{"id":20826,"date":"2019-05-21T22:00:00","date_gmt":"2019-05-21T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-05-21T22:00:00","modified_gmt":"2019-05-21T22:00:00","slug":"20826-quiero-hacer-un-gato-33","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20826-quiero-hacer-un-gato-33\/","title":{"rendered":"Quiero hacer un gato (3\/3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20826\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Los cuatro est&aacute;bamos desnudos y tal cual, era un intercambio de parejas. Eduardo y yo, tomados de la mano, ve&iacute;amos azorados el cortejo que se daba frente a nuestros ojos. No cab&iacute;a duda, nuestros c&oacute;nyuges estaban enamorados entre s&iacute;, &iexcl;s&oacute;lo faltaba que hablaran de su futuro en nuestras narices!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vamos a la cama? &mdash;Nos propuso Sa&uacute;l poni&eacute;ndose de pie y ayud&oacute; a Adriana a levantarse y al lograrlo la mantuvo abrazada de la cintura con mucha devoci&oacute;n&mdash;. Ahora t&uacute; escoge el vino que llevaremos all&aacute;, le pidi&oacute;.<\/p>\n<p>Adriana solicit&oacute; que abri&eacute;ramos la segunda botella de champa&ntilde;a y para no sentirnos desairados, porque a nosotros ni nos preguntaron, Eduardo y yo fuimos por la botella de la nevera, vaciamos hielos y un poco de agua en la cubeta y la metimos. En el trayecto tom&eacute; cuatro copas limpias. Al llegar a la rec&aacute;mara, &eacute;sta estaba muy bien iluminada, la m&uacute;sica se escuchaba bien y, seguramente, Sa&uacute;l ya hab&iacute;a cambiado el control de las c&aacute;maras de video para que ahora s&oacute;lo se hicieran tomas de ese lugar en diferentes &aacute;ngulos.<\/p>\n<p>&mdash;Voy al ba&ntilde;o, dijo Adriana &mdash;y se encamin&oacute; hacia all&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Te acompa&ntilde;o &mdash;dije y la segu&iacute;.<\/p>\n<p>Sentada en la taza del WC, mientras meaba, me dijo &ldquo;T&uacute; marido s&iacute; sabe c&oacute;mo tratar a una mujer. Te creo que tu enfermedad hizo que amaras a otros, y parece que ya me contagiaste: me enamor&eacute; de Sa&uacute;l, pero amo mucho a Eduardo&rdquo;, me confes&oacute; antes de escucharse el sonido prolongado del l&iacute;quido de su micci&oacute;n. La entend&iacute; y la abrac&eacute; y con una sonrisa como la que se dirige a una hija le susurr&eacute; &ldquo;Te entiendo plenamente, yo tambi&eacute;n los amo&rdquo;. Ella ten&iacute;a unos ocho o diez a&ntilde;os menos que yo y me relampague&oacute; la idea de que pudiera embarazarse, yendo mi mente a otros pensamientos y recuerdos en los cuales me qued&eacute; absorta, al grado de que no me enter&eacute; cuando sali&oacute; del cuarto de ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Cuando sal&iacute;, me di cuenta que Sa&uacute;l les ense&ntilde;aba el dibujo donde &eacute;l recreaba &ldquo;mi gato&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Que ella nos los explique y nos acomode &mdash;sugiri&oacute; Sa&uacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Les coment&eacute; cu&aacute;les ser&iacute;an las posiciones &iexcl;Escojan sus lugares! Luego cambiamos&#8230;<\/p>\n<p>Eduardo y Sa&uacute;l se acomodaron bocarriba (vergarriba, para ser m&aacute;s objetivos) y encontrados. &ldquo;&iquest;En qu&eacute; verga quieres empezar?&rdquo; le pregunt&eacute; a Adriana. &ldquo;En la de mi marido, creo que por lo grande es m&aacute;s f&aacute;cil ensartarme y luego cruzarme&rdquo;, dijo. Le ayud&eacute; a acomodarse para que mi marido tuviese sus tetas en la cara, las cu&aacute;les empez&oacute; a acariciar y lamer de inmediato, no las tiene grandes como las m&iacute;as, ella es copa C, nada desde&ntilde;ables para mi marido&hellip; Yo chup&eacute; un poco el pene de Sa&uacute;l, para que se irguiera m&aacute;s y poder acomodarme como lo preve&iacute;amos, pero no era necesario, las mamadas de teta que &eacute;l le daba a Adriana y las caricias con besos de ella en su cabeza ya lo ten&iacute;a encendido. Con un poco de celos y queri&eacute;ndome desquitar le dije a Eduardo &ldquo;Toma, mi amor, un poco aguadas de tanto que me las has mamado durante muchos a&ntilde;os&rdquo; al meterle el pez&oacute;n en la boca, nadie dijo nada al respecto: ellos porque estaban con la boca llena y Adriana ten&iacute;a una cara de &eacute;xtasis, disfrutando de la lengua prodigiosa de Sa&uacute;l y de las caricias suaves en la espalda y los costados, sin dificultad para penetrarme porque la calentura de Adriana lo manten&iacute;a ganoso. De pronto, Eduardo abri&oacute; la boca para lanzar un gemido y luego un grito exclamando &ldquo;&iexcl;Tu perrito est&aacute; delicioso, me estoy viniendo!