{"id":20722,"date":"2019-05-08T22:00:00","date_gmt":"2019-05-08T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-05-08T22:00:00","modified_gmt":"2019-05-08T22:00:00","slug":"20722-romper-la-rutina-dos-pendejas-de-regalo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20722-romper-la-rutina-dos-pendejas-de-regalo\/","title":{"rendered":"Romper la rutina, dos pendejas de regalo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20722\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando se carga con varios a&ntilde;os de casado en el debe de la vida, y se llega al balance final de la gesti&oacute;n, la rutina suele ser casi siempre el saldo deudor de nuestro porvenir.<\/p>\n<p>Con el s&iacute;ndrome de los cuarenta realic&eacute; el balance de la gesti&oacute;n como individuo. La rutina diaria, es como la ciza&ntilde;a a los sembrados. C&oacute;mo erradicarla: Rompi&eacute;ndola. C&oacute;mo romperla, buscando nuevas alternativas.<\/p>\n<p>Eso fue precisamente lo que me propuse, dar un nuevo impulso a mi vida, retom&eacute; el h&aacute;bito de ir a pescar, cazar, y otras actividades similares los fines de semana.<\/p>\n<p>Un par de d&iacute;as antes hab&iacute;a tenido un encuentro con un primo, al que hace tiempo no ten&iacute;a noticias, luego de tomarnos unas copas me invit&oacute; a que fue de visita por su campo, sabiendo que soy aficionado a la caza me invit&oacute; que fuera a cazar liebres o pescar en el r&iacute;o aleda&ntilde;o. Se lo propuse a mi amigo, cargamos todos los elementos para pasar el fin de semana.<\/p>\n<p>Me hab&iacute;a indicado que el mejor lugar para la caza era ir al puesto de la estancia que estaba en Guerrero, sobre el r&iacute;o Salado y cercando a la ruta 2. Despu&eacute;s de recorrer 200 Km. Llegamos al lugar indicado. La gente del puesto hab&iacute;a sido anoticiada que llegar&iacute;amos, al llegar nos reciben con la cordialidad y simpleza de la buena gente de campo.<\/p>\n<p>En el puesto estaban el encargado, don Pedro, su esposa, la cu&ntilde;ada de &eacute;l y tres hijos, dos muchachitas y un jovencito. El puestero, hombre bien de campo de unos sesenta a&ntilde;os, casado con la Ernestina de menos de cuarenta, Paula, cu&ntilde;ada, Javier el hijo var&oacute;n, Laura y Selva eran las florcitas de 18 y 19 a&ntilde;os que engalanaban con bulliciosa alegr&iacute;a la vivienda.<\/p>\n<p>La vivienda no era muy amplia, solo tres habitaciones, la del matrimonio y otras dos, una para el varoncito y la t&iacute;a y otra para las ni&ntilde;as. De entrada no m&aacute;s el ambiente fue de lo m&aacute;s agradable. Como no era cosa de ponerlos en gastos, como primera medida, decid&iacute; ir al pueblo cercano a realizar las compras para nuestra estancia en la casa. Me acompa&ntilde;aron, riendo todo el tiempo las dos jovencitas.<\/p>\n<p>Durante el trayecto, la mayorcita, Selva iba a mi lado y con cualquier excusa se frotaba la pierna contra la m&iacute;a, en un momento como al descuido hasta pos&oacute; su mano sobre mi pierna y lleg&oacute; a tocar, como al pasar, a mi masculinidad. Como en estudiado descuido se mir&oacute; en mis ojos, como para comprobar el resultado obrado, entre sorprendido y gratificado respond&iacute; con gesto c&oacute;mplice sonri&eacute;ndole.