{"id":20732,"date":"2019-05-09T22:00:00","date_gmt":"2019-05-09T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-05-09T22:00:00","modified_gmt":"2019-05-09T22:00:00","slug":"20723-buscando-amigas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20723-buscando-amigas\/","title":{"rendered":"Buscando amigas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20732\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esta historia busca repetir una experiencia, encontrar una relaci&oacute;n que permita compartir, intercambiar y discurrir sobre temas que no son afines. El contenido relata una experiencia superadora y grata, compartida al calor del encuentro que se extendi&oacute; en una relaci&oacute;n amigable, tal vez en esta ocasi&oacute;n pueda llegar a lo mismo.<\/p>\n<p>El relato refleja un estado de &aacute;nimo, una sensaci&oacute;n que trascendi&oacute; los l&iacute;mites del dese de buscar un contacto, era un ferviente deseo de conseguirlo, salt&oacute; de la fantas&iacute;a de imaginarlo a la realidad de concretarlo, ahora es la necesidad de repetirlo, por eso el sentido de relatar los sucesos.<\/p>\n<p>Hace un tiempo, una conversaci&oacute;n despert&oacute; mi curiosidad por saber c&oacute;mo ser&iacute;a escribir un relato y que alguna mujer respondiera por curiosidad y establecer contacto y poder vivir esa experiencia tan particular. Esa misma noche luego de cenar, y por no tener nada mejor que hacer, me fui con la taza de caf&eacute; a tomar asiento frente a la computadora y en pocos minutos hab&iacute;a entrado a un nuevo escenario, escribir por primera vez un relato sobre una historia er&oacute;tica que me hab&iacute;a sucedido.<\/p>\n<p>Escrib&iacute; una historia testimonio de un suceso altamente er&oacute;tico que hab&iacute;a dejado huellas en el deseo, esa fue la tem&aacute;tica del relato, bien er&oacute;tico y lo bastante expl&iacute;cito para graficar en palabras el fragor de mi historia. Al pie del relato hab&iacute;a escrito: Soy Lobo Infiel y busco amiga, seguido de la direcci&oacute;n de correo, del mismo modo que voy a insertar al fin del presente relato.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an transcurrido tan solo unos pocos d&iacute;as desde la publicaci&oacute;n, que recib&iacute; un mensaje de una mujer que dijo llamarse Paloma, el escueto mensaje dec&iacute;a: &ldquo;respondiendo a tu pedido. &iquest;Podr&iacute;a conversar contigo?<\/p>\n<p>En poco tiempo ese ida y vuelta de mensajes descubri&oacute; que por esas cosas del destino ambos vivimos en Buenos Aires, Argentina. Jugando a la escondida virtual nos convirti&oacute; por un momento en ni&ntilde;os l&uacute;dicos, del lenguaje juguet&oacute;n pasando por la insinuaci&oacute;n atrevida y de doble sentido, nos citamos para seguirla en un &aacute;mbito algo m&aacute;s reservado: el Whatsapp fue nuestro reducto de nuestro encuentro, el v&iacute;nculo que permiti&oacute; conocernos un poco m&aacute;s, el mensaje telef&oacute;nico no permiti&oacute; adentrarnos un poco m&aacute;s en la intimidad del otro.