{"id":20987,"date":"2019-06-13T22:00:00","date_gmt":"2019-06-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-06-13T22:00:00","modified_gmt":"2019-06-13T22:00:00","slug":"20987-memorias-inolvidables-cap-8-jos-alpuente-el-joyero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20987-memorias-inolvidables-cap-8-jos-alpuente-el-joyero\/","title":{"rendered":"Memorias inolvidables (Cap. 8): Jos\u00e9 Alpuente, el joyero"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20987\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Salimos Eduardo y yo de casa para dar un paseo, mientras esper&aacute;bamos la llamada de Jos&eacute; Alpuente, el joyero. Supon&iacute;amos que iba a tardar as&iacute; que nos sentamos en una terraza para charlar, hacer proyectos y querernos sin tener que demostr&aacute;rnoslo con el sexo, porque s&iacute;, porque nos quer&iacute;amos.<\/p>\n<p>Cuando ya eran las 9 de la noche, que a&uacute;n hab&iacute;a luz y era de d&iacute;a, aunque sin sol y por tanto una tarde refrescada y refrescante, me llam&oacute; Jos&eacute;. Salud&oacute; y pregunt&oacute; d&oacute;nde est&aacute;bamos. Se lo indiqu&eacute; y me solt&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Joder, eso est&aacute; muy cerca! Voy por vosotros y nos venimos a casa de mi abuela, que ya est&aacute; desesperada por conoceros.<\/p>\n<p>Lo esperamos no m&aacute;s de 10 minutos y cuando lleg&oacute; nos levantamos para saludarlo y la emprendi&oacute; con besos en plena calle, le seguimos la corriente y al que le sienta mal que se joda. Eduardo me dijo:<\/p>\n<p>&mdash; Ah&iacute; al lado hay gente que no para de mirarnos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute; bien!, &iquest;verdad?. Dame un beso, cari&ntilde;o &mdash;dije en tono de voz que se pudiera escuchar.<\/p>\n<p>Eduardo me dio un beso en los labios y lo disfrutamos. Jos&eacute; estaba que se descuajeringaba. Se agarraba de la barriga de risa por nuestro atrevimiento. Le dije con voz no exaltada pero suficientemente audible:<\/p>\n<p>&mdash; Yo no me meto con nadie, ni nada os he comentado del humo de cigarro que me llega a mi cara y no me voy a quejar jam&aacute;s. Lo mejor en la vida es la naturalidad, eso no da&ntilde;a a nadie. Adem&aacute;s no hay ni&ntilde;os, que entiendo que se pudieran extra&ntilde;ar; de eso me he fijado antes, as&iacute; que no pasa nada, cada quien que se fume su cigarro, se tome su cerveza y se bese con quien guste, no hay problema.<\/p>\n<p>Cambiamos de conversaci&oacute;n y nos cont&oacute; Jos&eacute; c&oacute;mo le hab&iacute;a ido la semana en su joyer&iacute;a. Estaba contento, hab&iacute;a tenido mucho trabajo y eso le pon&iacute;a feliz. Llam&eacute; al chico camarero y trajo la cuenta, puse en la cajita el dinero y la propina y esperamos que Jos&eacute; se acabara su refresco para levantarnos e irnos con &eacute;l a su casa. Llegando a casa, Jos&eacute; me dice:<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Por qu&eacute; provocas?<\/p>\n<p>&mdash; Jos&eacute;, yo no provoco; ellos estaban todo el tiempo comentando sobre nosotros tonter&iacute;a y media y el sujeto que hablaba me echaba el humo de su cigarro a la cara y no era que el humo se dirig&iacute;a hacia nosotros, sino que el tipo se volv&iacute;a hacia mi lado para no echarlo a los dem&aacute;s de su mesa y me lo echaba a m&iacute;. Yo no provoco, sino que se me hinchan los huevos y devuelvo con la misma moneda de cambio.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ah!, con toda la raz&oacute;n, otra vez me avisas, me levanto y le digo a quien sea dos y dos son cuatro, y lo que sigue.