<\/p>\n<p>Descargamos las compras, nos llevamos dos perros y nos fuimos a recorrer el campo hasta bien entrada la tarde. Regresamos cansados y con el magro bot&iacute;n de tres piezas nada m&aacute;s, lo que caus&oacute; la bromas y chanzas de las mujeres de la casa, al final terminamos todos riendo. La se&ntilde;ora nos mir&oacute; como est&aacute;bamos y dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Tendr&aacute;n ganas de ducharse?<\/p>\n<p>&#8211; Y&#8230;, s&iacute;, dijimos a d&uacute;o.<\/p>\n<p>&#8211; Vengan, dijo la se&ntilde;ora y nos indic&oacute; el camino.<\/p>\n<p>Se duch&oacute; mi amigo, luego fue mi turno. Con el jab&oacute;n a&uacute;n metido en los ojos, a tientas busco la olvidada toalla. Llam&eacute; a Daniel, para ped&iacute;rsela, no hay respuesta, vuelvo a llamarlo. Se abre la puerta y me acerca la toalla.<\/p>\n<p>La puerta entreabierta, los ojos llenos de espuma, estiro la mano, tanteo en el aire buscando&#8230; Toco algo, trato de agarrarlo, no es la toalla, es tela con carne debajo, con los ojos entrecerrados, y a trav&eacute;s de la espuma puedo ver que tengo uno de los pechitos de Selva en mi mano. Re&iacute;mos por la situaci&oacute;n, no solt&eacute;, no se retir&oacute;, al contrario, acaricia y retiene la mano con agradecido gesto, hasta me tir&oacute; un beso, dominando la escena con seguridad.<\/p>\n<p>El resto del d&iacute;a y la cena estuvo cargado de miradas, gestos y roces demostrando que la joven ten&iacute;a a todas sus hormonas trabajando a full. Todos sus gestos eran se&ntilde;ales para indicar cu&aacute;nto le agrad&oacute; sentir mi mano toc&aacute;ndole el seno.<\/p>\n<p>A la hora del sue&ntilde;o la se&ntilde;ora de la casa le indica a Daniel que tiene la cama en la habitaci&oacute;n de Javier y su t&iacute;a, me pareci&oacute; ver el agrado del amigo, parec&iacute;a que &eacute;l y la t&iacute;a del joven hab&iacute;an pegado onda. Para m&iacute; hab&iacute;an dispuesto una cama en la habitaci&oacute;n de las muchachas.<\/p>\n<p>Nos dimos las buenas noches y dispusimos en los dormitorios asignados. Por respeto entr&eacute; luego que las j&oacute;venes estuvieran en sus camas, di las buenas noches, apagu&eacute; la luz y desvest&iacute; en la penumbra. Sab&iacute;a que Selva me estaba observando por el trasluz que filtraban los visillos de la ventana, en lo oscuro mov&iacute;a el miembro para que registre la notable erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me costaba conciliar el sue&ntilde;o, intentando no pensar en la carne tr&eacute;mula de Selva, me justificaba que no estaba bueno tener esas intenciones en la casa de gente tan hospitalaria. Entre sue&ntilde;os siento como calorcito en la espalda. Los ojos cerrados, una mano suave va desliz&aacute;ndose por mi cadera, llega al miembro y lo toma, lo aprieta con suavidad pero con firmeza. Sent&iacute;a los pechos de una mujer frot&aacute;ndose en la espalda, el pubis con suave vello acaricia mis nalgas, abre las piernas, siento los jugos de la conchita pegados a mi piel. Qui&eacute;n ser&aacute;? ser&aacute; ella?, bueno era una mujer con eso basta y sobra para calmar mi calentura.<\/p>\n<p>&#8211; Sh, sh!<\/p>\n<p>Me tapa la boca, pide silencio c&oacute;mplice, susurra:<\/p>\n<p>&#8211; Te necesito, te necesito, d&eacute;jame hacer.<\/p>\n<p>De lo dicho al hecho no hubo trecho, sigui&oacute; moviendo la mano en una incipiente masturbaci&oacute;n, la cabeza h&uacute;meda respond&iacute;a a su est&iacute;mulo. Los pechos y pezones me masajean la espalda.<\/p>\n<p>&#8211; Tranquilo, quietito, soy Selva dijo al sentir mi gozoso estremecimiento.