{"id":20993,"date":"2019-06-13T22:00:00","date_gmt":"2019-06-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-06-13T22:00:00","modified_gmt":"2019-06-13T22:00:00","slug":"20993-mientras-mi-novio-duerme-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/20993-mientras-mi-novio-duerme-1\/","title":{"rendered":"Mientras mi novio duerme (Parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"20993\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p><strong>1<\/strong><\/p>\n<p>Me llamo Camila, tengo veinticuatro a&ntilde;os, y voy a compartir mi historia a trav&eacute;s de este medio, ya que necesito desahogarme, y qu&eacute; mejor manera de hacerlo que ante un mont&oacute;n de extra&ntilde;os an&oacute;nimos. Voy a comenzar a contar mi historia a partir del momento en que mi vida comenz&oacute; a complicarse.<\/p>\n<p>Esto fue hace solo tres meses. Era un d&iacute;a lluvioso, demasiado fresco teniendo en cuenta que era verano. Estaba en la casa de mi novio. No convivimos, pero la verdad que paso m&aacute;s tiempo ah&iacute;, que en la casa de mi abuela, que es donde realmente vivo. Hab&iacute;amos terminado de ver una pel&iacute;cula por Netflix, y ya era m&aacute;s de media noche. Ninguno de los dos ten&iacute;a sue&ntilde;o, as&iacute; que decidimos que ver&iacute;amos otra. Pero antes necesitaba unos mimos. Me hab&iacute;a puesto una pollera, a prop&oacute;sito, esperando que Mart&iacute;n, mi novio, me acariciara las piernas mientras mir&aacute;bamos la tele. Eso me pone a mil: que me acaricien las piernas. Pero &eacute;l no hab&iacute;a hecho nada.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, no me molest&eacute;. No creo en eso de que el hombre deba tomar siempre la iniciativa, y menos a&uacute;n, cuando ya hay una relaci&oacute;n de un a&ntilde;o de por medio. Mientras Mart&iacute;n exploraba en la p&aacute;gina, buscando la siguiente pel&iacute;cula, le di un beso en el cuello, y luego un chup&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; hac&eacute;s? &mdash;dijo Mart&iacute;n, entre risas, ya que sent&iacute;a cosquillas en el cuello.<\/p>\n<p>&mdash; Esto. &mdash; Dije yo, y mientras segu&iacute;a bes&aacute;ndolo, mi mano de u&ntilde;as largas apret&oacute; su bulto, por encima del pantal&oacute;n. Mart&iacute;n gir&oacute; y me bes&oacute; en los labios, al tiempo que rodeaba mi cintura delgada con sus manos.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No &iacute;bamos a ver una pel&iacute;cula? &mdash; me pregunt&oacute;, cuando los labios se separaron.<\/p>\n<p>&mdash; Tenemos toda la noche para ver pel&iacute;culas &iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Ya no te gusto? &mdash; le dije, frotando su sexo, sintiendo c&oacute;mo muy lentamente comenzaba a inflamarse.<\/p>\n<p>&mdash; Claro que me gust&aacute;s. &mdash; dijo &eacute;l, acariciando con las yemas de los dedos todo el largo de mi espalda. &mdash; Me gust&aacute;s mucho.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; te gusta de m&iacute;? &mdash;pregunt&eacute;, &aacute;vida de cumplidos.<\/p>\n<p>&mdash; Todo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Mis piernas te gustan?<\/p>\n<p>&mdash; Me encantan &mdash; dijo &eacute;l, y apoy&oacute; su mano en mi rodilla, y la meti&oacute; por debajo de la pollera con lentitud y ternura.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y qu&eacute; m&aacute;s? &mdash; inquir&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Vos sab&eacute;s qu&eacute; me gusta. &mdash; dijo &eacute;l, mientras le volv&iacute;a a besar el cuello. &mdash; tus labios gruesos, tu cuello de cisne, tu cintura de avispa, tu piel marr&oacute;n, tu pelo negro como la noche.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y mis tetas? &iquest;Son chiquitas, no? &mdash; pregunt&eacute;, con un fingido tono de tristeza.<\/p>\n<p>&mdash; Son hermosas. &mdash; Dijo Martin, y acto seguido se apoder&oacute; de una de mis tetas, cuyo pez&oacute;n estaba casi tan duro como su pija. &mdash; pero hay algo que me gusta m&aacute;s. &mdash; susurr&oacute;. Desliz&oacute; lentamente la mano que ya estaba muy cerca de mi tanguita, y se apoder&oacute; de mi nalga. &mdash; Tu culo me encanta.<\/p>\n<p>Me sac&oacute; la tanga. Yo me di vuelta y me puse en cuatro sobre el sill&oacute;n. Mart&iacute;n me levant&oacute; la pollera hasta la cintura y me lami&oacute; las nalgas con pasi&oacute;n, alternando las lamidas con mordiscos. Luego se baj&oacute; los pantalones y mientras me manoseaba el culo con una mano, con la otra se ayudaba a apuntar su sexo en la direcci&oacute;n correcta. Me penetr&oacute; una y otra vez, haci&eacute;ndome gemir de placer, hasta que acab&oacute;, eyaculando en las nalgas que tanto le gustaban.<\/p>\n<p>Pero solo dur&oacute; cinco minutos.<\/p>\n<p>&mdash; Ya vengo. &mdash; dije. Alzando la pollera con las manos, para que no se ensucie, sintiendo como el semen impregnado en mi trasero se deslizaba hasta llegar a las piernas. Entr&eacute; al ba&ntilde;o y me limpi&eacute;. Mientras lo hac&iacute;a pensaba en si era oportuno decirle algo a Mart&iacute;n. Cada vez que hac&iacute;amos el amor duraba un poco menos que la vez anterior. No lo consideraba un eyaculador precoz, pero hac&iacute;a mucho tiempo que no duraba lo suficiente como para que yo alcance el orgasmo. Decid&iacute; no decirle nada. Seguramente estar&iacute;a consciente de su problema, y har&iacute;a lo necesario para solucionarlo.