{"id":21179,"date":"2019-07-06T04:48:30","date_gmt":"2019-07-06T04:48:30","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-07-06T04:48:30","modified_gmt":"2019-07-06T04:48:30","slug":"21179-lucia-cap-i-soy-un-tipo-con-suerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/21179-lucia-cap-i-soy-un-tipo-con-suerte\/","title":{"rendered":"Luc\u00eda (Cap. I): Soy un tipo con suerte"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21179\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi segundo divorcio es un buen momento para ver la vida en retrospectiva. Nunca fui un gal&aacute;n de gimnasio, ni mucho menos el t&iacute;pico &lsquo;ligador&rsquo; audaz que derrite y arranca las bragas de las chicas a donde se presenta, pero tuve la suerte de pasar por muy buenas experiencias con algunas mujeres, compa&ntilde;eras de mi carrera y m&aacute;s tarde, del trabajo, tambi&eacute;n con amigas, alguna amiga de mis amigos, y en menor medida, aventuras de una noche.<\/p>\n<p>Hubo algunas veces que la buena fortuna me sonri&oacute; y me arrop&oacute; en sus brazos, obsequi&aacute;ndome momentos verdaderamente memorables, en los que pude gozar y hacer gozar a alguna que otra verdadera belleza de mujer, de esas que arrancan miradas, suspiros y erecciones con solo pasar cerca de uno. Pero sin duda, uno de los sucesos que m&aacute;s recuerdo, ocurri&oacute; hace unos a&ntilde;os, justo cuando se suscitaba mi primer divorcio.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a es una mujer muy atractiva y aunque no lo aparenta, tambi&eacute;n es muy ardiente en la cama. Luc&iacute;a lleg&oacute; a trabajar a la misma empresa que yo hace un tiempo y desde el primer d&iacute;a, todos los compa&ntilde;eros quedamos embobados con ella, pues aunque es muy seria, es un verdadero bomb&oacute;n. M&aacute;s alta que el promedio, con treinta y pocos a&ntilde;os; unas hermosas piernas, totalmente apetecibles cuando usa falda; tiene adem&aacute;s una cara muy bonita, de grandes ojos negros y labios amplios y carnosos. Adem&aacute;s es due&ntilde;a de un culo riqu&iacute;simo, que har&iacute;a perder la cabeza a cualquiera (incluy&eacute;ndome), De inmediato, Luc&iacute;a comenz&oacute; a recibir la atenci&oacute;n de sus colegas masculinos y las consabidas invitaciones a salir. Pero la codiciada mujer no era presa f&aacute;cil y aunque de forma siempre cordial, uno a uno fue rechaz&aacute;ndolos a todos, hasta dejar muerta cualquier esperanza de ligarla. As&iacute; supe que tendr&iacute;a perdido el partido desde antes de tocar el bal&oacute;n y ni siquiera intent&eacute; alg&uacute;n acercamiento con ella.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a era muy eficiente en su trabajo. Se ganaba constantes felicitaciones de nuestros superiores y despertaba la envidia entre los dem&aacute;s vendedores y sobre todo, en las vendedoras, quienes pronto comenzaron a ponerle la etiqueta de puta, solo por ser guapa. Era com&uacute;n que comentaran un mont&oacute;n de cosas a sus espaldas: &ldquo;esa vieja vende porque afloja las nalgas&rdquo;. &ldquo;Si no estuviera tan buena no vender&iacute;a tanto&rdquo;. Incluso corr&iacute;a el rumor de que la atractiva divorciada de ondulada y sensual melena oscura era amante del due&ntilde;o de la empresa, cuesti&oacute;n por dem&aacute;s rid&iacute;cula pues era sabido que el licenciado Orozco era un gay cincuent&oacute;n, orgulloso de su homosexualidad.<\/p>\n<p>En el tiempo en que lleg&oacute; Luc&iacute;a a la empresa, yo atravesaba el severo trance de mi divorcio. Severo para m&iacute;, que no para mi mujer, pues fue ella quien anunci&oacute; que estaba aburrida tras 15 a&ntilde;os de matrimonio y necesitaba un cambio. &iquest;Y qu&eacute; iba a hacer yo sino dejarla libre? La amaba, pero tampoco quer&iacute;a retenerla a mi lado por fuerza o por l&aacute;stima. Al final, quedamos en tan buenos t&eacute;rminos, que nuestro &uacute;nico hijo, Manuel, (con 13 a&ntilde;os de edad entonces) apenas si not&oacute; que hubiera alg&uacute;n cambio en la relaci&oacute;n que guardaban sus progenitores, pues su madre y yo continuamos viviendo juntos, aunque durmiendo en cuartos separados.