{"id":20680,"date":"2019-05-06T22:00:00","date_gmt":"2019-05-06T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-05-06T22:00:00","modified_gmt":"2019-05-06T22:00:00","slug":"20668-la-historia-de-ngel-solo-era-un-muchacho-4559","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20668-la-historia-de-ngel-solo-era-un-muchacho-4559\/","title":{"rendered":"La historia de \u00c1ngel, solo era un muchacho (45\/59)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20680\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A pesar de llevar el coche cerrado, y con filtros para que no pudiera pasar una brizna de are sin purificar, pude sentir el penetrante olor a salitre del mar cercano, nos est&aacute;bamos acercando a nuestro destino.<\/p>\n<p>En los &uacute;ltimos kil&oacute;metros por recorrer me volv&iacute;an los temores, me sent&iacute;a inseguro a pesar de que Pablo me asegurara, despu&eacute;s de hablar por el m&oacute;vil en dos ocasiones distintas sobre mi deseo de regresar con Eduardo, que &eacute;ste estaba deseando que volviera.<\/p>\n<p>Como hombre que hab&iacute;a vivido una larga vida, sab&iacute;a que a veces se hacen las cosas por despecho y no deseaba que este fuera mi problema. Ni yo mismo estaba seguro de que no se tratara de una pataleta, y que probablemente deb&iacute;a haber consentido ser simplemente el amante de &Aacute;lvaro y compartirlo con Irina hasta el regreso definitivo de Pablo.<\/p>\n<p>Intu&iacute;a no obstante, que solo hubiera causado problemas y adem&aacute;s, era mayor, independiente y quer&iacute;a vivir mi vida aunque para ello tuviera que permitir que utilizaran mi cuerpo, tambi&eacute;n yo lo disfrutar&iacute;a o lo intentar&iacute;a al menos.<\/p>\n<p>Atravesamos la ciudad y aminoro la velocidad para girar el volante y enfilar la carretera de costa, pronto pude ver los altos &aacute;lamos detr&aacute;s de la pared de piedra coronada de alambres espinosos. Puls&oacute; el mando a distancia para abrir los portones de hierro, detr&aacute;s del cristal de la cabina un guarda uniformado que no conoc&iacute;a salud&oacute; militarmente a Pablo.<\/p>\n<p>De momento todo parec&iacute;a estar igual: la gran avenida de robles que conduc&iacute;a a la fachada principal, las rosaledas con los primeros pimpollos a&uacute;n sin florecer, la piscina descubierta y al lado el pabell&oacute;n de verano, todo recogido y pulcro.<\/p>\n<p>En el descansillo, al lado de la puerta, estaba el fiel Tom&aacute;s con el ch&oacute;fer uniformado dos escalones m&aacute;s abajo. terminaron de descender para abrirnos las puertas, el tieso mayordomo ni me sonri&oacute; y solo inclin&oacute; la cabeza, le alargu&eacute; la mano y algo sorprendido me la estrech&oacute; con la suya enguantada de impoluto blanco.<\/p>\n<p>-Buenas tardes Tom&aacute;s. -le sonre&iacute; y pude arrancarle una mueca lo m&aacute;s parecido a una sonrisa.<\/p>\n<p>-Muy buenas se&ntilde;or, don Eduardo est&aacute; en la biblioteca esper&aacute;ndole.<\/p>\n<p>Record&eacute; el nombre del ch&oacute;fer que sustituy&oacute; a Damian a pesar de haberle conocido muy poco.<\/p>\n<p>-Justino, me acuerdo de usted, buenas tardes. -el hombre se me qued&oacute; mirando sorprendido pero supo reaccionar enseguida.<\/p>\n<p>-Bienvenido se&ntilde;or. -cerr&oacute; la puerta que me sosten&iacute;a y se encamin&oacute; al maletero para sacar el equipaje.<\/p>\n<p>-Ve adelant&aacute;ndote, enseguida estoy contigo. -Pablo me impel&iacute;a a que mi encuentro con Eduardo lo hiciera sin &eacute;l. Solamente ech&eacute; una ojeada a la fachada de piedra antes de empezar a subir la escaleras,<\/p>\n<p>En la entrada hab&iacute;an aparecido Alicia, la ayudante de cocina de Berta, y Carmen la doncella de Ana Mar&iacute;a, sent&iacute; la necesidad de abrazarlas al verles la inmensa sonrisa que me ofrec&iacute;an, pronto interrumpimos los saludos cuando lleg&oacute; Tom&aacute;s con las manos repletas de mis paquetes y maletas.