<\/p>\n<p>Entramos en la casa, su abuela sali&oacute; a saludarnos sin ning&uacute;n protocolo, nos bes&oacute; a todos y se le ve&iacute;a feliz. Vi que la abuela habl&oacute; con Jos&eacute; a su o&iacute;do y Jos&eacute; le se&ntilde;al&oacute; con el dedo &iacute;ndice levantado y por el movimiento de la boca dijo &laquo;una&raquo; y no s&eacute; qu&eacute; m&aacute;s.<\/p>\n<p>La cena fue op&iacute;para. Creo que hab&iacute;a de todo lo que tiene que haber. Indiqu&eacute; que era un exceso todo y que demostraba mucho amor por parte de la abuela. Ella me contest&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash; Muchachito, para follar hace falta comer bien, que follar cansa y desgasta.<\/p>\n<p>Me salieron los colores de la cara. Estaba avergonzado por dar mi opini&oacute;n ante la evidencia mostrada por la inteligencia de los a&ntilde;os. Pero a la vez ya me di cuenta y pens&eacute; que la abuela le hab&iacute;a preguntado a Jos&eacute; si preparaba m&aacute;s de una habitaci&oacute;n y &eacute;l le dijo: &laquo;una, con la m&iacute;a basta, abuela, que nos vamos a follar los tres como descosidos&raquo;, lo que confirm&eacute; luego con palabras del propio Jos&eacute;. Resulta que Jos&eacute; no hab&iacute;a tenido problemas con su abuela. Cuando su padre supo de su homosexualidad, lo mand&oacute; fuera de casa y &eacute;l se fue a la casa de su abuela a quien declar&oacute; todo lo que le pasaba y por qu&eacute;. Fue su abuela la que convenci&oacute; a sus padres que &laquo;era m&aacute;s importante un hijo que un maric&oacute;n&raquo;, pero que ellos le hab&iacute;an dado m&aacute;s importancia al maric&oacute;n que al hijo. Su padre se disculp&oacute; con el hijo por la salvajada que hab&iacute;a hecho atropellando el ser del hijo y fue ah&iacute; cuando le puso la joyer&iacute;a. Desde ese d&iacute;a la abuela era para m&iacute; una hero&iacute;na de la diversidad.<\/p>\n<p>Estuvimos departiendo. Hac&iacute;a tiempo que yo no depart&iacute;a. Siempre estaba la televisi&oacute;n en funcionamiento y no habl&aacute;bamos entre nosotros, todos encarados ante ellas. Por fin un d&iacute;a depart&iacute;amos cuatro personas, una mujer casi anciana y muy din&aacute;mica con tres maricones muy maricones con ganas de follar, pero que lo pas&aacute;bamos muy bien conversando de la vida de los santos y de los pecadores por igual. La abuela ten&iacute;a una sensatez, un sentido de la vida, un sentido com&uacute;n&hellip;, extraordinarios. Todo le parec&iacute;a que estaba bien menos lo que estaba mal y distingu&iacute;a perfectamente el bien del mal. Ella dec&iacute;a que no es malo todo lo que hacemos los humanos, ni es malo todo lo que hacemos de malo, que lo malo es lo que hacemos con deseo e intenci&oacute;n de da&ntilde;ar al otro y sin recapacitar para arrepentirse. Para m&iacute; la abuela fue un verdadero descubrimiento. El error, conclu&iacute; gracias a la abuela, no es malo si uno lo corrige y cambia, lo que es malo es aquello que hacemos para da&ntilde;ar y no queremos cambiar para seguir da&ntilde;ando a quien no amamos u odiamos.<\/p>\n<p>Esta abuela era una buena mujer. &iquest;Era? No, lo es, cuando voy a ver a On&eacute;simo, paso a saludar a la abuela, se llama, Florentina, y me da gusto lo que pondera los peque&ntilde;os detalles que le llevo como obsequio. Pero siempre me habla de Eduardo, &laquo;tan silencioso, y calladito &mdash;dice&mdash;, tan amable y tan respetuoso, tan ni&ntilde;o y tan protector, tan sencillo y tan generoso&raquo;. Todo esto me dice la abuela de Eduardo. Hasta el t&iacute;o On&eacute;simo, pap&aacute; On&eacute;simo, va a verla porque un d&iacute;a que lo encontr&oacute; en la calle le dio el p&eacute;same y le dijo que Eduardo era un chico muy bueno y muy majo. Nos faltan en el mundo muchas mujeres como esta abuela Florentina. Le promet&iacute; que ir&iacute;a alguna vez a verla y me dijo &laquo;haz lo que puedas, hijo, pero me gustar&iacute;a que estuvieras en mi entierro&raquo;. Me hizo llorar, pero m&aacute;s de alegr&iacute;a que de pena. Y voy a verla. Por ella me pongo el pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; Chicos, vosotros a lo vuestro y yo a lo m&iacute;o que me duermo en m&iacute; sola.