{"id":20688,"date":"2019-05-06T22:00:00","date_gmt":"2019-05-06T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-05-06T22:00:00","modified_gmt":"2019-05-06T22:00:00","slug":"20688-laura-una-profesora-doblegada-por-sus-alumnos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20688-laura-una-profesora-doblegada-por-sus-alumnos-2\/","title":{"rendered":"Laura, una profesora doblegada por sus alumnos (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20688\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La profesora entr&oacute; al ba&ntilde;o y se meti&oacute; a la ba&ntilde;era. Abri&oacute; la llave de la ducha, recibiendo el agua fr&iacute;a, cosa que la relaj&oacute;. El semen impregnado en su rostro se desliz&oacute;, junto con el agua, y despu&eacute;s de recorrer su cuerpo fue a parar a la rejilla de desag&uuml;e. Estaba acostumbrada a llevar una vida al extremo, pero esto estaba llegando muy lejos. Se acababa de acostar con dos de sus alumnos. En realidad, la obligaron, pero a esos dos degenerados les tra&iacute;a sin cuidado si ella realmente los deseaba o no. &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a empezado todo? Se preguntaba mientras o&iacute;a a los chicos, en la habitaci&oacute;n, conversar entre ellos.<\/p>\n<p>Culpar al sex&oacute;pata de Mauro, quien hace unos minutos la hab&iacute;a humillado, dici&eacute;ndole palabras ultrajantes al o&iacute;do, mientras la pose&iacute;a, ser&iacute;a injusto. Mucho menos justo ser&iacute;a atribuir lo sucedido a Carlos, un chico que a sus dieciocho a&ntilde;os parec&iacute;a de catorce, tanto f&iacute;sica como mentalmente. &Eacute;l s&oacute;lo se vio enfrentado a una situaci&oacute;n en la que cualquier hombre sacar&iacute;a provecho. Por supuesto que eran unos malditos, pero no, no eran ellos el problema, sino la propia Laura, que no pod&iacute;a evitar tener relaciones t&oacute;xicas.<\/p>\n<p>Frot&oacute; su sexo con vehemencia, mientras o&iacute;a la voz inmadura de Carlos, que le dec&iacute;a algo a su c&oacute;mplice. No alcanzaba a escuchar las palabras, pero seguramente estar&iacute;an hablando de ella. &iquest;Ser&aacute; que Mauro le estaba contando c&oacute;mo la hab&iacute;a chantajeado? Se preguntaba Laura, aunque se inclinaba m&aacute;s a creer que el gordo ese se estar&iacute;a inventando una mentira, en donde ella ca&iacute;a rendida ante &eacute;l, tal vez debido a su irresistible pija. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. Lo de Mauro fue una casualidad, una funesta casualidad.<\/p>\n<p>Mientras el agua sal&iacute;a cada vez m&aacute;s caliente, sinti&oacute; rabia al recordar c&oacute;mo hab&iacute;an sucedido las cosas. Primero conoci&oacute; a Sergio. Era un hombre bajito, y pelado, un tipo que no val&iacute;a gran cosa, pero que se hab&iacute;a ganado un lugar en la cama de Laura, mediante su constante insistencia. Es que Laura era as&iacute;, no pod&iacute;a decir que no a nada, y era una mujer sumamente sexual, por lo que siempre terminaba encam&aacute;ndose con tipos que en realidad no quer&iacute;a. Hasta el momento no hab&iacute;a tenido mayores problemas. Prefer&iacute;a acostarse con tipos casados, para luego poder sac&aacute;rselos de encima con facilidad, y esto casi siempre le resultaba.<\/p>\n<p>Nunca pudo llegar a la ra&iacute;z de su obsesi&oacute;n por complacer a los hombres. Un psic&oacute;logo le hab&iacute;a explicado que probablemente todo hab&iacute;a comenzado con la muerte de su padre, pero no tuvo tiempo de ahondar en el tema, porque debi&oacute; abandonar terapia abruptamente. El propio terapeuta se le hab&iacute;a insinuado, y ella, cuando no, se lo cogi&oacute; de todas las maneras que conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>Laura sale de su ensimismamiento un rato y se da cuenta de que ya no escucha a los adolescentes conversar en su cuarto. Se fueron por fin, piensa, mientras se frota el rostro, ah&iacute; donde Mauro hab&iacute;a acabado. Siente desprecio de s&iacute; misma porque no pudo evitar disfrutar, por momentos, mientras su alumno la violaba. Siempre era lo mismo, se dejaba llevar por la calentura de los dem&aacute;s, y cuando todo terminaba se sent&iacute;a muy peque&ntilde;a. Ni siquiera ahora que la hab&iacute;an obligado pudo evitar mojarse. Aunque por suerte no hab&iacute;a acabado.<\/p>\n<p>Con Sergio era lo mismo. Lo &uacute;nico que le gustaba de &eacute;l, era la enorme atracci&oacute;n que sent&iacute;a por ella. Lo que iba a ser un polvo pasajero, se convirti&oacute; en semanas de sexo desenfrenado. Al final, &eacute;l ya se sent&iacute;a con la libertad de disponer de su cuerpo a su antojo, sab&iacute;a que Laura no le dec&iacute;a que no a nada. La hac&iacute;a vestirse con disfraces er&oacute;ticos: colegiala, polic&iacute;a, conejita, gat&uacute;bela, y otros tantos. Y un d&iacute;a, un maldito d&iacute;a le puso una venda en los ojos.