<\/p>\n<p>&mdash; Mir&aacute;, esta pel&iacute;cula parece buena. &mdash; dijo una vez que volv&iacute; al living. Me di cuenta de que fing&iacute;a que nada hab&iacute;a pasado, pero su sonrisa era un poco forzada. Pens&eacute; que si no quer&iacute;a hablar del tema era mejor no molestarlo. Si lo presionaba podr&iacute;a empeorar las cosas. M&aacute;s bien deber&iacute;a preguntarle si hab&iacute;a algo que lo estuviese molestando. Algo que le causase estr&eacute;s y desconcentraci&oacute;n. Pero eso har&iacute;a al d&iacute;a siguiente. Nos quedamos acurrucados, viendo la pel&iacute;cula. Cada tanto lo observaba, y se notaba cierta contrariedad en su semblante. Me sent&iacute; mal por &eacute;l. A los hombres les gustaba sentirse unos sementales, y Mart&iacute;n estaba lejos de serlo.<\/p>\n<p>Para que entienda que, de mi parte, estaba todo bien, al finalizar la pel&iacute;cula le practiqu&eacute; sexo oral. Cuando acab&oacute;, dej&eacute; que lo hiciera adentro m&iacute;o, a pesar de que eso no me gusta mucho que digamos. Y por si fuera poco le mostr&eacute; c&oacute;mo me tragaba toda su leche.<\/p>\n<p>&mdash; Te amo cuando hac&eacute;s eso. &mdash; me dijo.<\/p>\n<p>&mdash; Lo s&eacute;. &mdash; contest&eacute;.<\/p>\n<p>Acto seguido acarici&oacute; con &iacute;mpetu mis piernas. Se arrodill&oacute;. Me quit&oacute; la tanga, y me devolvi&oacute; el favor practic&aacute;ndome sexo oral. Yo estaba bastante calentita despu&eacute;s de tanto manoseo, pero aun as&iacute; le cost&oacute; mucho trabajo hacerme acabar. De todas formas, pude ver en su sonrisa, que hab&iacute;a recuperado parte de la hombr&iacute;a que hab&iacute;a perdido hace un par de horas.<\/p>\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n<p>&mdash; Viene Ezequiel de visita. &mdash;me dijo cuando est&aacute;bamos desayunando.<\/p>\n<p>Nos hab&iacute;amos levantado a las diez de la ma&ntilde;ana. Muy temprano considerando que estuvimos hasta las cuatro de la madrugada mirando pel&iacute;culas. Mart&iacute;n ten&iacute;a ojeras profundas mientras tomaba un sorbo de caf&eacute; que lo ayudar&iacute;a a desperezarse. Cuando pronunci&oacute; esas palabras lo dijo con voz apagada, y yo apenas le comprend&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Viene Eze? &mdash;Pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, viene hoy. &mdash;me contest&oacute; dirigiendo sus encantadores ojos celestes hacia m&iacute;. A pesar de estar despeinado, y vestido con una remera arrugada y un short de f&uacute;tbol, no pod&iacute;a m&aacute;s que sentirme cautivada por su mirada de cielo. Mart&iacute;n es un chico que a simple vista pasa desapercibido, y probablemente por eso es tan humilde, y por momentos, inseguro. Pero una vez que se lo tiene cerca, una descubre sus facciones peculiares, heredadas de sus antepasados hebreos, y sobre todo, sus ojos hipn&oacute;ticos. Sin embargo, en ese momento su belleza estaba ensombrecida por su expresi&oacute;n melanc&oacute;lica.<\/p>\n<p>&mdash; Qu&eacute; bueno, pero &iquest;No est&aacute;s contento de ver a tu hermano? Hace a&ntilde;os que no lo ves. &mdash;le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;&hellip; bah, mas o menos. &mdash;Me contest&oacute; Mart&iacute;n.&mdash; Viste como es Eze. &mdash;dijo, dejando la oraci&oacute;n colgada en el aire.<\/p>\n<p>Yo sab&iacute;a c&oacute;mo era Eze. Los conozco a los dos desde la adolescencia. Nunca fuimos muy cercanos (con ninguno de los dos), pero en el barrio nos conoc&iacute;amos todos. Ezequiel era hiperactivo, canchero, fuerte, y sobre todo, burl&oacute;n. Y el recept&aacute;culo de la mayor&iacute;a de las burlas era su hermano menor. Yo sospechaba que Ezequiel no se daba cuenta del da&ntilde;o que su actitud produc&iacute;a en la relaci&oacute;n con Mart&iacute;n, porque me resulta imposible creer que quisiera alejar a su hermano de &eacute;l. Pero Mart&iacute;n era muy sensible, y seg&uacute;n &eacute;l mismo me confes&oacute; en una noche de intimidad, siempre necesit&oacute; un verdadero hermano mayor, alguien que lo proteja, alguien que le de los consejos que no se animaba a pedir a su padre. Pero en Ezequiel no encontr&oacute; nada de eso. Siempre le guard&oacute; cierto rencor, ya que, incluso de grandes, Ezequiel lo trataba como a un pelele. Usaba su f&iacute;sico para intimidarlo, le recordaba continuamente las torpezas que comet&iacute;a siendo un ni&ntilde;o, y era tan carism&aacute;tico, que todos los chicos (y sobre todo las chicas) lo segu&iacute;an como si fuese un l&iacute;der natural, mientras que Mart&iacute;n pas&oacute; una adolescencia solitaria, viviendo a la sombra de su hermano mayor.<\/p>\n<p>&mdash; Tranquilo mi amor &mdash; le dije, y me puse de pie para ir a sentarme a su regazo. &mdash; vas a ver que la van a pasar bien. &Eacute;l te debe extra&ntilde;ar un mont&oacute;n. &iexcl;Es tu hermano! &mdash; le dije con ternura, no sin sentir, al mismo tiempo, que a quien estaba convenciendo no era un hombre, sino un ni&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, ya s&eacute;. Yo tambi&eacute;n lo extra&ntilde;o. &mdash; dijo Mart&iacute;n, esbozando una forzosa media sonrisa.