{"id":20782,"date":"2019-05-16T03:11:10","date_gmt":"2019-05-16T03:11:10","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-05-16T03:11:10","modified_gmt":"2019-05-16T03:11:10","slug":"20782-segundas-partes-son-buenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20782-segundas-partes-son-buenas\/","title":{"rendered":"Segundas partes son buenas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20782\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Aquella historia con mis vecinos tuvo una segunda parte. Un pedido especial y una noche de tormenta.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquella siesta memorable, nuestra relaci&oacute;n de buenos vecinos sigui&oacute; como si tal. Sol&iacute;amos cruzarnos y charlar ya que nuestros terrenos eran lindantes y los separaba solo una cerca. El chico ten&iacute;a su trabajo y el horario era variable. Por lo general se iba alrededor de las seis de la ma&ntilde;ana, aunque en ocasiones deb&iacute;a ir m&aacute;s temprano. Fue as&iacute; que un d&iacute;a me pregunt&oacute; si podr&iacute;amos intercambiar n&uacute;mero de nuestros tel&eacute;fonos m&oacute;viles.<\/p>\n<p>-Pasa que me voy temprano &ndash;dijo mi vecino- y le gustar&iacute;a irme tranquilo. Ella se queda sola con el bebe y es usted con quien m&aacute;s confianza tenemos!<\/p>\n<p>-Ni que lo digas, pens&eacute;&hellip; Eh, Claro, claro no hay problema, cuenta con eso, le respond&iacute; y le dict&eacute; mi n&uacute;mero.<\/p>\n<p>Pasaron algunos d&iacute;as y Franco (as&iacute; se llama el joven) me dijo que deber&iacute;a ausentarse por cuestiones laborales. Y que ya su esposa ten&iacute;a m&iacute; n&uacute;mero por cualquier inconveniente que surgiera.<\/p>\n<p>-Si, tranquilo. No hay inconveniente en que me llame si algo necesita&hellip;<\/p>\n<p>Pas&oacute; un d&iacute;a y todo transcurr&iacute;a con normalidad. Un par de jornadas despu&eacute;s, el clima cambi&oacute; y gruesos nubarrones presagiaron una tormenta. Ya tarde en la noche, se desat&oacute; la lluvia acompa&ntilde;ada de rayos y truenos. Estaba solo en casa y pens&eacute; que estar&iacute;a bueno para dormir.<\/p>\n<p>Pasada la medianoche son&oacute; mi m&oacute;vil. Era Flavia, la vecina que me ped&iacute;a si pod&iacute;a acercarme hasta su casa. Le dije que enseguida ir&iacute;a. No era una noche como para salir pero tampoco pod&iacute;a negarme. As&iacute; que me puse una capa impermeable y fui lo m&aacute;s r&aacute;pido que pude para no mojarme tanto. Ella ten&iacute;a la puerta entreabierta por lo que pude entrar enseguida. Entr&eacute;, la salud&eacute; y le pregunt&eacute; si estaban bien ella y el ni&ntilde;o. Me dijo que si pero la not&eacute; p&aacute;lida.<\/p>\n<p>-Segura? &hellip;le pregunt&eacute;. Me respondi&oacute; que s&iacute; pero no fue muy categ&oacute;rica.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; pasa? Le tienes miedo a las tormentas?<\/p>\n<p>-Si&hellip; la verdad que me aterran. Sobre todo los rayos.<\/p>\n<p>-Bueno, pero no temas. T&uacute; y tu hijo est&aacute;n protegidos aqu&iacute; dentro. Solo mant&eacute;n las cortinas cerradas y no te acerques a las ventanas. &iquest;Tu bebe duerme?<\/p>\n<p>-Si, por suerte no se entera de nada y duerme bien!<\/p>\n<p>Bien&hellip; no tengas miedo. Yo puedo acompa&ntilde;arte hasta que calme un poco la tormenta.<\/p>\n<p>-Gra&hellip; dijo y no pudo completar el gracias porque el estampido de un rayo la hizo saltar y pegarse a m&iacute;, casi al borde del desmayo.<\/p>\n<p>-Tranquila, tranquila&hellip; no pasa nada!- alcanc&eacute; a decirle antes que las luces se apagaran, seguramente a consecuencia del fuerte rayo.