<\/p>\n<p>Lo raro era que el propio Sergio no hab&iacute;a insistido tanto cuando ella decidi&oacute; cortarlo. Tampoco ten&iacute;a muchas opciones, si su mujer le&iacute;a algunos de los mensajes que le enviaba, le arruinar&iacute;a el matrimonio y destruir&iacute;a a su familia. Pero aquella noche, con la venda en los ojos, no hab&iacute;a estado solo con Sergio. &Eacute;l hab&iacute;a invitado a alguien, creyendo que Laura no se negar&iacute;a, al fin y al cabo, era tan f&aacute;cil&hellip; Pero ella, cuando sinti&oacute; el par de manos de m&aacute;s que la toqueteaban, se hab&iacute;a negado, le hab&iacute;a dicho que por favor le quite las vendas, que no quer&iacute;a estar con desconocidos. Pero los hombres no la oyeron, e hicieron con ella lo que quisieron.<\/p>\n<p>Laura escuch&oacute; la puerta del ba&ntilde;o abrirse, y dio un respingo. Despu&eacute;s de todo, sus alumnos no se hab&iacute;an ido. &iexcl;Pero si ya los hab&iacute;a complacido en todo! &iquest;Tan insaciables eran?<\/p>\n<p>La cortina se abri&oacute;, y se encontr&oacute; con el enorme cuerpo regordete de Mauro. Carlos estaba sentado al borde del bidet, mirando, estupefacto, el sinuoso cuerpo mojado. Parec&iacute;a un ni&ntilde;o maravillado al abrir el paquete de su juguete nuevo, pero este ni&ntilde;o estaba totalmente desnudo, con su verga todav&iacute;a h&uacute;meda por los fluidos de la profesora.<\/p>\n<p>&ndash; Ya les dije que si no me dejan en paz, no me van a tener nunca m&aacute;s. Tienen que entender que cuando una mujer les dice que no, es no.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Escuchaste Carlitos? La profe dice que nos vayamos. &ndash; Dijo Mauro, con tono burl&oacute;n &not;&ndash; &iquest;Qu&eacute; dec&iacute;s, le hacemos caso?<\/p>\n<p>&ndash; Ser&iacute;a una pena tener a una mujer as&iacute;, totalmente desnuda, y no hacer nada. &ndash; Contest&oacute; Carlos.<\/p>\n<p>&ndash; Cierto compa&ntilde;ero, adem&aacute;s, no creo que se niegue.<\/p>\n<p>&ndash; Pero si ya me estoy negando &iquest;O no escuchan? &iquest;Est&aacute;n locos? &ndash; dijo, mientras Mauro entraba a la ba&ntilde;era.<\/p>\n<p>&ndash; No te preocupes. &ndash; le susurr&oacute; al o&iacute;do, como para que escuche s&oacute;lo ella, mientras apoyaba su sexo en las nalgas desnudas, y la abrazaba por detr&aacute;s, para apoderarse de sus senos. &ndash; Esto va a quedar entre nosotros. Como lo de aquella vez.<\/p>\n<p>&ndash; Sos un pendejo perverso. &ndash; le dijo, con rabia, al tiempo que se rend&iacute;a.<\/p>\n<p>Aquella vez, le dijo el maldito, refiri&eacute;ndose a aquella noche cuando Sergio le puso una venda en los ojos. &iquest;C&oacute;mo iba a saber que Sergio estaba acostumbrado a irse con su sobrino de putas? &iquest;Y c&oacute;mo iba a saber que su sobrino era alumno suyo?<\/p>\n<p>Aquella vez era el cumplea&ntilde;os dieciocho de Mauro, y ahora que era todo un hombre hab&iacute;a que festejarlo a lo grande. Sergio no pod&iacute;a llevar a su sobrino a un cabaret cualquiera, ya que eso ya lo hac&iacute;an cuatro o cinco veces al a&ntilde;o. Esa noche deb&iacute;a ser especial, y no se le ocurr&iacute;a algo m&aacute;s especial que Laura. Ella era m&aacute;s bella que la mayor&iacute;a de las prostitutas que conoc&iacute;a, y lo mejor de todo era que se entregaba gratis. Cuando Mauro se encontr&oacute; con su regalo, no pudo evitar quedar paralizado. Sergio pens&oacute; que se deb&iacute;a a que le hab&iacute;a gustado mucho aquella mujer, y se sinti&oacute; orgulloso de s&iacute; mismo. No obstante, Mauro hab&iacute;a reconocido a su profesora de matem&aacute;ticas, y se hab&iacute;a guardado el secreto. La profesora, sin saber que se trataba de &eacute;l, se negaba a copular con un desconocido. Pero ni loco se ir&iacute;a sin poseerla. Adem&aacute;s, una mujer que se deja vendar los ojos, deber&iacute;a abstenerse de hacer cualquier reclamo. S&oacute;lo bast&oacute; que los hombres comenzaran a desvestirla para que la profesora dejara de resistirse&hellip;<\/p>\n<p>Mauro le quit&oacute; el jab&oacute;n de la mano.<\/p>\n<p>&ndash; Queda todo entre nosotros &ndash; Le repiti&oacute;, mientras le enjabonaba la espalda. Era lo mismo que le hab&iacute;a dicho por mensaje luego de enviarle las fotos que le hab&iacute;a sacado, totalmente desnuda, solo cubierta con la venda en los ojos. Laura hab&iacute;a quedado petrificada por el terror, al darse cuenta de que aquel desconocido era su alumno. &ldquo;qu&eacute;dese tranquila profe, nadie se va a enterar de lo que pas&oacute; entre nosotros&rdquo;.