{"id":20664,"date":"2019-05-01T22:00:00","date_gmt":"2019-05-01T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-05-01T22:00:00","modified_gmt":"2019-05-01T22:00:00","slug":"20664-el-fantasma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20664-el-fantasma\/","title":{"rendered":"El fantasma"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20664\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A&ntilde;o 1937. Galicia.<\/p>\n<p>Setenta a&ntilde;os ten&iacute;a Manuel, un feriante, bajito, gordo, con boina (parec&iacute;a un champi&ntilde;&oacute;n) y con muy mala ostia, y cuarenta y dos ten&iacute;a su esposa Carmela, una mujer morena, de estatura mediana, con tetas grandes, culo gordo&#8230; Era una mujer que a&uacute;n estaba apetecible. Ten&iacute;an un hijo de diecinueve a&ntilde;os de la primera esposa del Champi&ntilde;&oacute;n que se llamaba Luis, el joven ten&iacute;a la altura de su padre y era pecoso, de ojos negros, cabello marr&oacute;n y bastante agraciado&#8230; Cuando el Champi&ntilde;&oacute;n se pon&iacute;a a discutir con su madre, Luis cog&iacute;a camino y los dejaba solos. Esto era debido, aparentemente, a que cuando ten&iacute;a quince a&ntilde;os le dijera al Champi&ntilde;&oacute;n que no le tocara a su madre y el Champi&ntilde;&oacute;n le diera con la tralla del caballo en la espalda hasta que le hizo sangre. Lo que vino a continuaci&oacute;n transform&oacute; a Carmela de mujer ejemplar en una zorra de mucho cuidado. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? Pas&oacute; que cuando Carmela le fue a curar las heridas de la espalda a su hijo, sin poder evitarlo, comenz&oacute; a lamerle la sangre de la espalda. Era c&oacute;mo si fuese descendiente de un vampiro y lo hubiese descubierto al ver la sangre, ya que se excit&oacute; tanto que su co&ntilde;o se moj&oacute; al instante. A Luis, que a&uacute;n era virgen, le pasaron todos los males y le comenz&oacute; el mal de san Victor en la polla.<\/p>\n<p>El Champi&ntilde;&oacute;n, que estaba borracho, en la cocina, le dijo a Carmela:<\/p>\n<p>-&iexcl;Vinagre es lo que le deb&iacute;as echar a ese cabr&oacute;n!<\/p>\n<p>Lo que le estaba echando Carmela a su hijo era la mano a la polla&#8230; Se la cogi&oacute; y se la mene&oacute; media docena de veces, Luis, ya se corri&oacute;. Carmela dej&oacute; de lamerle la espalda y se trag&oacute; aquella leche calentita. Ese d&iacute;a no follaron, mas no tardar&iacute;an en hacerlo.<\/p>\n<p>Pero volvamos a donde est&aacute;bamos. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;bamos? &iexcl;Ah, s&iacute;! El Champi&ntilde;&oacute;n le dec&iacute;a a Carmela:<\/p>\n<p>-&iexcl;Esta comida no tiene sal!<\/p>\n<p>Carmela no le iba a llevar la contraria.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres que le eche unas arenitas de sal por encima?<\/p>\n<p>La comida ten&iacute;a sal, Luis, vi&eacute;ndolas venir, se levant&oacute; de la mesa y se fue para su habitaci&oacute;n mientras su padre le dec&iacute;a a su madre:<\/p>\n<p>-&iexcl;Lo que quiero es que aprendas a cocinar, puta!<\/p>\n<p>Le arroj&oacute; a la cara las lentejas con chorizo, se levant&oacute; y se fue para la taberna.