{"id":20749,"date":"2019-05-12T22:00:00","date_gmt":"2019-05-12T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-05-12T22:00:00","modified_gmt":"2019-05-12T22:00:00","slug":"20749-pata-de-lana-madura-malco-y-service-a-domicilio-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20749-pata-de-lana-madura-malco-y-service-a-domicilio-1\/","title":{"rendered":"Pata de lana. Madura malco y service a domicilio (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20749\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En Argentina, &lsquo;el pata de lana&rsquo; es el nombre del que entra en la casa sin hacer ruido cuando el hombre no est&aacute; para atender a la Do&ntilde;a, es decir que los &lsquo;ratones&rsquo; se hacen la fiesta cuando el gato no est&aacute;.<\/p>\n<p>En esos momentos que se nos da por la bohemia y la aventura, vago (perezoso), sin novia, bien parecido, h&aacute;bil para la seducci&oacute;n, estas dos &uacute;ltimas cualidades me abr&iacute;an muchas puerta y descorr&iacute;a muchas s&aacute;banas ajenas, muy afecto a las relaciones, sobre todo las clandestinas que son las que tienen el sabor de la aventura. Estas cualidades me hab&iacute;an hecho ganar esa fama silenciosa que suelen transmitir las mujeres &ldquo;mal entretenidas&rdquo; de oreja en oreja.<\/p>\n<p>Siento una predilecci&oacute;n especial por las mujeres de las cuatro d&eacute;cadas, el momento justo que la mujer sabe casi todo y necesita casi todo, sabe c&oacute;mo, cu&aacute;ndo y con qui&eacute;n. Eran momentos econ&oacute;micos complicados, con poco trabajo y mucho tiempo libre para practicar el deporte que m&aacute;s me gusta: El sexo. Con tiempo libre, de sobra, y guita (dinero) que falta, cuando los tipos la estaban &ldquo;yugando&rdquo; &ldquo;yo le atiendo a la patrona&rdquo;. Los vocablos y modismos empleados son los propios de la historia, cuya acci&oacute;n se produce en Buenos Aires, Argentina.<\/p>\n<p>Esta es una historia de un momento de la vida de un porte&ntilde;o (de Buenos Aires, ciudad) tan real como el deseo y la pasi&oacute;n por el sexo, con la mujer, cuarentona, sin fines peyorativos, sino como expresi&oacute;n de la edad por excelencia donde est&aacute; en su mejor momento vital para el amor y proclive a sentir el llamado de la aventura.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a cualquiera, mi hermana me pas&oacute; la data, de que la se&ntilde;ora Dora, cuarentona casada, de esas mujeres que cuando pasan dejan un coro de de deseos esparcidos, andaba caliente conmigo y le pidi&oacute; que le hiciera &ldquo;pata&rdquo; contacto. En esos tiempos sin otra preocupaci&oacute;n que &ldquo;buscar donde ponerla&rdquo; me hab&iacute;a ganado, en buena ley, el mote de &ldquo;El facha&rdquo; (el que tiene estilo), porque siempre andaba acicalado y luciendo mis condiciones de bien parecido y mejor presentado.<\/p>\n<p>Esa tarde, falto de &rdquo;almeja&rdquo; y con &ldquo;ganas de ponerla&rdquo;, acced&iacute; a que mi hermanita que me llevara de acompa&ntilde;ante &ldquo;casual&rdquo; a visitar a Dora, para ver si pod&iacute;a sacarme &ldquo;el afrecho&rdquo; (calentura) y me la pod&iacute;a &ldquo;mover&rdquo; (culear).<\/p>\n<p>Llam&oacute; por tel&eacute;fono para comprobar si estaba, ni presentaci&oacute;n hac&iacute;a falta, nos conoc&iacute;amos de sobra, Sarita, mi hermana dijo a Dora que&hellip; &iacute;bamos de pasada y entramos para saludarla nada m&aacute;s. Cuando la bes&oacute; le susurr&oacute; algo al o&iacute;do, rieron c&oacute;mplices.<\/p>\n<p>&#8211; Chicos, me voy tengo que hacer, los dejo. &ndash;Sarita, nos bes&oacute; y se alej&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Una cerveza?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Bueno, dale!