<\/p>\n<p>Nos levantamos todos, le dimos un beso cada uno y nos fuimos a la habitaci&oacute;n de Eduardo, ah&iacute; ten&iacute;amos que d&hellip;, &iquest;qu&eacute; ten&iacute;amos que hacer? &iquest;dormir o follar?, m&aacute;s bien follar y dormir, si es que quedaba algo de tiempo para dormir.<\/p>\n<p>&mdash; No pensaba que tuvieras una casona tan grande &mdash;le dije, bastante tranquilo para mi propia sorpresa.<\/p>\n<p>&mdash; La casa es de mi abuela, es para m&iacute;, porque me la ha testado y yo he hecho la cochera con mis propias manos, &mdash;respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Has venido en coche o en moto?, &mdash;pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; En coche, as&iacute; he tra&iacute;do cosas para la casa, verduras y tal, porque a mi abuela le gustan frescas.<\/p>\n<p>Enseguida comprobamos que Jos&eacute; se desenvolv&iacute;a perfectamente y, respetando los espacios que reserva a su abuela a quien quiere con locura, cosa que se notaba entre ellos, &eacute;l dispone bastante de la casa.<\/p>\n<p>Nos encontr&aacute;bamos los tres juntos en el pasillo mientras &eacute;l nos explicaba que ahora, mientras su abuela est&eacute; de buen &aacute;nimo de ninguna manera, pero en el futuro esa casa se convertir&aacute; en hotel, porque en el pueblo hace falta un hotel m&aacute;s grande que el que hay, lo que yo me conozco porque hab&iacute;a estado all&iacute; muchas veces con mi padre.<\/p>\n<p>&mdash; Ya desde el Ayuntamiento nos han pedido que si podr&iacute;amos comenzar a hospedar, que por un tiempo iban a librarnos de impuestos y todo eso, para facilitarnos la acomodaci&oacute;n de la casa. Yo habl&eacute; con el alcalde y le dije que no iba a echar a mi abuela de su casa, pero si el Ayuntamiento alguna vez tiene un compromiso para dos o tres personas, siempre habr&aacute; alguna habitaci&oacute;n disponible, pero sin comidas porque la abuela no est&aacute; para trabajos pesados.<\/p>\n<p>Como el pasillo no era muy ancho, los tres, apretados para ir juntos, abraz&aacute;ndonos y toc&aacute;ndonos nuestras nalgas sin cesar, empezamos una de las noches mas inesperadas e incre&iacute;bles de mi existencia.<\/p>\n<p>Bes&eacute; a Eduardo con dulzura y mucho cari&ntilde;o. &Eacute;l se sorprendi&oacute; que yo empezara tan pronto y tan osado, pero me devolvi&oacute; el beso, que enseguida lo cambi&oacute; en un muerdo con todas las de la ley. Iba a invitar a Jos&eacute; para probar los labios de nuestro fichaje tan sexy, cuando su lengua apareci&oacute; entre las nuestras de modo espont&aacute;neo. Me gust&oacute; su disposici&oacute;n sin ning&uacute;n recato y ya pens&eacute; que el asunto iba a ir de primera y muy por lo alto, porque no nos cort&oacute; el rollo que llev&aacute;bamos reci&eacute;n comenzado. As&iacute; fue como iniciamos la sesi&oacute;n preparatoria de besos que dur&oacute; hasta que llegamos a la puerta de la habitaci&oacute;n. Hubo un peque&ntilde;o entretenimiento en la puerta sin entrar a la habitaci&oacute;n y continu&oacute; cuando hab&iacute;amos traspasado el dintel, aunque ahora sob&aacute;ndonos los paquetes m&aacute;s que los culos, muy excitados y a punto de caramelo. Jos&eacute; cerr&oacute; la puerta con el pie, pero no hac&iacute;a falta porque no hab&iacute;a otros invitados, era solo la fuerza de la costumbre.