{"id":20592,"date":"2019-04-19T22:00:00","date_gmt":"2019-04-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-04-19T22:00:00","modified_gmt":"2019-04-19T22:00:00","slug":"20567-la-monja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20567-la-monja\/","title":{"rendered":"La monja"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20592\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&lsquo;DAMASO I, 366 &#8211; 384.<\/p>\n<p>Fue el &uacute;nico papa gallego. Le gustaban las mujeres y los jovencitos. Fue acusado de adulterio y lo acabaron nombrado santo. &iexcl;Manda carallo!<\/p>\n<p>JUAN XII, 955 &#8211; 963.<\/p>\n<p>Conocido como el papa Fornicario, ten&iacute;a 17 a&ntilde;os cuando subi&oacute; al poder en la etapa conocida como etapa Fornicaria. Se le acus&oacute; de sodom&iacute;a, incesto y asesinato. El tipo era una pieza de mucho cuidado.<\/p>\n<p>BENEDICTO IX &#8211; El depravado &#8211; 1O32-1044-45-46 y 1048.<\/p>\n<p>Maric&oacute;n. Se cas&oacute; con su &quot;prima&quot;.<\/p>\n<p>JUAN XXIII &#8211; El papa pirata -1402 &#8211; 1405<\/p>\n<p>Simon&iacute;a, sodom&iacute;a, incesto, pederastia, torturas, violador de monjas&#8230;<\/p>\n<p>GREGORIO VII, 1073 &#8211; 1085<\/p>\n<p>El Enano. Delirios de grandeza. Se flagelaba &#8211; Follaba con Matilde de Toscana, esposa del conde Godofredo IV&#8230; y otras hierbas.<\/p>\n<p>ALEJANDRO VI, 1492- 1503<\/p>\n<p>El Trepa. Papa valenciano. Se follaba a la hija, Lucrecia Borgia y a todo lo que se mov&iacute;a.<\/p>\n<p>Ens&eacute;&ntilde;ale esto a Juan a ver si se ablanda con lo nuestro.<\/p>\n<p>Te quiere.<\/p>\n<p>Jos&eacute;&rsquo;.<\/p>\n<p>Sor &Aacute;ngela (por medio del carnicero) hab&iacute;a recibido una carta de su primo Jos&eacute; en la que le dec&iacute;a todo lo anterior, y es que en una visita a la casa paterna, Jos&eacute;, se colara en su cama, follaran c&oacute;mo descosidos y ahora quer&iacute;a casarse con ella.<\/p>\n<p>Sor &Aacute;ngela, en aquel momento, estaba en su celda, una celda que ten&iacute;a un crucifijo en la pared, una peque&ntilde;a mesa con una silla y una palangana con agua para lavarse. Se quit&oacute; la cofia y una larga melena negra qued&oacute; al aire. Puso la cofia sobre la silla. Quit&oacute; los h&aacute;bitos y qued&oacute; en sujetador y bragas. Colg&oacute; los h&aacute;bitos en el respaldo de la silla. Al quitarse el sujetador quedaron al descubierto unas tremendas tetas con areolas marrones y gordos pezones, y al quitar las bragas su co&ntilde;o rodeado por un gran bosque de pelo negro le dio brillo a la celda&#8230; Se lav&oacute; las tetas y el co&ntilde;o, se sec&oacute; con una toalla, y despu&eacute;s se puso un camis&oacute;n que hab&iacute;a sobre la cama&#8230; Al meterse en la cama y taparse con una s&aacute;bana, (era verano) a su cabeza vino su primo Jos&eacute;. Un joven moreno, apuesto y de su misma edad, diecinueve a&ntilde;os.<\/p>\n<p>En vez de rezar sus oraciones, cerr&oacute; los ojos y record&oacute; c&oacute;mo Jos&eacute; entrara por la ventana de su habitaci&oacute;n y c&oacute;mo se hizo la dormida&#8230; Record&oacute; lo cachonda que la puso sentir su polla rozando la raja de su culo por encima del camis&oacute;n&#8230; Record&oacute; c&oacute;mo muy lentamente le levantaba el camis&oacute;n, le bajaba las bragas y le pasaba la polla por el co&ntilde;o y el culo. Record&oacute; c&oacute;mo el co&ntilde;o se le fue empapando y despu&eacute;s c&oacute;mo la cabeza de la polla de su primo entraba despacito en su estrechito co&ntilde;o y c&oacute;mo lentamente fue desliz&aacute;ndose hasta llegar al fondo&#8230; Record&oacute; aquella polla entrando y saliendo de su co&ntilde;o empapado&#8230; Record&oacute; como gir&oacute; la cabeza y busc&oacute; los labios de su primo cuando sinti&oacute; que se iba correr, c&oacute;mo se besaron&#8230; C&oacute;mo le encharc&oacute; la polla de jugos al correrse, como sus nalgas recib&iacute;an la leche calentita de la corrida de su primo y c&oacute;mo al acabar, hablaran muy en bajito para no ser o&iacute;dos. Le dijera ella:<\/p>\n<p>-Pecador.