{"id":20747,"date":"2019-05-11T22:00:00","date_gmt":"2019-05-11T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-05-11T22:00:00","modified_gmt":"2019-05-11T22:00:00","slug":"20747-yo-carmen-la-puta-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20747-yo-carmen-la-puta-2\/","title":{"rendered":"Yo, Carmen la puta (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20747\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Pasaron unos d&iacute;as, y mi vida continu&oacute; su cauce normal. A diario, me levantaba temprano para dejar las cosas de la casa preparadas, y me iba a trabajar. En la misma calle en la que viv&iacute;amos, un hombre que regentaba una peque&ntilde;a tienda de ultramarinos ten&iacute;a la intenci&oacute;n de relegar su puesto de trabajo a otra persona a cambio de un peque&ntilde;o salario por horas. La cantidad era poca, pero mejor es poco que nada.<\/p>\n<p>As&iacute;, pude conseguir trabajo como dependienta de la tienda. Era un trabajo, aunque mal pagado, relativamente c&oacute;modo, y que estuviese cerca de mi casa, facilitaba en gran medida las cosas. Trabajaba ma&ntilde;ana y tarde. Aprovechaba la hora de comer para acercarme a casa, asegurarme que todo estaba bien, y cubrir las necesidades b&aacute;sicas de mi hija. El hombre que me pagaba era una persona amable, seria en su trabajo, y aparentemente enamorado de su mujer, por lo que nunca tuve ning&uacute;n tipo de problemas. En cierto modo, para m&iacute;, aquel trabajo era lo m&aacute;ximo a lo que pod&iacute;a aspirar.<\/p>\n<p>Lo peor de todo, era el tiempo. Era una tienda poco concurrida, tanto que ni siquiera s&eacute; c&oacute;mo el due&ntilde;o se empe&ntilde;aba en mantenerla abierta. En todo caso, aquello no era cosa m&iacute;a. Con todo ello, si algo si ten&iacute;a gracias a aquel trabajo, era tiempo para pensar. A pesar de que todo hab&iacute;a vuelto a la normalidad, hab&iacute;a algo que no pod&iacute;a sacar de mi cabeza, y que, como un p&aacute;jaro carpintero, golpeaba constantemente mis sienes con su afilado pico. Hab&iacute;a cobrado por dinero. Si no has le&iacute;do mi relato anterior, esto fue lo que ocurri&oacute;: Busqu&eacute; ofertas de trabajo por empleo. Contact&eacute; con un hombre que buscaba trabajadora como chica de compa&ntilde;&iacute;a. Fui a su casa, y le hice una mamada. Me pag&oacute; y me fui. Desde aquel d&iacute;a, no volv&iacute; a tener ninguna noticia suya. Quiz&aacute;s todo fue una estafa, se hab&iacute;a aprovechado de m&iacute;, y yo hab&iacute;a chupado una polla por una miseria de dinero. Nada de lo que alarmarse, el mundo estaba lleno de estafadores, y a&uacute;n m&aacute;s, de necias como yo que ca&iacute;an en la trampa. Y no s&oacute;lo eso, todo estaba grabado en v&iacute;deo. &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a sido de aquello? &iquest;Andar&iacute;a por ah&iacute; recorriendo la red? Nunca lo sabr&eacute;.<\/p>\n<p>PARTE 2: LA PRIMERA CITA<\/p>\n<p>Pasaron m&aacute;s de dos semanas desde que comenc&eacute; a trabajar en aquel establecimiento. Todo segu&iacute; el curso natural de mi rutina, hasta que una ma&ntilde;ana, cuando recib&iacute; una llamada. Yo estaba donde siempre, sentada detr&aacute;s del mostrador, haciendo nada. Llamada, era de aquel hombre. Jorge para quienes no lo sep&aacute;is ya.<\/p>\n<p>Yo: &iquest;D&iacute;game?<\/p>\n<p>Jorge: Hola Carmen, &iquest;qu&eacute; tal est&aacute;s? Perdona que no te hablara en este tiempo pero he estado unos d&iacute;as fuera de casa y apenas he tenido tiempo. Hay una proposici&oacute;n que tengo que hacerte y me gustar&iacute;a hablarlo contigo. Por cierto, doy por hecho que sigues interesada en lo que te coment&eacute; de las citas, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Yo: S&iacute;, cu&eacute;ntame.