<\/p>\n<p>Sali&oacute; a buscar la birra meneando insinuante el culazo que ahora se me hac&iacute;a imperioso hacerme due&ntilde;o de esa carne provocativa y tan paradita. El meneo cadencioso lo entend&iacute; como &ldquo;&iexcl;S&iacute;gueme!&rdquo;, r&aacute;pido como el viento y silencioso como la sombra, sigilosamente, fui tras de ella. Estaba destapando la botella, me apoy&eacute; contra su trasero, con total naturalidad, como si lo esperara, meneo de las caderas para acomodarse la rigidez de la verga en la raya.<\/p>\n<p>Solt&oacute; la botella, apoy&oacute; las manos sobre la mesada, para tomar posici&oacute;n de entrega, con la tranquilidad de quien domina la situaci&oacute;n, girando la cabeza dijo:<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Tienes&hellip; media hora para salirte de mi culo!<\/p>\n<p>Re&iacute;mos, levant&eacute; la falda hasta la cintura, el culo quedo expuesto, la muy perra estaba preparada, no ten&iacute;a &quot;chabomba&quot; (bombacha), y tan mojadita. Con el jean y el b&oacute;xer en los tobillos, saqu&eacute; el choto, con un par de sacudidas puerte&eacute; la argolla (vagina) hasta sentir la c&aacute;lida humedad acariciando el glande ansioso por acceder en ella.<\/p>\n<p>Separ&oacute; m&aacute;s de la mesada, arque&oacute; el cuerpo para brindarse al choto que urg&iacute;a entrarle. La envolvente humedad y solo dos golpes bastaron para unir los sexos a tope. La poronga perdida en la humedad de la conchita peluda y hambrienta de carne en barra la puso en &oacute;rbita. En las primeras entradas a fondo reculaba cuando me mandaba con todo. Nos dimos como en la guerra (cogimos a full), como si se estuviera acabando el mundo, nos sacamos chispas, en la calentura nos dec&iacute;amos las palabras m&aacute;s soeces que elevaban el morbo, nos calentaba a morir.<\/p>\n<p>La calentura urg&iacute;a el desahogo, en poco tiempo lleg&oacute; al orgasmo, seguido de otros, gritaba cuanto lo disfrutaba, entre sus acabadas sin fin le mand&eacute; una lechada de &ldquo;&oacute;rdago&rdquo; sin aviso, se dej&oacute; sembrar de semen sin protestar.<\/p>\n<p>Sal&iacute; de la conchita de Dora, como un plus de erotismo ofrec&iacute;a ver como entre las piernas se le escurr&iacute;a la imprudente &ldquo;lechada&rdquo;. En el bid&eacute; descarg&oacute; mi acabada, se lav&oacute; la concha, sentada me regal&oacute; una deliciosa mamada para recuperar los restos de tan glorioso polvo. Con la pija delante del rostro, aprovech&oacute; para mamarla y poner en forma para otra dosis de &ldquo;garche&rdquo; (cogida).<\/p>\n<p>Desnudos entre las s&aacute;banas que momentos antes hab&iacute;a calentado el marido, le pusimos unos buenos cuernos, enroscados en un furibundo 69, donde el &ldquo;pata de lana&rdquo; le estaba haciendo la fiesta a una &ldquo;malco&rdquo; (mal cogida). Paleteando la vagina hasta subirla otra vez a la cima de la excitaci&oacute;n, dejarse caer por el tobog&aacute;n de una acabada sorpresiva y descontrolada. Los gemidos llenaron de m&uacute;sica y lujuria cada rinc&oacute;n del cuarto, me mont&oacute; de manera salvaje, a lo bruto, empalada en el choto enhiesto, d&aacute;ndose otro atrac&oacute;n de carne viva, disfrutando de la m&aacute;quina de coger, someti&eacute;ndose a todas las formas del amor carnal.<\/p>\n<p>Acababa sin parar, gem&iacute;a como loca, procaz y obscena, descontrolada como pocas veces he visto, una boa tragando pija, gemidos y sonidos inteligibles dec&iacute;an c&oacute;mo y cu&aacute;nto gozaba. Boca abajo, arrodillada, estilo perrito, la ensart&eacute; de una, gozaba m&aacute;s cogiendo as&iacute;, sometida, volv&iacute;a a disfrutar de los modos bruscos y salvajes de la penetraci&oacute;n, las nalgadas eran un mimo, enrojecerle la carne era el premio a su calentura, todo le parece poco. Se notaba de sobra que ven&iacute;a con hambre atrasada, le di pija para tenga, guarde y reparta (expresi&oacute;n que indica demas&iacute;a y desmesura), hasta eyacularle, nuevamente dentro de la cachucha.