<\/p>\n<p>Al marcharse el viejo, Luis, sali&oacute; de su habitaci&oacute;n. Al llegar a la cocina encontr&oacute; a su madre sentada a la mesa, llorando y perdida de lentejas. Lleg&oacute; a su lado, y c&oacute;mo si fuera un perro, le lami&oacute; a cara.<\/p>\n<p>-No sigas que puede regresar tu padre.<\/p>\n<p>Luis, no le hizo caso, sigui&oacute; lamiendo la cara de su madre, despu&eacute;s le meti&oacute; la lengua en la boca, le ech&oacute; las manos a las tetas, y le dijo:<\/p>\n<p>-Hace una semana que no follamos.<\/p>\n<p>-&iexcl;Para, loco! &iquest;Quieres que nos descubra y nos mate?<\/p>\n<p>-Antes le meto unas hostias y lo mato yo a &eacute;l.<\/p>\n<p>Carmela, sonri&oacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;De verdad har&iacute;as es por m&iacute;, cari&ntilde;o?<\/p>\n<p>-Lo har&iacute;a por los dos.<\/p>\n<p>Carmela, se levant&oacute; y se quit&oacute; el vestido y el sujetador. Ech&oacute; las dos manos a su plato de lentejas y despu&eacute;s pring&oacute; las tetas, el est&oacute;mago y el vientre con la salsa, las lentejas y el chorizo, y le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;C&oacute;meme!<\/p>\n<p>Luis, con su lengua, dej&oacute; limpias las tetas, el est&oacute;mago y el vientre. Carmela baj&oacute; las bragas. Volvi&oacute; a meter la mano en el plato y unt&oacute; el ojete y las cachas de su culo con la comida. Lu&iacute;s, le dijo:<\/p>\n<p>-Hoy est&aacute;s muy cerda, mam&aacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Te molesta?<\/p>\n<p>-No. &iexcl;Me encanta!<\/p>\n<p>Luis le comi&oacute; el culo&#8230; Cada vez que le follaba el ojete con la lengua, Carmela, se derret&iacute;a. La puso tan, tan cachonda, que con la voz entrecortada, le dijo:<\/p>\n<p>-Necesito mamar tu polla.<\/p>\n<p>Luis, se levant&oacute;, y sac&oacute; la polla, Carmela volvi&oacute; a meter la mano en el plato de las lentejas y despu&eacute;s le embadurn&oacute; la polla con la salsa, el chorizo&#8230; Luego se puso en cuclillas y le mam&oacute; la polla bien mamada&#8230; Ahora ya estaban ardiendo los dos, Luis, cuando su madre se levant&oacute;, le dio la vuelta, y c&oacute;mo era m&aacute;s bajo que ella, cogi&eacute;ndola por las tetas, se la acerc&oacute; al ojete y&#8230; &iexcl;Zaaaaas! Se la clav&oacute; hasta el fondo. Sin necesidad de follarla m&aacute;s, ya se corri&oacute; dentro del culo.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse Luis, Carmela, con el culo lleno de leche, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Vaya descarga ten&iacute;as guardada, cielo!<\/p>\n<p>Luis, sac&oacute; la polla del culo, Carmela, una vez m&aacute;s meti&oacute; la mano en el plato de las lentejas y pring&oacute; su co&ntilde;o peludo con la mezcla, y le dijo:<\/p>\n<p>-C&oacute;meme el conejo.<\/p>\n<p>Luis, en cuclillas, le comi&oacute; el co&ntilde;o, donde se mezclaban las babas y la salsa de las lentejas&#8230; Cuando se levant&oacute;, Carmela le meti&oacute; un morre&oacute; bestial. Luego, Luis, con la polla dura de nuevo, la levant&oacute; y la sent&oacute; sobre la mesa, Carmela, caliente c&oacute;mo una perra, tir&oacute; los platos al piso de la cocina. Los platos se hicieron a&ntilde;icos. Se ech&oacute; hacia atr&aacute;s y abri&oacute; las piernas.<\/p>\n<p>-Mete, hijo, mete cuerno.