{"id":21164,"date":"2019-07-04T22:00:00","date_gmt":"2019-07-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-07-04T22:00:00","modified_gmt":"2019-07-04T22:00:00","slug":"21164-uff-esa-boda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/21164-uff-esa-boda\/","title":{"rendered":"Uf, esa boda"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21164\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nunca he sido muy afecto a acudir a fiestas familiares y mucho menos a bodas y funerales; huyo de ellos como alma que lleva el diablo para evitar las charlas y cuchicheos de familiares a los que casi nunca frecuente y que sienten que los lazos de sangre les da el derecho de inmiscuirse en mi vida de maneras no muy agradables en la mayor&iacute;a de los casos. Ocasionalmente, alguien muy cercano se muere, se casa, se divorcia o decide celebrar lo que se le pegue la gana y es en esos momentos en que no me puedo escapar de la presi&oacute;n social y termino acudiendo a rega&ntilde;adientes.<\/p>\n<p>Debo aclarar que tengo siete t&iacute;as por el lado materno, 3 por el paterno y un t&iacute;o que rara vez visita nuestra ciudad desde que se mud&oacute; hace alrededor de 20 a&ntilde;os. Todas mis t&iacute;as, son un amor hasta el punto en que se ponen su gorrita de la santa inquisici&oacute;n y empiezan a acribillarme con preguntas relacionadas con matrimonio, hijos y cosas en las que aun no me he puesto a pensar. No me lo dicen abiertamente pero el hecho de que est&eacute; ya muy pr&oacute;ximo a llegar a los 30 a&ntilde;os, les provoca alg&uacute;n tipo de inquietud morbosa que a mi en lo particular me parece bastante irritante, y esa es una de las causas por las que las evito siempre que puedo. La otra es que simplemente soy un antisocial y un hijo de la chingada.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a tan especial se casaba mi hermana menor. Ese simple hecho lo convert&iacute;a en un compromiso ineludible. Los padres del novio hab&iacute;an insistido en que la boda se llevara a cabo en un hotel de lujo de un destino tur&iacute;stico cercano a nuestro lugar de residencia y hab&iacute;an alquilado habitaciones para los familiares m&aacute;s allegados, entre ellos, yo. En esa ocasi&oacute;n, mi novia Elena me acompa&ntilde;&oacute; al evento a pesar de que no ha tenido el suficiente contacto con mi familia para sentirse c&oacute;moda. Ella de por s&iacute; es un poco distante en cuanto a relaciones familiares, y ya que ambos viv&iacute;amos en una ciudad que quedaba a tres horas de la casa de mis padres, no hab&iacute;a tenido mucha oportunidad de convivir con ella.<\/p>\n<p>El caso es que est&aacute;bamos ah&iacute; sentados leyendo distra&iacute;damente la comunicaci&oacute;n en nuestras redes sociales, alejados de la mesa principal y con algo de molestia por la actitud que Elena hab&iacute;a tomado hacia la familia, cuando vi a una mujer escultural enfundada en un vestido blanco entallado que hac&iacute;a resaltar su prominente figura y unas bonitas piernas que se contoneaban a cada paso de una manera casi musical. Mi novia, absorta en su celular, no not&oacute; la admiraci&oacute;n que me provoc&oacute; la s&uacute;bita aparici&oacute;n de esa bella mujer, la mirada la recorri&oacute; hasta ver su sonrisa abierta de par en par y sus ojos brillantes y expresivos posados en &iexcl;m&iacute;!<\/p>\n<p>&#8211; Mario. &ndash; Grit&oacute; a trav&eacute;s de la m&uacute;sica mientras agitaba la mano en se&ntilde;al de saludo.<\/p>\n<p>&#8211; Hola.- Contest&eacute; yo un poco confundido. Sent&iacute; que me hab&iacute;a cogido infraganti en mi valoraci&oacute;n de sus atributos f&iacute;sicos y ni siquiera sab&iacute;a quien era. A su lado, un se&ntilde;or de aspecto serio le segu&iacute;a en silencio.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No me recuerdas, primo? Soy Magda. &ndash; Dijo cuando finalmente llegaron a nuestra mesa.