<\/p>\n<p>Me puse de pie, d&aacute;ndole la espalda. Qued&eacute; muy apretada, entre la mesa y &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash; Voy levantando la mesa. &mdash; dije. Mart&iacute;n no hab&iacute;a terminado el caf&eacute;. Pero yo comenc&eacute; a juntar las tazas para llevarlas a la cocina. Para agarrar la m&iacute;a tuve que estirar los brazos e inclinarme levemente. Lo hice lentamente para que Mart&iacute;n se deleite con mi cola, que esta vez estaba enfundada con una calza negra que me entraba como guante. Mi novio pareci&oacute; entender el juego y enseguida apoy&oacute; sus manos en mis nalgas, y las masaje&oacute; suavemente con las yemas de los dedos, dibujando c&iacute;rculos sobre mis gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>&mdash; Ten&eacute;s un culo para el infarto. &mdash; me dijo mi chico, mientras empezaba a acariciarme con m&aacute;s intensidad. Me di vuelta y vi su gesto. Parec&iacute;a un nene disfrutando de su juguete favorito, aquel con el que nunca se cansaba de jugar. Flexion&eacute; una pierna y me inclin&eacute; m&aacute;s. Alej&eacute; las tazas hasta ponerlas en la otra unta de la mesa y apoy&eacute; mi torso sobre la madera.<\/p>\n<p>&mdash; Y es todo para vos mi amor.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Vamos a la cama, o al sof&aacute;? &mdash; me pregunt&oacute;, y acto seguido me dio un mordisco en una nalga.<\/p>\n<p>&mdash; Cogeme ac&aacute;.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n me baj&oacute; la calza. Yo me quit&eacute; las zapatillas y lo ayud&eacute; a despojarme de la prenda. Se deleit&oacute; un rato con mi culo. Me dio un rico beso negro que me gener&oacute; un placer d&eacute;bil, pero agradable. Luego escuch&eacute; la silla arrastrarse, y enseguida su verga se meti&oacute; en mi cuerpo. Me penetr&oacute; cuatro o cinco veces, y yo sent&iacute; c&oacute;mo esa pija que se hab&iacute;a introducido como un fierro caliente, se iba convirtiendo lentamente en un chorizo, firme pero blando, hasta que, luego de unos segundos, estaba completamente fl&aacute;ccida.<\/p>\n<p>&mdash; Perdoname, ahora no tengo ganas. &mdash; susurr&oacute; con verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>&mdash; Okey, todo bien. &mdash; le contest&eacute;, mientras se levantaba el pantal&oacute;n y se iba al ba&ntilde;o, dej&aacute;ndome con el culo desnudo sobre la mesa.<\/p>\n<p><strong>3<\/strong><\/p>\n<p>Luego de esa escena trat&eacute; de mentalizarme en que no deb&iacute;a preocuparme. Ambos actuamos como si nada hubiera pasado, y yo me fui a lo de mi abuela para dejarlo un rato solo. Pero por la tarde fue imposible no cavilar sobre lo sucedido. Mart&iacute;n me deseaba, no me cab&iacute;a duda. Se pon&iacute;a como loco cuando comenzaba a manosearme. Pero por alg&uacute;n motivo le estaba costando mantener la erecci&oacute;n. Y lo que sucedi&oacute; ese d&iacute;a fue la gota que rebals&oacute; el vaso. Apenas hab&iacute;a empezado a cogerme y ya no pudo continuar m&aacute;s. &iquest;Tanto lo aturd&iacute;a la inminente visita de su hermano? Siempre supe que era algo exagerado. Es de esas personas demasiado sensibles, que la sola existencia del mundo les duele, pero ya era hora de que enfrente la vida con madurez. Me promet&iacute; que hablar&iacute;a con &eacute;l sobre sus problemas sexuales, pero lo har&iacute;a luego de la visita de Ezequiel, cuando tuvi&eacute;ramos tiempo para nosotros solos.<\/p>\n<p>A la tarde me lleg&oacute; un mensaje de Mart&iacute;n. Me ped&iacute;a que vaya a la noche a cenar con &eacute;l y con Ezequiel. Le contest&eacute; que era mejor que cenase a solas con su hermano, y le suger&iacute; que si Ezequiel ten&iacute;a alguna actitud que no le gustaba, se lo diga inmediatamente. No me contest&oacute;, por lo que intu&iacute; que se sent&iacute;a decepcionado por mi actitud. Pero yo le estaba haciendo un favor.<\/p>\n<p>Ahora, habiendo pasado varios meses, me doy cuenta de que Mart&iacute;n interpretar&iacute;a mi respuesta como una peque&ntilde;a venganza por lo sucedido en la ma&ntilde;ana. Cosa que da&ntilde;ar&iacute;a su hombr&iacute;a, ya de por s&iacute; deteriorada.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, para asegurarme de que el pobre no estuviese atormentado, le envi&eacute; un mensaje pregunt&aacute;ndole c&oacute;mo le hab&iacute;a ido. &ldquo;Muy bien. Como siempre, me record&oacute; cosas vergonzosas de la ni&ntilde;ez, y es un desastre, deja las toallas mojadas en cualquier parte, y eructa mientras come. Pero me cont&oacute; sobre su vida en Malvinas Argentinas, y hablamos como dos adultos. Cosa que creo que hicimos por primera vez&rdquo; me contest&oacute;, cerrando el mensaje agradeci&eacute;ndome por preguntar, y con varios emoticones de caritas sonrientes. Luego me pidi&oacute; que esa noche no deje de ir a visitarlo &ldquo;Ezequiel quiere verte. Dice que se acuerda de vos de cuando viv&iacute;amos en el barrio&rdquo; me escribi&oacute;. Y yo le respond&iacute; que estaba bien, que esa noche ir&iacute;a a cenar con ambos.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; al departamento. Abr&iacute; la puerta con el juego de llaves que me hab&iacute;a entregado Mart&iacute;n hac&iacute;a unas semanas. Mientras abr&iacute;a la puerta escuch&eacute; las risas alegres que ven&iacute;an de la cocina. Ezequiel me hab&iacute;a escuchado llegar y sali&oacute; a recibirme.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Cami! &mdash; me salud&oacute;, alegre. Me abraz&oacute; con fuerza, y yo sent&iacute; todos sus m&uacute;sculos apresando mi cuerpo. Me dio un beso en la mejilla. &mdash; Mir&aacute; el bomb&oacute;n que se fue a levantar mi hermanito. &mdash; dijo cuando me solt&oacute;.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n tambi&eacute;n hab&iacute;a salido de la cocina y not&eacute; que, a pesar de que su sonrisa no se hab&iacute;a desvanecido, el comentario no le agrad&oacute; mucho. Por cierto, a mi tampoco me gust&oacute; &iquest;Qui&eacute;n era Ezequiel para decidir a qu&eacute; tipo de mujeres se pod&iacute;a levantar su hermano? Lo acababa de ver despu&eacute;s de mucho tiempo, siendo esta la primera vez que compart&iacute;amos una reuni&oacute;n tan reducida, y ya empezaba a contagiarme del rechazo que sent&iacute;a mi novio. Sin embargo, enseguida me olvid&eacute; de eso. Para malhumorados, con Mart&iacute;n, era suficiente.