<\/p>\n<p>En realidad no lo estaba. Estuve a punto de decir que no, pero cuando el hambre y la necesidad aprietan, ya se sabe lo que pasa. As&iacute; que acepte por inercia.<\/p>\n<p>Jorge: Entonces, me gustar&iacute;a verte y hablar, pero necesito que sea lo antes posible, me han pedido una cita para esta noche.<\/p>\n<p>Yo: de acuerdo, yo ahora la verdad es que estoy un poco ocupada y no puedo salir. &iquest;C&oacute;mo los podemos hacer?<\/p>\n<p>Jorge: Si quieres nos podemos ver a la hora de comer, no me importa ir hasta donde est&eacute;s.<\/p>\n<p>Yo: De acuerdo.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, le di la direcci&oacute;n de la tienda, y acord&eacute; verme con &eacute;l a la hora de comer. Ese d&iacute;a no fui a casa, y confi&eacute; al destino que todo estuviese en su lugar y no hubiera surgido ning&uacute;n problema en casa. A la hora acordada, Jorge estaba all&iacute;, montado en su coche, un auto antiguo de color blanco, con signos de haber tenido muchos roces y estar muy rodado. Me acerqu&eacute; hasta &eacute;l, y siguiendo sus indicaciones, abr&iacute; la puerta y me coloqu&eacute; en el asiento del copiloto. Nos saludamos con dos besos.<\/p>\n<p>Jorge: &iquest;Qu&eacute; tal Carmen?<\/p>\n<p>Yo: Bien todo igual. Cu&eacute;ntame.<\/p>\n<p>Jorge: Tengo un cliente para esta noche, que quiere una chica para cenar y despu&eacute;s pasar la noche. Le he hablado de ti y de c&oacute;mo eres, y todo lo ha parecido bien. La verdad que paga bien, 300 para ti y 300 para m&iacute;, &iquest;te parece bien?<\/p>\n<p>Yo: Vale, acepto&hellip;<\/p>\n<p>No ten&iacute;a m&aacute;s remedio que aceptar. 300 era la cantidad que yo recib&iacute;a cada mes por trabajar en la tienda 10 horas al d&iacute;a ma&ntilde;ana y tarde, y ya eran unas cuantas las facturas e impagos acumulado. Ese dinero no solucionar&iacute;a para nada mi vida, pero s&iacute; algunas de aquellas facturas, sobrando quiz&aacute;s algo para comprar comida el d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>Jorge: De acuerdo pues entonces yo me ocupo de todo. Voy a llamarle y decirle que has aceptado, en cuanto me diga el lugar de la cita te llamo vale. S&oacute;lo te pido que vayas arreglada y que lo trates bien, porque es cliente frecuente.<\/p>\n<p>Yo: vale no te preocupes.<\/p>\n<p>La cita fue a las 10 de la noche. Ten&iacute;a que prepararme, por lo que esa tarde tras llamar al due&ntilde;o de la tienda y poner como excusa que estaba enferma y me encontraba mal, sal&iacute; del trabajo antes de la hora normal, sobre las 7 de la tarde. Corriendo fui a casa, y cog&iacute; algo de dinero. No ten&iacute;a ropa para ponerme en la cita, y menos para ir arreglada, por lo que r&aacute;pidamente me dirig&iacute; a la tienda de regentada por chinos cerca de casa, donde vend&iacute;an ropa barata. All&iacute; me compr&eacute; una camisa y una falda negra ajustada. Tambi&eacute;n unas medias, y por &uacute;ltimo una barra de labios de color rojo, ya que hac&iacute;a tiempo que no utilizaba maquillaje. Fui a pagar. Hab&iacute;a varias personas haciendo cola, un se&ntilde;or mayor comprando unos tornillos sepa-dios-para-qu&eacute; que llevaba en una bolsita de pl&aacute;stico, y dos chicos j&oacute;venes con una laza de cerveza cada uno. Justo antes de que fuera mi turno, record&eacute; que tampoco ten&iacute;a ropa interior decente para ser mostrada, por lo que tras contar el dinero que sobrar&iacute;a, fui hasta el pasillo de la ropa interior, y cog&iacute; un conjunto de sujetador y bragas negras de encaje.