<\/p>\n<p>Estaba claro que aquellas palabras que fing&iacute;an tranquilizarla, no eran m&aacute;s que una amenaza velada. Y pronto confirm&oacute; sus sospechas. Mauro comenzaba a tomarse libertades con su profesora. Le enviaba mensajes picantes, y le reenviaba las fotos que le hab&iacute;a sacado la noche de su cumplea&ntilde;os, destacando la belleza de sus pechos, la suavidad de sus turgentes nalgas, la deliciosa humedad de su sexo, y su incre&iacute;ble habilidad para mascar verga. La profesora se sent&iacute;a impotente. Lo &uacute;nico que la pod&iacute;a salvar de no ser echada del trabajo, y no ser escrachada ante todo el mundo, era que esa promesa sea verdad. Falt&oacute; a clases varios d&iacute;as, diciendo que estaba enferma. Entonces Mauro le volvi&oacute; a jurar que no dijo, ni dir&iacute;a nada a nadie, y que por favor vuelva a clases. Ella trat&oacute; de apelar a su supuesta solidaridad, dici&eacute;ndole por mensaje, que lo que sucedi&oacute; fue un error, que Sergio no le hab&iacute;a dicho que hab&iacute;a invitado a alguien tan joven a hacer eso, y que por favor se olvidara de lo ocurrido. Mauro le dijo que estaba bien, que lo comprend&iacute;a, pero cuando Laura, finalmente volvi&oacute; a clases, su alumno le envi&oacute; un mensaje, mientras ella estaba escribiendo un problema en el pizarr&oacute;n. &ldquo;C&oacute;mo me gustar&iacute;a volver a chuparte toda&rdquo; le puso. Laura lo ley&oacute; al volver a su escritorio. Trat&oacute; de guardar compostura. Mir&oacute; a Mauro, que le sonre&iacute;a malvadamente. Luego mir&oacute; a los otros chicos. No parec&iacute;an estar enterados de nada. Eso la alivi&oacute; s&oacute;lo en parte. No cab&iacute;a duda de que Mauro quer&iacute;a algo a cambio.<\/p>\n<p>Por las noches recib&iacute;a sus mensajes obscenos. Ella no le contestaba, pero le daba mucho miedo lo que pudiese hacer aquel muchacho si se sintiese despechado, por lo que, s&oacute;lo por no hacerlo enojar, le&iacute;a sus mensajes, los cuales, sol&iacute;an llegar despu&eacute;s de medianoche.<\/p>\n<p>Pero mauro dej&oacute; de conformarse con escribirle. Le insisti&oacute; a que le responda los mensajes, record&aacute;ndole que &eacute;l ser&iacute;a incapaz de reenviar las fotos a todos sus compa&ntilde;eros de la escuela, &eacute;l jam&aacute;s har&iacute;a algo as&iacute;. La profesora empez&oacute; a responderle escuetamente, dici&eacute;ndole &ldquo;ok&rdquo; cuando &eacute;l recordaba alg&uacute;n momento de aquella noche. Pero a la larga tuvo que hablarle. El precio del silencio de su alumno costaba cada vez m&aacute;s caro. Primero le ordenaba que le diga c&oacute;mo estaba vestida. Ella esquivaba algunos de esos mensajes, pero ante nuevas amenazas, ya no tan sutiles, Laura comenz&oacute; a dar detalles de c&oacute;mo estaba vestida de noche, incluso cuando estaba con alg&uacute;n hombre en casa. Le hac&iacute;a preguntas &iacute;ntimas, quer&iacute;a saber con cu&aacute;ntos hombres se hab&iacute;a acostado, cu&aacute;l era su posici&oacute;n favorita, y ese tipo de cosas. De a poco, Laura se hab&iacute;a acostumbrado a ser sometida por su alumno. En el aula, cada vez que o&iacute;a re&iacute;rse a algunos de sus alumnos, sent&iacute;a pavor, creyendo que se hab&iacute;an enterado de lo suyo con Mauro. Pero enseguida se daba cuenta que s&oacute;lo era su paranoia. Entonces, se sent&iacute;a obligada a seguirle el juego a Mauro. Deb&iacute;a tenerlo contento para que no hable. Pronto terminar&iacute;an las clases, y quiz&aacute;, Mauro, al dejar de verla como una figura de autoridad, dejar&iacute;a tambi&eacute;n de obsesionarse con ella.<\/p>\n<p>Hubo una tarde en que quedaron solos en el aula. La mayor&iacute;a de los alumnos hab&iacute;an aprobado y no hab&iacute;a motivos para que vayan a la escuela. Ella trat&oacute; de mostrarse seria. No quer&iacute;a que el chico le toque el tema en cuesti&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash; G&oacute;mez, va a tener que venir en diciembre. &ndash; le dijo, ya que a Mauro no le hab&iacute;a ido bien durante el a&ntilde;o.<\/p>\n<p>&ndash; Mejor me mand&aacute;s a hacer un trabajo pr&aacute;ctico &iquest;No, Lau? &ndash; Le dijo &eacute;l, con descaro.<\/p>\n<p>&ndash; Si te lo mando a hacer &iquest;lo vas a hacer bien?<\/p>\n<p>&ndash; Obvio profe&hellip; &ndash; Dijo Mauro, y luego de mirarla arriba abajo, agreg&oacute; &ndash; Qu&eacute; linda que est&aacute;s con ese pantaloncito ajustado.<\/p>\n<p>&ndash; No me hables as&iacute; ac&aacute;, por favor. Y me ten&eacute;s que entregar el trabajo el lunes. Tom&aacute;, ac&aacute; est&aacute;. &ndash; dijo, entreg&aacute;ndole una fotocopia con treinta ejercicios.<\/p>\n<p>&ndash; Mejor te lo llevo el s&aacute;bado a tu casa. &ndash; Dijo mauro. La profesora se sorprendi&oacute;<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;C&oacute;mo sab&eacute;s d&oacute;nde vivo?<\/p>\n<p>Pero Mauro hab&iacute;a agarrado sus carpetas y se hab&iacute;a ido.<\/p>\n<p>&ndash; Nos vemos el s&aacute;bado a las cuatro.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a que pensar una manera de sac&aacute;rselo de encima. Si de verdad iba a su casa, seguramente iba a intentar hacer algo con ella. Entonces entr&oacute; Carlos al sal&oacute;n. Un chico rubio, extremadamente bello, con una personalidad totalmente opuesta a la de Mauro. Le propuso hacer un trabajo pr&aacute;ctico en lugar de ir a diciembre. Y tambi&eacute;n le sugiri&oacute; que se lo lleve a su casa el s&aacute;bado, ya que para el lunes ya deber&iacute;a tener las notas.<\/p>\n<p>No era la mejor idea, pero era la &uacute;nica que se le ocurri&oacute; en ese momento.