{"id":20727,"date":"2019-05-09T22:00:00","date_gmt":"2019-05-09T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-05-09T22:00:00","modified_gmt":"2019-05-09T22:00:00","slug":"20727-quiero-hacer-un-gato-23","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20727-quiero-hacer-un-gato-23\/","title":{"rendered":"Quiero hacer un gato (2\/3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20727\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Descolgu&eacute; el tel&eacute;fono de la casa y escuch&eacute; la voz de Adriana quien con un tono muy amable me preguntaba por mi salud y me invitaba a que tom&aacute;ramos un caf&eacute; en su casa &lsquo;ma&ntilde;ana o el d&iacute;a que t&uacute; quieras, amiga&rsquo;. Le contest&eacute; que estaba bien al d&iacute;a siguiente. Sigui&oacute; una breve charla con intrascendencias y nos despedimos.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; pensando en el ataque de lujuria que sufri&oacute; Sa&uacute;l y pens&eacute; en las diferentes opciones. Descart&eacute; decirle que no aceptaba pues me ver&iacute;a ante ella y Eduardo y como una ego&iacute;sta, adem&aacute;s de sentirme desagradecida con su comportamiento y complicidad al aceptar que yo me tirara a su esposo durante varios a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Tampoco me parec&iacute;a correcto decirle que aceptaba el tr&iacute;o para que ella s&oacute;lo mirara o quiz&aacute; se molestara al ver c&oacute;mo disfrutaba a su esposo que me vuelve loca cuando me tiene entre sus brazos, como bien sabe Sa&uacute;l por las innumerables grabaciones de video que lo comprueban. Adem&aacute;s, ahora que Sa&uacute;l estaba enterado, y ganoso, no iba a poder ser un tr&iacute;o&hellip; &iexcl;Uf!<\/p>\n<p>En la reuni&oacute;n con Adriana, en su casa, no fue caf&eacute; lo que me ofreci&oacute;, sino que abri&oacute; una botella de champa&ntilde;a con sabor exquisito, acompa&ntilde;ado de diversos quesos, carnes fr&iacute;as y algunos canap&eacute;s de caviar, cangrejo y cosas as&iacute;. Lo importante no era la alta calidad de los bocadillos ni su excelente presentaci&oacute;n, sino que ella misma los elabor&oacute; para pasar bien esta charla que tendr&iacute;amos. Obviamente alab&eacute; las viandas que ofrec&iacute;a e hice preguntas sobre algunas de ellas, despu&eacute;s hablamos un poco de las actividades de nuestros respectivos maridos y c&oacute;mo iba adapt&aacute;ndose Eduardo a su nueva situaci&oacute;n de empresario cultural, donde, adem&aacute;s de difundir la cultura, iba siendo un referente para apoyar la creatividad de los artistas emergentes. El dinero proven&iacute;a de la fortuna que hered&oacute; Adriana, pero ella le impuso como condici&oacute;n a Eduardo que en el balance anual no deb&iacute;a haber p&eacute;rdidas. &Eacute;ste era el cuarto a&ntilde;o de ese acuerdo y, efectivamente, no hab&iacute;a p&eacute;rdidas, pero con las pocas ganancias financiaba a varios colegas para que continuaran su labor art&iacute;stica sin sobresaltos. &iexcl;Hab&iacute;a sido la mejor inversi&oacute;n que Eduardo hab&iacute;a so&ntilde;ado!, lo cual me alegraba sobremanera.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ha pasado con la propuesta que te hice?, &iquest;Lo platicaste con Sa&uacute;l? &mdash;me espet&oacute; a bocajarro Adriana.<\/p>\n<p>&iexcl;Casi se me ator&oacute; lo que ten&iacute;a en la boca y tuve que tomar un largo trago de champa&ntilde;a! antes de responderle.