<\/p>\n<p>Jos&eacute;, se asustara. El padrastro de &Aacute;ngela era guardia civil.<\/p>\n<p>-&iquest;Se lo vas a decir a Juan?<\/p>\n<p>-No puedo hacer da&ntilde;o a mis semejantes. &iquest;Por qu&eacute; lo has hecho?<\/p>\n<p>-Porque te quiero. Eras mi novia y me dejaste para ser monja. Lo hice para que cambies de opini&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Acaso crees que quer&iacute;a ser monja? &iquest;Piensas que te iba a dejar hacer lo que me hiciste si no te quisiera? &iquest;Por qu&eacute; te crees que dej&eacute; la ventana abierta?<\/p>\n<p>Jos&eacute;, bes&oacute; a &Aacute;ngela, le acarici&oacute; el cabello, y le dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;Entonces?<\/p>\n<p>-Somos primos. Mi padrastro es muy religioso. Lo nuestro es un incesto&#8230; Por eso estoy en el convento, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Estaba recordando en su celda y se hab&iacute;a mojado. Se toc&oacute; las tetas&#8230; Despu&eacute;s se quit&oacute; el camis&oacute;n, cogi&oacute; una teta y se llev&oacute; su gordo pez&oacute;n a los labios, lo lami&oacute; al tiempo que se magreaba las tetas. Se comi&oacute; la otra teta y baj&oacute; una mano a su co&ntilde;o mojado. Un dedo entr&oacute; en su co&ntilde;o y un gemido sali&oacute; de su garganta, a ese dedo, al ratito, lo acompa&ntilde;&oacute; otro y despu&eacute;s un tercero que entraron y salieron de su co&ntilde;o&#8230; Volvi&oacute; con el pensamiento a la habitaci&oacute;n de la casa paterna&#8230; Estaba cabalgando a Jos&eacute;. Le daba las tetas a chupar. (Se las chup&oacute; ella en la celda) Sus dedos eran la polla y la follaban, y la follaban&#8230; Unos diez minutos despu&eacute;s, su mano izquierda cogi&oacute; una s&aacute;bana. Al venirle el gusto, la apret&oacute;, la llev&oacute; a la boca y la mordi&oacute; para ahogar sus gemidos. El orgasmo fue brutal. Se acudi&oacute; c&oacute;mo un junco azotado por un temporal.<\/p>\n<p>Al acabar, quit&oacute; los dedos del co&ntilde;o y los abri&oacute;. Entre ellos hab&iacute;a diminutas lianas de jugo blanquecino. Mir&oacute; los dedos. Los llev&oacute; a la boca, y cerrando los ojos disfrut&oacute; del dulce sabor de su corrida.<\/p>\n<p>Una semana m&aacute;s tarde, Juan, el guardia civil, paseaba por la cocina leyendo la carta de los papas. La monja estaba sentada en una silla de la cocina, visiblemente nerviosa, ya que su padrastro, en uniforme y con la pistola al cinto, met&iacute;a respeto. Rosa, esposa de Juan, y madre de &Aacute;ngela, que ya hab&iacute;a le&iacute;do la carta, no las ten&iacute;a todas con ella.<\/p>\n<p>Juan, al acabar de leer la carta, le dijo a la monja:<\/p>\n<p>-&iexcl;Lo mato!<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute;? Lo que dice ah&iacute; es cierto.<\/p>\n<p>-Lo mato por haber abusado de ti.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela, cay&oacute; en la trampa que le hab&iacute;a tendido su padre.<\/p>\n<p>-No abus&oacute;, el sexo fue consentido.<\/p>\n<p>Los ojos de Juan se inyectaron en sangre. Enfrente de la monja, levant&oacute; la mano, y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;As&iacute; que follasteis!! &iexcl;&iquest;Cu&aacute;ndo, puta, cu&aacute;ndo?!<\/p>\n<p>Rosa, intervino en la &quot;conversaci&oacute;n.&quot;<\/p>\n<p>-No le llames eso a mi hija.<\/p>\n<p>Mejor hubiera sido que no interviniera. Le cay&oacute; una trompada con la mano abierta que hizo que diera con sus huesos en el piso de la cocina. Rosa, mir&oacute; con rabia desde el piso de a su marido, y le dijo:<\/p>\n<p>-Hijo de puta.