<\/p>\n<p>As&iacute; por varios d&iacute;as, era esperar la nocturnidad para establecer contacto, era como esperar a esa noviecita a la salida del colegio, acompa&ntilde;arnos en nuestra soledad de a dos en las noches. Lleg&oacute; el momento que pod&iacute;amos desprendernos de esa atracci&oacute;n imposible de resistir, el monitor delineaba nuestras palabras en prolija cal&iacute;grafa, la caligraf&iacute;a se traducen en frase, la frase en concepto, el concepto en idea, la idea en imagen de una forma de expresi&oacute;n, esa forma de expresi&oacute;n es el v&iacute;nculo de una pasi&oacute;n que se agiganta y trasciende la barrera f&iacute;sica de la pantalla. Lo virtual accede al sentimiento y del otro lado de la virtualidad se recibe ese mensaje cifrado, que decodificado por el coraz&oacute;n se asimila e incorpora en el otro ser.<\/p>\n<p>Con el decurso de las noches va germinando un sentimiento de simpat&iacute;a primero, este deviene en afecto y cordialidad para por fin decantar en deseo que va creciendo en intensidad, la conversaci&oacute;n matizada con detalles y sensaciones de la intimidad de cada uno suma el condimento necesario para poner la caldera del deseo en su punto m&aacute;ximo. Como si la pl&aacute;tica del whatsapp no fuera suficiente, sumamos el contacto diurno por el celular.<\/p>\n<p>Poco falta, casi nada, para que el estallido de la revelaci&oacute;n tome contacto, el contacto virtual est&aacute; llegando a fin de su ciclo, los mensajes adquieren cada vez mayor voltaje, los &aacute;nimos no soportan el alejamiento, y de golpe alguien escribi&oacute;: -&iquest;Y si nos vemos?<\/p>\n<p>Pero&#8230; reci&eacute;n ah&iacute; la realidad no dio de golpe en el coraz&oacute;n, la distancia era de solo 50 km, tampoco era una barrera que imped&iacute;a el acercamiento f&iacute;sico. Nos dej&oacute; pensando, cada uno en su mundo, pero Paloma, sac&oacute; de la galera del mago con una carta de triunfo, escribi&oacute;: &#8211; La semana pr&oacute;xima debo estar en la capital, te parece si&#8230; &ndash; Si qu&eacute;? -fue la respuesta &#8211; &iquest;Si&#8230; nos encontramos? -&iexcl;Siiiii!!! fue la devoluci&oacute;n a esa pregunta.<\/p>\n<p>El resto es f&aacute;cilmente deducible, a las pocas horas de su arribo nos encontramos. Solo una peque&ntilde;a foto nos acercaba a una realidad que nos inquieta por igual.<\/p>\n<p>Los a&ntilde;os y la experiencia de vida no sirven, ahora la cosa es vis a vis, el todo o nada, gustar o ser rechazado, me sent&iacute;a como Julio C&eacute;sar a la entrada de Roma, y como &eacute;l me dije, &ldquo;la suerte est&aacute; echada&rdquo;, entr&eacute; al discreto barcito, ella eligi&oacute; el lugar, yo la hora, la reconoc&iacute;, me gusto, me gust&oacute; mucho, era mejor de la imagen que de ella ten&iacute;a todas noches de di&aacute;logo. Ahora faltaba lo peor, me mir&oacute;, nos miramos, me sent&iacute; rindiendo el m&aacute;s dif&iacute;cil examen de mi vida, no hubo respuesta, solo una sonrisa, sin dejar de mirarme en sus ojos, me sent&eacute;, el momento de solicitar un caf&eacute; al camarero sirvi&oacute; para ordenarme y ver como afrontaba el minuto siguiente.<\/p>\n<p>Saque mi vista de ella para mirar al camarero, era una forma de darle un respiro y que pudiera evaluar sin la inquisidora pregunta ocular, &iquest;qu&eacute; tal?, &iquest;te gusto?. Al devolverle la mirada me top&eacute; con una sonrisa c&aacute;lida, hab&iacute;a complacencia o resignaci&oacute;n, pero al menos no rechazo de plano.