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de pagar, y rezando para que nadie me viese, fui hasta la tienda donde trabajaba para cambiarme de ropa, aprovechando que ten&iacute;a las llaves del local. Fue as&iacute; ya que no sab&iacute;a que podr&iacute;a decirle a mi madre cuando me viese arreglada de aquella forma, cuando a diario sal&iacute;a de casa con unos simples pantalones vaqueros. Era mayor, pero hab&iacute;a sido joven, y no quer&iacute;a levantar en ella ning&uacute;n tipo de sospecha. Tras cerrar la tienda, me desnud&eacute;, dej&eacute; toda mi ropa en el caj&oacute;n que hab&iacute;a detr&aacute;s del mostrador, y me puse las prendas que hab&iacute;a comprado. En la tienda no hab&iacute;a espejo, por lo que ni siquiera pude comprobar mi aspecto bien antes de salir, y tuve que conformarme con mi imagen en la pantalla del m&oacute;vil, uno viejo que ten&iacute;a desde hacer m&aacute;s de 3 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Fui andando hasta el lugar en el que Jorge me hab&iacute;a dicho que quedar&iacute;a con el hombre. Jam&aacute;s en la vida hab&iacute;a estado m&aacute;s nerviosa. El simple hecho de estar vestida de aquella manera me hac&iacute;a sentir como un manojo de nervios. Ten&iacute;a la impresi&oacute;n de que todo el mundo me miraba por la calle, y que como por arte de magia, mi falda se levantaba autom&aacute;ticamente, por lo que no paraba de dar tirones hacia debajo de ella.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de lo que para m&iacute; fue una eternidad, llegu&eacute; al lugar de la cita, la puerta de un bar que se encontraba en el paseo mar&iacute;timo del pueblo, y que para nada era el t&iacute;pico lugar lujoso donde a menudo los hombres con dinero acostumbran a llevar a sus damas de compa&ntilde;&iacute;a. Sus putas siendo claros. Su nombre era Antonio. Era un se&ntilde;or de 59 a&ntilde;os, de estatura baja, y con algo de barriga, pero a pesar de su edad, conservaba bien su pelo, de color canoso. No podemos decir que fuese un anciano, y en los tiempos que corren podemos considerar joven a&uacute;n y con tiempo de vida a una persona de 59 a&ntilde;os, pero los 20 a&ntilde;os de diferencia entre &eacute;l y yo, me hac&iacute;a tener la sensaci&oacute;n de haber quedado con un viejo, lo cual no hac&iacute;a m&aacute;s que repugnarme. A pesar de eso, la vida era as&iacute;. Yo era la puta y el era el cliente. Y es el cliente quien elige a la puta, y no la puta quien elige al cliente. Por primera vez, acept&eacute; aquella obvia reflexi&oacute;n. Acept&eacute; que yo era una trabajadora, un producto, y el un consumidor. Lo mismo ocurre con una botella de cerveza, que no es ella quien elige qui&eacute;n se la bebe.<\/p>\n<p>Antonio: Hola qu&eacute; tal, tu eres Carmen &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Yo: s&iacute; soy yo encanta.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; a m&iacute; con una sonrisa, y colocando su mano sobre mi cintura, me dio dos besos para saludarme.<\/p>\n<p>Antonio: No te hab&iacute;a conocido porque eres m&aacute;s guapa que en la foto.<\/p>\n<p>Yo: Gracias.<\/p>\n<p>Sonre&iacute;.<\/p>\n<p>Antonio: Vamos a entrar, tengo una mesa reservada.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de saludar al camarero de la entrada, entramos en aquel bar, en el cual hab&iacute;a reservado una mesa para nosotros. Tal y como antes coment&eacute; el sitio no era un lugar de lujo, y se parec&iacute;a m&aacute;s a un bar donde la gente hac&iacute;a las t&iacute;picas quedadas familiares. Pedimos una botella de vino para los dos, y como no, marisco. Si tan s&oacute;lo fuese por la comida, &eacute;sta hab&iacute;a sido fant&aacute;stica. No probaba el marisco desde aquellos tiempos lejanos en los que mi padre se dedicaba al mundo del pescado, y la verdad es que hico que viniesen a mi cabeza dulces recuerdos de aquella vida que por desgracia nunca regresar&aacute;.