<\/p>\n<p>A pesar de ese peque&ntilde;o paso en falso con el que comenz&oacute; la velada, luego todo march&oacute; bien. Ezequiel nos cont&oacute; sobre su aburrido trabajo como contador, y nos deleit&oacute; con las descripciones de los lugares que visit&oacute; en sus vacaciones, gracias al sueldo que le proporcionaba ese mismo trabajo que aborrec&iacute;a. Tomamos una cerveza, y luego otra. El ambiente se torn&oacute; alegre y pusimos m&uacute;sica.<\/p>\n<p>&mdash; Vamos al balc&oacute;n un toque. &mdash; propuso Ezequiel.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, perdon&aacute; que no me aviv&eacute; de mostrarte. No sab&eacute;s la vista que tiene.<\/p>\n<p>Vivimos en el d&eacute;cimo piso, y nuestro departamento est&aacute; en uno de los pocos edificios grandes del barrio. De hecho, nos rodean s&oacute;lo casas y edificios peque&ntilde;os, por la que la vista es espl&eacute;ndida. De noche, se ve la ciudad iluminada, y los veh&iacute;culos parecen juguetes que se deslizan por una pista de carreras.<\/p>\n<p>&mdash; Esto es hermoso. Los felicito. &mdash; dijo Ezequiel. Yo mir&eacute; a mart&iacute;n, que esbozaba una sonrisa orgullosa.<\/p>\n<p>Charlamos en la terraza, y despu&eacute;s nos pusimos a bailar. Mart&iacute;n siempre fue un patadura y s&oacute;lo bailaba porque estaba alegre. Pero Ezequiel era muy h&aacute;bil con las piernas, y su cadera se mov&iacute;a mejor que la de muchas mujeres. Bail&eacute; en medio de los dos. Mart&iacute;n me besaba cada tanto, y Ezequiel me tomaba de la cintura cada vez que pod&iacute;a. Sentir esas manos extra&ntilde;as, fuertes como tenazas, sobre mi cuerpo, me generaba un estremecimiento un tanto perturbador. No estaba borracha pero s&iacute; un poco alegre por el alcohol. Mientras miraba la noche estrellada y o&iacute;a la m&uacute;sica, que llegaba suave desde el living, record&eacute; algo que hace mucho no recordaba (o fing&iacute;a olvidar). Ezequiel bailaba, ligero como pluma en el viento, en ese espacio tan reducido, y yo lo ve&iacute;a, como cuando &eacute;ramos chicos. Yo, una adolescente de diecis&eacute;is a&ntilde;os. &Eacute;l, un muchacho de dieciocho, a punto de convertirse en adulto. Record&eacute; su cara, siempre sonriente, igual que esa noche, y sus ojos, celestes como los de su hermano, pero mucho m&aacute;s vivos. Record&eacute; mi obsesi&oacute;n por ese cuerpo trabado, ese mismo cuerpo que ahora se mov&iacute;a, derrochando sensualidad, s&oacute;lo para mi deleite, ante la mirada inocente de su hermano. Record&eacute; las noches que tuve que apaciguar mi pasi&oacute;n con la autosatisfacci&oacute;n, mientras pensaba en ese chico, aparentemente inalcanzable. Sent&iacute; verg&uuml;enza de m&iacute; misma. Me dije que ya no era una nena, y que deb&iacute;a olvidar aquello, o mejor, que s&oacute;lo deb&iacute;a recordarlo como algo lejano, algo que le sucedi&oacute; a otra persona.<\/p>\n<p>Logr&eacute; hacerlo. Al menos por esa noche.<\/p>\n<p><strong>4<\/strong><\/p>\n<p>&mdash; Y por cu&aacute;nto tiempo te qued&aacute;s. &mdash; le pregunt&eacute; al d&iacute;a siguiente mientras los tres desayun&aacute;bamos.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Ya quer&eacute;s que me vaya cu&ntilde;adita? &mdash; pregunt&oacute; Ezequiel, y todos re&iacute;mos.<\/p>\n<p>&mdash; No, para nada. Solo es curiosidad. &mdash; dije yo, un tanto avergonzada.<\/p>\n<p>&mdash; En unos d&iacute;as debo volver a la rutina de papeles y teclados. &mdash; coment&oacute;, sin dar mayores precisiones. &mdash; Pero antes me gustar&iacute;a invitarlos a alg&uacute;n bar, a comer algo y a emborracharnos.<\/p>\n<p>&mdash; Paso con lo de la borrachera, pero te acompa&ntilde;amos al bar &iquest;cierto mi amor?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, claro. &mdash; contest&eacute; yo. &mdash; hace rato que no salimos de noche. &mdash;agregu&eacute;, sin reparar en que podr&iacute;a sonar a reproche.<\/p>\n<p>&mdash; Entonces hoy saldremos. &mdash; dijo Mart&iacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Muy bien, as&iacute; me gusta! &mdash; exclam&oacute; Ezequiel. &mdash; y me parece bien que no saques muy seguido a esta hermosura. Me imagino que m&aacute;s de un tipo se habr&aacute; querido propasar con ella, incluso en tu presencia. Pero conmigo cuid&aacute;ndoles las espaldas, nadie los va a molestar. &mdash; brome&oacute;.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n se puso rojo, y yo me incomod&eacute;. En una misma frase me hab&iacute;a tirado onda, y hab&iacute;a dejado a Mart&iacute;n como un idiota incapaz de cuidar a su novia. Por otra parte, el silencio de mi novio tambi&eacute;n me molest&oacute;. &iquest;No se le ocurr&iacute;a ninguna respuesta para ponerle los puntos a su hermano? Ya era hora de que empiece a poner huevos.<\/p>\n<p>&mdash; Era una broma, no se me enojen, yo soy as&iacute; nom&aacute;s. &mdash; dijo Ezequiel, reduciendo la tensi&oacute;n en el ambiente, solo un poco.<\/p>\n<p>Me puse a levantar la mesa. Ezequiel quiso ayudarme. Me sigui&oacute; por detr&aacute;s hasta ir a la cocina. Yo sent&iacute; su mirada clavada en mis nalgas. Esa ma&ntilde;ana llevaba un pantal&oacute;n, no tan ce&ntilde;ido como la calza de la otra vez, pero lo suficiente para marcar mi cola de manera sensual. Me di vuelta para engancharlo in fraganti, y Ezequiel, al verse descubierto, me sonri&oacute; descaradamente.