<\/p>\n<p>&#8211; No est&aacute; bien, que van a decir, no s&eacute;&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Sh, sh!, qui&eacute;n se va a enterar, dejate llevar!<\/p>\n<p>&#8211; Y tu hermanita?&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Duerme.<\/p>\n<p>&#8211; Pero si se enteran o escuchan? Quer&iacute;a zafar para no tener problemas.<\/p>\n<p>&#8211; Nadie sabr&aacute;, ya no soy virgen. Lo hice una vez con el hijo de otro puestero, pero no me gust&oacute; tanto como esperaba. H&aacute;zmelo como sabes. Porfa, necesito que me garches!!!<\/p>\n<p>Me apret&eacute; contra esos pechos chicos de pezones duros por la excitaci&oacute;n, la mano me conduce al vello suave que cubre la chucha tan mojada por la calentura. Met&iacute; un dedo dentro de su calentura y lo muevo dentro, dos la ponen mejor, tres la sacuden. Necesit&eacute; apretarla contra m&iacute; para contener los gemidos producidos por la violencia del orgasmo.<\/p>\n<p>Le pido, ordeno que no haga ruidos, que se aguante los gemidos si no paro de franelearla. Puesta de espaldas, me llen&eacute; la boca con sus tetas, la estremecen de pies a cabeza por la electricidad que transmite la lengua al recorrer y morder los pezones. Debo sostenerla para que no caiga de la cama. Todo su cuerpo manifiesta un sinn&uacute;mero de nuevas sensaciones que est&aacute; aprendiendo a manejar y procesar su sexualidad. Me estruja la mano contra su sexo, la quiere meter dentro de s&iacute;. Ahoga los gemidos mordi&eacute;ndome el pecho.<\/p>\n<p>Para terminar con el alboroto que estaba armando, me deslizo a su vientre, voy recorri&eacute;ndolo bajo la ropa, en la oscuridad busco con la lengua la entrada de la mujer. Abre las piernas, separo el suave vello con los dedos, abro los labios y con la lengua recorro todo el espacio de la vulva, meto la lengua en la conchita, disfruto la humedad, subo al cl&iacute;toris y doy una prolongada lamida hasta que se me acalambra la mand&iacute;bula.<\/p>\n<p>Selva, caliente vibra al sentir que la est&aacute;n estimulando en el centro neur&aacute;lgico de su ser, la vagina inquieta no deja de latir, su cuerpo es un mimbre agitado. Por instinto levant&oacute; las rodillas, me introduje m&aacute;s y mejor en ella, con una mano le toco el culito y un dedo humedecido en su flujo se encuentra con el esf&iacute;nter, abre y se le mete dentro del ano.. Se dej&oacute; hacer, se dej&oacute; sentir todo, estaba por sentirse mujer, pr&oacute;xima, sin saberlo.<\/p>\n<p>Apret&oacute; mi cabeza contra la cocha, se mord&iacute;a los labios para no gritar, aprieta con m&aacute;s fuerza, m&aacute;s tensa, como un resorte. Movimiento instintivo, subiendo y bajando la pelvis contra mi cara. Se detuvo un momento, yo tambi&eacute;n, reanudo el movimiento de lengua, se convulsiona nuevamente, otro orgasmo tan intenso como el anterior. El dedo dentro de culo, se movi&oacute; todo el tiempo simulando el miembro que entra y sale de &eacute;l, incansable, le agrada, lo goza.<\/p>\n<p>Me compadezco de su humanidad y dejo que descanse. Beso profundo su boca, para que no grite. La lengua toda dentro, la acaricia por dentro, toma sus propios sabores y devuelve atenciones con su lengua dentro de mi boca. Est&aacute; aprendiendo a besar, a ser besada por un hombre.<\/p>\n<p>Apenas serenada, solo un poco, abrazo con ternura, se deja contener complacida. Me besa el pecho, y como al descuido la voy llevando abajo, a lo que tiene entre manos: La pija.