<\/p>\n<p>No hablamos de nada en concreto, la cena transcurri&oacute; tranquilamente, y simplemente charlamos de coas nimias, como pueden ser las recientes elecciones europeas, o lo mal educada que estaba la nueva generaci&oacute;n de j&oacute;venes. Lo t&iacute;pico. Tambi&eacute;n hubo tiempo para que el me contara algo de su vida. Se hab&iacute;a dedicado desde peque&ntilde;o al cultivo de las tierras heredadas de sus padres, era soltero, nunca-casado, y sin hijos, y actualmente viv&iacute;a de las ayudas que recib&iacute;a por su labor agricultora.<\/p>\n<p>Llegamos al hostal. Despu&eacute;s de terminar la cena, y tras un paseo en el que &eacute;l no separ&oacute; su mano de mi cintura, llegamos hasta un peque&ntilde;o hostal en el cual hab&iacute;a reservado la habitaci&oacute;n. Mi coraz&oacute;n palpitaba, sabiendo que el momento se acercaba. El hombre de la recepci&oacute;n nos dio las llaves de la habitaci&oacute;n que se encontraba en la segunda planta de aquel edificio de tres pisos, las cuales se encontraban colgando de un gran llavero de madera. Subimos la escalera, recorrimos el pasillo, y llegamos hasta la habitaci&oacute;n. Era la 207, nunca se me olvidar&iacute;a. Entramos en la habitaci&oacute;n. Era la t&iacute;pica habitaci&oacute;n de hotel, una cama de matrimonio, una mesilla de noche a cada lado de la cama, con una lampara de color amarillo sobre ellas, y un mueble con una tela de las antiguas que ten&iacute;an gran fondo. A la entrada de la habitaci&oacute;n, como no, un peque&ntilde;o cuarto de ba&ntilde;o. Antonio, sac&oacute; de su bolsillo la cartera, y dej&oacute; &eacute;sta y las llaves del coche encima de la mesa que sosten&iacute;a la televisi&oacute;n. Yo por su parte, me quit&eacute; el bolso y la chaqueta negra que llevaba sobre la silla que hab&iacute;a debajo de la mesa.<\/p>\n<p>Antonio: Bueno ven, si&eacute;ntate aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Yo: Vale, pero me gustar&iacute;a que primero me dieses el dinero.<\/p>\n<p>Antonio: Ah lo siento, &iquest;no te lo ha dicho Jorge? Se lo he pagado todo a &eacute;l y me ha dicho que ya te dar&iacute;a tu parte.<\/p>\n<p>Permanec&iacute; en silencio.<\/p>\n<p>Yo: De acuerdo.<\/p>\n<p>Iba vestida con la falda negra, una camiseta negra de tirantes, medias y tacones. Haci&eacute;ndole caso me sent&eacute; en la cama, justo a su lado.<\/p>\n<p>Antonio: Me encanta como vas vestida.<\/p>\n<p>Yo sonre&iacute; a medio lado. &Eacute;l coloc&oacute; una mano sobre mi rodilla, y poco a poco comenz&oacute; a subir hasta mi cintura. A continuaci&oacute;n, acerc&oacute; lentamente su cara hacia m&Iacute; y comenz&oacute; a besar. Yo permanec&iacute;a quieta, &eacute;l me besaba torpemente moviendo su lengua, y mientras introduc&iacute;a la mano dentro de mi camiseta para acariciar mi barriga.<\/p>\n<p>Antonio: Me pones muchos.<\/p>\n<p>Yo escuchaba sus palabras, pero no hac&iacute;a nada, simplemente me dejaba. El sigui&oacute; subiendo su mano por dentro de mi camiseta, hasta que lleg&oacute; hasta uno de mis pechos y comenz&oacute; a manosearme. Unos instantes, y con la mano que ten&iacute;a libre, comenz&oacute; a desabrochar su cintur&oacute;n y baja la cremallera de su cintur&oacute;n.<\/p>\n<p>Antonio: Ven aqu&iacute; Carmen ch&uacute;pame la pollita.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de sacar por la bragueta del pantal&oacute;n su pene al aire, coloc&oacute; una mano sobre mi nuca y comenz&oacute; a bajar mi cabeza hasta su polla. Esto ya lo hab&iacute;a vivido. El camino hasta su polla era un camino que ya hab&iacute;a recorrido con Jorge. Mi boca lleg&oacute; hasta su pene. El sujetaba mi pelo a modo de coleta. Agarr&eacute; su pena, a&uacute;n estaba fl&aacute;cido pero ya estaba endureci&eacute;ndose. Ten&iacute;a una gran cantidad de prepucio. Con una mano agarr&eacute; su pene, y comenc&eacute; a echar hacia atr&aacute;s toda la piel hasta que la punta sali&oacute; fuera, de un color morado intenso. Abr&iacute; la boca, y me la met&iacute; dentro. No era un pene muy grande, por lo que me bast&oacute; con mis dedos en piza para hacerle una paja mientras le chupaba la punta.