{"id":21213,"date":"2019-07-10T22:00:00","date_gmt":"2019-07-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-07-10T22:00:00","modified_gmt":"2019-07-10T22:00:00","slug":"21213-mariela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/21213-mariela\/","title":{"rendered":"Mariela"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21213\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>1. Nunca me ha gustado viajar en fin de semana fuera de la ciudad donde resido. Regularmente tiende a ser un fastidio debido a que es justamente en esos d&iacute;as cuando hay m&aacute;s demanda de vuelos y, por consiguiente, es m&aacute;s dif&iacute;cil el lidiar con la gente, las maletas, los espacios reducidos y en general el hecho de que te est&aacute;n robando los d&iacute;as en que te dedicas a descansar haciendo lo que se te pegue la gana.<\/p>\n<p>Pero al ser due&ntilde;o de una peque&ntilde;a compa&ntilde;&iacute;a de servicios, si tu cliente mas importante te dice que tienes que asistir a una reuni&oacute;n de emergencia, t&uacute; vas. Sin chistar.<\/p>\n<p>Aunque sea en s&aacute;bado a mediod&iacute;a. Aunque sea en la Ciudad de M&eacute;xico y se halle a miles de kil&oacute;metros de tu ciudad, t&uacute; vas.<\/p>\n<p>Y yo fui.<\/p>\n<p>Ah&iacute; estaba en el cuarto de hotel en las tempranas horas de la tarde, aburrido como un osti&oacute;n. Para colmo no hab&iacute;a temporada de futbol y toda la programaci&oacute;n que hab&iacute;a en los canales del hotel era competencia para ver que canal era el m&aacute;s aburrido.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a sed y en mi mente se dibuj&oacute; la imagen de un tarro sudoroso de cerveza con el l&iacute;quido &aacute;mbar y un poco de espuma en la cima. Lo sabore&eacute; en la mente y record&eacute; que, al registrarme, el encargado hab&iacute;a comentado que ten&iacute;an un restaurant bar anexo al hotel pero que estaba abierto al p&uacute;blico donde seguramente podr&iacute;a beber un par de ellas antes de que cerraran.<\/p>\n<p>Me puse unos jeans, una camisa deportiva y unos zapatos informales y baj&eacute; al citado bar. Era un lugar agradable, de luces tenues con el nombre en la entrada, Restaurant Bar del Sol. Me hizo recordar la canci&oacute;n Peor para el Sol de Sabina y sonre&iacute;. &ldquo;Todos los hombres con alma de depredador deber&iacute;amos escuchar esa canci&oacute;n al menos una vez por d&iacute;a&rdquo; pens&eacute; mientras entraba. El lugar estaba bastante m&aacute;s concurrido de lo que yo hab&iacute;a anticipado, sin estar a tope, tendr&iacute;a unos 40 o 50 comensales en total. De todos ellos, ella era la que resaltaba por encima del resto. Estaba sentada en uno de los taburetes de la barra, haci&eacute;ndole el amor a una bebida que llevaba abstra&iacute;damente a sus labios y la beb&iacute;a con lentitud. Usaba una minifalda negra y una ligera blusa roja, su atuendo era demasiado atrevido para ser una mujer puritana y quiz&aacute; un poquito conservador para ser una puta. Al menos de las que cobran. Era lo que se dice un bomb&oacute;n apetecible y lo justo para un viernes por la noche.<\/p>\n<p>Era morena clara, con unas piernas preciosas y una sonrisa que derramaba sensualidad, de labios carnosos, y una abundante cabellera oscura, una sonrisa que seguramente ocultaba un buen cumulo de pasiones y secretos que no deben dejarse libres antes de las ocho de la noche. Era bajita, sus pies descansaban sobre el taburete y se balanceaban de una manera r&iacute;tmica y, hasta cierto punto, sensual. &ldquo;Como si le estuviera haciendo el amor al taburete&rdquo; pens&eacute; mientras me acercaba a ella tratando de lucir mi mejor sonrisa de conquistador.<\/p>\n<p>A mis 45 a&ntilde;os me sent&iacute;a bien conservado y con la suficiente prestancia para jugar el juego de la seducci&oacute;n sin tener ning&uacute;n tipo de complejos. Mis sienes canas y mi mirada madura eran parte del paquete que ten&iacute;a por ofrecer y lo aceptaba como tal. Mi experiencia en las lides amorosas era un plus para aquellas mujeres que estaban dispuestas a pasar una noche conmigo. O varias.<\/p>\n<p>&#8211; Hola, buenas noches. