado a otro, ocasionando que salieran de m&iacute; suaves gemidos que lo pon&iacute;an a tope.<\/p>\n<p>Me baj&eacute; de sus piernas, me sent&eacute; a su lado, saqu&eacute; su pene del pantal&oacute;n que ya casi sal&iacute;a por sus propios medios, y empec&eacute; a masturbarlo sin temor alguno a que alguien pudiera vernos. A &eacute;l le encantaba y le excitaba todo el rollo de que nos pudieran pillar, y a m&iacute; me fascinaba ver su placer.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos minutos entendimos que no hab&iacute;a tiempo de sobra, y que estando los dos tan calientes, era momento de cumplir lo que para m&iacute; era toda una fantas&iacute;a sexual. Me sent&eacute; nuevamente en sus piernas, esta vez encajando perfectamente su pito duro y grande en mi vagina llena de jugos y ansiosa por tenerlo adentro. Pude escuchar una especie de gemido ronco y suave que s&oacute;lo indicaba una cosa: mi hombre estaba encantado, extasiado, maravillado de sentirme tan mojada y caliente. Sub&iacute; y baj&eacute; varias veces, lento, metiendo todo su pito cuando me dejaba caer. Luego haciendo movimientos en c&iacute;rculos con mis caderas. Me encantaba toda la situaci&oacute;n. Controlar las embestidas, sentir todo el placer que le generaba. Hazme venir -Dijo. Y esas palabras fueron m&uacute;sica para mis o&iacute;dos. Empec&eacute; a moverme tan r&aacute;pido como pude, bajaba el ritmo por momentos, moviendo mis nalgas de un lado a otro, y retomaba con las embestidas r&aacute;pidas, calent&aacute;ndome cada vez m&aacute;s. Gem&iacute;a como si estuvi&eacute;semos en cuatro paredes. Y debo decirles que me generaba m&aacute;s morbo pensar que en alguna ventana pod&iacute;a haber alguien paje&aacute;ndose con nuestra escenita porno. Me apret&oacute; fuerte y esboz&oacute; un gemido que llev&oacute; mi excitaci&oacute;n al m&aacute;ximo, haciendo que nos corri&eacute;ramos al tiempo. Me encantaba sentir su leche caliente adentro de m&iacute;. Que sus jugos y los m&iacute;os se mezclaran y desbordaran mi vagina. Cerramos el show con unos besos llenos de placer, de felicidad por haber cumplido una m&aacute;s de nuestras fantas&iacute;as. Me reincorpor&eacute; como pude, algo inc&oacute;moda, con la vagina llena de fluidos, caminamos hasta mi casa, que estaba bastante cerca. No pod&iacute;amos creer lo lejos que hab&iacute;amos llegado esta vez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Despu&eacute;s de casi tres a&ntilde;os ausente me ha picado el bicho de la curiosidad y he vuelto a la web. Eso por no decir que estaba con un chico que s&iacute; que sab&iacute;a mantenerme entretenida, y terminar esa relaci&oacute;n me llev&oacute; a consolarme con uno que otro semental. Sin tantos pre&aacute;mbulos, les cuento lo que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5928,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-20560","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fantasias-eroticas"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20560","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5928"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20560"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20560\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20560"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20560"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20560"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}