<\/p>\n<p>Luis, la empiton&oacute; y agarrando con las dos manos las grandes y esponjosas tetas la foll&oacute; a lo bestia, o sea, hasta el fondo y a toda hostia.<\/p>\n<p>Carmela, al rato, ya iba a correrse. Sinti&oacute; que su hijo tambi&eacute;n se corr&iacute;a, le cogi&oacute; el culo, lo apret&oacute; contra ella, y con la polla metida hasta el fondo, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;C&oacute;rrete dentro, hijo!<\/p>\n<p>-&iquest;Y si quedas pre&ntilde;ada?<\/p>\n<p>-Ll&eacute;name y no hagas preguntas.<\/p>\n<p>Carmela, sinti&oacute; la leche calentita dentro de su co&ntilde;o y comenz&oacute; a correrse ella, exclam&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Qu&eacute; guuuusto!!<\/p>\n<p>Fueron dos corridas inmensas las que se mezclaron dentro del co&ntilde;o. Quedaron exhaustos.<\/p>\n<p>En un rinc&oacute;n de la taberna del pueblo, entre vino y vino, Manuel, hablaba con Germ&aacute;n, un veintea&ntilde;ero, roba gallinas, m&aacute;s vago que la chaqueta de un guardia al que le apodaban el Mago porque sab&iacute;a hacer unos cuantos trucos. Le dec&iacute;a:<\/p>\n<p>-&#8230; Le haces dos agujeros a una s&aacute;bana blanca y le das un susto de muerte.<\/p>\n<p>-Eso de matar son palabras mayores.<\/p>\n<p>-Se hace en un segundo.<\/p>\n<p>-Ya, pero matar a alguien es una cosa muy seria. Puedo acabar en el garrote vil.<\/p>\n<p>-Podemos, pero no nos van a pillar.<\/p>\n<p>-&iquest;Y por qu&eacute; quieres deshacerte de ella?<\/p>\n<p>-Fui a echar las cartas a la bruja y me dijo que Carmela me estaba metiendo los cuernos. &iquest;Vas a hacer lo que te dije?<\/p>\n<p>-&iquest;Y si no se muere al darle el susto?<\/p>\n<p>El viejo ech&oacute; un trago de vino, antes de decir:<\/p>\n<p>-T&uacute; ver&aacute;s lo que haces, pero la quiero ver tiesa.<\/p>\n<p>-Y dices que me das 100 duros.<\/p>\n<p>-S&iacute;, quinientas pesetas.<\/p>\n<p>En 1937 ese dinero era una peque&ntilde;a fortuna.<\/p>\n<p>-Trato hecho, pero no te prometo nada.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; co&ntilde;o de trato es ese!<\/p>\n<p>-El que hay. Lo tomas o lo dejas.<\/p>\n<p>-Lo tomo.<\/p>\n<p>Una noche que Luis dorm&iacute;a en casa de su abuela, (estaba enferma) el fantasma entr&oacute; por una ventana trasera que el feriante hab&iacute;a dejado abierta antes de irse de casa. Era verano y la ventana de la habitaci&oacute;n donde dorm&iacute;a Carmela estaba abierta. Con la luz de la luna llena la habitaci&oacute;n estaba semi iluminada. Germ&aacute;n, que en su vida hab&iacute;a visto un co&ntilde;o delante, se encontr&oacute; desnuda a Carmela. Vio c&oacute;mo en el co&ntilde;o rodeado de una impresionante mata de pelo negro entraban y sal&iacute;an dos dedos de la mano derecha, la otra mano de Carmela apretaba su teta derecha. El fantasma cogi&oacute; tal empalme que la verga ech&oacute; la s&aacute;bana para delante. Carmela estaba con los ojos cerrados y gimiendo. Germ&aacute;n no sab&iacute;a que hacer. No le iba a decir: &quot;&iexcl;Buuuu!&quot; Lo que se le ocurri&oacute; decir, con voz tenebrosa, fue:<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; bueeeena est&aacute;&aacute;&aacute;s, Carmeeeela!<\/p>\n<p>Carmela, de un salto sali&oacute; de la cama. No se tap&oacute;. Hab&iacute;a reconocido la voz del fantasma.