{"id":21131,"date":"2019-06-30T22:00:00","date_gmt":"2019-06-30T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-06-30T22:00:00","modified_gmt":"2019-06-30T22:00:00","slug":"21131-esther","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/21131-esther\/","title":{"rendered":"Las costureras no dan puntada sin hilo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21131\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esther ten&iacute;a 28 a&ntilde;os, estaba casada y ten&iacute;a tres hijos, dos ni&ntilde;as y un ni&ntilde;o, era de estatura mediana y estaba rellenita. Ten&iacute;a las tetas grandes, un buen pandero y no era ni fea ni guapa. Yo, para desgracia de mis lectoras, tengo 63 a&ntilde;os, (soy del 1955,) mido un metro setenta, soy moreno, de ojos marrones y hace un a&ntilde;o, cuando esto sucedi&oacute; ten&iacute;a algo de barriga (la baj&eacute; en la bicicleta est&aacute;tica) o sea, que no soy el tipo de hombre por el que suspirar&iacute;a una mujer para echar un polvo.<\/p>\n<p>Vamos al turr&oacute;n.<\/p>\n<p>Esther era ama de casa, pero por azares del destino ahora limpiaba huertas de maleza.<\/p>\n<p>A las once de la ma&ntilde;ana vino de mi huerta para tomar e bocadillo. Mi esposa antes de marchar a cuidar de los nietos le hab&iacute;a hecho un bocadillo de jam&oacute;n y le dejara una botella de vino tinto.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; en un sill&oacute;n con el bocadillo en la mano y la botella de vino y un vaso delante de la mesa. Estaba sudando. Eran las once de la ma&ntilde;ana pero aquel d&iacute;a de agosto calentaba bien. Me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; escribe, se&ntilde;or Enrique?<\/p>\n<p>La mir&eacute; y vi que ten&iacute;a la falda subida. Se le ve&iacute;an parte de sus muslos. Ella vio que le miraba para ellos pero no baj&oacute; la falda, le respond&iacute;:<\/p>\n<p>-Ya lo acab&eacute;, ahora lo voy a corregir.<\/p>\n<p>Antes de meterle otro mordisco al bocadillo, volvi&oacute; a preguntar:<\/p>\n<p>-&iquest;Que acab&oacute;?<\/p>\n<p>-Un relato.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo se titula?<\/p>\n<p>-La pulga.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; la botella de vino, y a morro, le mand&oacute; un trago largo, se limpi&oacute; la boca con el brazo izquierdo, y dijo:<\/p>\n<p>-De esas, afortunadamente, ya quedan pocas.<\/p>\n<p>-Pica, pero no existe.<\/p>\n<p>-No entiendo. &iquest;Qu&eacute; clase de relato es ese? &iquest;Es de magia?<\/p>\n<p>-Es un secreto. Nadie sabe que escribo esta clase de relatos.<\/p>\n<p>-S&eacute; guardar secretos. &iquest;Me deja leerlo?<\/p>\n<p>-No. Todas las mujeres sab&eacute;is guardar secretos hasta que empez&aacute;is a largar.<\/p>\n<p>Esther ten&iacute;a curiosidad, y eso a veces es muy peligroso.<\/p>\n<p>-&iquest;A qu&eacute; va a ser un relato picante?<\/p>\n<p>-Claro que lo es, es de una pulga.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo de picante?<\/p>\n<p>-Mucho, es un relato er&oacute;tico.<\/p>\n<p>Su curiosidad iba en aumento.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Es de meter y sacar?!<\/p>\n<p>-Es de sexo, s&iacute;<\/p>\n<p>-Deje que lo lea. Le prometo que sea lo picante que sea no se lo voy a decir a nadie.