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo hice, pero no s&eacute; c&oacute;mo vaya a salir esto&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Le disgust&oacute; que hicieras un tr&iacute;o o se molest&oacute; cuando lo invitaste?<\/p>\n<p>&mdash;Ni lo uno ni lo otro, te cuento despu&eacute;s de otro trago m&aacute;s &mdash;le dije al momento de extenderle mi copa para que sirviera otro trago y darme fortaleza para contar el episodio. Era notorio que las sirvientas no estaban, pero aun as&iacute; pregunt&eacute;&mdash;: &iquest;Nadie nos puede escuchar? &mdash;Adriana sonri&oacute; antes de contestarme<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, la servidumbre est&aacute; en sus habitaciones y tienen prohibido entrar si no se les llama, puedes hablar con confianza.<\/p>\n<p>Ante esa aclaraci&oacute;n, le platiqu&eacute; a Adriana c&oacute;mo se dieron los hechos: desde la indiferencia, pasando por el enojo que tuvo al pensar que yo quer&iacute;a vengarme de algo y su negativa rotunda. En este punto de la conversaci&oacute;n, Adriana abri&oacute; los ojos como de plato y mostr&oacute; un moh&iacute;n de tristeza, el cual no supe interpretar si se deb&iacute;a a mi falta de tacto al tratar el tema con Sa&uacute;l, o el sentirse desairada por &eacute;l. Le segu&iacute; contando y su rostro se relaj&oacute; cuando coment&eacute; la imagen que Sa&uacute;l hizo de ella, y se carcaje&oacute; con la escena caliente que detall&eacute; cuando acept&oacute; que le gustar&iacute;a hacerte el amor frente a Eduardo para vengarse, y tambi&eacute;n a cada una de las esposas de mis otras parejas sexuales frente a sus respectivos c&oacute;nyuges, todo ello sin dejar de penetrarme y una y otra vez soltando m&aacute;s semen que otras veces.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ja, ja, ja, qu&eacute; locura! &mdash;Exclam&oacute; Adriana divertida y con voz que revelaba concupiscencia&mdash;. &iquest;Y t&uacute; qu&eacute; le dijiste?<\/p>\n<p>&mdash;Que yo solamente le hab&iacute;a propuesto estar nosotros cuatro y &eacute;l ya pensaba en una org&iacute;a multitudinaria, que &eacute;l deber&iacute;a ver a un psiquiatra.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ja, ja, ja, no puedo creer que se haya desatado todo eso!<\/p>\n<p>&mdash;Ni yo tampoco, pero para m&iacute; no fue divertido, m&aacute;s bien me asust&eacute; pues si se diera una org&iacute;a as&iacute;, &eacute;l es capaz de hacerlo con todas &mdash;&ldquo;Y yo tambi&eacute;n con todos juntos&rdquo;, pens&eacute; divertida para mis adentros, sorprendi&eacute;ndome de qu&eacute; tan lejos pod&iacute;a llegar a ser mi promiscuidad; s&iacute;, he tenido relaciones sexuales con varios, incluso con tres en el mismo d&iacute;a, pero nunca en el mismo momento.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ja, ja, ja&hellip;! Y yo que cre&iacute;a que Eduardo era &ldquo;el potente&rdquo;. &iexcl;Ja, ja, ja! &mdash;continu&oacute; ri&eacute;ndose Adriana por un tiempo m&aacute;s. Lo que ya no le cont&eacute; fueron mis miedos.<\/p>\n<p>Platicamos de otras cosas m&aacute;s y quedamos en una fecha y lugar tentativos (mi casa y el fin de semana siguiente) para comunic&aacute;rsela a nuestros maridos. &iquest;Llegaremos a tener cuernos Eduardo y yo? &iquest;Qu&eacute; tal si Sa&uacute;l y Adriana llegaran a entenderse? &iexcl;Ay, no, en qu&eacute; cosas me ando metiendo! Ya ni modo.