<\/p>\n<p>A pesar de la suavidad con que llevamos el asunto, en el fondo, para m&iacute; el divorcio fue un duro golpe personal. Ten&iacute;a la impresi&oacute;n de ser un despojo, algo que qued&oacute; in&uacute;til y requiere un repuesto. Pero lo peor vino cuando mi ex mujer comenz&oacute; a dejarme al ni&ntilde;o los fines de semana porque ella saldr&iacute;a &ldquo;a divertirse&rdquo;. Entonces me deprim&iacute;a y no hac&iacute;a m&aacute;s que esperar la hora en que mi hijo se fuera a dormir para emborracharme, sinti&eacute;ndome solo y pat&eacute;tico.<\/p>\n<p>Mi mal estado an&iacute;mico pronto se reflej&oacute; en los resultados de mi trabajo y cuando el jefe de ventas me llam&oacute; a su oficina, tuve la certeza de que iba a despedirme.<\/p>\n<p>-Toma asiento, Fern&aacute;ndez- Me dijo el encargado de cortar mi cabeza, al tiempo que me indicaba el lugar para mi ejecuci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mi jefe habl&oacute; largo y tendido sobre las metas que yo llevaba meses sin alcanzar, como prepar&aacute;ndome para recibir el golpe definitivo, pero mi sorpresa fue may&uacute;scula cuando sin previo aviso en la oficina apareci&oacute; Luc&iacute;a, que llegaba casi derrapando, muy apenada por su impuntualidad.<\/p>\n<p>-El tr&aacute;fico est&aacute; insoportable- se excus&oacute; la bella mujer, al tiempo que se ataba el cabello en una coleta y me sonre&iacute;a, salud&aacute;ndome antes de sentarse a mi lado.<\/p>\n<p>Logr&eacute; contener la tentaci&oacute;n de asomarme por el bot&oacute;n de la blusa que discretamente Luc&iacute;a se desabroch&oacute; para mitigar el calor que la prisa le ocasion&oacute;. Pero Dami&aacute;n, nuestro jefe, se qued&oacute; mirando por un par de segundos hacia tan prometedor sitio, sin que Luc&iacute;a se inmutara, seguramente acostumbrada a tales detalles.<\/p>\n<p>Dami&aacute;n expuso entonces su &ldquo;plan de rescate&rdquo; que evitar&iacute;a que yo perdiera mi trabajo. Para eso, ser&iacute;a necesario que yo dejara a Luc&iacute;a (la vendedora estrella) toda mi carpeta de clientes y pasara a ser su asistente (en esa empresa, cada vendedor tenia uno, casi siempre universitarios o &ldquo;j&oacute;venes promesas&rdquo; como las llamaba el due&ntilde;o del negocio).<\/p>\n<p>-No s&eacute; qu&eacute; decir exactamente- Le respond&iacute; a Dami&aacute;n, sin saber si me humillaba al hacerme asistente de Luc&iacute;a o si en realidad me hac&iacute;a un favor al no despedirme. Al final, pens&eacute; que era m&aacute;s bien lo segundo y luego le agradec&iacute; a Dami&aacute;n por no echarme de la compa&ntilde;&iacute;a.<\/p>\n<p>-No me agradezcas a m&iacute;- me pidi&oacute; &eacute;l. &ndash;Fue idea de Luc&iacute;a. Bueno, lo de no bajarte el sueldo s&iacute; fue idea m&iacute;a, pero es a ella a quien le debes el que sigas teniendo trabajo.<\/p>\n<p>&ndash;No te molesta que hagamos equipo &iquest;verdad?- Me dijo Luc&iacute;a, dirigi&eacute;ndome una conciliadora sonrisa, temiendo que me sintiera ofendido por pasar de ser su colega a convertirme en su ayudante.<\/p>\n<p>M&aacute;s que ofendido, me sent&iacute;a afortunado. No me lo esperaba. Jam&aacute;s habr&iacute;a imaginado que Luc&iacute;a fuera quien me hab&iacute;a salvado del desempleo. M&aacute;s tarde ella me confesar&iacute;a que al enterarse de lo mal que yo lo estaba pasando por mi divorcio, de inmediato sinti&oacute; empat&iacute;a (para no llamarle l&aacute;stima), por mi situaci&oacute;n y cuando casualmente escuch&oacute; que Dami&aacute;n hablaba acerca de la inminencia de mi despido, decidi&oacute; intervenir.<\/p>\n<p>Aunque procuramos no hacer muy evidente mis nuevas condiciones de trabajo, result&oacute; f&aacute;cil para los dem&aacute;s adivinar que Luc&iacute;a llevaba la voz cantante en nuestra mancuerna y como era de esperarse, pronto me convert&iacute; en el objetivo de las burlas en la oficina, que no me bajaban de &ldquo;gato&rdquo;, &ldquo;sumiso&rdquo; o &ldquo;mandil&oacute;n&rdquo;. Para mi buena suerte y gracias a la buena relaci&oacute;n que comenc&eacute; a tener con Luc&iacute;a, a las pocas semanas esas tristes acepciones se convirtieron en comentarios mucho m&aacute;s favorables para mi, y m&aacute;s de un aventurado, me coloc&oacute; como el nuevo compa&ntilde;ero sexual de nuestra cotizada hero&iacute;na.