{"id":20684,"date":"2019-05-06T22:00:00","date_gmt":"2019-05-06T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-05-06T22:00:00","modified_gmt":"2019-05-06T22:00:00","slug":"20684-dona-ana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20684-dona-ana\/","title":{"rendered":"Una beata madura me dej\u00f3 una huella marcada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20684\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ese d&iacute;a do&ntilde;a Ana no hab&iacute;a parado de mandarme &oacute;rdenes, que si arriba, que si abajo. Todos los pormenores de la procesi&oacute;n que ten&iacute;a lugar esa noche eran comprobados por la se&ntilde;ora, ya bien envi&aacute;ndome a ver el estado de las flores o bien la mantilla y el vestido negro. A&ntilde;ado, para mayor seguridad, esto. Estas cosas que digo, que voy a decir, si puedo, no est&aacute;n ya, o no est&aacute;n todav&iacute;a. Pero estoy aqu&iacute;. Todav&iacute;a, pues, estoy obligado a a&ntilde;adir esto. Pero heme aqu&iacute;, yo que estoy aqu&iacute;, en relaci&oacute;n a m&iacute; que lo vi todo.<\/p>\n<p>Otra cosa: lo que digo, lo que dir&eacute; tal vez a este respecto a ella, No tengo, pues, que inquietarme. No voy pues al desastre, no voy a parte alguna, las aventuras y desventuras de do&ntilde;a Ana me importen, lo hecho, hecho est&aacute;, a esto le llamo aventuras. De aqu&iacute; una incierta confusi&oacute;n a los exordios, el tiempo de colocar a do&ntilde;a Ana. Pues s&iacute;, todo el puto d&iacute;a con el tema de la procesi&oacute;n de esa noche y con la llegada de la virgen de los carmeles me ten&iacute;a frito.<\/p>\n<p>Acababa de llegar en el muelle de este peque&ntilde;o pueblo alejado de la mano de dios la esfinge del santo patr&oacute;n de yeso macizo policromado en doble capa. La se&ntilde;ora quer&iacute;a ver en persona las condiciones en que hab&iacute;a llegado la esfinge. Don Ferm&iacute;n me hab&iacute;a dado &oacute;rdenes de que ese d&iacute;a, estuviera a las &oacute;rdenes de la se&ntilde;ora. En pose autoritaria mandaba &oacute;rdenes en cuanto a la celebraci&oacute;n en cuesti&oacute;n. Era recta, aplomada, con solidez de asentamiento, de penetrante mirada; alta estatura, pechugona, de culazo marcado de piel acerada y cabellos casta&ntilde;os con unos ojos de hurraca. A sus casi cincuenta a&ntilde;os era todo orgullo, como dec&iacute;a mi madre, una relamida de cuidado. Don Ferm&iacute;n, su marido sal&iacute;a de caza y me insisti&oacute; en que acompa&ntilde;ara a do&ntilde;a Ana del peque&ntilde;o carguero con la furgoneta.<\/p>\n<p>Subimos a la embarcaci&oacute;n con la trampilla que nos tendi&oacute; el patr&oacute;n, do&ntilde;a Ana iba sorteando con molesta desgana los aparejos de la parte de proa.<\/p>\n<p>&mdash; Do&ntilde;a Ana, bienvenida, hemos tenido un trayecto algo ajetreado pero el Santo est&aacute; abajo, perdone si hemos tardado algo, yo solo tengo un marinero a bordo, como puede ver soy viejo, aunque eso no me impide haber llevado el santo patr&oacute;n de mi pueblo.<\/p>\n<p>&mdash; No se preocupe, la cuesti&oacute;n es que ya lo tenemos aqu&iacute;, si me permite ver el estado.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, si quiere bajar abajo, aunque est&aacute; muy desordenado, piense que dormimos y llevamos la carga abajo &mdash; se excus&oacute; el patr&oacute;n.<\/p>\n<p>Bajamos, el ambiente ol&iacute;a a salitre marino y a humedad mezclada con aceite de los motores. Do&ntilde;a Ana se tap&oacute; la boca con un pa&ntilde;uelo. En un compartimento un hombre de considerables dimensiones, con unas manos como garfios hab&iacute;a desatado la esfinge. Me ayudo a cargarla en la furgoneta, su rostro era rudo y sus ojos escrutadores, ten&iacute;a la fuerza de una bestia. Vest&iacute;a camiseta ra&iacute;da y pantalones desgastados, de sus labios prend&iacute;a un apestoso cigarrillo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Aqu&iacute; no hay ning&uacute;n bar que vayan morras? &mdash; pregunto de forma seca.<\/p>\n<p>&mdash; Bueno, aqu&iacute; la gente es de edad, apenas hay diversiones, de hecho yo cuando pueda ir&eacute; a la ciudad a buscar trabajo &mdash; dije.<\/p>\n<p>&mdash; Un pueblo de viejos y mojigatas, no s&eacute; como puedes aguantar aqu&iacute;. Hemos estado en el mar todo el mes y encima esta puta mierda &mdash; contesto en tono despectivo.