<\/p>\n<p>El calor de caf&eacute; parec&iacute;a crear un clima m&aacute;s natural, m&aacute;s c&aacute;lido y afable. De ah&iacute; en m&aacute;s, con el hielo del encuentro derretido, m&aacute;s alguna broma de circunstancia la charla fue discurriendo por los carriles usuales de dos personas que saltaron el obst&aacute;culo del primer encuentro. Departimos como una hora, pasamos por varios t&oacute;picos sin entrar en esas intimidades que nos hab&iacute;an alentado a llegar a este momento, claro una cosa es el trato a trav&eacute;s de una pantalla y otra muy distinta el cara a cara, donde estamos rindiendo examen con cada gesto, con cada palabra, todo en blanco y negro y sobre la mesa.<\/p>\n<p>Como a ella se le hac&iacute;a tarde para llegar a no s&eacute; qu&eacute; lugar, pagu&eacute; y salimos, me ofrec&iacute; a llevarla en mi auto. Ahora en el &aacute;mbito intimista del habit&aacute;culo, y con, no recuerdo bien que excusa, detuve la marcha, mientras la suave m&uacute;sica daba marco, iniciamos una nueva conversaci&oacute;n, casi al descuido dej&eacute; que las manos se encontraran, el roce c&oacute;mplice y las miradas perdidas, la de uno en el otro, fueron el escenario para llegar a un casto y seco beso. Contacto breve en tiempo e intenso en repercusi&oacute;n, separados brevemente fue como tomar impulso para otro salto al vac&iacute;o, volviendo por mis deseos, propici&eacute; el acercamiento, ella consinti&oacute;.<\/p>\n<p>Ahora el beso ten&iacute;a contacto pleno, en extensi&oacute;n y contenci&oacute;n, los labios ocupan m&aacute;s espacio, mi lengua inicia un t&iacute;mido intento de exploraci&oacute;n, ella accede, se deja, invita a pasar al interior de su boca. Las humedades se mezclan, las lenguas inician el ritual ancestral de amor, intercambio de caricias, abrazo &iacute;ntimo de dos individualidades que se funden en una sola, dos cuerpos pegados que sueldan esperanzas, manos convertidas en tenazas que aprietan el cuerpo incandescente y lleno de pasi&oacute;n adulta.<\/p>\n<p>Los cuerpos sabios y experimentados parecen de dos j&oacute;venes e inexpertos en su primera cita, si eso somos, nos estamos estudiando, recorriendo, reconociendo, aprendiendo el abc del leguaje cifrado de dos seres que buscan contenci&oacute;n mutua, vasos comunicantes de un mismo sentimiento, fluye la pasi&oacute;n y el deseo a trav&eacute;s de los labios, las manos son el nervio conductor del deseo y la pasi&oacute;n. El fragor generado en ese instante alcanzaba para incendiar un bosque, dos le&ntilde;os secos de amor estaban a punto de encender el fuego de sus vidas e inmolarse en la hoguera de la pasi&oacute;n descontrolada.<\/p>\n<p>Agitados de pasi&oacute;n, nos separamos, no lo dese&aacute;bamos, pero lo hicimos por el bien de ambos, era necesario un impasse a tanto fuego, generar un espacio f&iacute;sico y de tiempo para digerir los &uacute;ltimos e intensos momentos vividos. La despedida fue breve pero llena de sentimiento, cada gesto, cada mirada, cada silencio era una estridencia que nos llenaba la cabeza de m&uacute;sica, los ojos de amor y la boca de c&aacute;lida humedad, recuerdo del contacto reciente.<\/p>\n<p>Nos despedimos, no hubo promesas de encuentro, no hubo acuerdo de nada, para qu&eacute;, que falta hac&iacute;a todo hab&iacute;a sido dicho, todo hab&iacute;a sido acordado, los cuerpos y el deseo eran sabios, no hac&iacute;an falta m&aacute;s palabras para decir la necesidad harto manifestada en ese contacto, tan breve como pr&oacute;digo en gestos y se&ntilde;ales corporales.