<\/p>\n<p>Pero lo cierto era que Luc&iacute;a no hab&iacute;a dado alguna se&ntilde;al de estar interesada en m&iacute;, a pesar que con el paso del tiempo, comenzamos a cobrar cierta confianza (claro, yo fantaseaba con ella, aunque siempre la trataba con la misma distancia que ella a m&iacute;) y adem&aacute;s de las triviales conversaciones que ten&iacute;amos de camino a ver a alg&uacute;n cliente, hab&iacute;a d&iacute;as en que indag&aacute;bamos mucho en la vida del otro (as&iacute; fue como me enter&eacute; que Luc&iacute;a llevaba un a&ntilde;o divorciada y ten&iacute;a una hija adolescente, como el m&iacute;o).<\/p>\n<p>Luc&iacute;a, con esa seriedad suya tan caracter&iacute;stica, no se hab&iacute;a dejado ver ni una vez en plan de coqueteo con ning&uacute;n cliente, hasta cierta tarde en una cafeter&iacute;a, durante una cita con un tipo importante, un hombre algo mayor que ella y metrosexual por donde le vieras. Hay que aceptar que el tipo sab&iacute;a c&oacute;mo llevar una conversaci&oacute;n a los terrenos pr&oacute;ximos al doble sentido y la incitaci&oacute;n. Lo digo porque a los pocos minutos de iniciada nuestra cita, Luc&iacute;a comenz&oacute; a contestar los pases que mandaba su adinerado interlocutor, convirtiendo su charla en algo semejante a un partido de tenis, en el que por supuesto yo sal&iacute;a sobrando.<\/p>\n<p>-Vienes con todo, eh Luc&iacute;a- Le dije en una oportunidad que tuvimos a solas cuando el cliente se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&ndash;Estoy desatada &iquest;verdad?- Me respondi&oacute; sin poder ocultar el rubor de sus mejillas y sus pupilas &aacute;vidas de tener m&aacute;s de esa emoci&oacute;n que su acalorada pl&aacute;tica le proporcionaba.<\/p>\n<p>-&iquest;Ser&aacute; demasiado si los dejo solos? Por m&iacute; no te preocupes. Puedo perderme por ah&iacute; el resto de la tarde o acabar nuestros pendientes en la oficina.<\/p>\n<p>-Pues&hellip; No s&eacute;&hellip;- Fue la primera vez que la vi cachonda, lo que en seguida me puso dura la verga. Su sonrisa nerviosa y la visible rubor en las mejillas se sumaban a los s&iacute;ntomas de la calentura de Luc&iacute;a y estaba claro que ella no dudar&iacute;a en irse a la cama con Hern&aacute;n (el cliente) en cuanto este se lo propusiera&hellip; Al menos eso pens&eacute;, imagin&aacute;ndome c&oacute;mo se la follar&iacute;a ese afortunado de mierda.<\/p>\n<p>Me decid&iacute; a desaparecer cuando el cliente pregunt&oacute; por el sistema contra incendio con el que contaba el edificio que pensaba comprar y comenz&oacute; con Luc&iacute;a una serie de chistes y comentarios acerca de las mangueras. Me disculp&eacute; por irme, poniendo un pretexto idiota. Sin saber muy bien a d&oacute;nde ir, pues no me apetec&iacute; apara nada volver a casa y soportar a mi ex mujer y su indiferencia, me decid&iacute; por pasar por una cerveza a un bar cercano al trabajo, para despu&eacute;s, entrar de nuevo a la oficina, que estaba desierta a esas horas de la noche. Me met&iacute; al ba&ntilde;o de empleados y pensando en lo ricas que se le ve&iacute;an las piernas a Luc&iacute;a con esa falda que se hab&iacute;a puesto, me hice una buena chaqueta, pero que al final, me dej&oacute; con el mismo sinsabor de la sequ&iacute;a sexual que ya me hab&iacute;a durado casi un a&ntilde;o. &ndash;&ldquo;Bueno, al menos alguien coger&aacute; hoy&rdquo;- Pens&eacute;, al adivinar que a esas alturas, Hern&aacute;n estar&iacute;a d&aacute;ndole una buena cogida a Luc&iacute;a. Resignado a pasar la noche entre facturas, recibos y contratos, me fui a ocupar mi sitio habitual.<\/p>\n<p>Cerca de la media noche, estaba concentrado en los documentos que ten&iacute;a en el escritorio, cuando la familiar voz de Luc&iacute;a me llam&oacute; gritando mi nombre justo detr&aacute;s de m&iacute;, lo que me hizo pegar un brinco y soltar una blasfemia, desatando la sonora risa de Luc&iacute;a por su travesura.