<\/p>\n<p>Ahora que ve a Carlos, sentado a unos cent&iacute;metros de ella, con la verga, que de a poco se empinaba, se daba cuenta de su error. El bello y t&iacute;mido Carlos no era mejor que Mauro. Cuando vio que su compa&ntilde;ero intentaba abusar de ella, no tuvo mejor idea que unirse a la violaci&oacute;n. Y ahora, ah&iacute; los ten&iacute;a, acorral&aacute;ndola en la ducha. El agua todav&iacute;a ca&iacute;a sobre su delicioso cuerpo. Mauro le frotaba la espalda con el jab&oacute;n, y bajaba lento, hacia el obvio destino.<\/p>\n<p>&ndash; Ven&iacute; Carlitos, vamos a ba&ntilde;ar a la profe.<\/p>\n<p>Carlos entr&oacute; a la ba&ntilde;era. Se puso frente a la profesora.<\/p>\n<p>&ndash; Mejor ay&uacute;dame a lavarme. &ndash; le dijo, se&ntilde;alando su pija con la mirada.<\/p>\n<p>La profesora sinti&oacute; el resbaladizo jab&oacute;n, frotarse con insistencia en sus nalgas. Los gl&uacute;teos quedaron blancos y espumosos, y Mauro estaba maravillado con la imagen.<\/p>\n<p>&ndash; Tome profe, ba&ntilde;e al ni&ntilde;o. &ndash; le dijo, mientras le devolv&iacute;a el jab&oacute;n.<\/p>\n<p>Que perversos eran, pensaba la profesora, maldici&eacute;ndolos. Y ella, que d&eacute;bil y torpe era. Hab&iacute;a cre&iacute;do que pod&iacute;a enga&ntilde;ar a Mauro invitando a Carlos a la misma hora. Mauro hab&iacute;a llegado unos minutos antes. Se hab&iacute;a atrevido a besar y a meter mano a la profesora, pero ella lo apart&oacute; y le dijo que nunca volver&iacute;an a estar juntos. Entonces lleg&oacute; Carlos. Les corregir&iacute;a los trabajos pr&aacute;cticos, y los mandar&iacute;a a casa. Mauro no har&iacute;a nada estando otro alumno de testigo. O al menos eso pensaba. Evidentemente se hab&iacute;a equivocado, porque ahora mauro le hund&iacute;a un dedo en el culo, el cual, entraba con inusitada facilidad debido al jab&oacute;n. Carlos estaba frente a ella, con la pija dura chocando con su pelvis. La profesora frot&oacute; el jab&oacute;n, y al mezclarse con el agua que ca&iacute;a de la ducha, enseguida se llen&oacute; de espuma. No iba a perder tiempo, ya sab&iacute;a qu&eacute; parte quer&iacute;a que le lave el rubiecito con cara de nene. Le agarr&oacute; la verga, y se la frot&oacute; con una mano, mientras que con la otra le enjabonaba las bolas.<\/p>\n<p>Carlos aprovech&oacute; para magrear sus tetas. Por un momento, ella pareci&oacute; no estar presente. Al menos no como persona, s&oacute;lo como un simple objeto sexual.<\/p>\n<p>&ndash; Mir&aacute; como le caben los dedos a la profe. &ndash; dec&iacute;a Mauro.<\/p>\n<p>&ndash; S&iacute;, y no sab&eacute;s como me pajea la pija la trola. &ndash; dec&iacute;a Carlos.<\/p>\n<p>&ndash; Me parece que le voy a hacer el culo. se la re banca esta potra. &ndash; Dijo Mauro, apuntando su falo al ano ya dilatado.<\/p>\n<p>La profesora no dijo nada. Solo opt&oacute; por resignarse y esperar a que los chicos se cansen de jugar con ella. Mauro se la meti&oacute; en el culo. La profesora sinti&oacute; la dureza abultada adentro suyo. Le doli&oacute;, pero no tanto como imaginaba. Mientras, segu&iacute;a masturbando a Carlos, quien ya mostraba su hermoso rostro desfigurado por la dificultad que ten&iacute;a de controlar su eyaculaci&oacute;n. &ldquo;Qu&eacute; pendejito pat&eacute;tico&rdquo;, pensaba la profesora, &ldquo;No dur&aacute;s m&aacute;s de cinco minutos y quer&eacute;s estar con una mujer como yo&rdquo;. Sin embargo, no pronunci&oacute; ninguna de esas palabras mas que en su imaginaci&oacute;n. Tem&iacute;a que, si los humillaba, ellos la humillaran el doble.<\/p>\n<p>El peque&ntilde;o pene de Carlos escupi&oacute; su leche, y enseguida se desliz&oacute; hasta la rejilla, impulsado por el agua. Mauro segu&iacute;a enculando a la profesora, y cuando estuvo a punto de acabar, arremeti&oacute; con m&aacute;s violencia, haciendo que las piernas de Laura tiemblen.<\/p>\n<p>Jugaron un rato m&aacute;s con ella, y para su alivio, al fin, se fueron de su departamento, no son llenarse la boca de frases vulgares, y jurando volver.<\/p>\n<p>Laura volvi&oacute; a ducharse. Sali&oacute; del ba&ntilde;o y tir&oacute; abundante desodorante de ambiente en la cocina y en su cuarto. Luego sac&oacute; las s&aacute;banas de su cama, con violencia, y la guard&oacute; en una bolsa, que luego llevar&iacute;a al lavadero (O quiz&aacute; la quemar&iacute;a). Finalmente puso s&aacute;banas limpias y perfumadas en su cama. Se tir&oacute; sobre ella, y se larg&oacute; a llorar, como no lo hab&iacute;a echo hace mucho tiempo.<\/p>\n<p>&hellip;.<\/p>\n<p>El a&ntilde;o llegaba a su fin, y las vacaciones de verano le dar&iacute;an el tiempo suficiente como para analizar seriamente su vida, y decidir qu&eacute; camino deber&iacute;a tomar. Esto pensaba Laura mientras desayunaba, solitaria, en su peque&ntilde;a cocina. Pero m&aacute;s all&aacute; de eso, estaba convencida de que en su futuro no podr&iacute;an estar dos adolescentes obsesivos, que la trataban como a una puta. Sin embargo, estaba entre la espada y la pared. Ella cometi&oacute; una falta grave al acostarse con un alumno, y Mauro ten&iacute;a pruebas de ello. Y ahora repiti&oacute; la historia con Carlos. Un escalofr&iacute;o recorri&oacute; su cuerpo, y no se deb&iacute;a solo al recuerdo del tr&iacute;o que hab&iacute;a echo la noche anterior. Hab&iacute;a algo que le daba mucho temor, y no alcanzaba a precisar de qu&eacute; se trataba. Termin&oacute; de comer la tostada y de tomar el caf&eacute; con leche, sin lograr hacerlo.