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &ndash; Dije sonriendo. Ella volte&oacute; a verme sin despertar mayor inter&eacute;s en su mirada.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, gracias. Ac&aacute; tratando de hacer que esta tarde de viernes valga la pena. &ndash; Dijo tomando un nuevo trago a su bebida.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te puedo invitar una bebida?<\/p>\n<p>&#8211; Si quieres y te apetece no te quito la intenci&oacute;n. &ndash; Dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Me llamo Jaime, mucho gusto. &ndash; Dije extendiendo mi mano.<\/p>\n<p>&#8211; Mis amigos me dicen Mariela. &ndash; Dijo extendiendo la suya. Su saludo fue firme pero femenino. Su mano delicada se sent&iacute;a bien en la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Mucho gusto, Mariela. &iquest;Te puedo preguntar porqu&eacute; est&aacute;s sola esta noche?<\/p>\n<p>&#8211; No estoy sola. Vine con mi marido. &ndash; Dijo sonriendo. Mi sonrisa se acalambr&oacute; y mi brazo se qued&oacute; a medio camino de hacerle una se&ntilde;a al cantinero.<\/p>\n<p>&#8211; Disculpa&hellip; no sab&iacute;a que ven&iacute;as acompa&ntilde;ada&hellip; &#8211; Me sent&iacute; como un est&uacute;pido sin saber qu&eacute; decir.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y ese peque&ntilde;o detalle te va a prevenir de que completes todo este acto de seducci&oacute;n? &ndash; Me dijo gui&ntilde;ando un ojo y girando el taburete hacia m&iacute;. Al hacer esto, su minifalda se levant&oacute; y logr&eacute; mirar una rica mata de vellos entre sus piernas. Me pareci&oacute; que no tra&iacute;a ropa interior y mi verga dio un bote dentro de mis jeans.<\/p>\n<p>&#8211; No, es que no quiero que tu marido&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Acaso lo ves por aqu&iacute;? &ndash; Dijo volteando a ver hacia el resto del lugar. &#8211; Te doy cinco minutos para que me convenzas de que vale la pena tener tu compa&ntilde;&iacute;a. Cinco minutos. &ndash; Una vez dicho esto, levant&oacute; su vaso vac&iacute;o hacia el cantinero, haciendo la se&ntilde;a de que le trajera otro trago.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gusta la infidelidad? &ndash; Pregunt&eacute; aun desconcertado.<\/p>\n<p>&#8211; Depende de lo que llames infidelidad. &ndash; Dijo e hizo una pausa. Yo permanec&iacute; en silencio esperando el resto de la explicaci&oacute;n. &ndash; Si para ti, eso es enga&ntilde;ar a tu pareja, no, no me gusta. El matrimonio debe basarse en la confianza mutua, si no se lo lleva la chingada en un dos por tres.<\/p>\n<p>&#8211; Y que otra cosa puede significar? &ndash; Dije tratando de recuperar un poco de mi aplomo.<\/p>\n<p>&#8211; El acto de estar con otras personas que no sean tu pareja. &ndash; Dijo acercando sus labios a mi o&iacute;do en un susurro. Su perfume inund&oacute; mi nariz, era un olor delicioso y sensual.<\/p>\n<p>&#8211; Entonces ese&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Cuatro minutos. Te quedan cuatro minutos. &ndash; dijo se&ntilde;alando su reloj en la mu&ntilde;eca izquierda. Al decir esto, tom&oacute; el vaso que el cantinero le ofrec&iacute;a. &ndash; El se&ntilde;or paga. &ndash; Dijo, se&ntilde;alando hacia mi. Yo asent&iacute; y el cantinero se retir&oacute; en silencio haciendo la se&ntilde;a de que llevar&iacute;a la cuenta.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Entonces ese es el concepto que si te gusta? &ndash; dije y tom&eacute; su mano en un gesto que la tom&oacute; por sorpresa, pero despu&eacute;s de verme un momento, decidi&oacute; no retirarla, aun.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, hay muchas cosas que me gustan, ser&iacute;a demasiado tonto poner todo lo que me gusta en usa sola oraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; A mi me gusta una mujer que me sorprenda, que me ayude a sacar los deseos mas profundos que un hombre puede tener&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Y que deseo puede tener un hombre que no sea meter el pene en una vagina&hellip;?<\/p>\n<p>&#8211; O una boca. &ndash; Le interrump&iacute; viendo descaradamente sus labios carnudos y apetitosos.<\/p>\n<p>&#8211; O tal vez otros lugares. &ndash; Dijo sonriendo incitantemente.