<\/p>\n<p>-No pens&eacute; que te fueras a asustar as&iacute;- Me dijo, riendo a&uacute;n por mi aterrorizada reacci&oacute;n. &ndash;De verdad, Manuel, no era mi intensi&oacute;n. Es que estabas tan metido en tus cosas&hellip;- Luc&iacute;a tard&oacute; un poco m&aacute;s en recuperarse de su ataque de risa y cuando por fin ces&oacute;, le pregunt&eacute; qu&eacute; tal le hab&iacute;a ido.<\/p>\n<p>-Terrible&hellip; Yo&hellip; Ni siquiera tengo ganas de hablar de eso- Su semblante cambi&oacute; s&uacute;bitamente, dejando en su bonita cara una mezcla de tristeza y hartazgo.<\/p>\n<p>-Ya s&eacute; que no quieres hablar, pero al menos dime &iquest;Est&aacute;s bien? Hern&aacute;n no te ha hecho da&ntilde;o &iquest;Verdad?- Le pregunt&eacute;, sinti&eacute;ndome verdaderamente preocupado por ella.<\/p>\n<p>-Estoy bien. Y m&aacute;s ahora, que me has hecho re&iacute;r tanto. Adem&aacute;s es lindo saber que te preocupas por m&iacute;&hellip; &iquest;C&oacute;mo pueden los hombres ser tan tiernos con nosotras tan solo para convertirse en unos hijos de puta al instante siguiente?<\/p>\n<p>Aunque sent&iacute;a curiosidad por saber en qu&eacute; se hab&iacute;a equivocado Hern&aacute;n cuando ya ten&iacute;a ganado el partido (&iexcl;y qu&eacute; partido! Se trataba de una mujer con la fama bien ganada de ser inalcanzable), prefer&iacute; esperar a que Luc&iacute;a me lo contara, sin importar que tal vez jam&aacute;s lo hiciera.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a se acomod&oacute; en una silla junto a m&iacute; para continuar con el trabajo y poco a poco fue dejando a un lado su naturaleza seria y algo fr&iacute;a. La hab&iacute;a visto ablandarse conmigo en otras ocasiones, pero aquella noche, mientras convers&aacute;bamos de todo un poco, dej&oacute; ver su lado m&aacute;s vulnerable; el de una mujer tierna y cari&ntilde;osa, que hab&iacute;a sufrido por amor durante muchos a&ntilde;os, hasta acabar metida en esa armadura de distante cortes&iacute;a que le serv&iacute;a de defensa, pero que la manten&iacute;a a salvo, pero tambi&eacute;n la privaba de cualquier tipo de afecto. Tanto se liber&oacute; de su opresora coraza, que cerca de las 2 de la ma&ntilde;ana y cuando est&aacute;bamos guardando las &uacute;ltimas cajas de archivo muerto, sin m&aacute;s pre&aacute;mbulos, me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Alguna vez has tenido ganas de besar a alguien aunque no est&eacute;s seguro de si ese alguien te gusta?- Su pregunta me dej&oacute; fr&iacute;o por un momento, pero acostumbrado a carecer de ilusiones y sobre todo trat&aacute;ndose de ella, pens&eacute; que solo era una pregunta tonta y le respond&iacute; de inmediato que s&iacute;, que tal vez me hab&iacute;a pasado decenas de veces.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a se hab&iacute;a quedado de pie detr&aacute;s de m&iacute;, a la espera de archivar la &uacute;ltima caja de documentos que yo llevar&iacute;a desde el escritorio, a unos pasos de distancia, as&iacute; que cuando se acerc&oacute; a mis espaldas y solt&oacute; su siguiente pregunta, no la v&iacute; venir. -&iquest;Y en el sexo? &iquest;Alguna vez te han dado ganas de hacerlo con alguien aunque no est&eacute;s seguro de si ese alguien te gusta?-<\/p>\n<p>&ldquo;-Eso no es solo una pregunta m&aacute;s &iquest;o s&iacute;?&rdquo;- pens&eacute; y antes de poder girarme para responderle a Luc&iacute;a, sent&iacute; su mano buscando en mi entrepierna y unos segundos despu&eacute;s, Luc&iacute;a me abraz&oacute;, plant&aacute;ndose detr&aacute;s de m&iacute;, permiti&eacute;ndome adivinar sus senos en mi espalda y comenzando a masajearme la verga, de una forma experta, as&iacute; que dej&eacute; que jugara con mi pene todo lo que ella quisiera. Y vaya si ella quer&iacute;a, pues en cuanto lo dura que se me hab&iacute;a puesto la verga debajo del pantal&oacute;n, abri&oacute; el cierre y sac&oacute; a mi mejor amigo de su escondite. Yo estaba anonadado viendo y sintiendo en mi polla los finos dedos de una de las mujeres m&aacute;s bellas que haya conocido. &ndash;Luc&iacute;a&hellip;- Suspir&eacute;, como cuando en soledad me tocaba del mismo modo en que ahora lo hac&iacute;a ella.