<\/p>\n<p>No hab&iacute;an pasado m&aacute;s de quince minutos cuando estaba por tomar el celular para llamarla, suena el m&iacute;o, era ella, se anticip&oacute; por un par de segundos a mi intenci&oacute;n de hacer lo mismo. Despu&eacute;s del ritual -&iexcl;hola!, sabes que&#8230; &ndash;&iexcl;Si! yo tambi&eacute;n&#8230;<\/p>\n<p>Respondi&oacute; con un s&iacute; a la nunca formulada pregunta, ambos coincidimos en volver a vernos, a revivir la misma experiencia de un momento antes. Desandar el corto trayecto al lugar del encuentro previo, como c&aacute;bala, como para repetir los mismos instantes.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a transcurrido muy poco tiempo, era la pausa necesaria para calmar la timidez y darnos un tiempo de reflexi&oacute;n, ese momento a solas con uno mismo para digerir la emoci&oacute;n de conocernos, ahora era el momento de reencuentro, volver a vernos las caras, sin la ansiedad y la incertidumbre de hace tan solo un momento, ya no era la primera vez.<\/p>\n<p>Nuevamente, en el mismo caf&eacute;, solo que ahora hab&iacute;amos elegido un lugar m&aacute;s reservado, algo m&aacute;s &iacute;ntimo, la infusi&oacute;n daba arom&aacute;tico marco a la charla, mezclando temas, lo trivial e intrascendente con otras de m&aacute;s sustancia, mientras charl&aacute;bamos nuestros ojos se llenaban de deseo, nuestras manos se fueron buscando, las de ella estaban h&uacute;medas se agitaban, denotaba cierta ansiedad que no pod&iacute;an esconder, las atrap&eacute; entre las m&iacute;as, la Paloma se deja enjaular, mansamente, disfrutando del encierro.<\/p>\n<p>Terminamos el caf&eacute;, lentamente nos dirigimos al auto, sin preguntar, tome en direcci&oacute;n a un hotel de la zona, subimos a la habitaci&oacute;n, tomados de la mano, dos peque&ntilde;os amigos temerosos en el primer d&iacute;a de clases, como dos t&oacute;rtolos, sin hablar, miradas furtivas que insinuaban todo sin decir nada. Ingres&eacute; tras ella, cerr&eacute;, apoyando la espalda contra la puerta, haciendo contenci&oacute;n con el afuera, dejar el reci&eacute;n para entrar en el ahora, nuestro primer momento de intimidad estaba poniendo en negro sobre blanco el deseo y la fantas&iacute;a que devanaba nuestros sesos y consum&iacute;a nuestros sexos.<\/p>\n<p>Era ese momento, como un flash nos pasa todo, se detiene el tiempo, el coraz&oacute;n deja de latir, la imagen generada por mil palabras escritas y otras tantas sugeridas pasan a ser letra muerta, ahora es tiempo de amar, tiempo de poseer, momento de expresar esa pasi&oacute;n incontenible del mejor modo, avasallante, arrollador, tierno, dulce y contenedor. Era el momento, sentimientos encontrados, darle cauce al desborde del deseo de la mejor manera, sentir y hacerla sentir, canalizar la pasi&oacute;n, hacer imborrable ese momento m&aacute;gico que irrumpe en nuestras vidas con la fuerza de un potro desbocado agit&aacute;ndose en el pecho, un cicl&oacute;n de sentimiento.<\/p>\n<p>Registrar visualmente la amplia habitaci&oacute;n, bonita y acogedora, sin exagerada decoraci&oacute;n para el com&uacute;n de las de estos lugares, para nada recargada de luces ni espejos, creaba un ambiente discreto y maravillosamente intimista. Ella de espaldas, al otro lado de la habitaci&oacute;n, contra la pared opuesta parec&iacute;a compart&iacute;a mi evaluaci&oacute;n, me sonr&iacute;e, dulce y t&iacute;mida. Se estaba gestando el marco propicio para nuestro encuentro sexual, excusa v&aacute;lida y propicia, fragua donde dos cuerpos ser&iacute;an una