<\/p>\n<p>&#8211; Tal vez. &ndash; Dije llamando con mi brazo al cantinero.<\/p>\n<p>Ella guard&oacute; silencio en lo que el adusto empleado se acercaba a nosotros.<\/p>\n<p>&#8211; De qu&eacute; cervezas tienes? &ndash; Pregunt&eacute;. El hombre se&ntilde;al&oacute; el otro extremo de la barra donde estaban las cervezas de tarro. Era una hilera de cinco o seis dispensadoras.<\/p>\n<p>En un impulso, me inclin&eacute; para tener una mejor visi&oacute;n de los dispensadores, dejando mi cuerpo encima de la ardiente morena. Empec&eacute; a enumerar las diferentes marcas mientras mi mano se deslizaba por debajo de su minifalda hasta lograr tocar su vagina con mis dedos. Como sospechaba, no tra&iacute;a bragas y la mancha oscura que se miraba desde mi posici&oacute;n era una bundante mata de vellos ensortijados y h&uacute;medos. No supe si estaba excitada por nuestra conversaci&oacute;n o ya estaba caliente de por si, pero me agrad&oacute; notar que, aunque se sorprendi&oacute; al inicio, aguant&oacute; estoicamente el avance de mi mano sin perder la sonrisa y con el vaso de bebida, una paloma, firmemente sujeta en su mano. Tard&eacute; una eternidad en decidirme en escoger una marca mientras la dedeaba de lo lindo sin que el cantinero, ni los dem&aacute;s concurrentes se dieran cuenta. Al final escog&iacute; una Pac&iacute;fico ante la mirada impaciente del cantinero.<\/p>\n<p>&#8211; Vaya con el atrevido. &ndash; Dijo Mariela. &ndash; Creo que deber&iacute;a ruborizarme. &ndash; remat&oacute; mientras me gui&ntilde;aba el ojo.<\/p>\n<p>&#8211; Hay deseos que no tienen que ver s&oacute;lo con el pene, hermosa. &ndash; le dije a mi vez, mientras metia mi dedo con su olor en mi boca y le gui&ntilde;aba el ojo discretamente.<\/p>\n<p>&#8211; Al final solo se trata de meter algo en algo. &ndash; Dijo Mariela girando de nuevo su taburete hacia la barra.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que meter algo en algo es el justo premio de lograr que las pasiones se alineen, lo importante es el pre&aacute;mbulo. Lo que nos lleva hasta ah&iacute;. &ndash; Dije, tratando de sonar filos&oacute;fico sin ser pomposo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Como atacar a una mujer sin permiso? &ndash; Dijo Mariela con su rostro alejado de mi.<\/p>\n<p>&#8211; Como indagar que es lo que hace que una mujer se prenda y excite, as&iacute; como estas t&uacute; excitada ahora. &ndash; Dije en mi defensa.<\/p>\n<p>Mariela le dio un nuevo trago a su bebida, la contempl&oacute; a contraluz y finalmente volte&oacute; a verme.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; es lo que t&uacute; quieres, Jaime? &#8211; Dijo volteando finalmente a verme.<\/p>\n<p>&#8211; Tratar de ver a donde nos lleva la no&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Deja las palabras baratas para otro tipo de mujeres, s&oacute;lo te di cinco minutos y ya van cuatro.<\/p>\n<p>&#8211; Hacerte el amor. &ndash; Dije tratando de sonar seguro de mi mismo.<\/p>\n<p>&#8211; Eso no es algo que se logre en una noche, cari&ntilde;o. En una noche se puede agasajar, besar, cachondear, coger, mamar, hasta dar por el culo, pero hacer el amor requiere mucho mas que un simple acost&oacute;n de una noche.<\/p>\n<p>&#8211; Entonces quiero cogerte. Meterte la verga en esa rajita deliciosa y hacerte venir unas cuantas veces para ganarme el derecho de venirme en ti&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Muy bien, por all&iacute; hubieras empezado. Me molestan los hombres que no saben decir lo que quieren y se andan por las ramas para llegar al guayabo.<\/p>\n<p>&#8211; Me dio risa su ocurrencia y su juego de palabras. Era una mujer ardiente, inteligente y seductora, adem&aacute;s de guapa. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s pod&iacute;a pedir adem&aacute;s de que no hubiera llegado acompa&ntilde;ada de su marido?<\/p>\n<p>&#8211; Muy bien. Perm&iacute;teme un momento. &ndash; Dijo e hizo una se&ntilde;al hacia el fondo del bar.<\/p>\n<p>Un se&ntilde;or de unos treinta y cinco a&ntilde;os, moreno, sonriente, se acerc&oacute; a nosotros hasta quedar junto a Mariela. Ella le tom&oacute; con confianza su brazo y le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Amor, el se&ntilde;or se llama Jorge y me invit&oacute; un trago.