<\/p>\n<p>El lunes fue a la escuela. Ese ser&iacute;a el &uacute;ltimo d&iacute;a de clases, ya que todos sus alumnos hab&iacute;an aprobado, incluso Carlos y Mauro, quienes ya hab&iacute;an entregado el trabajo pr&aacute;ctico.<\/p>\n<p>No se sorprendi&oacute; al ver a ambos, mezclados entre el mont&oacute;n de alumnos. Ella ya les hab&iacute;a dicho que estaban aprobados, pero los degenerados no perder&iacute;an oportunidad de ver a la profesora que hab&iacute;an sometido ese mismo fin de semana.<\/p>\n<p>Se sinti&oacute; paranoica durante los minutos que tard&oacute; en decir las notas de los chicos. Miraba a todas partes con temor a ver alg&uacute;n gesto que indicara que toda la comisi&oacute;n sab&iacute;a lo de la noche del s&aacute;bado. Sin embargo, todos parec&iacute;an actuar normalmente., salvo Mauro, que la observaba con una sonrisa c&oacute;mplice, y Carlos, que parec&iacute;a sumamente nervioso. Quiz&aacute; el peque&ntilde;o Carlos estuviese preocupado pensando que la profesora le iba a bajar la nota por haberse tomado la libertad de abusar de ella hace dos d&iacute;as, era tan inocente el pobre. El otro, en cambio, no era tonto, y sab&iacute;a que la profesora ten&iacute;a todas la de perder. Lo que no sab&iacute;a Laura era c&oacute;mo se lo sacar&iacute;a de encima. Era probable que tuviese que acudir a alguno de sus viejos amantes para que lo asuste. No le gustaba la idea, pero no ten&iacute;a muchas alternativas. Decidi&oacute; que esperar&iacute;a unas semanas, a ver si se aburr&iacute;a de ella. Quiz&aacute;, ahora que dejaban de ser sus alumnos, el morbo que sent&iacute;an al poseerla, mermar&iacute;a considerablemente. Quiz&aacute; estaba siendo muy optimista, pero era eso, o todo terminar&iacute;a muy mal entre ellos.<\/p>\n<p>Los &uacute;ltimos minutos fueron muy estresantes. Puso toda la voluntad del mundo en dar un corto, pero emotivo discurso a la comisi&oacute;n de treinta alumnos que estaban a punto de terminar la secundaria. Los alumnos fueron saliendo, lentamente, no sin antes saludarla con afecto. Unos cuantos varones se mostraron inusitadamente cari&ntilde;osos, y alguno hasta se atrevi&oacute; a decirle que era la profesora m&aacute;s linda que hab&iacute;an tenido. Todas estas palabras fueron dichas con mucho respeto y no incomodaron a la profesora, quien, no pudo evitar pensar, que cualquiera de ellos pudo haber ocupado el lugar de Carlos en la tarde del s&aacute;bado. Se pregunt&oacute; c&oacute;mo hubiesen actuado, y se entristeci&oacute; al pensar, que m&aacute;s de uno habr&iacute;a aprovechado la oportunidad de poseerla.<\/p>\n<p>Cada vez que notaba que Carlos y Mauro no sal&iacute;an del aula, se sent&iacute;a mas nerviosa. Enseguida quedaron solo quince alumnos adentro, y luego diez, y despu&eacute;s cinco, y esos dos pervertidos aun estaban ah&iacute;, acechando a su presa.<\/p>\n<p>Como era de esperar se quedaron hasta el final, cuando s&oacute;lo estaban ellos y la profesora.<\/p>\n<p>&mdash; Chau chicos. &mdash; Los salud&oacute; con acritud, mientras le daba la espalda y se encaminaba hacia la puerta.<\/p>\n<p>&mdash; Chau profe, nos estamos viendo. &mdash; Dijo Mauro.<\/p>\n<p>Ella se detuvo. Medit&oacute; si era oportuno contestarle. Finalmente se dio vuelta, y volvi&oacute; sobre sus pasos.<\/p>\n<p>&mdash; Miren pendejos degenerados. Lo del s&aacute;bado nunca pas&oacute;. Y nunca va a pasar. Olv&iacute;dense.<\/p>\n<p>Estaban los tres parados, al lado del escritorio. Carlos estaba callado, y ten&iacute;a la cabeza gacha, sin embargo, no la enga&ntilde;aba, &eacute;l era peor que su compa&ntilde;ero, porque era un mosquita muerta.<\/p>\n<p>&mdash; Bueno profe, no se enoje, si todos la pasamos bien &iquest;No Carlitos? &mdash; Dijo mauro.<\/p>\n<p>El rubio levant&oacute; la cabeza y pareci&oacute; a punto de decir algo, pero ella lo interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Yo no la pas&eacute; bien, y si se consideran verdaderos hombres, d&eacute;jenme en paz. &mdash; la profesora mir&oacute; a trav&eacute;s de la ventana. Todav&iacute;a hab&iacute;a varios alumnos dando vuelta. Intent&oacute; controlar su lenguaje corporal, no quer&iacute;a que se den cuenta de que adentro suced&iacute;a esa conversaci&oacute;n bizarra. Habl&oacute; con calma, pero sus palabras fueron contundentes. &mdash; No quiero volver a verlos nunca m&aacute;s, y si me siguen molestando, esto va a terminar mal.<\/p>\n<p>Se dio vuelta, y los dej&oacute; atr&aacute;s, esperando no volver a caer en sus redes.<\/p>\n<p>&hellip;.