<\/p>\n<p>&mdash; Que suerte tiene mi hermanito. &mdash; me dijo.<\/p>\n<p>No le contest&eacute;. Apoy&eacute; las tazas sobre la bacha de la mesada.<\/p>\n<p>&mdash; Dejalas ac&aacute; nom&aacute;s, que yo las lavo &mdash; le dije, se&ntilde;alando la mesada donde deber&iacute;a apoyar los cubiertos que llevaba.<\/p>\n<p>Ezequiel se acerc&oacute; por detr&aacute;s. Me agarr&oacute; con una mano por la cintura, gesto totalmente innecesario. Y con la otra mano apoy&oacute; los cubiertos en la pileta. Para hacerlo, se tuvo que acercar mucho a m&iacute;, y yo sent&iacute; durante unos segundos, el bulto detr&aacute;s de su bragueta que se apoyaba con poca sutileza en mis nalgas. Hice de cuenta que no pasaba nada. Quer&iacute;a saber la reacci&oacute;n que &eacute;l tendr&iacute;a. Quiz&aacute; estaba equivocada y fue un acto no premeditado. Sin embargo, ante mi mutismo e inmovilidad, Ezequiel se apret&oacute; m&aacute;s a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Segura que no quer&eacute;s que te ayude? &mdash; me susurr&oacute;, agarr&aacute;ndome de la mano con la que empezaba a lavar las tazas de caf&eacute;.<\/p>\n<p>Mis nalgas sent&iacute;an como, lentamente, su sexo comenzaba a hincharse, y tambi&eacute;n sent&iacute; su abdomen plano y duro contra mi espalda.<\/p>\n<p>&mdash; Est&aacute; bien, lav&aacute; vos. &mdash; le dije, y luego me zaf&eacute; de &eacute;l, no sin cierto esfuerzo.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; atolondrada ante se desfachatez. &iquest;c&oacute;mo se atrev&iacute;a a hacerle eso a su hermano? Me sent&iacute;a indignada, pero sin embargo, no lograba enfurecerme. Quiz&aacute; yo le hab&iacute;a dado alguna se&ntilde;al sin darme cuenta. Mis fantas&iacute;as de adolescente hab&iacute;an regresado desde que visit&oacute; a mart&iacute;n, y probablemente &eacute;l lo notaba. Pero no por eso estaba bien lo que hizo. Trat&eacute; de tranquilizarme. No quer&iacute;a que Mart&iacute;n note mi perturbaci&oacute;n. Volv&iacute; a la cocina, y mi novio estaba sentado, ajeno a todo lo que acababa de ocurrir.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Todo bien? &mdash; me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, todo bien. &mdash; contest&eacute;, esbozando la mejor sonrisa que pude. &mdash; copado tu hermano &iquest;no? &mdash; pregunt&eacute;, tante&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute; &mdash; contest&oacute; &mdash; sigue siendo el mismo pesado de siempre, pero me doy cuenta de que yo tambi&eacute;n soy exagerado. Tengo que tener m&aacute;s tolerancia con los que son diferentes a m&iacute;. &mdash; dijo.<\/p>\n<p>En ese momento quise decirle la verdad. Decirle que su rechazo hac&iacute;a su hermano no era infundado. Pero algo me detuvo. No quer&iacute;a arruinarle la alegr&iacute;a que estaba experimentando en esos momentos. Adem&aacute;s, si Ezequiel era un desubicado &iquest;qu&eacute; era yo? Le hab&iacute;a permitido un contacto corporal, pero eso ser&iacute;a todo.<\/p>\n<p>Al menos, eso pensaba en ese momento.<\/p>\n<p><strong>5<\/strong><\/p>\n<p>Por la noche, mientras estaba en la casa de mi abuela, recib&iacute; el mensaje de Mart&iacute;n, record&aacute;ndome que nos hab&iacute;amos comprometido a salir con Ezequiel. Mi primera reacci&oacute;n fue inventar una excusa. Pero no quer&iacute;a que sospeche nada raro. Mi novio es lento, pero no tanto. Adem&aacute;s, era una buena oportunidad para demostrarle a Ezequiel que entre nosotros jam&aacute;s pasar&iacute;a nada, y si se daba la ocasi&oacute;n, lo reprender&iacute;a por la actitud traicionera que tuvo ese d&iacute;a.<\/p>\n<p>Eran las ocho de la noche. As&iacute; que ten&iacute;a tiempo suficiente para prepararme. Me duch&eacute;. Me maquill&eacute;. Eleg&iacute; una pollera de jean bastante corta, y una remera blanca, y zapatillas tambi&eacute;n blancas. Simple pero sensual, era mi lema, y esa noche no ser&iacute;a la excepci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me pasaron a buscar y fuimos en el auto de Ezequiel hasta un bar de Palermo.<\/p>\n<p>No comimos, porque todos hab&iacute;amos cenado. Bebimos cerveza artesanal, y muy pronto nos hab&iacute;amos tomado tres chops cada uno. Durante la primera hora de la velada, era casi como si yo no estuviera con ellos. Los hermanos conversaban de cosas banales, elevando la voz por encima de la m&uacute;sica y del griter&iacute;o del resto de los comensales, para hacerse escuchar. Yo los observaba, especialmente a Eze. Estaba vestido con una camisa manga larga, muy ce&ntilde;ida a su cuerpo de m&uacute;sculos marcados, con el pecho al aire. Se hab&iacute;a puesto un pantal&oacute;n de jean, y el cintur&oacute;n, de hebilla grande y llamativa, hac&iacute;a imposible no desviar la mirada hacia la zona p&uacute;bica, donde se advert&iacute;a su miembro, demasiado grande para un pantal&oacute;n tan ajustado. Por suerte, en ese momento estaba sentado, y yo no deb&iacute;a preocuparme porque mis reflejos me traicionen, y mi atenci&oacute;n de vaya hac&iacute;a aquella zona prohibida. Sin embargo, era dif&iacute;cil no prestar atenci&oacute;n a su cara de facciones hermosas, y ojos azules que brillaban en la oscuridad del bar. Al lado de &eacute;l, Mart&iacute;n, no parec&iacute;a m&aacute;s que una copia defectuosa.<\/p>\n<p>Sent&iacute; verg&uuml;enza de m&iacute; misma, por pensar en eso. Y tambi&eacute;n sent&iacute; mucha pena por mi novio, y mucho odio hacia Ezequiel.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Bailamos chicos? &mdash; pregunt&oacute; mi cu&ntilde;ado en un momento.