<\/p>\n<p>Una vez cargada la esfinge sali&oacute; do&ntilde;a Ana y el marinero la devor&oacute; con su mirada, una vez pasada ella a su lado &eacute;l a sus espaldas escupi&oacute; en el suelo.<\/p>\n<p>Me tuvo todo la santa tarde en la parroquia con el p&aacute;rroco que si ayuda aqu&iacute; que si ayuda all&iacute;. Para m&aacute;s pesar en el muelle hab&iacute;amos dejado los tornillos de sujeci&oacute;n de la base, por lo cual tendr&iacute;a que volver all&iacute;.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a subir por la trampilla, llam&eacute;, pero el patr&oacute;n estaba ausente. Baj&eacute; donde hab&iacute;amos recogido horas antes la esfinge y solo observe la puerta de lo que parec&iacute;a ser el cuarto de literas abierto. Volv&iacute; a llamar y una voz con respiraci&oacute;n pesada me contesto que ya terminaba. Avance unos pasos y pude observar como el marinero se estaba masturbando acostado en la litera, un gran cipote y unos test&iacute;culos colgantes en balanceo debido a las sacudidas que le daba. Uno de sus ojos era vago, el otro estaba casi en blanco; apretaba los dientes mirando hac&iacute;a un ordenador port&aacute;til. Al verme continu&oacute; sin ning&uacute;n rubor, es m&aacute;s eyacul&oacute; soltando un chorro de semen haciendo un arco en el aire como si de una manguera a presi&oacute;n se tratara cayendo otra vez sobre su abundante vello p&uacute;bico dej&aacute;ndolo como una esponja mojada, ya que hab&iacute;a sido una paja tensionada en polla recta cayendo sobre su misma base. Se levant&oacute;, no llevaba pantalones, sus manos estaban pringosas de semen, caminado hac&iacute;a mi se iba limpiando las manos en su camiseta sudada y llena de manchas. Del glande rojizo brotaba un peque&ntilde;o resto de semen, su empalme hab&iacute;a menguado, quedando una polla en posici&oacute;n horizontal bajando por momentos. As&iacute; en esta posici&oacute;n le expliqu&eacute; lo que ven&iacute;a a buscar, aunque cambiando de tema me dijo:<\/p>\n<p>&mdash; Sabes, la vida del marino es dura, a mis 38 a&ntilde;os necesito satisfacciones y con el ordenata me mato a pajas cuando no tengo g&eacute;nero.<\/p>\n<p>&mdash; Si&hellip;, si&hellip;, es norma&hellip; normal, una persona necesita&hellip;, un alivio&hellip; &mdash; le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; El hijo puta del patr&oacute;n me deja solo en este puto pueblo costero de mierda, me paga una mierda, lo que le importa es su puta jubilaci&oacute;n. Sabes, me he follado a mucha guarra, mucha puta tambi&eacute;n, aunque no hago ascos a nada&hellip; &mdash; dijo en tono hiperb&oacute;lico &mdash;. Sabes, no te imaginas, no hace mucho, un chaval como t&uacute;, de unos 18 vino una traves&iacute;a con nosotros. En este mismo estercolero de habitaci&oacute;n y no habiendo t&iacute;as en los puertos que desembarc&aacute;bamos llevaba t&iacute;os, si, si&hellip; maricones&hellip; &mdash; dijo esperando mi respuesta de lo que yo pensara.<\/p>\n<p>&mdash; Cada cual es libre&hellip; &mdash; dije en tono dubitativo.<\/p>\n<p>&mdash; Sabes, &mdash; repiti&oacute; lo que era su palabra favorita &mdash; y me los tiraba, si, los enculaba, porque yo a los t&iacute;os los enculo; los enculaba delante del chaval. Sabes, al principio estaba asustado, pero sabes, tambi&eacute;n llegu&eacute; a encularlo, sabes&hellip; como lo oyes. Ten&iacute;a el puto culo cerrado, pero sabes&hellip; lo desvirgu&eacute;, lo empotr&eacute;, chillaba como un marrano el hijo puta. Sabes, llego a empalmar, me mamaba, me pon&iacute;a culo. Sabes&hellip; sabes&hellip; &mdash; dijo repiti&eacute;ndose una y otra vez.<\/p>\n<p>&mdash; Bueno, si me dice d&oacute;nde est&aacute; lo que he venido a buscar &mdash; dije de forma apresurada.<\/p>\n<p>&mdash; Est&aacute; donde estaba la estatua, pero sabes&hellip; oye&hellip; sabes, la mojigata de tu jefa, esa maduraca que ha venido&hellip; el patr&oacute;n, me ha dicho que le suministraba rabos, sabes&hellip; has visto cuando ha venido.<\/p>\n<p>&mdash; No s&eacute; qu&eacute; decirte, do&ntilde;a Ana, es tan m&iacute;stica, que es dif&iacute;cil &mdash; contest&eacute;.