<\/p>\n<p>Pero a pesar de su determinaci&oacute;n, sab&iacute;a que su situaci&oacute;n segu&iacute;a siendo la misma. La decisi&oacute;n de terminar con el acoso estaba en manos de los chicos. Esperar&iacute;a unos d&iacute;as, y si se atrev&iacute;an a abordarla otra vez, pedir&iacute;a ayuda. La idea no le gustaba del todo, ya que, si bien ten&iacute;a en su mente una lista de cuatro o cinco conocidos dispuestos a sacarle de encima a dos pendejos abusadores, todos ellos, querr&iacute;an algo de ella. Algunos lo disimular&iacute;an mejor que otros, pero todos aprovechar&iacute;an el hecho de ser el h&eacute;roe del momento, para llev&aacute;rsela a la cama. Por otra parte, dar aviso a la polic&iacute;a no era una opci&oacute;n. Indudablemente, ante una denuncia, Mauro dar&iacute;a a conocer las fotos, y la denunciada pasar&iacute;a a ser ella. no le quedaba claro si hab&iacute;a cometido un delito, ya que el chico no era menor de edad, pero al ser su profesora, la cosa cambiaba. Como m&iacute;nimo la echar&iacute;an.<\/p>\n<p>Pasaron dos semanas relativamente apacibles. Mauro le envi&oacute; varios menajes obscenos, a los que ella no contest&oacute;, pero m&aacute;s all&aacute; de eso, la escena de aquel s&aacute;bado no se repiti&oacute;. Y claro que no se repetir&iacute;a, porque nunca m&aacute;s le abrir&iacute;a la puerta de su casa, nunca m&aacute;s ser&iacute;a tan est&uacute;pida. Cuando sal&iacute;a a la calle, la embargaba cierto temor. Tem&iacute;a encontrarse con Mauro en alguna esquina, pero el chico no era tan tonto. Nunca intentar&iacute;a nada hacerle nada en p&uacute;blico.<\/p>\n<p>Por su parte, Carlos no daba se&ntilde;ales de vida. Aquel d&iacute;a hab&iacute;a abusado de ella a su antojo, pero probablemente se vio llevado por la adrenalina del momento, y, sobre todo, por la personalidad avasallante de Mauro. Ahora habr&iacute;a de recordar lo sucedido con cierta culpa.<\/p>\n<p>De a poco, fue bajando la guardia, y la teor&iacute;a de que los adolescentes se hab&iacute;an aburrido de ella, tomaba mas fuerza.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el viernes en que se realizaba la entrega de diploma de los chicos de su escuela, incluidos los de su comisi&oacute;n, claro est&aacute;. Era un momento dif&iacute;cil, porque se encontrar&iacute;a con ellos otra vez. Su primera reacci&oacute;n fue no ir, porque no quer&iacute;a que, al estar cerca de ellos, el morbo de los chicos resurja mas fuerte que nunca. Sin embargo, su ausencia podr&iacute;a generar el mismo sentimiento. Luego pens&oacute; en sus otros alumnos. Merec&iacute;an que los despida de nuevo en ese acto tan importante, adem&aacute;s, sab&iacute;a que varios la hab&iacute;an escogido para que le entregue el diploma. Pero luego record&oacute;, que seguramente Mauro (y tal vez Carlos) tambi&eacute;n la escogieron para dicho acto. Estuvo largo rato dando vuelta al asunto, hasta que decidi&oacute; no ir. Le dio pena, pero era la mejor decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Para no aburrirse ni deprimirse, decidi&oacute; aceptar una invitaci&oacute;n de un tipo que hace meses la ven&iacute;a invitando a tomar unos tragos. No lo conoc&iacute;a personalmente, pero en sus fotos pod&iacute;a notar que se trataba de un hombre bello: ojos verdes, barba oscura y frondosa, tez blanca, cuerpo esbelto. Le envi&oacute; un mensaje y acordaron en que la pasara a buscar a las dos de la ma&ntilde;ana. El hombre hab&iacute;a insistido en que primero cenen en alg&uacute;n restor&aacute;n de Recoleta, pero ella le dijo que s&oacute;lo quer&iacute;a salir un rato a despejar la mente. Si el tipo era inteligente, se dar&iacute;a cuenta de que ella estaba casi entregada, s&oacute;lo depender&iacute;a de que no haga ni diga ninguna idiotez, y la tendr&iacute;a en su cama dentro de unas horas.<\/p>\n<p>Laura estaba caliente. desde que estuvo con esos dos pendejos, no hab&iacute;a tenido sexo con nadie m&aacute;s, y eso era demasiado tiempo para alguien como ella. Se ba&ntilde;&oacute;, se maquill&oacute; apenas, se pint&oacute; los labios, y eligi&oacute; un hermoso vestido negro con lunares blancos, corto, y suelto, pero sus curvas no dejaban de notarse gracias al cintur&oacute;n que rodeaba su cintura. Se hizo un rodete, y su rostro juvenil, de p&oacute;mulos grandes y piel de porcelana, resaltaron como nunca. Le encantaba parecer de veintipocos, cuando en realidad rondaba los treinta. Se coloc&oacute; dos aros en forma de coraz&oacute;n, que solo usaba en ocasiones especiales, y finalmente eligi&oacute; una tanga reci&eacute;n comprada, que hab&iacute;a elegido especialmente para su regreso a la vida sexual. Era diminuta, de algod&oacute;n, con doble tirante, los cuales estaban decorados con argollitas doradas. La tarde anterior, previendo el inminente suceso, se hab&iacute;a depilado, y la piel desnuda de cintura para abajo, aparec&iacute;a sin un solo bello. Marcelo (As&iacute; se llamaba el tipo que la invit&oacute; a tomar unos tragos) se volver&iacute;a loco cuando empezara a jugar con sus dedos por adentro del vestido.