<\/p>\n<p>&mdash; No hay nadie bailando. &mdash; dijo Mart&iacute;n, escrutado con la vista todo el establecimiento.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y qu&eacute; tiene? Me gusta esta canci&oacute;n. &mdash; retruc&oacute; mi cu&ntilde;ado.<\/p>\n<p>&mdash; La verdad no tengo ganas. &mdash; dijo mi novio.<\/p>\n<p>&mdash; Entonces te robo a Cami. &mdash; dijo Ezequiel. Se puso de pie, y me agarr&oacute; de la mu&ntilde;eca. &mdash; Te la devuelvo enseguida. Vamos cu&ntilde;ada. &mdash; dijo tirone&aacute;ndome con fuerza de la mu&ntilde;eca.<\/p>\n<p>Mientras me arrastraba hasta un lugar donde hab&iacute;a espacio suficiente para bailar, observ&eacute; la expresi&oacute;n contrariada de mi novio, que se quedaba solito en la mesa, mir&aacute;ndonos con intriga e incomodidad.<\/p>\n<p>&mdash; No me preguntaste si yo quer&iacute;a bailar. &mdash; le dije, mientras empez&aacute;bamos a movernos.<\/p>\n<p>&mdash; Perd&oacute;n Camila, es que ten&iacute;a miedo de que me digas que no, s&oacute;lo por el aburrido de mi hermano. &mdash; me susurr&oacute; al o&iacute;do mientras sus manos se apoyaban en mi cintura, y su pelvis rozaba mi cadera.<\/p>\n<p>&mdash; Mart&iacute;n no es aburrido, s&oacute;lo es diferente a vos. &mdash; Alcanc&eacute; a decirle. Pero &eacute;l fingi&oacute; que no escuchaba.<\/p>\n<p>Bailamos dos o tres temas, y nos fuimos a sentar. Ezequiel era un bailar&iacute;n muy h&aacute;bil y yo no pude evitar preguntarme si su destreza f&iacute;sica se trasladaba a otras situaciones de la vida.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Todo bien hermanito? &mdash; dijo Ezequiel al volver a la mesa. &mdash; baila muy bien tu novia, deber&iacute;as aprovechar y sacarla m&aacute;s seguido.<\/p>\n<p>&mdash; Gracias por el consejo. &mdash; dijo Mart&iacute;n, disgustado.<\/p>\n<p>&mdash; En serio Martincito, a las chicas les gusta divertirse. Si no la divert&iacute;s, alguien lo va a hacer por vos.<\/p>\n<p>Hubo un silencio tenso en el aire. Yo pensaba que por fin hab&iacute;a llegado el momento en que mi novio le ponga los puntos al petulante de Ezequiel, adem&aacute;s, el alcohol habr&iacute;a de hacerlo m&aacute;s audaz. Pero luego de clavarle una mirada asesina, baj&oacute; la vista y dijo en voz baja.<\/p>\n<p>&mdash; Creo que ya es hora de volver a casa.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Ya? &mdash; pregunt&oacute; asombrado Ezequiel, quien parec&iacute;a que no se hab&iacute;a dedo cuenta de que hab&iacute;a arruinado el momento. &mdash; &iquest;Vos que opin&aacute;s Cami?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, mejor nos vamos.<\/p>\n<p>&mdash; Pero que aburridos. &mdash; dijo &eacute;l, decepcionado. &mdash; Tomen, lleven mi auto, yo veo como llegar despu&eacute;s. &mdash; dijo, entreg&aacute;ndole la llave a Mart&iacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; No hace falta.<\/p>\n<p>&mdash; No quiero que anden solos por la calle a estas horas. Por mi no se preocupen, despu&eacute;s me tomo un Uber. Me voy a quedar un rato, a ver si pesco algo.<\/p>\n<p>Agarr&eacute; la llave para no entrar en una discusi&oacute;n sin sentido. Si Ezequiel quer&iacute;a pagar el viaje, era problema suyo.<\/p>\n<p>Viajamos en silencio. No hab&iacute;a mucho que decir. Ezequiel era un imb&eacute;cil, de eso no cab&iacute;a duda. Solo me limit&eacute; a agarrar la mano de Mart&iacute;n como para que sepa que lo comprend&iacute;a. Sin embargo, su falta de car&aacute;cter me indignaba mucho, pero no dije nada al respecto.<\/p>\n<p>&mdash; No me dijiste nada de c&oacute;mo vine vestida. &mdash; le dije cuando llegamos al departamento.<\/p>\n<p>&mdash; Est&aacute;s hermosa.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;hacemos algo? &mdash; propuse, acerc&aacute;ndome a &eacute;l para abrazarlo.<\/p>\n<p>&mdash; Hoy no tengo ganas. &mdash; contest&oacute;, cortante. &mdash; voy a dormir.<\/p>\n<p>&mdash; Okey, yo me quedo un rato viendo la tele.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; sola y disgustada en el sof&aacute;, buscado pel&iacute;culas durante una hora, sin encontrar ninguna que me interesara lo suficiente. Al rato lleg&oacute; Ezequiel.<\/p>\n<p>&mdash; Veo que no pescaste nada. &mdash; le dije, ir&oacute;nica.<\/p>\n<p>&mdash; No hubo suerte cu&ntilde;adita. &mdash; me dijo, deleit&aacute;ndose con mis piernas desnudas, que estaban cruzadas, sin disimular ni un poco.<\/p>\n<p>&mdash; No me gusta tu actitud. &mdash; le dije. &mdash; y no me gusta c&oacute;mo trat&aacute;s a Mart&iacute;n.<\/p>\n<p>&Eacute;l se puso serio, como jam&aacute;s lo vi.<\/p>\n<p>&mdash; Sab&eacute;s lo que pasa Cami. &mdash; me dijo, mir&aacute;ndome a los ojos, con una expresi&oacute;n tan sincera que me sorprendi&oacute;. &mdash; Mi hermano ya tiene veintitr&eacute;s a&ntilde;os, y parece un nene. Si yo no lo trato con cierta dureza, el mundo se lo va a comer vivo. &Eacute;l tiene que aprender a lidiar con situaciones adversas. &iquest;A vos te pareci&oacute; bien la actitud que tuvo en el bar? Era obvio que no le gust&oacute; verte bailar conmigo, y menos le gust&oacute; el comentario que hice despu&eacute;s, pero &iquest;qu&eacute; hizo al respecto? Nada, y no sab&eacute;s lo que me duele que mi hermano sea tan d&eacute;bil, porque para poder retener a una hembra tan hermosa como vos, tiene que ser m&aacute;s fuerte. No me digas que no te molesta que sea tan poco hombre.<\/p>\n<p>&mdash; Mart&iacute;n no es poco hombre. &mdash; dije, ofendida, aunque no pude evitar sentir que coincid&iacute;a con la mayor&iacute;a de lo que Ezequiel pensaba. &mdash; Adem&aacute;s hay otras maneras de preocuparse por un hermano.