<\/p>\n<p>Cog&iacute; los materiales que necesitaba y qued&eacute; pensativo, se me hac&iacute;a dif&iacute;cil imaginar que un macarra hortera como ese pudiera&hellip; ni se me pasaba por la imaginaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Do&ntilde;a Ana marcaba el paso con su cirio en la mano, la pamela y el velo le daban ese aire misterioso, marchaba la primera tras la cofrad&iacute;a. Su marido, don Ferm&iacute;n se hab&iacute;a escusado que estaba muy cansado para acudir a la ceremonia, aunque me eximi&oacute; de acompa&ntilde;arla ya que el patr&oacute;n la llevar&iacute;a a la hacienda una vez terminada la procesi&oacute;n. Extra&ntilde;ado y a la vez contento por no tener que acompa&ntilde;arla me vino a la mente las palabras del marino. El ambiente ol&iacute;a a incienso, sonaban los tambores. Do&ntilde;a Ana erguida vi como miraba en direcci&oacute;n de lo que era el marinero, el cual estaba observando la procesi&oacute;n. Lavado y repeinado a&uacute;n manten&iacute;a ese aspecto voraz, como los cerdos en sus pocilgas cuando se revuelcan en la mierda. Cruzaron miradas, tanto al marino como al patr&oacute;n. Parec&iacute;a que hab&iacute;a complicidad.<\/p>\n<p>Terminada la procesi&oacute;n y dando rienda suelta a mis pensamientos di un rodeo acabando otra vez en el muelle. El aire marino de la noche le daba ese aspecto l&uacute;gubre. Volv&iacute; a pasar al lado del carguero y vi como el patr&oacute;n estaba fumando y ojeando el terreno, igual que un vigilante.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Dando un paseo, o preocupado por tu se&ntilde;ora? &mdash; me pregunt&oacute; el patr&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; No&hellip;, no, yo solo daba un peque&ntilde;o paseo, es que aqu&iacute; hay pocas distracciones, usted ya sabe.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, lo s&eacute;, soy hombre de mundo, aqu&iacute; nac&iacute;, pero tienes raz&oacute;n. Pero si quieres puedes ir abajo y hacerte un buen pajote mirando.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;C&oacute;mo dice? &mdash; pregunt&eacute; estupefacto.<\/p>\n<p>&mdash; Me han dicho que por la tarde has estado aqu&iacute;, y como mi ayudante es un bocazas se ha ido de la lengua.<\/p>\n<p>&mdash; Ya, pero no entiendo muy bien&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; Chaval, se la est&aacute; trajinando, ahora mismo ya mamaba como un cordero la jaca.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Do&ntilde;a Ana? &mdash; pregunt&eacute; algo exaltado.<\/p>\n<p>&mdash; La misma, en persona, pero baja, ponte en el rinc&oacute;n oscuro enfrente de la puerta.<\/p>\n<p>Baj&eacute;, o&iacute; gemidos roncos. La puerta estaba abierta, do&ntilde;a Ana succionaba esa polla que ya hab&iacute;a visto por la tarde. Lam&iacute;a el tronco, llevaba los guantes negros puestos y las med&iacute;as negras con sus zapatos de tac&oacute;n. Sus pechos en forma de pera colgaban, su co&ntilde;o velludo era abierto por el marinero e iba introduciendo dos dedos, con su otra la otra mano le insertaba otro dedo en la zona anal. Mamaba con ansiedad, el marinero estaba gimiendo. La volte&oacute; y en una maniobra de ataque le abri&oacute; las piernas al mismo tiempo que cog&iacute;a impulso para meterle el pene con fuerza. Empez&oacute; a bombearla como un toro bravo. Ve&iacute;a como los test&iacute;culos bamboleaban y llegaban al tope en cada embestida. La sonoridad de los choques emit&iacute;an un plof, plof, plof y unos chof, chof, chof. Do&ntilde;a Ana le ara&ntilde;aba la espalda peluda, le rodeaba con sus piernas dicha espalda con las medias negras. Vinieron los estertores, los &uacute;ltimos coletazos, do&ntilde;a Ana estertoreaba. El marino grito &ldquo; &iquest;d&oacute;nde la quieres puta?&rdquo; para volver a bombear una vez m&aacute;s y volver a repetir &ldquo; &iquest;d&oacute;nde? No respondiendo do&ntilde;a Ana, ya que se hab&iacute;a venido y estaba inerte el marinero se arque&oacute; sobre ella y descargo toda su lefa sobre la cara y pechos.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente acompa&ntilde;&eacute; a do&ntilde;a Ana a la iglesia, ten&iacute;a confesi&oacute;n, su rostro se mostraba serio y m&iacute;stico.<\/p>\n<p>Poco tiempo despu&eacute;s dej&eacute; de servir a do&ntilde;a Ana y me fui a iniciar mis estudios a la ciudad. A&uacute;n a d&iacute;a de hoy me hago unas monumentales masturbaciones pensando en dicha noche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Ese d&iacute;a do&ntilde;a Ana no hab&iacute;a parado de mandarme &oacute;rdenes, que si arriba, que si abajo. 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