<\/p>\n<p>Esther estaba muy buena y yo ya ten&iacute;a telas de ara&ntilde;a en la polla, as&iacute; que, esperando que al leerlo se excitara, le dije:<\/p>\n<p>-Tengo que pelar unas patatas para hacer una tortilla. Voy a dejar el ordenador tal y como est&aacute;. No se te ocurra leer lo que no debes.<\/p>\n<p>-Puedo. &iquest;A qu&eacute; s&iacute;?<\/p>\n<p>-No he o&iacute;do nada.<\/p>\n<p>Me fui a la cocina y me puse a pelar patatas. Al rato sent&iacute; un olor fuerte y c&oacute;mo una mano me tocaba el hombro. Me gir&eacute; y Esther, me dijo:<\/p>\n<p>-Me pica abajo, pap&aacute;. Creo que se me ha metido una pulga.<\/p>\n<p>Se excitara al leer el relato, le segu&iacute; el juego.<\/p>\n<p>-&iquest;Y qu&eacute; quieres que le haga yo, cari&ntilde;o?<\/p>\n<p>Esther llevaba puesto un vestido azul de asas que le daba por encima de las rodillas. Al levantar los brazos para bajar la cremallera le vi los pelos de los sobacos. Baj&oacute; la cremallera que ten&iacute;a detr&aacute;s y el vestido cay&oacute; al piso de la cocina.<\/p>\n<p>-Mira a ver si la ves, pap&aacute;.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a quedado en bragas y sujetador. Me agach&eacute; y le quit&eacute; las bragas mojadas. Un tremendo bosque de pelo negro rodeaba su co&ntilde;o, un co&ntilde;o sudado y mojado de jugos que ol&iacute;a a bacalao y a menta (debiera mear y limpiar el co&ntilde;o con hierbas de menta). Me levant&eacute;. La bes&eacute; con lengua y le quit&eacute; el sujetador. Sus tetas, algo deca&iacute;das, eran c&oacute;mo esponjosos melones, sus areolas marrones eran inmensas y sus pezones eran gruesos. Le magre&eacute; las tetas mientras las lam&iacute;a y las chupaba. No me cansaba de com&eacute;rselas, de una iba a otra sin parar&#8230; Le lam&iacute; las axilas, que ol&iacute;an c&oacute;mo a tocino rancio. Me volv&iacute; a agachar y le com&iacute; el co&ntilde;o. Con las primeras lamidas de labios y de cl&iacute;toris, exclam&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;Hostias que placer se siente!<\/p>\n<p>Supuse que su marido no bajaba a su cueva. Supuse bien, ya que despu&eacute;s de solo un par de minutos de comida de co&ntilde;o, me dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me corro, pap&aacute;!<\/p>\n<p>Se corri&oacute; en mi boca mientras su cuerpo y sus piernas temblaban.<\/p>\n<p>Al acabar ten&iacute;a en los labios una amplia sonrisa y estaba toda sudada de nuevo. La levant&eacute; por los sobacos y la sent&eacute; encima de la mesa. Se ech&oacute; hacia atr&aacute;s. Le volv&iacute; a lamer el co&ntilde;o para limpiarlo de jugos, y cuando iba a quitar la polla para follarla, me dijo:<\/p>\n<p>-Sigue comiendo mi co&ntilde;o, pap&aacute;, por favor, sigue comiendo.<\/p>\n<p>Le levant&eacute; el culo y le lam&iacute; el perin&eacute; y el ojete. Me dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; gustito!<\/p>\n<p>Le agarre las tetas, luego, bes&eacute; y lam&iacute; los labios abiertos de su co&ntilde;o, met&iacute; mi lengua en su vagina todo lo que pod&iacute;a entrar, una y otra y otra, y otra vez&#8230; Hasta que sus gemidos me dijeron que se volv&iacute;a a venir, en ese momento hice c&iacute;rculos con la punta de mi lengua en su cl&iacute;toris erecto, luego apret&eacute; mi lengua contra &eacute;l, le met&iacute; dos dedos en el co&ntilde;o, le busqu&eacute; el punto G, que ya estaba abultado, se lo frot&eacute; con el &quot;ven aqu&iacute;&quot; y sent&iacute; c&oacute;mo su co&ntilde;o apretaba mis dedos y luego c&oacute;mo desbordaba. Volvi&oacute; a decir:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me corro, pap&aacute;!