<\/p>\n<p>Al parecer, ellos lo aceptaron sin condiciones, es decir, las cosas se dar&iacute;an hasta donde todos estuvi&eacute;ramos c&oacute;modos. La fecha lleg&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>Quise corresponder con la amabilidad de Adriana y decid&iacute; hacer una cena muy especial: lo mejor de las recetas de mi padre y de mi suegra. Compr&eacute; vinos suficientes, no s&oacute;lo para el maridaje de la cena sino tambi&eacute;n para la noche de amor larga que esperaba. Le coment&eacute; a Sa&uacute;l sobre una posici&oacute;n en la que estuvi&eacute;ramos los cuatro disfrut&aacute;ndonos mutuamente, bueno, cada uno con las dos y cada una con los dos, todos simult&aacute;neamente. &ldquo;Quiero que hagamos un gato&rdquo;, le dije. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es eso?&rdquo;, pregunt&oacute; de inmediato.<\/p>\n<p>&mdash;El s&iacute;mbolo #, las l&iacute;neas que pintamos para jugar &ldquo;gato&rdquo;, &ldquo;tic-tac-toe&rdquo;, tres en l&iacute;nea&rdquo; o como le llames. Las barras seremos nosotros en sentidos contrarios, las mujeres paralelas, chiches hacia abajo y los hombres tambi&eacute;n paralelos, pero verga para arriba. Nosotras sobre el falo de uno, penetradas, claro, y con las chiches en la boca del otro. &iexcl;Est&aacute; para el circo!, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>&mdash;M&aacute;s que para circo, &iexcl;mira! &mdash;me contest&oacute; de inmediato y sac&oacute; de la bolsa de la camisa el cuadernito que siempre porta y con el bol&iacute;grafo dibuj&oacute; r&aacute;pidamente unas siluetas para que me diera cuenta que no sobresaldr&iacute;an las cabezas, adem&aacute;s de que los cuerpos paralelos estar&iacute;an muy juntos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah, no es &quot;gato&quot;!, pero parece&hellip; &mdash;dije.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Claro que lo intentaremos, puta! &mdash;me contest&oacute; Sa&uacute;l d&aacute;ndome una suave mordida en el seno y metiendo su mano bajo mi falda.<\/p>\n<p>Cuando llegaron nuestros invitados, todo fue cordialidad. Adriana me dio un ramo de flores y coloc&oacute; dos botellas de champa&ntilde;a en la nevera; Eduardo le dio un par de libros a Sa&uacute;l, producto de las ediciones que patrocin&oacute; ese mes a n&oacute;veles escritores, con sendas dedicatorias de &eacute;stos; adem&aacute;s de que todos colaboramos en llevar las cosas a la hora de la comida. Platicamos un poco. Sa&uacute;l se interes&oacute; en el proyecto cultural de Eduardo, incluso lo felicit&oacute; por su trabajo. Bailamos un poco, comenzaron los besos. Me di cuenta que Sa&uacute;l tra&iacute;a la verga bien parada, no s&eacute; si por verme en brazos de Eduardo o por los besos y toqueteos a los que le obligaba Adriana.<\/p>\n<p>Adriana comenz&oacute; a quitarle la ropa a Sa&uacute;l y yo, al ver eso se la empec&eacute; a quitar a Eduardo. Una vez que los tuvimos encuerados, y con el pito goteando l&iacute;quido preseminal, cual si fuese una coreograf&iacute;a ensayada fuimos con nuestros respectivos c&oacute;nyuges para que nos desnudaran mientras nos mov&iacute;amos al ritmo de la m&uacute;sica. Siguieron las coincidencias coreogr&aacute;ficas pues ambas les ofrecimos el pecho a nuestros maridos y despu&eacute;s nos agachamos para mamarles la verga mientras les d&aacute;bamos unos jalones al tronco para exprimirles m&aacute;s presemen. Al sentir el sabor en la boca, fuimos a besar al otro. Ellos s&oacute;lo sonrieron pues recordaron haberse probado varias veces, uno al otro, en mi pepa. Bailamos un poco m&aacute;s, cuerpo a cuerpo hasta ensartarnos y ser cargadas. &iexcl;Se vinieron de inmediato! Con mi boca, le limpi&eacute; el falo a Eduardo. Adriana ve&iacute;a y me imitaba, intercambiamos miradas para intercambiar otra vez de pareja.