<\/p>\n<p>Encend&iacute; la linterna de mi m&oacute;vil.<\/p>\n<p>-En la habitaci&oacute;n tengo velas&hellip; y preferir&iacute;a recostarme, dijo.<\/p>\n<p>-Claro, como quieras&hellip;<\/p>\n<p>La segu&iacute; para alumbrarla. Llegamos a la habitaci&oacute;n y encendi&oacute; una vela que produjo una luz tenue y temblorosa.<\/p>\n<p>El ruido de la lluvia en el techo era ensordecedor, los rayos chasqueaban y los truenos sonaban como ca&ntilde;onazos, haciendo temblar las paredes. Se sent&oacute; en la cama y luego se recost&oacute;. Me dijo que me sentara y amagu&eacute; a tomar una silla, pero me pidi&oacute; lo hiciera en la misma cama. Me puse a su lado.<\/p>\n<p>-Has podido comunicarte con tu marido? pregunt&eacute; por hablar algo&hellip;<\/p>\n<p>-S&iacute;, si&hellip; hablamos esta tarde. Le dije que parec&iacute;a venir la tormenta y me dijo que no dudara en llamarlo.<\/p>\n<p>-S&iacute;, no hay problema. Yo estoy para lo que necesiten.<\/p>\n<p>-Es muy amab&hellip; y otro estampido de rayo volvi&oacute; a interrumpirla. Se peg&oacute; a m&iacute; y me pidi&oacute; que la abrazara, que sent&iacute;a mucho miedo.<\/p>\n<p>-Ven, tranquila&hellip; tranquila. No temas!<\/p>\n<p>Nos quedamos as&iacute;, a la luz de la vela mientras afuera arreciaban los chaparrones y bramaban los rayos. La abrazaba de manera paternal.<\/p>\n<p>-Usted es muy bueno, me dijo. Ya nos ayud&oacute; aquella vez&hellip;<\/p>\n<p>Puse mi dedo en su boca.<\/p>\n<p>-Ssshh&hellip; No es necesario que lo menciones. Fue muy raro para m&iacute; lo pasado, pero si les ayud&oacute; me alegro.<\/p>\n<p>Me mir&oacute; y me sonri&oacute;.<\/p>\n<p>-Claro que nos ayud&oacute;. Yo estaba mal y mi esposo fue muy comprensivo. Lo amo y lo respeto, solo que hay necesidades que nos superan a veces. Yo s&eacute; que &eacute;l hubiera podido pedirme que aguantara mis ganas y estaba en su derecho. Pero prefiri&oacute; recurrir a usted&hellip;<\/p>\n<p>-Claro, entiendo. Y yo por supuesto le agradezco la confianza&hellip; LES agradezco la confianza.<\/p>\n<p>Sonri&oacute; otra vez y nos quedamos en silencio, oyendo el fragor de la tormenta.<\/p>\n<p>-Quieres dormir? le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>-No, no&hellip; prefiero quedarme as&iacute;. Me siento m&aacute;s segura ahora. Siempre, desde ni&ntilde;a le he temido a las tormentas.<\/p>\n<p>-Si, a muchas personas les pasa. Pero bueno, es solo cuesti&oacute;n de ser precavido&hellip;<\/p>\n<p>Otro estruendoso rayo.<\/p>\n<p>-Ay, Dios m&iacute;o!<\/p>\n<p>Se aferr&oacute; m&aacute;s a m&iacute; y reforc&eacute; el abrazo. Temblaba! La tormenta el&eacute;ctrica no daba respiro y segu&iacute;amos a la luz de la vela.<\/p>\n<p>-Ver&eacute; c&oacute;mo est&aacute; mi bebe&hellip;<\/p>\n<p>Fue hasta otra habitaci&oacute;n y regres&oacute; luego de abrigar al ni&ntilde;o. Ya casi llegando a la cama, el estruendo de otro rayo la hizo tambalear.<\/p>\n<p>-Preferir&iacute;a meterme en la cama si no le importa, me dijo.<\/p>\n<p>-Por supuesto. T&uacute; decides.<\/p>\n<p>Se quit&oacute; los pantalones sin importarle mi presencia. Se quit&oacute; la camisa y se puso una camiseta pero qued&oacute; solo con sus peque&ntilde;os calzones. Yo disimuladamente miraba como sin querer mirar. Me pareci&oacute; que estaba m&aacute;s buenota que cuando aquella vez ayud&eacute; a calmar sus ansias&hellip; Se meti&oacute; en la cama y se cubri&oacute; con una manta.<\/p>\n<p>-Si usted me va a acompa&ntilde;ar, puede acostarse tambi&eacute;n. Y de paso se quita los pantalones que tiene mojados en las piernas.<\/p>\n<p>-De verdad?