<\/p>\n<p>&mdash; Puede ser, pero yo tengo mi manera de ser, y mi manera de hacer las cosas.<\/p>\n<p>&mdash; Eso lo s&eacute; muy bien. Y te aclaro que no me gustan nada tus maneras. Lo de ayer en la cocina fue el colmo de la desfachatez&mdash; dije, susurrando. No quer&iacute;a que Mart&iacute;n nos escuche, aunque estaba segura que ya estaba completamente dormido.<\/p>\n<p>&mdash; As&iacute; que no te gust&oacute;. &mdash; dijo &eacute;l. &mdash; yo pens&eacute; que s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; No seas rid&iacute;culo &mdash; dije indignada.<\/p>\n<p>&mdash; Mir&aacute; Cami, vos sos muy buena mina, pero se nota que tu carne es d&eacute;bil.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Est&aacute;s loco, yo nunca traicion&eacute; a Mart&iacute;n! &mdash; exclam&eacute;, furiosa.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y lo de ayer no fue una traici&oacute;n? &iquest;Le contaste a Mart&iacute;n lo que pas&oacute;?<\/p>\n<p>&mdash; No, pero s&oacute;lo porque no quise molestarlo. &mdash; dije.<\/p>\n<p>&mdash; Puede que tengas raz&oacute;n. No quiero que pienses mal de m&iacute;. Yo solo quer&iacute;a asegurarme de que la novia de mi hermano sea una chica seria y recatada. Pero tengo mis dudas.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y vos quien sos para juzgarme? &mdash; pregunt&eacute;, y apenas termin&eacute; de hacerlo, me agarr&oacute; con fuerza de la cintura. Me acerc&oacute; a su cuerpo y me bes&oacute;, invadi&eacute;ndome con su lengua y su aliento a cerveza.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Est&aacute;s loco! Soltame. &mdash; dije, apartando mi cara a un costado. &Eacute;l apoy&oacute; su mano intensa en mi pierna, y cuando empec&eacute; a quejarme me estamp&oacute; otro beso. Esta vez le respond&iacute; con un fuerte cachetazo en la cara.<\/p>\n<p>&mdash; Quiero que te vayas ma&ntilde;ana y no vuelvas m&aacute;s. &mdash; le dije, con l&aacute;grimas en los ojos, mientras me aparaba de &eacute;l y me iba a mi cuarto.<\/p>\n<p>En la habitaci&oacute;n, Mart&iacute;n dorm&iacute;a profundamente, totalmente ignorante de lo que acababa de pasar. &iquest;C&oacute;mo reaccionar&iacute;a si se enterara de lo sucedido? Me indign&oacute; darme cuenta de que no sabr&iacute;a c&oacute;mo lidiar con aquella situaci&oacute;n, tal como lo hab&iacute;a dicho Ezequiel. Sal&iacute; del cuarto, sinti&eacute;ndome muy sola. &iquest;De qu&eacute; serv&iacute;a tener un novio con el que no se pod&iacute;a contar? Adem&aacute;s, hab&iacute;a otra cosa en la que Ezequiel hab&iacute;a acertado. Mi carne era d&eacute;bil, y si hasta ahora hab&iacute;a logrado serle fiel, no estaba tan segura de por cuanto tiempo lo ser&iacute;a, menos ahora que Mart&iacute;n ya no me cog&iacute;a bien.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en irme a la casa de mi abuela, pero era muy tarde, mejor intentar&iacute;a dormir unas horas, y luego saldr&iacute;a temprano, para no tener que cruzarme con mi cu&ntilde;ado.<\/p>\n<p>Pero antes sal&iacute; al balc&oacute;n a tomar un poco de aire fresco, y a meditar sobre mi noviazgo. Deb&iacute;a hablar urgente con Mart&iacute;n. Hab&iacute;a cosas que deb&iacute;an cambiar, si no, la relaci&oacute;n no durar&iacute;a mucho tiempo.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado unos quince minutos, cuando escuch&eacute; que una de las puertas del departamento se abri&oacute;. Desde el balc&oacute;n, no pod&iacute;a estar segura de si se trataba de mi novio o de Ezequiel. Me puse nerviosa, y me sent&iacute; tan d&eacute;bil e insegura como Mart&iacute;n. Escuch&eacute; los pasos, que se acercaban despacio. Luego el ruido del vidrio que daba al balc&oacute;n al abrirse, y finalmente el cuerpo pararse detr&aacute;s de m&iacute;.<\/p>\n<p>Yo estaba de espaldas, viendo al barrio nocturno. El cielo estaba despejado y las luces artificiales que se ve&iacute;an a lo lejos, se mezclaban con las estrellas.<\/p>\n<p>Dos manos se posaron en mi cintura. Eran manos fuertes, e impetuosas. Yo ten&iacute;a mis manos apoyadas sobre el metal que hac&iacute;a de l&iacute;mite del balc&oacute;n, con una pierna flexionada, y el torso levemente inclinado. Sab&iacute;a que, involuntariamente, me hab&iacute;a puesto en una pose sensual, y me inclin&eacute; a&uacute;n m&aacute;s sacando cola. Las manos, bajaron hasta mis caderas y me acariciaron con pericia, por encima de la pollera.<\/p>\n<p>&mdash; No digas nada &mdash; susurr&eacute; en la noche silenciosa.<\/p>\n<p>&Eacute;l no dijo nada. Yo no quer&iacute;a mirarlo. Segu&iacute; observando las luces de la madrugada, mientras los dedos fuertes bajaban, m&aacute;s y m&aacute;s, hasta llegar al final de mi pollera, y encontrarse con mis piernas desnudas. Al principio, sent&iacute; un fr&iacute;o que me estremeci&oacute;, pero ante las caricias insistentes, las manos enseguida se tornaron c&aacute;lidas. Sent&iacute; c&oacute;mo mi pelo era corrido a un lado, y la lengua saboreaba mi cuello. Luego me sopl&oacute;, ah&iacute; donde hab&iacute;a dejado un rastro de saliva, y cuando me encog&iacute; por la sensaci&oacute;n, mezcla de cosquilleo y placer, apoy&oacute; una mano en mi trasero, ya sin delicadeza, y lo tante&oacute; con impunidad, como quien agarra una cosa que no es suya. Lo apret&oacute;, con violencia. Yo sent&iacute; mis m&uacute;sculos contraerse, como si con ese par de toques ya estaba a punto de llegar al orgasmo que &uacute;ltimamente tanto trabajo me costaba.