{"id":20811,"date":"2019-05-19T22:00:00","date_gmt":"2019-05-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-05-19T22:00:00","modified_gmt":"2019-05-19T22:00:00","slug":"20811-el-primer-orgasmo-de-ta-ernica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20811-el-primer-orgasmo-de-ta-ernica\/","title":{"rendered":"El primer orgasmo de t\u00eda Ver\u00f3nica"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20811\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Relato contado en primera persona.<\/p>\n<p>Mi t&iacute;a era la lechera de la aldea. Se llamaba Ver&oacute;nica y la apodaban La Solterona. Ten&iacute;a 38 a&ntilde;os, era alta, morena, algo gordita, con buenas tetas, buen culo y muy malas pulgas.<\/p>\n<p>Yo ten&iacute;a dieciocho a&ntilde;os y por follar ya follara lo m&iacute;o.<\/p>\n<p>Eran las nueve de la ma&ntilde;ana de un s&aacute;bado del mes de agosto que promet&iacute;a ser muy caluroso. Mi t&iacute;a ya repartiera la leche. Me estaba esperando en la puerta de casa sentada en uno de los escalones que hab&iacute;a en la entrada con una sierra en la mano. Al llegar a su lado me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Desayunaste?<\/p>\n<p>-S&iacute;.<\/p>\n<p>-Pues vamos al l&iacute;o.<\/p>\n<p>A rato est&aacute;bamos cortando troncos sobre un caballete. Ella tiraba de un lado de la sierra y yo del otro.<\/p>\n<p>Hablamos de mil cosas y mil veces le mir&eacute; para las tetas.<\/p>\n<p>A las once de la ma&ntilde;ana paramos para el bocadillo.<\/p>\n<p>Sentado a la mesa de la cocina vi como rellenaba dos barras de pan con mantequilla, lonchas de queso y anchoas. Al acabar de hacer los bocadillos los puso encima de la mesa. Le dije:<\/p>\n<p>-Yo no voy a comer todo eso.<\/p>\n<p>-Come hasta que te hartes.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; un garraf&oacute;n de vino tinto debajo de la mesa, le quit&oacute; el tap&oacute;n y le ech&oacute; un trago. Beb&iacute;a como un cosaco. Se sent&oacute; y le meti&oacute; un tremendo mordisco al bocadillo. Creo que el trago largo hizo que se le soltara la lengua.<\/p>\n<p>-Mientras cort&aacute;bamos la le&ntilde;a no parabas de mirarme para las tetas. &iquest;Andas salido?<\/p>\n<p>-Pens&eacute; que no te dabas cuenta de que lo hac&iacute;a. &iquest;Te molest&oacute; que lo hiciera?<\/p>\n<p>-No, pero tampoco me agrado.<\/p>\n<p>Entr&eacute; a saco.<\/p>\n<p>-&iquest;A&uacute;n eres virgen, Ver&oacute;nica?<\/p>\n<p>Se endemoni&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;La virgen se te va a aparecer a ti despu&eacute;s de la hostia que te voy a meter!<\/p>\n<p>Cog&iacute; el garraf&oacute;n y ech&eacute; un trago.<\/p>\n<p>Me jugu&eacute; el f&iacute;sico.<\/p>\n<p>-&iquest;Lo eres?<\/p>\n<p>Mi t&iacute;a segu&iacute;a con cara de mala hostia.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;A ti qu&eacute; co&ntilde;o te importa?!<\/p>\n<p>-Es que si eres virgen, con lo cachonda que est&aacute;s&#8230;<\/p>\n<p>A mi t&iacute;a se le escap&oacute; una sonrisa.<\/p>\n<p>-Con lo fea y gorda que soy querr&aacute;s decir.<\/p>\n<p>Tir&eacute; para delante.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres estrenarte?<\/p>\n<p>-&iexcl;No te meto ya la hostia porque te necesito para cortar la le&ntilde;a!<\/p>\n<p>-Apuesto a que tienes m&aacute;s ganas de echar un polvo que de cortar le&ntilde;a.