<\/p>\n<p>Correspond&iacute; su inesperada acci&oacute;n colocando mis manos en su cadera, disfrutando de ese par de nalgas firmes y apretadas, mucho m&aacute;s ricas de lo que pude haber imaginado. Sent&iacute; c&oacute;mo la falda de Luc&iacute;a se apretaba deliciosamente en torno a sus formidables muslos. En ese momento, record&eacute; c&oacute;mo le hab&iacute;a &ldquo;jalado el pescuezo al ganso&rdquo; pensando precisamente en lo ricas que se ve&iacute;an las piernas el culo de Luc&iacute;a esa tarde en la cita con Hern&aacute;n.<\/p>\n<p>Me di media vuelta y Luc&iacute;a me recibi&oacute; con la misma cara de fogosidad que le hab&iacute;a visto antes con nuestro cliente, pero potenciada por su la sensualidad de su boquita entre abierta, su mirada concentrada en la m&iacute;a y el vaiv&eacute;n de los caireles oscuros de su cabello mene&aacute;ndose al ritmo con que su mano frotaba mi verga. Me acerqu&eacute; para besarla en los labios y entonces, mi torpeza me traicion&oacute;.<\/p>\n<p>-Hern&aacute;n te dej&oacute; con ganas &iquest;verdad?- Le pregunt&eacute;, pose&iacute;do por la lujuria del momento.<\/p>\n<p>En ese instante, el rostro de Luc&iacute;a, que segundos antes era la perfecta expresi&oacute;n de la excitaci&oacute;n femenina cambi&oacute; y solo vi decepci&oacute;n e ira en sus oscuros ojos.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; pendejo eres, Manuel- Me dijo con desprecio, al tiempo que soltaba mi pene y comenzaba a alisarse la ropa. -&iexcl;No me toques!- Grit&oacute; cuando quise abrazarla y me alej&oacute; firmemente con sus manos en mi pecho. &ndash;Ya dec&iacute;a yo que eras demasiado bueno.<\/p>\n<p>-Pero&hellip;- Me qued&eacute; sin palabras y con el pito de fuera frente a Luc&iacute;a.<\/p>\n<p>Ella agarr&oacute; sus cosas y volvi&oacute; a alejarme cuando intent&eacute; tocarla otra vez. &ndash;Vamos a dejar las cosas como est&aacute;n &iquest;Te parece?- Me dijo, completamente enojada &ndash;Haz de cuenta que esto nunca sucedi&oacute;.<\/p>\n<p>-Luc&iacute;a, por favor, perd&oacute;name, no quise ofenderte.<\/p>\n<p>-Pues lo hiciste &iquest;Qu&eacute; chingados te importa si Hern&aacute;n me dej&oacute; con ganas?- Me dijo, furiosa y ya sin siquiera voltear a verme.<\/p>\n<p>-Perd&oacute;n&hellip; Estaba tan caliente que dije la primera pendejada que me vino a la cabeza.<\/p>\n<p>-Te perdono- Respondi&oacute;, enfund&aacute;ndose de nueva cuenta en su armadura emocional. &ndash;Ya es tarde y no s&eacute; si mi hija est&aacute; dormida o se qued&oacute; como siempre, pegada a la computadora- Me respondi&oacute;, con su t&iacute;pico tono neutral al hablar -&iquest;Nos vamos ya? Si quieres te paso a dejar a tu casa. Es tarde.<\/p>\n<p>-Luc&iacute;a&hellip; Perd&oacute;name, en serio- Esta vez no dej&eacute; que escapara y la sujet&eacute; de los brazos cuando los interpuso entre nosotros.<\/p>\n<p>-Ya te dije que te perdono. Y tambi&eacute;n te dije que no me toques. Su&eacute;ltame pro favor&hellip; Y gu&aacute;rdate eso- Dijo, aludiendo a mi entristecido miembro, que todav&iacute;a colgaba fuera del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>La hab&iacute;a cagado. Nunca he tenido mucha habilidad con las mujeres, pero dejar ir as&iacute; la mejor oportunidad de mi vida, era algo realmente lamentable. Cada vez que le suplicaba a Luc&iacute;a que me perdonara, me dec&iacute;a que s&iacute;, y que ya no insistiera. No hab&iacute;a modo alguno de romper de nuevo con sus f&eacute;rreas defensas.<\/p>\n<p>No cruzamos palabra mientras dej&aacute;bamos todo listo para salir. Una vez que llegamos a la puerta del elevador y esperamos a que el aparato subiera por nosotros. Usando su tono de amabilidad, Luc&iacute;a me pregunt&oacute; entonces: -&iquest;Crees que afuera haga mucho fr&iacute;o?- Su pregunta, completamente impersonal no dejaba lugar a dudas, Luc&iacute;a me tratar&iacute;a de nuevo como a cualquier otro hombre de la oficina y saberlo me quemaba por dentro.