{"id":21209,"date":"2019-07-10T01:18:49","date_gmt":"2019-07-10T01:18:49","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-07-10T01:18:49","modified_gmt":"2019-07-10T01:18:49","slug":"21209-desembarco-en-la-playa-del-lavachochos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/21209-desembarco-en-la-playa-del-lavachochos\/","title":{"rendered":"Desembarco en la playa del lavachochos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21209\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Salimos del cine. De la pel&iacute;cula no puedo opinar, puesto que Mario se pas&oacute; todo el tiempo acarici&aacute;ndome las tetas por encima de la camisa, incluso a veces metiendo una mano bajo mi sost&eacute;n despu&eacute;s de haber desabrochado un par de botones, y lo mismo el co&ntilde;o, adentr&aacute;ndose con sus dedos bajo mi falda y mis braguitas. Me puse muy caliente. As&iacute; que, una vez en la calle, le invit&eacute; a mi casa a dormir. Bueno, s&iacute;, a follar.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s traspasar el umbral de la puerta, Mario se aferr&oacute; a mi cuerpo, quiero decir, me abraz&oacute; estrechamente, abarc&oacute; con los labios toda mi boca, que invadi&oacute; con su lengua; s&oacute;lo se separ&oacute; varios cent&iacute;metros para poder sacarme la camisa por la cabeza, quitarme el sost&eacute;n y lamerme las tetas en todas direcciones, deteni&eacute;ndose en los pezones, que me parec&iacute;a que hasta los saboreaba. Yo contemplaba sus succiones y mi excitaci&oacute;n aumentaba, m&aacute;s, m&aacute;s. Al cabo, termin&eacute; por caer de rodillas ante Mario, y, teniendo su paquete hinchado ante mis ojos, no tuve m&aacute;s remedio que abrir la cremallera y liberar el enorme poll&oacute;n de su encierro; tomarlo del tronco con una mano y llev&aacute;rmelo a la boca para mamar de &eacute;l: &quot;Humm, humm&quot;; &quot;Aah, ooh, sigue, si-gue; &quot; Humm, humm&quot;. Mario se corri&oacute; en mi boca: un chorro de semen tibio y gelatinoso me inund&oacute; la dentadura.<\/p>\n<p>Alguno se preguntar&aacute;: y &iquest;qui&eacute;n es Mario, le comes la polla al primero que se te presenta?; no, no, no, &iexcl;faltar&iacute;a m&aacute;s!: Mario y yo &eacute;ramos novios, m&aacute;s o menos. Lo conoc&iacute; mientras hac&iacute;a tiempo para entrar a una biblioteca. Me fij&eacute; en &eacute;l: alto, fuerte, media melena revuelta; vest&iacute;a una camiseta roja de manga corta con el Le&oacute;n de Jud&aacute; seriegrafiado y un pantal&oacute;n vaquero muy gastado y calzaba sandalias negras de piel. Tocaba su m&oacute;vil. Miraba al frente. Volv&iacute;a a tocar su m&oacute;vil. Y una vez mir&oacute; al lado. Y all&iacute; estaba yo: u&ntilde;as de los pies pintadas de rojo sobresaliendo de mis chanclas playeras, pantaloncitos cortos vaqueros, camiseta de tirantes, labios pintados de rojo, cabello recogido en un mo&ntilde;o sobre la coronilla; en fin, yo. Mario me pregunt&oacute; algo, no recuerdo qu&eacute;, luego mi nombre, &quot;Mar&iacute;a&quot;, y se r&iacute;o. Luego coincidimos m&aacute;s veces. Luego me pidi&oacute; salir; luego nos acostamos. No me olvidar&eacute; mientras viva.<\/p>\n<p>Aquella vez fue en invierno. Mario a&uacute;n viv&iacute;a con sus padres, bueno, eso dec&iacute;a, yo no los vi, dec&iacute;a que eran muy ancianos y que alguien se ten&iacute;a que ocupar de ellos en ocasiones. Era invierno. Mario me sugiri&oacute; que le visitara, ya que ten&iacute;a inter&eacute;s en que leyera unas poes&iacute;as que hab&iacute;a compuesto; quer&iacute;a invitarme a merendar de paso. Le dije que s&iacute;, y me puse en camino. Estaba nublado y un viento de poniente muy desagradable hacia desear permanecer en casa, pero fui. Toqu&eacute; su porterillo y me abri&oacute; sin preguntar. Luego sub&iacute; al ascensor y di al timbre de su puerta. Mario me abri&oacute; enseguida, ataviado con una bata azul. &quot;Hola, Mar&iacute;a, entra, ponte c&oacute;moda&quot;, me dijo. Yo le di un beso en cada mejilla alz&aacute;ndome de puntillas y entr&eacute;. Ol&iacute;a a tabaco y a caf&eacute;, y el ambiente estaba caldeado. &quot;&iquest;Tu padre y tu madre?&quot;, pregunt&eacute;; &quot;Duermen&quot;, respondi&oacute;; &quot;&iquest;Tan pronto?&quot;, pregunt&eacute;; &quot;Les di unas pastillas&quot;, susurr&oacute; c&oacute;mplice. Entend&iacute; entonces que Mario se propon&iacute;a hacer algo conmigo que nunca antes me hab&iacute;a propuesto, y que nada ten&iacute;a que ver con la poes&iacute;a, o s&iacute;. &quot;Ven a mi cuarto, Mar&iacute;a, te voy a ense&ntilde;ar&#8230;&quot;; &quot;La polla&quot;, interrump&iacute;; &quot;S&iacute;&quot;, admiti&oacute; Mario.