<\/p>\n<p>Jos&eacute; se encarg&oacute; de amainar el temporal de nuestros exacerbados &aacute;nimos, porque yo estaba que no iba a durar nada, ni para quitarme mi calzoncillo. Jos&eacute;, puesto de rodillas ante nosotros y con cara de cierta picaresca, nos quit&oacute; los pantalones muy lentamente, tom&aacute;ndose su tiempo con los cinturones y los zapatos mientras Eduardo y yo nos bes&aacute;bamos. Jos&eacute; gem&iacute;a, fuertemente excitado y mir&eacute; para ver lo que pasaba. Lo que vi me dio un poco de vergonzoso corte, pues mis calzoncillos estaban verdaderamente empapados, parec&iacute;a que me hab&iacute;a meado encima. Jos&eacute; manten&iacute;a con su mano abierta la cintura de mi calzoncillo viendo la enorme mancha mojada y mi polla palpitando y poni&eacute;ndose dura.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a mis calzoncillos a tope llenos de l&iacute;quido preseminal de mi puta polla; yo s&eacute; que suelto mucho pre semen, pero esto ya hab&iacute;a sido de locura. No fue eso lo que m&aacute;s me asombr&oacute; sino que iba de sorpresa en sorpresa. Jos&eacute; que vio mis calzoncillos tan mojados, en lugar de sentir asco, acerc&oacute; su cara y con la lengua iba lamiendo la parte m&aacute;s mojada y sorb&iacute;a el l&iacute;quido antes de que se secara como si fuera una aut&eacute;ntica ambros&iacute;a. Eduardo sigui&oacute; la l&iacute;nea de mi mirada y sonri&oacute; tambi&eacute;n sorprendido. Agarr&oacute; a Jos&eacute; del pelo para levantarle la cabeza y le dej&oacute; caer con lentitud su saliva en la boca ansiosa. El chico se relami&oacute; encantado, y volvi&oacute; a mi polla enfundada, mientras Eduardo segu&iacute;a vertiendo sus lapos, esta vez sobre mi paquete, que ahora aparec&iacute;a totalmente transparente. Mi novio se arrodill&oacute; junto a nuestro amigo Jos&eacute;. Me baj&oacute; los calzoncillos de un tir&oacute;n &aacute;vido de polla, y se la meti&oacute; en la boca hasta la misma campanilla. Jos&eacute; se dedic&oacute; a desnudar entonces a Eduardo, que se puso a cuatro patas para facilitarle la tarea.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Eh, eh, eh eh!, muchachos, vamos a la cama, &mdash;dije.<\/p>\n<p>Mis dos machos dejaron enseguida lo que estaban haciendo y se dirigieron a la habitaci&oacute;n. Cuando llegamos a la cama, un lecho de 2&times;2 lleno de cojines, perfecto para caber con comodidad, ya est&aacute;bamos los tres desnudos. En una maniobra coordinada, que me hizo pensar en un pacto previo entre Jos&eacute; y Eduardo, me tiraron de espaldas sobre el colch&oacute;n y, mientras Eduardo me sujetaba las piernas contra el pecho y me pasaba su polla babosa por toda la cara, Jos&eacute; se lanz&oacute; a hacerme el mejor beso negro que jam&aacute;s yo hab&iacute;a experimentado. Su lengua recorr&iacute;a sutil mi perineo, sub&iacute;a hasta mis huevos y de golpe se adentraba en mi ano varios cent&iacute;metros, haciendo que me retorciese sin poderlo evitarlo.<\/p>\n<p>Cuando consider&oacute; que ya era suficiente se desliz&oacute; hasta mi polla y recogi&oacute; en su boca el charquito de presemen que se hab&iacute;a formado sobre mi ombligo. Sigui&oacute; reptando sobre mi cuerpo muy lentamente y, cuando lleg&oacute; a la altura de mi boca, ech&oacute; todo mi l&iacute;quido preseminal sobre la polla de Eduardo, resbalando todo hasta mi boca abierta. Eduardo y yo gemimos a la vez gritando, pero lo m&iacute;o ten&iacute;a m&aacute;s justificaci&oacute;n: Jos&eacute; me hab&iacute;a metido la polla entera en el culo, aprovechando nuestro movimiento. Hab&iacute;amos acordado no usar cond&oacute;n, sabiendo que los tres est&aacute;bamos limpios. No es lo aconsejable, lo s&eacute;, pero no siempre razonamos cuando hay sexo de por medio. No me doli&oacute; nada, y no por falta de tama&ntilde;o, la polla de Jos&eacute; se asemejaba bastante a las nuestras, pero la excitaci&oacute;n me hab&iacute;a hecho dilatar como nunca.