<\/p>\n<p>-Si, claro&hellip;<\/p>\n<p>Ya no me lo hice repetir. Me quit&eacute; los pantalones y los colgu&eacute; en una silla. Me met&iacute; en la cama justo cuando&hellip; si, otro rayo hizo que buscara refugio bien cerca. Pas&eacute; mi brazo por debajo de su nuca y la abrac&eacute; nuevamente. Ten&iacute;a un aroma que no pas&oacute; desapercibido. Sobre todo para mi &ldquo;amigo&rdquo; all&iacute; abajo, que mostr&oacute; los primeros s&iacute;ntomas de inter&eacute;s. Pasaron unos minutos, hablando banalidades dentro de lo que pod&iacute;amos o&iacute;rnos a causa de la lluvia y los truenos. Era una intimidad casi forzada por las circunstancias y se sobrellevaba. Apoy&oacute; su mano en mi pecho y la pas&oacute; luego al otro lado para abrazarme.<\/p>\n<p>-Me gustar&iacute;a coger, dijo sin m&aacute;s y sin rodeos.<\/p>\n<p>-Est&aacute;s segura?&hellip; no me gustar&iacute;a abusar de la situaci&oacute;n y tampoco fallarle a tu esposo en la confianza&hellip;<\/p>\n<p>-Mi esposo sabe, supongo, lo que pod&iacute;a ocurrir al dejarme a su cuidado. El mismo recurri&oacute; a usted aquella vez. No es que me aproveche de eso, solo que le quito a usted la responsabilidad. Me gust&oacute; ese otro encuentro y deseo repetirlo&hellip;<\/p>\n<p>-Pues&hellip; por mi&hellip;<\/p>\n<p>Ya ni se demor&oacute; en buscarme la verga con su mano.<\/p>\n<p>-La vez anterior fue un poco a las apuradas y faltaron cosas, dijo y me bes&oacute;. En tanto su mano me pajeaba despacito. La manta ya no estaba y la ropa tampoco dur&oacute; mucho puesta. Me fue besando el pecho y el vientre hasta quedar cara a cara con mi miembro. Sent&iacute; el primer roce de su lengua. Me lo captur&oacute; con los labios y entr&oacute; a chupar. Realmente la mamaba de maravillas. Me mir&oacute; sonriente y dijo: -Esto me hab&iacute;a quedado pendiente&hellip; para luego seguir con la tarea. Maravillosa tarea. En tanto yo tampoco permanec&iacute; pasivo. Mis dedos fueron a acariciar su divina concha que ya empezaba a humedecer. Me moje bien el medio con saliva y entr&eacute; a pajearla para su deleite.<\/p>\n<p>-Ponte por encima y dame tu almejita. Quiero lamerla bien.<\/p>\n<p>Obediente se puso en posici&oacute;n para dejarla al alcance de mi boca. Estaba riqu&iacute;sima. Goz&aacute;bamos los dos y levant&aacute;bamos temperatura.<\/p>\n<p>-Ya deseo cogerte, le dije. Me gustar&iacute;a en cuatro patas como la otra vez&hellip;<\/p>\n<p>-Siii&hellip; me encanta que me cojan as&iacute;. Me va muy profunda y la siento bien adentro!<\/p>\n<p>Sin demora se plant&oacute; en el medio de la cama con sus nalgas en alto y los inflamados labios saltones entre las piernas. Me acerqu&eacute; bien para ir abri&eacute;ndola con la punta misma de mi verga&hellip;<\/p>\n<p>-C&oacute;jame&hellip; c&oacute;jame por favor, dijo traviesamente y recordando las palabras que emple&oacute; en el anterior encuentro.<\/p>\n<p>Ya los rayos y la lluvia poco importaban. Entr&eacute; sin pedir permiso, en una estocada que me llev&oacute; media verga y la hizo gemir. Empec&eacute; a cogerla suave. Yendo y viniendo. Sintiendo sus carnes a lo largo de toda mi verga. Cuando encontramos el ritmo fue como si la tormenta se desatara en la cama. De pronto me qued&eacute; quieto y fue ella quien fren&eacute;ticamente busc&oacute; la penetraci&oacute;n en un juego delicioso. Iba despacio y volv&iacute;a r&aacute;pido. Cog&iacute;a de maravillas! Prolong&oacute; el juego por largo rato mientras yo hac&iacute;a lo imposible por no acabar y seguirle el ritmo. Despu&eacute;s la tom&eacute; fuerte por las caderas para darle r&aacute;pidos y profundos empellones, penetr&aacute;ndola hasta lo m&aacute;s hondo. En eso lleg&oacute; su orgasmo y apenas despu&eacute;s el m&iacute;o en una descarga copiosa y caliente.