<\/p>\n<p>Bajar&iacute;amos los siguientes 12 pisos en completo silencio si yo no hac&iacute;a algo al respecto. Luc&iacute;a se alejar&iacute;a definitivamente y aquella noche ser&iacute;a uno m&aacute;s de mis recuerdos para masturbarme.<\/p>\n<p>-&iquest;Alguna vez has presionado el bot&oacute;n de &ldquo;stop&rdquo; en un elevador en movimiento?- Le pregunt&eacute; cuando el ascensor comenz&oacute; el descenso, sin saber muy bien cu&aacute;l ser&iacute;a mi siguiente paso. El indicador en la puerta del aparato marcaba el piso 10.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a me mir&oacute;, con curiosidad en los ojos y solo movi&oacute; la cabeza para negar. &ndash;Bueno&hellip; Siempre hay una primera vez- le dije y presion&eacute; el bot&oacute;n rojo en el tablero.<\/p>\n<p>No sucedi&oacute; nada. Al menos, no con el elevador, que sigui&oacute; su descenso. Pero hab&iacute;a conseguido que Luc&iacute;a me sonriera de nuevo. &ndash;Eres un pendejo cuando te lo propones- me dijo, y el indicador del piso ya marcaba el 6.<\/p>\n<p>-A veces soy un pendejo hasta sin propon&eacute;rmelo. &iquest;Te cont&eacute; la vez que estuve a punto de estar con una chica que me encantaba y la cagu&eacute; por decir una pendejada?<\/p>\n<p>Luc&iacute;a se puso la mano en la boca y baj&oacute; la cara, para no mostrarme su risa y el elevador segu&iacute;a descendiendo, llegando al cuarto piso.<\/p>\n<p>-&iquest;Has escuchado lo que dicen de nosotros, Lalo?- Me pregunt&oacute; Luc&iacute;a, vi&eacute;ndome al fin y yo le dije que no, aunque claro que sab&iacute;a. Luc&iacute;a sigui&oacute; diciendo: -Pues muchas veces me pregunt&eacute;: &iquest;Y si en verdad fu&eacute;ramos m&aacute;s que compa&ntilde;eros? Manuel no es mal tipo y hasta es guapo. Luego, descubr&iacute; que me gustabas. Llevaba d&iacute;as pensando c&oacute;mo acercarme a ti. Hace tanto tiempo que no siento algo por alguien&hellip; y cuando finalmente me decido a ir por todo&hellip;<\/p>\n<p>-La cago- complet&eacute; su frase y el elevador lleg&oacute; a la planta baja. Se abrieron las puertas en el vest&iacute;bulo, a donde un solitario guardia hac&iacute;a su turno. El hombre nos mir&oacute; y salud&oacute; a Luc&iacute;a cuando sali&oacute; del elevador.<\/p>\n<p>-Creo que olvid&eacute; mis llaves- Dije, por buscar un pretexto por el que pudi&eacute;ramos demorar la partida. &ndash;Volver&eacute; a la oficina- Expres&eacute;, seguramente sonando como el rey de los pendejos, pero fue lo primero que se me ocurri&oacute; y yo deseaba con todas mis fuerzas que Luc&iacute;a diera media vuelta y subiera de nuevo conmigo.<\/p>\n<p>Ella me mir&oacute;, seguramente adivinando lo que yo pretend&iacute;a y luego de unos segundos de duda, decidi&oacute; volver sobre sus pasos &ndash;Te acompa&ntilde;o- Me dijo.<\/p>\n<p>-&iquest;Me vas a perdonar?- Insist&iacute; cuando las puertas del elevador se cerraron.<\/p>\n<p>-Ya te dije que s&iacute;. As&iacute; que, como me lo vuelvas a decir otra vez, te cacheteo &iquest;Me oyes? Ya me hartaste- Pero me lo dijo riendo, as&iacute; que no era mala se&ntilde;al.<\/p>\n<p>-No pienso darme por vencido. No esta vez.<\/p>\n<p>-&iquest;Y eso qu&eacute; quiere decir?<\/p>\n<p>Me abalanc&eacute; sobre Luc&iacute;a. -&iquest;Qu&eacute; haces?- Me pregunt&oacute;, resisti&eacute;ndose cuando intent&eacute; besarla en la boca, una y otra vez. Luc&iacute;a manoteaba y se revolv&iacute;a. Esta vez yo ir&iacute;a por todo, as&iacute; que ya no importaba nada<\/p>\n<p>Con algo de esfuerzo, logr&eacute; bajar mis manos hasta sujetarle las nalgas. Entonces ocurri&oacute; lo que podr&iacute;a jurar que fue un milagro, pues Luc&iacute;a dej&oacute; de forcejear y me rode&oacute; con una de sus piernas y se abraz&oacute; a mi cuello, gimiendo de fatiga por el forcejeo. -&iquest;Qu&eacute; haces?- Pregunt&oacute; de nuevo, pero ahora su voz acusaba su cachondez y cuando acomod&eacute; su cara frente a la m&iacute;a para besarle la boca, esta vez no dije nada y disfrut&eacute; por fin de sus labios, que me correspond&iacute;an con deseo y sent&iacute; la lengua de Luc&iacute;a lengua buscando la m&iacute;a.