<\/p>\n<p>Me limpi&eacute; la chota en un borde de la s&aacute;bana, s&eacute; que apreciaba ese souvenir de esperma en el lecho marital, un recuerdo de mi paso por su cama. Me desped&iacute;, Dora, se qued&oacute; en la catrera (cama), la lechera (vagina) colmada, cerrando los labios para retenerme dentro para seguirme disfrutando.<\/p>\n<p>&#8211; La semana pr&oacute;xima mi marido trabaja de noche&hellip; Podr&iacute;as venir para hacerme otro &ldquo;service&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; OK.<\/p>\n<p>Al buscar las llaves para ingresar a mi casa not&eacute; los billetes que Dora hab&iacute;a dejado discretamente en mi bolsillo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo te fue hermanito?<\/p>\n<p>&#8211; Bien y cumplido el &ldquo;service&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Qu&eacute; r&aacute;pido para los mandados!<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Alg&uacute;n otro encargo che? &#8211; Pregunt&eacute; jodiendo.<\/p>\n<p>La guacha (p&iacute;cara) ten&iacute;a otro encargo, y ah&iacute; mismo me pas&oacute; la informeta (informaci&oacute;n) &ndash; Do&ntilde;a Rosario, la panadera me dijo que le gustar&iacute;a que la visitaras&hellip;.<\/p>\n<p>As&iacute; fue que, cuando el marido sal&iacute;a al reparto del pan, la veterana me hac&iacute;a pasar a la cuadra (zona de elaboraci&oacute;n), entre bolsas de harina y aroma a pan reci&eacute;n horneado, la bombeaba llenando de esperma urgente el agujero que desatend&iacute;a el panadero. Despu&eacute;s de atenderle el &ldquo;hornito&rdquo; volv&iacute;a para casa con una generosa provisi&oacute;n de las mejores medialunas (croisant) y algunos mangos (pesos) en el bolsillo.<\/p>\n<p>Me hab&iacute;a hecho ducho en hacer de &ldquo;pata de lana&rdquo;, recorrer las &ldquo;ratoneras sin gato&rdquo;, las veteranas compensaban por el servicio prestado, buenos regalos, que aprovech&eacute; para pasar la malaria (temporada mala).<\/p>\n<p>Hab&iacute;a ganado fama de buen amante y mejor cogedor, pues adem&aacute;s de la potencia juvenil, aportaba toda la creatividad para exacerbar su deseo y hacer realidad sus fantas&iacute;as, al tal grado de aceptaci&oacute;n tanto as&iacute; que me &ldquo;prestaban&rdquo; entre ellas.<\/p>\n<p>Magda, la farmac&eacute;utica, se benefici&oacute; de ese &ldquo;pr&eacute;stamo&rdquo;, pues iniciamos la relaci&oacute;n en ocasi&oacute;n que fui a su negocio para comprar &ldquo;velo rosado&rdquo; (condones de la &eacute;poca).<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Velo rosado, por favor?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Cu&aacute;ntos?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Para esta noche?<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Una docena! -Sonriendo, en joda.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te contaron? &ndash; Dije, sigui&eacute;ndole el juego.<\/p>\n<p>&#8211; Dicen que la fama es puro cuento&hellip; -Magda jugaba fuerte, insinuaba y sonre&iacute;a<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;A las pruebas me remito! -sab&iacute;a con que bueyes aro, por eso fui directo al hueso.<\/p>\n<p>&#8211; No s&eacute;&hellip;, no s&eacute;&hellip; &ndash; Dijo moviendo la cabeza, duda, con la sonrisa de quien espera m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Quieres&hellip; probarme?<\/p>\n<p>Magda ya no re&iacute;a, parec&iacute;a interesada en la oferta, el s&uacute;bito rubor de sus mejillas confirma. Sin andar con m&aacute;s vueltas, previendo que en cualquier momento podr&iacute;an venir clientes, se apur&oacute; a decir<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; tendr&iacute;a que probar?