<\/p>\n<p>-Las &uacute;nicas putas que conozco sois t&uacute; y tu hija. Te lo demostrar&eacute; a la vuelta.<\/p>\n<p>Juan, sali&oacute; de casa en busca de Jos&eacute;. No iba con idea de llevarlo al cuartelillo y darle una chaquetilla de ostias que le quitara las ganas de querer estar con su hijastra, no, iba con idea de llevarlo a alg&uacute;n lugar apartado y meterle dos tiros en la cabeza, pero no lo encontr&oacute;. Jos&eacute; estaba en paradero desconocido.<\/p>\n<p>Al volver a casa lleg&oacute; acompa&ntilde;ado de otro guardia civil.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela y su madre, segu&iacute;an en la cocina. Le dijo el otro guardia civil a Juan.<\/p>\n<p>-Nunca pens&eacute; que lograr&iacute;a follar a tu hija y a tu mujer.<\/p>\n<p>Rosa, al o&iacute;r a aquel desgraciado, le dijo al marido:<\/p>\n<p>-Si nos viola ese asqueroso, te mato cuando est&eacute;s dormido.<\/p>\n<p>Juan, le dio otra bofetada con la mano abierta que la zapate&oacute; de la silla.<\/p>\n<p>-No os va a follar &eacute;l solo, os follaremos los dos, pero primero te vamos a follar a ti, puta!<\/p>\n<p>La monja, al ver al guardia civil, (un cincuent&oacute;n muy alto) acercarse a ella, se levant&oacute; y se arrim&oacute; a la pared. Estaba temblando con el miedo. Juan, le dijo al guardia civil:<\/p>\n<p>-Primero a la puta m&aacute;s grande, Mateo. Que no se muevan de aqu&iacute;. Enseguida vuelvo.<\/p>\n<p>Antes de tres minutos, Juan, volvi&oacute; con una toalla mojada y dos cuerdas. Le dio la toalla al guardia civil, ech&oacute; las cuerdas por encima de la viga de roble que atravesaba el techo de la cocina, y le dijo a su esposa:<\/p>\n<p>-&iexcl;Ven aqu&iacute;, cerda!<\/p>\n<p>Rosa, fue a su lado, Juan, le at&oacute; las manos y qued&oacute; como si estuviera colgada de la viga.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s, la monja estaba en la misma posici&oacute;n que su madre. Los dos desgraciados se desnudaron. El cincuent&oacute;n ten&iacute;a una verga tan grande y gorda que met&iacute;a miedo verla.<\/p>\n<p>Juan, con una navaja, le cort&oacute; el escote del vestido a Rosa, despu&eacute;s, con las dos manos, lo desgarr&oacute;, qued&oacute; en sujetador y bragas, que no tard&oacute; la navaja en cortar y las manos de Juan en romperlos. Las tetas de Rosa eran igual a las de su hija, con grandes areolas y bellos pezones, solo que ella las ten&iacute;a deca&iacute;das. El bosque de pelo negro del co&ntilde;o era id&eacute;ntico&#8230; Un par de cortes m&aacute;s y el vestido cay&oacute; al piso de la cocina. Al tenerla en cueros, fue a por la monja. Le cort&oacute; el cord&oacute;n y despu&eacute;s le hizo lo mismo que le hiciera a su esposa, con la diferencia que la monja qued&oacute; con la cofia en la cabeza, ense&ntilde;ando tetas y co&ntilde;o y con el h&aacute;bito desgarrado puesto.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; la tortura. El guardia civil le dio a Rosa en las nalgas con la toalla mojada.<\/p>\n<p>-Zasca, zasca, zasca&#8230;<\/p>\n<p>Rosa, no le daba el gusto de o&iacute;rla quejarse&#8230; Par&oacute; y le lami&oacute; la columna vertebral. Juan, le comi&oacute; las tetas, y despu&eacute;s el co&ntilde;o. Rosa, una cuarentona, morena, de estatura mediana y de buen ver, no era de piedra y, sin poder evitarlo, comenz&oacute; a gemir. Juan, era lo que quer&iacute;a o&iacute;r para burlarse de ella.<\/p>\n<p>-&iquest;Ves c&oacute;mo eres una puta?<\/p>\n<p>Los gemidos de Rosa, cesaron. Le dijo al cabr&oacute;n:<\/p>\n<p>-&iexcl;La puta m&aacute;s grande que hay en el mundo es tu madre!<\/p>\n<p>La toalla volvi&oacute; a entrar en acci&oacute;n.<\/p>\n<p>Luego, el guardia civil, se agach&oacute;, le separ&oacute; las nalgas y le lami&oacute; el perin&eacute; y el ojete, Juan, le comi&oacute; el co&ntilde;o. Rosa, no quer&iacute;a, pero volvi&oacute; a gemir con el placer que le estaban dando.