<\/p>\n<p>Se tir&oacute; de costado en la cama y yo me acost&eacute; a sus espaldas con la verga cansada y mustia. Ambos recuperando de a poco la respiraci&oacute;n. Le besaba la nuca y acariciaba sus tetas.<\/p>\n<p>-Ponla en lo calentito entre mis nalgas, me dijo.<\/p>\n<p>Sonre&iacute; y lo hice. Nos quedamos entregados al juego de caricias. Yo en sus pechos con mi mano y ella en mi verga con su culo. Hasta que al rato empez&oacute; mi poronga a revivir.<\/p>\n<p>-Oye&hellip; t&uacute; no querr&aacute;s cogerme mi culito, verdad?<\/p>\n<p>-Yo no har&eacute; nada que t&uacute; no quieras&hellip;!<\/p>\n<p>-Y si yo quiero?<\/p>\n<p>-Entonces puedes estar segura que lo hare&hellip; una vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Te cuento un secreto. Desde aquel d&iacute;a que me lo rompiste, no ha vuelto a pasar. Mi esposo no me lo pidi&oacute; y yo me lo cuid&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>-De verdad fue aquella tu primera vez? Lo soportaste tan bien que pens&eacute; ya no eras virgen anal&hellip;<\/p>\n<p>-Es que es d&iacute;a estaba tan caliente que iba por todo, no me importaba nada!!!<\/p>\n<p>Ya mi verga se hab&iacute;a puesto otra vez tiesa. Ella me la agarr&oacute; y entr&oacute; a juguetear y pas&aacute;rsela por el hoyito.<\/p>\n<p>-Espera, le dije&hellip; hag&aacute;moslo como se debe. Ponte en cuatro patitas que te lo quiero lamer.<\/p>\n<p>As&iacute; se puso para dejar que mi lengua le dedicara una larga y preparatoria lamida. Se puso muy caliente.<\/p>\n<p>-Ya por favor. C&oacute;gemelo bien como t&uacute; sabes&hellip;<\/p>\n<p>Moj&eacute; mis dedos con sus jugos y la leche que a&uacute;n ten&iacute;a en su concha y con ellos lubriqu&eacute; su tentador culito. En el primer intento no pude, se me resbalaba. Se separ&oacute; ampliamente las nalgas para abrir el ano. Entonces empuj&eacute; certeramente y entr&eacute;. Esper&eacute; a que ella se acomode y habit&uacute;e.<\/p>\n<p>-Est&aacute;s bien?<\/p>\n<p>-Si&hellip; solo me doli&oacute; un poquito! M&eacute;temela m&aacute;s!<\/p>\n<p>Escuchar el pedido y empujar fueron simult&aacute;neos. Empuj&eacute;, empuj&eacute; y empuj&eacute; hasta que choqu&eacute; con sus nalgas gloriosas. Retroced&iacute; y volv&iacute; a embestir. Tranquilo y suave cogi&eacute;ndola pausadamente.<\/p>\n<p>-Me encanta&hellip; dame m&aacute;s!<\/p>\n<p>As&iacute; que fui entrando y saliendo m&aacute;s r&aacute;pido. Le quitaba media verga y la penetraba. Se la sacaba hasta la cabeza y volv&iacute;a a empotrarla toda. Cada vez m&aacute;s fuerte!<\/p>\n<p>-Hazme una pajita con tu dedo, me pidi&oacute; y as&iacute; lo hice&hellip;<\/p>\n<p>-Creo que voy a tener otro orgasmo &ndash;dijo- no s&eacute; si en la concha o en la cola. Estoy toda alborotada!<\/p>\n<p>Y el anunciado orgasmo fue intenso. Se convulsion&oacute; toda y descarg&oacute; energ&iacute;as como las de un rayo. Pero la segu&iacute; cogiendo hasta que con los apretones del ojete, hizo que me descargara una vez m&aacute;s y la llenara de m&aacute;s leche.<\/p>\n<p>-Gracias querida tormenta&hellip; gracias queridos rayos, dijo y nos echamos a re&iacute;r. Nuestra tormenta se aplacaba en tanto la otra segu&iacute;a estruendosa e intensa&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Aquella historia con mis vecinos tuvo una segunda parte. Un pedido especial y una noche de tormenta. Despu&eacute;s de aquella siesta memorable, nuestra relaci&oacute;n de buenos vecinos sigui&oacute; como si tal. Sol&iacute;amos cruzarnos y charlar ya que nuestros terrenos eran lindantes y los separaba solo una cerca. 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