sola carne, la idealizaci&oacute;n de ese momento de nocturna soledad escrib&iacute;a el pr&oacute;logo de la fogosa pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Aunque demostraba seguridad y aplomo tambi&eacute;n estaba algo nervioso, ella como desinhibida se mov&iacute;a por la habitaci&oacute;n como si fuera su reino, tal vez actuaba, al menos daba la impresi&oacute;n de parecerlo, la situaci&oacute;n ten&iacute;a magia, encanto por lo desconocido, parec&iacute;amos dos contrincantes midi&eacute;ndose, evalu&aacute;ndose para la &eacute;pica de la pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Tome dos cervezas del frigobar, brindamos, un buen sorbo de cerveza helada fue b&aacute;lsamo para el ardor interior, nos re&iacute;mos, ella sentada al borde del lecho yo en un silloncito frente a ella, no habl&aacute;bamos solo re&iacute;mos. Hablamos de trivialidades sin dejar de sonre&iacute;rnos todo el tiempo, casi sin notarlo, una segunda botellita nos fue poniendo en clima m&aacute;s acorde a la situaci&oacute;n, momento propicio para un brindis por nosotros, por c&oacute;mo se hab&iacute;a dado la magia de encontrarnos y esta deliciosa locura de ac&aacute; y ahora.<\/p>\n<p>El alcohol la hab&iacute;a desinhibido, se dej&oacute; caer de espaldas sobre la cama, por momentos se miraba refleja en el espejo del techo como evalu&aacute;ndose los gestos que ensayaba, se lo hice notar y re&iacute;a dando vueltas en la cama, haciendo mohines y graciosos giros como una ni&ntilde;a y sin dejar de sonre&iacute;r, me aproximo a ella para hacerle una cosquilla, alarga los brazos y me toma, aprieta sobre su pecho y me da un profundo beso.<\/p>\n<p>El contacto con sus labios, h&uacute;medos y la lengua activa en mi boca, llenarme de su perfume, sentir su respiraci&oacute;n agitada. Se dej&oacute; estar sobre el lecho, recostado a su lado contemplando esa espl&eacute;ndida mujer, su serena belleza, la expresividad de los ojos parecen indicar cierto grado de excitaci&oacute;n, fija su atenci&oacute;n en m&iacute;, en un momento me dice:<\/p>\n<p>-Te dej&eacute; mi marca, tienes mi rouge en el labio y en la cara. &ndash;sonr&iacute;e y con el dedo pulgar humedecido en sus labios trata de borrarlo<\/p>\n<p>-Sabes una cosa&#8230; jam&aacute;s me imagin&eacute; conocer, menos a&uacute;n que lleg&aacute;ramos a esto, pero no quiero olvidarlo, se ha producido como por arte de magia, ahora lo necesito, no podr&iacute;a vivir sin sentirme tuya.<\/p>\n<p>Enseguida me pides: -S&aacute;cate esto, tocando la camisa que ten&iacute;a puesta, -&iquest;Por qu&eacute; no lo haces t&uacute;?<\/p>\n<p>Sentada comienza a desprender los botones, uno a una, lenta y perezosa tarea, la abre y besa el pecho, en gracioso y sensual gesto, lame mis pezones, gusta lamerme la piel, retribuyo la gentileza con mi mejor sonrisa. Me salgo de la cama, ella se queda expectante, mirando como me desprendo del pantal&oacute;n, mira el b&oacute;xer y nota lo excitado que estoy, aprecia el estado de mi erecci&oacute;n y me regala una sonrisa de aprobaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La despojo de su camisa de seda blanca, levanta los brazos ayudando, los pechos llenan totalmente el souti&eacute;n, colman su capacidad y rebasa por encima, el delicado encaje no puede con la erecci&oacute;n de los pezones, se marcan en la tela, presionando en busca de libertad, ahora es turno de la falda, suelto el broche y jalo hacia abajo, se tiende de espaldas, arquea la pelvis hacia arriba, la deja escapar, deslizar por sus piernas. Estamos en igualdad de condiciones, solo las &iacute;ntimas prendas para acrecentar el sentido de intimidad, regodeo la vista en la contemplaci&oacute;n de este soberbio ejemplar de mujer, ansiosa pero calma, caliente pero mesurada, anhelante pero cauta, deseo salvaje pero pudoroso recato, pasional deseo pero morosa en la entrega.