<\/p>\n<p>Me detuve indeciso ante la puerta cerrada de la biblioteca y sin llamar abr&iacute; la hoja derecha, Eduardo permanec&iacute;a sentado ante su mesa tapizada de cuero verde, mirando la gran pantalla de plasma y desvi&oacute; la mirada hacia la esperada visita.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; observ&aacute;ndolo detenidamente, estaba m&aacute;s delgado y con menos pelo, pero segu&iacute;a siendo el imponente hombre de mis recuerdos, si yo le analizaba &eacute;l no hac&iacute;a menos conmigo, sonri&oacute; y me hizo un gesto para que terminara de hacer el recorrido.<\/p>\n<p>-&iexcl;Hola peque&ntilde;o! &iquest;Te vas a quedar ah&iacute; como una estatua?<\/p>\n<p>-&iexcl;Hola Eduardo! &iexcl;Gracias por recibirme en&hellip;! -no me dej&oacute; seguir hablando y se coloc&oacute; un dedo sobre los labios.<\/p>\n<p>-&iexcl;Shissss! Ven aqu&iacute;. -me indicaba sus piernas para me sentara sobre ellas como era su antigua costumbre. Le mir&eacute; indeciso, su delgadez me impresionaba y &eacute;l lo entendi&oacute;.<\/p>\n<p>-No me vas a romper. -me coloqu&eacute; sentado como tantas otras veces y le pas&eacute; la mano por la cabeza acariciando el escaso pelo blanco. Me sosten&iacute;a sobre los pies para no pesarle y &eacute;l me sujet&oacute; la cintura para que terminara de tomar asiento sobre una pierna.<\/p>\n<p>Me gir&eacute; hac&iacute;a &eacute;l y aproxim&oacute; la cara para besarme la boca, le respond&iacute;a al beso abri&eacute;ndola ligeramente, sent&iacute;a la presi&oacute;n de su brazo apret&aacute;ndome contra su pecho, su aliento tibio y con olor a violetas rozando mis labios, la dulzura de su saliva cuando me introdujo la lengua. La m&iacute;a sali&oacute; a su encuentro y nos fundimos en un suave beso sin exigencias. Sab&iacute;a besar de maravilla.<\/p>\n<p>Me lami&oacute; la lengua, los labios, yo hice lo mismo gozando de su ternura que parec&iacute;a paterna, hasta que re&iacute; ahogado, se hab&iacute;a recortado el bigote y me hac&iacute;a cosquillas en la nariz con sus pelos.<\/p>\n<p>-Bienvenido a tu casa peque&ntilde;o, a tu mundo, donde debes estar.<\/p>\n<p>-Gracias Eduardo, por acogerme y brindarme tu casa.<\/p>\n<p>-No vuelvas a repetirlo, esta es tu casa y as&iacute; lo debes tomar. -volvimos a besarnos, me daba cuenta del cari&ntilde;o que aquel hombre me ten&iacute;a, y claro que estaba desmejorado, flaco, y se le notaban los estragos que su enfermedad operaba en su organismo adem&aacute;s de los a&ntilde;os, pero a&uacute;n estaba fuerte.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; un peque&ntilde;o gru&ntilde;ido y busque el origen, del alejado sof&aacute; chester, Dulce saltaba al suelo y se acerc&oacute; a paso r&aacute;pido, pero sigiloso, observ&aacute;ndome, lleg&oacute; y puso las patitas delanteras en la otra pierna de Eduardo reclamando sus derechos.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a crecido, quiz&aacute; habr&iacute;a alcanzado su m&aacute;ximo crecimiento, adelant&eacute; la mano para acariciarle la cabeza y volvi&oacute; a gru&ntilde;ir, la retir&eacute; con rapidez y Eduardo solt&oacute; una carcajada mientras Dulce mov&iacute;a el rabo de un lado a otro.<\/p>\n<p>-Perro malo, &iquest;te has olvidado de &Aacute;ngel? -Dulce me miraba lastimero, parec&iacute;a haber comprendido lo que le dec&iacute;a Eduardo, acerc&oacute; su ociquito negro y h&uacute;medo y empez&oacute; a olerme, volv&iacute; a intentar acariciarle y me lami&oacute; la mano. Eduardo no terminaba de re&iacute;r.<\/p>\n<p>-Si que te recuerda, te da la bienvenida. -Dulce se anim&oacute; y se subi&oacute; sobre mis piernas, intentando llegar a mi cara para lamerla como hizo con la mano, le abrac&eacute; y le sub&iacute; para que lo hiciera. Fue en ese momento cuando me sent&iacute; verdaderamente en mi casa. Tuve que reprimir sus efusiones y depositarle en el suelo, ahora quer&iacute;a seguir jugando.