<\/p>\n<p>&#8211; A este macho, as&iacute; no te quedar&aacute;n dudas.<\/p>\n<p>&#8211; Te parece&hellip; &iquest;puedes venir este fin de semana? estamos de guardia, mi marido se fue de pesca con sus amigos&hellip; Despu&eacute;s de cerrar, &iexcl;te espero!<\/p>\n<p>El s&aacute;bado, llegu&eacute; cuando comienza a cerrar, pas&eacute; y colabor&eacute; bajando la cortina met&aacute;lica. Magda es una cuarentona de buen ver, calentona, destila lujuria por los cuatro costados, est&aacute; orgullosa de sus tetotas. Estaba ansiosa, esper&aacute;ndome producida con lencer&iacute;a er&oacute;tica, bien de trola (bien de puta) para tener una fiesta con todos los chiches (variedades). Una cerveza nos quita el calor, exterior e incrementaron el interior, bebiendo de la misma botella incita al piquito, otro trago y el beso de lengua (hasta el fondo) enciende la m&aacute;quina.<\/p>\n<p>A&uacute;n ten&iacute;a el guardapolvo blanco, dos botones de arriba desabrochados anticipan el men&uacute; interior, lencer&iacute;a breve y transparente, todo es rojo, &ldquo;vestida para matar&rdquo;, se sent&oacute; en el mostrador, cruza y descruza las piernas al estilo de la peli bajos instintos, pero ella tiene tanga, min&uacute;scula, se traslucen los vellos p&uacute;bicos, abultando la prenda y derramando el aroma intenso de la excitaci&oacute;n mezclado con la suavidad del perfume de lavanda.<\/p>\n<p>La visi&oacute;n incentiva la reacci&oacute;n autom&aacute;tica, el &ldquo;bicho&rdquo; tomo vida propia, se eleva dentro de la c&aacute;rcel del b&oacute;xer, empuja la tela del jean. Me retiene entre sus piernas, acaricia el choto por encima, ojos grandes como platos, manos h&uacute;medas, respira entrecortado, sofocada, hostigada de lujuria. Me tom&oacute; de los hombros y comi&oacute; la boca sin dejarme respirara, las manos desesperadas por desprender el resto de los botones, algunos arrancados por la prisa de lamer su piel.<\/p>\n<p>La guacha va gui&aacute;ndome al dormitorio, viaja en zapatos rojos de tac&oacute;n de 15 cm, escueta lencer&iacute;a, que va perdiendo como p&eacute;talos de rosa. Rodamos sobre el lecho, entre las s&aacute;banas c&oacute;mplices, comienzo de la refriega amorosa que pintaba para ser antol&oacute;gica.<\/p>\n<p>Es una m&aacute;quina de chupar pija, &iexcl;qu&eacute; calidad!, se le nota que lleva tiempo sin una buena garchada, se revela como amante sumisa y entrega lujuriosa.<\/p>\n<p>Retribu&iacute;a con la misma intensidad, paleteando su cachucha, la puse en &oacute;rbita, dominada por la excitaci&oacute;n, vocifera fuerte, alocada, el cuerpo casi dislocado y la cabeza colgando fuera del lecho, apret&aacute;ndose los pechos, grandes, algo m&aacute;s de 105, todo carne natural y bien turgentes. La forma de gozar incita a seguir d&aacute;ndole &ldquo;pala&rdquo; en la cueva, variando intensidad y ritmo, buscando y descubriendo los sitios preferidos, el dedo busca el hoyo cercano para meterse dentro.<\/p>\n<p>Los dos primeros orgasmos fueron robados, la vieja quer&iacute;a aguantarse y puse tal empe&ntilde;o en la &ldquo;paleteada&rdquo;, que pude con su concentraci&oacute;n, los disfrut&oacute; como si fuera el primero.<\/p>\n<p>De ella aprend&iacute; que mi lengua produc&iacute;a el efecto devastador dentro del cofre, no s&eacute; si habr&eacute; encontrado el famoso punto G, pero seguramente estuve casi en &eacute;l por lo explosivo de su orgasmo, estridente y volc&aacute;nico, entr&oacute; en erupci&oacute;n en mi cara, perder el sentido de tiempo y espacio, la mirada perdida, el rostro solo es una mueca difusa, babeando, diciendo incoherencias propias de quien atraviesa un trance emocional de proporciones.