<\/p>\n<p>Le meti&oacute; otro tremendo mordisco al bocadillo, y con la boca llena, dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Lo que hacen algunos por no trabajar!<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres que te deje mirando para Cuenca o no?<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; lengua tienes, condenado!<\/p>\n<p>-Tengo, en tu co&ntilde;o har&iacute;a estragos.<\/p>\n<p>Mi t&iacute;a ya echaba humo por las orejas con el cabreo que ten&iacute;a.<\/p>\n<p>-&iexcl;Me voy antes de que ocurra una desgracia. -se levant&oacute;- Te espero fuera.<\/p>\n<p>Me levant&eacute;. Me puse detr&aacute;s de ella. Le cog&iacute; por las tetas. Arrim&eacute; cebolleta y la bes&eacute; en el cuello. Su voz se quebr&oacute;.<\/p>\n<p>-Deja, d&eacute;jame ir.<\/p>\n<p>Frot&eacute; mi polla morcillona contra sus nalgas y le dije:<\/p>\n<p>-Deja que te lleve al para&iacute;so.<\/p>\n<p>-Su&eacute;ltame, -dijo, sin ofrecer resistencia- su&eacute;ltame, pirata.<\/p>\n<p>Le met&iacute; la lengua en una oreja.<\/p>\n<p>-D&eacute;jate t&uacute;.<\/p>\n<p>-No soy una puta.<\/p>\n<p>Le segu&iacute; magreando las tetas y besado la nuca, el cuello y frotando mi polla ya empalmada entre sus nalgas.<\/p>\n<p>-Lo s&eacute;.<\/p>\n<p>Mi t&iacute;a, al excitarse, comenz&oacute; a sudar, su olor corporal era fuerte, ol&iacute;a como a mantequilla rancia. Le levant&eacute; el vestido y met&iacute; una mano dentro de sus bragas. Estaba empapada. Tap&aacute;ndose la cara con las manos, me dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; verg&uuml;enza!<\/p>\n<p>-Es normal que te hayas mojado. Cierra los ojos y disfruta.<\/p>\n<p>Se separ&oacute; de m&iacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;No! Soy tu t&iacute;a.<\/p>\n<p>La volv&iacute; a coger, esta vez por la cintura. Le gir&eacute; la cabeza. Quise comerle la boca y me hizo la cobra. Le baj&eacute; la cremallera del vestido negro con flores rojas que le llegaba casi a los tobillos. El vestido cay&oacute; al piso de la cocina. Le quit&eacute; el sujetador y lam&iacute; su espalda de arriba a abajo. Le quit&eacute; las bragas blancas, que ten&iacute;a una tremenda mancha de humedad. Agachado, le abr&iacute; las nalgas y pas&eacute; mi lengua por el ojete.<\/p>\n<p>-&iexcl;Uyuyuy, que maric&oacute;n!<\/p>\n<p>Se lo foll&eacute; con mi lengua.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ceeerdo!<\/p>\n<p>-Ap&oacute;yate con las manos en la mesa y abre las piernas.<\/p>\n<p>Hizo lo que le dije. Cog&iacute; la mantequilla, unt&eacute; mi polla, luego le met&iacute; un dedo untado en mantequilla en el ano.<\/p>\n<p>-Uyyyy, que cochino.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta?<\/p>\n<p>-M&aacute;s que el vino.<\/p>\n<p>Le frot&eacute; en el ojete la polla mojada de aguadilla. Me dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Oh, oh! No sabes, Quique, por ah&iacute; no es&#8230; &iquest;O eres maric&oacute;n?<\/p>\n<p>La enga&ntilde;&eacute;.<\/p>\n<p>-Maric&oacute;n perdido.<\/p>\n<p>Estaba tan cachonda que le dio igual.<\/p>\n<p>-Bueno, que se le va a hacer, sigue. Ya que estamos&#8230;<\/p>\n<p>Empuj&eacute; y se la fui metiendo en el culo muy despacito. Al poco, su co&ntilde;o ya goteaba en el piso de la cocina. Sus pezones estaban tiesos y sus gemidos eran escandalosos. Apret&aacute;ndole las tetas y bes&aacute;ndole la nuca, le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta o te duele?