<\/p>\n<p>No me hab&iacute;a dado cuenta pero Pablo hab&iacute;a llegado y contemplaba la escena.<\/p>\n<p>-Ya tienes tu equipaje en la habitaci&oacute;n, Carmen y Alicia te lo est&aacute;n colocando&hellip;<\/p>\n<p>Hasta la hora de la cena no se present&oacute; Ana Mar&iacute;a, no porque me rehuyera, estaba fuera de casa cuando llegamos. Segu&iacute;a tan majestuosa y bella como siempre, vest&iacute;a elegantemente un traje primaveral de seda y me ofreci&oacute; la mejilla para que se la besara. Cuando lo hice se me qued&oacute; mirando la cara.<\/p>\n<p>-Necesitas un tratamiento intensivo de piel cari&ntilde;o, tendr&eacute; que ocuparme de eso. -s&iacute;, ya tendr&iacute;a desde ahora quien se ocupar&iacute;a de mi piel, de los pelos, las u&ntilde;as, y de desvalijar la cartera de Eduardo.<\/p>\n<p>As&iacute; fue el reencuentro con lo m&aacute;s parecido a lo que podr&iacute;amos llamar mi familia cercana. Empezaba un nuevo ciclo de mi vida y esperaba que fuera agradable, provechoso y feliz para todos.<\/p>\n<p>&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;-<\/p>\n<p>La primera semana fue de una fren&eacute;tica actividad y movimiento incesante.<\/p>\n<p>Vinieron Guido y Oleguer, mis profesores, para organizar las clases y esa misma semana se reanudaron como antes, Pablo volvi&oacute; a la universidad y a emplear la moto que le regal&oacute; don Manuel para desplazarse, dec&iacute;a que le resultaba m&aacute;s pr&aacute;ctico.<\/p>\n<p>El lunes me llam&oacute; Alberto, hab&iacute;a estado con Oriol y David y sab&iacute;a que hab&iacute;a vuelto, esperaba su acostumbrada llamada y me alegr&eacute;, se interes&oacute; por la vida que llevar&iacute;a a partir de ahora. Sent&iacute; que ten&iacute;a dudas cuando me dijo si me gustar&iacute;a salir con &eacute;l un d&iacute;a para hablar y tomar algo.<\/p>\n<p>-Por supuesto que me gustar&aacute;, y adem&aacute;s encantado de estar un rato a tu lado, &iquest;a qu&eacute; vienen esas dudas? -era muy, pero muy sincero en lo que le dec&iacute;a y &eacute;l lo not&oacute; por que su acento cambi&oacute; a m&aacute;s alegre.<\/p>\n<p>-Perdona, pens&eacute; que al estar con Pablo igual no ten&iacute;as tiempo, o no te apetecer&iacute;a, no lo se de verdad, &iquest;puedes disculparme? -de verdad que no le entend&iacute;a que hablara con cierto miedo.<\/p>\n<p>-Para, para&hellip;, tu y yo somos amigos, estos meses de atr&aacute;s te has interesado por mi m&aacute;s que nadie y Pablo no tiene nada que decir si quiero verte o no. -esperaba haber dejado claro cual era mi posici&oacute;n, y Alberto me gustaba como amigo, me hac&iacute;a re&iacute;r cuando me sent&iacute;a triste y me sab&iacute;a escuchar.<\/p>\n<p>Quedamos en que me recoger&iacute;a el viernes aunque antes me llamar&iacute;a, pero sus llamadas, a partir de ese momento, se hicieron constantes y lo hac&iacute;a todos los d&iacute;as para hablar un rato.<\/p>\n<p>Guido me convenci&oacute; para que retomara las clases de danza y guitarra, ten&iacute;a grandes dudas de que fuera conveniente, pero Eduardo me anim&oacute;, sobre todo para que saliera de casa y me relacionara, de momento tendr&iacute;a tiempo hasta que comenzara en la universidad mis clases, luego ya ver&iacute;amos.<\/p>\n<p>El chofer sali&oacute; varios d&iacute;as conmigo para ense&ntilde;arme la ciudad y como circular por ella, el camino de la escuela de danza y lugares donde tendr&iacute;a que transitar, pero ya con el coche conducido por mi. Justino era totalmente diferente a su antecesor, amable y no impon&iacute;a tanto aunque tambi&eacute;n era un hombre fuerte.<\/p>\n<p>Me estaba convirtiendo en un ciudadano cualquiera, un chico m&aacute;s de los que pululaban por las calles y gozaba de mi libertad, de esa sensaci&oacute;n placentera de sentirte propietario de ti mismo.<\/p>\n<p>El martes a la noche y durante la cena Ana Mar&iacute;a me habl&oacute;.