<\/p>\n<p>Repetimos el beso, ahora con sabor a semen y se les volvi&oacute; a parar, Nos volvimos a colgar del cuello de nuestros maridos hasta lograr cada una el orgasmo. Cuando nos dejaron sobre el sof&aacute; a y en la alfombra a la otra, tom&eacute; a mi marido para obligarlo a hacer un 69. Adriana, de inmediato forz&oacute; a Eduardo para que hicieran la misma posici&oacute;n. Todos mamamos con deleite despu&eacute;s de haber mezclado nuestros flujos y hubo m&aacute;s orgasmos hasta quedar agotados. Descansamos juntos cada quien con su c&oacute;nyuge, hasta que ellos fueron a sacar una botella de champa&ntilde;a de la nevera, sirvieron las copas y nos las ofrecieron.<\/p>\n<p>Brindamos de pie y cada una tom&oacute; de la verga al hombre de la otra para sentarse en sus piernas. Al poco rato, cuando vaciamos la primera botella de champa&ntilde;a, Adriana propuso que jug&aacute;ramos a la botella, &ldquo;Obviamente no ser&aacute; de prendas, sino de preguntas. A quien le toque, preguntar&aacute; a su c&oacute;nyuge sobre lo que piense de alguno de los dem&aacute;s&rdquo;. Nos sentamos en la alfombra, pero antes dijo, d&eacute;jenme tomar la &uacute;ltima gota y limpiar la botella. Se llev&oacute; la botella a la boca, s&oacute;lo sali&oacute; una gota, y despu&eacute;s al vello de su vagina.<\/p>\n<p>Sa&uacute;l le pregunt&oacute; a Eduardo que vino deseaba tomar y nos lo sirvi&oacute; a todos, en tanto que yo acerqu&eacute; varios de los bocadillos que hab&iacute;a preparado. Ahora s&iacute;, nos sentamos frente a frente los del mismo sexo y Adriana gir&oacute; la botella, que al detenerse &iexcl;me apunt&oacute; a m&iacute;! No me agarr&oacute; de sorpresa, pues ya sab&iacute;a que preguntar&iacute;a a mi marido.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te gusta m&aacute;s de Adriana? &mdash;le pregunt&eacute; a Sa&uacute;l de inmediato. &Eacute;l, quien la ten&iacute;a hacia su derecha, volte&oacute; a verla con cara de lujuria, se acerc&oacute; a ella para darle un beso en la mejilla, al tiempo que le acariciaba la cintura bajando la mano hacia sus nalgas.<\/p>\n<p>&mdash;Que est&aacute; muy buena, adem&aacute;s que es muy culta e inteligente &mdash;contest&oacute; y le dio un apret&oacute;n en la nalga. Eduardo sonri&oacute; y movi&oacute; la cara afirmativamente. Sa&uacute;l le, solt&oacute; la nalga a Adriana y la nalgue&oacute; como despedida, dio vuelta a la botella que al detenerse apunt&oacute; hacia Adriana. Ella sonri&oacute; y pregunt&oacute; a Eduardo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te gusta m&aacute;s de Tita? &mdash;pregunt&oacute; haciendo la pregunta a Eduardo, quien antes de contestar extendi&oacute; su mano derecha para darme un jal&oacute;n suave el pez&oacute;n y retorcerlo. No pude evitar tomar el pene de Sa&uacute;l y jalarlo al ritmo de lo que sent&iacute;a con lo que Eduardo me hac&iacute;a a m&iacute;, mientras contestaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Sus tetas!, primero sus tetas, luego su cara y la forma en la que hace el amor&hellip; &mdash;dijo d&aacute;ndome jalones y apretones, los cuales transmit&iacute;a yo a la verga de Sa&uacute;l.