<\/p>\n<p>El sutil juego del cortejo entra en su etapa final, le gusta, disfruta esa silenciosa admiraci&oacute;n, nota que fijo mi atenci&oacute;n en la bombacha de encaje negro, no era tanga pero igualmente peque&ntilde;a, elogio lo bien que se luce en su graciosa figura -La compr&eacute; para la ocasi&oacute;n. &iexcl;Mi amor es para ti, solo para ti, para que disfrutes sac&aacute;ndola!<\/p>\n<p>La mir&eacute;, no hubo palabras solo nos abrazamos para sentirnos, el contacto de nuestros cuerpos, una deliciosa caricia la piel de uno frotando la del otro. Nos besamos, profundo intercambio de caricias y saliva. Dej&eacute; sus labios para besar sus pechos, chupar esos pezones, solo gem&iacute;a y atra&iacute;a mi cabeza hacia ella, luego su mano se meti&oacute; en mi calzoncillo, entro y tom&oacute; el pene, lo acaricia, estudia su tama&ntilde;o y consistencia, aprecia su dureza, mientras mi mano entra en su bombachita, dos dedos indiscretos se introducen en su sexo para robar la humedad que brota desde lo profundo de su calentura.<\/p>\n<p>Segu&iacute; acariciando su intimidad, gem&iacute;a, estaba en el trance de una creciente excitaci&oacute;n, movimiento intenso y profundo, incluyendo al cl&iacute;toris, al cabo de unos minutos as&iacute;, se apret&oacute; contra m&iacute;, luego devino una intensa contracci&oacute;n, profundo suspiro y se corri&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ah!, &iexcl;Ahhhh! &iexcl;Siii! -me bes&oacute; en la boca. Ahogaba ese grito de amor.<\/p>\n<p>Observaba esa transformaci&oacute;n, maravillas del amor, hace poco menos de una hora me hab&iacute;a extasiado viendo esa cara llenad de formalidad y ahora era la ant&iacute;tesis de esa mujer, la mirada pose&iacute;da por la lujuria, se acerca a mi gateando sobre el lecho, movimiento sinuoso como gata en celo, se deshace del b&oacute;xer, toma mi pene, agarra entre sus manos, me observa, se mira en mis ojos, y sin dejar de observarme, comienza a mamar la verga.<\/p>\n<p>Sus gestos hablan del gusto que le produce hacerme gozar, sabe masajearlo, y chupar, lento, despacio, r&aacute;pido, violento, var&iacute;a tiempos e intensidad, no pude precisar cuanto, pero estimo no menos de un cuarto de hora estuve alojado en su c&aacute;lida boca.<\/p>\n<p>Puedo apreciar el deleite de su acci&oacute;n, notar el deseo contenido y tanto tiempo esperado.<\/p>\n<p>No necesit&eacute; decir nada, ella parec&iacute;a saberlo todo, pod&iacute;a leer el leguaje sexual, decodificar el mensaje, volvi&oacute; a mirarme con esa intensidad infinita, mirada espesa y comprensiva, sab&iacute;a lo que deseaba y estaba dispuesta a darme ese regalo, sus manos supieron del temblor que precede a la erupci&oacute;n, sin alterarse ni contraerse, con toda naturalidad, se dej&oacute; estar, acompa&ntilde;&oacute; las variaciones de ritmo que provocaba yo con el movimiento p&eacute;lvico en su boca.