<\/p>\n<p>-He quedado para ma&ntilde;ana con Oriol en el sal&oacute;n de belleza, &iquest;te apetece acompa&ntilde;arnos?, la verdad es que ya lo necesitas querido. -la vi mirarme las u&ntilde;as, m&aacute;s lo que ya me hab&iacute;a hablado sobre mi piel fueron suficiente est&iacute;mulo para que dijera que s&iacute; entusiasmado.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s se lo comentar&iacute;a a Pablo, cuando a la noche fui hasta su habitaci&oacute;n. Como siempre estaba estudiando y con desgana apart&oacute; los papeles para atenderme.<\/p>\n<p>-&iquest;Has oido lo que me ha pedido Ana?<\/p>\n<p>-Es normal, ya sabes como es ella, le gusta la perfecci&oacute;n y la belleza. -Pablo no entend&iacute;a lo que eso significaba para mi y le mir&eacute; descorazonado.<\/p>\n<p>-No es eso Pablo, esta vez no ha sido como si fuera una obligaci&oacute;n impuesta por Eduardo, me coloca casi al nivel de Oriol, &iquest;te das cuenta? -Pablo me dirigi&oacute; una sonrisa condescendiente y tiro de mi mano para que me sentara en sus rodillas.<\/p>\n<p>-Mira &Aacute;ngel, yo se que Ana Mar&iacute;a te aprecia, en serio que pienso as&iacute;, pero creo que en esta ocasi&oacute;n se esta valiendo de ti para acercarse a su hijo. -me qued&eacute; un momento pensativo.<\/p>\n<p>-Puede que sea as&iacute;, pero me hace ilusi&oacute;n pensar que importo a la gente, y mira que es a pesar de los celos que siento por que te acuestas con ella, no se, necesito que me quieran.<\/p>\n<p>-Yo lo hago &Aacute;ngel.<\/p>\n<p>-S&iacute;, como ahora, desde que volvimos no hemos vuelto a estar juntos. -en ese momento sent&iacute; que volv&iacute;a a ser injusto.<\/p>\n<p>-&iexcl;Oh! Perd&oacute;name Pablo. -me abraz&oacute; y empez&oacute; a besarme la mejilla pasando los labios con suavidad por ella.<\/p>\n<p>-Tengo que hablarte de algo &Aacute;ngel, Eduardo desea estar presente, solo algunas veces, cuando lo hagamos, y no se si tu&hellip;, si te agradar&aacute; eso. Ya te hab&iacute;a dicho que no puede participar pero le gusta mirar&hellip; -lo pens&eacute; solo unos segundos, no ve&iacute;a el problema, Eduardo ya hab&iacute;a visto como otros hombres me follaban, Yasin sobre todo.<\/p>\n<p>-No me importa, para nada, puede estar si es lo que quiere. -Pablo me regalo un beso en la boca que hubiera deseado que continuara en su cama. Se puso de pi&eacute; y me acompa&ntilde;&oacute; hasta la puerta.<\/p>\n<p>-Ahora tengo que seguir estudiando &Aacute;ngel, este trimestre ser&aacute; decisivo, &iquest;lo entiendes? -en lugar de responderle me colgu&eacute; de su cuello para continuar bes&aacute;ndole los segundos de tiempo que a&uacute;n me dedicaba.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; a mi cuarto me extra&ntilde;&oacute; encontrar la puerta abierta, no entend&iacute;a de que manera Dulce hab&iacute;a conseguido abrirla y esperaba tendido sobre mi cama.<\/p>\n<p>Me met&iacute; bajo la s&aacute;bana y le abrac&eacute; contra mi, solamente un fiel animal como &eacute;l deseaba dormir a mi lado, muchos hombres me deseaban y ten&iacute;a que dormir solo. Le bes&eacute; agradecido la cabeza y &eacute;l la volvi&oacute; para lamerme los labios, luego me qued&eacute; dormido.<\/p>\n<p>El encuentro con Oriol, poder hablar con &eacute;l, saber que sent&iacute;amos los mismos placeres de ser atendidos en el sal&oacute;n por personal especializado, result&oacute; sumamente agradable.<\/p>\n<p>Tuvieron que aplicarse con mis manos y pies, &eacute;l estaba perfecto, el masaje delicado y acariciador por las dos lindas muchachas que nos acariciaban con cierta envidia era adormecedor. Me arreglaron el cabello y segu&iacute;an dej&aacute;ndolo largo por orden de Ana Mar&iacute;a, me depilaron los escasos pelos que ten&iacute;a y segu&iacute;a conservando los de las axilas y el pubis recortado.