<\/p>\n<p>Baja y se la mete en la boca, toma la cabezota h&uacute;meda con sus labios afiebrados, el glande tiembla en su boca. La siento dura y late dentro de la boca de ella, tom&aacute;ndola de la cabeza ayudo en sus movimientos para hacer el coito bucal. Le aviso que estoy por llegar, que viene la leche, que se salga porque si no voy a terminar en su boca, trato de sac&aacute;rsela de la boca. No deja, sigue apret&aacute;ndome, apura el movimiento. Entiendo su calentura, me dejo ir dentro de su boca.<\/p>\n<p>Complacido y m&aacute;s excitado, ayudo con el movimiento de mi cuerpo, entro en ella y acabo dentro de la boca. &iexcl;Qu&eacute; acabada!<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; rica lechita, que calentita, saladita. Me gust&oacute;.<\/p>\n<p>Qued&eacute; laxo, disfrutando del calor de la boca de Selva, solo se sac&oacute; el miembro de la boca para dar las gracias y poder tragarla. El calor de la boca y las caricias de la lengua la mantuvieron en activa erecci&oacute;n. Su calentura y mis revitalizados cuarenta abriles me pusieron al palo como si nada hubiera pasado.<\/p>\n<p>La saco encima de m&iacute; y me coloc&oacute; entre sus piernas, sobre mis hombros, y con pocas sacudidas se la mando toda dentro, se quej&oacute; un poco del dolor, pero sus ganas pod&iacute;an, necesita garche. Est&aacute; toda dentro, se estremece, vibra, gemidos y jadeos reprimidos. Hago un movimiento como para sacarla, lo impide apret&aacute;ndome cuanto puede, tambi&eacute;n los m&uacute;sculos de la vagina se cierran entorno al choto, nos movemos acompasadamente.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, ah, otra vez, estoy llegando de nuevo! Me susurra al o&iacute;do.<\/p>\n<p>Sigo empujando mientras acaba, ahoga sus gemidos contra mi pecho, estoy pr&oacute;ximo a terminar, y no tengo preservativo colocado, no hago a tiempo a buscarlo, se la saco, me arrodillo y acabo sobre las tetas, no pude llegar a su boca, se la esparce con su mano sobre los pezones.<\/p>\n<p>Sent&iacute; el alivio de haber cumplido y saciado en parte la calentura, ahora todo volver&iacute;a a su sitio, pero nada sucedi&oacute; como pens&eacute;. La calma nos dur&oacute; poco, las manos inquietas buscando el sexo del otro, el beso de lengua enciende la hoguera.<\/p>\n<p>El placer de cogerla estaba condicionado por el temor permanente de que la hermana se despierte y me cree un problema may&uacute;sculo, pero la muchacha ten&iacute;a una voracidad sexual imposible de calmar. Se la volv&iacute; a poner, menos ansiedad y tan silenciosos como pod&iacute;amos, se tendi&oacute; boca abajo y se la mand&eacute; desde atr&aacute;s, ensartada hasta el mango, nos cuesta evitar los ruidos, por suerte no demora mucho en venirse, ahoga los jadeos en la almohada.<\/p>\n<p>El peligro a ser descubierto genera una dosis extra de adrenalina, &eacute;sta me pone fuera de onda, me hace perder el sentido del peligro, el frenes&iacute; de la cogida me hace ensartarla con mucha vehemencia.<\/p>\n<p>Montado en ella, le permito moverse y acabar cuantas veces quiera. Le met&iacute; uno y luego dos dedos dentro del ano, se molest&oacute; pero no pod&iacute;a gritar.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; quieres? No estar&aacute;s pensando en&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, y no hagas ruido, est&aacute; tu hermana&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Con cuidado, me dijeron que duele bastante.