<\/p>\n<p>Entramos a su cuarto y nos metimos vestidos en la cama, bajo las mantas. Bueno, yo me hab&iacute;a quitado el abrigo y un jersey, pero, s&iacute;, iba vestida; Mario bajo la bata no llevaba nada. Esto &uacute;ltimo qued&oacute; claro cuando met&iacute; una mano en su entrepierna para calentarme. &quot;Mario, tu polla&quot;, dije, &quot;qu&eacute; dura est&aacute;&quot;. Empec&eacute; a bajar y subir el pellejo, acarici&eacute; el glande con la palma de la mano; Mario solt&oacute; un resuello. Despu&eacute;s Mario se incorpor&oacute;, se quit&oacute; la bata y buce&oacute; bajo los cobertores. Sent&iacute; c&oacute;mo desabrochaba mi falda, c&oacute;mo me sacaba las braguitas por los pies, y note la humedad de su boca en mi co&ntilde;o. &quot;O-ohh, Mario&quot;, gem&iacute;. Un dedo me penetraba mientras su lengua acariciaba arriba y abajo, a derecha e izquierda. Mario me estaba masturbando y lo hac&iacute;a requetebi&eacute;n. &quot;Mario, a-ahh, Mario&quot;, gem&iacute;a yo m&aacute;s fuerte, mi coraz&oacute;n latiendo fuerte, mi respiraci&oacute;n casi ahogada &quot;Aaahhh, &iexcl;o-oh!&quot;, me corr&iacute;. Entonces, Mario subi&oacute; sobre m&iacute; y me meti&oacute; la polla dura hasta el fondo. Yo me convulsionaba de placer, ya iba a correrme otra vez, me corr&iacute; otra vez. Mario tir&oacute; de mi sudadera hasta sac&aacute;rmela por la cabeza; quer&iacute;a ver mis tetas mientras se corr&iacute;a, mis tetas que se bamboleaban y vibraban como locas ante cada uno de sus empujes, que cada vez eran m&aacute;s violentos, m&aacute;s continuos, m&aacute;s&#8230; &quot;M&aacute;s, Mario, m&aacute;s&quot;; &quot;Ohh, ohh, &iexcl;oughh!&quot;: Mario eyacul&oacute;.<\/p>\n<p>Pero, vuelvo a aquel d&iacute;a del cine en que todav&iacute;a Mario y yo &eacute;ramos novios: esa noche fue la &uacute;ltima en que se la chup&eacute;. Un d&iacute;a de ese verano pas&oacute; algo que cambi&oacute; mi vida para siempre. Mario y yo hab&iacute;amos ido a la playa del Lavachochos a refrescarnos y a tomar el sol, cuando una embarcaci&oacute;n atestada de inmigrantes apareci&oacute; de improviso en paralelo a la costa y embarranc&oacute; en un roqueo cercano. Sus ocupantes saltaron al agua como empujados por un resorte; llegaron a la orilla. Mario, de inmediato, ech&oacute; mano a su mochila y sac&oacute; una pistola, que dispar&oacute; varias veces al aire. Los inmigrantes, asustados, volvieron al mar, algunos, otros siguieron a la carrera. &quot;&iexcl;Mario!&quot;, exclam&eacute;, &quot;&iexcl;para!&quot;; &quot;Es mi trabajo, monina&quot;, me dijo. Yo me interpuse entre &eacute;l y los inmigrantes. &quot;&iexcl;Qu&iacute;tate!&quot;, grit&oacute; Mario. Son&oacute; un disparo proveniente de otro lugar, y ca&iacute; sobre la arena.<\/p>\n<p>Hay noches en que sue&ntilde;o con ese d&iacute;a, y despierto sobresaltada. Me dijeron que me hirieron, que fue una bala perdida, que uno de los africanos me auxili&oacute; al instante y que a &eacute;ste fue al primero que detuvieron en cuanto qued&eacute; estabilizada. Ay, doctor Ahmed, le debo la vida.<\/p>\n<p>&quot;Ay, doctor Ahmed, t&oacute;queme el pecho, noto algo&#8230; como&#8230;&quot;; &quot;Querida, ya est&aacute; bien de la broma&quot;; &quot;Ay, doctor Ahmed, pues ya me he desnudado&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Hago el amor cada d&iacute;a con Ahmed. Su prestigio sube como la espuma en la ciudad. Estoy tan orgullosa de &eacute;l&#8230; Ahmed tiene la piel muy oscura; su polla es un ariete de &eacute;bano capaz de hacerme perder el sentido. Lo que m&aacute;s gracia me hace es ver cuando se la chupo su semen tan blanco pegado a mis labios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Salimos del cine. De la pel&iacute;cula no puedo opinar, puesto que Mario se pas&oacute; todo el tiempo acarici&aacute;ndome las tetas por encima de la camisa, incluso a veces metiendo una mano bajo mi sost&eacute;n despu&eacute;s de haber desabrochado un par de botones, y lo mismo el co&ntilde;o, adentr&aacute;ndose con sus dedos bajo mi falda y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9944,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-21209","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-erotismo-y-amor"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21209","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9944"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21209"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21209\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21209"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21209"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21209"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}