<\/p>\n<p>La respiraci&oacute;n de Luc&iacute;a era entrecortada y dejaba escapar unos gemiditos sumamente excitantes mientras la besaba y comenzaba a tocarla. Si Hern&aacute;n la hab&iacute;a dejado con ganas, yo estaba m&aacute;s que dispuesto a terminar el trabajo.<\/p>\n<p>Llegamos hasta nuestro piso, que sab&iacute;amos que estaba solo. Nos detuvimos para besarnos de nuevo en la antesala de las oficinas y Luc&iacute;a no solo se dejaba tocar, sino que ella misma llev&oacute; mis manos a acariciar sus pechos perfectos y deliciosos sobre su blusa de oficinista, hasta que ella misma se desabroch&oacute; los botones, luego el sost&eacute;n. Si a la vista sus hermosos pechos era una delicia, tocarlas y lamer sus rosados pezones fue toda una revelaci&oacute;n. Adivinaba que Luc&iacute;a era due&ntilde;a de un buen par de tetas, pero comprob&eacute; que eran m&aacute;s grandes de lo que hubiera pensado.<\/p>\n<p>Entramos a nuestro cub&iacute;culo abrazados, extendiendo un beso que llevaba al menos dos minutos sin interrumpirse. Luc&iacute;a se sent&oacute; en el escritorio, se subi&oacute; la falda hasta la cintura y cuando abri&oacute; las piernas, hizo a un lado su slip y yo me arrodill&eacute; frente a ella, contemplando su belleza, como la diosa que era. Me dispuse a comer el co&ntilde;ito afeitado que guardaban esos maravillosos muslos. &ndash;Qu&eacute; rico- murmur&oacute; Luc&iacute;a, cuando mi lengua encontr&oacute; su cl&iacute;toris. Su vagina estaba empapada de flujo y saliva cuando hice una pausa para quitarme el pantal&oacute;n, al tiempo que Luc&iacute;a deslizaba sus bragas hasta que quedaron en el piso. Acto seguido, se puso de pie y se dio media vuelta, ofreci&eacute;ndome sus nalgas, redondas, levantaditas, totalmente apetecibles y sin un gramo de grasa, una visi&oacute;n que demostraba que la mano de dios es capaz de alcanzar la perfecci&oacute;n en sus obras.<\/p>\n<p>-No&hellip; No&hellip; Espera- Me pidi&oacute; cuando, empinada contra el escritorio, aguardaba a que la penetrara. -&iquest;Lo vamos a hacer as&iacute;?<\/p>\n<p>-As&iacute; &iquest;c&oacute;mo?<\/p>\n<p>-Pues&hellip; Sin cond&oacute;n.<\/p>\n<p>-Solo si t&uacute; quieres.<\/p>\n<p>-No s&eacute; si quiero- Luc&iacute;a me mir&oacute; sobre su hombro con una expresi&oacute;n suplicante, cargada de erotismo. &ndash;&iquest;De verdad me lo vas a meter as&iacute;?- Repiti&oacute; y yo acerqu&eacute; mi glande a sus suaves labios vaginales, que sobresal&iacute;an ligeramente de su vulva.<\/p>\n<p>Ella mordi&oacute; su labio inferior, cerr&oacute; los ojos y asinti&oacute;, separando sus gl&uacute;teos con una mano en cada uno.<\/p>\n<p>Cuando la penetr&eacute;, Luc&iacute;a solt&oacute; un quejido como de cachorrita herida, que fue repitiendo conforme empec&eacute; a mover mi pene dentro de la tibia intimidad de su intimidad, mientras me sujetaba de sus senos. &iexcl;Qu&eacute; co&ntilde;o tan estrecho! Toda una delicia.<\/p>\n<p>Al sonido de sus formidables gl&uacute;teos golpeando contra m&iacute; en cada metida, se uni&oacute; el armonioso clamor de los gemidos de Luc&iacute;a. &ndash;Nos van a escuchar- dijo, alarmada, pero sin poder hacer gran cosa por evitar que la siguiera taladrando con fuerza, casi hasta hacerla gritar.<\/p>\n<p>-&iquest;Te preocupa que te escuchen?<\/p>\n<p>-S&iacute;- Repiti&oacute; un par de veces, entre los ruidos de sus gemidos.<\/p>\n<p>-Tranquila. En el edificio ya solo queda don Filem&oacute;n (el guardia) y no creo que te escuche hasta all&aacute; abajo.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a dej&oacute; de sentirse intimidada por el eco de sus quejidos mientras yo segu&iacute;a con un furioso mete y saque desde atr&aacute;s y cuando lleg&oacute; su primer orgasmo, tuvo que morder el dorso de su mano para no gritar.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta?- Le pregunt&eacute; cuando sent&iacute; que Luc&iacute;a llegaba a la cima de su cl&iacute;max.<\/p>\n<p>-&iexcl;Me encanta!- Respondi&oacute;, un instante antes de arquear su espalda, mientras parec&iacute;a no alcanzar a respirar de nuevo.