&rdquo;. Era claro a qu&eacute; perrito se refer&iacute;a. Sucedi&oacute; que con la rica vergota que ten&iacute;a Adriana metida entre sus piernas y las mamadas y mimos de Sa&uacute;l, ella tuvo un orgasmo tras otro y sufri&oacute; contracciones en el cuello de la vagina, lo que hizo que Eduardo tambi&eacute;n se viniera y se la exprimiera repetidamente. Los penes se pusieron fl&aacute;cidos, uno porque se vino mucho y el otro porque dej&oacute; descansar a Adriana y la falta de acci&oacute;n y caricias desmotivaron el falo con el que yo jugaba mientras Eduardo me apretaba y chupaba las chiches.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya cambiamos? &mdash;pregunt&eacute; cuando supuse que ya nos hab&iacute;amos repuesto todos.<\/p>\n<p>&mdash;Espera un poco &mdash;me dijo Adriana, que estaba recibiendo besos y chupadas en las tetas por parte de ambos. Y acariciando el brazo de Sa&uacute;l para que &eacute;ste no retirara la mano con tres dedos hundidos en su vagina.<\/p>\n<p>Me calent&eacute; al ver la cara de putos que ten&iacute;an todos. Tom&eacute; del l&iacute;quido que le escurr&iacute;a a Adriana, mezcla de semen y flujo, y se lo ofrec&iacute; a Sa&uacute;l en la boca, &eacute;l solt&oacute; la teta y chup&oacute; con desmedido deleite mi mano; sac&oacute; sus dedos de la cueva de Adriana y me los ofreci&oacute; para que yo hiciera lo mismo que &eacute;l. Lo chup&eacute; y moj&eacute; mis dedos mientras chupaba los de Sa&uacute;l, los saqu&eacute; chorreando y le embarr&eacute; el l&iacute;quido en la verga a mi esposo y me la met&iacute;. Tom&eacute; m&aacute;s de la venida de Eduardo y Adriana y me la unt&eacute; en los labios para ofrec&eacute;rselos a mi esposo. Sin soltarnos de la boca los sexos nos movimos hasta venirnos. Eduardo abrazaba a Adriana de cucharita y ambos miraban la cogida que nos d&aacute;bamos. Explotamos en un orgasmo y le grit&eacute; a Sa&uacute;l que lo amaba. Descansamos un poco y me fui a sentar sobre la cara de Eduardo, a la vez que le indicaba a Adriana que hiciera lo mismo sobre Sa&uacute;l. Nos mamaron la pepa con gran deleite, saboreando lo que el otro nos hab&iacute;a inyectado. Les dejamos la cara blanca de la fricci&oacute;n con el flujo que solt&aacute;bamos. Reposamos sobre ellos. Me puse a mamar el palo de Eduardo y Adriana acarici&oacute; y bes&oacute; el cuerpo de Sa&uacute;l, hasta que quedamos dormidos. Ya de madrugada me penetr&oacute; Sa&uacute;l desde atr&aacute;s, Eduardo, al frente m&iacute;o, se despert&oacute; y me mam&oacute; las tetas, dur&oacute; poco: volvimos a dormir. Hubo m&aacute;s movimientos de cambio, pues m&aacute;s tarde vi que Adriana le hab&iacute;a chupado el falo a Sa&uacute;l, estando ensartada por Eduardo y as&iacute; se quedaron, ella babeaba sobre el vello de mi esposo, pero dorm&iacute;a pl&aacute;cidamente.<\/p>\n<p>En la ma&ntilde;ana, Sa&uacute;l me chup&oacute; el ano y la vagina como un poseso. Adriana ve&iacute;a y le acariciaba el pelo de la cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabe rico? &mdash;le pregunt&oacute; a Sa&uacute;l, quien s&oacute;lo contesto moviendo la cabeza afirmativamente mientras le lanzaba una mirada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ndo acabes, me puedes hacer lo mismo? &mdash;pregunt&oacute;, pero Eduardo le abri&oacute; las piernas y se puso a hacerle lo mismo, mamarla con mucho br&iacute;o, tragando el atole fermentado durante la noche.<\/p>\n<p>&mdash;Les fascina la leche fermentada con los jugos que soltamos &mdash;le expliqu&eacute; a Adriana el porqu&eacute; de empezar as&iacute; el d&iacute;a. Ella me acarici&oacute; las tetas y yo le hice lo mismo en reciprocidad.<\/p>\n<p>Desayunamos encuerados entre besos caricias y mamadas. Al despedirse, Adriana dijo &ldquo;Quiero volverlo a hacer, pero sin DIU, ya es tiempo de culminar mi rol femenino, antes de que sea tarde&rdquo;. Todos nos quedamos callados. S&iacute;, hubo una vez m&aacute;s al cumplirse el mes, y ella qued&oacute; embarazada. &ldquo;Es de Eduardo, &iquest;de qui&eacute;n m&aacute;s podr&iacute;a ser? dijo tres meses despu&eacute;s cuando le pregunt&eacute; por la figura que ten&iacute;a. Eduardo sonr&iacute;o y dijo &ldquo;As&iacute; es, es m&iacute;o, pero ustedes ser&aacute;n sus padrinos, no pueden negarse&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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