<\/p>\n<p>Se dej&oacute; hacer, pasiva espero el momento culminante, la primera erupci&oacute;n de lava ardiente, un destello en sus ojos dio &ldquo;un gracias, luego dos, tres, hasta que el volc&aacute;n dej&oacute; de latir.<\/p>\n<p>Sus ojos dec&iacute;an lo que no pod&iacute;an sus labios, prolongaba el placer, sent&iacute;a y comprend&iacute;a los latidos de la carne volviendo al estado de relax, apreciaba ese momento que el hombre se guarda para s&iacute;, quer&iacute;a compartir ese momento conmigo. Nos miramos, nos entend&iacute;amos como de habernos conocido toda una vida.<\/p>\n<p>Me sal&iacute; de ella, segu&iacute;a arrobado por la expresi&oacute;n de sus ojos, con un dedo limpio el borde del labio, el color del rouge era solo un vago recuerdo de otro tiempo, pero a&uacute;n faltaba una caricia a mi ego de macho poderoso, el movimiento de la glotis al dejar pasar dentro de si la esencia de mi masculinidad, degusto el licor de hombre como el mejor y m&aacute;s delicioso el&iacute;xir.<\/p>\n<p>Despert&eacute; del letargo de tan intenso ajetreo, ella segu&iacute;a en pl&aacute;cido reposo, fui al ba&ntilde;o para tomar una reparadora ducha, deb&iacute; estar no menos de seis minutos cuando la escucho decir en remedo de una voz de ni&ntilde;a: &#8211; &iexcl;Papi!, &iexcl;no me invitaste a tomar un ba&ntilde;o con vos!, &iexcl;qu&eacute; malo eres!<\/p>\n<p>-me asom&eacute; y la invit&eacute; con un gesto. Ingres&oacute;, nos ba&ntilde;amos juntos, jugando con el agua, riendo como dos ni&ntilde;os. En medio del juego de enjabonarnos, como no pod&iacute;a ser menos, el miembro retom&oacute; protagonismo, se hizo notar, tan pronto lo not&oacute; se agach&oacute; y comenz&oacute; una caricia bucal, &iexcl;qu&eacute; bien lo hace!, luego se levanta, arquea la cadera y se pega a la pared, apoyando las palmas.<\/p>\n<p>Los abundantes jugos, vaginales hacen todo f&aacute;cil, solo necesite aproximarme y colocarla en la puertita, tomarlas de la ingles y en un movimiento combinado nos acoplamos, en un solo envi&oacute;n entr&eacute; todo en ella. Estaba preparada para una penetraci&oacute;n intensa, el movimiento se torna por momentos convulsivo, nos sacudimos con el apremio del deseo.<\/p>\n<p>Como el piso se pone resbaladizo, sin despegarnos nos trasladamos hasta que ella queda con las manos tomada del lavatorio, la curva pronunciada de su cadera ofrece un nuevo &aacute;ngulo de erotismo, una nueva posici&oacute;n de ataque a su deseo. Nuevamente esa vibraci&oacute;n de su cuerpo se transmite en ligeros latidos vaginales, suaves al inicio, m&aacute;s n&iacute;tidos despu&eacute;s, el gemido profundo avisa que tiene su primer orgasmo con el pene como art&iacute;fice, no le aflojo al movimiento y deviene un segundo round en la intimidad de la hembra.<\/p>\n<p>La humedad del piso y el cansancio de la posici&oacute;n inestable de los danzarines, es prudente dejar ese escenario y continuarla en el t&aacute;lamo del amor. Ella va delante de mi, camina con cadencia y gracia, la misma que pone cuando danza, promesa de nuevos placeres, llega, se deja caer de bruces sobre el lecho, eleva un poco los gl&uacute;teos, adopt&oacute; esa posici&oacute;n como leyendo mi mente, le acerco una almohada, acomoda debajo de su vientre, le permite estarse elevada con menor esfuerzo.