<\/p>\n<p>Agarrada del pelo le mamaba la polla, poniendo mis labios alrededor de ella. Sent&iacute; como de repente un ligero chorro sal&iacute;a de su punta. No supe si era orina o l&iacute;quido preseminal, aun as&iacute;, yo segu&iacute; mamando.<\/p>\n<p>Antonio: Ummmm s&iacute; ch&uacute;pamela as&iacute;, Carmen, chupa mi pollita.<\/p>\n<p>&Eacute;l se inclin&oacute; un poco hacia atr&aacute;s y dejo que le chupara la polla mientras el jadeaba.<\/p>\n<p>Antonio: No aguanto m&aacute;s Carmen, para.<\/p>\n<p>En ese momento solt&eacute; su polla y me la saqu&eacute; de la boca.<\/p>\n<p>Antonio: Qu&iacute;tate la roma.<\/p>\n<p>Me puse de pie y comenc&eacute; a desnudarme. Primero me descalc&eacute; y baj&eacute; mis medias hasta los pies, para despu&eacute;s alzar la pierna hasta la cama y terminar de quit&aacute;rmela. Baj&eacute; mi falta, y por &uacute;ltimo me quit&eacute; las bragas de encaje que llevaba. Alc&eacute; mi camiseta, y tras quit&aacute;rmela desabroch&eacute; mi sujetador, saliendo al aire mis pechos, y quedando completamente desnuda. &Eacute;l estaba inquiero, nervios, y con ansias de follarme. Se acerc&oacute; hasta la mesa, y cogiendo su cartera, sac&oacute; un cond&oacute;n que llevaba, el cual comenz&oacute; a ponerse mientras me miraba.<\/p>\n<p>Antonio: Vamos Carmen t&uacute;mbate.<\/p>\n<p>Yo me acost&eacute; sobre la cama, y abr&iacute; mis piernas. &Eacute;l como llevado por el demonio se coloc&oacute; entre mis piernas, sintiendo como su peso ca&iacute;a sobre m&iacute; y como su barriga rozaba con la m&iacute;a. Entonces, comenz&oacute; a besarme, a la vez que baj&oacute; con una mano y comenz&oacute; a colocar su polla en la entrada de mi co&ntilde;o. Empez&oacute; a moverse torpemente, hasta que por m&iacute;, empuj&oacute; y me clav&oacute; un pollazo. Era la primera vez que me la met&iacute;an en muchos a&ntilde;os, pero a pesar de ello, no me molest&oacute; mucho.<\/p>\n<p>Yo permanec&iacute; abierta de piernas, con la mirada perdida en el cielo. El mientras, se mov&iacute;a encima de m&iacute;, dejando todo su peso caer sobre m&iacute;, mientras me la met&iacute;a dentro a empujones. Cada vez que me daba un pollazo gem&iacute;a, y sal&iacute;a de su boca un sonido que no s&eacute; c&oacute;mo poder escribir, que se parec&iacute;a m&aacute;s a un berrido de un animal.<\/p>\n<p>Antonio: ANNRRGG, ANNNRGG, ANNRRGG&hellip;<\/p>\n<p>No dur&oacute; mucho, y en apenas un minuto, solt&oacute; un grito final, y se corri&oacute;.<\/p>\n<p>Antonio: Ya, ya, ya&hellip;<\/p>\n<p>Entonces, sali&oacute; de m&iacute; lentamente, y separ&oacute; el cond&oacute;n lleno de semen de su polla, el cual tir&oacute; al suelo. Qued&oacute; sin fuerzas en la cama, tumbado boca abajo a mi lado, y yo permanec&iacute; quieta en la misma postura en la que me encontraba, mirando al techo. De alguna forma, tras un rato, termin&eacute; por quedarme dormida.<\/p>\n<p>Hasta aqu&iacute; este peque&ntilde;o relato de como continu&oacute; mi historia. Ya sab&eacute;is que no es f&aacute;cil para mi contar esto, por lo que espero que lo le&aacute;is con respeto y entendimiento. Espero que os haya gustado, y estar&eacute; encantada de recibir vuestros comentarios.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n, pod&eacute;is escribirme a la direcci&oacute;n relatoscarmen@gmail.com, donde estar&eacute; encantada de contestar vuestras dudas. Pr&oacute;ximamente, continuar&eacute; publicando mi historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Pasaron unos d&iacute;as, y mi vida continu&oacute; su cauce normal. A diario, me levantaba temprano para dejar las cosas de la casa preparadas, y me iba a trabajar. 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