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, &iexcl;Magda! &ndash; Dije genuina y gratamente sorprendido. Magda viv&iacute;a en la casa contigua a la nuestra cuando nuestro t&iacute;o a&uacute;n no se cambiaba de ciudad. Ella era 1 a&ntilde;o mayor que yo y siempre nos hab&iacute;amos tenido mucha confianza, nos cont&aacute;bamos nuestras travesuras y la verdad me sent&iacute; muy triste cuando se fueron porque de verdad le apreciaba, fuera mi prima o no. El tiempo se encarg&oacute; de enfriar la relaci&oacute;n y s&oacute;lo sab&iacute;a de su vida de vez en cuando, si mi madre lo sacaba a colaci&oacute;n. Supe por ella que se hab&iacute;a casado hac&iacute;a unos 4 o 5 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>&#8211; Claro, tonto. Soy tu prima &ldquo;Magalena&rdquo; &ndash; Me dijo mientras me daba un leve manazo cari&ntilde;oso. As&iacute; le dec&iacute;a de peque&ntilde;a para que se enojara y a&uacute;n lo recordaba.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; gusto volver a verte. Mira, te presento a mi novia Elena. &#8211; Ella sonri&oacute; y saludo a mi novia. Quien solo se limit&oacute; a dibujar una media sonrisa sin tratar de ocultar su mal humor.<\/p>\n<p>&#8211; Este es mi marido, Julio. &iquest;Les molesta si nos sentamos con ustedes?<\/p>\n<p>&#8211; Mucho gusto, Julio. No. Para nada. &ndash; Dije par&aacute;ndome para saludar al marido. Un hombre algo corpulento y ligeramente pasado de peso con una incipiente barriga cervecera.<\/p>\n<p>Magda se sent&oacute; en la cabecera de la mesa a mi lado derecho y su esposo en la siguiente silla. Era una mesa rectangular de 6 lugares y los dem&aacute;s lugares estaban vac&iacute;os ya que nos hall&aacute;bamos en un extremo del sal&oacute;n alejados del jolgorio. Pod&iacute;a decirse que &eacute;ramos del club de los amargados. La mesa ten&iacute;a un mantel largo que ca&iacute;a casi hasta el piso. De reojo, volv&iacute; a posar mi mirada en las piernas de mi prima mientras se acomodaba y comprob&eacute; que mi primera impresi&oacute;n hab&iacute;a sido correcta. Ten&iacute;a una hermosa figura ya en el umbral de la madurez que le da a la mujer ese toque misterioso y excitante. Su vestido le llegaba un poco arriba de las rodillas y en la parte superior, sin mangas, con un escote generoso por el que se asomaban apenas un par de bellezas de buen tama&ntilde;o. No era ni por asomo la chiquilla flacucha que se despidi&oacute; de mi con l&aacute;grimas en los ojos a principios de julio de hac&iacute;a 20 a&ntilde;os ya.<\/p>\n<p>El mesero se acerc&oacute; a servirnos de beber. Ella pidi&oacute; un vaso de vino mientras su esposo ped&iacute;a un whisky en las rocas que apur&oacute; r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>La velada transcurri&oacute; de una manera mas amena para m&iacute;. Me agradaba la compa&ntilde;&iacute;a de Magda y recordar nuestras locuras de ni&ntilde;os. Mi novia segu&iacute;a excluy&eacute;ndose de la charla y asent&iacute;a con frases cortas cada vez que la quer&iacute;amos meter en la conversaci&oacute;n. Julio, por su parte, estuvo participando en nuestra conversaci&oacute;n hasta que descubri&oacute; un afecto bastante cercano con los vasos de whisky en las rocas que segu&iacute;an fluyendo con demasiada rapidez.<\/p>\n<p>En alg&uacute;n punto empezaron a tocar m&uacute;sica mas bailable y aprovech&eacute; para invitar a Elena, mi novia para bailar y as&iacute; sacarla de su aburrimiento. Ella, amablemente declin&oacute; diciendo que se sent&iacute;a cansada. Magda a su vez, invit&oacute; a su marido, quien le dijo que no ten&iacute;a ganas de bailar, pero sugiri&oacute; que bailara conmigo, su voz sonaba ya algo atropellada y no pude dejar de notar una mirada de preocupaci&oacute;n en el rostro de mi prima cuando lo escuch&oacute; hablar. Magda, levant&aacute;ndose del asiento, me tom&oacute; de la mano y me condujo a la pista de baile. La not&eacute; un poco trastabillante y tom&eacute; nota de que ya llevaba al menos 3 vasos de vino. Tambi&eacute;n tom&eacute; nota de que sus piernas luc&iacute;an espectaculares a un escaso metro de m&iacute;, y me pareci&oacute; que no llevaba medias lo cual le hac&iacute;a ver mas sexy si cabe.