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o haces disfrazado de fantasma empalmado, Germ&aacute;n?!<\/p>\n<p>Germ&aacute;n, sigui&oacute; poniendo voz &iquest;tenebrosa?<\/p>\n<p>-Soooy el fantaaaasma de Germ&aacute;&aacute;&aacute;n.<\/p>\n<p>-Lo que eres es un payaso. &iquest;Te mand&oacute; mi marido asustarme?<\/p>\n<p>-Mataaarte, me mand&oacute;&oacute;&oacute; mataaaarte de un suuuusto.<\/p>\n<p>-&iexcl;Hijo puta! &iquest;Por qu&eacute; te mand&oacute; matarme?<\/p>\n<p>-Hija puuuta t&uacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Hijo puta mi marido!<\/p>\n<p>-&iexcl;Poooos vaaaale!<\/p>\n<p>Pos vale&#8230; El tipo era tonto perdido. Caermela, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Joder con el fantasma. No asustas ni a un ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Germ&aacute;n, el fantasma, en vez de venir hacia ella, estaba quieto, levantaba las manos y gesticulaba c&oacute;mo un mal actor, y su polla iba de abajo a arriba y de arriba a abajo debajo de la s&aacute;bana. A Carmela a punto estuvo de darle la risa, y m&aacute;s cuando dijo:<\/p>\n<p>-Te vooooy mataaaar a poooolvos.<\/p>\n<p>-Sue&ntilde;a. &iquest;Por qu&eacute; te mand&oacute; matarme?<\/p>\n<p>-Por poneeeerle los cueeeeernos.<\/p>\n<p>Carmela ya perdiera el poco miedo que le ten&iacute;a. Se acerc&oacute; a &eacute;l y le cogi&oacute; la polla.<\/p>\n<p>-Pues habr&aacute;&aacute;&aacute; que poneeerle alguuuno m&aacute;&aacute;&aacute;s.<\/p>\n<p>-Me est&aacute;&aacute;&aacute;&aacute;s acojonaaaaando.<\/p>\n<p>Lo dicho, a Germ&aacute;n no hab&iacute;a por donde cogerlo.<\/p>\n<p>Carmela le quit&oacute; la s&aacute;bana y vio que estaba en pelotas. S&iacute; que hab&iacute;a por donde cogerlo, s&iacute;. Ten&iacute;a unos huevos y una tranca c&oacute;mo los de un caballo, Carmela, que estaba acostumbrada a recibir una polla mediana y otra peque&ntilde;a y a media asta, al ver aquella monstruosidad, lejos de asustarse, se puso en cuclillas. Comenz&oacute; a lamerle la polla, ya que en la boca no le cab&iacute;a. Se la masturb&oacute; a dos manos. Lami&oacute; la cabeza y el cuerpo de la verga y le lami&oacute; los huevos.<\/p>\n<p>Germ&aacute;n, que era un joven fuerte, de casi un metro ochenta de estatura, la cogi&oacute; en alto en peso, la arrim&oacute; a la pared y le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Te voy a romper el co&ntilde;o!<\/p>\n<p>A Carmela se la sudaba.<\/p>\n<p>-A ver si es verdad.<\/p>\n<p>&iexcl;Rompi&oacute; mierda! La cabeza entr&oacute; apretada pero al entrar la cabeza entr&oacute; el resto sin hacerle da&ntilde;o. La foll&oacute; a lo bestia, pero ni con esas. El co&ntilde;o se fue dilatando y a Carmela cada vez le gustaba m&aacute;s&#8230; Pasado un tiempo, con sus brazos y sus piernas rodeando el cuerpo de Germ&aacute;n y comi&eacute;ndolo a besos, sinti&oacute; un orgasmo tan bruta que le hizo perder el sentido. Recobr&oacute; el conocimiento al sentir que iba a tener un nuevo orgasmo. Abri&oacute; los ojos y vio a Germ&aacute;n encima de ella. Estaban en la cama. Esta vez s&iacute;, esta vez al sentir que le ven&iacute;a el gusto, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Me cooorro!!