<\/p>\n<p>Apenas era la una de la ma&ntilde;ana y ya estaba lista. Siempre empezaba a prepararse con antelaci&oacute;n, por si suced&iacute;a alg&uacute;n imprevisto, pero esta vez se le hab&iacute;a pasado la mano. la ansiedad la hizo apresurarse. Dese&oacute; haberle dicho a Marcelo que llegue antes. Sent&iacute;a su sexo extremadamente sensible, el solo frote de la vulva con la tanga, la hac&iacute;an gozar. Estaba segura de que ya estaba h&uacute;meda. &iquest;Y si le dec&iacute;a a Marcelo que simplemente suba y la posea? No era mala idea. &iquest;Qu&eacute; le importaba si luego la consideraba una chica f&aacute;cil? Decidi&oacute; hacerlo. Necesitaba sacarse las ganas. Necesitaba una pija dura entre sus piernas. Podr&iacute;a ser la de cualquiera. Marcelo no sab&iacute;a lo afortunado que era. Fue mientras pensaba esto cuando son&oacute; su celular.<\/p>\n<p>&ldquo;No fuiste a la entrega de diplomas&rdquo; dec&iacute;a el mensaje. Para su sorpresa, no era de mauro, sino del t&iacute;mido Carlos. Laura no contest&oacute;. No pensaba hacerlo. Estuvo a punto de bloquearlo cuando le lleg&oacute; otro mensaje, pero esto vez no era un texto, sino una foto.<\/p>\n<p>Cuando la vio, se dio cuenta de por qu&eacute; hace unas semanas la hab&iacute;a asaltado ese miedo cuyo origen desconoc&iacute;a. Mientras estaba copulando con los pendejos, por mucho tiempo no prest&oacute; atenci&oacute;n a lo que suced&iacute;a a su alrededor. y fue en uno de esos momentos, en donde Carlos hab&iacute;a aprovechado para sacarle una foto mientras Mauro la penetraba.<\/p>\n<p>La historia se repet&iacute;a de nuevo. O al menos se repetir&iacute;a si no hac&iacute;a nada al respecto. Se prometi&oacute; que ma&ntilde;ana mismo llamar&iacute;a a sus contactos para que le saquen de encima a ese nenito de mam&aacute;. Lo lamentaba por &eacute;l, pero deb&iacute;a aprender a no creerse con el derecho de manipular a los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Pero, de todas formas, no era buena idea hacerlo enojar en ese mismo momento. Le envi&oacute; un mensaje. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; me mostr&aacute;s esa foto?&rdquo; le pregunt&oacute;, solo para seguirle el juego. Pero el chico no contest&oacute;.<\/p>\n<p>Pasaron cinco minutos y entonces escuch&oacute; el timbre.<\/p>\n<p>Pens&oacute; que era Marcelo, quien despu&eacute;s de todo hab&iacute;a llegado antes. Le sorprendi&oacute; que haya podido entrar al edificio, pero eso no era del todo raro. Siendo un viernes, muchos vecinos estar&iacute;an entrando y saliendo, y &eacute;l habr&iacute;a aprovechado para entrar.<\/p>\n<p>Se puso los tacos, y se acerc&oacute; a la puerta.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Marcelo? &mdash; pregunt&oacute;. Hubo unos segundos de silencio y Laura reiter&oacute; la pregunta.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;. &mdash; dijo una voz ronca.<\/p>\n<p>Mas adelante se dar&iacute;a cuenta de que esa voz, desde un principio son&oacute; sospechosa, pero en ese momento, si bien le pareci&oacute; llamativa, no alcanz&oacute; a darse cuenta de que era una vos distorsionada.<\/p>\n<p>Apenas abri&oacute;, su visitante empuj&oacute; la puerta para meterse adentro antes de que ella se de cuenta de su error.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pero carlos&hellip;! &mdash; se sorprendi&oacute; ella, mientras el chico cerraba la puerta a su espalda y se abalanzaba sobre ella, d&aacute;ndole un apasionado beso en los labios, interrumpiendo sus palabras. &mdash; Carlos soltame. &mdash; balbuce&oacute;, sintiendo su aliento et&iacute;lico mientras besaba su rostro y su cuello, al tiempo que sus dedos, enloquecidos, apretaban sus turgentes nalgas. &mdash; Est&aacute;s borracho. &mdash; alcanz&oacute; a decir, mientras el adolescente apoyaba su miembro, totalmente erecto en sus caderas. &mdash; &iexcl;Est&aacute;s loco! &mdash; grit&oacute;. Carlos era un rubiecito delgado y bajo, con una hermosa cara de nena, que siempre le hu&iacute;a a las peleas. Sin embargo, en ese momento parec&iacute;a tener una fuerza herc&uacute;lea. Era incluso m&aacute;s peque&ntilde;o que ella, pero la ten&iacute;a totalmente dominada.<\/p>\n<p>&mdash; Vos me volv&eacute;s loco. &mdash; le recrimin&oacute; &eacute;l, todav&iacute;a pegado a ella, estrujando sus nalgas con violencia. &mdash; me volv&eacute;s loco.<\/p>\n<p>La agarr&oacute; la mano, y tirone&oacute; de ella, con fuerza, da&ntilde;&aacute;ndole la mu&ntilde;eca. La llev&oacute; hasta el dormitorio, ante sus s&uacute;plicas. Era incre&iacute;ble que ese chico, de repente, se convirtiera en alguien tan resuelto.<\/p>\n<p>&mdash; Carlos, por favor, estoy esperando a alguien, esto tiene que terminar ya.<\/p>\n<p>La empuj&oacute; hac&iacute;a la cama, oblig&aacute;ndola caer sentada en el borde del colch&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; Mir&aacute; como estoy vestida, mi novio viene en cinco minutos.