<\/p>\n<p>Le regal&eacute; el tiempo de relax para volver a recuperar el uso de sus facultades, sonr&iacute;e para dar se&ntilde;ales del regreso a la vida. La calentura apremia, se la mand&eacute;, un misionero, de frente, con las patitas al hombro, la conchita estrecha, para una mujer que hab&iacute;a parido dos veces, &aacute;vida por sentir una poronga m&aacute;s gorda que la del marido, se quejaba por el &iacute;mpetu salvaje, abriendo a lo bruto, disfruta la fricci&oacute;n del grosor, aprieta los m&uacute;sculos vaginales para sentirlo a&uacute;n m&aacute;s. Disfruta el choto, actuando como percutor en su cueva, volcado sobre su cuerpo, tom&aacute;ndola de las nalgas me impulso con la vara de carne para agrand&aacute;rsela.<\/p>\n<p>S&eacute; c&oacute;mo manejar los tiempos, demorarme, darle el &ldquo;chang&uuml;&iacute;&rdquo; (beneficio extra) de un par de polvos antes de ir por la eyaculaci&oacute;n. Le hab&iacute;a hecho descubrir su capacidad de tener m&aacute;s de un orgasmo, descubriendo su capacidad y calidad de multiplicar orgasmos.<\/p>\n<p>A&uacute;n la tengo a mitad de camino, cambiar de postura, acostarla boca abajo, la ensart&eacute; hasta el mango, serruch&aacute;ndola con vehemencia, tomada de las caderas, ensartada &ldquo;como bife de croto&rdquo; (con hambre de carne), un par de nalgadas la excitan. &ndash; Vamos guacha, estoy domando a la potra.<\/p>\n<p>Aprende a ser sometida por su jinete, se mueve y sacude, haciendo las cabriolas de una potra rebelde, se libera del cors&eacute; de esposa, se hace puta, yegua puta, arisca, que se resiste a ser domada. Llevamos el juego al l&iacute;mite, el tropel de espermatozoides salvaje pugna por escapar de su encierro. En el instante previo de acabarle, pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Me pongo el forro (cond&oacute;n)?<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No,Noooo&#8230;! &iexcl;Daaamela, as&iacute;, necesito mi leche&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Aguanta yegua, toma toda tu leche&hellip;<\/p>\n<p>A&uacute;n recuerdo ese momento de gloria y desenfreno, tomada de las ingles y lanzado en ella con alma y vida, dejar escurrir en cada golpe de eyaculaci&oacute;n una parte de m&iacute;, en cada latido un mensaje esperanzador de volver a sentir como esa vez. El silencio atronaba los sentidos, la respiraci&oacute;n entrecortada y los sonidos guturales venidos desde el interior de mi pecho dec&iacute;an que esta venida era algo especial y m&aacute;gico. Permanec&iacute; a pedido de ella hasta m&aacute;s all&aacute; del &uacute;ltimo latido de la pija, disfrutaba cada uno de ellos, gozaba del calor del fluido l&aacute;cteo derramado dentro de su sexo.<\/p>\n<p>Quedamos mirando al techo, disfrutando del relax, recog&iacute;a con la mano el semen que comenzaba a escurrirse, jugaba esparci&eacute;ndolo sobre los pendejos. No me dej&oacute; estar tranqui m&aacute;s de un cuarto de hora, que ya estaba paje&aacute;ndome, poni&eacute;ndome al palo, me hizo una mamada antes de ponerse &ldquo;culo p&acute; riba&rdquo;, ofreci&eacute;ndose en bandeja de plata, seguramente las que me entregaron que le hab&iacute;an dicho cu&aacute;nto me gusta hacerlas por el orto, el de ella estaba firme, sin sombra de vellos, cumpl&iacute;a todos los requisitos para una buena culeada. Sabe que vendr&aacute;, espera intranquila y ansiosa.<\/p>\n<p>Cuando me sinti&oacute; entrar en su vagina se dej&oacute; llevar f&aacute;cil al juego de la cogida intensa, un gemido profundo parec&iacute;a que el orgasmo lleg&oacute; antes de tiempo, relajando su aprensi&oacute;n por no saber cu&aacute;l ser&iacute;a el pr&oacute;ximo movimiento del macho a sus espaldas. Estaba &ldquo;regalada&rdquo; (entregada), aprovech&eacute; la volada (oportunidad) y volv&iacute; a tantearle el &ldquo;toor&rdquo; (orto al rev&eacute;s) Un poco de juego en el borde del esf&iacute;nter humectando en sus propios jugos fueron el pr&oacute;logo de una ejecuci&oacute;n a toda orquesta.