<\/p>\n<p>Salimos para ir a comer los tres a un restaurante donde ya hab&iacute;a estado con Ana Mar&iacute;a, resultaba ser un soberbio d&iacute;a que me apetec&iacute;a que se repitiera. Y Oriol y yo intimamos un poco m&aacute;s. Me habl&oacute; de Alberto, como si solamente fuera un amigo suyo y de David. En realidad me lo ponder&oacute; muy bien y que le agradaba que nos hubi&eacute;ramos hecho tan amigos.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a bien, a gusto con mi nueva vida, pleno de satisfacci&oacute;n aunque recordaba a &Aacute;lvaro, sin desearlo siquiera y pretendiera apartarle de mi cabeza.<\/p>\n<p>El jueves me dispuse a iniciar mi primera clase en la escuela, conduje sin salirme de las calles que conoc&iacute;a sin problemas. Para llegar al aparcamiento trasero ten&iacute;a que pasar primero por delante de la entrada principal, el recuerdo del coche de Eduardo esper&aacute;ndome con Damian consigui&oacute; que me estremeciera.<\/p>\n<p>Entr&eacute; por la puerta trasera cargado con la guitarra, mis cuadernos, partituras y una mochila con la ropa de danza. Pas&eacute; veloz para no tener que saludar hasta llegar al primer piso, a la sala donde impart&iacute;a sus clases Martina.<\/p>\n<p>Me recibi&oacute; con una abrazo sin hacer menci&oacute;n a lo sucedido aquel d&iacute;a, y lo agradec&iacute;, quer&iacute;a olvidarlo como si no hubiera existido, aunque sab&iacute;a que de momento no ser&iacute;a posible. La clase pas&oacute; con rapidez y me dijo que no hab&iacute;a perdido mucha practica en los meses que lo dej&eacute;, tuve que aclararle que algunas veces cog&iacute;a la guitarra all&iacute; donde estaba.<\/p>\n<p>En los vestuarios no hab&iacute;a nadie y pod&iacute;a escuchar la m&uacute;sica que me llegaba del sal&oacute;n de baile, me desnud&eacute; y me puse las mallas, los calentadores y una camiseta sin mangas. Mientras lo hac&iacute;a miraba el lugar donde aquella tarde Ian mi forz&oacute; a tener sexo con &eacute;l. Era un recuerdo penoso pero no estaba traumatizado por ello.<\/p>\n<p>En el sal&oacute;n hab&iacute;a una docena de alumnos entre chicos y chicas, Guido se me acerc&oacute; para darme instrucciones, me pidi&oacute; que de momento solamente hiciera barra para calentarme. Me hab&iacute;a dado cuenta de que conoc&iacute;a a algunos de los bailarines y tambi&eacute;n me percat&eacute; que Ian danzaba como si estuviera en un sue&ntilde;o hasta que se dio cuenta de mi presencia.<\/p>\n<p>Se qued&oacute; quieto unas mil&eacute;simas de segundo, como suspendido en el aire, fue una visi&oacute;n muy r&aacute;pida donde nuestros ojos se encontraron para al instante girar en un salto abierto y perdimos el contacto tan intenso. No se acerc&oacute; a mi, solo me dirigi&oacute; una sonrisa y continuo su labor pero notaba su mirada prendida en mi.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an sido solo unos meses pero le notaba m&aacute;s maduro, m&aacute;s conciso y elegante en sus movimientos, con el pantal&oacute;n recogido en la cintura y subido para no molestarle le marcaba los duros gl&uacute;teos y el bulto de sus intimidades. Continuaba estando divino, con el pelo alborotado y la cinta conteniendo el sudor en la frente sujet&aacute;ndoselo.<\/p>\n<p>Apart&eacute; la mirada de &eacute;l para observarlo con disimulo por el gran espejo a mi costado.<\/p>\n<p>Al terminar la clase salimos los chicos hacia nuestros vestuarios y entonces, andando por el pasillo, se me situ&oacute; al lado.<\/p>\n<p>-&Aacute;ngel, &iquest;conseguir&eacute; alguna vez que me perdones?<\/p>\n<p>-No tengo nada que perdonar, aquello est&aacute; olvidado. -se qued&oacute; un momento indeciso y se adelant&oacute; un paso para girar la cabeza y mirarme.<\/p>\n<p>-Aquel d&iacute;a quer&iacute;a pedirte perd&oacute;n, de verdad que no deseaba volver a repetirlo, estaba arrepentido &Aacute;ngel, huiste por mi culpa y terminaste por caer en las garras de aquel tipo. -gir&eacute; tambi&eacute;n la cabeza parar mirarle extra&ntilde;ado.