<\/p>\n<p>Estuvimos bailando algunas cumbias por un buen rato, sonri&eacute;ndonos a falta de conversaci&oacute;n ya que la m&uacute;sica estaba bastante fuerte. De vez en cuando nos tom&aacute;bamos la mano para girar en la pista y en un par de ocasiones la tom&eacute; de la cintura para facilitar el giro.<\/p>\n<p>De pronto la m&uacute;sica cambi&oacute; de ritmo y empezaron las baladas mientras las luces de la pista se hac&iacute;an mas tenues. Indeciso, me qued&eacute; ah&iacute; esperando si deseaba seguir bailando o decid&iacute;a regresar a la mesa. Sin decir palabra, se acerc&oacute; hacia m&iacute;, lo suficiente para que la abrazara y empez&aacute;ramos a bailar lentamente. Sent&iacute; su mano en mi pecho mientras &aacute;gilmente me apoderaba de su cintura sent&iacute; su respiraci&oacute;n agitada por el esfuerzo del baile y acerqu&eacute; mi rostro a su cuello. El olor de su perfume era embriagante y tenerla ah&iacute; entre mis brazos me pareci&oacute; un momento sumamente agradable y&hellip; er&oacute;tico. Me mov&iacute; ligeramente para que no sintiera la erecci&oacute;n que empezaba a sentir por la proximidad de su cuerpo. Realmente sent&iacute; que la canci&oacute;n hab&iacute;a durado tres o cuatro segundos solamente. Alrededor de nosotros quedaban bastantes parejas enfrascadas en sus propios momentos de romanticismo y complicidad, y un poco mas lejos, mis escr&uacute;pulos que me dec&iacute;an que no deb&iacute;a estar sintiendo eso con mi prima, y con mayor raz&oacute;n si consider&aacute;bamos que cada uno de los danzantes ten&iacute;a una gran posibilidad de ser nuestros parientes. Afortunadamente para m&iacute;, la siguiente canci&oacute;n result&oacute; ser una rom&aacute;ntica de nuevo y abrazarla, ejerc&iacute; un poco mas de presi&oacute;n sobre su cintura, a lo que ella no dijo nada y se acomod&oacute; para recibir la fuerza de mi abrazo. Dej&eacute; escapar un par de suspiros que se dedicaron a vagar por su cuello y en alg&uacute;n momento sent&iacute; o cre&iacute; sentir que su respiraci&oacute;n se hac&iacute;a mas profunda. En alg&uacute;n punto hab&iacute;amos dejado de conversar y solo nos quedamos en silencio disfrutando del baile y la melod&iacute;a. De nuevo me di cuenta de mi erecci&oacute;n, pero esta vez no me retir&eacute;. Seguramente hab&iacute;a sentido muchas erecciones similares en su vida y entender&iacute;a que un hombre no puede ir en contra de su naturaleza, as&iacute; que me dej&eacute; llevar.<\/p>\n<p>Para cuando empez&oacute; a sonar la tercera canci&oacute;n rom&aacute;ntica, ni siquiera hicimos el intento de separarnos en el interludio entre esta y la anterior. Estaba gozando intensamente esta inesperada sorpresa y, mientras gir&aacute;bamos en la pista, me sorprend&iacute; a mi mismo evaluando la posibilidad de arrancar un beso de esos labios entreabiertos, aprovechando que sus ojos estaban cerrados y su cabeza girada ligeramente hacia m&iacute;. Estaba inclusive analizando cual era la parte mas oscura de la pista y cual ser&iacute;a el mejor momento para intentarlo.<\/p>\n<p>De pronto, sent&iacute; un contacto vigoroso en mi hombro. Me sent&iacute; descubierto y sobresaltado, esperando encontrar la mirada furiosa de mi novia o el pu&ntilde;o de Julio estrell&aacute;ndose en mi rostro. Con cara de culpabilidad voltee a ver y me encontr&eacute; con el rostro sonriente de mi t&iacute;a Andrea, t&iacute;a de ambos por l&iacute;nea materna.