<\/p>\n<p>Momento de indecisi&oacute;n, la ensart&eacute; de una, sin delicadeza, algunas palmadas en las nalgas la pusieron a mil. Intent&oacute; el escape hacia la parte superior de la cama, contenida con mis piernas sobre las suyas, tomada de los cabellos le impiden reptar, la tengo enhebraba por el ano, se nota que lo tiene virgen. Ansiaba y tem&iacute;a esta primera vez, gime, jadea y se queja como respuesta a la profunda penetraci&oacute;n, contenida y sostenida hasta que se adecue a la contundente dilataci&oacute;n, aguard&eacute; que retomara el ritmo de la respiraci&oacute;n antes de comenzar el metisaca, despacio.<\/p>\n<p>Paciente experiencia comenc&eacute; a &ldquo;serrucharla&rdquo; (cogerla), se entrega mansa, sab&iacute;a que no pod&iacute;a escapar y que las promesas de no hacerla doler y salirme de ella cuando lo pidiera la seduc&iacute;an a la entrega, aunque en su fuero &iacute;ntimo sabe que todas las promesas prescriben cuando la calentura se impone. Ya no escaba, recula un poco someti&eacute;ndose al poder del macho, dos empujones y se la tengo enterrada a tope.<\/p>\n<p>Cuando pudo articular palabra dijo: &#8211; &iexcl;Par&aacute;, par&aacute;, bruto! &iexcl;ANIMAL! &iexcl;La puta madre, me lo est&aacute;s rompiendo&hellip; delll todo!<\/p>\n<p>La &ldquo;serruchada&rdquo; fue calmada, el vaiv&eacute;n con armon&iacute;a, los movimientos se adecuaban al momento y circunstancia, &ldquo;cola-bora&rdquo; con el momento de mi goce m&aacute;ximo, la estrechez de ese ano virgen es de antolog&iacute;a.<\/p>\n<p>Hubiera deseado poder dilatar m&aacute;s el momento de placer, pero la fricci&oacute;n deliciosa estrechez acorta los tiempos, ella incita: -&iexcl;Dame, dame mi leche! &iexcl;Dame mi leche!, &iexcl;Acaba me lo est&aacute;s rompiendo, me gusta, pero me dueeeleee!<\/p>\n<p>Calentura extrema y suplicante pedido de la hembra aceleran el momento de darle su enema de leche pedida a gritos. Para redondear el gozoso momento que transitaba, la &ldquo;enema de leche&rdquo; fue lo suficientemente prolongada para que el fluido caliente sirviera de b&aacute;lsamo para el irritado recto, tanto ir y venir de la pija en su m&aacute;xima expresi&oacute;n de romper todo lo que se le ponga en camino.<\/p>\n<p>Permanec&iacute; dentro, tarda en aflojar la rigidez, aprovech&eacute; para darle unas &uacute;ltimas &ldquo;movidas&rdquo; m&aacute;s antes de sacarla. Qued&oacute; con el ano enrojecido, dolor pero satisfecha, sabiendo que en la pr&oacute;xima hacerle el &ldquo;marr&oacute;n&rdquo; no le doler&iacute;a tanto.<\/p>\n<p>La hice adicta al sexo anal, ella misma lo requer&iacute;a como final a toda orquesta en cada encuentro. &iexcl;Me sali&oacute; cogedora la vieja!<\/p>\n<p>Las veteranas me bancaron (sost&eacute;n econ&oacute;mico) hasta superar la circunstancial &ldquo;malaria&rdquo; (mal momento). Ahora soy un maduro pero me siguen gustando las mujeres maduras, las que mejor entienden y disfrutan el erotismo y el sexo. En la parte dos de &ldquo;el pata de lana&rdquo; 2 contar&eacute; otra parte de las andanzas de un valiente cogedor.<\/p>\n<p>Quise escribirlo con el gracejo y los modismos propios de Buenos Aires, aclarando algunos t&eacute;rminos para lo que no conocen la jerga de la &eacute;poca.<\/p>\n<p>Si eres una mujer madura, te pregunto, quieres ser mi amiga? D&iacute;melo, en loboferoz1943@gmail.com estoy esper&aacute;ndote.<\/p>\n<p>Lobo Feroz<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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