<\/p>\n<p>-Ian, hubiera pasado lo mismo, unos minutos m&aacute;s tarde o en el momento que sucedi&oacute;, &iquest;que importancia tiene eso?<\/p>\n<p>-No lo se, me siento responsable a pesar de todo, culpable de lo que pas&oacute;.<\/p>\n<p>-No fuiste el responsable, puedes estar tranquilo, no pienso que tu intervenci&oacute;n provocara mi secuestro, eso ya estaba orquestado.<\/p>\n<p>-Entonces, &iquest;me perdonas? -su insistencia me parec&iacute;a curiosa y me divert&iacute;a verle tan preocupado por lo que yo pudiera pensar o sentir.<\/p>\n<p>-Si eso te tranquiliza, de acuerdo, est&aacute;s perdonado. -su cara de chico malo se ilumin&oacute; con una sonrisa, se quit&oacute; la tira para limpiarse el sudor de la cara y me ofreci&oacute; su mano h&uacute;meda, se la estreche con cierta prevenci&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Entonces amigos?<\/p>\n<p>-Vale, pero su&eacute;ltame la mano. -se dio cuenta de que me la ten&iacute;a cogida m&aacute;s tiempo del prudente y me la solt&oacute; a la vez que se re&iacute;a.<\/p>\n<p>-No quiero volver a hacer que te enfades. -ya no hablamos m&aacute;s hasta llegar a las taquillas, nos quitamos la ropa y fuimos a las duchas. Los dem&aacute;s compa&ntilde;eros estaban bajo los chorros de agua y nos unimos a ellos.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a dejado la guitarra en la clase y sub&iacute; a recogerla, al bajar Ian estaba en la salida trasera, me vio con tanto paquete que sujet&oacute; la puerta para que pasara.<\/p>\n<p>Me sigui&oacute; hasta el coche y le entregu&eacute; la guitarra para que me la sostuviera mientras abr&iacute;a el maletero.<\/p>\n<p>-Creo que para celebrar tu vuelta tengo que invitarte a un refresco o un caf&eacute;, &iquest;qu&eacute; me dices?<\/p>\n<p>-No se Ian, tengo algo de prisa, mejor otro d&iacute;a. -hab&iacute;a puesto cara lastimera.<\/p>\n<p>-Por favor &Aacute;ngel, como muestra de que de verdad me has perdonado. -entonces hizo una cosa que me pareci&oacute; rid&iacute;cula, coloc&oacute; una rodilla en el suelo y me imploraba uniendo las manos, Dej&eacute; salir al aire una risa divertida y alegre, Ian estaba tan cambiado y diferente.<\/p>\n<p>-Te prometo que no dejare que algo malo te pase cuando est&eacute;s a mi lado, por favor di que s&iacute;, no te ocupar&eacute; toda la tarde. -algunos chicos y chicas nos miraban asombrados y me ruborice.<\/p>\n<p>-De acuerdo pero lev&aacute;ntate ya, nos est&aacute;n mirando.<\/p>\n<p>-Tengo all&iacute; mi moto, llegaremos antes con ella y luego te devuelvo para que recojas el coche, &iquest;de acuerdo? -dudaba, Ian me estaba convenciendo con mucha facilidad y a&uacute;n no ten&iacute;a muy claras mis ideas.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a pasarme la vida sintiendo miedos y amedrentado, deb&iacute;a enfrentarme a las contrariedades y luchar para sobrevivir, y aprender a defenderme.<\/p>\n<p>-&iexcl;Conforme! Vamos, pero que sea poco tiempo. -la sonrisa que me ofreci&oacute; era gratificante.<\/p>\n<p>Llegamos al aparcamiento donde ten&iacute;a su moto, debajo de una marquesina dedicada a cobijar bicicletas y motos, no era tan impresionante como la de Pablo, de tipo deportivo y con un solo asiento corrido para los dos pasajeros, Ian parec&iacute;a orgulloso de ser su due&ntilde;o. Sac&oacute; dos cascos y me ofreci&oacute; uno.<\/p>\n<p>-P&oacute;ntelo. -me hab&iacute;a quedado con &eacute;l en la mano sin saber que hacer y se dio cuenta de que no estaba acostumbrado, me ayud&oacute; a pon&eacute;rmelo y quit&aacute;rmelo varias veces.<\/p>\n<p>-No es tan dif&iacute;cil, te acostumbrar&aacute;s con el tiempo. -hablaba como si a partir de ese momento pensara llevarme a menudo de paseo, su fuerte y duro culo de bailar&iacute;n se ve&iacute;a aumentado por la postura inclinada que ten&iacute;a sobre la moto, no le llev&eacute; la contraria y pas&eacute; una pierna para montar una vez que inclin&oacute; la m&aacute;quina.