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Mario, ya vi que llegaste muy bien acompa&ntilde;ado a la fiesta, picar&oacute;n. &ndash; Me dijo volteando a ver a la mesa donde se hallaba Elena.<\/p>\n<p>&#8211; Hola t&iacute;a, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;s? &ndash; Dije tratando de ocultar mi descontento ante su inoportuna intervenci&oacute;n a mitad de la pista.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que ya huele a boda, &iquest;verdad Magda? &ndash; Dijo volteando a ver a mi prima quien solo sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No es para tanto, t&iacute;a. Apenas nos vamos conociendo. No s&eacute; si ella vaya a ser la indicada. &ndash; Dije. Era extra&ntilde;o que quisiera justificar ante mi t&iacute;a o Magda la importancia que Elena ten&iacute;a o no en mi vida.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, los dejo. Espero que nos la presentes antes de irte. &ndash; Dijo mi t&iacute;a balance&aacute;ndose un poco mientras se alejaba.<\/p>\n<p>Quise volver a tomar a Magda de la cintura para continuar el baile cuando termin&oacute; la canci&oacute;n. Ella se apart&oacute; un poco y me dijo que quer&iacute;a regresar a la mesa. Nos salimos de la pista, no sin antes mentarle mentalmente la madre a mi t&iacute;a Andrea quien segu&iacute;a recorriendo las otras mesas buscando a nuevas v&iacute;ctimas a las cuales fastidiar.<\/p>\n<p>Regresamos a la mesa donde Elena segu&iacute;a entretenida jugando uno de los juegos de su celular, y Julio segu&iacute;a haci&eacute;ndole los honores a su nuevo vaso de whisky ya sin las rocas. Su mirada se notaba vidriosa y con ese gesto vac&iacute;o y la sonrisa pendeja que delata a los borrachos. Hab&iacute;a cambiado Not&eacute; la incomodidad de Magda y pretend&iacute; que no pasaba nada. Nos sentamos en silencio y saqu&eacute; mi celular para revisar mis nuevas notificaciones, solamente para poder entretenerme en algo. En alg&uacute;n punto le pregunt&eacute; a mi novia si estaba bien y me contest&oacute; con un lac&oacute;nico si que no supe interpretar. Magda segu&iacute;a callada, escuchando la perorata de Julio que no logr&eacute; entender del todo hasta que se qued&oacute; callado mirando hacia el horizonte de donde seguro esperaba que salieran mas vasos de whisky con cubos de hielo incluidos.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a culpable por la s&uacute;bita seriedad de Magda. Supuse que se habr&iacute;a sentido incomoda por percibir mi excitaci&oacute;n o tal vez le incomod&oacute; el suspiro que en alg&uacute;n momento debi&oacute; haber sentido en su cuello. De cualquier manera, me sent&iacute; mal y me recrimin&eacute; por haber actuado de esa manera tan inconsciente. Lo peor de todo es que a&uacute;n me sent&iacute;a caliente, excitado, con la imagen de las bonitas piernas de mi prima, y la sensaci&oacute;n de su c&aacute;lido cuerpo apretado junto al m&iacute;o, pero, sobre todo, el embriagante olor de su perfume inundando mi nariz. Acerqu&eacute; mi mano a la pierna de Elena discretamente y ella la tom&oacute; con firmeza y me la volvi&oacute; a colocar en la mesa. Supuse que no habr&iacute;a demasiada acci&oacute;n entre nosotros esa noche y solo suspir&eacute; en mi interior.<\/p>\n<p>De pronto sent&iacute; un leve contacto en mi pierna, casi imperceptible y supuse que Magda se hab&iacute;a cambiado de posici&oacute;n y hab&iacute;a tocado ligeramente mi pierna. Iba a mover mi pierna mas alejado de ella cuando volv&iacute; a sentir el contacto leve. Su marido segu&iacute;a distra&iacute;do, mas borracho cada vez y la gente a nuestro alrededor se hab&iacute;a empezado a retirar. De reojo, mir&eacute; a Elena que segu&iacute;a absorta en su tel&eacute;fono y finalmente pos&eacute; mi mirada en el rostro de Magda que parec&iacute;a mirarme de forma enigm&aacute;tica. Dej&eacute; mi pierna en la misma posici&oacute;n y sent&iacute; ese nuevo roce de lo que parec&iacute;a ser su pie en mi pantal&oacute;n. Con discreci&oacute;n, mov&iacute; mi pie hacia ella y me encontr&eacute; con el suyo. Ninguno de los dos hizo intento por retirarlo y ninguno demostr&oacute; alguna emoci&oacute;n en el rostro.