<\/p>\n<p>Entr&eacute; en ella, se sacudi&oacute; toda, la impulse hacia arriba, tal vez un poco brusco o la intensidad de la penetraci&oacute;n fue la que desplaz&oacute; su cuerpo en la cama, totalmente acoplados, enterrado en sus entra&ntilde;as hasta donde lo permiten los l&iacute;mites de su anatom&iacute;a. De ah&iacute; en m&aacute;s todo fue ritmo y movimiento continuo, entrar y salir, empujar y retroceder, se deja llevar por mi pasi&oacute;n y por la salvaje intromisi&oacute;n, se agarra a las s&aacute;banas, siente como se abre su sexo, sabe como aprisionarme, hacerme sentir sus m&uacute;sculos en el ejercicio de ser mujer activa.<\/p>\n<p>Su sexo me aprieta en la entrada y cede en la salida, el delicioso proceso del goce tiene un l&iacute;mite, el nuestro tambi&eacute;n. Se muestra dispuesta a llegar a la estaci&oacute;n del &eacute;xtasis, espera el tren arrollador que se desliza por el t&uacute;nel su sexo, agita la bandera de aviso una vez, la maquinaria del amor est&aacute; presta a arribar a la estaci&oacute;n en el tiempo convenido.<\/p>\n<p>Un solo gemido, gritado a d&uacute;o, festej&oacute; el arribo triunfal, la bienvenida de ella fue apote&oacute;sico, el espeso semen hizo las veces de licor para en brindis en tan magno suceso.<\/p>\n<p>Nos quedamos, quietos, muy quietos. Me dej&eacute; derrumbar de costado, a su lado, as&iacute; en silencio, en cucharita, sintiendo su espalda h&uacute;meda contra mi pecho, la convexidad de sus gl&uacute;teos acoplados en la concavidad de mi pubis hasta que los temblores de la &eacute;pica gesta fueran desapareciendo, los ritmos respiratorios y card&iacute;acos a niveles normales. En silencio, cada uno en lo suyo estaba haciendo el inventario de los &uacute;ltimos momentos, un renovado placer nos embargaba al recordar las im&aacute;genes a&uacute;n latentes.<\/p>\n<p>La ducha nos recibi&oacute;, tomados de la mano entramos y gozamos de la caricia del agua, luego nos secamos el uno al otro jugando como dos novios. Una nueva cerveza nos acompa&ntilde;&oacute; en una charla matizada por besos, caricias y sonrisas.<\/p>\n<p>Ella me volvi&oacute; a confiar que jam&aacute;s hab&iacute;a pensado en hacer algo como esto, para nada lo hab&iacute;a considerado como algo realizable, pero se hab&iacute;a sentido seducida, contenida y cuidada que ante la insinuaci&oacute;n de esta locura de amor, se colg&oacute; de la misma nube, se dej&oacute; llevar a mi fantas&iacute;a, habitar mi isla solitaria, compartir mi tiempo, quedarse en ese espacio creado para nosotros.<\/p>\n<p>Estaba conmigo, gustosa de haberlo hecho, agradecida de haberla hecho sentirse tan mujer, recuperar sensaciones olvidadas y descubrir in&eacute;ditas formas de gozar y ser gozada.<\/p>\n<p>La devolv&iacute; donde la hab&iacute;a recogido, nos despedimos con un beso tierno y apasionado.<\/p>\n<p>Desconozco si este fue el final o contin&uacute;a, el destino y ella tienen la pr&oacute;xima palabra, por ahora estoy esperando una segunda vez.<\/p>\n<p>Busco amiga, te espero en loboferoz1943@gmail.com si eres de Buenos Aires, cuanto mejor.<\/p>\n<p>Lobo Feroz<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Esta historia busca repetir una experiencia, encontrar una relaci&oacute;n que permita compartir, intercambiar y discurrir sobre temas que no son afines. El contenido relata una experiencia superadora y grata, compartida al calor del encuentro que se extendi&oacute; en una relaci&oacute;n amigable, tal vez en esta ocasi&oacute;n pueda llegar a lo mismo. 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