<\/p>\n<p>Cuando Eduardo me solt&oacute; la chiche para girar la botella, Sa&uacute;l exclam&oacute; con un sarcasmo imperceptible por los dem&aacute;s &ldquo;A todos nos gusta por lo mismo, &iexcl;ch&oacute;cala!&rdquo; y se dieron un apret&oacute;n de manos, pero yo sab&iacute;a que quer&iacute;a decir &ldquo;Qu&eacute; obvio eres&rdquo;. Me di cuenta que Adriana hizo una sonrisa forzada para aminorar la mueca que transparentaba sus celos y tem&iacute; que este juego podr&iacute;a tomar un mal camino. La botella volvi&oacute; a girar y le toc&oacute; a Eduardo interpelar a Adriana.<\/p>\n<p>&mdash;De lo que te ha hecho Sa&uacute;l esta noche, &iquest;qu&eacute; te ha gustado m&aacute;s? &mdash;pregunt&oacute; para distraerla de los celos que &eacute;l tambi&eacute;n percibi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Su ternura al besarme la boca, las tetas y la piel, pero quiero sentir su boca hermosa en mi vagina &mdash;dijo y, del dicho al hecho se par&oacute; frente a mi marido ofreci&eacute;ndole su vagina tom&aacute;ndolo con verdadero amor de la cabeza con ambas manos oblig&aacute;ndolo a chuparle el cl&iacute;toris. Sa&uacute;l, tomando una nalga en cada mano le sorbi&oacute; el cl&iacute;toris hasta que le sac&oacute; gritos de un orgasmo; ella, no satisfecha a&uacute;n, tall&oacute; la cara de mi esposo para masturbarse con su nariz y lengua, distribuy&eacute;ndole sus l&iacute;quidos sobre la cara. Era evidente que los celosos &eacute;ramos nosotros, quienes asombrados solamente mir&aacute;bamos la escena&hellip; A pesar de lo que cada uno sinti&eacute;ramos, el aroma que expel&iacute;a el rostro de mi marido, quien no hizo nada por limpiarse, Eduardo tra&iacute;a la verga tan parada como Sa&uacute;l y yo sent&iacute; mi vagina inundada. &ldquo;&Eacute;stos s&iacute; que son unos golfos&rdquo; me dijo Eduardo en voz baja antes de ayudar a sentarse a su esposa, yo me limit&eacute; a sonre&iacute;r dudando si est&aacute;bamos haciendo las cosas bien.<\/p>\n<p>El juego continu&oacute;, y not&eacute; que Sa&uacute;l segu&iacute;a inmune a los celos que crecientemente sent&iacute;amos, en su turno, los otros tres. Particularmente, cuando me acerqu&eacute; a quitarle de la cara uno de los vellos de la panocha de Adriana y se lo mostr&eacute;, me lo quit&oacute; de la mano y se lo ech&oacute; a la boca con mucho deleite, me puse verde de coraje, pero me aguant&eacute;, despu&eacute;s de todo, Adriana era mi invitada&hellip; Cuando toc&oacute; el turno a que Sa&uacute;l me preguntara dijo &iquest;Qu&eacute; cosa le envidias m&aacute;s a Adriana? tuve la oportunidad para intentar ponerlo celoso. Iba a decir, &ldquo;Sus nalgas para que estos machos me vieran s&oacute;lo a m&iacute;&rdquo;, pero cambi&eacute; de idea y me fui directamente a la verga de Eduardo y antes de ponerme a lamerla dije &ldquo;Lo que ella tiene en su boca y en sus piernas todas las noches para dormir feliz y despertar alegre&rdquo;. &iexcl;Craso error! En lugar de celos, Sa&uacute;l goz&oacute; al ver en vivo algo con lo que se masturbaba frecuentemente al ver los videos de Eduardo y yo haciendo el amor y se le par&oacute; la verga como si tuviese resorte. Peor a&uacute;n me sent&iacute; cuando escuch&eacute; la voz de Adriana al decirle &ldquo;Creo que &eacute;sta puede hacerlo m&aacute;s rico sin lastimarme&rdquo; y se engull&oacute; el falo de Sa&uacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; hermosas putas! &mdash;exclam&oacute; Sa&uacute;l dej&aacute;ndose llevar por las caricias de la lengua de Adriana en su glande y las manos que le tironeaban el escroto mientras gozaba la vista de mi comportamiento de puta con Eduardo.