<\/p>\n<p>Un poco mas envalentonado, segu&iacute; moviendo mi pie en su direcci&oacute;n. La sensibilidad a trav&eacute;s de mi zapato era nula as&iacute; que decid&iacute; cambiar mi juego ahora que sab&iacute;a que ella tambi&eacute;n estaba participando. Me aproxim&eacute; al borde de la mesa y met&iacute; mis brazos entre mis piernas por debajo del mantel. Para un observador casual parecer&iacute;a que estaba meditando o en posici&oacute;n de descanso, aunque muy poco habitual. Lentamente mov&iacute; mi mano derecha por debajo del mantel hasta que pude acariciar lo que parec&iacute;a ser su rodilla. Esper&eacute; una eternidad con mis dedos roz&aacute;ndole su piel ligeramente para retirar mi mano en caso de que hubiera equivocado las se&ntilde;ales, pero de nueva cuenta, no se quit&oacute;. Esta era la se&ntilde;al que necesitaba y, estir&aacute;ndome un poco m&aacute;s, logr&eacute; acariciar su pierna un poco arriba de la rodilla. Era lo mas que me pod&iacute;a estirar sin levantar sospechas, pero con eso bastaba para que mi pene dejara de quejarse bajo mi pantal&oacute;n. Empezamos a hablar de cosas triviales, detalles de nuestra ni&ntilde;ez a la vez que Elena pretend&iacute;a que nos escuchaba y Julio, bueno, continuaba siendo Julio. As&iacute; duramos un poco mas de 5 minutos hasta que mis manos empezaron a perder sensibilidad. En un punto, Elena se levant&oacute; y me coment&oacute; que se sent&iacute;a mareada y que saldr&iacute;a a tomar un poco de aire. Le propuse acompa&ntilde;arle, pero se neg&oacute; diciendo que no era necesario.<\/p>\n<p>Durante este intercambio, Magda movi&oacute; su silla hacia adentro de la mesa y su pierna se desplaz&oacute; por mi mano hasta que esta qued&oacute; justo encima de su entrepierna. Un poco sorprendido pero manteniendo mi misma cara sonriente empec&eacute; a acariciarle su vagina por encima de su ropa interior. Parec&iacute;a que estaba usando una tanga y a sus extremos se sent&iacute;an los vellos de su pubis mojados por la excitaci&oacute;n. Como pude mov&iacute; un poco mas mi mano y mi dedo roz&oacute; sus labios hinchados y h&uacute;medos. Magda apret&oacute; los labios ligeramente para no dejar escapar un gemido pero me sonri&oacute; como invit&aacute;ndome a continuar con mi encomienda. Le empec&eacute; a acariciar el cl&iacute;toris con mi dedo en un fren&eacute;tico movimiento que solo ella y yo pod&iacute;amos notar. Julio balbuceaba algo relacionado a las canciones que cantaban antes contra las de ahora con voz pastosa mientras su esposa disfrutaba de lo lindo a medio metro de &eacute;l, con el dedo de su primo d&aacute;ndole el placer que seguro no le dar&iacute;a su embriagado esposo esa noche.<\/p>\n<p>De pronto la sent&iacute; tensarse y mi dedo sinti&oacute; sus flujos correr a trav&eacute;s de el. Era un fluido abundante y caliente, y esta vez no pudo evitar que un gritito escapara de sus labios.<\/p>\n<p>Julio volte&oacute; a verla extra&ntilde;ado pero ella le hizo un gesto de que no ten&iacute;a importancia, que se hab&iacute;a golpeado con la mesa mientras me derramaba los vestigios de su placer en mi mano. Con mirada suplicante, me pidi&oacute; que parara y yo a rega&ntilde;adientes obedec&iacute;, no sin antes llevar mi mano discretamente a mi boca como acariciando mi bigote, para poder oler esa rica esencia de mujer excitada.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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