<\/p>\n<p>Jos&eacute; empez&oacute; un movimiento lent&iacute;simo, insoportablemente placentero, mientras compart&iacute;amos el glande que aparec&iacute;a entre los dos como un fruto exquisito. Sin embargo, Eduardo empez&oacute; a dar ca&ntilde;a, tal como ellos ya hab&iacute;an quedado, como compensando el haberme liado para hacer el tr&iacute;o con el sexo que a m&iacute; me gustaba. Agarr&oacute; la cabeza de Jos&eacute; con las dos manos y comenz&oacute; a follarle la boca hasta la garganta. Estaba claro que el chico disfrutaba, pues los gemidos claramente lo delataban, pero casi no pod&iacute;a abarcar el gordo tronco, y por la comisura de la boca le ca&iacute;an hilos de babas que yo recog&iacute;a con la lengua, convertido ya en un aut&eacute;ntico cerdo sin inhibiciones. Cuando son&oacute; la primera e inevitable arcada, Eduardo cambi&oacute; de boca, pero solo durante unos pocos segundos. Se arrodill&oacute; para besarme y me susurr&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Quieres ahora las dos pollas a la vez? Dime que s&iacute;, porque me da lo mismo, guapo.<\/p>\n<p>Asent&iacute;, medio gimiendo, y Jos&eacute; lo cogi&oacute; al vuelo. Me sac&oacute; su polla de mi culo y me hizo ponerme a cuatro patas, dejando sitio a Eduardo para que se zambullese debajo de mi cuerpo. Eduardo manten&iacute;a con la mano las dos pollas juntas a la entrada de mi culo, y empujaron a la vez como en una coreograf&iacute;a perfectamente ensayada. Nada que ver con meterme la polla de mi chico junto a un juguete. La calidez de los dos miembros me llenaba por completo, y acab&eacute; con sus reticencias a follarme demasiado a lo bestia aportando mis movimientos a los suyos, clav&aacute;ndome sus penes todo lo posible. Aun as&iacute;, quer&iacute;a m&aacute;s, as&iacute; que los reorganic&eacute;: los puse a los dos boca arriba, en posici&oacute;n contraria, sus culos juntos y unidas sus pollas, y me sent&eacute; sobre ellos, lanz&aacute;ndome a una cabalgada fren&eacute;tica que culmin&oacute;, apenas pasados un par de minutos, en lo inevitable: con el roce de la pr&oacute;stata, mi polla entr&oacute; en un orgasmo volc&aacute;nico sin necesidad de tocarla. Mi polla parec&iacute;a de verdad un volc&aacute;n en erupci&oacute;n. No me corr&iacute; expulsando mi corrida por todas partes, sino que, con unos intensos borbotones, un semen espeso y muy blanco se derram&oacute; por todo el tronco de mi pene, resbalando por mis huevos hasta el pubis de mis dos activos, los cuales entraron en amistosa pugna por mi semilla derramada. La recog&iacute;an con los dedos y se la met&iacute;an en la boca como un manjar de dioses. Fiel a su costumbre, mi pene no dio muestras de haberse corrido y sigui&oacute; como una piedra. Tampoco mi excitaci&oacute;n disminuy&oacute; lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Era mi turno y yo estaba en ello.<\/p>\n<p>&mdash; Vamos, poneos a cuatro patas, &mdash;dije ordenando.<\/p>\n<p>Las &oacute;rdenes en el sexo se obedecen solo por el placer que van a provocar, pero se obedecen, as&iacute; que me obedecieron y ech&eacute; un escupitajo denso y espeso contra el culo de Jos&eacute;. Mientras le met&iacute;a un dedo, le com&iacute; el culo a Eduardo. Al poco rato cambi&eacute;, abriendo los dos agujeros para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qui&eacute;n quiere ser el primero?, &mdash;pregunt&eacute; por puro placer.