<\/p>\n<p>Luego acerc&oacute; su cuerpo al m&iacute;o. Yo sent&iacute; toda su dureza en mis propias carnes. Los brazos me rodeaban, como apres&aacute;ndome. Su torso ejercitado se sent&iacute;a en mi espalda. Sus piernas duras, que habr&iacute;an de estar acostumbradas a incansables cabalgatas, con las rodillas semiflexionada, me instaban a arrinconarme contra la reja de metal. Y su pelvis se hincaba en mi trasero, haci&eacute;ndome sentir el enorme bulto que escond&iacute;a el pantal&oacute;n, un bulto que ya estaba semierecto, y que se endurec&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s a cada segundo que pasaba.<\/p>\n<p>Qued&eacute; apretada, viendo la ciudad oscura. Muy lejos se ve&iacute;an personas caminar por las calles, pero ninguna parec&iacute;a darse cuenta del espect&aacute;culo que comenzaba a desarrollarse en el d&eacute;cimo piso del edificio de mi novio.<\/p>\n<p>Sent&iacute; c&oacute;mo mi pollera se levantaba, lentamente. Sus dedos ya no tacaban mi piel, sino que agarraban la tela y la sub&iacute;an, mil&iacute;metro a mil&iacute;metro. Por lo que por un momento sent&iacute; que la pollera se levantaba por su propia voluntad, o por la voluntad de mi sexo palpitante, que estaba esperando con ansias ser penetrado.<\/p>\n<p>La cola qued&oacute; al aire, s&oacute;lo cubierta por la diminuta tanga blanca que hab&iacute;a elegido para esa noche. Meti&oacute; el dedo &iacute;ndice por debajo de la tela que se hund&iacute;a en el trasero, y tirone&oacute; hacia abajo, hasta que mi trasero qued&oacute; por completo desnudo. Agarr&oacute; la tanga y yo sent&iacute; como hac&iacute;a un movimiento brusco con el brazo. Al instante siguiente vi como mi prenda &iacute;ntima ca&iacute;a lentamente al vac&iacute;o.<\/p>\n<p>A pesar de que ya lo sab&iacute;a, ese &uacute;ltimo gesto audaz me termin&oacute; de convencer de que quien estaba a punto de poseerme, no era mi novio. Mart&iacute;n jam&aacute;s har&iacute;a algo como eso.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Esto tambi&eacute;n es una prueba? &mdash; dije, descubriendo que mi voz sal&iacute;a jadeante.<\/p>\n<p>&mdash; Si &mdash; Contest&oacute; Ezequiel. &mdash; Quiero saber qu&eacute; tan zorra es la novia de mi hermano. Aunque ya conozco la respuesta.<\/p>\n<p>&mdash; Sos un perverso. &mdash; le dije, mientras escuch&eacute; el sonido del cierre del pantal&oacute;n abrirse. &mdash; cogeme &mdash; dije despu&eacute;s &mdash; cogeme mientras mi novio duerme.<\/p>\n<p>Separ&eacute; m&aacute;s las piernas y sent&iacute; la enorme cabeza arrimarse a mi sexo. &Eacute;l empuj&oacute; un poco y el glande me penetr&oacute;, haci&eacute;ndome abrir los ojos por el placer y el dolor que me causaba. Luego empuj&oacute; m&aacute;s, y el tronco se hundi&oacute; deliciosamente en m&iacute;. Me acariciaba las tetas mientras embest&iacute;a en mi conchita mojada una y otra vez. Yo gir&eacute; mi cabeza, y me comi&oacute; la boca, inund&aacute;ndome de nuevo con su sabor a cerveza y a traici&oacute;n.<\/p>\n<p>No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo estuvimos copulando al aire libre. Pero &eacute;l segu&iacute;a duro como una roca, e incre&iacute;blemente, yo acab&eacute; al cabo de unos minutos. Me corr&iacute; y mis fluidos ba&ntilde;aron su pija incansable. Mi vista se distoricion&oacute;, y las luces de la ciudad se mezclaron con las de las estrellas, y me sent&iacute; volando en un inmenso cielo de &eacute;xtasis. Y mi cu&ntilde;ado no par&oacute; de embestir hasta que me hizo acabar otra vez.<\/p>\n<p>&mdash; No puedo creer lo bien que cog&eacute;s. &mdash; le dije, felicit&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>&mdash; Y vos sos una yegua hermosa, pero todav&iacute;a no cabo mamita, y tenemos que apurarnos, Mart&iacute;n se puede despertar en cualquier momento. &mdash; me dijo, susurrando, alternando sus palabras con besos en mi boca y cuello.<\/p>\n<p>&mdash; Mart&iacute;n duerme como un tronco. &mdash; dije yo &mdash; pero est&aacute; bien, terminemos, pero quiero que acabes.<\/p>\n<p>&mdash; Ya me falta poco mi putita.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Quer&eacute;s que te la chupe? Quiero tomarme toda tu leche. &mdash; le dije.<\/p>\n<p>&mdash; Est&aacute; bien.<\/p>\n<p>Retir&oacute; su pija de adentro m&iacute;o. El preservativo estaba empapado de mis fluidos. Se lo sac&oacute;, y se lo guard&oacute; en el bolsillo.<\/p>\n<p>Me puse en cuclillas, y me llev&eacute; su falo a mi boca. A pesar de que me hab&iacute;a cogido con el preservativo puesto, su tronco sab&iacute;a a mis fluidos. Me gust&oacute; sentirme en sus carnes. Me tragu&eacute; la pija. La mayor&iacute;a de mis antiguos amantes sol&iacute;an felicitarme por lo h&aacute;bil que era con los petes, y esa noche me esforc&eacute; por hacer honor a la fama que me precede. Le chup&eacute; la pija, en el balc&oacute;n, donde cualquiera podr&iacute;a vernos, mientras mi novio dorm&iacute;a pl&aacute;cidamente. &Eacute;l eyacul&oacute; cuando todav&iacute;a estaba adentro m&iacute;o. Me tragu&eacute; su leche, y fue lo m&aacute;s delicioso que beb&iacute; jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">********************<\/p>\n<p><em>Aqu&iacute; termina este relato, pero por supuesto, la historia contin&uacute;a. Espero que no me juzguen, aunque s&iacute; me gustar&iacute;a saber la opini&oacute;n que tienen al respecto. Pueden dejarme un comentario en esta p&aacute;gina o escribirme por email a camiariana186@gmail.com<\/em><\/p>\n<p><em>Ojal&aacute; les haya gustado mi relato.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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