<\/p>\n<p>Se estaba imaginando que era su padre el que se la com&iacute;a. Despu&eacute;s de correrse, me dijo:<\/p>\n<p>-Ojal&aacute; yo fuera mam&aacute;. &iexcl;Lo que dar&iacute;a por estar en su lugar! &iquest;Me la comes otra vez, pap&aacute;?<\/p>\n<p>Me daba igual que lo estuviese haciendo con su padre&#8230; Mi esposa ya me ten&iacute;a muy visto y con Esther me estaba sintiendo hombre de nuevo. Se me hinchaba el pecho c&oacute;mo a un mirlo delante de una cereza madura.<\/p>\n<p>-Te voy a volver a hacer correr, preciosa, c&oacute;mo tu quieras y cuando quieras. Vete diciendo c&oacute;mo, donde, y cuando.<\/p>\n<p>-M&eacute;teme otra vez la punta de la lengua el ojete, pap&aacute;.<\/p>\n<p>Le levant&eacute; el culo y le foll&eacute; el ojete con mi lengua&#8230; Cuando volvi&oacute; a hablar fue para sorprenderme.<\/p>\n<p>-M&eacute;teme la polla en el culo c&oacute;mo hac&iacute;as cuando ten&iacute;a quince a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Hice c&oacute;mo que no oyera lo que hab&iacute;a dicho&#8230; Hab&iacute;a cambiado de opini&oacute;n, y me gust&oacute; que lo hiciera. Saqu&eacute; mi polla, empalmada, que no es peque&ntilde;a ni grande, pero es gordita. La ten&iacute;a mojada. Se la deslic&eacute; por el co&ntilde;o empapado para engrasarla m&aacute;s. Hice c&iacute;rculos alrededor del ojete y le met&iacute; la cabeza. Entr&oacute; muy apretada, pero ya no era la primera vez que la follaban por el culo. Al tenerla toda dentro, me dijo.<\/p>\n<p>-D&eacute;jala ah&iacute;, pap&aacute;. No te muevas. Solo amasa mis tetas y m&iacute;rame a los ojos. Quiero que veas mi cara cuando te corras.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; quieto. Esther, con dos dedos, acarici&oacute; el cl&iacute;toris. Lo acariciaba de arriba abajo, de abajo arriba y hacia los lados.<\/p>\n<p>-No mires para mis dedos. M&iacute;rame a los ojos, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Mir&eacute; para sus ojos. La vi m&aacute;s bella que antes. Mi polla lat&iacute;a dentro de su culo. Vi c&oacute;mo se le fue frunciendo el ce&ntilde;o y al final c&oacute;mo se le cerraban los ojos, para despu&eacute;s ver c&oacute;mo la mitad de sus pupilas hab&iacute;an desaparecido bajo los p&aacute;rpados. Al correrse, de su co&ntilde;o, abri&eacute;ndose y cerr&aacute;ndose, sal&iacute;an hilillos de babas, y su culo apretaba y soltaba mi polla con cada latido.<\/p>\n<p>Al acabar, aun tirando del aliento, me dijo:<\/p>\n<p>-S&aacute;cala del culo. Quiero chuparla.<\/p>\n<p>La saqu&eacute; del culo y se la puse en los labios. La cogi&oacute;, la oli&oacute; profundamente, suspir&oacute;, la meti&oacute; en la boca y me la mam&oacute;. Al rato, viendo que me iba a correr, dej&oacute; de mamar, y me dijo;<\/p>\n<p>-M&eacute;temela en el co&ntilde;o. Ahora ya puedes correrte dentro, pap&aacute;. Tomo precauciones.<\/p>\n<p>Se la saqu&eacute; del culo y se la met&iacute; en el co&ntilde;o. Ya estaba muy maduro y al entrarle tan apretada me corr&iacute; c&oacute;mo un adolescente con eyaculaci&oacute;n precoz. Esther, mirando mis ojos vidriosos, y apretando mi culo contra ella, me dijo:<\/p>\n<p>-As&iacute;, as&iacute;, as&iacute;, as&iacute;, ll&eacute;name, ll&eacute;name, ll&eacute;name, papa, ll&eacute;name, papacito lindo.