<\/p>\n<p>Germ&aacute;n, despu&eacute;s de que Carmela dejara de gemir y de convulsionarse con el placer que sent&iacute;a, sac&oacute; la polla y se corri&oacute; en su boca. &iquest;Sab&eacute;is la cantidad de leche que echa un caballo al correrse? Pues la misma sali&oacute; de su verga. Carmela, se trag&oacute; la que pudo, la otra le baj&oacute; por la cara y cay&oacute; sobre la cama.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse Germ&aacute;n, Carmela, limpi&aacute;ndose la leche de la cara con una s&aacute;bana, le pregunto:<\/p>\n<p>-&iquest;De verdad que me ibas a matar?<\/p>\n<p>-Un poquito.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Desde cu&aacute;ndo se mata un poquito?!<\/p>\n<p>-Solo te iba a dar un susto, si no te mor&iacute;as, pensaba salir por patas<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;nto te iba a pagar?<\/p>\n<p>-Quinientas pesetas.<\/p>\n<p>La cabeza de Carmela empez&oacute; a urdir un plan.<\/p>\n<p>-&iquest;T&uacute; no sab&iacute;as hacer magia?<\/p>\n<p>-Sab&iacute;a y s&eacute;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de hablar unos minutos. Le dijo Germ&aacute;n:<\/p>\n<p>-&iquest;Echamos otro polvo?<\/p>\n<p>-&iquest;Comiste alg&uacute;n co&ntilde;o?<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres comerlo?<\/p>\n<p>-Comer&iacute;a, pero no s&eacute; c&oacute;mo se come.<\/p>\n<p>-Tranquilo que yo te ense&ntilde;o.<\/p>\n<p>-Tranquilo muri&oacute; cagando.<\/p>\n<p>-&iexcl;Que bruti&ntilde;o eres, carallo, qu&eacute; bruti&ntilde;o eres!<\/p>\n<p>-T&uacute; muy fina tampoco eres.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Me lo comes o no me lo comes?!<\/p>\n<p>-&iquest;Sabe bien?<\/p>\n<p>-Sabe a co&ntilde;o, pero le podemos echar mermelada.<\/p>\n<p>-Me gusta la mermelada<\/p>\n<p>-Voy a la cocina. Ahora vuelvo.<\/p>\n<p>Carmela volvi&oacute; con las tetas untadas con mermelada y el bote en la mano.<\/p>\n<p>Genaro, lami&oacute;, chup&oacute; y mam&oacute;, donde, c&oacute;mo y cuando ella le dijo que comiera y acab&oacute; con la boca llena de los jugos de una inmensa corrida.<\/p>\n<p>Eran casi las cinco de la ma&ntilde;ana cuando sintieron los cascos del caballo en el que se desplazaba Manuel. Despu&eacute;s de dejar el caballo en el establo el feriante entr&oacute; en la habitaci&oacute;n. Carmela, desnuda sobre la cama, se hac&iacute;a la muerta. El fantasma estaba al lado de la cama, Germ&aacute;n, le dijo:<\/p>\n<p>-Quita ya esa s&aacute;bana de encima, Germ&aacute;n.<\/p>\n<p>El fantasma se quit&oacute; la s&aacute;bana. Debajo de la s&aacute;bana no hab&iacute;a nadie. Manuel, con el susto, sufri&oacute; un infarto y cay&oacute; muerto en el piso de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Germ&aacute;n no era tan tonto c&oacute;mo yo pensaba, de hecho creo que era un mago cojonudo.<\/p>\n<p>De los comentarios ya ni hablamos.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>A&ntilde;o 1937. Galicia. Setenta a&ntilde;os ten&iacute;a Manuel, un feriante, bajito, gordo, con boina (parec&iacute;a un champi&ntilde;&oacute;n) y con muy mala ostia, y cuarenta y dos ten&iacute;a su esposa Carmela, una mujer morena, de estatura mediana, con tetas grandes, culo gordo&#8230; Era una mujer que a&uacute;n estaba apetecible. 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