<\/p>\n<p>&#8211; Mucho gusto, Jorge, &#8211; Dijo extendiendo su mano para estrecharme la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; No, me llamo, Jaime. Mucho gusto. &ndash; Dije a mi vez. Me sent&iacute;a un poco desubicado, pero sonre&iacute; de la misma forma.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, como sea. Resulta que Jaime, me meti&oacute; la mano entre las piernas y me estuvo acariciando mi raja peluda mientras ped&iacute;a una cerveza. &ndash; dijo Mariela con la misma seriedad como si estuviera dando el estado del tiempo.<\/p>\n<p>Sent&iacute; que me puse de varios colores al mismo tiempo. Aquello era de lo m&aacute;s ins&oacute;lito y me qued&eacute; esperando el pu&ntilde;o del esposo de Mariela en mi cara, o una sarta de improperios por mi atrevimiento. El s&oacute;lo sonri&oacute; y dirigi&eacute;ndose a su esposa le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y te gust&oacute;?<\/p>\n<p>&#8211; No puedo decir que me desagrad&oacute;. Fue excitante e inesperado. Me gusta lo excitante e inesperado. &ndash; Dijo Mariela acariciando el brazo de su marido.<\/p>\n<p>&#8211; Asi le dicen a tus puter&iacute;as ahora. &ndash; Dijo el marido.<\/p>\n<p>&#8211; Jajaja, si tu lo dices cielo. Como ves, &iquest;te gustar&iacute;a que Jorge nos hiciera compa&ntilde;&iacute;a?<\/p>\n<p>&#8211; Jaime&hellip; &#8211; Correg&iacute;. Ella pareci&oacute; no escucharme.<\/p>\n<p>&#8211; Si a ti no te molesta, a m&iacute; tampoco coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, Jorge. Solo queda una &uacute;ltima pregunta. Si la contestas bien, tu nos dices que tienes en mente.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Cu&aacute;l es esa pregunta?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te molesta hacerlo sin cond&oacute;n?<\/p>\n<p>&#8211; Creo que no. &ndash; Dije. Por lo regular eran las mujeres las que insist&iacute;an con el cond&oacute;n por aquello de mas vale prevenir que amamantar. &#8211; No me desagrada hacerlo sin cond&oacute;n. Creo que lo disfruto m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, entonces qu&eacute; tienes en mente. &ndash; Dijo Mariela.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, yo tengo una habitaci&oacute;n en este hotel. &iquest;Qu&eacute; les parece si subimos una botella a mi cuarto y nos ponemos de acuerdo?<\/p>\n<p>&#8211; Para coger?<\/p>\n<p>&#8211; Para cualquier cosa menos hacer el amor. &ndash; Dije acariciando su pierna.<\/p>\n<p>&#8211; Entonces gu&iacute;anos a tu guarida, tigre.<\/p>\n<p>Y sin decir nada m&aacute;s, se levant&oacute; y empez&oacute; a caminar hacia la salida con un paso lento y sensual, haciendo que sus caderas navegaran entre el mar de gente que iba entrando al bar y que invariablemente volteaban a verla para admirar esas bonitas piernas y ese atuendo de puta o en su caso, de ama de casa caliente en viernes por la noche.<\/p>\n<p>&ldquo;Me han tra&iacute;do hasta aqu&iacute; tus caderas, no tu coraz&oacute;n&rdquo; tarare&eacute; en silencio mientras le segu&iacute;a haciendo una se&ntilde;a al marido una vez que le di el n&uacute;mero de habitaci&oacute;n al cantinero.<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p>Una vez que pedimos un servicio a la habitaci&oacute;n, tequila, soda de toronja y hielos, as&iacute; como un 12 de cervezas, subimos a mi habitaci&oacute;n que se hallaba en el piso 8 del hotel. Era un bonito hotel con amplias habitaciones y pasillos alfombrados, ubicado en el Centro Hotelero de Santa Fe, ya en el Estado de M&eacute;xico. Mi habitaci&oacute;n ten&iacute;a un balc&oacute;n que daba hacia la calle principal de donde se escuchaba ya el jolgorio de la vida nocturna, risas, sonidos de claxon y una que otra mentada de madre.