<\/p>\n<p>-Me gusta y me molesta un poquito.<\/p>\n<p>-&iquest;Te correr&aacute;s as&iacute;, Ver&oacute;nica?<\/p>\n<p>-Desde que me la metiste en el culo ya me estoy corriendo.<\/p>\n<p>En los a&ntilde;os 70, en Galicia, las mujeres de la aldea no sab&iacute;an lo que era hacerse un dedo, y muchas casadas llevaban a&ntilde;os pensando que se corr&iacute;an desde que sus maridos se la met&iacute;an hasta que se la sacaban, (confund&iacute;an los flujos que causaba su excitaci&oacute;n con correrse) por no hablar de las que pensaban que solo se corr&iacute;an los hombres.<\/p>\n<p>Cuando se la quit&eacute; de dentro del culo no qued&oacute; muy contenta.<\/p>\n<p>-&iquest;Y ahora qu&eacute;?<\/p>\n<p>Le met&iacute; la lengua en la boca.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; asco!<\/p>\n<p>Le bes&eacute;, lam&iacute;, chup&eacute;&#8230; Jugu&eacute; con sus tetas un buen rato. Cuando me puse en cuclillas delante de aquel peque&ntilde;o co&ntilde;o con una bella mata de vello negro, rizado, y la cog&iacute; por la cintura, vi que sus flujos vaginales le bajaban por las piernas y le llegaban a los tobillos. Abr&iacute; su co&ntilde;o con dos dedos. Estaba encharcado de mocos. Tan encharcado que no vi su vagina hasta que retir&eacute; los mocos con mi lengua. Mi t&iacute;a, al sentir la lengua en su co&ntilde;o, comenz&oacute; a temblar c&oacute;mo si tuviera fr&iacute;o. Le lam&iacute; el cl&iacute;toris de abajo a arriba&#8230; De su garganta sali&oacute; un gemido casi celestial. Supe que se iba a correr. Lam&iacute; r&aacute;pido de abajo a arriba. Las piernas le comenzaron a temblar. De su co&ntilde;o sali&oacute; cantidad de jugos. El placer era tan grande que se qued&oacute; sin voz. Quise sujetarla pero no pude. Cay&oacute; de lado sobre el piso de cemento, se encogi&oacute; y qued&oacute; en posici&oacute;n fetal con las manos en el co&ntilde;o. De su boca no sal&iacute;a ni un gemido. Se sacudi&oacute; como una epil&eacute;ptica. Cre&iacute; que se iba a quedar sin aire. Sus ojos estaban abiertos como platos, su boca abierta. Su ce&ntilde;o estaba fruncido y su cara al rojo vivo. Unos veinte segundos despu&eacute;s, de su boca sali&oacute; una especie de rugido:<\/p>\n<p>&acute;-&iexcl;&iexcl;&iexcl;Arrrrrg!!!<\/p>\n<p>Cuando recuper&oacute; el habla y las fuerzas, respirando con dificultad, me dijo:<\/p>\n<p>-El viiiino, dame el viiiiino.<\/p>\n<p>Le di el garraf&oacute;n. Se ech&oacute; un trago de casi un litro, aunque parte de &eacute;l le cay&oacute; por las tetas. Luego me dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Casi me muero de gusto! Ahora s&eacute; lo que es correrse.<\/p>\n<p>Le di una mano para que se levantase. Al estar en pie le di un beso sin lengua. Me meti&oacute; su lengua en la boca&#8230; Aquel d&iacute;a no cortamos m&aacute;s le&ntilde;a.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Relato contado en primera persona. Mi t&iacute;a era la lechera de la aldea. Se llamaba Ver&oacute;nica y la apodaban La Solterona. Ten&iacute;a 38 a&ntilde;os, era alta, morena, algo gordita, con buenas tetas, buen culo y muy malas pulgas. Yo ten&iacute;a dieciocho a&ntilde;os y por follar ya follara lo m&iacute;o. 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