<\/p>\n<p>Eduardo, a su vez, estaba en una situaci&oacute;n similar y me agarr&oacute; violentamente de la cabeza y literalmente me foll&oacute; por la boca sin darse cuenta de las arcadas que me provocaba en cada vaiv&eacute;n que me llegaba hasta la garganta. &ldquo;&iexcl;A las putas hay que darles su yogurt!&rdquo;, gritaba mi macho sin control, incrementando la lujuria de mi marido al mirar c&oacute;mo me trataba este sujeto que ahora me resultaba desconocido; ambos eyacularon simult&aacute;neamente. Sa&uacute;l dio un grito de satisfacci&oacute;n, pero nunca violent&oacute; a Adriana quien exclam&oacute; &ldquo;Esto no sabe ligerito, esto s&iacute; sabe a hombre&rdquo;, despu&eacute;s de termin&oacute; de paladear lo que se le hab&iacute;a escapado de la boca.<\/p>\n<p>&mdash;Para seguir con el s&iacute;mil de la leche, hay una gran diferencia entre un cottage y un gruyer. &iexcl;Me gustan los de sabor fuerte! &mdash;extern&oacute; Adriana y sigui&oacute; limpiando con la boca el pene de Sa&uacute;l y s&oacute;lo suspendi&oacute; para decir &mdash;por cierto, pronto les enviar&eacute; un Chhurpi de yak, su sabor es sublime.<\/p>\n<p>El sabiondo de Sa&uacute;l, despu&eacute;s de agradecer la promesa de Adriana, dijo &ldquo;Independientemente que la leche de yak posee m&aacute;s grasa que la de vaca, y el de b&uacute;fala a&uacute;n m&aacute;s que el de yak, es m&aacute;s importante el proceso de fermentaci&oacute;n, el cual lo hace de sabor delicioso. &iexcl;Fermentada, hasta la leche de burro sabe riqu&iacute;sima!&rdquo; Not&eacute; que dijo &ldquo;burro&rdquo; y no &ldquo;burra&rdquo;, porque a Eduardo se le hab&iacute;a vuelto a parar la enorme verga con mis caricias y con la vista que daba Adriana engolosinada con la limpieza. &ldquo;Ma&ntilde;ana disfrutaremos eso&rdquo;, termin&oacute; diciendo Sa&uacute;l. Adriana, quien no hab&iacute;a entendido la insinuaci&oacute;n de mi esposo y a lo que ambos eran adictos, corrigi&oacute; &ldquo;No, necesito al menos una semana para pedirlo y que lo entreguen&rdquo;.<\/p>\n<p>Total: celos de Eduardo, amargura m&iacute;a y dolor en la cavidad bucal. Descansamos, Sa&uacute;l volvi&oacute; a llenar dos copas. Nos dio una y el llev&oacute; la otra junto a Adriana &ldquo;Cada pareja b&eacute;basela como mejor le guste. &iexcl;Salud!&rdquo;, dijo levant&aacute;ndola y le ofreci&oacute; un trago a Adriana. Eduardo me hizo que mojara los pezones en ella y tom&oacute; varias veces as&iacute;. Ve&iacute;amos que ellos ni se molestaban en mirarnos, abrazados compart&iacute;an el vino con sus besos: uno tomaba un trago y, sin deglutir a&uacute;n, se lo daba al otro con los labios. &iexcl;Estaban enamor&aacute;ndose all&iacute;, frente a sus respectivos consortes!<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&hellip; Ni modo, salieron tres partes en lugar de las dos prometidas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Descolgu&eacute; el tel&eacute;fono de la casa y escuch&eacute; la voz de Adriana quien con un tono muy amable me preguntaba por mi salud y me invitaba a que tom&aacute;ramos un caf&eacute; en su casa &lsquo;ma&ntilde;ana o el d&iacute;a que t&uacute; quieras, amiga&rsquo;. Le contest&eacute; que estaba bien al d&iacute;a siguiente. 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