<\/p>\n<p>Como una ni&ntilde;a peque&ntilde;a, Mariela fue directo al balc&oacute;n asom&aacute;ndose para poder ver a los transe&uacute;ntes 8 pisos debajo de ella. Al agacharse, sin darse cuenta, o tal vez d&aacute;ndose cabal cuenta de lo que hac&iacute;a, nos dio un espect&aacute;culo a su esposo y a mi, de sus ricas piernas, terminando en su rica raja peludita cuyos labios apetitosos se apretaban golosamente en medio de sus piernas. Me acerqu&eacute; a donde se hallaba para admirar el panorama tambi&eacute;n y aprovech&eacute; para tomarla de la cintura, como si la protegiera de una eventual ca&iacute;da, aunque mi intenci&oacute;n era m&aacute;s bien tocar ese cuerpo tan rico que se ofrec&iacute;a ante nosotros. Ella sigui&oacute; absorta mirando a la calle mientras apuntaba con su dedo, hacia la esquina donde iban caminando una pareja de homosexuales con una vestimenta extravagante.<\/p>\n<p>Poco a poco, mi mano bajo por la parte de atr&aacute;s de su falda, explorando su trasero firme hasta detenerse al final de ella, donde sent&iacute; el h&uacute;medo contacto de su rajita. Con mi dedo coraz&oacute;n empec&eacute; a rozar toda la extensi&oacute;n de esos labios vaginales abultados y sent&iacute; c&oacute;mo su cuerpo se tensaba ligeramente sin abandonar la posici&oacute;n en la que se encontraba.<\/p>\n<p>Lentamente la fui penetrando con mi dedo y empec&eacute; un rico mete-saca, mirando hacia la calle al igual que ella. Nadie que nos pudiera ver podr&iacute;a sospechar lo que hac&iacute;a con ella a excepci&oacute;n, claro est&aacute; de su esposo que nos contemplaba desde el interior de la habitaci&oacute;n. Ella respondi&oacute; moviendo sus nalgas hacia m&iacute;, tratando de sincronizar su movimiento con el m&iacute;o al a vez que abr&iacute;a m&aacute;s sus piernas para facilitar mi movimiento. Cuando lo logr&oacute;, de sus labios escap&oacute; un largo suspiro que hizo que mi verga se pusiera en estado de alerta, lista para la batalla. As&iacute; estuvimos un buen rato hasta que sus gemidos se hicieron mas intensos y sus movimientos mas fren&eacute;ticos. Cuando sent&iacute; que estaba a punto de venirse, saqu&eacute; mi mano, me hinqu&eacute; ante ella y met&iacute; mi cabeza entre sus piernas abiertas para rozar su rajita abultada y mojada con mi lengua. Estaba abierta ante mi como una fresca almeja, destilando jugos que ca&iacute;an golosamente en mi boca abierta. Ella se inclin&oacute; a&uacute;n mas y pude finalmente rozar sus labios vaginales con mis labios y mi lengua en un beso deliciosamente sexual. Me dediqu&eacute; a lamer su cl&iacute;toris con maestr&iacute;a y lograba escuchar sus gemidos a pesar de tener mi cabeza presa entre sus temblorosas piernas. Seguramente las personas que caminaban a un lado del hotel podr&iacute;an o&iacute;rla teniendo una rica sesi&oacute;n de sexo oral pr&aacute;cticamente al aire libre.<\/p>\n<p>Cuando sent&iacute; que ya hab&iacute;a recibido suficiente de mi lengua, y consciente de que su rajita era un charco lleno de sus jugos y mi saliva, empec&eacute; a rozar su cl&iacute;toris con mi dedo mientras segu&iacute;a rozando su vulva con mi lengua y eso fue todo lo que necesit&oacute; para que estallara en un orgasmo de antolog&iacute;a, mi boca recibi&oacute; una cantidad de l&iacute;quido caliente, y oloroso que parec&iacute;a que estaba orinando mas que alcanzando el cl&iacute;max.<\/p>\n<p>&ldquo;Cabr&oacute;n, me matas, me vengo, me veng, ahhh&rdquo; &ndash; grit&oacute; mientras se convulsionaba y apretaba a&uacute;n mas mi cabeza entre sus piernas.<\/p>\n<p>Dej&eacute; mi lengua vagar por toda la extensi&oacute;n de su rajita hasta que sent&iacute; que ya estaba mas relajada y, a rega&ntilde;adientes, me retir&eacute; de ese para&iacute;so mojado y excitado que hab&iacute;a devorado con gusto.<\/p>\n<p>As&iacute; como estaba, me baj&eacute; los jeans y mi ropa interior y puse mi glande en la entrada de su rajita. Mariela brinc&oacute; de gusto al sentir la presencia de mi pene buscando abrirse camino entre los pliegues de su vagina. Estaba completamente abierta y no tuve dificultad en entrar y cog&eacute;rmela. Se sent&iacute;a delicioso, entrar con un ritmo semi lento mientras ella se balanceaba en el barandal del balc&oacute;n. Gir&eacute; la cabeza y vi que su marido se hab&iacute;a sacado la verga y se la jalaba pausadamente mientras nos ve&iacute;a sin perder detalle de la cogida que le estaba dando a su esposa.