<\/p>\n<p>El guardia civil, le dijo a Juan:<\/p>\n<p>-No hay mujer que no se acabe corriendo cuando la trabajamos juntos.<\/p>\n<p>De las palabras del guardia civil se desprend&iacute;a que ya hab&iacute;an hecho antes lo que estaban haciendo&#8230; Eran dos s&aacute;dicos.<\/p>\n<p>A la monja, que estaba viendo lo que le hac&iacute;an a su madre, se le empez&oacute; a mojar el co&ntilde;o. Ten&iacute;a deseos contradictorios, por un lado no quer&iacute;a que le hicieran nada, y por el otro deseaba que aquellos cabrones se lo comieran todo. El calent&oacute;n no se le quit&oacute; ni cuando le dijo su padrastro a su madre:<\/p>\n<p>-Disfruta que va a serla &uacute;ltima vez que lo hagas.<\/p>\n<p>Ni se le pas&oacute; cuando le dijo el guardia civil a su padrastro:<\/p>\n<p>-S&iacute;, al final las tendremos que matar como matamos a mi sobrina, a mi mujer y a las otras. No se pueden dejar cabos sueltos.<\/p>\n<p>Dijo esto y le sigui&oacute; comiendo el culo. Rosa, estaba tan cachonda que no sintiera lo que hab&iacute;an dicho. Lo que sinti&oacute; fue como su marido la levantaba en alto en peso y le met&iacute;a la polla hasta las trancas, y luego c&oacute;mo el guardia civil le romp&iacute;a el culo con su tremenda verga. Rosa, al rato, comenz&oacute; a correrse. Era multiorg&aacute;smica. En diez minutos se corri&oacute; ocho veces.<\/p>\n<p>A la monja le bajaron riachuelos de jugos por el interior de los muslos en esos diez minutos que sinti&oacute; los gemidos de placer de su madre.<\/p>\n<p>Al final, Rosa, con tanto gusto, se desmay&oacute;. A&uacute;n con la polla dentro de ella, le dijo Juan al guardia civil:<\/p>\n<p>-Dale t&uacute; el tiro de gracia y vamos a ba&ntilde;ar de leche a la monja.<\/p>\n<p>Las pistolas de los dos cabrones estaban sobre la mesa, y sobre la mesa las cogi&oacute; Jos&eacute;, que acababa de entrar en la cocina. Al verlo con las pistolas en las manos, le dijo Juan:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;No hagas una tonter&iacute;a!!<\/p>\n<p>Sacaron las pollas de co&ntilde;o y del culo. Juan, no abri&oacute; la boca, apret&oacute; los dos gatillos y les meti&oacute; seis balas en el cuerpo a cada uno.<\/p>\n<p>Cayeron muertos al piso de la cocina, donde se fue formando un charco de sangre.<\/p>\n<p>Jos&eacute;, fue junto a la monja para desatarla, pero &Aacute;ngela lo iba a sorprender. Mirando para el charco de sangre, le dijo:<\/p>\n<p>-F&oacute;llame, Jos&eacute;, f&oacute;llame!<\/p>\n<p>Jos&eacute;, que ten&iacute;a la polla tiesa, no se lo pens&oacute; dos veces. La sac&oacute;. La cogi&oacute; en alto en peso y la foll&oacute;. La monja, que era multiorg&aacute;smica, como su madre, se corri&oacute; tres veces, y despu&eacute;s, sin dejar de mirar para la sangre, (parec&iacute;a que la excitaba tanto o m&aacute;s de lo que la excitara ver c&oacute;mo follaran a su madre y escuchar los gemidos de placer) le dijo:<\/p>\n<p>-Ahora, c&oacute;meme el co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Se lo comi&oacute; y la monja le llen&oacute; la boca cuatro veces con los jugos de sus corridas&#8230; Despu&eacute;s, aun tirando del aliento, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;F&oacute;llame el culo!<\/p>\n<p>Se lo foll&oacute; y se corri&oacute; tres veces m&aacute;s, y no se corri&oacute; m&aacute;s veces porque Jos&eacute; no pudo aguantar m&aacute;s tiempo&#8230; Le llen&oacute; el culo de leche.<\/p>\n<p>Luego, las desat&oacute;, y cuando Rosa despert&oacute;, limpiaron la cocina&#8230; Hab&iacute;a mucha mierda que quitar de la casa y enterrar en la huerta.<\/p>\n<p>Comentar solo lleva unos segundos&#8230; Que sois muy vagas y muy vagos.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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