{"id":21260,"date":"2019-07-15T22:00:00","date_gmt":"2019-07-15T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-07-15T22:00:00","modified_gmt":"2019-07-15T22:00:00","slug":"21260-dante-y-trevor-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/21260-dante-y-trevor-parte-ii\/","title":{"rendered":"Dante y Trevor (Parte II)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21260\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Archibald hab&iacute;a consolidado m&aacute;s el h&aacute;bito del retraso que el empe&ntilde;o de la puntualidad durante el &uacute;ltimo trimestre en Hayburn, y en la espera Octavio Woodworth ofreci&oacute; vino a sus j&oacute;venes invitados. Mr. Woodworth hab&iacute;a pensado en una cena informal, pero la atm&oacute;sfera era pesada en el recargado comedor, tapicer&iacute;as y cuadros colmaban la estancia haciendo que los cincelados perfiles de los Allerton resaltaran entre los nublados retratos familiares. Mr. Woodworth celebr&oacute; la demora de su hijo que le daba un buen margen para interpretar su papel de anfitri&oacute;n, traspasando los limites de la cordialidad, palmeando las espaldas de los hermanos, palpando los antebrazos de Dante, deslizando suavemente su mano midiendo el costado de Trevor mientras se acomodaban junto al fuego, y el breve contacto dej&oacute; en las manos de Octavio Woodworth una huella invisible, el calor corporal de Trevor filtr&aacute;ndose a trav&eacute;s del jersey merino de color rojo, el ajuste de las costuras medidas en Savile Row sobre los hombros de Dante. No descuid&oacute; la atenci&oacute;n del buen gusto que los Allerton hab&iacute;an previsto para la reuni&oacute;n. Los hermanos luc&iacute;an las prendas con distinci&oacute;n, sabi&eacute;ndose bellos sin exhibirse, y eso provoc&oacute; en Mr. Woodworth una reservada admiraci&oacute;n que la resplandeciente presencia de Archibald desbord&oacute; cuando entr&oacute; al comedor ataviado con uno de los equipos de caza del propio Octavio W.<\/p>\n<p>Era medianoche, y el calor del fuego, el vino y las risas de los muchachos hab&iacute;an compuesto una deliciosa primera noche en Rowley Hall. Dante y Trevor hab&iacute;an resultado ser tan encantadores, ingeniosos y cultos como hab&iacute;a descrito Archibald a su padre. Mr. Woodworth sab&iacute;a que era el momento de retirarse y dejar a los amigos que degustaran las horas de la madrugada, deseando descanso y buenas noches dej&oacute; con una sonrisa radiante a los tres comensales y subi&oacute; con cierta dejadez hasta su dormitorio. La habitaci&oacute;n estaba fr&iacute;a, aun as&iacute; no quiso ponerse el pijama como acostumbraba, dejando que las sabanas rozaran directamente su piel. Una c&aacute;lida sensaci&oacute;n lo arrebujaba, el bienestar de la cama, la felicidad de tener a su hijo en casa, la jovialidad del encuentro. Sin apenas darse cuenta, su mano, colocada sobre el vientre, baj&oacute; hasta la entrepierna, y dej&oacute; que las im&aacute;genes se dibujaran con exactitud: Los ocultos pezones de Trevor, evidentes gracias a la fina textura de la lana; los rotundos brazos de Dante, forzando ligeramente las mangas de su camisa blanca. El cuarent&oacute;n Octavio W. no pod&iacute;a creer que estas im&aacute;genes le llevaran a sentir lo que sent&iacute;a, como la excitaci&oacute;n mojaba sus dedos y secaba su boca, y echando hacia atr&aacute;s la cabeza plant&aacute;ndola firmemente sobre la almohada, se abandon&oacute; a la jerga que incontrolablemente empez&oacute; a articular su lengua&hellip; pajote, pajote, pajote sobre la cara de estos Allerton.<\/p>\n<p>Abajo en el comedor s&oacute;lo el crepitar del fuego romp&iacute;a el silencio. Mientras Trevor quitaba las botas a Archibald, Dante dejaba que la vibrante luz de las llamas formara sombras sobre la dorada belleza del querido amigo en su regazo. Los Allerton precisaban, tanto como respirar, desnudar a Archibald, despojarlo de las ropas de caza del atractivo Octavio Woodworth.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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