<\/p>\n<p>Cog&iacute; sus senos por detr&aacute;s por encima de su delgada blusa, eran peque&ntilde;os pero firmes y ten&iacute;an sus pezones erguidos y duros tambi&eacute;n. Tome nota mental de que tambi&eacute;n los chupar&iacute;a mas tarde y sent&iacute; que mis huevos empezaban a dar aviso de una venida inminente. Le acarici&eacute; y empec&eacute; a cogerla mas r&aacute;pido y mas profundamente, a lo que ella reaccion&oacute;, empujando sus nalgas hacia mi para hacer mas profunda la penetraci&oacute;n. De nueva cuenta empez&oacute; a gemir con peque&ntilde;os gritos que pod&iacute;an se o&iacute;dos hasta la calle si alguien estuviera atento a nosotros. Pienso que eso tambi&eacute;n era parte de la excitaci&oacute;n que sent&iacute;amos ambos, de hacerlo tan cerca de la multitud y a la vez tan lejos.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a mi pene ya a punto de explotar dentro de ella y la cog&iacute; de la cintura para prepararme. Estaba aguantando lo mas que pod&iacute;a para ver si ella lograba tener otro al mismo tiempo o antes que yo cuando&hellip;<\/p>\n<p>Tocaron a la puerta. &ldquo;Maldici&oacute;n&rdquo; pens&eacute; para m&iacute; mismo. &ldquo;Alguien se quej&oacute; con el hotel&rdquo;.<\/p>\n<p>De mala gana me sal&iacute; de la rajita tan rica de Mariela, me levant&eacute; los jeans como pude y fui a la puerta, ya resignado a encontrarme con un administrador de gesto hosco para cuestionarme por los ruidos y cuando abr&iacute; la puerta,<\/p>\n<p>Era el botones del hotel que tra&iacute;a las bebidas que hab&iacute;amos pedido. No supe si el suspiro que di fue de alivio o de resignaci&oacute;n ante el hecho de que me hab&iacute;a perdido de una super corrida en esa cuevita mojada que hab&iacute;a dejado con asuntos pendientes en el balc&oacute;n.<\/p>\n<p>El botones, un muchacho de unos 25 a&ntilde;os, delgado y alto, con cara de timidez pero ojos perspicaces, se qued&oacute; viendo a Mariela, que nos ve&iacute;a desde el fondo de la habitaci&oacute;n, a&uacute;n con su minifalda y su blusa desarreglada por mi toqueteo. Con seriedad, puso los vasos, el hielo en la hielera, los refrescos y la cerveza en la mesita de centro de la habitaci&oacute;n y finalmente me dio a firmar un recibo que tom&eacute; y dej&eacute; sobre la misma mesa.<\/p>\n<p>En todo este proceso, el joven no le quitaba la vista de encima a Mariela. Su esposo estaba del otro lado de la habitaci&oacute;n fuera del campo de visi&oacute;n del botones.<\/p>\n<p>&#8211; Muchas gracias. &ndash; Le dije una vez que hubo terminado. &ndash; Ahora, para la propina tienes dos opciones.<\/p>\n<p>El muchacho me vio con cara de desconcierto, sin saber qu&eacute; decir.<\/p>\n<p>&#8211; Te puedo dar una propina de 100 pesos, o &iquest;prefieres que nuestra amiga te de una rica mamada?<\/p>\n<p>El muchacho me mir&oacute; sorprendido y volte&oacute; a ver a Mariela, a la vez que yo lo hac&iacute;a. Si esto la sorprendi&oacute;, no dio el menor indicio de que as&iacute; fuera y sigui&oacute; sonriendo esa sonrisa cachonda que tanto me agradaba.<\/p>\n<p>&#8211; No entiendo se&ntilde;or&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; No hay nada que entender, muchacho. O cien pesos o la mamada pero tienes 10 segundos para decidirte. &ndash; Le dije mientras tomaba la cartera para sacar el billete.<\/p>\n<p>&#8211; La mamada. Quiero que me la mame. &ndash; Dijo apurado y temeroso de que se hubieran agotado los 10 segundos.<\/p>\n<p>&#8211; Mariela, ya sabes que hacer. Dije haci&eacute;ndome a un lado para que se acercara al joven. &ndash; Te recomiendo que te vayas bajando el pantal&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>Mariela, obediente, se acerc&oacute; al joven y le abri&oacute; el pantal&oacute;n del uniforme, hinc&aacute;ndose frente a &eacute;l, le baj&oacute; su truza y, como un resorte, salt&oacute; su verga como si tuviera vida propia apuntando a la cara de Mariela como si se estuviera ofreciendo como voluntario para su felaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La chica tom&oacute; el pene del muchacho, ya completamente erecto y lo acarici&oacute; con su mano en un suave movimiento. Era un pedazo de buen tama&ntilde;o, no estaba circuncidado y se agitaba en su experta mano. El joven la ve&iacute;a con una mezcla de temor, sorpresa y excitaci&oacute;n sin saber a&uacute;n qu&eacute; hab&iacute;a hecho bien para merecer tan rico premio.