<\/p>\n<p>&#8211; No te puedo acabar en la conchita, d&oacute;nde quieres que me venga?<\/p>\n<p>&#8211; Que sea en mi colita, por favor, despacio.<\/p>\n<p>Con m&aacute;s urgencia que deseo, se la apoy&eacute; en el esf&iacute;nter, la calentura exige, sin demasiada preparaci&oacute;n se la mand&eacute;, despacio pero hasta el tope. La voy guiando, habl&aacute;ndole en voz baja, al o&iacute;do, record&aacute;ndole relajarse para evitar el dolor inicial. Empujo y espero, empujo y espero, lo suficiente para que su ano se acostumbre al intruso. No s&eacute; cu&aacute;nto dur&oacute;, pero con paciencia fue tolerando el pedazo que se le adentraba en ella.<\/p>\n<p>Mitigaba su dolor con besos en el cuello, toma aire con fuerza y se la entierro con todo, a fondo, para aguantar muerde la almohada. Quedo dentro, todo adentro, deliciosamente largo, era para quedar toda la vida en &eacute;l. Pasado un poco el efecto, empiezo a moverme en ella, la calentura me lleva a las nubes moviendo la pija en el recto, la saco hasta la puertita, y al fondo!, nuevamente a la puertita y a fondo!<\/p>\n<p>Lamentablemente no puedo aguantar mucho m&aacute;s y le aviso que se prepare a recibirme en ella. Un &uacute;ltimo empell&oacute;n y me derramo en su interior. Se acaba el mundo, lo &uacute;nico que siento es latir mi coraz&oacute;n, quieren estallar los pulmones por el esfuerzo y el alma puestos en el polvo.<\/p>\n<p>La pija hab&iacute;a dejado toda su carga de leche, estaba aprisionada fuertemente por el esf&iacute;nter, que se negaba a liberarlo.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a moverme para sacarla de la prisi&oacute;n, se neg&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; No, no! Quedate adentro, me duele si la sac&aacute;s ahora, esper&aacute; que se achique un poco, me duele.<\/p>\n<p>Esper&eacute; para sacarla, el calzoncillo sirvi&oacute; para limpiarse, en la ma&ntilde;ana se ver&iacute;an rastros de sangre del desvirgue anal.<\/p>\n<p>El descanso fue muy breve, volvimos a tocarnos, chuparnos y cogimos otra vez antes de que se volviera a su cama. La hermanita dorm&iacute;a.<\/p>\n<p>No dorm&iacute;a, por la noche, nos dimos cuenta que no dorm&iacute;a. Fue un acuerdo c&oacute;mplice entre ambas, era el arreglo que hab&iacute;an hecho, esa noche ella quer&iacute;a cobrar el silencio con tal de tener sexo conmigo. Esta hermana era virgen, por eso solo tuvimos sexo por el ano.<\/p>\n<p>Esas dos noches rompieron la rutina y algo m&aacute;s, pero me ense&ntilde;aron que con un poco de suerte y creatividad se puede superar. Hoy estas ni&ntilde;as est&aacute;n estudiando gracias a una beca que les otorgo, la tengo cerca, tienen sus noviecitos, somos amigos y amantes. Tenemos sexo, y del bueno, de a dos, o los tres juntos, la creatividad rompe la rutina.<\/p>\n<p>La rutina es la tumba del amor y a veces del sexo. Romper la rutina, es el mensaje positivo.<\/p>\n<p>Me gustar&iacute;a conocer tu opini&oacute;n, erdakor@yahoo.com.ar<\/p>\n<p>Nazareno Cruz<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Cuando se carga con varios a&ntilde;os de casado en el debe de la vida, y se llega al balance final de la gesti&oacute;n, la rutina suele ser casi siempre el saldo deudor de nuestro porvenir. 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