<\/p>\n<p>-Solo tienes que sujetarte fuerte a mi y pegarte todo lo que puedas. -hice lo que me ped&iacute;a y me abrac&eacute; a su cintura, sin pegarme demasiado a aquellas portentosas nalgas. No se qued&oacute; satisfecho y pas&oacute; la mano derecha detr&aacute;s de mi culo para acercarme m&aacute;s.<\/p>\n<p>Escuchaba el silbido del viento en mis o&iacute;dos, aumentado al pasar por las peque&ntilde;as aberturas del casco, sent&iacute;a como se tensaba su duro abdomen bajo mis manos, y tuve que llevar mi pensamiento a otra parte para no excitarme al estar abrazado a su espl&eacute;ndido cuerpo, y con mi polla bien pegada a su trasero.<\/p>\n<p>Segu&iacute;amos una arteria principal de la ciudad y con su moto no ten&iacute;a problemas con el denso tr&aacute;fico de aquella hora, llegamos a la plaza donde se ergu&iacute;a el edificio m&aacute;s alto de la ciudad, una torre ovalada de cristal negro que se elevaba hasta el cielo, se detuvo en una calle lateral y se meti&oacute; en un parking para estacionar la moto.<\/p>\n<p>-&iquest;No hemos venido muy lejos Ian?<\/p>\n<p>-Han sido siete minutos, con tu choche a&uacute;n estar&iacute;amos al principio del camino, no est&aacute; lejos, aqu&iacute; vengo con mis amigos, quer&iacute;a que lo conocieras.<\/p>\n<p>El local era un recinto alegre, amplio, y adem&aacute;s con una escalera que conduc&iacute;a a un primer piso con un cartel de: &ldquo;comedor y reservados&rdquo;, con mesas distribuidas en distintas zonas y una barra en forma de &ldquo;U&rdquo;. Estaba bastante concurrido a esas horas, pero no lleno, hab&iacute;a mesas libres y tambi&eacute;n espacios libres en la enorme barra.<\/p>\n<p>Llegamos ante una mesa donde estaban sentadas seis personas, cinco chicos y una mujer, al notar nuestra presencia se giraron los que ten&iacute;amos de espaldas y me llev&eacute; un susto de muerte y tambi&eacute;n dos de ellos.<\/p>\n<p>Se trababa de Erico y Alberto, se pusieron r&aacute;pidamente de pi&eacute; y Erico, el m&aacute;s cercano, abri&oacute; los brazos para acogerme en ellos sin perder la cara de sorpresa que le hab&iacute;a quedado, luego Alberto que no estaba menos sorprendido.<\/p>\n<p>-&iquest;Ya hemos llegado al viernes? -en referencia a que hab&iacute;amos quedado para vernos al d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>Tuvimos que explicarnos la situaci&oacute;n unos a otros. Alberto trabajaba en el alto edificio de al lado, en una empresa de asesoramientos o algo as&iacute;, hab&iacute;a quedado con Erico para hablar, no dijo de qu&eacute;, y todas las tardes m&aacute;s o menos se reun&iacute;an en aquel lugar un grupo de amigos, all&iacute; com&iacute;a &eacute;l los d&iacute;as laborales, los otros tres hombre y la mujer eran compa&ntilde;eros suyos.<\/p>\n<p>Ian ten&iacute;a su casa en la misma calle donde viv&iacute;a la familia de Erico y Oriol, de una manera u otra los tres se conoc&iacute;an y nosotros dijimos de donde ven&iacute;a nuestra relaci&oacute;n, de la escuela de m&uacute;sica y artes esc&eacute;nicas. Cuando el emocionante momento pas&oacute; pidieron nuestras bebidas, unos simples refrescos para evitar marearnos, Alberto me ofreci&oacute; asiento a su lado.<\/p>\n<p>-A &Aacute;ngel lo he tra&iacute;do yo. -le dijo Ian entre bromas y te lo dejo pero no abuses. -todos rieron pero yo present&iacute;a que no era totalmente de su gusto que me sentara al lado de Alberto.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de preguntarme sobre como me encontraba me hablo de su trabajo, La sociedad donde trabajaba asesoraba sobre variados &aacute;mbitos, desde inversiones financieras hasta la elecci&oacute;n del personal para empresas, don Manuel, Eduardo y el doctor Salvatierra eran de los m&aacute;s importantes accionistas, y realmente con los problemas laborales del momento, David lo hab&iacute;a dado su apoyo para comenzar a trabajar all&iacute;, y no estaba descontento, ni con su salario ni con sus funciones.