<\/p>\n<p>Mariela se meti&oacute; la verga del joven en la boca, y con una gran delicadeza, fue devor&aacute;ndolo mientras le daba delicadas chupadas al glande. Finalmente, el botones cerr&oacute; los ojos y se dej&oacute; llevar por esa excitante emoci&oacute;n de una mamada inesperada.<\/p>\n<p>Poco a poco, Mariela fue intensificando su movimiento a la vez que acariciaba los huevos del muchacho, su cabello alborotado, sus ojos semicerrados y ese gesto de puta en celo, eran un poema er&oacute;tico. Era una excelente mamadora y mi verga se empez&oacute; a poner dura de nuevo.<\/p>\n<p>Me puse detr&aacute;s de ella y empec&eacute; a acariciar sus tetas de nuevo. Me fascinaba sentirlas en mis manos, como dos peque&ntilde;as palomas temblorosas que se agitaban al contacto de mis manos. Pellizqu&eacute; levemente sus pezones y volte&oacute; a verme en un gesto de aprobaci&oacute;n aun sin soltar la verga del afortunado botones.<\/p>\n<p>Lentamente le empec&eacute; a desabotonar la blusa hasta que finalmente se la quit&eacute; por completo. Sus pezones estaban duros, parados, excitados. Si no estuviera comi&eacute;ndose la verga de nuestro amigo, me hubiera lanzado a devor&aacute;rselas ah&iacute; mismo.<\/p>\n<p>De pronto el botones empez&oacute; a gemir de manera incontrolable abriendo los ojos enormemente. Fue el tiempo suficiente para quitar mis manos de sus senos, antes de que explotara en una venida brutal en su boca, de la comisura de sus labios empez&oacute; a caer su semen en las tetas que segundos antes estaba acariciando yo.<\/p>\n<p>Mariela dej&oacute; unos segundos mas el pene en su boca, asegur&aacute;ndose de que no perd&iacute;a nada de la acci&oacute;n hasta que el muchacho se calm&oacute; y dej&oacute; de temblar. La chica le dio una &uacute;ltima chupada a todo el tronco y el glande antes de dejarlo libre finalmente. Lo vio con ojos de deseo y le dedic&oacute; una ligera sonrisa.<\/p>\n<p>El joven se volvi&oacute; a acomodar su pantal&oacute;n y d&aacute;ndole un apresurado &ldquo;gracias&rdquo; se lanz&oacute; en pos de la puerta junto con el carrito de servicio vac&iacute;o.<\/p>\n<p>Una vez en la puerta, lo acompa&ntilde;&eacute; y le di los cien pesos de propina gui&ntilde;&aacute;ndole el ojo.<\/p>\n<p>&#8211; Muy bien. Aqu&iacute; no pas&oacute; nada. &iquest;Est&aacute; claro?<\/p>\n<p>&#8211; Si se&ntilde;or. Pierda cuidado.<\/p>\n<p>&#8211; Si tienes un compa&ntilde;ero que quiera venir a ver como est&aacute; la fuga del ba&ntilde;o en una o dos horas, dile para que est&eacute; listo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Cual fuga del ba&ntilde;o? &ndash; Dijo el botones, perplejo.<\/p>\n<p>&#8211; La&hellip; fuga&hellip; del&hellip; ba&ntilde;o. &ndash; Dije gui&ntilde;&aacute;ndole el ojo de nuevo.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, claro. Entiendo. &ndash; Dijo y se march&oacute;.<\/p>\n<p>Mariela estaba acostada en la cama para cuando me di la vuelta. Su marido le chupaba las tetas con diligencia, limpiando la leche del muchacho. Ella ten&iacute;a aun puesta su minifalda y me acerqu&eacute; tom&aacute;ndola de la cintura para quit&aacute;rsela junto con sus altos zapatos de tac&oacute;n. En un dos por tres, estaba completamente desnuda y a nuestra merced.<\/p>\n<p>Me met&iacute; entre sus piernas le empec&eacute; a comer de nueva cuenta su rajita. En esta posici&oacute;n era mucho mas f&aacute;cil para mi hacerlo ya que se abr&iacute;a ante mi cuando abri&oacute; sus piernas por completo. Su vagina rozada se ve&iacute;a completamente expuesta y empec&eacute; a chuparla con diligencia. Voltee a verlos y su esposo hab&iacute;a terminado de limpiarla. Estaban enfrascados en un ardiente beso, seguramente degustando los restos de semen que le hubiera podido quedar en su boquita mamadora.