<\/p>\n<p>Por primera vez, los ojos enloquecidos del chico, de nublaron de miedo. Pero no desisti&oacute;. Se sent&oacute; al lado de ella. se baj&oacute; los pantalones y el b&oacute;xer.<\/p>\n<p>&mdash; Chupame la verga. &mdash; le orden&oacute;. La agarr&oacute; de la nuca y le indic&oacute; el camino a seguir.<\/p>\n<p>&mdash; Te ten&eacute;s que ir enseguida, por favor. &mdash; dijo Laura, ya convencida de que ser&iacute;a imposible sac&aacute;rselo de encima.<\/p>\n<p>&mdash; Chup&aacute;mela y me voy.<\/p>\n<p>Laura se llev&oacute; el peque&ntilde;o miembro a la boca, otra vez. Carlos levant&oacute; el vestido y acarici&oacute; las nalgas de la profesora, mientras ella le succionaba el sexo, intentando hacerlo acabar lo antes posible. Carlos descubri&oacute; la encantadora tanga, y jug&oacute; con las tiritas mientras le manoseaba el culo.<\/p>\n<p>El chico se vino enseguida. la profesora bebi&oacute; el semen, mientras ve&iacute;a c&oacute;mo, de la pija del adolescente, sal&iacute;an las &uacute;ltimas gotas de leche.<\/p>\n<p>Cuando se irgui&oacute;, se sorprendi&oacute; al sentir c&oacute;mo el chico la abrazaba con ternura.<\/p>\n<p>&mdash; Sos mi primera mujer. Sos incre&iacute;ble. &mdash; le dijo al o&iacute;do, y la profesora jurar&iacute;a que Carlos estaba llorando.<\/p>\n<p>En ese momento, se pregunt&oacute;, por primera vez, si en realidad la v&iacute;ctima no era Carlos. despu&eacute;s de todo, era casi un ni&ntilde;o. Aunque tuviera dieciocho a&ntilde;os, no ten&iacute;a idea de la vida, y le acababa de confesar que fue su primera mujer. Adem&aacute;s, si cada vez que la instaba a tener relaciones, ella terminaba accediendo &iquest;Qu&eacute; iba a pensar el pobre chico?<\/p>\n<p>Sinti&oacute; culpa, y ella tambi&eacute;n lo abraz&oacute;. Entonces sinti&oacute; la mano en sus piernas. Ella las separ&oacute; un poco, y la mano se anim&oacute; a enterrarse mas en ella. Carlos sinti&oacute; la piel tersa de los muslos, y olfate&oacute; el aroma dulce de su perfume.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;En serio viene tu novio?<\/p>\n<p>&mdash; En media hora. C&oacute;meme la concha y andate.<\/p>\n<p>La profesora abri&oacute; las piernas. Carlos levant&oacute; el vestido y se arrodill&oacute; en el piso duro. Agarr&oacute; la tanga, de las tiras, y la despoj&oacute; de ella, deleit&aacute;ndose con la textura de la tela, al tiempo que su vagina quedaba a la vista. Carlos enterr&oacute; su rostro entre las piernas y sabore&oacute; la vulva, percibiendo el gusto a mujer. La profesora record&oacute; que el chico no sab&iacute;a nada de sexo, y como no quer&iacute;a nuevamente complacerlo sin que ella tambi&eacute;n disfrute, le indic&oacute; al chico con el dedo, en d&oacute;nde deb&iacute;a concentrar su masaje bucal.<\/p>\n<p>&mdash; Ac&aacute;. En el cl&iacute;toris. Ah&iacute; chupame. y apretame con los labios.<\/p>\n<p>Carlos arremeti&oacute; contra el cl&iacute;toris, y por una vez, la profesora sinti&oacute; &eacute;xtasis mientras su ex alumno le chupaba la concha. Cuando se desviaba del camino, ella le acariciaba su tupida cabellera rubia y le susurraba que siga lamiendo donde le hab&iacute;a indicado.<\/p>\n<p>Ahora fue ella quien alcanz&oacute; el cl&iacute;max muy pronto. La abstinencia de las &uacute;ltimas semanas a ten&iacute;an a mal traer, y ahora, su concha reventaba de fluidos en la carita linda de Carlos. &Eacute;l sabore&oacute; los fluidos, como si fueran un delicioso manjar. Se abraz&oacute; al regazo de la profesora, y qued&oacute; ah&iacute;, como un ni&ntilde;o en los brazos de la madre. Mientras tanto, ella agarr&oacute; su celular y le envi&oacute; un mensaje a Marcelo.<\/p>\n<p>&mdash; Ya viene tu novio &iquest;No? &mdash; susurr&oacute; &eacute;l, sin la menor ganas de irse.<\/p>\n<p>Laura se apart&oacute; de &eacute;l. se puso de pie, y se quit&oacute; el vestido, y luego el corpi&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash; Le dije que no venga. &mdash; Se tir&oacute; a la cama, boca abajo. Su trasero voluptuoso era hipn&oacute;tico. &mdash; Ven&iacute; pendejo, termina lo que empezaste.<\/p>\n<p>Carlos jug&oacute; con el cuerpo de la profesora toda la noche, y no ser&iacute;a la &uacute;ltima vez que lo har&iacute;a.<\/p>\n<p>Fin.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 La profesora entr&oacute; al ba&ntilde;o y se meti&oacute; a la ba&ntilde;era. Abri&oacute; la llave de la ducha, recibiendo el agua fr&iacute;a, cosa que la relaj&oacute;. El semen impregnado en su rostro se desliz&oacute;, junto con el agua, y despu&eacute;s de recorrer su cuerpo fue a parar a la rejilla de desag&uuml;e. Estaba acostumbrada a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4947,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"class_list":{"0":"post-20688","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-no-consentido"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4947"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20688"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20688\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}