<\/p>\n<p>Cuando nos despedimos para volver a recoger mi coche Alberto confirm&oacute; que segu&iacute;amos manteniendo nuestro encuentro del d&iacute;a siguiente, y como Ian escuchaba pregunt&oacute; el motivo de que no fuera all&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Mi grupo de amigos y afines lentamente aumentaba, de alguna forma y desde ahora, Ian tendr&iacute;a una frecuente presencia en mi vida lo mismo que Alberto o Erico, pero no quer&iacute;a enredarme con ellos sentimentalmente, los quer&iacute;a tener como amigos, sim problemas emocionales.<\/p>\n<p>En la cena de esa noche le ped&iacute; a Eduardo un favor que me estaba rondando la cabeza desde hac&iacute;a muchos d&iacute;as.<\/p>\n<p>-Aquel polic&iacute;a que me rescat&oacute;, creo que se llamaba Guti&eacute;rrez, y la mujer su ayudante, me gustar&iacute;a darles las gracias por rescatarme, si es posible me gustar&iacute;a hacerlo, expusieron sus vidas por mi. -Eduardo dej&oacute; el tenedor y me mir&oacute; mientras sorb&iacute;a su agua.<\/p>\n<p>-Me parece magn&iacute;fico y muy apropiado, adem&aacute;s yo mismo lo quiero hacer y entregarles un cheque para su organizaci&oacute;n de hu&eacute;rfanos del cuerpo, lo gestionar&eacute; no te preocupes. -me hubiera gustado agradecerle su disposici&oacute;n a cumplir todos mis deseos, y creo que lo supo ver en mi sonrisa y la humedad de mis ojos.<\/p>\n<p>Al &uacute;nico al quien no pod&iacute;a demostrarle mi gratitud inmensa era a Goio, aquel muchacho cojo que se interpuso y recibi&oacute; el disparo que me hubiera quitado la vida. Donde fuera que estuviera leer&iacute;a en mi coraz&oacute;n mi inmenso y nunca suficiente agradecimiento.<\/p>\n<p>Esa noche en particular necesita m&aacute;s que nunca la compa&ntilde;&iacute;a de alguien que me abrazara, no pensaba precisamente en Dulce, esper&eacute; sin dormir hasta una hora prudente donde Pablo hubiera terminado sus trabajos y entr&eacute; en su habitaci&oacute;n. A&uacute;n continuaba perdiendo la vista en la pantalla del ordenado y en el mont&oacute;n de libros y papeles de su mesa.<\/p>\n<p>-&iquest;Puedo esperarte a que termines? -apart&oacute; un momento la mirada de su trabajo para fijarla en mi.<\/p>\n<p>-Termino enseguida y me doy una ducha r&aacute;pida. -pas&eacute; por su lado con la tentaci&oacute;n de abrazarle, pero solamente me encamin&eacute; a su cama y me tend&iacute; sobre ella.<\/p>\n<p>Cuando recogi&oacute; los papeles y se encamin&oacute; al ba&ntilde;o le segu&iacute;, se desnud&oacute; y las ganas de ser seducido y entrar tras los cristales con &eacute;l me asaltaban lujuriosos, miraba su silueta espl&eacute;ndida tras los cristales empa&ntilde;ados por el vapor y otra vez sent&iacute;a mi pene despertar ante el deseo de su verga, sal&iacute; del ba&ntilde;o y decid&iacute; esperarle en la cama.<\/p>\n<p>-He visto a Alberto esta tarde. -le puse al d&iacute;a de como mi compa&ntilde;ero de baile me hab&iacute;a llevado hasta el bar donde nos encontramos, y de todo lo que me pareci&oacute; prudente que supiera, y a la vez le acariciaba el vello del pecho.<\/p>\n<p>Me mont&eacute; sobre su abdomen y me quit&eacute; la chaqueta, &eacute;l no llevaba otra cosa que el pantaloncito de dormir, me inclin&eacute; y bes&eacute; sus duras tetillas.<\/p>\n<p>-Te lo has pasado bien y consiguiendo amistades, &iquest;est&aacute;s contento de haber vuelto?<\/p>\n<p>-Lo estoy de estar a tu lado y tenerte, mi Pablo, amor m&iacute;o. -nuestros labios se encend&iacute;an los unos sobre los otros sabore&aacute;ndose y lami&eacute;ndose.<\/p>\n<p>-Te necesito Pablo, hazme tuyo amor. -llev&eacute; la mano a mi retaguard&iacute;a, el bulto descomunal de la polla romp&iacute;a la suave seda.<\/p>\n<p>-La quiero toda para mi Pablo, d&aacute;mela.<\/p>\n<p>Seguir&aacute;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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