<\/p>\n<p>La acomod&eacute; en el borde de la cama mientras me quitaba el pantal&oacute;n y la ropa interior de nuevo y de un empuj&oacute;n la volv&iacute; a penetrar. La posici&oacute;n no era ideal porque ten&iacute;a que doblar las rodillas para estar justamente a su altura y no quer&iacute;a acostarme encima de ella para no estar tan cerca a su marido. Como pude me acomod&eacute; y empec&eacute; a cogerla entrando lo mas profundo que mi postura lo permit&iacute;a. Ten&iacute;a los huevos hinchados por causa de tanta excitaci&oacute;n y necesitaba desahogarme. Su esposo se quit&oacute; finalmente y me acost&eacute; encima de ella en la posici&oacute;n de misionero mientras continuaba penetr&aacute;ndola sin misericordia.<\/p>\n<p>Nuestros rostros quedaron a unos cent&iacute;metros y escuch&eacute; sus jadeos y gemidos como m&uacute;sica celestial. En un impulso, me acerqu&eacute; a su boca y le di un beso largo y profundo con mi lengua buscando la suya con desesperaci&oacute;n. Estaba consciente de que era la misma boca que hab&iacute;a recibido una carga brutal de semen hacia apenas unos minutos, pero no me import&oacute; y segu&iacute; atacando su lengua con la m&iacute;a mientras segu&iacute;a cogi&eacute;ndola con un bamboleo delicioso.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Est&aacute;s gozando, putita? &ndash; Le dije con una voz gutural cargada de deseo.<\/p>\n<p>&#8211; Hmmm. Si. &ndash; Gimi&oacute; ella.<\/p>\n<p>&#8211; D&iacute;melo. Dime que te gusta que te coja. Me encanta que te portes como puta en la cama.<\/p>\n<p>&#8211; Ahh, si dame esa verga, cabr&oacute;n. Me encanta que me cojas, ahh, que rico., que rico.<\/p>\n<p>&#8211; As&iacute; me gusta. &iquest;Quieres que me venga dentro de ti?<\/p>\n<p>&#8211; Sii, por favor, quiero sentir tu lechita caliente en mi, d&aacute;mela toda, por favor, me vengo&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Yo tambi&eacute;n. Dije. Era casi como un rugido o gemido. Estaba ardiendo y mis huevos ped&iacute;an, imploraban alivio. Ella se convulsion&oacute; en mis brazos cuando empec&eacute; a chupar su pez&oacute;n con desesperaci&oacute;n<\/p>\n<p>&#8211; Ayy cabr&oacute;n me vengo, me vengo&hellip; Agggggghhh<\/p>\n<p>En un concierto de gemidos, nos vinimos los dos al mismo tiempo. Yo deposit&eacute; mi carga dentro de su rajita, temblando de placer al verla con sus ojos entrecerrados disfrutando de su orgasmo igual que yo el m&iacute;o. Fueron unos segundos en los que pas&oacute; toda la gama de emociones por nuestro cuerpo y pareci&oacute; que &eacute;ramos un solo cuerpo temblando y gimiendo por la interminable gozada que poco a poco fue desvaneci&eacute;ndose.<\/p>\n<p>Mariela me bes&oacute; en los labios. &ldquo;Gracias&rdquo;musit&oacute;. &ldquo;Ha sido algo delicioso&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; Y lo que nos falta a&uacute;n. Alguien quiere una cerveza. Dije a lo que ambos asintieron. Ella me hizo la se&ntilde;a de que quer&iacute;a una paloma y el simplemente una cerveza.<\/p>\n<p>Mir&eacute; el reloj del bur&oacute; de la cama. Eran apenas las 10 y media y la noche segu&iacute;a poco a poco ofreci&eacute;ndonos promesas de una velada espectacular.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">********************<\/p>\n<p><em>Este es un relato dedicado a una colega que se prest&oacute; a ser la musa de esta historia basada en su excitante personalidad. Ejecutiva MX, espero que disfrutes tanto leerlo como yo disfrut&eacute; el escribirlo<\/em>.<\/p>\n<p>Dark Knight<\/p>\n<p>jbmx36a@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 1. Nunca me ha gustado viajar en fin de semana fuera de la ciudad donde resido. Regularmente tiende a ser un fastidio debido a que es justamente en esos d&iacute;as cuando hay m&aacute;s demanda de vuelos y, por consiguiente, es m&aacute;s dif&iacute;cil el lidiar con la gente, las maletas, los espacios reducidos y en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8707,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-21213","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21213","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8707"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21213"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21213\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21213"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21213"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21213"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}