<\/p>\n<p>&mdash; Lo m&aacute;s correcto es que sea nuestro invitado, &mdash;dijo Eduardo con una sonrisa picarona de quien dice, &laquo;conmigo te esperas&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, se la met&iacute; a Jos&eacute; de una sola tacada, provoc&aacute;ndole un gemido ahogado. Lo taladr&eacute; durante unos segundos, se la saqu&eacute; y rode&eacute; la cama.<\/p>\n<p>&mdash; Vamos, c&oacute;memela ahora, que t&uacute; est&aacute;s m&aacute;s seco.<\/p>\n<p>Ver a Eduardo lamiendo los jugos del culo de Jos&eacute; en mi polla casi me provoca el segundo orgasmo, pero me pude controlar, volv&iacute; a la parte de atr&aacute;s y repet&iacute; la maniobra, aunque m&aacute;s despacio. Continu&eacute; con el juego, cambiando de ojete alternativamente, mientras ellos se com&iacute;an sus bocas a besos, me lam&iacute;an mi polla reci&eacute;n salida del culo de uno a la vez que se pajeaban. Cuando no pudieron m&aacute;s, se miraron y se incorporaron al mismo tiempo, y se volvieron hacia m&iacute;, sonrientes con sorna de venganza. Eduardo me agarr&oacute; con fuerza la cara, abri&eacute;ndome la boca, y me lanz&oacute; un sopapo dentro. Luego me forz&oacute; a arrodillarme.<\/p>\n<p>&mdash; Ahora te vas a tragar la leche de los dos, cerdo, &mdash;me dijo muy cari&ntilde;oso.<\/p>\n<p>Esper&eacute; con la boca abierta mientras me pajeaba a mi vez, y no tard&eacute; en recibir las corridas, casi simult&aacute;neas. La de mi novio era m&aacute;s l&iacute;quida, salpic&oacute; por todas partes, mi cara, el suelo&hellip;, la de Jos&eacute; se parec&iacute;a m&aacute;s a la m&iacute;a. Espesa y deliciosa. Sabore&eacute; las dos con deleite, y al momento se dejaron caer de rodillas para compartirlas en un beso fren&eacute;tico. Poco a poco disminuy&oacute; el ritmo de nuestros corazones, y permanecimos unos minutos en c&aacute;lida compa&ntilde;&iacute;a los tres tirados en el suelo y semi abrazados. Por fin, Eduardo se levant&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;A d&oacute;nde vas? &mdash;pregunt&eacute; adormecido.<\/p>\n<p>&mdash; No voy, nos vamos a la ba&ntilde;era; los dos, venga, &mdash;nos grit&oacute;.<\/p>\n<p>Jos&eacute; se levant&oacute; inmediatamente, visiblemente excitado de nuevo. Pensar que iba a experimentar por primera vez algo que a m&iacute; tambi&eacute;n me encantaba, me provoc&oacute; una extra&ntilde;a emoci&oacute;n en la boca del est&oacute;mago. Lo segu&iacute; al ba&ntilde;o, a pesar de todo, no pude evitar la sorpresa al entrar en la preciosa estancia, coronada por una ba&ntilde;era de hidromasaje para dos personas, y me met&iacute; en la ba&ntilde;era a su lado. Eduardo ya esperaba sujet&aacute;ndose la polla morcillona.<\/p>\n<p>&mdash; Quiero ver c&oacute;mo os bes&aacute;is &mdash;orden&oacute;.<\/p>\n<p>Obedientes, Jos&eacute; y yo nos dimos un muerdo mucho m&aacute;s tierno que los anteriores. Jugamos con las lenguas durante unos segundos, antes de recibir un potente chorro de orina caliente entre nuestros labios. Comprend&iacute; que el repentino mordisco en mi labio inferior hab&iacute;a sido involuntario, fruto del &eacute;xtasis. Abr&iacute; la boca en direcci&oacute;n a la meada, tragu&eacute; un poco y escup&iacute; el resto a la cara de Jos&eacute;, que me miraba ensimismado. Eduardo lo pill&oacute; al vuelo y par&oacute; el chorro. Se uni&oacute; a nuestros besos un momento y volvi&oacute; a llenarme la boca con su meada. Luego hizo lo mismo con Jos&eacute;. El hecho de compartir as&iacute; la meada de mi novio con un casi&mdash;extra&ntilde;o, pero nuevo amigo, me hizo entrar en un nivel de uni&oacute;n con &eacute;l incre&iacute;ble. Cuando se acab&oacute;, sujet&eacute; la mano de Jos&eacute;, que ya se lanzaba a pajearme, y con la otra mano empuj&eacute; su cabeza contra mi rabo.