<\/p>\n<p>-&iquest;Me dejar&iacute;as montarte?- Me pregunt&oacute; y yo, por supuesto, le dije que s&iacute;.<\/p>\n<p>Nos acomodamos en una silla. Recib&iacute; a Luc&iacute;a abierta de piernas de frente a m&iacute;, poniendo su culo a la disposici&oacute;n de mis manos y sus labios y sus tetas listas para recibir mi boca. Luc&iacute;a aceleraba a veces el ritmo con el que se clavaba en mi verga y hund&iacute;a su bello rostro en mi cuello al tiempo que su vagina y sus nalgas se apretaban una y otra vez delatando los orgasmos que experimentaba.<\/p>\n<p>-Me vas a matar de tanto venirme- me murmur&oacute; en el o&iacute;do, riendo como una adolescente que descubre el sexo por primera vez -&iquest;C&oacute;mo le haces para durar tanto?- Me pregunt&oacute;, hinchando mi orgullo.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en decirle la verdad, que me hab&iacute;a estado masturbando pensando en ella, pero no quise ofenderla si le dec&iacute;a el motivo de mi asombrosa duraci&oacute;n, as&iacute; que tan solo le respond&iacute; alardeando: &ndash;Puedo darte toda la noche, si quieres-<\/p>\n<p>-&iquest;En serio? No te creo- Me dijo, juguetona y lami&oacute; un par de veces mi oreja y mi cara. -&iquest;De verdad no me vas a dejar sentir tu lechita?- Su cadera comenz&oacute; a moverse de una forma infernal. Serpenteaba hacia adelante y hacia atr&aacute;s m&aacute;s que subir y bajar, haci&eacute;ndolo con un ritmo y movimientos dignos de una striper profesional -&iquest;De verdad no quieres hacerlo? &iquest;No quieres darme tu leche?- Pregunt&oacute;, al tiempo que plant&oacute; sus pies en el piso y me hizo hundir la cara entre sus senos &ndash;&iquest;Cu&aacute;nto m&aacute;s crees aguantar?- Me pregunt&oacute; con malicia retadora y clavando sus ojos en los m&iacute;os.<\/p>\n<p>-Dios m&iacute;o. C&oacute;mo te mueves- Le dije, presintiendo que el momento final se acercaba.<\/p>\n<p>-&iquest;Ya no aguantas, verdad?<\/p>\n<p>-No&hellip; Ya no- Alcanc&eacute; a contestarle, un segundo antes de que su vagina me hiciera explotar dentro de ella.<\/p>\n<p>-Ay, qu&eacute; rico siento tu semen, calientito- Iba diciendo Luc&iacute;a, gimiendo victoriosa, sabiendo que me hab&iacute;a vencido.<\/p>\n<p>Al terminar, nos marchamos a su casa. Luc&iacute;a quer&iacute;a pasar la noche conmigo y tambi&eacute;n le preocupaba que su hija estuviera sola. As&iacute; que llev&aacute;ndome a donde ella viv&iacute;a, podr&iacute;a hacer las dos cosas.<\/p>\n<p>A ninguno de los dos nos import&oacute; que tuvi&eacute;ramos que ir a trabajar al d&iacute;a siguiente y luego de que Luc&iacute;a se asegurara que su hija ya dorm&iacute;a en su habitaci&oacute;n, volvi&oacute; por m&iacute; a la sala, para llevarme de la mano a la otra rec&aacute;mara de su departamento. Tampoco nos import&oacute; que mi ex mujer se escandalizara cuando le llam&eacute; para decirle que esa noche yo &ldquo;saldr&iacute;a a divertirme&rdquo;.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a y yo pasamos lo que quedaba de la noche cogiendo como locos. A ella le encantaba ir arriba &ndash;Es que as&iacute; tengo muchos orgasmos- Me dijo, algo apenada por revelarme esa parte privada de su sexualidad.<\/p>\n<p>Junto a esa hermosa mujer, pas&eacute; una de las mejores noches de mi vida. Al salir de su habitaci&oacute;n por la ma&ntilde;ana, Luc&iacute;a me present&oacute; a su hija, quien estaba lista para ir a la escuela.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a (la hija) beb&iacute;a un vaso de jugo, sentada en la barra de la cocina cuando su madre y yo aparecimos frente a ella, sonrientes y tan satisfechos como pueden estarlo dos divorciados tras haber tenido una buena sesi&oacute;n de sexo.<\/p>\n<p>Lo que ocurri&oacute; en los a&ntilde;os siguientes, tambi&eacute;n es digno de ser rememorado, pero eso ser&aacute; en otro momento.<\/p>\n<p>Saludos, camaradas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mi segundo divorcio es un buen momento para ver la vida en retrospectiva. 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