<\/p>\n<p>Al acabar de correrme me pidi&oacute; que le volviese a comer el co&ntilde;o. A algunas mujeres les da morbo ver c&oacute;mo un hombre lame su co&ntilde;o y se traga su propio semen, pero a ella le daba m&aacute;s morbo que a ninguna, ya que quer&iacute;a que se lo comiera y que la besara en la boca, era como si quisiera asegurarse de que me los estaba tragando. Despu&eacute;s de uno de los besos, me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta tu leche, pap&aacute;?<\/p>\n<p>-S&iacute;, cari&ntilde;o, s&iacute;.<\/p>\n<p>-A m&iacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>La hostia fue que despu&eacute;s de decirme eso me puse tonto. Dej&eacute; de lamer, le met&iacute; tres dedos en el co&ntilde;o y la masturb&eacute; con ellos. Mis dedos entraban y sal&iacute;an a toda mecha de su co&ntilde;o. Su cuerpo se retorc&iacute;a y cuando pens&eacute; que me iba a de decir que se iba a correr, me dijo:<\/p>\n<p>-P&eacute;game. La nena est&aacute; siendo muy mala.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Qu&eacute;?!<\/p>\n<p>Me dio dos bofetadas en la cara.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; me pegues, co&ntilde;o! &iquest;O solo le sabes pegar a mam&aacute; cuando la follas?<\/p>\n<p>Masturb&aacute;ndola a toda pastilla, le di cachetes en las tetas y en la cara.<\/p>\n<p>-&iexcl;Plasss, plasss&#8230;!<\/p>\n<p>Sudaba de nuevo, sudaba mucho. Le pas&eacute; la lengua desde la pelvis al ment&oacute;n. El sabor salado de su sudor me encant&oacute;. La bes&eacute; con lengua y segu&iacute; masturb&aacute;ndola.<\/p>\n<p>-Me voy a correr. M&eacute;temela.<\/p>\n<p>Lo estaba deseando. Se la met&iacute; suavemente, y cuando iba por la mitad, me dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me cooorrro!<\/p>\n<p>Esta fue una corrida m&aacute;s larga que las otras. Tuvo espasmos a&uacute;n despu&eacute;s de correrse, supongo que eran los &uacute;ltimos coletazos del orgasmo los que arrancaban nuevos y sensuales gemidos. La levant&eacute; de la mesa, la cog&iacute; en alto en peso, y con sus jugos goteando en la cabeza de mi polla la clave sin piedad. Ella, rodeando su cuello con mis brazos y sus piernas a mis piernas, me com&iacute;a a besos. Restregaba sus grandes tetas contra mi cuerpo, tratando de excitarme m&aacute;s, y de excitarse ella. De pronto, ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s, y dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me voy, pap&aacute;! &iexcl;Me voooy!<\/p>\n<p>Su co&ntilde;o apret&oacute; mi polla y nos corrimos juntos. Sintiendo yo sus gemidos y c&oacute;mo temblaba y sintiendo ella mi leche calentita dentro de su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Ese fue el &uacute;ltimo polvo de ese d&iacute;a. Al siguiente ten&iacute;a que volver y yo ten&iacute;a una caja de viagra pudri&eacute;ndose en el caj&oacute;n de la mesita de noche.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Esther ten&iacute;a 28 a&ntilde;os, estaba casada y ten&iacute;a tres hijos, dos ni&ntilde;as y un ni&ntilde;o, era de estatura mediana y estaba rellenita. Ten&iacute;a las tetas grandes, un buen pandero y no era ni fea ni guapa. 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