<\/p>\n<p>&mdash; Ahora me toca a m&iacute; &mdash;susurr&eacute;&mdash;, &iquest;Vas a tragar?<\/p>\n<p>Asinti&oacute;, gimiendo, con sus labios alrededor de mi glande. Fue mi turno de llenarle la boca. De llenarle y mucho m&aacute;s, porque, incapaz de tragar toda la cantidad de orina que estaba soltando, se le escurr&iacute;a por las comisuras. Erecta a&uacute;n mi polla, parec&iacute;a un manantial amarillo. Se libr&oacute; por un momento de mi tenaza y subi&oacute; hasta mi boca, d&aacute;ndome a probar mi propia orina, que sab&iacute;a remotamente a whisky, pero volv&iacute; a empujarle. Eduardo nos miraba como en trance. Cuando acab&eacute; de mear, le solt&eacute; la cabeza y, ahora s&iacute;, nos pajeamos el uno al otro mientras nos com&iacute;amos la boca de nuevo. El orgasmo lleg&oacute; un poco antes para Jos&eacute;, que me meti&oacute; los dedos untados de su semen en la boca. Cuando finalmente me corr&iacute;, los temblores que sacudieron mi cuerpo hicieron que se me escapasen unas l&aacute;grimas que asustaron a Eduardo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Eh, eh, eh&hellip;! &iquest;Est&aacute;s bien? &mdash;me bes&oacute; con cari&ntilde;o, aunque la lefa de Jos&eacute; en mis labios estropeaba un poco el efecto. Jos&eacute; nos miraba con un poco de apuro ahora.<\/p>\n<p>&mdash; Nunca he estado mejor, &mdash;sonre&iacute;&mdash; bes&eacute;monos para que se te pase el susto.<\/p>\n<p>Aprovech&oacute; Jos&eacute; para calentar nuestro &aacute;nimo con su meada sobre nuestro beso.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de esto, entre semen, sudor y orina, el jacuzzi qued&oacute; hecho un asco, nos metimos a la cama y dormimos sobre la s&aacute;bana sin m&aacute;s tapadera que la piel de nuestro cuerpo. S&aacute;bado en la ma&ntilde;ana est&aacute;bamos con m&aacute;s ganas y nos fuimos a la ducha los tres a la vez, salimos y mojados pero con fuertes erecciones nos follamos y nos mamamos nuestras pollas para acabar de nuevo en el jacuzzi y limpiarlo y lavarnos mejor antes de ir al suculento desayuno que nos hab&iacute;a preparado la abuela.<\/p>\n<p>En el desayuno nos probamos los anillos, todo estaba perfecto. Invitamos a Jos&eacute; formalmente a la comida de declaraci&oacute;n y compromiso y acept&oacute;, mir&eacute; a la abuela con intenci&oacute;n de invitarla y declin&oacute; desapareciendo de la escena.<\/p>\n<p>&mdash; Un d&iacute;a nos la llevamos y lo celebramos los cuatro en nuestra intimidad, &mdash;dijo Eduardo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Salimos Eduardo y yo de casa para dar un paseo, mientras esper&aacute;bamos la llamada de Jos&eacute; Alpuente, el joyero. Supon&iacute;amos que iba a tardar as&iacute; que nos sentamos en una terraza para charlar, hacer proyectos y querernos sin tener que demostr&aacute;rnoslo con el sexo, porque s&iacute;, porque nos quer&iacute;amos. Cuando ya eran las 9 de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12322,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-20987","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-gays"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20987","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12322"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20987"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20987\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20987"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20987"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20987"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}